San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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domingo, 24 de junio de 2012

Natividad de San Juan Bautista 24 de Junio

Tomado de la Catena Aurea, San Lucas 1, 57-80:


Lc 1, 57-58
Mas a Isabel se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron sus vecinos y parientes que el Señor engrandeció su misericordia con ella, y se congratulaban. (vv. 57-58)
San Ambrosio
Si observas con diligencia, notarás que la palabra plenitud nunca se emplea sino en la generación de los justos. Por eso se dice aquí: "El tiempo de Isabel se ha cumplido". La vida del justo tiene, pues, la plenitud. Mas los días de los impíos son vanos.
San Juan Crisóstomo
El Señor quiso retardar el parto de Isabel para que aumentase la alegría y aquella mujer se hiciese más célebre. Por lo cual sigue: "Y oyeron sus vecinos". Los que habían conocido su esterilidad fueron testigos de la gracia divina. Ninguno se marchaba en silencio después de haber visto al infante, sino que alababan a Dios porque lo había concedido de un modo inesperado.
San Ambrosio
El nacimiento de los santos produce la alegría de muchos, porque es un bien general. La justicia es una virtud común; por esto, en el nacimiento de un justo procede algún signo de lo que será su vida y se designa la gracia de la virtud que ha de seguir (figurada en la alegría de los vecinos).


Lc 1, 59-64
Y aconteció que al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre dijo: "De ningún modo, sino Juan será llamado". Y le dijeron: "Nadie hay en tu linaje que se llame con este nombre". Y preguntaban por señas al padre del niño cómo quería que se le llamase. Y pidiendo una tableta, escribió diciendo: "Juan es su nombre". Y se maravillaron todos. Y luego fue abierta su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. (vv. 59-64)
San Juan Crisóstomo, homiliae in Gen., 39
La ley de la circuncisión se dictó primeramente a Abraham, en señal de distinción, para que la descendencia del patriarca se conservase limpia y así pudiese obtener los beneficios prometidos. Pero cuando se consuma lo convenido en un pacto, se quita la señal que se había puesto. Así pues, por Jesucristo, cesando la circuncisión, sucedió el bautismo; mas antes convenía circuncidar a Juan. Por esto se dice: "Y aconteció que al octavo día vinieron". Había dicho el Señor ( Gén 17,12): El niño de ocho días será circuncidado entre vosotros. Me parece que esta medida de tiempo fue establecida por la divina clemencia por dos razones. Primeramente para que en edad tan tierna se sufra mejor el dolor del corte de la carne; en segundo lugar para que aprendamos de estas operaciones que esto se hacía para señal, pues un tierno niño no puede discernir lo que se hace con él. Después de la circuncisión se imponía un nombre. De donde prosigue: "Y llamaban,...". Esto se hacía así porque primero se debe tomar el signo de Dios y después el nombre humano. O porque ninguno, si primeramente no renuncia a las cosas de la carne -que es lo que significa la circuncisión-, es digno de que se inscriba su nombre en el libro de la vida.
San Ambrosio
El Santo Evangelista hizo bien al prenotar que muchos creyeron que el niño debía llamarse Zacarías, como su padre; a fin de que se observe que no desagradó a la madre el nombre de alguno de la familia, sino que el Espíritu Santo le inspiró aquél que el Angel había anunciado ya a Zacarías. Y ciertamente que él no pudo declarar a su mujer el nombre del hijo, sino que Isabel aprendió por inspiración lo que no había aprendido del marido. De donde sigue: "Y respondiendo", etc. No os admiréis de que esta mujer cite un nombre que no ha oído, puesto que el Espíritu Santo, que había mandado al Angel, se lo reveló a ella. Ni podía ignorar al precursor el que había vaticinado a Cristo. Y por esto sigue: "Y le dijeron", etc., para que se entienda que éste no es un nombre de familia, sino de profeta. También se pregunta a Zacarías por señas. Y prosigue: "Y preguntaban por señas al padre del niño", etc. Pero como la incredulidad le había quitado el oído y el habla, lo que no podía decir con la voz lo dijo con las manos y con las letras. Prosigue: "Y pidiendo una tableta, escribió, diciendo: Juan es su nombre", etc. Esto es, no somos nosotros quienes le ponemos el nombre, sino que ya lo ha recibido de Dios.
Orígenes
Zacarías significa el que se acuerda de Dios 1, Juan significa el que manifiesta a Dios 2. Además, la memoria se refiere a lo que está ausente y la demostración se refiere a lo que está presente. Por tanto Juan debía expresar, no la memoria de Dios como ausente, sino que debía señalarlo con el dedo como presente, diciendo ( Jn 1,29): "He aquí el Cordero de Dios".
San Juan Crisóstomo
Este nombre de Juan significa también gracia de Dios. Y como Isabel había concebido ese hijo por la acción de la gracia de Dios, no por la de la naturaleza, inscribieron en el nombre del niño el recuerdo de ese beneficio.
Teofilacto
Y porque el padre, mudo, concordó con su mujer acerca de este nombre del niño, sigue: "Y se maravillaron todos", etc. Ninguno había entre todos sus parientes que llevase este nombre, para que alguno pudiese decir que antes lo habrían pensado los dos.
San Gregorio Nacianceno, oratio 12
Una vez que hubo nacido San Juan, rompió el silencio de Zacarías. Y por ello sigue: "Al punto se abrió su boca". Era, pues, absurdo que cuando la voz del Verbo se dejase oír, el padre continuase mudo.
San Ambrosio
Con razón se desató en seguida su lengua, porque aquella a quien había atado la incredulidad, debía ser soltada por la fe. Creamos también nosotros, para que nuestra lengua -que está ligada con los vínculos de la incredulidad- se desate por la voz de la razón. Escribamos en el espíritu los misterios, si queremos hablar; escribamos al Precursor de Cristo, pero no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón. Pues el que nombra a Juan, vaticina a Jesucristo. Sigue, pues: "Y hablaba bendiciendo a Dios".
Beda
En sentido alegórico, la celebrada natividad de Juan es la gracia incoada del Nuevo Testamento, a la cual los vecinos y parientes querían más bien imponer el nombre de su padre que el de Juan. Porque los judíos, que estaban como unidos a él por afinidad con la observancia de la ley, querían más seguir la justicia que procedía de la ley que recibir la gracia de la fe. Pero la madre con palabras y el padre con letras procuran pronunciar el vocablo Juan -esto es, gracia de Dios-. Porque la misma ley, los salmos y los profetas, predican la gracia de Jesucristo con clarísimos oráculos. Aquel sacerdocio antiguo, con las sombras figurativas de ceremonias y sacrificios, le da también testimonio. Con razón Zacarías habla en el octavo día después de nacido su hijo; porque por medio de la resurrección del Señor, que se verificó dentro del octavo día -esto es, después del día séptimo, o sea el sábado-, se dieron a conocer los secretos del sacerdocio legal.
Notas
1. También puede decirse: Yavé se acordó de nuevo.
2. Juan: Yavé se ha compadecido.


Lc 1, 65-66
Y vino temor sobre todos los vecinos de ellos, y se extendieron todas estas cosas por todas las montañas de la Judea. Y todos los que las oían las conservaban en su corazón diciendo: "¿Quién pensáis que será este niño?" Porque la mano del Señor era con él. (vv. 65-66)
Teofilacto
Así como todo el pueblo estaba admirado del mutismo de Zacarías, así también se admiró cuando lo oyeron hablar. Por esto se dice: "Y vino temor sobre todos los vecinos,...", a fin de que esos dos prodigios hiciesen pensar algo grande acerca del recién nacido. Todo esto se disponía así, a fin de que, el que debía ser testigo de Cristo, fuese también digno de fe. De donde sigue: "Y todos los que las oían las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién pensáis que será?".
Beda
Signos previos abren al precursor el camino de la verdad y el futuro profeta es recomendado por oráculos que lo preceden. De donde sigue: "Porque la mano del Señor estaba con él".
Glosa
Dios era quien hacía estos prodigios en él, los cuales no hacía San Juan, sino la mano divina -o lo que es lo mismo, su diestra-.
Griego
En sentido místico, es el temor saludable que produjo la predicación de la gracia de Jesucristo en el tiempo de la resurrección del Señor, no solamente a los judíos -que eran vecinos, ya por el país, ya por el conocimiento de la ley- sino también a los gentiles, moviendo sus corazones. Y la fama de Jesucristo no sólo franqueó las montañas de Judea, sino también todas las cumbres del reino del mundo y de la sabiduría mundana.


Lc 1, 67-68

Y Zacarías, su padre, fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo: "Bendito el Señor Dios de Israel, porque visitó e hizo la redención de su pueblo". (vv. 67-68)
San Ambrosio
Dios, bueno y fácil en perdonar los pecados, no sólo restituye lo quitado, sino que concede además bienes inesperados. Ninguno, pues, desconfíe. Ninguno, recordando sus antiguos delitos, desespere de los premios de Dios. Dios sabe mudar su sentencia si tú sabes enmendar tu pecado. Por ello se dice: "Y Zacarías fue lleno del Espíritu Santo".
San Juan Crisóstomo
Esto es, por obra del Espíritu Santo. No obtuvo la gracia del Espíritu Santo de un modo cualquiera, sino de lleno. Resplandecía en él el espíritu de profecía. Por ello prosigue: "Y profetizó".
Orígenes
Zacarías, lleno del Espíritu Santo, anuncia dos profecías: una de Cristo, otra de Juan. Lo cual se demuestra claramente por medio de sus palabras, en las que habla ya del Salvador como si estuviese presente y como si ya viviese en el mundo, diciendo: "Bendito el Señor Dios de Israel, porque visitó".
San Juan Crisóstomo
Bendiciendo Zacarías a Dios, anuncia que ya ha visitado a su pueblo; ya se quiera entender a los israelitas materiales -porque había venido a las ovejas que habían perecido de la casa de Israel- ( Mt 15,24), ya a los espirituales -esto es, a los fieles-, que fueron dignos de esta visita, haciendo eficaz para sí mismos la provisión divina -esto es, su providencia-.
Beda
Visitó, pues, el Señor a su pueblo, como desfallecido por una larga enfermedad; y lo redimió, como del pecado, comprándolo con la sangre de su Unigénito Hijo. Y como Zacarías conocía que pronto se iba a sacrificar, según costumbre de los profetas, lo cuenta ya como hecho. Dice, pues: "A su pueblo", no porque le halló suyo cuando vino, sino porque visitándolo lo hizo suyo.


