San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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domingo, 21 de octubre de 2018

DOMINGO VIGÉSIMO SEGUNDO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:

Vemos en el Evangelio de hoy cómo los herodianos y los fariseos que eran, por así decirlo, los personajes principales de la comunidad judía, siempre estaban al acecho para prender a nuestro Señor y poder juzgarlo, querían matarlo y tener una excusa. Si lo querían matar, ¿por qué no lo mataban de una vez? Porque el mal siempre busca un pretexto, una careta, una apariencia de justicia, de verdad, para encubrir el odio que se sacia sólo con la muerte. Mandan pues a sus discípulos, a sus lacayos, porque tampoco son capaces de ir ellos personalmente y preguntarle a nuestro Señor, hacerle la pregunta que podría ser buena si fuese hecha con recta intención, para salir de la ignorancia; pero no, era todo lo contrario. Era una pregunta dolosa, capciosa, y por eso nuestro Señor les dice: “Hipócritas, ¿por qué me tentáis?”. Porque hipócrita, como lo eran estos fariseos, herodianos, es el que tiene en su boca una cosa distinta a la que tiene en el corazón.
Esa es la hipocresía, y la peor de las desgracias es acostumbrarse a ella, hablar distinto de lo que se siente en el corazón, mostrar estima y en el fondo destilar veneno, no tener la capacidad de ser veraz y decir al pan, pan y al vino, vino, adular con la boca y odiar y despreciar con el corazón, todo esto forma parte de la actitud del hipócrita. Y los judíos estaban llenos de tal falsedad; por eso nuestro Señor, que no era farsante, se los dice en la cara sin resquemor: ¡Hipócritas! Nosotros no conocemos la intención de corazón como bien la conocía nuestro Señor, pero quizás hubiese menos fingimiento en el mundo y haríamos un favor si detectásemos en alguien esa actitud, decírselo, para que esa persona, por lo menos no se engañe a sí misma, creyendo engañarnos.


Esa farsa se oculta con la adulación: “Sabemos, Maestro, que tú eres bueno y que llevas a la verdad”. Si sabían todo eso ¿para qué le tentaban? Si saben que es bueno, que es veraz, ¿para qué le preguntan? Pues con el ánimo de sorprenderlo en algo y condenarlo con justa causa. Cosa distinta sería si ellos preguntasen simplemente por querer conocer y saber lo que debía hacerse.
La pregunta era sobre algo muy crucial. Judea estaba bajo el Imperio Romano y debía tributo al César y quien se oponía al César cometía prácticamente un pecado por no saber distinguir bien, entre obedecer al César como gobierno temporal u obedecerle como a divinidad, por eso había que distinguir claramente en qué se le podía rendir tributo y honor al César y en qué no. En todo, menos como a Dios en lo de orden temporal; por eso nuestro Señor les pide la moneda con la que se pagaba el tributo y les responde a su vez, con otra pregunta: “¿De quién es la imagen?”. A lo que seguiría una sabia respuesta: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Esas dos espadas, esos dos órdenes: el temporal y el espiritual están separados porque Dios los quiso distinguir; lo que no quiere decir que no tenga nada que ver uno con el otro y que no haya una subordinación del orden temporal al orden espiritual. Por eso nuestro Señor les dice “...al César lo que es del César...”. Todo lo que es de orden temporal, como emperador que es, que tiene por deber proveer el bien común temporal, en eso le deben tributo y le deben sumisión y obediencia, pero no en el orden espiritual, que compete a la Iglesia. Por eso debemos dar a Dios lo que como a Dios corresponde, ya que nuestra alma es su imagen y semejanza; es espiritual y se debe a Él.

No es que Dios deje de ejercer su poder, mejor dicho, no es que no tenga poder sobre el orden temporal, es sencillamente que Dios nuestro Señor no quiere ejercerlo directamente, por eso los distinguió. ¿No es lo que quiere el laicismo, negar que Dios tenga ese poder sobre el orden temporal? De hecho se le niega, se le sustrae, corrompiendo la sumisión que se pretende debe tener el orden temporal a la Iglesia y a Dios. Laicismo que se introduce en la misma Iglesia, produciendo ese fenómeno de secularización que está destruyendo a la religión católica hoy mundanizada, secularizada en sus órdenes, en sus sacerdotes y en sus instituciones. Todo eso muestra que no se está dando ni al César lo que corresponde al César ni a Dios lo que es de Dios, sino que impera una gran confusión y un desequilibrio social, mundial, que afecta de modo directo los mismos fundamentos de la Iglesia católica.

