San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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domingo, 21 de febrero de 2016

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Nos acercamos cada vez más a la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, y después a su resurrección, por lo cual la Iglesia quiere que nos preparemos santamente a través de toda la Cuaresma para que así mismo podamos festejar su gloriosa resurrección.

En el Evangelio de hoy se nos relata la transfiguración de nuestro Señor ante los tres apóstoles preferidos. Habiéndoles anunciado ya su Pasión, no quería dejarlos apesadumbrados; decide entonces de algún modo mostrarles, no a todos sino a los más cercanos, a los preferidos, su gloria; para que en el momento de los hechos tuviesen un apoyo y no sucumbiesen por el pesar, por el dolor, y que a la vez pudieran sostener a los demás apóstoles y discípulos. Podemos preguntarnos ¿por qué elige a Pedro, a Santiago y a Juan? A San Pedro lo elige porque era el discípulo que más amaba a nuestro Señor, por eso también fue elegido como la piedra, el fundamento de la Iglesia, como Sumo Pontífice. A Santiago lo eligió por su valor, por eso nuestro Señor dijo de él que era hijo del trueno. Y a San Juan porque era el discípulo virgen al que nuestro Señor por eso mismo más amaba, por su pureza, por su inocencia.

De todos modos lo importante es ver cómo se transfigura nuestro Señor. ¿En qué consiste esa transfiguración? Simplemente en dejar relucir su divinidad relumbrante con todo el poder en su cuerpo, tal como debió ser desde el primer instante de su Encarnación, un cuerpo glorioso, resplandeciente, luminoso; pero que nuestro Señor justamente, por querer sufrir y morir en la Cruz, reprimió la resplandecencia de su divinidad en la naturaleza humana, en su cuerpo, para hacerlo pasible, susceptible de sufrimiento, de sacrificio y de muerte. De lo contrario, no hubiera habido pasión, ni Cruz, no hubiera habido muerte. Justamente en eso consiste su anonadamiento, en que  se hizo nada.

No es como mal interpretan la mayoría de teólogos y exégetas, para quienes el hecho de la Encarnación era rebajarse; eso es un error. La Encarnación no es un minimizarse, sino una expansión del poder omnipotente de la divinidad, capaz de asumir la naturaleza humana. No consiste el mermarse en asumir la naturaleza humana, eso demuestra precisamente el poder de Dios. Por eso digo que teológica y exegéticamente es una equivocación, aunque no hayan caído en cuenta; de allí también los protestantes hacen su herética teología.

Nuestro Señor no se niega haciéndose hombre, no hay una dialéctica del ser y del no ser y la síntesis, esa es la famosa y revolucionaria retórica hegeliana que crea la contraposición para llegar al ser. Así no actúa Dios sino muy al contrario: la divinidad en todo su poder omnipotente tiene esa capacidad de asumir una naturaleza y sustentarla con su ser divino; y más aún, eso lo podía haber hecho cualquier persona de la Santísima Trinidad, pero la Divina Sabiduría estimó que fuese el Hijo quien se Encarnara y no las otras dos personas que son el Padre y el Espíritu Santo, que aunque pudieron muy bien encarnarse no lo hicieron por cierta conveniencia. (Tema que da lugar a otra larga explicación y que en este momento desviaría la atención).

Pues bien, nuestro Señor para poder remediar como criatura humano, tenía que tomar una naturaleza que no gozara e irradiara en el cuerpo esa divinidad y lo hiciera glorioso y por eso se anonadó, para poder morir y sufrir por nosotros y que se operara la obra de la redención y de la salvación de las almas derramando Él su sangre. Él siendo verdadero Dios también era verdadero hombre y como hombre quería tributar a Dios Padre y a la Santísima Trinidad lo máximo que se le puede como criatura tributar a Dios: el sacrificio de sí mismo. Por eso el sacrificio de nuestro Señor es en primer lugar ofrecido al Padre y a la Santísima Trinidad; ese es el obsequio que hace el alma de nuestro Señor como hombre al Dios Padre.

Es un misterio y como tal es difícil de explicar; pero si alguna aclaración cabe es ésta; aunque no agota el tema, nos ayuda a comprender el significado del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Y así Él les manifiesta a estos tres discípulos preferidos esa gloria que su humanidad, que su cuerpo debía tener desde el primer instante de su Encarnación y que tendría después de la resurrección.

Esa glorificación de los cuerpos también es la que Dios de algún modo nos participará y promete para aquellos que resuciten en su gracia, para que resucitemos a semejanza, no igual, pero sí a similitud del cuerpo glorificado de nuestro Señor en cuerpos celestes, mientras que los condenados resucitarán en cuerpo de miseria, no de bienaventuranza y por eso sufrirán eternamente las penas del infierno.  
El infierno, heréticamente, ha sido negado por Juan Pablo II
. Es lamentable que un Papa de la Iglesia católica lo niegue; es uno más de sus graves hechos. Es doloroso meter el dedo en la llaga, en la herida, pero es necesario con tal de estar despiertos y vigilantes ya que se duerme en la calma y la anemia espiritual. Si se tuviese un poco más de fe el grito llegaría al cielo. Digo nuevamente: es una desgracia de la hora presente que no haya obispos a la altura, que como una voz que clama en el desierto afirmen los dogmas de fe que hoy se niegan; eso es lamentable, pero cierto,  aun en los obispos de la Tradición falta garra, empuje.

Hay que rezar para que los haya así, por lo menos uno que con mitra y báculo en mano afirme ante Dios y la opinión pública las cosas como son; porque es una vergüenza que se conculque públicamente la doctrina católica y no haya un doctor en la fe que lo señale, pues toca a los obispos esta responsabilidad, este deber, del cual adolecen, y falta también un castigo para nosotros, por nuestra parsimonia, despreocupación, flojedad. No estamos viviendo a la altura de los acontecimientos; queremos ser católicos pero alcanzamos apenas la apariencia, el nombre, y eso Dios no lo quiere. Dios quiere católicos en sentido pleno porque a los mediocres los desecha, y esos forman multitud; quiere, aunque sea un pequeño rebaño, que sea fiel. Dios no quiere uno adormilado; quiere pocos, pero buenos.

Es suficiente lo que ha pasado para seguir profesando un catolicismo mediocre; dejemos de ser católicos tradicionalistas comodones, porque esta vida es una lucha, un combate entre Dios y Satanás en la cual no hay democracia que valga, no hay descanso; es una lucha titánica hasta la muerte porque es una lucha espiritual.

Que no nos dejemos arrollar por el mundo que corrompe a cada instante; ya no pongamos una vela a Dios y otra al diablo; seamos consecuentes. Por eso quizás los obispos, aunque se mantengan en la verdad, no dan la talla que exige esta batalla; les falta el vigor, la fuerza y toda la doctrina y el peso de la verdad que sostenga al pequeño rebaño disperso por el mundo. Esa es la verdadera Iglesia católica, el pequeño grupo, el pusillus grex disperso por el mundo del que habla San Lucas, porque la Iglesia oficial ha caído en la apostasía, y se reviste de catolicidad, pero es sólo apariencia, es un disfraz.

Tan graves son los sucesos que el único obispo que se mantuvo firme y al pie, al lado de monseñor Lefebvre, fue monseñor Antonio de Castro Mayer, pero ahora seducidos por la Roma modernista sus discípulos han claudicado, aunque ellos así no lo reconozcan. Cuando se hacen pactos con el enemigo se transige, y si el enemigo en última instancia es Satanás, qué pacto puede haber. La fe no es cuestión de alianzas, concordatos, ni diálogos; es asunto de adhesión, aceptación o rechazo; no hay más, no hay término medio, “Conmigo o contra mí”, dijo nuestro Señor y “El que no está conmigo está contra mí”. No hay más, blanco o negro, sí o no y lo demás son superficialidades y engaños, sutilezas del demonio para enredarnos en el error, cuando está en juego la fe.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, evocar esa gloria de la transfiguración de nuestro Señor en la hora presente de crisis para no sucumbir ante el dolor y el peso de la pasión de la Iglesia. Para seguir creyendo en la Iglesia a pesar de los curas y del Papa, por aquello de que, “No todo el que dice ¡Señor, Señor! entrará en el reino de los cielos” y no todo el que diga “soy Papa, soy Papa” lo es. La Iglesia ha padecido a más de cuarenta antipapas y para los últimos tiempos está profetizado que habrá algún otro. No está entonces por demás tenerlo presente.