Lc 1, 69
"Y nos suscitó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo". (v. 69)
Teofilacto
Parecía que Dios se dormía, mirando muchos pecados; pero encarnando al fin, se despertó y aplastó a los demonios que nos aborrecían. Y por esto dice: "Y nos suscitó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo".
Orígenes
Porque Jesucristo nació de la descendencia de David, según la carne. De donde se dice: "Un cuerno de salvación para nosotros en la casa de David". Así como se dice en otro lugar: "Le ha hecho una viña en el cuerno, esto es, en Jesucristo" ( Is 5,1).
San Juan Crisóstomo, Serm. de Anna, 4
Con el nombre de cuerno designa el poder, la gloria y la fama, tomándolo metafóricamente de los animales brutos, a quienes Dios ha dado cuernos para su defensa y para su gloria.
Beda
El reino de Cristo Salvador se llama también cuerno de salvación; porque todos los huesos están cubiertos de carne, mas el cuerno supera a la carne. Por eso el reino de Jesucristo se llama cuerno de salvación, con el cual se superan el mundo y los goces de la carne. Para figurar ese reino, David y Salomón fueron consagrados con el cuerno del óleo para gloria de su reino.

Lc 1, 70
"Como habló por boca de sus santos Profetas, que ha habido en todo tiempo". (v. 70)
Teofilacto
Que Cristo nacería de la casa de David, lo anuncia Miqueas diciendo: "Y tú Belén, tierra de Judá, no eres la menor; porque de ti nacerá el jefe que rija mi pueblo de Israel" ( Miq 5,1-3). Mas todos los Profetas hablaron de la encarnación; por eso se dice: "Como habló por boca de los santos profetas,...".
Griego
Con lo cual declara que Dios habló por ellos, y que no es humano lo que dijeron.
Beda
Dice, pues: "Que ha habido en todo tiempo", porque toda la Escritura del Antiguo Testamento es un anuncio profético de Jesucristo; pues el mismo padre Adán y los demás patriarcas dan testimonio con sus hechos a su ministerio.


Lc 1, 71
"Para salvarnos de nuestros enemigos y de todos los que nos aborrecen". (v. 71)
Beda
Habiendo dicho antes: "Nos ha suscitado un cuerno de salvación", explica a continuación lo que había dicho, añadiendo: "Para salvarnos de nuestros enemigos", como diciendo: "Nos ha suscitado un libertador de nuestros enemigos y de todos los que nos aborrecen".
Orígenes
No creamos que ahora se diga de los enemigos corporales, sino de los espirituales. Vino el Señor Jesús, fuerte en la batalla, a destruir a todos nuestros enemigos para librarnos de sus asechanzas y tentaciones.

Lc 1, 72-73
"Para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo Testamento: juramento que juró a nuestro padre Abraham, que nos daría". (vv. 72-73)
Beda
Había dicho que el Señor nacería de la familia de David, según los vaticinios de los profetas. Dice que nos libertará para cumplir la alianza que hizo con Abraham, porque la reunión de los gentiles y la encarnación de Jesucristo se habían prometido principalmente a estos patriarcas. Pone a David en primer lugar porque a Abraham fue prometida la santa asamblea de la Iglesia, y a David le fue anunciado que Jesucristo nacería de él. Y por tanto, después de lo que se ha dicho de David, añade lo que se refiere a Abraham, diciendo: "Para hacer misericordia con nuestros padres".
Orígenes
Yo pienso que a la venida del Señor Salvador, Abraham, Isaac y Jacob gozaron de su misericordia, pues no es creíble que los que vieron antes su día y se alegraron, después a su venida, no recibiesen utilidad alguna de parte de él, puesto que está escrito: "Dando la paz con la sangre de su cruz, ora sobre la tierra, ora en los cielos" ( Col 1,20).
Teofilacto
La gracia de Cristo se extiende también hasta aquellos que habían muerto, porque por El resucitaremos no sólo nosotros, sino los que murieron antes de su venida. Y usó de su misericordia con nuestros padres, puesto que colmó su esperanza y su deseo. Por esto sigue: "Y acordarse de su santo testamento", esto es, del que se dijo: "Yo te colmaré de beneficios, y te multiplicaré" ( Gén 22,17). Y así se ha multiplicado Abraham en todas las naciones que, imitando su fe, se han hecho hijas adoptivas suyas. Y los patriarcas, viendo que sus hijos recibían tales beneficios, se congratulan y reciben también en sí mismos igual misericordia. Por lo cual prosigue: "Conforme juró a nuestro padre Abraham que nos concedería este don".
San Basilio, in Psalmo, 29
Nadie se crea autorizado, sin embargo, para jurar al oír que el Señor hizo este juramento a Abraham, porque así como cuando se habla de la ira de Dios no se trata de la explosión pasional, sino de una acción de justicia, así tampoco jura Dios como lo hace el hombre -siendo para nosotros juramento su palabra- porque expresa la verdad, cumpliendo de un modo inmutable lo que ha prometido.


Lc 1, 74
"Para que, libertados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor". (v. 74)
San Juan Crisóstomo
Habiéndonos dicho que de la casa de David nacería en abundancia la salud para nosotros, manifiesta que por la misma participamos de la gloria y evitamos los maleficios del enemigo. Por esto dice: "Para que, librados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor". Para alguno será difícil de comprender la relación que existe entre estas dos cosas, porque muchos evitan el peligro, pero pierden la vida gloriosa, como el criminal a quien pone en libertad la indulgencia del monarca. Mientras que, por el contrario, otros gozan de la gloria, por la cual han tenido que exponerse al peligro, como el guerrero que abrazando la carrera gloriosa de las armas se encuentra con frecuencia rodeado de peligros. Pero esta abundancia de salud salva y glorifica a la vez. Y salva librando de las manos de los enemigos, no a medias, sino admirablemente, de modo que no haya que temer ya. Por lo cual dice: "Para que, librados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor".
Orígenes
O de otro modo, con frecuencia se libran algunos de las manos del enemigo, aunque no sin temor. Porque, precediendo éste al peligro, puede ciertamente el hombre quedar libre de las manos de los enemigos, pero no del temor. Por esto ha dicho que la venida de Cristo nos ha sacado sin temor de las manos de los enemigos, porque no hemos sentido los efectos de sus asechanzas, habiéndonos separado de ellos de repente y conduciéndonos a la mansión de nuestra propia herencia.

Lc 1, 75
"Con verdadera santidad y justicia ante su acatamiento todos los días de nuestra vida". (v. 75)
San Juan Crisóstomo
Zacarías glorifica al Señor porque ha hecho que le sirvamos con plena confianza, no carnalmente, como Judea con la sangre de las víctimas, sino espiritualmente con las buenas obras. Y esto es lo que da a entender cuando dice: "Con verdadera santidad y justicia", porque la santidad perfecta consiste en ser justo delante de Dios, y la justicia en serlo delante de los hombres. Tal es el que cumple de una manera reverente todo lo que se refiere a los hombres. Dice, pues, no en presencia de los hombres, como los hipócritas -que son los que quieren agradarlos- sino de Dios ( Rom 2,29), y esto no sólo una vez ni por tiempo determinado, sino en todos los días y por todo el tiempo que viven. Por lo cual dice: "Todos los días de nuestra vida".
Beda
Porque aquel que antes de la muerte se separa de su servicio, o mancha con alguna acción impura la justicia de la fe, o la perfección de su conducta, o que pretende manifestarse santo y justo solamente delante de los hombres y no de Dios, no le sirve enteramente libre de las manos de sus enemigos espirituales, sino que, a imitación de los antiguos samaritanos, se afana por servir a la vez al Señor y a los dioses de la gentilidad.


Lc 1, 76
"Y tú, niño, tú serás llamado el Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos". (v. 76)
San Ambrosio
Después de haber profetizado magníficamente sobre Dios, dirige sus palabras al profeta para expresar que este beneficio procedía también del Señor, a fin de no aparecer desagradecido callando lo que le es propio, mientras refería lo de los demás. Por esto dice: "Y tú, oh niño, serás llamado el Profeta del Altísimo", etc.
Orígenes
Se apresuró sin duda Zacarías a hablar al niño, porque sabía que después de poco tiempo habría de ir a vivir al desierto y que por ello no podría disfrutar de su presencia.
San Ambrosio
Pero algunos juzgarán como un desvarío de la mente eso de hablar a un niño que sólo cuenta ocho días de vida. Pero si tenemos presente lo que precede, comprenderemos que aquel que oyó la salutación de la Virgen María antes de nacer, bien pudo entender después de nacido la voz de su padre. El profeta sabía que los oídos de un profeta que oyó la salutación de la Virgen María antes de nacer son muy diferentes de los nuestros, y no necesitan el desarrollo del cuerpo por la edad, porque cuentan con el auxilio del Espíritu divino. Tenía sentido para entender aquel que había tenido afecto para saltar.
Beda
A menos de admitir que Zacarías, tan pronto como pudo hablar, quisiera publicar los dones futuros de su hijo que él había conocido perfectamente por medio de un ángel. Comprendan, pues, los arrianos cómo Jesucristo, a quien San Juan precedía profetizándolo es llamado Altísimo, como en el Salmo: "El hombre nació en ella, y el mismo Altísimo la fundó" ( Sal 86,5).
San Juan Crisóstomo
Así como los que se asocian con los reyes son los que están más cerca de ellos, así San Juan, siendo amigo del esposo, fue quien precedió de cerca su venida. Esto es lo que se añade: "Porque irás delante del Señor a preparar sus caminos". Otros profetas anunciaron con mucha anticipación el misterio de Cristo, pero éste lo anunció tan inmediato, que él mismo lo vería y daría a conocer a los demás.
San Gregorio Magno, Moralia, 13
Todo aquél que, predicando, limpia los corazones de sus oyentes de las inmundicias de sus pecados, prepara el camino a la sabiduría que ha de venir al corazón.