No nos confundamos, no caigamos en el laicismo que le niega a Dios la subordinación del orden temporal y el origen y la fuente de toda autoridad, como la democracia moderna, que hace arbitrariamente al pueblo el origen de toda autoridad, el pueblo y no Dios, lo cual es una herejía; porque el pueblo puede designar la autoridad y ahí habría una verdadera democracia que sería una de las tres formas legítimas de gobierno, pero una cosa es que la designe, y otra muy distinta es que sea la fuente del poder, que sea el principio del mando. En ese pecado hemos caído casi todos, por eso hoy cuando se habla de democracia, más allá de que seamos o no democráticos, debemos aclarar que con la democracia moderna ningún católico puede estar de acuerdo, porque no es el pueblo el soberano sino Dios; algo muy diferente es que el pueblo designe al gobernante, pero no es el que le da la autoridad, pues de él no dimana como de su origen, esto es una herejía, porque atenta contra el derecho soberano de Dios. De ahí que las democracias modernas sean anticristianas, anticatólicas, usurpen la soberanía de Dios y proclamen los derechos del hombre. Dicho sea de paso y sin hacer propaganda comercial, a ese libro que habla de los derechos de Dios, escrito por una feligresa, se le abona el mérito de hablar de los derechos de Dios cuando todo el mundo está idiotizado argumentando los cacareados derechos del hombre, desconociendo los de Dios.

Por eso, es una gracia permanecer fieles a la única y auténtica Iglesia católica, apostólica y romana, esa Iglesia que no puede ser secular ni se puede secularizar en sus instituciones; es la única manera de perseverar en medio de esta destrucción, de esta revolución anticristiana directamente dirigida por Satanás desde el infierno, y que tiene hombres como lacayos que en este mundo no hacen la obra de Cristo, sino la obra del demonio, la obra del anticristo; de ahí, que más que nunca debemos tener presente cuál es la verdadera faz de la Iglesia, para no caer en ese escándalo, porque es un escándalo público, que en vez de una Iglesia veamos a una ramera pretendiendo ser la esposa de Dios. Es inadmisible y perdónenme mis estimados hermanos el ejemplo: es como si una prostituta se hiciese pasar por señora, como la reina, esposa del rey. La Iglesia católica, apostólica y romana es inmaculada en sus instituciones, en su moral, en su doctrina, en su evangelio. Otra cosa es que dentro de la Iglesia haya buenos y malos; santos y pecadores; píos e impíos; pero eso es en el ámbito personal que cada uno cumpla o no los mandatos y los preceptos de la Iglesia. Pero la Iglesia como institución divina, como obra de Dios, que no puede ser sino inmaculada y pura y verdadera Iglesia, es aquella que es una, santa, católica y apostólica aunque haya miembros que no sean puros ni inmaculados, porque caeríamos en el error de los jansenistas. Pero la Iglesia como institución es inmaculada. Una Iglesia que se presente en sus instituciones, en su doctrina y en el evangelio secularizada, prostituida por estar en connivencia con los reyes de esta tierra, esa no sería la Iglesia católica.
Nuestro Señor dice, y lo recuerdo con insistencia, que no todo el que dice “¡Señor, Señor!” entrará en el reino de los cielos; que quién es mi hermana o mi hermano, sino el que hace mi voluntad, el que guarda mi doctrina, el que guarda mi palabra, el que es fiel; por lo mismo, la incertidumbre de si cuando Él venga encontrará fe sobre esta tierra, y menciona la gran apostasía, corrupción generalizada, institucionalizada.

Preocupémonos de pertenecer a la verdadera Iglesia conformada por todos los que dispersos por el mundo permanecen fieles a Cristo. Por eso San Agustín decía que la Iglesia la conforman todos los fieles a Cristo, dispersos por el mundo entero y los que no son fieles a Cristo no pertenecen a la Iglesia, como no pertenecen a ella ni los herejes, ni los cismáticos, ni los excomulgados.

