San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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miércoles, 6 de marzo de 2019

Miércoles de Ceniza, MEMENTO HOMO


Extracto del Sermón del R. Padre Méramo del Domingo de Quincuagésima en febrero de 2001:

...Con los domingos de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima, la Iglesia nos prepara para la Cuaresma que comienza con el Miércoles de Ceniza y que nos conduce, nos lleva al misterio de los misterios, la Pascua de Resurrección. Y para prepararnos bien a la Resurrección, a ese misterio fundamental de nuestra fe, la Iglesia nos invita a la oración, al sacrificio y a que vivamos también la Pasión de nuestro Señor y su crucifixión antes de resucitar. Este es el significado y simbolismo de la Cuaresma que con el preludio de estos tres domingos nos vayamos adentrando en ese espíritu de sacrificio de la Pasión de nuestro Señor que debemos tener presente a todo lo largo de nuestra vida.

La religión católica es inconcebible sin sacrificio, sin la Pasión de nuestro Señor. Lamentablemente el mundo pagano festeja para estas fechas todo lo opuesto, el carnaval, que es un festival pagano de la carne, es una fiesta antiquísima que ha sido imposible erradicar, ni siquiera con todos los siglos de cristianismo, por lo que en muchos lugares se hace durante estos días reparación ante el Santísimo, por los desmanes que se cometen en estos días cuando debiera ser lo opuesto, una preparación para la Cuaresma. Eso nos demuestra cuán opuesto es el espíritu católico al espíritu del mundo, son antagónicos y esos dos espíritus están en nosotros, el espíritu del mundo y de la carne simbolizados por el viejo hombre, y el espíritu católico simbolizado por el nuevo hombre.
Ese es el combate permanente que sostendremos durante toda nuestra vida, de ahí que debamos estar alertas para que no venza en nosotros el espíritu de la carne, el espíritu del viejo hombre. Ese es el ejemplo que nos han dado los Santos, la lucha y la victoria sobre la carne, y ese es el espíritu que se intensifica en la Cuaresma. No es que la religión pida que seamos masoquistas; simplemente la religión católica es una religión con espíritu de sacrificio, el sacrificio de nuestro Señor, su inmolación al Padre Eterno por nuestros pecados, la víctima inocente. Ese es el significado del sufrimiento cristiano católico y aun el de las víctimas inocentes como pueden ser los niños sin uso de razón, como el sacrificio de los Santos Inocentes y eso explica lo que el mundo no entiende por no tener la fe y la concepción católica de las cosas; cuando le reprocha a Dios el sufrimiento de personas inocentes, juzgan de acuerdo al mundo para reprocharle. De ahí la necesidad de que sepamos ofrecer los sufrimientos a imagen de nuestro Señor, por nuestros pecados y también por los de los demás. Los grandes Santos no sufrían solamente por sí, sino también por los demás, por la Iglesia.
Hoy, como nunca, hay que sufrir por la Iglesia, por todo lo que está aconteciendo dentro de ella, por la pérdida de fe, por la apostasía, por la corrupción de la religión, por la corrupción del orden social católico, por la destrucción de la familia y de las naciones católicas, por el mal ejemplo, los escándalos, el pecado institucionalizado. Siempre hubo pecados y maldad, pero nunca hubo el pecado como hoy, proclamado e institucionalizado con el descaro que se ve.
Antiguamente el pecador reconocía que lo era, que era miserable, que estaba conculcando la ley de Dios; hoy es todo lo contrario, esa ley de Dios ya no se proclama, ya no existe, lo que existe es la ley del hombre, la libertad del hombre, la dignidad del hombre, los derechos del hombre, la religión del hombre y por eso es una religión que no implica sacrificio, que no tiene la noción de la Santa Misa sino de una cena al estilo protestante, porque, en definitiva, es una religión del hombre, que utiliza el título de católica, se sirve de la reputación de la religión católica y se encubre bajo ese nombre, pero no es la religión católica, es la religión del hombre, no es la religión por Dios, por lo cual se la hace fácil, sin sacrificio, que “cada cual haga lo que quiera, es su conciencia la que determinará si está bien, si está mal”.
Y así se conculcan los derechos más sagrados de Dios y se destruye todo principio de orden, de felicidad y de bienestar, por eso el mal y la gran amenaza que hay sobre el mundo, el castigo de Dios que tarde o temprano vendrá, esa purificación que tendrán el mundo y la humanidad. De ahí que nosotros debemos purificarnos sufriendo con paciencia estos males que afectan a la Iglesia, que afectan a la religión y que hacen que la Iglesia sufra en carne propia la Pasión de nuestro Señor y que así, sufriendo el Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia, salgamos acrisolados, purificados, como el metal que se purifica al contacto con el fuego.
Aprovechemos esta Cuaresma para que se intensifique el deseo de reparación, de purificación, de sacrificio, de inmolación; que dispongamos bien nuestras almas para poder regocijarnos después con la resurrección de nuestro Señor, esa resurrección que también es promesa para todos aquellos que somos sus fieles. De ahí la importancia de la fidelidad a la gracia divina, la fidelidad a nuestro Señor...