Lc 1, 77
"Enseñando la ciencia de la salvación a su pueblo, para que obtenga el perdón de sus pecados". (v. 77)
Teofilacto
Cómo el precursor preparó el camino del Señor lo manifiesta añadiendo: "Para dar conocimiento de la salvación a su pueblo". Jesús es la salvación. El conocimiento de ésta, es decir de Cristo, fue dado al pueblo por San Juan, que fue el que dio testimonio de Jesucristo.
Beda
Como deseando repetir el nombre de Jesús, esto es, del Salvador, hace mención con frecuencia de la salud. Y para que no se creyera que era la salud temporal la que se prometía, añade: "Para que obtenga el perdón de sus pecados".
Teofilacto
No hubiese sido conocido el Señor de otro modo, si no hubiera perdonado los pecados del pueblo. Porque sólo es propio de Dios el perdonar los pecados.
Beda
Pero los judíos no han recibido a Cristo, prefiriendo esperar al Anticristo, porque no han querido librarse interiormente del dominio del pecado, sino exteriormente del yugo de la servidumbre humana.


Lc 1, 78
"Por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, que ha hecho que ese Sol naciente haya venido a visitarnos de lo alto del cielo". (v. 78)
Teofilacto
Porque nos perdonó Dios nuestros pecados, no en virtud de nuestras obras, sino por su gran misericordia, añade de una manera muy oportuna: "Por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios".
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Cuya misericordia no encontramos por nuestros esfuerzos cuando la buscamos, sino que es Dios quien nos la concede de lo alto del cielo. Así dice: "Que ha hecho que ese Sol naciente (Jesucristo) haya venido a visitarnos (tomando nuestra carne) de lo alto del cielo".
Griego
Mientras permanece en lo alto está presente también en la tierra, sin experimentar división ni circunscripción, lo que no puede comprender nuestro entendimiento, ni expresarse con palabras.


Lc 1, 79
"Para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte: para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz". (v. 79)
Beda
Jesucristo se llama Oriente y con mucha propiedad, porque nos dio a conocer el nacimiento de la verdadera luz. Por esto dice: "Para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte", etc.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Aquí no llama tinieblas a las materiales, sino al error y a la separación de la fe, o sea, a la impiedad.
San Basilio
Los gentiles vivían entre tinieblas -las que aumentaban con la adoración de los ídolos- hasta que apareció la luz que disipó aquella oscuridad, haciendo brillar el esplendor de la verdad.
San Gregorio Magno, Moralia, 4, 17
Se entiende por sombra de la muerte el olvido del espíritu. Porque así como la muerte hace que no tenga ya vida lo que mata, así el olvido hace que aquello que invade no exista más en la memoria. Por esto se dice que el pueblo judío, que se había olvidado de Dios, yacía en la sombra de la muerte. Entiéndese por esta sombra la muerte de la carne, porque así como la verdadera muerte es la que separa al espíritu de Dios, así la sombra de la muerte es la que separa al espíritu del cuerpo. De aquí que por voz de los mártires se diga en el Salmo: "Donde nos cubrió una sombra de muerte" ( Sal 43,20). También se entiende por sombra de muerte la imitación del diablo, al cual se llama muerte en el libro del Apocalipsis ( Ap 6). Porque así como la sombra se extiende en proporción de lo que es el cuerpo, así las acciones de los impíos se expresan por cierta especie de imitación del diablo.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Dice con toda propiedad que yacen porque no andábamos en tinieblas, sino que permanecíamos inmóviles, como no teniendo esperanza de quedar libres de ellas.
Teofilacto
El Señor, cuando nace, no sólo alumbra a los que yacen en las tinieblas. Como se ve por lo que sigue, dice algo más: "Para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz". El camino de la paz es el de la justicia, al que ha dirigido nuestros pasos, esto es, los afectos de nuestras almas.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 33
Dirigimos nuestros pasos por el camino de la paz cuando recorremos el de las buenas obras, sin separarnos de la gracia de nuestro Señor.
San Ambrosio
Advertimos también que Isabel profetiza para pocos y Zacarías para muchos, aun cuando uno y otro están inspirados por el Espíritu Santo. Pero en esto se observa el debido orden, que quiere que la mujer procure conocer las cosas divinas más bien que enseñarlas 1.
Notas
1. Afirmación condicionada por la cultura del autor.


Lc 1, 80
Mientras tanto el niño iba creciendo, y se fortalecía en el espíritu, y habitó en los desiertos hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel. (v. 80)
Beda
El que había de predicar la penitencia pasó la primera época de su vida en los desiertos, para separar más fácilmente de los placeres del mundo a los que habían de aprender oyéndolo. Y así dice: "Mientras tanto el niño iba creciendo".
Teofilacto
Según la edad del cuerpo "y se fortalecía en el espíritu". También crecía la gracia espiritual con el cuerpo, y los afectos de su alma se daban a conocer cada día con más claridad.
Orígenes
También podemos decir que crecía en espíritu, porque en realidad no permanecía en el mismo estado en que había empezado, pero el espíritu siempre crecía en El. Su voluntad siempre se extendía a progresar en lo más perfecto y su inteligencia contemplaba algo de más divino. Ejercitaba su memoria para conservar en su tesoro lo que es puro. Añade pues: "Y se fortificaba en el espíritu". La naturaleza humana es débil; por esto leemos en San Mateo: "Mas la carne es flaca" ( Mt 26,41), razón por la que necesita ser confortada por el espíritu, "porque el espíritu está pronto". Muchos se robustecen según la carne, pero el atleta de Dios debe fortificarse por el Espíritu, para destruir el poder de la carne. Por lo cual se retiró huyendo del tumulto de las ciudades y del trato de las gentes. Y continúa: "Y habitó en los desiertos", en donde es más puro el aire, más claro el cielo y Dios más familiar. Porque, como aun no había llegado el tiempo del bautismo y de la predicación, debía dedicarse a la oración, a conversar con los ángeles, llamar a Dios y oírlo decir: "Heme aquí".
Teofilacto
Y estaba en el desierto para vivir lejos de la malicia de la muchedumbre y no temer acusaciones de nadie. Si hubiera estado en el mundo, acaso se hubiese corrompido con la amistad y el trato de los hombres. También se mantuvo en el desierto para hacerse digno de fe, como quien había de predicar a Jesucristo, y se ocultó en él hasta que Dios creyó oportuno darlo a conocer al pueblo de Israel. Por lo cual dice: "Hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel".
San Ambrosio
Se explica claramente el tiempo de la vida del profeta en el vientre de su madre, para que no pasara en silencio la presencia de María. Pero se ignora el tiempo de su infancia porque, fortificado en el seno materno con la presencia de la Madre del Señor, no conoció las debilidades de la infancia.

martes, 22 de mayo de 2012

SOBRE LA RESPUESTA DE MONSEÑOR FELLAY A LOS OTROS TRES OBISPOS.

La inaudita respuesta de Mons. Fellay a la carta de los otros tres hermanos en el episcopado manifestándoles su desacuerdo, asombra por la estulticia que se consubstancia en el cargo y que con su miopía intelectual no le permite ver más allá de su ilusión.

En la carta se arroga un poder aún en contra de la verdad, que a todo precio pretende imponer cual gurú infalible, como si tuviera una divina misión al pretender ingenua e ignaramente, revertir la Revolución Anticatólica, teledirigida hoy en día desde Roma adúltera y apóstata.

Mons. Fellay, osa imponer su nimio criterio adulado por Roma corrupta, con la prebenda de una Prelatura personal, que le dé estatus canónico y jurídico dentro de la religión de la Gran Ramera o Forneguera Escarlata, cuya visión sorprendió al apóstol San Juan evangelista cuando la vio vestida de oro y púrpura (atributos del poder y prestigio reales) aupada por la bestia del mar, el Anticristo político.

Mons. Fellay, da muestras de poca contextura intelectual y teológica, dado a un falso misticismo, propio de un mistongo, como lo prueba el hecho de dejarse embaucar y deslumbrar por una profetiza suiza, hace algunos años, queriendo reformar la espiritualidad de la Fraternidad legada por su fundador Monseñor Marcel Lefebvre. Esta iluminada de lo alto, caló en la sensibilidad endeble de Mons. Fellay, pero no lograron salirse con la suya en su momento, por la fuerte oposición de los demás miembros de la Fraternidad, lo cual muestra su inclinación ciega e
ingenua ante lo numinoso y aparicionista.

Hoy pretende ser el emisario único y privilegiado para solucionar la crisis actual, cuyas dimensiones esjatológicas o apocalípticas, desconoce y le superan.

Mons. Fellay reprocha a los otros tres Obispos, dos graves errores, según su visión miope de gurú iluminado (alumbrado) revestido de mando y poder que se enseñorea sobre toda la Tradición llevándola a la formal y pública claudicación.

Estos dos errores consisten según él, en que estos tres Obispos: Mons. Tissier de Malerais, Mons. Williamson y Mons. de Galarreta, adolecen, ante la grave crisis actual de la Iglesia, de lo sobrenatural y de realismo; carecen de visión sobrenatural, por no ver en la Iglesia Oficial (actual) la Iglesia visible que tiene a Benedicto XVI como legítimo Papa, ni que aún Jesucristo puede hablar por su boca; que su voluntad es legítima y además buena hacia la Tradición, sin ver tampoco que Nuestro Señor Jesucristo dará los medios y las gracias necesarias. Benedicto XVI quiere solucionar el problema, lo cual es una preocupación de su pontificado y esto es por tanto una voluntad irrevocable y justa que manifiesta.

Por esto tienen una visión de la Iglesia demasiado humana e incluso fatalista. No ven la asistencia de la gracia y del Espíritu Santo, solo ven los peligros y las conspiraciones, las dificultades. Por si esto fuera poco, carecen además, según el iluminado Mons. Fellay, del realismo; de una parte haciendo de los errores de Vaticano II superherejías, y esto es una caricatura de la realidad que los lleva a un endurecimiento absoluto y conduce a un verdadero cisma, de otra parte, no todos
son modernistas, ni están podridos todos, como piensa Monseñor Fellay.

La perspectiva de Mons. Fellay, no es solo ingenua e irreal, sino que es hipersobrenatural, cual sería la de un iluminado que no considera el elemental principio teológico, sobrenatural y realista que dice: la gracia (sobrenatural) supone la naturaleza; ya que la gracia actúa en una naturaleza humana o angélica (inteligente y libre). No actúa ni puede actuar en una piedra ni en un animal bruto o sin razón, ni voluntad.