¿Y qué pensar de una Iglesia que excomulga a la Tradición y se abraza con el mundo? Eso es muy significativo; es imposible que se excomulgue a la Tradición, porque si se excomulga a la Tradición se está excomulgando a los apóstoles, a los Padres de la Iglesia y a todos los Santos. Más que nunca debemos tener cuidado de pertenecer no sólo de alma, sino también de cuerpo a la única y verdadera Iglesia inmaculada de Cristo nuestro Señor y dar con justicia al César aquello que es del César y a Dios lo que le pertenece y es de Dios. +

BASILIO MERAMO PBRO.
12 de noviembre de 2000

miércoles, 18 de abril de 2018

Respuesta al fiel cubano con objeciones a los escritos sobre Mons. Thuc,

Mi estimado David:

Cuando uno no asimila bien los conceptos teológicos, el error se posibilita, tal cual como le está pasando a usted, quizás con la mejor buena intención, así que ahora resulta que para no ser un clero vago, hay que estar bajo un Obispo thucista; no sea ridículo, pues la línea thucista está viciada por las consagraciones hechas a veterocatólicos, en el supuesto caso que hayan sido válidas, esto, sin entrar en la duda de su estado mental, pues en tal caso de estar desequilibrado, serían inválidas y en el mejor de los casos, hay una duda positiva, que no viene del Obispo de Toulon, sino del mismo actuar de Ngo Dinh Thuc y que en su momento el P Barbará, el P. Sanborn y el P, Cekada entre otros, ponían en tela de juicio antes de cambiar, por simple necesidad de supervivencia.

Monseñor Lefebvre pensaba que Mons. Thuc no estaba en sus cabales y aunque yo en su momento no conocía los pormenores. Cuando leí el escrito del P. Cekada me incline por la opinión favorable. Pero es evidente que Cekada en su artículo no hacía mención de todo lo que él anteriormente pensaba y para ser transparente, debía de haberlo por lo menos señalado en ese escrito, pues no es lo mismo que si hay materia, forma e intención el rito es válido, mientras que el ministro este en sus cabales, qué si no lo está, pues la cosa cambia completamente. Pues, cuando después se ve todo el proceder de Ngo Dinh Thuc, consagrando al Palmar de Troya por una aparición de la Virgen, una bilocación del supuesto verdadero Papa Pablo VI y de los estigmas recibidos por Clemente Domínguez del P. Pío y todas sucesivas consagraciones a una serie de veterocatólicos que son cismáticos y herejes, todo cambia. Además, aún después de consagrar al P. Guérard des Lauriers, al P. Zamora y al P.Carmona, vuelve a reincidir consagrando a Datessen poco antes de morir, que es un veterocatólico, cabe preguntarse, dónde está la cordura de Monseñor Thuc, o en caso contrario ¿dónde está su fe como obispo católico?

Después de sus consagraciones al Palmar de Troya se retracta pidiendo perdón a Roma al ser excomulgado; cabe preguntarse entonces, en qué quedó la aparición de Nuestra Señora, la bilocación de Pablo VI y la petición de perdón entonces al sosías?, pero antes consagra a Comte de Labat d’Arnoux un veterocatólico. Luego de esta reconciliación con Roma vuelve a sus andanzas consagrando a cismáticos y herejes veterocatólicos, por lo cual el P. Cekada señala: “El Arzobispo Thuc vez elevó al episcopado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de una secta cismática de viejoscatólicos, la Iglesia Latina de Toulouse. También ordenó a otro viejo-católico de Marsella llamado Garcia, y a un ex convicto llamado Arbinet que luego llegó a ser ‘obispo’ del Palmar”.

La declaración de Múnich es cuestionada como suya, y elaborada a instancias de Heller y de Hiller, pues el mismo P. Cekada pone en duda que fuera de autoría de Ngo Dinh Thuc, ya que un obispo con dos o tres doctorados no podía escribir en un tan mal latín, al punto de decir: “Sería verdaderamente atroz si Mons. Thuc lo hubiera escrito el mismo”. Dejaba entender que había sido escrito por otro o bajo su influencia, por lo menos. Estos personajes que después fueron los que estuvieron en las consagraciones de Guérard des Lauriers y de Carmona y Zamora, y por si fuera poco, con un teléfono sobre el altar, como si no hubiera podido ser advertido y puesto por lo menos en el suelo, hecho grotesco para personas demasiado cuerdas, aunque algo obsesionadas.