Nota del Editor, hace algunos años ha:
Posterior al doble rayo sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro hoy sede del Anticristo,  perfectamente consumada del legado profético  de Daniel el santo profeta,  con  sus también consumados y  pomposos; Un tiempo, ( Paulo 6),  Dos tiempos de  JP p´s,  y  el  Medio tiempo más  de la  rata cantante,  Acaecidos que fueran,  dando por parte del Cielo,  la señal de la finalización del periodo de los 7 reyes apocalípticos,  con el rayo sucedáneo sobre el corcovado,  lugar en el que tendría efecto   el festival de la carne encabezado por "El Pedro Romano" (Un simple Humano) de  San  Malaquías, (Similar a la forma en  la que los festines al  ente de la carne, por parte de antiteos y paganos, siempre precedieron a la Santa cuaresma)  y preanunciando la recta final, "ASÍ COMO EL RAYO CAE EN ORIENTE Y ES VISIBLE EN OCCIDENTE"  preparusiaco.  Da  Inicio  de manera  formal con este Miércoles de ceniza,  La cuaresma pre crucifixión de la Inmaculada esposa del Divino cordero,  con Los cuarenta días, (léanse meses) de tiempo de mortificación, para  la pusylus,  ( o los 1200 y tantos días del mismo Daniel Santo Profeta: (1290 desde la elección del falso Prometeo o Francisquito, que tienen "causalmente, su exacta cumplimentación, el 28 de Diciembre del 2016 ligeramente posterior al 2 de Octubre de ese año, en el que se cumplimentan  los 6000 años de la creación,  con la cumplimentación también  el siguiente 11 de febrero del 2017 Día de la festividad de Lourdes, los 1335 días también del Santo Profeta Daniel)),  cuaresma que justo culmina con el periodo del tiempo extra, posterior al medio tiempo Rat...zingereano,  Real profeta del  anticristo, que fue anunciado por el libro de la Revelación como  anterior pero posterior,  al  propio  JP2,  La bestia que fue,  que volvió a ser  y  que  ahora  sin  ser  sigue siendo, (como  emérito papa de la iglesia del AntiCristo), y que apegado al Mismo evangelio eterno,  será arrojado vivo  al  abismo, que también "Causalmente"  converge en el centenario de Fátima,  (indicio de que el "Dies Ire"  acontecerá en vida de la rata cantante,  bestia de la tierra, que hizo adorar con el falso milagro de la sangre incoagulada (criterio médico que significa vida)  de  JP 2, y con la presencia de su imagen parlante,  en aquél nefasto día, en donde se juntaron los águilas).