¿Quién es el falso profeta del Apocalipsis con dos cuernos que semejan al cordero pero cuya boca habla como el dragón y que está al servicio de la bestia del mar? Los dos cuernos son la mitra y, si es parecido al cordero, quién más que un obispo; y si de obispos se trata, bien podría ser el obispo de Roma, el Papa. Satanás no es tonto, no va a buscar a cualquier obispo, apunta a la cabeza. El antiguo exorcismo de León XIII, que hoy se suprimió, dice que la Santa Sede será asediada porque el demonio querrá instalar allí su trono. Luego, no es para extrañarse o escandalizarse al oír hablar de la posibilidad de un antipapa porque es doctrina e historia de la Iglesia; que no haya sacerdotes que lo digan por ignorancia, miedo o cualquier otro motivo es otro asunto; no es correcto desinformar a los fieles, hay que tenerlos muy bien advertidos, porque nuestra fe en la Iglesia es una fe de luz, de sabiduría, no es ni de tontería, ni de estupidez, ni de oscurantismo y la luz de la verdad todo lo ilumina aunque no todo lo entendamos.


Pidamos a nuestra Señora esa luz de la fe para permanecer íntegros y puros en ese dogma virginal y así poder salvarnos. +

P. BASILIO MERAMO
   24 de Febrero de 2002

domingo, 24 de enero de 2016

DOMINGO DE SEPTUAGÉSIMA


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Con este domingo de Septuagésima se inicia el ciclo litúrgico de la Pascua que tiene su preparación con la Cuaresma y su antesala o preludio que comienza hoy para prepararnos a ella con sus sacrificios, penitencias, mortificaciones y a imitación de nuestro Señor en el desierto poder después festejar con gran alegría la resurrección de nuestro Señor, después de su muerte en la Cruz por nuestros pecados; a eso debemos el color morado de los ornamentos.

Y así la Iglesia nos va advirtiendo en estos domingos antes de la Cuaresma que nos vayamos disponiendo y preparando para este periodo de la Iglesia que antaño los fieles practicaban con verdadero fervor, y que nosotros, dada la debilidad del hombre actual, medio la sobrellevamos; no por eso olvidemos el espíritu de sacrificio, penitencia y oración que durante estos días de disposición comienzan hoy con la septuagésima. Setenta días para la Pascua es un número que la Iglesia tomó como motivo de preparación; los Siete Salmos Penitenciales por ejemplo; número siete que nos recuerda también el exilio del pueblo judío en Babilonia durante setenta años y que recuerda la historia de la humanidad resumida en ese destierro del pueblo elegido; por eso la Iglesia lo toma para que lo recordemos como preludio a la Pascua.

Me veo hoy penosamente obligado a tratar un tema que preferiría realmente callar, pero no puedo dejar de advertirlo, dado el hecho de la reunión del 24 de este mes en Asís, reconfirmando lo que hace varios años fue un escándalo; lo cual demuestra una pertinacia en el error y que miradas las cosas a la luz de la fe, no con sentimentalismos ni aprehensiones humanas, no se puede dejar de señalar porque son hechos que ofenden el nombre de Dios. Porque cuando hay hechos que conculcan evidentemente el honor de Dios, que son públicos, es un deber de todo católico señalarlos y lo más grave es que no se trata de cualquier prelado, de cualquier cristiano, sino de un acto de la jerarquía oficial de la Iglesia con el Sumo Pontífice a la cabeza representando a Dios, en unión con todos los otros líderes religiosos –para pedir la paz–; nosotros sabemos que la paz únicamente se puede pedir en el nombre de Cristo.

No puede haber otra paz fuera de la paz de Cristo. Sería una ilusión, un engaño, y en el peor de los casos la paz del Anticristo que ya la tenemos anunciada en las Escrituras.

Luego, yo no puedo pedir junto con los demás si no pido en Cristo porque no sería la paz de Cristo sino la del Anticristo. No hay término medio, las verdades de la religión católica son apodícticas, derechas, contundentes, definitivas, y al espíritu liberal no le gusta esa contundencia, radicalidad y verticalidad de la verdad, por eso siempre prefiere un sí que sea un no y un no que sea un sí. Y por eso nuestro Señor dice “sí sí o no no”, toda otra palabra viene del maligno. En materia de fe, en materia de verdad no cabe otro lenguaje, porque éste no les gusta, no le parece al mundo moderno ni a sus enemigos ni a los que están dentro de la Iglesia en connivencia con ese espíritu. Es un espíritu tolerante, y me refiero al liberalismo en el orden teológico y filosófico, no estoy hablando aquí de partidos políticos que por otro motivo se puedan asociar a este pensamiento. Pero es tal el reformismo de nuestra época que no nos gusta la verdad por el compromiso que ella exige y por eso un acto público como el del día 24 no se puede, a los ojos de la verdad o de la fe, dejárselo de lado o disimularlo.

Es para mí una obligación decirlo, aunque me freno para no decir todo lo que pienso y lo que en consecuencia se seguiría por simple lógica, porque no quiero escandalizar ni asustar a nadie, pero sí es mi deber advertir a los fieles, para que no se dejen llevar por el falso concepto del peso de la autoridad. ¿Cómo se va a pedir una paz sin invocar el sacrosanto nombre de nuestro Señor Jesucristo?, si Él siempre dice: “Pax Vobis”, Mi paz os dejo, mi paz os doy”. Porque Él sabe que todos los bienes se condensan en la paz, que es la tranquilidad en el orden y en el divino, en el natural pues eso será adulterado hacia el fin de los tiempos para promover una falsa paz que culminará en el Anticristo; y cómo se le va a pedir a Dios si no se le pide al verdadero y único Dios Uno y Trino, al Dios de la revelación.

Yo no le puedo pedir a cualquier dios, no puedo invocar en la oración a un falso dios. Entonces, ¿cómo voy a reunirme en el nombre de Dios y de la Iglesia con los líderes de las falsas religiones para pedir una paz que no es la de Cristo y a un Dios en el que ellos no creen? Los dejo en el error, la infidelidad y confundo a los católicos, eso es desastroso y apocalíptico. Un Papa no tiene poder ni derecho para hacer eso.

La infalibilidad de la Iglesia y de la cual goza el Papa no es para anunciar una nueva doctrina sino para confirmar a sus hermanos en la fe, contenida en el depósito de la revelación católica. Esto no las debería decir yo, un simple sacerdote, sino los doctores de la Iglesia, que por oficio son los obispos; es deber de los obispos católicos advertir a los fieles dispersos por el mundo en esta hora crítica de crisis en que la Iglesia está reducida, y siendo limitada para alertar no sólo a la humanidad sino a los fieles de no dejarse seducir por una falsa unión, por una falsa paz. Ese es el deber de los obispos, consolidar en toda doctrina, profesar y sostener en esta crisis la fe y la doctrina de la Iglesia y sostener a los fieles; para eso son pastores hasta dar la vida por sus ovejas. Y si no lo hacen no cumplen con su deber y no valen acciones sucedáneas, cuando la verdad está públicamente conculcada, eso exige una denuncia.

Eso fue lo que ocasionó a los mártires la profesión de la fe y no se puede claudicar, soslayar, ocultar. Es trágica la hora presente; la verdad tiene sus derechos y por eso no puede uno hacerse el tonto. A mí me gustaría no tener que hablar más de ello y abrigo además el temor de escandalizar a alguien y, si se diese el caso, pido que por favor me lo haga saber para quitar ese escándalo; pero mucho más indignante es el acto que Juan Pablo II hace en nombre de la Iglesia como sumo Pontífice y Vicario de Cristo. Un acto que no es de Dios ni para Dios. ¡Es tremendo! Y por eso considero un deber advertir a los fieles sobre la legitimidad con la cual Juan Pablo II y todos los cardenales en comunión con él ejercen en nombre de Dios y de la Iglesia católica haciendo eso que acaban de realizar.