Después, antes de morir en Carthage, se retracta, ¡oh sorpresa!, paladín de la Tradición, según usted, y acepta Vaticano II, la validez de la Misa y al “legítimo Papa Juan Pablo II”, para colmo, según usted y los thucistas, es el único legítimo sucesor de los apóstoles con jurisdicción.

De otra parte, usted se ha aliado a la rama más cuestionable de la línea de Ngo Dinh Thuc, a través del P. Squetino, que los otros thucistas, lo segregan como a los leprosos, tanto por su origen más espurio a través de Gastón López y por su cismático conclavismo. Le recuerdo, usted se distanció de mí, al acercarse a ese árbol de funesta y mala sombra, considerándome un cura vago, pretendiendo que debería estar bajo la directriz de un espurio linaje espiscopal.

Le recalco en plan teologastro como usted me tilda, que todo Concilio Ecuménico legítimo es infalible, pero Vaticano II al no querer ser un concilio infalible y dogmático, por lo mismo, no es magisterio extraordinario universal de la Iglesia, sino un Conciliábulo, como usted mismo lo reconoce. También le recuerdo que un Papa es infalible, cuando el solo (unilateralmente) confirma a sus hermanos en la fe cuando habla ex cathedra únicamente, y el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, no es el magisterio del Papa solo, sino de todos los obispos dispersos por el mundo con el Papa a la cabeza. Además, su petulante y aberrante conclusión que trata de sacrílego y de cismático a Mons. Lefebvre, muestra los frutos de la serpiente que envenena todo lo que muerde.

El sedevacantismo visceral, para que me entienda, si es que todavía le queda algo materia gris, se basa en el principio erróneo y dogmatizante que hace al Papa infalible siempre, más allá de cuando el habla ex cathedra, de no ser así se anula la misma definición de la Pastor Aeternus, y esto es lo que hacen sin darse cuenta, tanto los papólatras antisedevacantistas viscerales, como los papólatras sedevacantistas viscerales thucistas, pues parten del mismo principio; Pighi que no admite que un Papa pueda defeccionar en la fe fue refutado por Melchor Cano, rotunda y paladinamente y San Alfonso María de Ligorio también lo hace. Espero que relea con inteligencia y calma lo escrito en la Consideración Teológica sobre la Sede Vacante, para que se instruya un poquito más y deje su pedantería, cual es lo propio de un novato que planea en la atrevida ignorancia.

No tergiverse los hechos, pues la ordenación de Darovis se trataba que la hiciera Mons. Williamson en su momento; después el P. Darovis terminó en EEUU y ahí fue cuando le dije que tuviera cuidado. Le aclaro que con respecto a Pío, yo no formé a nadie, el curso de Metafísica, era para el Padre Altamira que me lo había pedido incluso antes de salirse de la Fraternidad y después que se salió, vino para que se lo dictara y de paso trajo a Pío para que aprovechara, cosa que es muy distinta; si usted tergiversa estos hechos, es capaz de cualquier cosa.

Usted no puede interpretar los hechos a su acomodo, eso es desvirtuar las cosas.

La línea de su obispillo Squetino, viene de la línea más espuria a través del veterocatólico Datessen, Mamistra y de obispos casados para colmo como Gastón López y Urbina; esta línea es la más cuestionada del linaje de Ngo Dinh Thuc, pues los mismos thucistas dicen lo siguiente por si no lo sabía: “Hay otra línea que es la más escandalosa, la que procede a partir del obispo Jean de Mamistra, consagrado por Pierre Salle. Mamistra sostenía, y hay pruebas documentadas de ello en carta enviada a Mons. Carmona, que podían ser ordenados y consagrados seglares casados; por eso esta es la línea más escandalosa, la cual debemos evitar a toda costa, con ellos no puede haber unidad, pues han caído realmente en un escándalo. El Obispo Jean de Mamistra consagró a Patrick Broucke de Tralles y a Gastón López, de EEUU, quien fue casado, con matrimonio eclesiástico, que la esposa tiene hijos. Tanto él, como Mons. De Mamistra, han sostenido que es posible que seglares casados puedan ser obispos, argumentando queen tiempo de necesidad, prácticamente todo es lícito. Gastón López, a su vez consagró a Francisco Ripoll, de México, a Guido Alarcón, de Bolivia, casado y con hijos y a Urbina Aznar, también casado. No hace mucho Urbina Aznar consagró a José Squetino, él reside en Jalisco y ha proporcionado una división más en Guadalajara, engañando a los fieles con un escandaloso e híbrido episcopado” (Revista del grupo de Trento). Y como es sabido, Datessen fue consagrado por Ngo Dinh Thuc un año después de haber consagrado a Guérard des Lauriers, luego aquel consagra a Pierre Salle y ésta a Mamistra. Y Datassen, Pierre Salle y Mamistra, eran veterocatólicos y esto para usted, no implica ni cisma ni herejía y la línea más legitima y pura.