Monseñor Lefebvre fue el primero en señalar clara y categóricamente que la Iglesia Oficial (post conciliar) no se identifica necesariamente con la Iglesia visible de Dios, así decía: “¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica. Les pregunto ¿Dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible, se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, lo que somos? Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial”. Y recalca: “Por supuesto, se podrá objetarnos: ¿Es necesario, obligatoriamente, salir dela Iglesia visible?, no somos nosotros si no los modernistas, quienes salen de la Iglesia. En cuanto a decir ‘salir dela Iglesia visible’, es equivocarse asimilando Iglesia oficial con la Iglesia visible”.

Esto es lo que Mons. Fellay, el P. Schmidberger y sus incondicionales, cegados y obcecados en su error, no distinguen ni ven, ni quieren entender.

Monseñor Fellay está en plena ilusión al juzgar por las palabras mismas de Mons. Lefebvre al decir en una entrevista -un año después de las consagraciones- : “Fideliter -Algunos dicen, si pero Monseñor tendría que haber aceptado un acuerdo con Roma, porque una vez que la Fraternidad hubiese sido reconocida y las sanciones levantadas, habría podido actuar de una manera más eficaz dentro dela Iglesia, mientras que ahora se colocó afuera.

Monseñor - Son cosas fáciles de decir. Ponerse dentro de la Iglesia, ¿qué es lo queeso quiere decir? Y en primer lugar, ¿de qué Iglesia se habla? Si es la Iglesia conciliar, sería necesario que nosotros que luchamos contra ella durante 20 años, porque queremos Iglesia Católica, volviésemos a entrar en esta Iglesia conciliar, para supuestamente volverla Católica. ¡Es una ilusión total!”. (Fideliter n° 70 Julio-Agosto de 1989).

Es evidente por estas palabras de Monseñor Lefebvre que Mons. Fellay y su camarilla, son unos ilusos totales, y que el continuar en su empeño ante una total ilusión, es un signo de debilidad mental o de un gurú mistificado, engreído en su divina misión, cual Supermán de la Iglesia y de la Tradición, que va a revertir la Revolución anti Católica. Únicamente un iluso iluminado o alumbrado, puede pretenderlo, acusando gravemente a los que se le oponen de carecer de lo
sobrenatural y de realismo. ¿Abrase visto mayor ilusión y orgullo? Ni que fuera una paranoia religiosa la que lo anima a Mons. Fellay.

Monseñor Fellay, basa su sobrenaturalismo, en la ferviente y dogmática idea de que Benedicto XVI es ciertamente, absolutamente Papa, que su voluntad es legítima y que Dios puede hablar por su boca. Aquí hay un error por carecer de teología, tomando como materia o sujeto de fe, algo que no lo es, esto es, el dogmatismo teológico del ignaro, que hace dogma de fe (o lo tiene por tal) cuando en realidad no lo es. También hay que recordar que Dios puede hablar por la boca de la burra de Baalam o hacer que las piedras hablen.

Sirva un ejemplo muy ilustrativo que trae Santo Tomás de Aquino, cuando habla de la fe como certeza divina que no yerra y trae a relucir el caso de la hostia que los fieles adorarían y que no ha sido consagrada, como podría ser el caso de tal o cual (ésta) hostia en particular. La respuesta es que lo que es de fe, es que toda hostia válidamente consagrada, contiene real y substancialmente el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Cristo, pero que ésta hostia en particular (hic et nunc) contenga la divina presencia, no es de fe, pues puede caber un margen de error voluntario o involuntario que impida la consagración. Sin querer se vea expuesta al error, la fe de los fieles y de la Iglesia.

Lo mismo ocurriría con el Papa, todo Papa legítimo es verdadero y real Papa, pero que este Papa en particular, por ejemplo Benedicto XVI sea Papa, no es de fe, pues está en juego justamente su legitimidad, dados los actos que contradicen a cada paso la fe de la Iglesia, siendo posible que no sea real y verdadero Papa, sin que la fe de los fieles y de la Iglesia se equivoque. Tenemos el caso de San Vicente Ferrer, quien tuvo por verdadero y legítimo Papa a Benedicto XII (el Papa Pedro de Luna) que fue un antipapa, se equivocó y no pecó contra la fe, al considerar como falso al verdadero Papa que si lo era.

Monseñor Fellay ha caído en la dialéctica falsa y apriorística de creer que necesariamente tal Papa, como Juan Pablo II o Benedicto XVI, es por dogma de fe, verdadero y legítimo Papa. Y el que no piense así, o lo ponga en duda, peca contra la fe y esto es un grave error por no saber distinguir exactamente cual es el sujeto o materia de fe.

Si esto no fuera así, jamás Monseñor Lefebvre (ni los teólogos todos salvo el holandés Pighi) hubiesen considerado el caso teológico de la Sede Vacante por cisma, herejía o apostasía. La misma discusión que hay teológicamente con las discrepancias, prueban y confirman que teológicamente puede darse el hecho (ser posible), pero Roma modernista y apóstata ha muy hábil y sutilmente creado una dialéctica maquiavélica sobre el tema, para que no se ponga ni en duda la ilegitimidad de los Papas conciliares, y el que se atreva a hacerlo, ser descalificado como paria, desechable, convirtiéndose el tema en un tabú teológico que les permite seguir pontificando en el error y violando la fe pura y virginalmente inmaculada sin que nadie lo impugne.

Monseñor Lefebvre llegó a decir si ser ningún hereje: “Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia; que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en los cultos de los falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con los falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, si, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje, pública y formalmente? (Sermón del Domingo de Pascua del 30 de Marzo de 1988 en Ecône).

Monseñor Lefebvre en su conferencia en Ecône, del 15 de Abril de 1986, sacó a relucir lo que dijo en su Sermón de Pascua y señaló: “¿El Papa es aún Papa cuando es hereje? ¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que en todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto? … Se puede no hablar, obviamente… podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas entre seminaristas, entre sacerdotes…

¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: no, no habléis a los fieles, van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos… bien. Les dije a los sacerdotes en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, les dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles. No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… no, pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe”.

Esto se ha prohibido, perseguido de muchos modos en la Fraternidad; primero con el P.Schmidberger cuando era Superior General, ahora con Mons.Fellay manteniendo así a los fieles en la ignorancia. Tocar el tema era y es peor que contagiarse de lepra o sida, un verdadero tabú que descalifica al que se atreva hacerlo. Pues nada haría temblar más a roma apóstata que poner en duda pública y objetiva su legitimidad, o impugnar su autoridad al servicio de la contra Iglesia, Sinagoga de Satanás, cumpliéndose la profecía de La Salette “Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo” (religioso).

El irrealismo de Mons. Fellay es tal, que tilda a los otros tres Obispos de irreales, al ver en los errores del Concilio Vaticano II, superherejías, como si no bastara con las herejías, que son ya en sí mismas desastrosas. Claro, cómo no va a decir esto, si ya había afirmado que aceptaba el 95% del Vaticano II?, y que iría corriendo a Roma (Modernista) si lo llamaban.

Es sorprendente todo esto, pero como él mismo reconoce, el no ver el apoyo de los tres Obispos los alejó, sin embargo siguió con su propósito, hasta que ahora reventó el asunto haciéndose público, cosa que él quería seguir conservando en el secreto, es más, sacó un comunicado diciendo que habían pecado gravemente, cuando si de pecado grave y mortal se trata, es Mons. Fellay, el que está en pecado y empecinado en él, arrastrando a la división y destrucción de la obra de Mons. Lefebvre, pero su inconciencia de alumbrado gurú, le impide ver. Se escuda en su autoridad de Superior General y se lo restriega en la cara haciéndolos ver y creer que es el único que puede decidir los destinos de la Fraternidad, como si pudiera hacer o deshacer a su antojo. Tiene una concepción de la autoridad, que no es católica ni tomista, sino pagana y voluntarista. Cree que el poder lo puede ejercer en detrimento del bien y la verdad. Toda la autoridad se pervierte y desnaturaliza (se deslegitimiza) al ejercerse impugnando la justicia y la verdad, para lo cual fue instituida.

Es Mons. Fellay, el que genera una inadmisible y ruin dialéctica entre verdad y autoridad, entre fe y autoridad, lo menos que podría hacer, es renunciar por abusivo e inepto, incapaz de gobernar a sus subordinados al fin que Monseñor Lefebvre le dio a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, como baluarte de la Fe y Tradición Católica y el combate con los modernistas que ocupan Roma.

Cómo viene Monseñor Fellay a decir hoy, que con Benedicto XVI la cosa cambió, que hay un progreso favorable a la fe y a la tradición: “En sí, la solución de una Prelatura personal propuesta no es una trampa, resulta, por principio, que la situación presente en Abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico. Los mismos males hacen sufrir a la Iglesia, las consecuencias son todavía más graves y manifiestas que entonces, pero al mismo tiempo se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, ayudado por los actos y los gestos de Benedicto XVI hacia la Tradición. Este nuevo movimiento nacido al menos hace unos diez años, se está fortaleciendo”.

Es absurdo, ilógico y propio de un ciego empecinado, que nos toma a todos por imbéciles obsecuentes y no se da cuenta que por lo mismo incurre en el error que Monseñor Lefebvre en su momento señalaba en una carta que le escribiera a Jean Madiran: “Sin faltar gravemente a la verdad y a la caridad, ya no podemos dar a entender a quienes nos escuchan, o a quienes nos leen, que el Papa es intocable, que está lleno de deseos de volver a la Tradición y que su entorno es el culpable…”(Carta del 29 de enero de 1986).

Monseñor Fellay no puede negar la autoridad teológica de los otros tres obispos, que en cuanto obispos son sucesores de los apóstoles como vigías y custodios de la doctrina de la fe. Y esto tiene más peso que su sola opinión lo cual debería tener en cuenta.

Que Dios lo ilumine con su divina gracia, para que tenga el valor y la humildad necesarios y reconozca hacia dónde va, destruyendo el único baluarte de resistencia, dada su envergadura como organismo internacional, ante la herejía y apostasía de Roma apóstata, de los modernistas y herejes que Monseñor Lefebvre tildó de anticristos, cuando dijo en su Carta del 29 de Agosto de 1987 a los futuros Obispos que el consagraría: “La Cátedra de Pedro y los cargos de autoridad en
Roma, están ocupados por anticristos”.