   Así pues, dispongámonos "In Nomine DOMINE"  para los cuarenta meses de Penitencia (expulsiones calumnias difamaciones y vejaciones)  de Ayuno (Sin pastores, sin sacramentos),  de  abstinencia, de meditación y de oración, SIN PERDER DE VISTA EL MAPA,  con los  indispensables prerequisitos,  menesteres imperiosos, para quienes pretendamos por inmerecida gracia, participar en las bodas del cordero, como Vírgenes (Sin haber fornicado, con  el mundo Cristiano moderno o modernizado,  y sus visibles posibles elecciones, (El Cristo No esta en el desierto,  Ni está en el fondo de la casa)),  pero vírgenes prudentes, ( con el aceite de la gracia),  Y  asegurados, de que sea con el exacto y perfecto vestido para las bodas, (LA VERDADERA CARIDAD),   de lo contrario, aun estando en el convite podemos ser expulsados a las tinieblas eternas,  Y  con La marca de Cristiano En la Frente, símbolo y figura de la cruz de cenizas con la que acompañamos al inicio de la cuaresma que comienza hoy con todas sus implicaciones.    Teniendo presente mas que  Nunca,  que  el rezo de los quince misterios del Santo Rosario,  "SON EL ÚLTIMO RECURSO, QUE EL CIELO DIO AL HOMBRE",  Que  en la  Crucifixión del Divino Cordero, Única y exclusivamente estuvieron presentes, San Juan (Apocalipsis),  Y la  Santísima  Virgen María, (EN PORTUGAL ("El portus calus",  el puerto hermoso,  en la devoción a la Santísima virgen María)  SE CONSERVARA  LO QUE SE DEBE CREER DE LA  VERDADERA FE".

SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González.

lunes, 24 de noviembre de 2014

ANTIAPOCALI􀆵PTICAMENTE JUDAIZANTES ( El R.P Basilio Méramo)

Las febriles arremetidas de las páginas de internet Syllabus y Non Possumus que
amparados y respaldados por Mons. Williamson, no ocultan su visceral y estulta
posición antiapocalíptica y antisedevacantista; no quieren admitir la evidencia de los hechos de la hora presente, que desde el retorno del pueblo elegido a Tierra Santa en 1948 con la erección del Estado de Israel, son eminentemente apocalípticos. Se está cumpliendo lo dicho y profetizado por el P. Castellani: “Eso de llamar Dios a Cristo no distingue hoy más a los cristianos de los herejes: estos hoy día no tienen reparo en hacerlo pero han enturbiado el nombre; se ha gastado el cuño de la moneda. Lo que distingue a los verdaderos cristianos, es que esperan la Segunda Venida”. (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed. Dictio, Bs.As. 1978, p.426).

“Los fieles de los últimos tiempos sólo se salvarán por una caridad inmensa, una fe heróica y la esperanza firme en la próxima Segunda Venida”. (Ibídem, p.135).
Jerusalén será hoyada por los gentiles: “Jerusalén será pisoteada por los gentiles
hasta que el tiempo de los gentiles sea cumplido” (Luc. 21,24) y esto siempre ha sido interpretado por los exégetas que sucederá hacia el fin de los tiempos apocalípticos poco antes de la Parusía, pero por su afán de orgullo frustrado, son impelidos en una ilusoria reconquista falsa y quijotesca por no decir grotesca; y qué más judaizante que esa falsa restauración progresista nos advierte el P. Castellani: “Pero ¿qué cosa más judaizante que esperar un gran triunfo de la Iglesia antes de la Segunda Venida del Cristo? El actual socialismo comunista, por ejemplo, es netamente milenista carnal (y ateo), es decir, ‘judaizante’ ”. (El Apokalypsis de San Juan, ed. Paulinas, Bs.As. 1963, p.87).