Porque como sacerdote católico, apostólico, romano, tengo que decir que ese evento no es católico, ni apostólico ni romano, ni de la Iglesia católica sino digno de la iglesia de Satanás; así de claro, de duro y con todo el dolor de mi alma pero es la profesión de fe pública que tengo que dar, porque está en juego la salvación de mi alma y de las almas de todos los fieles porque, repito, esto no lo debiera decir yo, sino los obispos que son los doctores de la Iglesia y en nombre de Dios manifestarlo. Porque no puede ser que el error, el engaño circulen en el nombre de Dios, eso no puede ser. Un Papa no tiene autoridad para ello, ninguno, y si hace un evento de esos con toda la jerarquía en comunión con él, tengo todo el derecho y el deber de poner en duda la legitimidad de ese evento. Es lo menos que puedo decir, y creo que es lo menos que debieran decir aquellos prelados que se estimen católicos si no quieren pecar de cobardía, de ignorancia o de lo que fuese. ¡Es terrible! Pero es así.

La fe así lo exige, es lo formidable de Dios, pero no nos percatamos porque la anemia espiritual se nos ha ido tan suavemente dosificando que ya ni cuenta nos damos, y Dios permite que el hecho abominable de Asís se repita, como para ver si los que no supieron reaccionen, pero nadie responde, nadie musita, nadie chista. ¿Por qué? ¿Es que no existen hombres viriles, sobrenaturales, que puedan defender la Iglesia? Si no los hay entonces ya se hubiera acabado la Iglesia, luego los tiene que haber que clamen desde el desierto; es una obligación, así nos cueste la cabeza.

Lo terrible no es que los musulmanes, azuzados por judíos, tumben las torres de Nueva York que bien se las harán pagar con el seguro porque estúpidos no son; lo grave no es que ese país esté agobiado con la violencia, mucho más grave es lo que pasa en la Iglesia católica, eso es lo peligroso: que se pudra la religión, que se pudran los prelados, que se pudra el clero. Eso es gravísimo y lo peor es que no nos demos cuenta de ese estado de putrefacción, de adulteración y que no haya paladines que adviertan al pueblo para que permanezca fiel a la fe en esta apostasía. Por eso, mis estimados hermanos, desde todo punto de vista, teológico y jurídico, es lícito dudar de la legitimidad de Juan Pablo II cuando ejerce un acto en el nombre de Dios para destruir la Iglesia.

Es lo menos, sinceramente lo menos, las soluciones no son nuestras, no las podemos dar; la conclusión la dará Dios; el buen médico es el que diagnostica la enfermedad, aunque muchas veces no puede dar la salud, porque la salud y la vida vienen de Dios, pero sí el diagnosticar, para que no nos dejemos arrastrar. Eso haría yo si fuera obispo, me vería obligado a hacerlo delante de Dios, poner en duda pública la legitimidad ante la gravedad de esos actos que está realizando; perdónenme las expresiones, porque sencillamente un Papa no se puede poner de ruana la Iglesia, no es su bien propio, es la Iglesia de Cristo, son las almas de Cristo y la autoridad la tiene para gobernar dentro de los cánones de las leyes, tanto divinas como eclesiásticas.

El Papa no es un gurú o un mandarín caprichoso que puede hacer con la Iglesia y sus leyes lo que le dé la gana; ese no es el concepto católico de la autoridad, ni en el orden natural ni en el sobrenatural.

Ya en España, la madre patria, un rey podía ilegitimizarse por la falta de ejercicio, cuando claudicaba en el deber de procurar el bien común. El poder no está para hacer con él lo que se quiera, sino para gobernar llevando a los súbditos hacia el fin, y ¿hacia dónde nos lleva Juan Pablo II? Hacia ese abrazo con las falsas religiones para pedir una paz que no es la de Cristo a un dios anónimo, que no es el Dios Uno y Trino de la revelación; y si lo es ¿por qué no lo dice? ¿por qué no lo proclama? ¿por qué no lo profesa? No hay término medio, sí o no, no hay excusa, no hay ignorancia que valga, son los hechos, los terribles hechos.

Por eso tenemos que rezar más que nunca, para perseverar en la fidelidad a la Iglesia que está siendo reducida. No todo el que diga ¡Señor, Señor!, se salvará; no todo el que dice ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de Dios; no todo el que dice ¡Señor, Señor!, es católico. Esta jerarquía oficial no es católica, no pueden ser católicos, no profesan la fe católica, eso es evidente; la fe no se profesa en el baño ni en la cocina de la casa, se ejerce públicamente. Y lo que hemos visto es una anti-profesión de fe, de una anti-iglesia digna de un Anticristo. “Roma perderá la fe y será sede del Anticristo”, dijo nuestra Señora en La Salette.

¿Quieren ver más claro? ¿Qué falta para ver más claro? Amor a la verdad, es lo único que nos puede hacer ver, el amor a la verdad, a esa verdad que invoca San Juan Evangelista; amor a esa verdad que es el Verbo de Dios, que es la que ilumina toda inteligencia, pero que los suyos no la recibieron, que los suyos no la aceptaron prefiriendo las tinieblas, pues son hijos de las tinieblas. Eso es lo que le pasa al pueblo judío por su perfidia y eso es lo que nos va a pasar si no tenemos el amor a la verdad, y éste lleva a la inmolación de la propia vida como lo hizo nuestro Señor Jesucristo en la Cruz; eso es ser católico, esa es la espiritualidad católica, eso es lo que anima la devoción católica, eso es lo que ha hecho a los Santos. No una masa, una fe , una doctrina amorfa, equívoca, sino la luz de la verdad que es nuestro Señor.

Perdónenme si he sido un poco duro, pero es así y si no puedo hablar, si voy a escandalizar, ganas no me faltan de irme al desierto y no tener que decirlo. Pero si tengo la cura de almas es mi deber entonces decir las cosas como las veo en conciencia delante de Dios. Pero no callar por miedo, el que fuese, y sí pedir la gracia para que todos podamos tener ese mismo entendimiento, y así poder ser fieles a la verdad, porque eso que ha ocurrido se va a agudizar, no queda allí, no para allí, la globalización del mundo con la Iglesia y todas las religiones, la unión fuera de Cristo que realizará el Anticristo; hacia eso vamos y por eso si los tiempos no se abrevian, nadie se salvaría, por eso debemos ser lúcidos en la fe, con la lucidez del Espíritu Santo y pedirle a Dios que nos sostenga, porque por nosotros mismos no podemos nada, somos miseria, barro. Entonces es Dios en nosotros y por la Gloria de Dios es que debemos mantener la fe en medio de estas densas tinieblas que seguirán apretando y que nos absorberán si no tenemos cuidado y si no tenemos vigías que mantengan despierto al pueblo de Dios, a los fieles.

