29 de junio de 2001
San Juan Apocaleta
Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.
"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.
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lunes, 29 de junio de 2026
FIESTA DE LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO
29 de junio de 2001
domingo, 28 de junio de 2026
QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
23 de junio de 2002
domingo, 21 de junio de 2026
CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

El evangelio de hoy nos relata la primera pesca milagrosa. Nuestro Señor realiza este milagro en dos ocasiones como la multiplicación de los panes; cada uno de ellos tiene su propio significado; por esta razón es doble. En la primera pesca milagrosa, que hoy vemos, nos muestra la iglesia militante, mientras que la segunda pesca milagrosa, que relata San Juan, se refiere a la iglesia triunfante. Nuestro Señor le dice a San Pedro que tire la red hacia la derecha que significa los elegidos, y no se rompen las redes, Él está en la orilla y no en la barca con ellos. En la primera pesca la barca parece zozobrar, sucumbir por el peso de la cantidad de peses.
En esta primera pesca milagrosa Nuestro Señor confía esa misión a los apóstoles que le siguen, dejando, abandonándolo todo, familia, hijos, mujer, no tener más trato con las cosas familiares y de este mundo. La generosidad de los apóstoles y que tendrían que observar también todos aquellos que tienen un ministerio en el nombre de la Iglesia y de Nuestro Señor JesuCristo, y esa capacidad de abandonarlo y dejarlo todo, por lícito bueno que sea. Porque no es como cree el mundo que quien entra en religión, hombre o mujer, es debido a una desilusión o amargura; todo lo contrario, es dejar lo bueno por algo que es mucho mejor que es DIOS Nuestro Señor, y si hay gente que ha entrado a un convento, en religión, o lo que fuere por una desventura, tendría que ser no por eso en sí, sino porque eso mismo le haya hecho ver lo poco que vale el mundo, y si lo hiciera para huir de esa amargura, mal haría, porque no deja el mundo en lo que pueda tener de bueno y lícito para buscar a Dios, sino que busca consolar su pena y eso sería falta de vocación.
Nuestro Señor muestra la generosidad de los apóstoles, la humildad de ellos que no eran ni príncipes ni reyes, que bien los hubiera podido elegir, eran hombre humildes, de pueblo, gente sencilla que vive a la buena de DIOS. Que más que vivir a la buena de DIOS. Y elije a sus discípulos dentro de los pescadores por que así lo que ellos hicieran no sería atribuido a la grandeza que pudiesen haber en esos hombres sino a la palabra y asistencia de DIOS.
Por la palabra Nuestro Señor, Simón Pedro obedece y echa las redes después de haber pasado toda la noche, sin pescar absolutamente nada, para mostrar que es por la palabra de DIOS, por la palabra de Nuestro Señor que se pescan los hombres y no por otra cosa. Esa es la importancia de mantener fielmente la palabra de DIOS para la Evangelización, sin que se adultere, distorsione y cambie con el fin de acomodarse al mundo suavizando de algún modo, cuando no cambiando totalmente el significado y, por tanto, el contenido de la Palabra Divina. Y ese es el problema actual, cuando se adultera la palabra de DIOS, el evangelio, tan sutilmente que es difícil darse cuenta sin tener una preparación filosófica y teológica correctas. Peligro que corren los fieles por este cambio de la palabra divina, por querer estar en conformidad con el mundo, con el pensamiento, y con las costumbres de hoy, opuestas a la Iglesia.
Es una lucha descomunal y desproporcionada con un mundo alejado de DIOS y que acepta a un DIOS rebajado a la altura del hombre, no es el hombre quien quiere ascender a DIOS en sus brazos para llegar a Él, sino que quiere un dios rebajado a su capricho, a su modo de pensar y de ser, creando una religión mundana. Esto es desdichadamente el acontecer de las iglesias de parroquias con las predicaciones; ofrecer la religión católica no con lo sublime excelso que ya tiene por su carácter Divino sino de humano y rebajado, proponiendo una moral laxa corrupta, donde prácticamente ya no hay pecado, y si esto es mentira, entonces como se explica que la pornografía sea moneda corriente en los medios de comunicación, y por que la degradación del pudor reflejado en la moda de la mujer y que nadie dice nada por ser la moda, lo que se impone, y loco aquel que se oponga. Estos hechos palpables demuestran que hoy queremos una religión y una moral que satisfaga nuestros caprichos y deseos que no son los más puros; eso explica que pulule la impureza por doquier. Aquellos que quieren presentar una moral como la exige DIOS no tiene eco, no se les escucha, se prefiere lo otro.