P. Basilio Méramo
Bogotá, 21 de Mayo de 2012

Respuesta de Fellay y cía.



A NN.SS. Tissier de Mallerais, Williamson y De Galarreta

Excelencias :

Vuestra carta colectiva enviada a los miembros del Consejo General ha mantenido toda nuestra atención. Les agradecemos su solicitud y su caridad.

Permítanos a cambio con la misma preocupación de caridad y de justicia, hacerles las siguientes observaciones.

Por principio, la carta menciona muy bien la gravedad de la crisis que trastorna a la Iglesia y analiza de manera precisa la naturaleza de los errores que proliferan en su ambiente.


Sin embargo, la descripción está salpicada de dos defectos en relación a la realidad de la Iglesia: carece de lo sobrenatural y al mismo tiempo carece de realismo.

Carece de lo sobrenatural: Al leerlos, uno se pregunta seriamente si ustedes creen todavía que esta Iglesia visible cuyo asiento está en Roma, es la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, una Iglesia que ciertamente está desfigurada horriblemente a planta pedís usque ad verticem capitis, pero una Iglesia que tiene cuando menos todavía por jefe a Nuestro Señor Jesucristo. Se tiene la impresión que ustedes están tan escandalizados que ya no aceptan que esto todavía pudiera ser verdad. Para ustedes Benedicto XVI ¿es Papa legítimo? Si lo es, ¿Jesucristo puede todavía hablar por su boca? Si el Papa expresa una voluntad legítima respecto a nosotros que es buena, que no da una orden en contra de los mandamientos de Dios ¿tenemos el derecho de desatenderlo, de devolver un revés a esta voluntad? Y si no ¿en qué principio se basan para actuar de este modo? ¿No creen ustedes que si Nuestro Señor lo ordena El nos dará los medios para continuar nuestra obra? Ahora bien, el Papa nos ha hecho saber que la preocupación de arreglar nuestro asunto por el bien de la Iglesia estaba en el corazón mismo de su pontificado, y también que él sabía bien que sería más fácil tanto para él como para nosotros de dejar las cosas como están. Por lo tanto, es una voluntad irrevocable y justa la que expresa.

Con la actitud que ustedes promueven no hay lugar ni para los Gedeón ni para los David ni para aquellos que cuentan con el socorro del Señor. Nos reprochan de ser ingenuos o de tener miedo, pero es su visión de la Iglesia la que es demasiado humana e incluso fatalista. Ustedes ven los peligros, los complots, las dificultades pero no ven la asistencia de la Gracia y del Espíritu Santo. Si se quiere aceptar que la Divina Providencia conduce los asuntos de los hombres, respetando su libertad, entonces hay que aceptar que los gestos de estos últimos años a nuestro favor están bajo Su gobierno. Por lo tanto indican una línea –no muy derecha- pero claramente a favor de la tradición. ¿Por qué simplemente ella se detendría si hacemos todo por conservar nuestra fidelidad y acompañamos nuestros esfuerzos de una oración poco común? ¿El Buen Dios nos dejaría caer en el momento más crucial? Eso no tiene mucho sentido. Sobre todo que no tratamos de imponer cualquier voluntad propia sino que tratamos de escrutar a través de los acontecimientos lo que Dios quiere, estando dispuestos a todo, como a El le plazca.

Al mismo tiempo carece de realismo en cuanto a la intensidad de los errores y en cuanto a su amplitud.

Intensidad: En la Fraternidad estamos haciendo de errores del Concilio súper-herejías, se vuelve el mal absoluto, peor que todo, de la misma manera en que los liberales han dogmatizado este concilio pastoral. Los males ya son suficientemente dramáticos para que no se les exagere más. (cf. Roberto de Mattei Una historia jamás escrita pág. 22, Monseñor Gherardini Un debate a abrir pag. 53, etc.). Monseñor Lefebvre hizo varias veces las distinciones necesarias con respecto al liberal. Esta falta de distinción a uno u otro de entre ustedes a un endurecimiento “absoluto” . Esto es grave porque esta caricatura no está en la realidad y desembocará lógicamente en el futuro a un verdadero cisma. Este hecho es uno de los argumentos que me empuja a no tardar en responder a las instancias romanas.

Amplitud: Por un lado, endosamos a las autoridades presentes todos los errores y todos los males que se encuentran en la Iglesia, olvidando que ellas intentan al menos en parte de liberarse de los más graves (la condenación de la “hermenéutica de la ruptura” denuncia errores muy reales). Por otra parte se pretende que todos estén arraigados en esta pertinacia (“todos modernistas “ “todos podridos” ) Esto es manifiestamente falso. Una gran mayoría se deja llevar por el movimiento, pero no todos.

Hasta el punto que, en la cuestión más crucial de todas, la de la posibilidad de sobrevivir en las condiciones de un reconocimiento de la Fraternidad por Roma, nosotros no llegamos a la misma conclusión que ustedes.

Que quede claro de paso que NOSOTROS NO HEMOS BUSCADO un acuerdo práctico. Eso es falso. No hemos rechazado a priori, como ustedes lo solicitan, de considerar una oferta del Papa. Por el bien común de la Fraternidad, preferiríamos lejos la solución actual de status quo intermedio, pero evidentemente Roma ya no lo tolera.

En sí, la solución de una Prelatura personal propuesta no es una trampa. Resulta, por principio, que la situación presente en abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico. Los mismos males hacen sufrir a la Iglesia, las consecuencias son todavía mas graves y manifiestas que entonces, pero al mismo tiempo se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, ayudado por los actos y los gestos de Benedicto XVI hacia la Tradición. Este nuevo movimiento, nacido al menos hace unos diez años, se está fortaleciendo. Toca a un buen número (todavía una minoría) de jóvenes sacerdotes, de seminaristas e incluso hasta un pequeño número de jóvenes obispos que se distinguen notablemente de sus predecesores y que nos expresan su simpatía y su apoyo pero que todavía están sofocados por la línea dominante en la jerarquía que favorece el Concilio Vaticano II. Esta jerarquía está perdiendo vitalidad. Esto es objetivo y muestra que ya no es ilusorio considerar un combate “intra muros” del cual estamos muy consientes de su dureza y dificultad. He podido constatar en Roma como los discursos sobre las glorias del Vaticano II que nos van a machacar, si bien están todavía en la boca de muchos, no está sin embargo en todas las cabezas. Poco a poco van creyendo.

Esta situación concreta, con la situación canónica que se propone, es muy diferente a la de 1988. Y cuando comparamos los argumentos que Monseñor Lefebvre había dado en su época, concluimos que no hubiera dudado a aceptar lo que nos han propuesto. No perdamos el sentido de Iglesia que era tan fuerte en nuestro venerable fundador.

La historia de la Iglesia muestra que la curación de los males que la afligen, se hace de manera habitual lenta y gradualmente, y cuando un problema se termina, hay otro que comienza oportet haereses ese . Pretender esperar a que todo se arregle para llegar a lo que ustedes llaman un acuerdo práctico, no es realista. Es muy probable, viendo como se desarrollan las cosas, que el fin de esta crisis tomará todavía decenas de años. Pero rehusar trabajar en el campo porque todavía haya mala hierba, con el riesgo de asfixiar, de estorbar la buena hierba, encuentra una curiosa lección bíblica; es Nuestro Señor que nos hace comprender por su parábola de la cizaña que siempre habrá, en una forma u otra, mala hierba a arrancar y combatir en su Iglesia.

Ustedes no pueden saber cómo su actitud en estos últimos meses – muy diferente en cada uno de ustedes- ha sido dura para nosotros. Ella ha impedido al superior general de comunicarles y hacerles partícipes de sus grandes preocupaciones a las que los hubiera gustosamente asociado, si el no hubiera encontrado una incomprensión tan fuerte y apasionada. Cómo le hubiera gustado poder contar con ustedes, con sus consejos, para apoyarse en este paso tan delicado de nuestra historia. Ha sido una gran prueba, probablemente la mas grande de todo su superiorato. Nuestro venerable fundador ha dado a los obispos de la Fraternidad una carga y deberes precisos. Les ha mostrado que el principio de unidad en nuestra sociedad, es el superior general . Pero desde hace tiempo, ustedes están tratando de imponerle su punto de vista –cada uno de manera diferente- incluso bajo formas de amenaza y además públicamente. Esta dialéctica entre verdad/ fe y autoridad, es contraria al principio sacerdotal. Al menos hubiera esperado que ustedes trataran de comprender lo que le ha obligado a actuar como lo ha hecho en los últimos años, según la voluntad de la Divina Providencia.

Oramos por cada uno de ustedes para que en este combate que está lejos de terminar, nos reencontremos todos juntos, por la más grande gloria de Dios y por amor a nuestra querida Fraternidad.

Que Nuestro Señor resucitado y Nuestra Señora se dignen bendecirlos y protegerlos.






+Bernard Fellay
Nicklaus Pfluger+
Alain-Marc Nély +

CARTA AL CONSEJO GENERAL DE LA FRATERNIDAD SAN PIO X



7 de abril del 2012



Señor Superior General
Señor Primer Asistente
Señor Segundo Asistente

Después de algunos meses, como muchos lo dicen, el Consejo general de la FSSPX considera seriamente las proposiciones romanas en vista de un acuerdo práctico, siendo un hecho que las discusiones doctrinales del 2009 al 2011 han probado que un acuerdo doctrinal es imposible con la Roma actual. Por medio de esta carta los tres obispos de la FSSPX que no son parte del Consejo General desean hacerle saber, con todo el respeto que conviene, la unanimidad de su oposición formal a cualquier acuerdo semejante.


Por supuesto, de ambos lados de la división actual entre la Iglesia Conciliar y la FSSPX, muchos desean rehacer la unidad católica. Honor a esas personas tanto de una parte como de otra. Pero la realidad dominante y ante la cual todos estos sinceros deseos deben ceder, es que desde el Vaticano II las autoridades oficiales de la Iglesia se han separado de la verdad católica y hoy en día ellas se muestran tan determinadas como siempre a permanecer fieles a la doctrina y práctica
Conciliares. Las discusiones romanas, el preámbulo doctrinal y Asís III son ejemplos deslumbrantes.