Pidámosle a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, para que Ella sea nuestro sostén, para que nos sostenga como a niños indefensos bajo su manto. +

P. BASILIO MERAMO
27 de enero de 2002

miércoles, 5 de marzo de 2014

MEMENTO HOMO



 Posterior al doble rayo sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro hoy sede del Anticisto,  perfectamente consumada del legado profético  de Daniel el santo profeta,  con  sus también consumados y  pomposos; Un tiempo, ( Paulo 6),  Dos tiempos de  JP p´s,  y  el  Medio tiempo más  de la  rata cantantante,  Acaecidos que fueran,  dando por parte del Cielo,  la señal de la finalización del periodo de los 7 reyes apocalipticos,  con el rayo sucedáneo sobre el corcovado,  lugar en el que tendria efecto   el festival de la carne encabezado por "El Pedro Romano" (Un simple Humano) de  San  Malaquías, (Similar a la forma en  la que los festines al  ente de la carne, por parte de antiteos y paganos, siempre precedieron a la Santa cuaresma)  y preanunciando la recta final, "ASÍ COMO EL RAYO CAE EN ORIENTE Y ES VISIBLE EN OCCIDENTE"  preparusiaco.  Da  Inicio  de manera  formal con este Miércoles de ceniza,  La cuaresma pre crucifixión de la Inmaculada esposa del Divino cordero,  con Los cuarenta días, (léanse meses) de tiempo de mortificación, para  la pusylus,  ( o los 1200 y tantos días del mismo Daniel Santo Profeta: (1290 desde la elección del falso Prometeo o Francisquito, que tienen "causalmente, su exacta cumplimentación, el 28 de Diciembre del 2016 ligeramente posterior al 2 de Octubre de ese año, en el que se cumplimentan  los 6000 años de la creación,  con la cumplimentación también  el siguiente 11 de febrero del 2017 Día de la festividad de Lourdes, los 1335 días también del Santo Profeta Daniel)),  cuaresma que justo culmina con el periodo del tiempo extra, posterior al medio tiempo Rat...zingereano,  Real profeta del  anticristo, que fue anunciado por el libro de la Revelación como  anterior pero posterior,  al  propio  JP2,  La bestia que fue,  que volvió a ser  y  que  ahora  sin  ser  sigue siendo, (como  emérito papa de la iglesia del AntiCristo), y que apegado al Mismo evangelio eterno,  será arrojado vivo  al  abismo, que también "Causalmente"  converge en el centenario de Fátima,  (indicio de que el "Dies Ire"  acontecerá en vida de la rata cantante,  bestia de la tierra, que hizo adorar con el falso milagro de la sangre incoagulada (criterio médico que significa vida)  de  JP 2, y con la presencia de su imagen parlante,  en aquél nefasto día, en donde se juntaron los águilas).

   Así pues, dispongámonos "In Nomine DOMINE"  para los cuarenta meses de Penitencia (expulsiones calumnias difamaciones y vejaciones)  de Ayuno (Sin pastores, sin sacramentos),  de  abstinencia, de meditación y de oración, SIN PERDER DE VISTA EL MAPA,  con los  indispensables prerequisitos,  menesteres imperiosos, para quienes pretendamos por inmerecida gracia, participar en las bodas del cordero, como Vírgenes (Sin haber fornicado, con  el mundo Cristiano moderno o modernizado,  y sus visibles posibles elecciones, (El Cristo No esta en el desierto,  Ni está en el fondo de la casa)),  pero vírgenes prudentes, ( con el aceite de la gracia),  Y  asegurados, de que sea con el exacto y perfecto vestido para las bodas, (LA VERDADERA CARIDAD),   de lo contrario, aun estando en el convite podemos ser expulsados a las tinieblas eternas,  Y  con La marca de Cristiano En la Frente, símbolo y figura de la cruz de cenizas con la que acompañamos al inicio de la cuaresma que comienza hoy con todas sus implicaciones.    Teniendo presente mas que  Nunca,  que  el rezo de los quince misterios del Santo Rosario,  "SON EL ÚLTIMO RECURSO, QUE EL CIELO DIO AL HOMBRE",  Que  en la  Crucifixión del Divino Cordero, Única y exclusivamente estuvieron presentes, San Juan (Apocalipsis),  Y la  Santísima  Virgen María, (EN PORTUGAL ("El portus calus",  el puerto hermoso,  en la devoción a la Santísima virgen María)  SE CONSERVARA  LO QUE SE DEBE CREER DE LA  VERDADERA FE".

SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González.

martes, 16 de abril de 2013

BURLA PARA LOS EX AMIGOS BENEFACTORES Y ESTOLIDOS CRÉDULOS

     La mas grande prueba de que Berdard Felón,  el  espurio superior  de la  Neo Frater,  no  solo intenta sino que a muchos despistados sorprende, esta constituida por  su última epístola, en la que  al  igual,  que la doncella que abandono su familia,  casa y educación,  yació  con  el  amante,  y tras  las negras intenciones de aquel de utilizarla cual vil lenón ,  aquella después de haber caído,  alega,  el  Clásico Estaban  Verdes  de la  Zorra  de la  fábula,  empero,  en  este  cínico  caso,  aun  el personaje de marras llega  mas  lejos,  citando  precisamente algunas de las cuestiones por las cuales  NUNCA DEBIO REGRESAR A ROMA  "NI POR LA TÚNICA",  pretendiéndose como aún inmaculada doncella, después de su lamentable fornicación, (QUIEN FORNICA EN SU CORAZON...)

¿A caso nadie le dijo nada acerca del Apocalipsis?,  ¿A caso  no sabe cosa alguna de Fátima  o de la Sallette?

quien no quiere  Ver,  simple y llanamente  NO VE,  o quien  quiere pretender presentar  el  Virgen traje del emperador a los "amigos y benefactores"  y  este  tampoco  quiere  ver la verdad,  no espere  muchas mas  oportunidades.  Con mucho dolor me recuerda a la última emisión,  de la  Otrora  Radio católica,  en la que  el  Flamante  Locutor,  confunde  Humildad con valentía,  o incluso  hace  humilde al mismo   Mehmet Alí Agca   ya  que  entonces el asesino mencionado  "Fue mas humilde al enfrentar a todo el mundo, y se atrevió a decir, No que  era una especie de sedevacnte ligth, sino  que no se explicaba como podía haber fallado  (según las Faisanas Conjeturas, ya muy desvirtuadas.

En  fin, estamos en la recta final,  con todo,  aquí  transcribimos la burlesca epístola de marras:


CARTA A LOS AMIGOS Y
BENEFACTORES – MARZO 2013

Queridos amigos y benefactores:

Hace mucho tiempo que esta carta se hacía esperar, y es con alegría, en este tiempo pascual, que quisiéramos hacer un balance y exponer algunas reflexiones sobre la situación de la Iglesia.

Como ustedes saben, la Fraternidad se halló en una posición delicada durante gran parte del año 2012, a resultas del último movimiento hecho por Benedicto XVI que intentaba normalizar nuestra situación. Las dificultades provenían, por un lado, de las exigencias que acompañaban la proposición romana – a las que no pudimos y seguimos sin poder suscribir–, y por otro, de una falta de claridad de parte de la Santa Sede que no permitía conocer exactamente la voluntad del Santo Padre, ni qué estaba dispuesto a concedernos. El problema causado por esta incertidumbre se disipó desde el 13 de junio de 2012, con una confirmación neta el 30 del mismo mes, mediante una carta del propio Benedicto XVI que manifestaba claramente y sin ambigüedades las condiciones que se nos imponían para una normalización canónica.

Estas condiciones son de orden doctrinal. Recaen sobre la aceptación total del Concilio Vaticano II y la misa de Pablo VI. Por otra parte, como escribió Mons. Augustine Di Noia, vice-presidente de la Comisión Ecclesia Dei en una carta dirigida a los miembros de la Fraternidad San Pío X a fines del año pasado, en el plano doctrinal seguimos estando en el punto de partida, tal como estaba en los años 70’. Lamentablemente no podemos hacer más que suscribir a esta comprobación de las autoridades romanas y reconocer la actualidad del análisis de Mons. Lefebvre, fundador de nuestra Fraternidad, que no ha variado en las décadas que siguieron al Concilio hasta su muerte. Su percepción muy justa, a la vez teológica y práctica, sigue teniendo vigencia, cincuenta años después del inicio del Concilio.

Deseamos recordar este análisis que la Fraternidad San Pío X siempre hizo suyo y que sigue siendo el hilo conductor de su posición doctrinal y de su acción: reconociendo que la crisis que sacude la Iglesia también tiene causas exteriores, el Concilio mismo es el agente principal de su autodestrucción.