Es exactamente lo que acontece hoy; y las personas que asisten a esta capilla deben comprender que esta no es una capilla común y corriente. Se exige el respeto a DIOS debido, que está en el sagrario y en el centro del altar, no sobre una mesa donde se celebra una cena, sino un altar donde se sacrifica, se inmola a Nuestro Señor como se inmoló en la Cruz pero realizado de un modo Sacramental e Incruento; donde se trata de adorar a DIOS en espíritu y verdad, manteniendo así la fe católica, apostólica y romana, y no una fe que se dice católica sin serlo, como en las otras capillas e iglesias.
Esa es la importancia de guardar el testimonio de la palabra, de la buena nueva, del Evangelio, que haya apóstoles generosos que lo dejen todo para predicar la palabra de DIOS y en el nombre de DIOS salvar las almas que están en el mundo como están los peces en el mar; así en el nombre de DIOS lograr su salvación. Esa es la misión de la Iglesia y la importancia de que la Iglesia guarde la verdad, guardar la verdad que la hace ser el cuerpo místico de Nuestro Señor JesuCristo.
Pidamos a la Santísima Virgen María meditar estas cosas para no ser católicos a medias, mundanos, sino de verdad tratar de reformarnos para no dejarnos llevar por el mundo que cada vez nos quiere absorber y en esa medida volvernos menos católicos y menos de DIOS. Imploremos a Ella que nos ayude a ser fieles testigos de DIOS y fieles transmisores de la palabra de Nuestro Señor JesuCristo para la salvación de las almas+
P. Basilio Méramo
16 de junio del 2002
domingo, 26 de abril de 2026
TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA
11 de mayo de 2003
domingo, 13 de julio de 2025
QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
23 de junio de 2002
domingo, 6 de julio de 2025
CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

El evangelio de hoy nos relata la primera pesca milagrosa. Nuestro Señor realiza este milagro en dos ocasiones como la multiplicación de los panes; cada uno de ellos tiene su propio significado; por esta razón es doble. En la primera pesca milagrosa, que hoy vemos, nos muestra la iglesia militante, mientras que la segunda pesca milagrosa, que relata San Juan, se refiere a la iglesia triunfante. Nuestro Señor le dice a San Pedro que tire la red hacia la derecha que significa los elegidos, y no se rompen las redes, Él está en la orilla y no en la barca con ellos. En la primera pesca la barca parece zozobrar, sucumbir por el peso de la cantidad de peses.
En esta primera pesca milagrosa Nuestro Señor confía esa misión a los apóstoles que le siguen, dejando, abandonándolo todo, familia, hijos, mujer, no tener más trato con las cosas familiares y de este mundo. La generosidad de los apóstoles y que tendrían que observar también todos aquellos que tienen un ministerio en el nombre de la Iglesia y de Nuestro Señor JesuCristo, y esa capacidad de abandonarlo y dejarlo todo, por lícito bueno que sea. Porque no es como cree el mundo que quien entra en religión, hombre o mujer, es debido a una desilusión o amargura; todo lo contrario, es dejar lo bueno por algo que es mucho mejor que es DIOS Nuestro Señor, y si hay gente que ha entrado a un convento, en religión, o lo que fuere por una desventura, tendría que ser no por eso en sí, sino porque eso mismo le haya hecho ver lo poco que vale el mundo, y si lo hiciera para huir de esa amargura, mal haría, porque no deja el mundo en lo que pueda tener de bueno y lícito para buscar a Dios, sino que busca consolar su pena y eso sería falta de vocación.
Nuestro Señor muestra la generosidad de los apóstoles, la humildad de ellos que no eran ni príncipes ni reyes, que bien los hubiera podido elegir, eran hombre humildes, de pueblo, gente sencilla que vive a la buena de DIOS. Que más que vivir a la buena de DIOS. Y elije a sus discípulos dentro de los pescadores por que así lo que ellos hicieran no sería atribuido a la grandeza que pudiesen haber en esos hombres sino a la palabra y asistencia de DIOS.