El problema planteado a los católicos por el concilio Vaticano II es profundo. En una conferencia que pareciera haber sido como el último testamento doctrinal de Monseñor Lefebvre, impartida a los sacerdotes de su Fraternidad en Ecône medio año antes de su muerte, después de haber
resumido la historia del catolicismo liberal saliente de la Revolución francesa, recordó como los Papas combatieron siempre esta tentativa de reconciliación entre la Iglesia y el mundo moderno, y declaró que el combate de la Fraternidad contra el Vaticano II era exactamente el mismo combate. Concluyó:
« Entre mas se analizan los documentos del Vaticano II y su interpretación por las autoridades de la Iglesia, mas nos damos cuenta que no se trata de errores superficiales ni de algunos errores
particulares como el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, sino más bien de una perversión total del espíritu, de toda una filosofía nueva fundada sobre el subjetivismo… Esto es muy grave! Una perversión total!… Esto es verdaderamente espantoso »


Ahora bien, ¿el pensamiento de Benedicto XVI es mejor comparado con el de Juan Pablo II? Basta leer el estudio de uno de nosotros sobre La Foi au Péril de la Raison para darse cuenta que el pensamiento del Papa actual está igualmente impregnado de subjetivismo. Es toda la fantasía
subjetiva del hombre en el lugar de la realidad objetiva de Dios. Es toda la religión católica sumisa al mundo moderno. ¿Cómo se puede creer que un acuerdo práctico pueda arreglar un problema semejante?


Pero, se nos dirá, Benedicto XVI es bondadoso hacia la Fraternidad y su doctrina. En tanto que subjetivista puede serlo, porque los liberales subjetivistas pueden tolerar la misma verdad pero no si ella se rehusa a tolerar el error. El nos aceptará en el marco de un pluralismo relativista y dialéctico, a condición de permanecer en la “plena comunión” hacia la autoridad y hacia las otras “realidades eclesiales”. He aquí el por qué las autoridades pueden tolerar que la Fraternidad continúe enseñando la doctrina católica, pero no soportarán absolutamente que ella condene a la doctrina conciliar. He aquí el por qué un acuerdo incluso puramente práctico haría necesaria y
progresivamente callar, por parte de la Fraternidad, toda crítica del concilio o de la nueva misa. Dejando de atacar estas victorias que son las más importantes de la Revolución, la pobre Fraternidad cesaría necesariamente de oponerse a la apostasía universal de nuestra lamentable época y se hundiría ella misma. En última instancia, ¿quién nos garantizará de permanecer tal cual somos protegiéndonos de la curia romana y de los obispos? ¿El Papa Benedicto XVI?




Por mas que se niegue, este deslizamiento es inevitable. ¿No se ven ya en la Fraternidad los síntomas de esta disminución en la confesión de la Fe? Hoy en día, desgraciadamente, es lo contrario que sería “anormal” Justo antes de las Consagraciones de 1988 cuando numerosas personas valientes insistían a Monseñor Lefebvre para que hiciera un acuerdo práctico con Roma que abriría un gran campo de apostolado, el dijo su pensamiento a los cuatro consagrandos: Un gran campo de apostolado puede ser, pero en la ambigüedad y siguiendo dos direcciones opuestas
a la vez, lo que habría terminado pudriéndonos”


¿Cómo obedecer y continuar predicando toda la verdad? ¿Cómo hacer un acuerdo sin que la Fraternidad se pudriera en la contradicción?


Y cuando un año mas tarde, Roma parecía hacer verdaderos gestos de benevolencia hacia la Tradición, Monseñor Lefebvre todavía desconfiaba. El temía que no se tratara mas que de
“maniobras para separar de nosotros el mas grande número de fieles posible. He aquí la perspectiva por la cual parecen ceder todavía un poco más e incluso ir más lejos. Debemos absolutamente convencer a nuestras gentes que no se trata mas que de una maniobra, que es
peligroso meterse entre las manos de los obispos conciliares y de la Roma modernista. Es el peligro más grande que amenaza a nuestra gente. Si nosotros luchamos desde hace 20 años para resistir a los errores conciliare, no fue para ponernos ahora entre las manos de aquellos que profesan errores”


Siguiendo a Monseñor Lefebvre, el propósito de la Fraternidad es, mas que denunciar los errores por su nombre, de oponerse eficaz y públicamente a las autoridades romanas que los difunden. ¿Cómo se podría conciliar un acuerdo y una resistencia pública a las autoridades, entre ellas, al Papa? Y después de haber luchado durante más de cuarenta años,¿ la Fraternidad deberá ahora ponerse entre las manos de modernistas y liberales de los cuales acabamos de constatar su pertinacia?


Monseñor, Padres, pongan atención, ustedes conducen a la Fraternidad a un punto sin retorno, a una profunda división sin marcha atrás y, si ustedes llegan a un tal acuerdo, a poderosas fuerzas destructivas que Ella no soportará. Si hasta el presente los obispos de la Fraternidad la han protegido, es precisamente porque Monseñor Lefebvre rechazó un acuerdo práctico. Puesto que la situación no ha cambiado substancialmente; puesto que la condición emitida por el Capítulo del 2006 no se ha realizado (cambio de rumbo por parte de Roma que permita un acuerdo práctico), escuchen de nuevo a su Fundador. El tuvo razón hace 25 años. Todavía tiene razón hoy. En su
nombre, los conjuramos: no comprometan a la Fraternidad en un acuerdo puramente práctico.


Con nuestros saludos mas cordiales y fraternales, en Cristo y María,



Mgr. Alfonso de Galarreta
Mgr. Bernard Tissier de Mallerais
Mgr. Richard Williamson

domingo, 13 de mayo de 2012

13 de Mayo Primera aparición de la Virgen María en Fátima

Nuestra Señora del Rosario se presenta a los niños Lucia, Jacina y Francisco en la Cova de Iria por primera Vez el 13 de Mayo de 1917

Relato tomado del libro FATIMA, autor: Icilio Felici, Edit. San Pablo, 1951 (vigesima cuarta edición 1998) pag. 51-58

Era el día 13 de Mayo, domingo antes de la Ascensión. Lucía, Francisco y Jacinta, después de oír muy de mañanita la Santa Misa, con sus respectivas Familias, según la costumbre escrupulosamente observada en las casa temerosas de DIOS, hacia las 10 reunieron en uno sus rebañitos, como lo hacían con frecuencia, y decidieron tomar el camino de la cuenca, donde los prados estaban en flor y las ovejas podrían abundantemente saciarse con la hierba de los barbechos. El sol brillaba límpido y la campiña exhalaba mil variado perfumes, llegados allá hacia el medio día hora oficial, se regresaron un tanto detrás del ganado, hasta que llegado el medio día verdadero, que todo pastor aprende muy pronto a distinguir en la fas del sol, su reloj infalible, se aprestaron a rezar el acostumbrado rosario y a consumir la colación que, como siempre, habían llevado consigo, para entregarse después a los juegos de costumbre... Aquel día el juego era más atrayente, pues se trataba de construir nada menos que una casa con piedras que Francisco se daba prisa a extraer del terreno o de en medio de los Setos.

Habían puesto manos a la obra con ahínco y pasión, cuando de repente fueron deslumbrados por un rayo que parecía haber surcado el horizonte. Asustados, miraron al cielo: Continuaba serenísimo no había ni siquiera una nube del tamaño de una hilacha de algodón, y el sol más resplandeciente que nunca.

Se miraron el uno al otro, sin saber que decir.
-Pero... ¿De dónde habrá venido?...

Lucía Reflexionaba; no es la primera vez que una tormenta se condensa detrás de una montaña para luego subir y desencadenarse.
- Será mejor volver a casa - dice.
Los primos, más impresionados que ella, aprueban sin reserva, dejan sin amparo la construcción, reúnen el rebaño y ¡Abajo! por la pendiente, empujándose por delante las ovejas. Llegados a media bajada, al pasar junto a una robusta encina -Que todavía existe- viene a deslumbrarles otro rayo más fulgurante que el primero.

Esta vez tiemblan de verdad, de arriba a abajo, y se ponen a espolear al rebaño para que no se retrase.
Pero he aquí que, al llegar al fondo de la cuenca se ven obligados a retenerse mudos y atónitos. Delante de ellos, a dos pasos de distancia, sobre una mata de carrasca verde de poco más de un metro de alto, esta una juvenil señora, sublimemente hermosa, mas resplandeciente que el sol, la cual, con ademán lleno de gracia y una voz de sobremanera cariñosa, les dice:

-No tengáis miedo, no quiero haceros daño alguno.Los niños la contemplaban estáticos, arrebatados.
¡Miran!... Aparenta tener 15 a 18 años. El vestido, blanco como la nieve, sujeto al cuello con un cordón de oro le baja hasta los pies, que rosa apenas las hojas de la carrasca. Un manto todo bordado en oro le cubre la cabeza y todo el cuerpo. Las manos están juntas delante del pecho en actitud de orar, de ellas cuelga un Rosario de cuentas blancas como perlas, terminando en una pequeña cruz de plata bruñida. El rostro de rasgos purísimos e indeciblemente delicados, esta rodeado por una aureola de sol, pero parece velado por una sombra de tristeza.
Jacinta y Francisco están inmóviles, sin pestañear; Lucía cobra ánimos y se decide preguntar:
-¿De qué país es usted?-
Hay en la pregunta toda la confusión y toda la sencillez de la pastorcilla fascinada.
-Mi país es el cielo- responde la dulce Señora.
-¿Y qué quiere Usted de mi?
-He venido a pediros que os lleguéis aquí, a esta misma hora, el día 13 de cada mes, durante seis veces consecutivas, hasta octubre. En octubre os diré quien soy qué es lo que quiero de vosotros.