A fines del Concilio Monseñor Lefebvre expuso al Cardenal Alfredo Ottatiani en carta del 20 de diciembre de 1966, los daños causados por el Concilio a toda la Iglesia. Yo ya la citaba en la Carta a los Amigos y Benefactores n° 68 del 29 de septiembre de 2005. Es conveniente releer hoy en día algunos pasajes:

“Mientras el Concilio se preparaba para proyectar un haz luminoso en el mundo de hoy si se hubiesen utilizado los esquemas preparados, en los que se encontraba una profesión solemne de doctrina segura frente a los problemas modernos, se puede y se debe desgraciadamente afirmar:

“Que de una manera casi general, cuando el Concilio ha innovado, ha hecho tambalear la certeza de verdades enseñadas por el Magisterio auténtico de la Iglesia como pertenecientes definitivamente al tesoro de la Tradición.

“Ya se trate de la transmisión de la jurisdicción de los obispos, de las dos fuentes de la Revelación, la inspiración de la Escritura, de la necesidad de la gracia para la justificación, de la necesidad del bautismo católico, de la vida de la gracia en los herejes, cismáticos y paganos, de los fines del matrimonio, de la libertad religiosa, de los novísimos, etc. Sobre estos puntos fundamentales la doctrina tradicional era clara y enseñada unánimemente en las universidades católicas. Ahora bien, numerosos textos del Concilio acerca de estas verdades permiten que ahora se dude.

“Las consecuencias han sido rápidamente extraídas y aplicadas en la vida de la Iglesia:

“- Las dudas sobre la necesidad de la Iglesia y de los sacramentos implican la desaparición de las vocaciones sacerdotales.

“- Las dudas sobre la necesidad y la naturaleza de la ‘conversión’ de toda alma implican la desaparición de las vocaciones religiosas, la ruina de la espiritualidad tradicional en los noviciados y la inutilidad de las misiones.

“- Las dudas sobre la legitimidad de la autoridad y la exigencia de la obediencia provocadas por la exaltación de la dignidad humana, de la autonomía de la conciencia y de la libertad, conmueven todas las sociedades, comenzando por la Iglesia, las congregaciones religiosas, las diócesis, la sociedad civil y la familia.

“- El orgullo tiene por consecuencia natural todas las concupiscencias de los ojos y de la carne. Quizá una de las comprobaciones más horribles de nuestra época es ver a qué degradación moral llegó la mayor parte de las publicaciones católicas. Se habla sin ningún pudor de la sexualidad, de la limitación de los nacimientos por todos los medios, de la legitimidad del divorcio, de la educación mixta, del coqueteo, de los bailes, como medios necesarios para la educación cristiana, del celibato sacerdotal, etc.

“- Las dudas sobre la necesidad de la gracia para ser salvados provocan la desestima del bautismo, ahora relegado para más tarde, y el abandono del sacramento de la penitencia. Además, se trata sobre todo de una actitud de los sacerdotes, no de los fieles. Lo mismo sucede con la presencia real: son los sacerdotes los que actúan como si ya no creyesen, escondiendo el Santísimo Sacramento, suprimiendo todas las muestras de respeto hacia el Santísimo y todas las ceremonias en su honor.

“- Las dudas sobre la necesidad de la Iglesia como única arca de salvación, sobre la Iglesia católica como la única verdadera religión, provenientes de las declaraciones sobre el ecumenismo y la libertad religiosa, destruyen la autoridad del Magisterio de la Iglesia. En efecto, Roma ya no es la Maestra de Verdad única y necesaria.

“En consecuencia, impulsado por los hechos, hay que concluir que el Concilio ha favorecido de una manera inconcebible la difusión de los errores liberales. La fe, la moral y la disciplina cristiana son conmovidas en sus fundamentos, tal como lo predijeron todos los Papas.

“La destrucción de la Iglesia avanza a paso rápido. Gracias a una autoridad exagerada concedida a las conferencias episcopales el Sumo Pontífice se ató de pies y manos. ¡Cuántos ejemplos dolorosos en un sólo año! Sin embargo, el Sucesor de Pedro y sólo el Sucesor de Pedro puede salvar la Iglesia.

“Que el Santo Padre se rodee de vigorosos defensores de la fe, que los nombre en las diócesis importantes. Quiera a través de documentos importantes proclamar la fe, perseguir el error, sin temer las contradicciones, sin temer los cismas, sin temer desafiar las disposiciones pastorales del Concilio.

“Quiera el Santo Padre alentar a los obispos a recuperar la fe y la moral individualmente, cada uno en sus diócesis respectivas, como conviene a todo buen pastor; sostener a los obispos valientes, incitarlos a reformar sus seminarios, a restaurar los estudios según Santo Tomás; alentar a los superiores generales a mantener en los noviciados y en las comunidades los principios fundamentales de toda la ascesis cristiana, sobre todo la obediencia; alentar el desarrollo de las escuelas católicas, la prensa de buena doctrina, las asociaciones de familias cristianas; en fin, reprender a los fautores de errores y reducirlos a silencio. Las alocuciones de los miércoles no pueden remplazar las encíclicas, las directivas y las cartas a los obispos.

“¡Sin duda soy muy temerario expresándome de esta manera! Sin embargo, compongo estas líneas movido por un amor ardiente, amor por la gloria de Dios, amor por Jesucristo, amor por María, por su Iglesia, por el Sucesor de Pedro, obispo de Roma, Vicario de Jesucristo”.

El 21 de noviembre de 1974, tras la visita apostólica hecha al seminario de Ecône, Mons. Lefebvre juzgó necesario resumir su posición en la célebre declaración que tendrá como consecuencia, algunos meses más tarde, la injusta supresión canónica de la Fraternidad San Pío X, que nuestro fundador y sus sucesores siempre consideraron nula. Este texto capital se abría con esta profesión de fe, que es la de todos los miembros de la Fraternidad:

“Adherimos de todo corazón y con toda nuestra alma a la Roma católica, guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias para mantener esta fe; a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

“Rechazamos en cambio, y hemos siempre rechazado, seguir la Roma de tendencia neo-modernista y neo-protestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II, y después del Concilio, en todas las reformas que salieron de él.

“Todas estas reformas, en efecto, han contribuido y contribuyen aún a la demolición de la Iglesia, a la ruina del sacerdocio, a la aniquilación del Sacrificio y de los sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, en los seminarios, en la catequesis; enseñanza salida del liberalismo y del protestantismo condenados repetidas veces por el magisterio solemne de la Iglesia”.

Y esta declaración concluía con las siguientes líneas:

“La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico de la aceptación de la reforma.

“Por eso, sin ninguna rebelión, sin ninguna amargura, sin ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la égida del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos hacer un servicio más grande a la Santa Iglesia católica, al Sumo Pontífice y a las generaciones futuras”.

En 1983, recordando el sentido del combate por la Tradición, Mons. Lefebvre dirigía un manifiesto episcopal a Juan Pablo II, firmado junto a Mons. Antonio de Castro Mayer, en el que denunciaba una vez más, la devastación causada por las reformas postconciliares y el espíritu nefasto que se difundió por todas partes. Subrayaba en particular los puntos siguientes en relación al falso ecumenismo, la colegialidad, la libertad religiosa, el poder del papa y la nueva misa:

- El falso ecumenismo:

“Este ecumenismo también es contrario a las enseñanzas de Pío XI en la encíclica Mortalium animos: sobre este particular es oportuno exponer y rechazar cierta opinión falsa, que está en la raíz de este problema y de este movimiento complejo por medio del cual los no-católicos se esfuerzan por realizar la unión de las iglesias cristianas. Los que adhieren a esta opinión citan constantemente las palabras de Cristo: “Que sean uno… y que no exista más que un sólo rebaño y un sólo pastor” (Jn. 17,21 y 10,16) y pretenden que a través de estas palabras Cristo manifiesta un deseo o una plegaria que nunca fue realidad. Pretenden de hecho que la unidad de la fe y de gobierno, que es una de las notas de la verdadera Iglesia de Cristo, prácticamente hasta hoy en día nunca ha existido y actualmente no existe.

“Este ecumenismo, condenado por la moral y el derecho católicos, llega a permitir la recepción de los sacramentos de la penitencia, de la eucaristía y de la extremaunción de manos de «ministros no-católicos» (Canon 844 N. C.) y favorece la «hospitalidad ecuménica» autorizando a los ministros católicos a dar el sacramento de la eucaristía a los no-católicos”.