Por la palabra Nuestro Señor, Simón Pedro obedece y echa las redes después de haber pasado toda la noche, sin pescar absolutamente nada, para mostrar que es por la palabra de DIOS, por la palabra de Nuestro Señor que se pescan los hombres y no por otra cosa. Esa es la importancia de mantener fielmente la palabra de DIOS para la Evangelización, sin que se adultere, distorsione y cambie con el fin de acomodarse al mundo suavizando de algún modo, cuando no cambiando totalmente el significado y, por tanto, el contenido de la Palabra Divina. Y ese es el problema actual, cuando se adultera la palabra de DIOS, el evangelio, tan sutilmente que es difícil darse cuenta sin tener una preparación filosófica y teológica correctas. Peligro que corren los fieles por este cambio de la palabra divina, por querer estar en conformidad con el mundo, con el pensamiento, y con las costumbres de hoy, opuestas a la Iglesia.
Es una lucha descomunal y desproporcionada con un mundo alejado de DIOS y que acepta a un DIOS rebajado a la altura del hombre, no es el hombre quien quiere ascender a DIOS en sus brazos para llegar a Él, sino que quiere un dios rebajado a su capricho, a su modo de pensar y de ser, creando una religión mundana. Esto es desdichadamente el acontecer de las iglesias de parroquias con las predicaciones; ofrecer la religión católica no con lo sublime excelso que ya tiene por su carácter Divino sino de humano y rebajado, proponiendo una moral laxa corrupta, donde prácticamente ya no hay pecado, y si esto es mentira, entonces como se explica que la pornografía sea moneda corriente en los medios de comunicación, y por que la degradación del pudor reflejado en la moda de la mujer y que nadie dice nada por ser la moda, lo que se impone, y loco aquel que se oponga. Estos hechos palpables demuestran que hoy queremos una religión y una moral que satisfaga nuestros caprichos y deseos que no son los más puros; eso explica que pulule la impureza por doquier. Aquellos que quieren presentar una moral como la exige DIOS no tiene eco, no se les escucha, se prefiere lo otro.
Es exactamente lo que acontece hoy; y las personas que asisten a esta capilla deben comprender que esta no es una capilla común y corriente. Se exige el respeto a DIOS debido, que está en el sagrario y en el centro del altar, no sobre una mesa donde se celebra una cena, sino un altar donde se sacrifica, se inmola a Nuestro Señor como se inmoló en la Cruz pero realizado de un modo Sacramental e Incruento; donde se trata de adorar a DIOS en espíritu y verdad, manteniendo así la fe católica, apostólica y romana, y no una fe que se dice católica sin serlo, como en las otras capillas e iglesias.
Esa es la importancia de guardar el testimonio de la palabra, de la buena nueva, del Evangelio, que haya apóstoles generosos que lo dejen todo para predicar la palabra de DIOS y en el nombre de DIOS salvar las almas que están en el mundo como están los peces en el mar; así en el nombre de DIOS lograr su salvación. Esa es la misión de la Iglesia y la importancia de que la Iglesia guarde la verdad, guardar la verdad que la hace ser el cuerpo místico de Nuestro Señor JesuCristo.
Pidamos a la Santísima Virgen María meditar estas cosas para no ser católicos a medias, mundanos, sino de verdad tratar de reformarnos para no dejarnos llevar por el mundo que cada vez nos quiere absorber y en esa medida volvernos menos católicos y menos de DIOS. Imploremos a Ella que nos ayude a ser fieles testigos de DIOS y fieles transmisores de la palabra de Nuestro Señor JesuCristo para la salvación de las almas+
P. Basilio Méramo
16 de junio del 2002
domingo, 29 de junio de 2025
FIESTA DE LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO
29 de junio de 2001
sábado, 29 de junio de 2024
FIESTA DE LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO
29 de junio de 2001
domingo, 23 de junio de 2024
QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
23 de junio de 2002
domingo, 16 de junio de 2024
CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

El evangelio de hoy nos relata la primera pesca milagrosa. Nuestro Señor realiza este milagro en dos ocasiones como la multiplicación de los panes; cada uno de ellos tiene su propio significado; por esta razón es doble. En la primera pesca milagrosa, que hoy vemos, nos muestra la iglesia militante, mientras que la segunda pesca milagrosa, que relata San Juan, se refiere a la iglesia triunfante. Nuestro Señor le dice a San Pedro que tire la red hacia la derecha que significa los elegidos, y no se rompen las redes, Él está en la orilla y no en la barca con ellos. En la primera pesca la barca parece zozobrar, sucumbir por el peso de la cantidad de peses.