 Así, tenemos que Ngo Dinh Thuc tanto antes como después de consagrar a Guérard des Lauriers como a Zamora y Carmona, consagró a cismáticos y herejes veterocatólicos; luego si no estaba loco o medio loco, era un cismático y un hereje y ahora resulta para usted y todos los thucistas, que los sacrílegos, cismáticos y herejes no son todos estos sino Mons. Lefebvre y Mons. De Castro Mayer; habrase visto mayor aberración?, habrá que estar ciego para no verlo u obcecado para no darse cuenta.

La idea del conclavismo no puede ser más cismática, que hasta la mayoría de los thucistas la repugnan.

Y espero que ponga esta carta respuesta en el mismo sitio donde puso su refutación, y esto bajo la exigencia del derecho de réplica.

Esperando que la gracia de Dios y su Luz divina lo ilumine sacándolo, si es que está de buena fe, del error.

P. Basilio Méramo
Bogotá, 17 de Abril de 2018

Pd/. Le adjunto a continuación, las actas del Concilio que dan cuenta de las propuestas de Mons. Thuc.



lunes, 26 de marzo de 2018

Escrito del P. Mèramo HECHOS QUE DAN MUCHO QUE PENSAR SOBRE LA CORDURA DE MONS. NGO DINH THUC


Monseñor Ngo Dinh Thuc, un Obispo católico vietnamita, quien estando en Roma no pudo regresar nunca a su tierra natal a causa de la irrupción violenta del comunismo en Saigón y la muerte de toda su familia, incluido su hermano, entonces presidente de Vietnam. Estuvo en el Concilio Vaticano II y por algunas actuaciones, muchos lo tuvieron por “tradicionalista” y optó ya en su vejez por “consagrar” numerosos “obispos” en condiciones sumamente cuestionables y que dejan serias dudas sobre la validez de dichas consagraciones en razón de su estado mental y buen juicio. Veamos aquí algunos de esos hechos: 

     1. Las ordenaciones y consagraciones del Palmar de Troya (el fiasco del Palmar como lo calificó en su momento el P. Cekada), realizadas por “mandato de la Virgen que así lo pidió en una aparición”, y además por una “bilocación” de Pablo VI supuestamente “preso en el Vaticano y suplantado por un sosías”, sumándole a ese evento los presuntos estigmas “recibidos a través del P. Pío” por Clemente Domínguez quien se autoproclamó más tarde como “Papa” con el nombre de Gregorio XVII. 

     El mismo P. Cekada antes de cambiar su posición, manifestó con cierta ironía, que cualquier otra persona (como dando a entender que cualquiera que estuviera bien de la cabeza o por lo menos con sentido común) se reiría. Así mismo, cuando Mons. Thuc dijo el 13 de enero de 1976 para justificar las consagraciones: “Hemos vuelto a los tiempos apostólicos en que los primeros Apóstoles se dedicaban a predicar y ordenar sin remitirse al primer Papa, San Pedro”, el P. Cekada dice irónicamente que “es posible que él se haya olvidado de la milagrosa bilocación de Pablo VI”. Y también de la “aparición de la Virgen” diríamos nosotros. 

     Lo antes afirmado se comprueba en los siguientes textos, dice el P. Cekada: “Poco antes de la Navidad de 1975, un sacerdote apareció en Arpino [en Italia, donde residía Mons. Thuc] sin haberse anunciado. Mons. Thuc refiere sus palabras: ‘su Excelencia [dijo el sacerdote] la sagrada Virgen me envió para llevarlo a usted de inmediato a España, para hacerle a Ella un servicio. Mi auto lo espera en la puerta de la rectoría partiremos en seguida para estar allí en Navidad’. Pasmado por esta invitación, le dije: ‘si es un servicio pedido por la Santísima Virgen, estoy dispuesto a seguirlo a usted hasta el fin del mundo…’ ”. 