- La colegialidad:

“La doctrina ya sugerida por el documento Lumen gentium del Concilio Vaticano II será retomada explícitamente por el nuevo Derecho Canónico (Can. 336); doctrina según la cual el colegio de los obispos junto al Papa goza igualmente del poder supremo en la Iglesia y ello de una manera habitual y constante.

“Esta doctrina del doble poder supremo es contraria a la enseñanza y a la práctica del magisterio de la Iglesia, especialmente del Concilio Vaticano I (DZ. 3055), y de la encíclica de León XIII Satis cognitum. Sólo el Papa goza del poder supremo, que él comunica en la medida que juzga oportuno y en circunstancias extraordinarias.

“A este grave error está ligada la orientación democrática de la Iglesia; los poderes residen en el «pueblo de Dios», tal como es definido en el nuevo Derecho. Este error jansenista ha sido condenado por la Bula Auctorem fidei de Pío VI (DZ. 2602)”.

- La libertad religiosa:

“La declaración Dignitatis humanæ del Concilio Vaticano II afirma la existencia de un falso derecho natural del hombre en materia religiosa, contrariamente a las enseñanzas pontificias, que niegan formalmente semejante blasfemia.

“Así, Pío IX en la encíclica Quanta cura y en el Syllabus, León XIII en sus encíclicas Libertas praestantissimum e Immortale Dei, Pío XII en su alocución Ci Riesce a los juristas católicos italianos, niegan que la razón y la revelación funden semejante derecho.

“El Vaticano II cree y profesa, de una manera universal, que «la verdad no puede imponerse más que por la fuerza propia de la verdad», lo cual se opone formalmente a las enseñanzas de Pío VI contra los jansenistas del conciliábulo de Pistoya (DZ. 2604). El Concilio llega al absurdo de afirmar el derecho a no adherir y a no seguir la verdad, a obligar a los gobiernos civiles a ya no hacer discriminaciones por motivos religiosos, estableciendo la igualdad jurídica entre las falsas y la verdadera religión (…).

“Las consecuencias del reconocimiento del Concilio de este falso derecho del hombre destruye los fundamentos del reino social de Nuestro Señor, conmueve la autoridad y el poder de la Iglesia en su misión de hacer reinar Nuestro Señor en los espíritus y en los corazones, llevando adelante el combate con las fuerzas satánicas que subyugan las almas. Es espíritu misionero será acusado de proselitismo exagerado.

“La neutralidad de los Estados en materia religiosa es injuriosa para Nuestro Señor y su Iglesia, cuando se trata de Estados con mayoría católica”.

- El poder del Papa:

“Por cierto, el poder del Papa en la Iglesia es un poder supremo, pero no puede ser absoluto y sin límites, dado que está subordinado al poder divino, que se expresa en la Tradición, en la Sagrada Escritura y en las definiciones ya promulgadas por el magisterio eclesiástico (DZ. 3116).

“El poder del Papa está subordinado y limitado por el fin para el cual su poder le ha sido dado. Este fin ha sido claramente definido por el Papa Pío IX en la Constitución Pastor æternus del Concilio Vaticano I (DZ. 3070). Sería un abuso de poder intolerable modificar la constitución de la Iglesia y pretender invocar el derecho humano contra el derecho divino, como en la libertad religiosa, como en la hospitalidad eucarística autorizada por el nuevo Derecho, como en la afirmación de los dos poderes supremos en la Iglesia.

“Está claro que en estos casos y otros semejantes, es un deber de todo clérigo y fiel católico resistir y rehusar la obediencia. La obediencia ciega es un contrasentido y nadie está exento de responsabilidad por haber obedecido a los hombres más que a Dios (DZ. 3115); y esta resistencia debe ser pública si el mal es público y es un objeto de escándalo para las almas (Suma teológica, II, II, 33, 4).

“Estos son principios elementales de moral, que regulan las relaciones de los sujetos con todas las autoridades legítimas.

“Esta resistencia encuentra además una confirmación en el hecho que actualmente son castigados los que se aferran firmemente a la Tradición y a la fe católica, y que aquellos que profesan doctrinas heterodoxas o realizan verdaderos sacrilegios en modo alguno son inquietados. Esa es la lógica del abuso de poder”.

- La nueva misa:

“Contrariamente a las enseñanzas del Concilio de Trento, en su sesión XXIIª, contrariamente a la encíclica Mediator Dei de Pío XII, se ha exagerado el lugar de los fieles en la participación en la misa y se ha disminuido el lugar del sacerdote, convertido en simple presidente. Se ha exagerado el lugar de la liturgia de la palabra y se ha disminuido el lugar del sacrificio propiciatorio. Se ha exaltado la comida comunitaria y se ha laicizado, a expensas del respeto y de la fe en la presencia real por la transustanciación”.

“Suprimiendo la lengua sagrada, se han pluralizado al infinito los ritos, profanándolos con aportes mundanos o paganos, y se han difundido falsas traducciones a expensas de la verdadera fe y de la verdadera piedad de los fieles”.

En 1986, a propósito del encuentro interreligioso de Asís, que constituía un escándalo inaudito en la Iglesia católica, y sobre todo una violación del primero de todos los mandamientos –“tú adorarás un único Dios”–, durante el cual se vio al Vicario de Cristo invitar a los representantes de todas las religiones a que invocasen a sus falsos dioses, Monseñor Lefebvre protestó vehementemente. Dirá incluso haber visto en este acontecimiento insoportable para todo corazón católico uno de los signos que había pedido al Cielo antes de poder proceder a las consagraciones episcopales.

En la Carta a los Amigos y Benefactores n° 40 del 2 de febrero de 1991, el Padre Franz Schmidberger, segundo Superior general de la Fraternidad San Pío X, retomó el conjunto de la cuestión y recordó la posición católica en un pequeño compendio de los errores contemporáneos opuestos a la fe. Y nosotros hemos pedido a algunos sacerdotes resumir en una especie de vademécum el conjunto de estos puntos en diversos escritos después publicados, uno de los cuales es el notable Catecismo de la crisis de la Iglesia del Padre Matthias Gaudron.

Actualmente, siguiendo la misma línea, no podemos hacer más que repetir lo que afirmaron Monseñor Lefebvre y el Padre Schmidberger en pos de él. Todos los errores que ellos denunciaron, nosotros los denunciamos. Nosotros suplicamos al Cielo y a las autoridades de la Iglesia, en particular al nuevo Sumo Pontífice, el Papa Francisco, Vicario de Cristo, sucesor de Pedro, que no dejen que las almas se pierdan por no recibir más la sana doctrina, el depósito revelado, la fe, sin la cual nadie puede salvarse y agradar a Dios.

¿De qué sirve dedicarse a los hombres si se les oculta lo esencial, el fin y el sentido de sus vidas, y la gravedad del pecado que los aleja de aquello? La caridad por los pobres, los más desfavorecidos, los relegados, los enfermos, siempre ha sido una verdadera preocupación de la Iglesia y no hay que prescindir de ello; pero si esto se reduce a la pura filantropía y al antropocentrismo, entonces la Iglesia ya no cumple su misión, no conduce las almas a Dios, lo cual no puede hacerse realmente más que a través de medios sobrenaturales, la fe, la esperanza, la caridad, la gracia; y por tanto, denunciando todo lo que se le opone: los errores contra la fe y contra la moral. Porque si ante la ausencia de esta denuncia los hombres pecan, se condenan para toda la eternidad. La razón de ser de la Iglesia es salvarlos y hacerles evitar la desgracia de su eterna condena.

Evidentemente, esto no será del agrado del mundo, que entonces se volverá contra la Iglesia, frecuentemente con violencia, como nos lo muestra la historia.

Estamos, pues, en Pascua de 2013 y la situación de la Iglesia está prácticamente sin cambios. Las palabras de Monseñor Lefebvre tienen un acento profético. Todo se ha verificado y todo continúa para gran desgracia de las almas que ya no escuchan de sus pastores el mensaje de salvación.