En esta primera pesca milagrosa Nuestro Señor confía esa misión a los apóstoles que le siguen, dejando, abandonándolo todo, familia, hijos, mujer, no tener más trato con las cosas familiares y de este mundo. La generosidad de los apóstoles y que tendrían que observar también todos aquellos que tienen un ministerio en el nombre de la Iglesia y de Nuestro Señor JesuCristo, y esa capacidad de abandonarlo y dejarlo todo, por lícito bueno que sea. Porque no es como cree el mundo que quien entra en religión, hombre o mujer, es debido a una desilusión o amargura; todo lo contrario, es dejar lo bueno por algo que es mucho mejor que es DIOS Nuestro Señor, y si hay gente que ha entrado a un convento, en religión, o lo que fuere por una desventura, tendría que ser no por eso en sí, sino porque eso mismo le haya hecho ver lo poco que vale el mundo, y si lo hiciera para huir de esa amargura, mal haría, porque no deja el mundo en lo que pueda tener de bueno y lícito para buscar a Dios, sino que busca consolar su pena y eso sería falta de vocación.
Nuestro Señor muestra la generosidad de los apóstoles, la humildad de ellos que no eran ni príncipes ni reyes, que bien los hubiera podido elegir, eran hombre humildes, de pueblo, gente sencilla que vive a la buena de DIOS. Que más que vivir a la buena de DIOS. Y elije a sus discípulos dentro de los pescadores por que así lo que ellos hicieran no sería atribuido a la grandeza que pudiesen haber en esos hombres sino a la palabra y asistencia de DIOS.
Por la palabra Nuestro Señor, Simón Pedro obedece y echa las redes después de haber pasado toda la noche, sin pescar absolutamente nada, para mostrar que es por la palabra de DIOS, por la palabra de Nuestro Señor que se pescan los hombres y no por otra cosa. Esa es la importancia de mantener fielmente la palabra de DIOS para la Evangelización, sin que se adultere, distorsione y cambie con el fin de acomodarse al mundo suavizando de algún modo, cuando no cambiando totalmente el significado y, por tanto, el contenido de la Palabra Divina. Y ese es el problema actual, cuando se adultera la palabra de DIOS, el evangelio, tan sutilmente que es difícil darse cuenta sin tener una preparación filosófica y teológica correctas. Peligro que corren los fieles por este cambio de la palabra divina, por querer estar en conformidad con el mundo, con el pensamiento, y con las costumbres de hoy, opuestas a la Iglesia.
Es una lucha descomunal y desproporcionada con un mundo alejado de DIOS y que acepta a un DIOS rebajado a la altura del hombre, no es el hombre quien quiere ascender a DIOS en sus brazos para llegar a Él, sino que quiere un dios rebajado a su capricho, a su modo de pensar y de ser, creando una religión mundana. Esto es desdichadamente el acontecer de las iglesias de parroquias con las predicaciones; ofrecer la religión católica no con lo sublime excelso que ya tiene por su carácter Divino sino de humano y rebajado, proponiendo una moral laxa corrupta, donde prácticamente ya no hay pecado, y si esto es mentira, entonces como se explica que la pornografía sea moneda corriente en los medios de comunicación, y por que la degradación del pudor reflejado en la moda de la mujer y que nadie dice nada por ser la moda, lo que se impone, y loco aquel que se oponga. Estos hechos palpables demuestran que hoy queremos una religión y una moral que satisfaga nuestros caprichos y deseos que no son los más puros; eso explica que pulule la impureza por doquier. Aquellos que quieren presentar una moral como la exige DIOS no tiene eco, no se les escucha, se prefiere lo otro.
Es exactamente lo que acontece hoy; y las personas que asisten a esta capilla deben comprender que esta no es una capilla común y corriente. Se exige el respeto a DIOS debido, que está en el sagrario y en el centro del altar, no sobre una mesa donde se celebra una cena, sino un altar donde se sacrifica, se inmola a Nuestro Señor como se inmoló en la Cruz pero realizado de un modo Sacramental e Incruento; donde se trata de adorar a DIOS en espíritu y verdad, manteniendo así la fe católica, apostólica y romana, y no una fe que se dice católica sin serlo, como en las otras capillas e iglesias.
Esa es la importancia de guardar el testimonio de la palabra, de la buena nueva, del Evangelio, que haya apóstoles generosos que lo dejen todo para predicar la palabra de DIOS y en el nombre de DIOS salvar las almas que están en el mundo como están los peces en el mar; así en el nombre de DIOS lograr su salvación. Esa es la misión de la Iglesia y la importancia de que la Iglesia guarde la verdad, guardar la verdad que la hace ser el cuerpo místico de Nuestro Señor JesuCristo.