El origen de la falsa restauración está expuesto claramente aquí: “Doctores de la Fe
se pretenden estos, y son tenidos de muchos por tales; incluso publican libros con
aprobaciones episcopales, en gran peligro de ser engañados andan hoy los fieles.
Uno de ellos muy famoso del siglo XIX (y muchos dellos hoy día) enseñó que la
Iglesia antes del Juicio Universal tiene que llegar a un triunfo y prosperidad
completos en que no quedará sobre el haz de la tierra un solo hombre por convertir (‘un solo rebaño y un solo Pastor’) y sin más ni más se cumplirán todas las exuberantes profecías viejotestamentarias. De acuerdo a algunas profecía
privadas, se imaginan al Papa, (‘al Pastor Angelicus’ que debería haber sido Pío
XII) reinando sobre todo el mundo apoyado en un Monarca Católico vencedor (que los franceses dicen será francés ¡Enrique V¡ o ¡Luis Carlos I!, pues hasta el nombre le saben, los alemanes que será alemán, etc.) el cual sin embargo mandará menos que el Papa, pues el Papa mandará en todo el mundo; y así en Santas Pascuas y grandes fiestas ¡hasta la resurrección de la carne¡ y después a mayores fiestas… el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenistas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico, después de la Parusía, que está en la Escritura; y ponen un Milenio que no está en la 2 Escritura, por obra de las solas fuerzas históricas, o sea una solución infrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’, como Condorcet, Augusto Comte y Kant; lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia; en el fondo, la misma inspiración divina de la Sagrada Escritura”.
(Ibídem, p.366-367).
Contra este triunfo y restauracionismo iluso el antídoto lo tenemos en el Apocalipsis:
“El Apokalypsis es el único antídoto actual contra esos ‘pseudoprofetas’ ”. (Ibídem,
p.367).
Por eso como judaizantes lo combaten febril y frenéticamente. Eso demuestra en el
fondo a qué intereses sirven y para quiénes trabajan y como hace ver el P. Castellani  al decir: “No se puede. El que ‘deja allí’ el Apokalypsis canónico, cae en los Apokalypsis falsos”. (Ibídem, p.367). 

Esto explica la insistencia y persistencia de un Monseñor Williamson y de su ciego
séquito en avalar apariciones de dudosa legitimidad como Akita, Valtorta y ahora la
americana Anderson y su visceral urticaria por todo lo apocalíptico según las
Escrituras.

Por eso podemos decir entonces, Non Possumus, no podemos, no se puede ni se debe ser antiapocalíptico.
El triunfo temporal de la Iglesia tiene su origen en Pedro Galatino: “Esa leyenda
medieval de que vendría un tiempo de ‘inimaginable’ esplendor y triunfo de la
Iglesia, por medio de un gran rey un Pontífice, comparable a un ángel, que inspiró numerosas profecías privadas, no tiene fundamento escriturístico ni de ninguna clase, es una ilusión poética. Parece ser fue inventada en el siglo XV por el monje Petrus Galatinus en su libro ‘De arcanis Fidei mysteriis contra Iudaeos’ ”. (Ibídem,  p. 56-57). Sí contra los judíos pero no por eso dejó de ser un cabalista y judaizante.

Pues abemos por boca del P. Julio Meinvielle que Pedro Galatino es un cabalista, y
por lo tanto un gnostico judaizante: “Con Pico de La Mirándola y Reuchlin, a quienes no es posible separar, la Cábala entra triunfante en la Cristiandad. Pero con el De arte cabalística estamos ya en 1517, cuando Italia conoce la extraordinaria generación de Galatino (1460-1540), Justiniano (1470-1536), Jorge de Venecia (1460-1540), Pablo Ricci (+1541), cardenal G. P. de Viterbo (1465-1532), para no citar sino a los más eminentes representantes de la Cábala cristiana”. (De la Cábala al Progresismo, ed. Calchaquí, Salta 1970, p. 219).
Galatino lleva el apellido de los Colonna (Columna), de esa poderos familia: “Pedro
Galatino fue un franciscano, Pedro Columna, que tomó ese nombre. Su obra De
arcanis, fue muy difundida con el renacimiento”. (Ibídem, p.221).

Los antimilenaristas por asombroso, paradójico e increíble que parezca, son
milenaristas al revés (o invertidos): “Un último punto curioso deseo brevemente
revelar: muchos de los actuales alegoristas, sino todos, son en el fondo milenistas
carnales. En efecto, negando el postparusíaco Reino de Cristo, se ven obligados a
reponer el cumplimiento de las profecías en un futuro gran triunfo temporal de la
Iglesia antes de la Segunda Venida; o sea, en una ‘Nueva Edad Media’ (Berdiaeff y también R.H. Benson en ‘The Dawn of All’) con el Papa como Monarca temporal universal, comandando ejércitos de alegres (josistas) en bicicleta y camiseta de sport… coinciden con el sueño de la Sinagoga antes de la Primera Venida.

Coinciden también el haz con la extraña visión de milenismo ateo de Carlos Marx;
no menos que con la barrocas promesas de la muy extendida secta protestante
judaizante llamada en Norteamérica ‘La Nueva Dispensación’. Son todos pájaros
de la misma pluma”. (La Iglesia Patrística y la Parusía, Alcañiz-Castellani, ed.
Paulinas, 1962, p.353).