Sin dejarnos abrumar, ya sea por la duración de esta crisis terrible o bien por la cantidad de prelados y de obispos que prosiguen la autodestrucción de la Iglesia, como lo reconocía Pablo VI, nosotros continuamos proclamando, en la medida de nuestros medios, que la Iglesia no puede cambiar sus dogmas ni su moral. Porque sus venerables instituciones no se tocan sin provocar un verdadero desastre. Si ciertas modificaciones accidentales que recaen sobre la forma exterior deben ser hechas –como se produce en todas las instituciones humanas– ellas no pueden ser hechas en ningún caso en oposición a los principios que han guiado a la Iglesia en todos los siglos precedentes.

La consagración a San José, decidida por el Capítulo general de julio de 2012, sucede justo en este momento decisivo. ¿Por qué San José? Porque es el Patrono de la Iglesia católica. Él continúa teniendo para con el Cuerpo místico el papel que Dios Padre le había confiado respecto a su Hijo divino. Siendo Cristo el jefe de la Iglesia, cabeza del Cuerpo místico, de allí se sigue que aquel que tenía el cargo de proteger al Mesías, al Hijo de Dios hecho hombre, vea extenderse su misión a todo el Cuerpo místico.

Así como su papel fue muy discreto y en gran parte oculto –pero al mismo tiempo perfectamente eficaz–, así también este rol protector –igualmente eficaz para con la Iglesia– se realiza hoy en día en una gran discreción. Sólo con el paso de los siglos se fue manifestando más y más clara la devoción a San José. Uno de los santos más grandes, uno de los más discretos. Siguiendo a Pío IX, que lo declaró Patrono de toda la Iglesia, sobre los pasos de León XIII, que confirmó este papel y que inauguró la magnífica Oración a San José, Patrono de la Iglesia universal –que nosotros rezamos todos los días en la Fraternidad–, siguiendo a San Pío X, que profesaba una devoción especial por San José, cuyo nombre llevaba, queremos hacer nuestras, en este momento dramático de la historia de la Iglesia, esta devoción y este patronazgo.

Queridos amigos y benefactores de la Fraternidad San Pío X: los bendigo de todo corazón, expresándoles mi gratitud por vuestras oraciones y vuestra generosidad en favor de la obra de restauración de la Iglesia iniciada por Mons. Lefebvre. Más aún, pido a San José que les obtenga las gracias divinas que vuestras familias necesitan para permanecer fieles a la Tradición católica.
+ Bernard Fellay




SEA PARA GLORIA DE DIOS
MARANATHA
Alberto González

jueves, 21 de marzo de 2013

SI QUIERO QUE EL QUEDE HASTA MI VUELTA... ¿A TI QUE TE VA?


 
     Comienza a vislumbrarse  la extrema persecución de la gran abominación encabezada por  Franc-zinger;    Las bandadas de opiniones simplistas o disfrazadas de doctrina y hasta de sapiencia  no se han hecho esperar,  las epístolas y preguntas comienzan a hacer gala  de abrumadora presencia;     Las  obvias  dudas  por las publicaciones de los medios electrónicos más famosos  y  menos  famosos,  empiezan a presentar un panorama que lo hace parecer de cuasi imposible resolución.

    Por un lado,  los Desertistas (Sedevacantistas), creen  que tienen  más  razones  para poder sustentar sus obvias conclusiones en lo que hace a la posibilidad  de  una  sede  vacante;       Los  williamsonianos,  creen  que sigue una especie de resistencia  "agazapada" escondida,  que  empero  presenta   a  un  Falso Cristo:  "DENTRO DE LA CASA";     Las diatribas de la soberbia sudamericana,  no  se  han  hecho esperar,  en lo  que  hace  al propio y subjetivo parecer,  específicamente  en  la posible  validez  o  invalidez de  un  hipotético  sacerdocio en Topogigio 1°.

     En  fin,  las  olas  comienzan a abatir  al pequeño rebaño disperso por el mundo,  es pues  solo  el principio  de  lo  que  este periodo de clausura y francamente  Parusiaco,  iba  a  ocasionar,  y por  eso  es  cuando  más  es menester rezar pidiendo que estos días sean acortados, de lo contrario nadie se salvaría.    Señores,  no  es  cosa  de haber  estudiado meología en  la  Reja,  no  se  trata  de  que el Padrecito  fulanin me  hubiere  embelesado,  o  de  que  sutanin  diga  o  no  diga,  empero mucho  menos  se  trata  de  lo  que  "Nuestras conciencias" nos  indiquen,  porque corremos el riesgo incluso, de arrojarnos a cualesquier error,  y "pretender" que La Santísima Virgen nos lo aclare.

 
    Se  trata  específicamente  de  obedecer  al  Evangelio,  de  acatar  las  disposiciones  Divinas,  para esta época.   Estamos  frente a la crucifixión  de la  inmaculada esposa  de  Nuestro Amado Redentor.   Y  para  esto,  debemos tener  bien   presentes  las  disposiciones y los parámetros correctos,  ¿Qué parte es la difícil de entender, de la frase "ROMA PERDERA LA FE Y SERA LA SEDE DEL ATICRISTO?.
 

Cual  es la  Parte del Evangelio de San Mateo (13,14-20), que no  es comprensible?




"Por tanto, cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea, huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa. Y el que en el campo, no vuelva a tomar su túnica. ¡Mas ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días! Rogad, pues, que vuestra huida no suceda en invierno o en sábado. Porque habrá entonces grande tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne sería salva; mas por los escogidos aquellos días serían abreviados".



 ó  San Marcos  (13,  14-20)

"Cuando, empero, viereis la abominación de la desolación, establecida donde menos debiera (el que lea esto haga reflexión sobre ello), entonces los que moran en Judea huyan a los montes. Y el que se encuentre en el terrado no baje a casa, ni entre a sacar de ella alguna cosa. Y el que esté en el campo no torne atrás a tomar su vestido. Mas ¡ay de las que estarán encinta, y de las que criarán en aquellos días! Por eso rogad a Dios que no sucedan estas cosas durante el invierno. Porque serán tales las tribulaciones de aquellos días, cuales no se han visto desde que Dios crió el mundo hasta el presente, ni se verán. Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos días, no se salvaría hombre alguno: mas en gracia de los escogidos, que El se eligió, los ha abreviado".

SI AUN ESTABAIS EN JERUSALEN,  SAL,  Y SI  FUERA, NO REGRESES  NI POR LA TÚNICA,  Mucho menos te pongas  a  ver lo que llevó a Felon a regresar a Jerusalén, o a volver a visitarlo en el próximo octubre;   O  como  Williamson,  pretende  semi regresar,  no  te pongas  a  dilucidar como si te pretendieras diosesito,  si  Franc-zinger está  o  no  ordenado,  huid  y no  regreses  NI POR LA TUNICA.



El mismo Evangelio  nos indica la Divina palabra:
San Mateo, (24, 23-28) 


"Entonces si alguno os dijere: Mirad, el Cristo está aquí o allí, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios, de modo que (si puede ser) caigan en error aun los escogidos. Ved que os lo he dicho de antemano. Por lo cual si os dijeren: He aquí que está en el desierto, no salgáis; mirad que está en lo más retirado de la casa, no lo creáis. Porque como el relámpago sale del Oriente, y se deja ver hasta el Occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Donde quiera que estuviese el cuerpo, allí se juntarán también las águilas".

y  San Marcos (13, 21-27)

"Entonces si alguno os dijere: Ve aquí el Cristo, o vele allí, no le creáis; porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, los cuales harán alarde de milagros y prodigios para seducir, si ser pudiese, a los mismos escogidos. Por tanto, vosotros estad sobre aviso. Ya veis que yo os lo he predicho todo, a fin de que no seáis sorprendidos. Y pasados aquellos días de tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no alumbrará. Y las estrellas del cielo caerán, o amenazarán ruina, y las potestades que hay en los cielos, bambolearán. Entonces se verá venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria. El cual enviará luego sus ángeles, y congregará a sus escogidos de las cuatro partes del mundo, desde el último cabo de la tierra hasta la extremidad del cielo"