Pidamos a la Santísima Virgen María meditar estas cosas para no ser católicos a medias, mundanos, sino de verdad tratar de reformarnos para no dejarnos llevar por el mundo que cada vez nos quiere absorber y en esa medida volvernos menos católicos y menos de DIOS. Imploremos a Ella que nos ayude a ser fieles testigos de DIOS y fieles transmisores de la palabra de Nuestro Señor JesuCristo para la salvación de las almas+
P. Basilio Méramo
16 de junio del 2002
domingo, 21 de enero de 2024
TERCER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA
En este tercer domingo de Epifanía tenemos el doble milagro que relata el Evangelio, el de la curación del leproso y del centurión. La del enfermo, como el más miserable de todos, peor que un mendigo, porque quedaba excluido del trato y de la convivencia social, y la del centurión, como quien diría de un general del Imperio romano; dos extremos de la escala social. Vemos cómo nuestro Señor no hace distinción de clases, ni de ricos ni de pobres, porque es Dios de todos los hombres y de todas las criaturas. Y así le hace el milagro a ese pobre leproso que le pide, si Él quiere, que le cure; nuestro Señor extiende su mano y lo sana y le recomienda que no le diga a nadie; ¡qué pudor! Porque solamente por un miramiento religioso quería nuestro Señor ocultar como todo verdadero hombre, que no se anda pavoneando como una “vedette”, sino todo lo contrario, oculta su religiosidad, su santidad, su virtud, por pudor, para no mostrar lo mejor que tiene de Sí porque es para Dios y no para los hombres.
Qué gran lección, para que no nos ufanemos como pavos reales cuando entremos a la iglesia. Dicho sea de paso, no digo que todos, pero algunos fieles creen que el templo es para estar saludando al amigo o al conocido, o al íntimo; dejen eso para cuando salgan y no dentro de la iglesia. Aquí se reverencia a Dios con una genuflexión; no venimos a saludar a nadie más, para eso está la calle y lo digo con dolor porque es chocante y muy tonto, porque no es ninguna forma de educación; es todo lo contrario. ¿Y todo para qué?, ¿para ser admirados de los demás?
Vemos también el otro milagro, el del centurión, ese hombre que tenía a su mando hombres, pide por un criado suyo, paralítico. Le ruega a nuestro Señor que lo sane y Él le dice que irá a curarlo; cuánta fe tendrá este centurión que le dice que no hace falta, que solamente basta con que Él dé una orden, tomando como ejemplo su caso, ya que en su ejército, con dar una orden van, y da otra y vienen. Mucho más entonces nuestro Señor, que con una sola disposición suya bastaba para que su criado fuese curado. Nuestro Señor no dejó de expresar admiración por esa gran fe que no había visto en todo Israel, en todo el pueblo de Dios, sino en un pagano; ¡qué ejemplo! ¡Cómo un infiel tenía más fe que todos los hijos de Israel! Nuestro Señor cura en aquel instante a ese siervo del centurión y hace el gran reproche.
Esa recriminación a los judíos, a quienes antecedió la manifestación de la entrada de los gentiles en el reino de Dios, “muchos vendrán de Oriente y de Occidente y estarán con Isaac, Jacob y Abraham, y los hijos del reino; esos serán echados a las tinieblas exteriores, al infierno”. El averno, que ha sido negado o por lo menos puesto en duda en la nueva predicación actual y, sin embargo, aquí nuestro Señor hace alusión a él. Y así entonces manifiesta la entrada de los gentiles y muestra la reprobación de Dios del pueblo elegido de Israel por no tener fe, la el centurión, porque si la hubieran tenido no le hubieran crucificado.
¿Cómo es posible que este centurión pagano, un soldado romano, tenga esa fe que los hijos de Israel no tenían? ¿Qué fue lo que pasó si ellos tenían las Escrituras, las profecías? ¿Por qué no reconocieron a nuestro Señor, como sí lo hizo este humilde centurión pagano? Eso da mucho que pensar. Y la razón de ello está en la corrupción religiosa. Por la deshonestidad religiosa el pueblo judío, elegido de Dios, no reconoce a nuestro Señor; ese es el gran misterio de la reprobación de los judíos y por eso anuncia el ingreso de los gentiles.