No nos quepa lugar a dudas, la única y verdadera restauración (apocatástasis o
palingenesia) es por mano divina, no humana, es por intervención divina directa, lo
cual requiere o produce un corte en la historia, y eso sólo puede ser producido por la Parusía: “… pero también y paralelamente, el proceso de defensa y de final
Restauración, dependiente no de las fuerzas humanas sino de la potencia
suprahistórica que gobierna la historia; la cual debe ser por hipótesis
infaliblemente triunfante”. (El Apok. p.374).

Así los Restauracionistas soñadores e ilusos o quizás mejor sonámbulos (pues van
caminando dormidos por la vida) preparan el reino Anticristo: “Hoy en día
muchísimos católicos, incluso escritores, incluso predicadores, incluso sabios como  Berdaieff, o Dawson, sueñan con una especie de gran triunfo temporal de la Iglesia vecino a nuestros tiempos y anterior a los Parusíacos. En eso soñó León Bloy, y Veuillot y Helo y toda la escuela de apologistas románticos franceses, comenzando por Chateaubriand y Lammenais. En eso sueña Papini. ¿Y es otra cosa que eso el  fondo del llamado mensaje del gran orador Milanesi? ¿Y es eso otra cosa que un milenarismo anticipado, que tan imaginario y mucho menos fundado que el mío?...

Yo por lo menos no sueño en el vacío. Es verdad –dijo don Benya– nuestra época
está llena de profetismo como todas la épocas de crisis, porque queremos saber a
dónde vamos, pues sin saber a dónde va, nadie puede dar un paso. Y los profetas
de hoy se dividen rigurosamente en dos: los que creen que los actuales son dolores
de parto y los que los creen dolores de agonía; los cuales remiten el enfantement de la Nueva Era o después de la Parusía… Los primeros preparan el Anticristo –dijo ferozmente el otro–. Los segundos creen en Cristo”. (Los Papeles de Benjamín
Benavides, p.387).

El falso argumento antisedevacantista basado en que las puertas del infierno no
prevalecerán contra la Iglesia, está mal traído, pues eso no impide que un Papa se
desvíe de la fe y sea un hereje o un apostata, interpretando mal e idolátricamente el
dogma de su infalibilidad, cayendo en esa herejía prevista por el P. Le Floch, quién
fuera el rector del Seminario Francés en Roma en la época cuando Mons. Lefebvre
era uno de sus seminaristas.

El P. Le Floch afirmaba en 1926 (casi proféticamente podemos decir hoy): “La herejía que viene será la más peligrosa de todas, ella consiste en la exageración del respeto debido al Papa y la extensión ilegítima de su infalibilidad”, tal cual pasa hoy. De otra parte pretenden garantizar contradictoriamente la indefectibilidad de la Iglesia y su visibilidad y existencia con un Papa que pontifica en el error y la herejía juntamente  4  con toda la Jerarquía oficial, lo cual es absurdo y contradictorio, no puede haber Iglesia en esta tierra sin fe, que visibilidad puede haber en el error y la herejía, que indefectibilidad sin verdad ni fe, imposible. Pretenden tener una visibilidad de la Iglesia representada por una jerarquía cismática, herética o apóstata, olvidándose  que sin fe no hay Iglesia Militante es aberrante. Además no se percatan que las  puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia por lo mismo que Nuestra Señora en Fátima dice: al fin mi Inmaculado Corazón triunfará, y este triunfo es  inseparable del triunfo de su divino Hijo el día de su Parusía, cuando venga como Rey con todo el poder de su Gloria y Majestad.