    Señores,  el  verdadero  cristiano,  hoy más  que nunca  puede  ser  seducido,  no  solo  no  debemos  intentar  regresar (Ni por la túnica), sino  que  además,   durante muchos años nos han querido  convencer  de  que  se  encuentra en  el desierto  (sedevantismo),  o  en  el  Fondo de la  Casa  (acuerdismo,  y williansonismo),   a  felón  le  dieron  la  vara  para  medir  el  atrio y le prohibieron medir el templo,  y  aquel  midió  atrio  y  templo, (Apocalipsis 11,  1-2),  constituyéndose  en  el  cometa  amargo  ajenjo,   cuya  estruendosa caída  nos causó  una indescriptible amargura,  y  el sexto sello  fue  abierto  con el  desecamiento  del Éufrates.      La  neofrater  fue cómplice,  con "Esmiburguer,  los de caqueray,  los  boca larga y los boca corta, mareadito trejo y los demás,   del  asesinato  de  los  dos  testigos apocalípticos,  y  se  cantaron  un  "Te Deum"  NO ESTA  EN  EL  FONDO DE LA  CASA;        Y por  su parte  el  error  sedevacantista, desestima por completo,  la  cuasi extinción  para  estas  ulteriores  épocas,  no  solo  del  Sacrifico  eterno,  sino  incluso  del  sacerdocio,  ("EN VERDAD OS DIGO QUE NO PASARA ESTA GENERACION"  (No se extinguirán los virginales sacerdotes))  aunque  queden  poquísimos .   Esto implica necesariamente que en estos días, también los buenos sacerdotes serán cuasi extinguidos, lo que constituye una de las más evidentes pruebas del error sedevacantista, dado que por múltiples facciones se reproducen peor que conejos:   supuestos epíscopos y supuestos presbíteros;     Y pareciera que entre desertistas y acuerdistas, única y exclusivamente dejan al verdadero católico la posibilidad de tomar una u otra bandera;  o se les tacha de sedevacantistas o se les tacha de acuerdistas;     Sucede de idéntica forma a los partidos políticos demoniocráticos, pareciera que las únicas opciones  para poder ser ciudadano de algún hipotético país ("independiente" masónicamente,  sobre todo en los hoy llamados  gloriosos países de habla hispana, que distan mucho de ser un conjunto de patrias) únicamente  te dan a escoger de dos sopas, o un partido o el otro;   PUES NO:      NI DEMONIOCRACIA, NI ANTICRISTIANISMO, en ninguna de sus formas.      


    (Aquí cabe mencionar que la verdadera Patria, la de Santa Isabel la Católica, la Madre Patria, la Católica Patria, fue la gloriosa España, y que no fueron más que provisionales triunfos judeo masónicos, los ideales independentistas bajo el principio satánico: "divide y vencerás";    las que hicieron pulular  las independencias y los himnos masónicos, las banderas, y todo aquello que hace creer a verdaderos connacionales hispanos, que tienen "patriecitas" independientes;     no es México, no es Nicaragua, Belice o Colombia, no es Bolivia, Chile o Argentina, la verdadera Patria en lo terreno es la Glorosia Nueva España,  y la Patria Celestial  en lo venidero.)


  Solo  aquellos  que esperen la Gloriosa Parusía,  que la esperen como  vírgenes prudentes evangélicas, sin haber fornicado con los reyezuelos del mundo,  (Ni con el mundo,  y  sus  mundiales pompas),   empero  tampoco  con  desertistas,  ni  con acuerdistas,  y  quienes  sepan  y estén perfectamente consientes  de  que vamos  específicamente  al  Gólgota de la inmaculada esposa,  acompañados y encomendados única y exclusivamente  Por  San Juan (Apocalipsis)  y  La  Santísima Virgen María  que simboliza la Revelación Mariana, la  devoción:  "EN PORTUGAL SE CONSERVARA   EL  DOGMA   DE  LA  FE"  (El Portus Calus,  el Puerto Hermoso);   La  Santísima Madre  de  DIOS, que inmerecidamente nos fue heredada  como  Madre  precisamente  en  el mismo  Gólgota al través  de  San Juan (Signum Magnum apocalíptico).   Y  de  quien  debemos tener  la  Certeza  absoluta,  de  que  al  Final  su  Inmaculado  Corazón  triunfara,  de  que  su Divino  Hijo  acudirá  a  esa  cita  como  REY DE REYES  y  SEÑOR DE SEÑORES,  para  poner las  cosas en  su  lugar,  e implementar  su  Divino  reino,   en  lugar  de  intentar  saber por "Propia conciencia"  si  Anás  y  Caifás  usurpaban  el  sanedrín,  o  si  eran  válidos o no  sus puestos,  o  ilícitos  sus  procederes,   con los posibles extremos  de los  sanedrin-vacantistas,   o  si  tal  vez  Nicodemo  o  cualesquiera  otro  podía  restaurar  a la  sinagoga  de  satanás.      ¡NO  señores!;  Se  sabe por el  Santo Evangelio,  que  existía  Pedro,  pero  como  negó por tres  ocasiones,  y  no estuvo presente. ¿ tal vez  estuvo vacante la sede?  o  ¿si hubiera  platicado con felón,  tal vez  le hubiera convencido  de  si  acompañar a Nuestro Señor JesuCristo, hasta la muerte?  o  si  Hubiere  estado  por  ahí  willy, ¿ Hubiera convencido a los pontífices  y  a  Pilatos,  de  que  esperaran  unos  50  añitos  más?  ó  ¿Habría por  ahí  algún episcopo vietnamita, que declarase  al  sanedrio vacante  por sus  múltiples acciones?


    No por  cierto,  las  disposiciones son  muy  claras  para  quien  quiere  ver,  A  Roma,  ni por la  túnica,  No  debemos  creer  que el verdadero Jesucristo, DIOS y Señor Nuestro,  se puede encontrar ni  en  el  fondo,  ni  en el desierto,  simplemente  esa  es la cuestión:  NI POR LA TUNICA.


    Vírgenes  (sin  ninguna fornicación),  pero  Vírgenes  prudentes  (conservando  el aceite de la gracia),  sin humanas  pasiones,  o  soberbias;  Empero  aunque  nos colásemos en esas  dos  condiciones  a las  Bodas  del  Cordero,  también  debemos  asegurarnos  de  llevar  vestido  para  la  ocasión  (VERDADERA  CARIDAD),   porque podríamos  escuchar,   ¿COMO HABEIS ENTRADO SIN VESTIDO DE BODA?  ECHADLO A LAS TINIEBLAS. (¿De qué te sirve Juan Carlos, pregúntale a San Pablo,  tener tu orden sacerdotal y sonar como campana, hablar todas las lenguas... sin verdadera caridad?  ¿O crees que puede haber caridad sin humildad?).    
     Pese a las posibles rectas exégesis Evangélicas "Intra-históricas" hoy en la última fase final, debemos estar más consientes mas que nunca,  de que "Muchos serán los llamados y pocos los escogidos"( Aquí cabe mencionar que también es un error teológico y exegético pretender que absolutamente todos sean llamados;  a guisa de ejemplo basta cuestionarnos acerca de las tribus americanas antropófagas que por 15 siglos fueron netamente satánicas,    ¿Cómo fueron llamados antes de la hispanidad?  o la inmensa cantidad de posibles "bien intencionados" según sus" propias conciencias" a quienes pareciera que DIOS no les llama o les deja ver, y que nos contesta precisamente con el Santo Profeta Daniel (4,35) Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?)


  Y debemos mantener la cabeza erguida sabiendo que la redención está cerca, utilizando el último recurso que el Cielo dio al hombre, con sus 15 misterios, y cumpliendo específicamente el precepto Divino, de rezar por que estos días sean acortados.
 


YA VEN PRONTO SEÑOR NUESTRO
JESUCRISTO ACORTA ESTOS DÍAS.
SEA PARA GLORIA DE DIOS.


 
Alberto González