San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












Website counter Visitas desde 27/06/10



free counters



"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





Link para escuchar la radio aqui

domingo, 25 de septiembre de 2022

MEDITACION PARA EL DOMINGO DECIMOSEXTO DESPUES DE PENTECOSTÉS

 

 


Ave Maria Purissima:



Estimados hermanos en la única y verdadera Fe. El Evangelio del día de hoy, además de mostrarnos la misericordia con la que Nuestro Señor JesuCristo, dispensa no solo para el hidrópico a quien propina salud, sino incluso para el mismo pueblo deicida, a quienes pretende aleccionar con sus preguntas sin respuesta; Más aún, es terminante y categórico en el resto de la enseñanza, específicamente, cuando nos explica como no debe uno situarse en el convite, en algún lugar principal, sino en el último de ellos, es pues imprescindible, tener en cuenta que por antonomasia, nuestro amado redentor, utiliza la figura de las bodas y banquetes, específico para indicarnos su vuelta en gloria y majestad, y consideramos algunos otros evangelios, como el de las vírgenes prudentes, o el del que entro en el otro banquete sin ropas adecuadas, nos podemos comenzar a dar una buena idea, de que el último lugar, no es precisamente, compartiendo el banquete, sino en habiéndonos colado a este, podemos ser expulsados a las tinieblas externas, ese si es el correcto último lugar, al que estamos expuestos si “nos consideramos a nosotros mismos, como con un “lugar apartado” dentro del festín, terribilísima frase no solo para quienes se pretenden ya invitados, y ya con un lugar reservado, porque como menciona la epístola correspondiente al día de hoy, sin la verdadera caridad cristiana, aunque nos hubiésemos colado al banquete, teniendo el aceite de las vírgenes prudentes, esto es el estado de gracia, sin la ropa de bodas, seguro seremos expulsados de aquel inefable banquete, esto es, la verdadera caridad, el verdadero amor de Nuestro señor JesuCristo, que implica forzosamente el desprecio propio, cualquiera que pretenda que tiene alguna reservación hecha, y que está en perfecto estado de gracia, se encontraría en la hipótesis de las vírgenes prudentes, empero es menester imperioso, revisar el vestido, porque aun estando sentado, puede ser expulsado.

No es cuestión mas de que nos examinarnos a nosotros mismos, en nuestra obra y nuestras intenciones, si alguno, se esconde para no ser visto y juzgado, por sus circunstantes, cuando hace alguna mala obra, se está olvidando por completo de que quien juzgara en eterno esa obra es un DIOS que siempre le está viendo, empero, es una buena muestra de que lo poco o mucho bueno, que pudiera obrar, TAMBIEN lo hace única y exclusivamente para sus coterráneos, y no para el verdadero servicio de DIOS. “EN VERDAD OS DIGO, YA RECIBIERON SU PREMIO” empero ese pasajero y material premio humano, no implica que la obra este adecuada para confeccionar un vestido para las bodas. Muy al contrario, el tal, logrará entrar al banquete, y será expulsado de aquel, con la vergüenza que indica el evangelio del día de hoy, por haberse ensalzado engañándose a sí mismo, creyendo que el aceite (suponiendo que realmente lo poseía), era el único requisito para permanecer en las bodas.

Hagamos pues una revisión y concienzudo examen del motivo por que hacemos, o decimos, rectifiquemos nuestra intención, para que únicamente nos mueva el verdadero amor a Nuestro Señor JesuCristo, y pidámosle a la Santísima Virgen María, que no nos suelte de su mano, y nos haga creer que ya tenemos alguna falsa reservación en el banquete del cordero, reconozcamos nuestra incapacidad para generar cualesquier cosa buena, y mucho menos obtener por méritos propios la gracia que solo la misericordia Divina dispensa, pero más aun, pidámosle que no nos deje caer en la tentación, de creer que ya tenemos el vestido de bodas, que no nos deje creernos que alguna cosa buena podemos generar, que nos permita mantener siempre presente, que lo único que hemos ganado y podemos ganar por meritos propios, esta por afuera de ese banquete celestial, que nos conceda tener presente que nuestra nada y nuestra miseria, solo propinan frutos de error, de soberbia y de condenación, y apelemos a la infinita Misericordia Divina, para el Verbo se apiade de nosotros, y como al hidrópico nos toque, cure y lleve de la mano, a una perspectiva de verdadera humildad.

SEA PARA GLORIA DE DIOS

Domingo décimo sexto después de Pentecostés.

 


Tomado del MISAL DIARIO COMPLETO por el P. Luis Ribera CMF, España 1954:

Directorio de la misa.-
1. Domingo menor, pagina 86, Doble. Verde.
2. Admite una sola conmemoración. OCM (49.I.)


Epístola de San Pablo a los Efesios, 3, 13-21.- Hermanos: Os ruego que no os desaniméis en cuanto yo tengo que sufrir por vosotros, porque gloria vuestra es.  Por esta causa doblo mis rodillas ante el acatamiento del Padre de Nuestro Señor Jesucristo, del cual toma su nombre toda la familia en el Cielo y en la tierra, para que os conceda, según las riquezas de su gloria, que estéis, firmes por la acción de su Espíritu en lo interior del hombre;   que habite Cristo por la fe en vuestros corazones,  arraigados y cimentados en la caridad;    para que podáis comprender qué cosa sea la anchura y longitud, la profundidad y alteza de la caridad de Cristo, que sobrepuja todo conocimiento, para que conociéndola, seáis colmado de ella hasta su plenitud en DIOS.    Al que es poderoso para hacer todas las cosas mas cumplidamente de lo que pedimos o entendemos, según el poder con que obra en nosotros;;  a Él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús para siempre. Amén.

+Evangelio según San Lucas, 14, 1-11.-  En aquel tiempo, al entrar nuestro Señor Jesucristo en casa de cierto príncipe de los fariseos a comer en día de sábado, ellos  le estaban asechando.  Y he aquí que se presentó delante de Él un hombre hidrópico.  Nuestro Señor Jesucristo, vuelto a los doctores de la ley y los fariseos, les dijo:  ¿Es lícito curar en día de sábado?  Mas ellos callaron.  Él, pues, habiendo tomado al hidrópico, le curó.    Y les dijo entonces: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no le sacará luego, aunque sea en día de sábado?  Y a esto no sabían que contestar.
      Y viendo como los convidados iban escogiendo los primeros puestos en la mesa, les propuso esta parábola:  Cuando fueres invitado a las bodas, no te pongas en primer puesto, no sea que haya otro convidado más distinguido que tú, y viniendo el que a ti y s él convidó, te diga:  Amigo, haz lugar a este;   y entonces con sonrojo te veas obligado a ponerte en el último.   Ahora bien, cuando fueres convidado, vete a poner en el último lugar, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:  Amigo, sube más arriba.  Esto te arrancará mucha gloria delante de los comensales.   Así es que cualquiera que se ensalza, será humillado;  y cualquiera que se humillare, será ensalzado. - Credo.

-Laus tibi Christe