Se olvidan de lo que dijo al respecto de la visibilidad de la Iglesia Mons. Lefebvre:
“No somos nosotros, sino los modernistas que salen de la Iglesia. Entre a decir ‘salir de la Iglesia visible’ es equivocarse asimilando Iglesia oficial a la Iglesia visible. (…) ¿Salir, por lo tanto, de la Iglesia oficial? En cierta medida, sí obviamente”. (Fideliter n° 66 Noviembre-Diciembre 1988). Y mas tarde: “Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible en relación a la iglesia conciliar y en oposición con la Iglesia católica que nosotros intentamos representar y seguir. No digo que seamos la Iglesia católica nunca lo he dicho, nadie me puede acusar de haberme tomado por un Papa, nosotros representamos de verdad la Iglesia católica tal como era antes puesto que seguimos eso que siempre ha hecho. Somos nosotros quienes tenemos las notas de la iglesia visible: la unidad, la catolicidad la apostolicidad, la santidad. Eso es lo que constituye la Iglesia visible”. (Fideliter n° 70 Julio-Agosto 1989).

¿Qué Iglesia puede ser representada por los herejes apóstatas y cismáticos en
ruptura con la Sacrosanta Tradición Católica? Por algo las Escrituras hablan de un
pequeño rebaño fiel y así también decía el Cardenal Pie: “la Iglesia será reducida a
proporciones individuales y domésticas”. (Le Cardinal Pie de A á Z - Textes
Sélectionnés et Classés par Jaques Jammet, Editions de París 2005, p. 187).
A los falsos discípulos y traidores que niegan el reconocer que vivimos en tiempos
apocalípticos, además de lo que dijera en su primera Encíclica E Supremi  postolatus San Pío X, que veía próxima la aparición del Anticristo, si era que ya no
había nacido: “Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de
plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incuso pensara que ya habita en este mundo el hijo de perdición de quien habla el Apostol”.
Mons. Lefebvre nos precisa en el mismo sentido al ver la crisis actual: “Este
sacudimiento de la fe parece preparar la venida del Anticristo, según las
predicciones de San Pablo a los Tesalonicenses y de acuerdo a los comentarios de
los Padres de la Iglesia”. (Carta a los fieles con ocasión de la Cuaresma, 25 de enero
de 1987).

Hoy se parece olvidar lo que ya en su momento dijo Mons. Lefebvre sobre la
apostasía de Roma: “Lo que interesa a todos ustedes es conocer mis impresiones
después de la entrevista con el Cardenal Ratzinger el 14 de Julio último.
Lamentablemente debo decir que Roma ha perdido la fe, Roma está en la apostasía, estas no son palabras en el aire, es la verdad: Roma está en la apostasía”.  5 

(Conferencia Retiro Sacerdotal Ecône, 4 de Septiembre de 1987). Y esta alusión no
es a los habitantes de Roma, como dice Non Possumus y el Syllabus.
No sólo la apostasía fue señalada por Mons. Lefebvre, sino el cisma y la herejía: “Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro, participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia dela Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses antes estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente”. (Sermón del Domingo de Pascua del 30 de Marzo de 1986).

Quince días después, a la entrada las vacaciones de Pascua, les dice a los
seminaristas: “Entonces el problema se plantea. Primer problema: La comunicatio in sacris. Segundo problema: la cuestión de la herejía. Tercer problema: ¿el Papa es un Papa cuando es hereje? ¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cues tión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión, No sé. Ahora, ¿es urgente hablar de esto? Se puede no hablar, obviamente.

Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras
conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes. ¿Es necesario
hablar a los fieles? Muchos dicen, no, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse,
eso va a ser terrible, eso va a ir lejos. Bien, yo dije a los sacerdotes en Paris cuando los reuní, luego a vosotros mismos, ya os había hablado, dije, pienso que, muy suavemente es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles, no digo que sea necesario hacerlo brutalmente, lanzar eso como un condimento a los fieles para asustarlos, no. Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Estamos encargados de guardar la fe de los fieles, de protegerla. Van a perder la fe, incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos”. (Conferencia en Ecône 15 de Abril de 1986).