Durante unos momentos Lucía calló; acaso resonaron en su mente las palabras del Ángel: Los santísimos corazones de Jesús y María tiene sobre vosotros designios de misericordia… o es que aquella invitación acabó de desorientarla.
Al cabo de unos instantes, prosiguió animosamente:
-¿Viene Usted del cielo? Y yo, ¿iré al cielo?
-Sí- Respondió la Señora.
Lucía, ingenuamente, se sintió atrevida:
-¿Y Jacinta?
-También
-¿Y Francisco? –Quiere tanto a sus inseparables primitos, que no sabe imaginar un paraíso donde no estén los tres juntos, como allí en el campo, todos los días…

A esta última pregunta los ojos de la celestial aparición se vuelven hacia el niño, lo miran maternalmente pensativos.
-También el- responde la Señora -Pero antes tendrá que rezar muchos rosarios…
Viéndola tan condescendiente, la pastorcilla, como suelen hacer todos los sencillos, vencida su primera timidez, se familiariza con Ella.
Poco tiempo antes han muerto dos jovencitas conocidas suyas. Puesto que la patria de la Señora es el cielo, sabrá cual ha sido su suerte… Y le responde que una está en el cielo y la otra en el purgatorio.

-¿Queréis ofreceros al Señor, prontos a hacer sacrificios y aceptar gustosos todas las penas que El quiere enviaros,, en reparación de muchos pecados con que se ofende a la Divina Majestad, para alcanzar la conversión de los pecadores y en compensación de las blasfemias, y de todas las ofensas hechas al inmaculado Corazón de María?
La invitación, en conjunto, no añade nada nuevo a a invitación del Ángel.
Pero Jacinta y Francisco continúan estáticos y mudos; solamente Lucía responde por todos con vivo entusiasmo:
-¡Si lo queremos!

La aparición da muestras de complacencia, añadiendo luego que muy pronto tendrán que sufrir mucho, pero que la gracia de DIOS les asistirá y confortará siempre. Y al decir esto, extiende las manos… De sus manos abiertas de derrama sobre los videntes un haz de luz misteriosa… Una Luz tan intensa y tan íntima que (son palabras de Lucía), penetrándoles en el pecho hasta lo más íntimo del alma hízoles ver a sí mismos en DIOS con más claridad que nos vemos en el más terso espejo… Es una especie de confirmación, después de la cual la luz divina los llena todos y se apodera de ellos.

Entonces caen los tres de rodillas, misteriosamente impulsados y exclaman:
-¡Oh Santísima Trinidad, yo os adoro!
-DIOS mío, DIOS mío, yo os amo!

Una última recomendación tiene que hacerles la celestial Señora:
Que todos los días, como lo han hecho poco antes, recen el rosario (nota del transcriptor: NO LA TERCERA PARTE SOLAMENTE, NO LOS MISTERIOS LUMINOSOS, sino los quince misterios del Santo Rosario que Nuestra Señora reveló a Santo Domingo) para obtener la paz del mundo.
Después de la cual comienza a elevarse ligera como una pluma… derecha… sin mover los pies… hasta que desaparece en la radiante luz del sol.

¡Dentro de un mes!
¿Volverán los pastorcillos?
Y Ella ¿acudirá?
(nota del transcriptor: La historia sabemos que es verdadera y cierta, ella regresó.)

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿PEQUEÑO ERROR?

     "AVE MARIA PURISSIMA"
     Uno de los mas grandes triunfos de la revolución anticristiana, sin lugar a dudas,  esta constituido por la “dialéctica” leninista, madre del subjetivismo y del inmanentismo imperante en toda la humanidad.
     Es pues  menester imperioso, saber el significado y alcances de las palabras, que utilizamos,  sobre todo,  aquellas, que nos llevan  a dar cabida a  los grandes derroteros  en materia de fe.
     Pareciera,  que  “se ha puesto de moda” la utilización de la palabra  usurpar (con todos sus sucedáneos),  es visible y esgrimida,  aun en homilías ortodoxas, (de las poquísimas que quedan)
sin embargo,   al ser utilizadas de manera incorrecta,  llevan al extremo erróneo.
     Así pues, comenzáramos, con la recta acepción de la palabra, según el Diccionario  de la Real academia de la lengua Española:

     usurpar. (Del lat. usurpāre). tr. Apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia. || 2. Arrogarse la dignidad, empleo u oficio de otro, y usarlos como si fueran propios.
     (Legitimo: Cierto, genuino y verdadero en cualquier línea conforme a las leyes).
     (Genuino,  (De la raíz del lat. Genus ,   origen,   Auténtico,  propio o característico, de una época).
     Si alguno dijere, que la silla de Pedro, esta siendo USURPADA, Necesariamente (forzosamente),    de manera errónea  esta indicando, que esta siendo ocupada por alguien que no tiene derecho  genuino (de origen)  de hacerlo. 
     Es  a partir de esta premisa, que mediante algunas analogías, demostraremos, que el juicio,  esta equivocado,  y posteriormente, que lleva  a un  grave error.
     Analogía:
     Si tenemos un whisky escoses de doce años de añejamiento, en su botella original (de marca Cabras regal)    y simultáneamente,  tenemos otro de menor calidad,  también  en su botella original,  (de marca Pasaporte),  para  nuestro ejemplo.
     Si cambiamos el whisky de marca pasaporte,  al  de  marca  Cabras,  tendremos  que el de marca pasaporte, estará USURPANDO,  la botella de cabras, porque NO tiene legítimo derecho de ocupar la botella, (empero,  sigue siendo verdadero whisky). Y es dado decir, en ese caso, además de que la botella del cabras, esta siendo usurpada.
     Sin embargo,  si en la botella de cabras con la bebida original, se cuela un liquen u otro microrganismo (El humo de satanás por las grietas, o la levadura de los fariseos), y  corrompe la naturaleza del whisky “Dentro de la botella”  Resulta irracional,  decir que el vinagre, (Vino agrio),  este usurpando la botella que le correspondía,  en virtud de que el derecho de ocuparla, es legítimo de origen, (aunque se hubiere corrompido).
     Sucede  similar,  con la  alegoría del tumor canceroso dentro de la cavidad craneana,  que es ocupado por células nerviosas (neuronas), que mutaron, (Cáncer),  que empero,  no esta siendo Usurpado,  (por que no encontramos células intestinales en el cráneo,  sino verdaderas neuronas, que incluso, están matando al resto del cuerpo,  empero neuronas al fin.
    No sería de gran importancia,  de no ser por la explicación, que le sucede al siguiente ejemplo:
     Si en una hipotética empresa, el Gerente muere o renuncia,  es dado declarar, que la gerencia esta vacante,  en ese ejemplo, si una secretaria USURPA, el puesto del Gerente,  aun con la mejor intención, y comienza a realizar actos correspondientes al Gerente,  (realiza convenios,  recibe demandas etc.)    Tiene  dos  grandes implicaciones, La primera de ellas,  es  que la  GERENCIA,  siguió estando vacante aunque ella estuviese presente, (USURPANDO),  Necesariamente da cabida  al error sedevacantista);      En cuyo  caso,  si es dado declarar, que tanto la silla del gerente,  como la gerencia,  o  el trabajo del gerente,  estarían  vacantes  al estar siendo usurpados.
     Y  la  segunda y mas profunda,  es  que  Ninguno  de los actos Jurídicos, que ella hubiere realizado,  tienen  Valor  alguno,  (Son  nulos  de pleno derecho, (NUNCA EXISTIERON JURIDICAMENTE).
                                  “ROMA  PERDERA  LA FE Y SERA LA SEDE DEL ANTICRISTO”
     Perderá la Fe,  cambiara, mutara,  NO SERA USURPADA,  Roma perderá sus propiedades,  esenciales (FE),   que transmitía a la feligresía,  como  el whisky,   tenia sus propiedades,  y  mutaron, se corrompieron,  se cambiaron  como el tumor en el cráneo,    son la  sede  del  tumor,  y  del  vinagre,  por esa corrupción,  empero,  NO USURPAN,   Ni la botella  ni el cráneo,  ni  roma, están vacantes,  ni están siendo usurpadas,  están ocupadas por naturalezas corrompidas y mutadas.
     Para que La ESPOSA,  llegara  a  ser  la “LA GRAN RAMERA”  Necesariamente (forzosamente) La fornicación,  tuvo que haberse consumado con la esposa,  NO CON UNA SUPLENTE,  NO CON UNA USURPADORA,  NO CON  LA  AUSENCIA DE LA ESPOSA. (Sino única y exclusivamente con esposa que tiene  una esencia corrompida para que cediera).

SEA PARA GLORIA DE DIOS

domingo, 15 de abril de 2012

PRIMER DOMINGO DE PASCUA


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Durante este tiempo de cuarenta días nuestro Señor, después de su Resurrección, antes de subir a los cielos, se les aparece a los suyos y consolida la Iglesia. Culmina su formación con la venida del Espíritu Santo a los cincuenta días, en el día de Pentecostés.

Y no todo lo que nuestro Señor legó a sus discípulos está en las Escrituras. Muchas de lo que hizo, como dice el evangelio de San Juan: “Si se quisiera ponerlas por escrito, una por una, creo que el mundo no bastaría para contener los libros que se podrían escribir”, lo cual combate de plano a los protestantes que quieren hacer de la Escritura todo, limitando a Dios a un libro. Cuando lo infinito es, como me dijo un fiel, imposible de limitar a un libro, y con cuánta razón. Luego la Palabra de Dios no se limita a la Biblia sino que la trasciende; en la Biblia hay solamente una parte de esa Palabra, lo mismo en los Evangelios. ¿Qué harían, pues, los protestantes que no admiten el sacramento de la confesión, con estas palabras que acabamos de leer en el Evangelio, si la misma Escritura que ellos toman como único fundamento, y eso es una herejía, les condena? Eso debe abrirnos los ojos.

Entonces nuestro Señor consolida su Iglesia: instituye todos los sacramentos, les da las consignas necesarias para afirmar la Iglesia y recibirá la culminación en Pentecostés una vez que haya ascendido al Padre y que junto con el Padre envíe el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Y todo esto es lo que forma la Tradición de la Iglesia. Por eso no es solamente la Biblia, la palabra escrita, la revelación escrita, sino también la revelación no escrita y contenida en la Tradición de la cual es maestra y señora la Iglesia que no reconocen los protestantes; esa es su herejía. Nuestra incultura religiosa es tal, que no sabemos contraponerles para derrotarlos con dos palabras como corresponde, y no lo hacemos porque nos falta estudiar el catecismo, sencillamente; pero qué se les va a pedir a los fieles, si instruirse en religión le hace falta también al clero, que ignora los elementos esenciales de nuestra doctrina.