      El P. Cekada comentando este hecho dice:"Detengámonos un momento para considerar lo que el Sr. Domínguez estaba diciendo: La Santísima Virgen y Pablo VI (por ‘bilocación’) le decían ambos a un obispo católico que debía ordenar a unos laicos al sacerdocio (a quienes recién acababa de conocer y que no habían hecho estudios eclesiásticos) y luego consagrarlos obispos, todo en un lapso de tres semanas. Donde cualquier otro se hubiera reído a carcajadas rechazando esa propuesta como un absurdo, Mons. Thuc mostró una verdaderamente colosal falta de sentido común y aceptó”. 

     2. Consagraciones de cismáticos y de herejes veterocatólicos (viejos católicos) de Toulouse, Marsella y además sin que nunca se haya sabido que mediara abjuración al respecto para colmo. 

1) Consagra a Comte de Labat d’Arnoux el 10 de julio de 1976, un hereje y un apóstata, según el P. Barbara. 
2) Consagra a un viejo-católico de Toulouse Jean Laborie el 8 de febrero de 1977 que además según el P. Barbara es un conocido homosexual y que fue consagrado al menos tres veces y posiblemente hasta cinco veces. El P. Cekada por esto dice: “elevó al pontificado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de la secta cismática de los Viejos-católicos, la Iglesia Latina de Toulouse”. 
3) Consagra a Claude Nanta el 19 de Marzo de 1977. 
4) Consagra a García viejo-católico de Marsella. 
5) Consagra a un ex convicto, Arbinet que llega a ser obispo del Palmar de Troya. 
6) Consagra a Roger Kozik en1981 habiendo sido consagrado antes por un obispo del Palmar en 1979.
7) Consagra a Michel Fernández en 1981 siendo consagrado antes, también, por un obispo del Palmar en 1979. El P. Barbara advierte que Kozik y Fernández deben ser considerados apóstatas. Además, fueron ordenados sacerdotes tres veces, la primera por Jean Laborie obispo viejo-católico, la segunda por André Enos obispo viejo-católico, la tercera vez por un obispo del Palmar antes de su primera consagración episcopal. 
8) Consagra a un viejo-católico “obispo-abad” de la “Unión de las Pequeñas Iglesias Católicas” Christian Datessen el 25 de septiembre de 1982, habiendo sido anteriormente consagrado por Enos el 10 de septiembre de 1981. 
9) Todas estas consagraciones sin contar las de Pierre Salle, Jean Olivieres de Mamistra, Patrick Broucke de Tralles, Philippe Miguet y Michel Main por si fuera poco.

El P. Barbará dice sobre la consagración hecha a Comte de Labat d' Arnoux que era sólo uno de los muchos apóstatas de la Iglesia Católica que se convirtieron en obispos thucistas; otra de las cuales fue la de Jean Laborie de quien el P. Cekada dijo: “elevó al episcopado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de una secta cismática de los 'viejo-católicos', la 'Iglesia Latina de Toulouse'. También ordenó a otro ‘viejo-católico’ de Marsella llamado García, y a un ex convicto llamado Arbinet que luego llegó a ser 'obispo' del Palmar”. El P. Cekada en 1980 no duda además en tildar de iglesia cismática a la secta Monte San Miguel de Spokane en Washington, de donde proviene Mark Pivarunas, consagrado “obispo” por Carmona y quien a su vez consagró al P. Dolan. 

Por si fuera poco, además del llamado fiasco del Palmar, como calificó todo el proceder de Mons. Thuc con las consagraciones que hizo allí, tenemos de postre la consagración de Christian Marie Datessen que era un obispo viejo-católico, consagrado el 10 de septiembre de 1981 por André Enos, que a su vez era un sacerdote apóstata que dejó la Iglesia en 1950 y se convirtió en obispo de una secta conocida como Santa Iglesia Viejo-católica fundada en 1955 por Charles Brearley. Y el 25 de setiembre de 1982, Datessen fue consagrado nuevamente por Mons. Thuc. 

El P. Barbará afirma que hubo muchos otros no-católicos o apóstatas de la Iglesia que fueron hechos obispos thucistas: "Claude Nanta, Pierre Salle, Jean Oliveres de Mamistra, Patrick Broucke de Tralles, Philippe Miguet, Michel Main”. 