Esa putrefacción de la religión, del culto, de la palabra de Dios, fue lo que llevó al pueblo judío a negar a nuestro Señor, a no aceptarlo y a crucificarlo; y esa depravación religiosa, cultual, es lo que se llama fariseísmo, que es la peor de las corrupciones; porque no es solamente la de la moral, de una virtud, sino la de toda la religión, de todo el culto de Dios, de toda nuestra relación con Él. De ahí lo grave y la gran lección que debemos sacar, porque si la religión católica al fin de los tiempos se llegase a corromper como ciertamente lo anuncia nuestro Señor en las Escrituras, ¿qué quedará de la Iglesia?, ¿qué quedará de los fieles?, peor que el pueblo de los judíos y eso es lo que hoy está aconteciendo; estamos ante la corrupción de la religión católica y la cultual.
Todo lo anterior nos debe hacer reflexionar para que nos mantengamos incólumes en la fe, como dice nuestro Señor; esa fe admirable que tuvo este centurión pagano. Cómo, entonces, nosotros no vamos a permanecer en la fe católica, apostólica y romana si se lo pedimos a Dios de todo corazón. Y la manera más expresa de guardar la fe, en este mundo actual, en medio de este progresismo, de este modernismo que está destruyendo la religión, falseándola, adulterándola, es asistir a la Santa Misa que es el misterio de la fe, mysterium fidei; de allí se irradia todo lo demás.
Debemos, pues, permanecer firmes en la fe para que el demonio no nos devore, ya que “como león rugiente gira a nuestro alrededor”, como lo dice San Pedro, el primer Papa de la Iglesia católica: “Hermanos, sed sobrios y velad porque el demonio, como un león rugiente, gira a nuestro alrededor buscando a quién devorar”.
He allí el testimonio, una sola palabra de Dios, una sola palabra de nuestro Señor basta, la fe no requiere más, no requiere pompas, riquezas ni glorias sino simplemente esa adhesión a la palabra de Dios, a la palabra divina; esa es la luz del mundo y por eso las tinieblas, el eclipse de la Iglesia del que habla nuestra Señora en La Salette. Se mencionan tantas apariciones que no sabemos ni somos capaces de sacar la inteligencia de ellas y, sin embargo, aquí en Colombia tenemos un pequeño libro de monseñor Cadavid, de 1953 o 1954, sobre Siracusa, en el que relaciona todas las verdaderas y más importantes apariciones de nuestra Señora, importancia que tienen como una advertencia para los últimos tiempos en los cuales la fe claudicará.
Por eso la necesidad de que haya un rebaño de fieles, pusillus grex, del cual habla San Lucas para que permanezcamos fieles a la Iglesia católica, apostólica y romana, a nuestro Señor y no seamos unos falsarios, traidores y, menos aún, unos corruptos investidos con la autoridad de la jerarquía para hacer el juego a Satanás corrompiendo la religión, la fe como hace la gran mayoría de la jerarquía. Por eso, tampoco debemos asombrarnos de que no seamos muchos porque más vale pocos y buenos que muchos y malos; más vale estar en la soledad con la verdad y no con el error en compañía, porque esta soledad vale mucho más. Es mejor estar en el desierto, en la soledad, en la aridez que acrisola la fe; en ese arenal por el cual pasó el pueblo judío durante cuarenta años para purificarse antes de entrar en la tierra prometida; esa es la fe de los eremitas, de los monjes del desierto.
O, ¿qué queremos nosotros?, ¿una fe en medio de los clubes que no son sino antros de corrupción social? Pues la Iglesia nos invita al desierto para que nos acrisolemos, nos purifiquemos. Por eso la religión está representada en el Apocalipsis bajo la figura de esa mujer que huye al desierto para que el dragón no la destruya, porque es allí donde tienen que ir los fieles para que no sean devorados por Satanás en los últimos tiempos que son ciertamente los nuestros, aunque no sepamos cuál sea exactamente el término o la duración ya que puede ser larga y entonces, como la mujer que huye al desierto, otro tanto haremos nosotros para purificarnos en la fe y estar, aunque solos, en la verdad y no acompañados en el error.
Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen, a Ella que permaneció de pie ante la Cruz, para que nos dé ese valor, esa fortaleza y esa fe con la que Ella ofreció a su Hijo como víctima al Padre Eterno y ese es el sacrificio que se renueva mil y una veces sobre los altares en la Santa Misa. Pidámosle a que nos dé ese amor y esa fidelidad a Dios y a su santa religión. +
BASILIO MERAMO PBRO.
26 de enero de 2003