Vemos que los apóstoles estaban reunidos escondidos, temerosos, cuando se les aparece nuestro Señor, porque todavía no tenían ese fuego que les inflamara y los consolidara en la fe por la gracia del Espíritu Santo que iba a venir en Pentecostés. Tenían miedo de los judíos porque eran temibles, pero el que tiene fe no teme ni a los judíos, ni a Satanás, ni al mundo, porque como dice la epístola de San Juan “lo que es de Dios está consolidado en Dios y lo que hace vencer sobre el mundo es la fe”. Eso es lo que hoy está en juego, la fe. Ésta es nuestra victoria sobre el mundo, y si hoy vemos que éste vence o parece vencer a la Iglesia es porque sus hombres, la jerarquía de la Iglesia con el Papa, los cardenales y los obispos, en conjunto, no tienen fe.

Por eso vemos a la Iglesia claudicar en su parte humana, y los que no la defienden con suficiente energía es porque no tienen la necesaria fe. Esa es la gran vergüenza de hoy, sacerdotes que si tienen fe no es la suficiente; los obispos igualmente con poca fe no lo hacen. Porque la victoria sobre este mundo la da la fe en nuestro Señor Jesucristo. ¿Se podrá encontrar un texto más antiecuménico que éste que condena el ecumenismo ateo idólatra y apóstata? Eso debe estar muy claro, porque si los fieles, el pequeño rebaño leal no lo tiene claro, entonces claudicará. Me atrevo a decir sin dármelas de profeta, que la garantía para mantenerse creyentes es ver claramente estas cosas, porque de otra manera sucumbiremos bajo una pseudo autoridad que nos conculcará en nombre de una falsa obediencia a abandonar a Cristo y a ser infieles.

Nuestro Señor dice a Santo Tomás “Cree y sé fiel; y dichoso aquel que sin ver creyó”, porque la fe es de lo que no se ve y en realidad Santo Tomás creyó porque no veía la divinidad, la cual confesó; veía esa humanidad pero pensó que era el Verbo de Dios.

Debemos, pues, ser fieles, pero para ello se requiere claridad doctrinal en aquellos puntos esenciales donde se agrede la religión, la doctrina católica, apostólica y romana y así venceremos al mundo, porque de hecho el mundo está desde la Cruz fulminado. Sabemos que la victoria la logró nuestro Señor, pero que nos falta sufrir para que por medio de ese penar nos configuremos en nuestro Señor y nos acrisolemos en la verdad; la victoria ya la tiene nuestro Señor por derecho y eso ya lo sabe Satanás y por eso mismo nuestro Señor se da el lujo de permitirle hoy campear dentro de la Iglesia, porque sabe que al fin y al cabo la Iglesia es divina y no puede ser destruida, pero allá el bobo que se deje engañar. Por eso se necesita claridad doctrinal, el peso teológico que da la fe, porque ésta vence al mundo.

La fe venció al mundo, como lo dice San Juan en esta epístola que es un poco difícil de entender, al decir: “Tres son los que dan testimonio en el cielo y en la tierra, el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, que son uno, que son la misma cosa”, y que “el agua, el fuego y la sangre son uno”. ¿Cómo van a ser uno el fuego, el agua y la sangre y que dan testimonio de nuestro Señor? Cuando habla del agua se refiere a que en el bautismo de nuestro Señor el Padre dio testimonio de que era su Hijo muy amado: “Este es mi Hijo en quien tengo puestas todas mis complacencias”. Por la sangre es el Verbo, el mismo nuestro Señor que se muestra digno Hijo del Padre: “Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu”, y murió en la Cruz y así entonces da testimonio con la sangre. Y el Espíritu Santo por el fuego después de la resurrección, como dice la epístola, es el que da testimonio de que Cristo es la verdad y la verdad es Dios objeto de la fe, la Verdad Primera.

No hay escapatoria; la religión y los dogmas son monolíticos, se aceptan o se rechazan, pero no se pueden tomar por partes como hacen los herejes, y en eso consiste su herejía, tomar lo que a mí me agrada, me convence o me parece. Por eso en materia de fe “sí, sí, no, no”, cualquier otra palabra viene del maligno, de Satanás; ese es el lenguaje de la Iglesia católica y ese debería ser el de los doctores en la fe, que son los obispos, pero que hoy son marionetas al servicio del anticristo, de Satanás y de la sinarquía. L a globalización todo lo está estructurando para que venga a reinar en este mundo no Cristo, sino el anticristo; eso hay que saberlo, aunque no sepamos de qué modo se verificará, ni cuándo, pero cada vez se acerca más el tiempo, es evidente. Así como la higuera, que cuando reverdece es porque ya se acerca el verano, así estas calamidades dentro de la Iglesia nos anuncian y presagian todo lo que antecede a la segunda venida de nuestro Señor glorioso y majestuoso; es el objeto de nuestra esperanza, debemos tenerla, pues fue la seguridad de la Iglesia primitiva la que nos lleva a dar esos ejemplos de santidad de los cuales no seremos capaces si no poseemos lamentablemente ese fervor.

Son tres los que dan testimonio de nuestro Señor: el Padre con el agua, el Hijo con su sangre en la Cruz y el Espíritu Santo con el fuego de su amor que da testimonio de la verdad. Dice entonces nuestro Señor que todo lo que necesitarán, el Espíritu de Dios, el Espíritu de verdad, el Espíritu Santo se los dirá, se los recordará, como leemos en otros pasajes de las Escrituras, y así podemos decir que de algún modo desaparece esa aparente confusión que no podemos entender cómo sean tres los que dan testimonio en el cielo y tres en la tierra y que esos tres, agua, sangre y fuego sean una misma cosa. Pues son lo mismo porque son los tres, las tres expresiones por las cuales cada una de las Personas de la Santísima Trinidad da testimonio de nuestro Señor Jesucristo y esa es la fe que vence al mundo, esa es la fe de la Iglesia y la que niega hoy la jerarquía con su estúpido y herético ecumenismo.

El ecumenismo es lo más herético y nos hace apostatar de la fe en nuestro Señor Jesucristo, en la sacrosanta Iglesia católica, apostólica y romana. Y nosotros, estando aquí en Colombia, somos más romanos que el Papa y todos los cardenales juntos que pisotean la tumba de San Pedro; y debería haber un obispo que se lo diga en la cara, porque ya está bueno de ponerse de ruana la Iglesia y que no haya un hombre viril para que lo diga en el nombre de Dios como doctor de la Iglesia católica. Es una vergüenza que no haya ningún obispo que hable claramente; así es en la crisis que estamos atravesando, por lo que debemos consolidarnos en la fe y no tener miedo. Si hay temor es porque nuestra fe está claudicando; entonces hay que pedirle a Dios nos fortifique y consolide en ella. Para eso es el sacramento de la confirmación, por la plenitud del Espíritu Santo, para confirmar la fe del bautismo, y por eso el obispo es el ministro ordinario de la confirmación. Pero ¿qué hacen éstos? Todo lo contrario, absolutamente lo opuesto, ni confirman en la fe, ni tienen fe y qué se puede esperar entonces, sino el desastre que estamos viendo y viviendo.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, el ser fieles; que nuestra fe no sea como la viven hoy, sino que sea sincera, pura, inmaculada, que no acepte el error, que rechace, que sea intolerante, porque la fe es intolerante; la condescendencia en materia doctrinal, como lo decía el gran Marcelino, es una enfermedad de los espíritus débiles, porque la verdad es intolerante. Algo diferente es la tolerancia a nivel humano, pero eso ya no es tolerancia doctrinal, ni de principios, ni religiosa, sino simplemente de misericordia por la miseria humana que todos llevamos encima, como lastre.

Más o menos, es el fortiter y el suaviter de San Pío X; es el espíritu católico de intransigencia ante el pecado y de misericordia con el pecador que comete el mismo pecado. Pero no lo mezclemos todo, la Iglesia no es una olla donde se metan toda clase de alimañas y que subsistan como se hace hoy con el ecumenismo; eso no puede ser la Iglesia de Dios. Ésta es Inmaculada. Si no es inmaculada en su Institución divina, no es de Dios. Otra cosa es la miseria de los hombres que la integremos. Pero de allí a pontificar en el error... valerse de la autoridad de Dios y en el nombre de Él destruir la fe es demoníaco, diabólico. Por eso, lo que Juan Pablo II ha mirado con fe es demoniaco y diabólico y no me tiembla la palabra al decirlo. Y si él no quiere ser perverso pues que se arrepienta, porque va a ir al infierno con todos sus cardenales.

Al pan, pan, y al vino, vino; sí, sí, no, no. Es la verticalidad de la verdad, y el que no ama la verdad no es de Dios, eso debe ser lo que nos caracterice: el amor a la verdad, como lo dice el mismo San Juan: “Porque no amaron la verdad, los suyos no lo recibieron”. Esa es la perversión del judaísmo, no amaron la verdad, no la aceptaron ¡y ésta qué objeto de la fe puede ser!, si el ideal de la fe es la verdad primera como dice Santo Tomás. Cosa olvidada hoy por quienes deben apacentar la grey.

Imploremos a nuestra Señora, la Santísima Virgen, que nos ayude a mantenernos fieles y puros en medio de esta crisis; que podamos de algún modo reparar esos dolores, que deben ser terribles, del Sagrado Corazón de Jesús, del Inmaculado Corazón de María; vemos cómo la humanidad está yéndose al infierno precipitadamente y no hay nadie que ponga freno; que las almas no se condenen; en eso consiste el verdadero apostolado, en impedir que las almas se pierdan tratando de darles la luz de la verdad, para que reconozcan a nuestro Señor. Eso es lo que debemos pedir en estos días y en esta Pascua, para que tengamos nuestra mirada puesta en el cielo y en las cosas de Dios, no apegados como animales en cuatro patas mirando apenas la tierra, mientras que el hombre en dos pies puede mirar hacia el cielo. Que miremos las cosas de Dios y nos desapeguemos de las terrenas, es el mensaje de la Pascua, como nos lo recuerda la Escritura en los textos pascuales, y así se alegren verdaderamente nuestros corazones manteniendo esa fe en nuestro Señor resucitado. +

P. BASILIO MERAMO
7 de abril de 2002