      3. Las clandestinas consagraciones del P. Guérard des Lauriers en 1981 y al año siguiente de P. Zamora y el P. Carmona en 1982, en sus últimos años. Que fueron las únicas prácticamente que no fueron hechas a cismáticos o herejes y que dado el renombre del P. Guérard des Lauriers le dio respaldo a todo el desastre que en materia de consagraciones Mons. Thuc venia prodigando y empezaron a ser bien vistas. 

      4. Declaraciones contrarias: 
1) Se arrepiente después de lo del Palmar de Troya pidiendo perdón al que según la bilocación era el supuesto sosías. Cabe entonces preguntarse ¿qué pasó con la veracidad de la supuesta aparición de la Virgen y también de la bilocación del “verdadero Pablo VI” aprobando las consagraciones?, que lo llevaron consagrar. 
2) Después, volviendo a sus andanzas, consagrando nuevamente y habiendo pedido perdón al que consideraba un sosías en 1976 por las consagraciones del Palmar, declara el 25 de febrero de 1982 que está la Sede Vacante y la Nueva Misa es inválida; ¿en qué queda entonces el perdón que pidió a Roma y al Papa? 
3) En Carthage el 11 de julio de 1984 renunció a su declaración del 25 de febrero de 1982, declara su arrepentimiento y de nuevo pide perdón al “Papa” poco antes de morir, reconociendo a Juan Pablo II como legítimo y verdadero Papa y aceptando el Concilio Vaticano II y la Nueva Misa. El P. Sanborn no dejó de calificar a Mons. Ngo Dinh Thuc de “raro” concluyendo que había tres explicaciones; dos de estas eran insania y senilidad, la tercera credulidad. 

El mismo P. Sanborn es el que trae a colación el asunto, diciéndole a los sacerdotes de la Sociedad S. Pío V, que un sacerdote vietnamita que se encontró y habló con él y dijo “que Monseñor Thuc entraba y salía de su estado de lucidez”. Además, de afirmar que sus consagraciones eran dudosas, concluye que no se podía probar la validez de las consagraciones e incluso si se pudieran probar, “no podríamos tener nada que ver con los obispos thucistas, porque eran muy sórdidos”. 

Sobre este tema de la lucidez mental de Mons, Thuc, el P. Cekada señaló que Mons. Lefebvre, quien conocía a Mons Thuc, observó que “él nunca se había recuperado de la muerte de sus hermanos”. Esto puede ser el posible origen de tanto desvarío. 

Por si esto fuera poco, tenemos la respuesta desconcertante de Mons. Thuc, no sólo por el error teológico en que se basa, sino por lo descabellado de la justificación que pretende hacer para excusarse por la concelebración de la Nueva Misa el Jueves Santo del 15 de abril de1981 que hizo con Barthe, el obispo modernista de Toulon, y el P. Cekada relata el hecho: “El autor explica: él dijo que era porque ese día no podía celebrar solo… Sucede que fue una falsa concelebración, porque dijo que no recibió la comunión. Porque, cuando un sacerdote no comulga, no hay Misa”. Aunque es un error teológico considerar la comunión del celebrante esencial para que haya Misa, con semejante respuesta, es peor el remedio que la enfermedad, pues muestra que es capaz de efectuar un rito sacramental, a sabiendas de que es inválido. Esto solo es desconcertante en sí mismo y abre una gran incógnita sobre su sano juicio o peor aún que es capaz con plena lucidez mental realizar un rito sacramental invalido sin ser loco. 

 ¿Quién en su sano juicio no va a dudar positivamente del estado mental de Mons. Ngo Dinh Thuc, después de conocer estos hechos? O peor aún que con plena cordura es capaz de realizar un sacramento inválidamente. La duda (positiva) se plantea en sí misma y por sí misma, dados los mismos hechos y no hacen falta de otra parte, ni certificados de médicos, ni de testimonios de testigos, pues el mayor testimonio, son esos hechos en sí mismos, y no lo que personas, calificadas o no sobre la materia, puedan decir sobre ellos, considerando además que algunos de los testigos son sus cómplices. En conclusión Mons. Thuc no es fiable en ninguno de los casos, sea que estuviera falto de cordura sea que fuera cuerdo y lucido, con el agravante en este caso, irrefutable, de ser capaz de realizar ceremonias sacramentales invalidas a sabiendas y con plena lucidez y conciencia. 

Es un hecho que el P. Barbara, el P. Sanborn y el P. Cekada, por nombrar a los que después por conveniencia cambiaron de opinión, cuestionaron el estado mental de Mons. Thuc, y la razón por la cual cambiaron parece ser, como el mismo P. Barbara dijo: “es necesario romper el monopolio de los obispos lefebvristas”. 

El P. Sanborn dice a su vez (como cualquier liberal) para justificar su nueva postura aceptando la línea de Mons. Thuc: “Esta necesidad es tan grande que cualquier mal circunstancial puede ser tolerado en orden al fin”. Esto dicho es como admitir que el fin justifica los medios aunque sean malos, así no duda en concluir diciendo: “El punto principal es que sea lo que sea lo que haya que tolerar en cualquier asociación, próxima o remota, con Mons. Thuc, es justificable por la razón correspondiente de tener que sobrevivir”, ¡vaya tradicionalista antimodernista tenemos !. 

El P. Cekada decía antes de cambiar su postura: “Las acciones de Mons. Thuc de 1975 en adelante no inspiran mucha confianza en su juicio y su prudencia: el asunto del Palmar, las promesas hechas y las promesas rotas al Vaticano, la implicación de ‘viejos católicos’, concelebrando la Nueva Misa mientras afirmaba que realmente no lo era … Si bien todo el mundo tiene derecho a unos pocos errores, uno se ve obligado a decir que los hechos por Mons. Thuc eran muy graves objetivamente, eran inexcusables, especialmente para un obispo con gran experiencia pastoral y un brillante transfondo académico en teología, filosofía y derecho canónico”. Para colmo el P. Cekada dando a entender como uno de los motivos de este desbarajuste dice: “Mons. Lefebvre, que conocía a Mons. Thuc, observó que nunca se recuperó de la muerte de sus hermanos”. 

Hace falta no estar del todo cuerdo para no darse cuenta de que las consagraciones de Mons. Thuc son dudosas real, objetiva y positivamente.  

Qué es todo esto sino una gran locura, o un cuento de locos. Pues como dijo el P. Cekada con gran lucidez antes de torcerse: “¿Podemos realmente tomar todo esto en serio y suponer que los ‘obispos’ que involucraban este tipo de marchas son el futuro de la Iglesia?”. 

Cómo no caer en una especie de secta con Misa tradicional y apariencias antimodernistas y tradicionalistas, si el mismo P. Cekada, en sus buenos momentos llegó a decir: “Lo que es mucho más grave, sin embargo, es que estos hombres afirman que son la ‘única autoridad legítima’ de la Iglesia Católica y que los católicos están ‘obligados’ a obedecerlos a ellos. Además, ellos pretenden excluir de la Iglesia Católica a aquellos sacerdotes y laicos tradicionales que se niegan a reconocer su ‘autoridad’ -algo que ninguna organización tradicional que conozcamos se presume de hacer-. Al hacer tales afirmaciones, estos obispos’ han creado su propia religión, con su propio ‘Magisterio’, su propia ‘jerarquía Episcopal’, y sus propias creencias. Es una nueva religión, a pesar de sus adornos, -y todas sus ‘consagraciones episcopales’- importantes autoproclamaciones y reivindicaciones exageradas de su ‘autoridad canónica’, no pueden ser realizadas en la religión católica. Esto es por lo menos el proceso de creación de lo que seguramente llegará a ser una secta cismática”. Más claro ni el agua. 

P. Basilio Méramo 
Bogotá, 11 de Marzo de 2018 

NOTA: La fuente de todas las citas del presente escrito, están en el artículo del P. Cekada “Dos Obispos en cada Garaje” que está inserto como apéndice al final del libro “Lo sagrado y lo Profano” del P. Kelly (que ilustra también todo este tema), que puede consultarse completo en este enlace: http://www.meramo.net/AmigosdeMeramo/Articulos_files/SacredandProfane.pdf y en el resumen sobre “El estado mental de M. Thuc” escrito por el P. Kelly también y publicado en el blog Sursum Corda., el cual se puede ver igualmente en este enlace: http://www.meramo.net/AmigosdeMeramo/Articulos_files/Edomental.pdf

lunes, 4 de septiembre de 2017

P. Basilio Méramo, Sermones y escritos....

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