Sobre el cisma en la misma conferencia dice: “Y se dice: Monseñor va a hacer un
cisma ¿pienso pero quién hace cisma? No soy yo. Para hacer un cisma es necesario dejar la Iglesia y dejar la Iglesia es dejar la fe, en primer lugar. ¿Quién deja la fe de la Iglesia? La autoridad está al servicio de la fe. Si ella abandona la fe, es ella quien hace cisma. Entonces no somos nosotros quienes hacemos cisma”.
Creo que a esta altura de los acontecimientos y como broche de oro de toda esta
apostasía, con las palabritas de Francisco, no nos debe de quedar ninguna duda y
cada uno tiene derecho de sacar las conclusiones y consecuentemente y en
consciencia, como el mismo Mons. Lefebvre nos lo acaba de manifestar, toda
persona juiciosa puede hoy afirmar como conclusión teologica que la Sede está
Vacante, ocupada por un usurpador, que representa no a la Iglesia católica sino a la
contraiglesia del Anticristo, sinagoga de Satanás, pues solo así se puede explicar que diga. “Yo creo en Dios, no en un Dios católico, no existe un Dios católico. Existe Dios”
6
(Entrevista entre Bergoglio y Scalfari para La República, Martes 1 de Octubre de
2013) Si esto no es herejía y no es un apostasía, díganme entonces qué es.
Esta es la hora de la verdad: Sí, sí, No, no, y toda otra cosa proviene de Satanás padre de la mentira.

La Iglesia será eclipsada y Roma perderá la fe, así lo dijo Nuestra Señora en La
Salette, y esto es un hecho consumado.


P. Basilio Méramo

Bogotá, 23 de Noviembre de 2014

martes, 12 de agosto de 2014

R.P. BASILIO MERAMO: REFUTACIÓN AL ARTICULO DEL P. BOULET PUBLICADO POR NON POSSUMUS



Dado que en el blog Non Possumus se insiste en considerar el sedevacantismo
como peligroso y cismático con la reciente publicación del P. Boulet: “¿Está
Vacante la Sede?”, creo que hay que hacerles saber a los fieles que eso se
corresponde con el artilugio de haber satanizado el tema haciendo un tabú y un
estigma.

De una parte no se distingue que haya un sedevacantismo visceral, categórico,
dogmatizante, que irónicamente parte del mismo concepto erróneo y papólatra de
los antisedevacantistas. Papolatría que consiste en divinizar o cuasi divinizar la
persona del Papa, haciéndola indefectible siempre en la fe, por lo cual se hace
impecable, siendo imposible que se desvíe en la fe y así es inmune ante todo cisma,
herejía o apostasía. La infalibilidad sería así idéntica a la impecabilidad.

Todo esto por entender mal las promesas de Nuestro Señor (Lc. 22, 32) así como la
misma infalibilidad del Papa y a lo cual se suman una errónea concepción del
axioma la suprema sede por nadie puede ser juzgada y que es de fe que este Papa
hic et nunc (aquí y ahora) es verdadero y legítimo Papa, de tal modo que todo el
que no esté con el Papa es un cismático por lo menos, si es que no es un hereje.

De aquí el tácito y oculto deseo de muchos de los tradicionalistas (sacerdotes y
fieles) de procurar a todo precio, guardar un contacto la Roma modernista,
apóstata y anticristo, y obtener una aprobación o reconocimiento que los certifique
como católicos; por eso las expresiones tan conocidas “si el Papa me llama voy
corriendo”, o un poco más veloces, “si el Papa me llama, me voy en avión”, como
también, “si no se va a Roma se es cismático”, viéndose, además, obligados a decir
que lo que está en Roma es la legítima autoridad, por más que la evidencia de los
hechos nos muestre una fe y una religión adulterada y ante una Nueva Iglesia
Conciliar.

A esto se suma el otro axioma: “donde está el Papa está la Iglesia”; si todo esto no
se estudia bien teológicamente nada de raro que se caiga en graves errores sobre el
tema tal como hoy acontece. La mediocridad teológica así aparece en todo su
esplendor pontificando una vez más en el error bajo apariencia de verdad y defensa
de la fe.

Se confunde de otra parte, infalibilidad, con impecabilidad del Papa en materia de
fe; se toma además como un dogma o cuasi dogma de fe que tal o cual Papa aquí y
ahora, es verdadero Papa, al igual que muchos incautos, por ignorancia teológica
piensan que es de fe que en esta Hostia está la Presencia Real, substancial y
personal de Nuestro Señor Jesucristo (cuerpo, sangre, alma y divinidad) cuando en
realidad lo que es de fe es que toda Hostia (sin determinar ésta o aquella) está la
Presencia Real, si ha sido válidamente consagrada; lo mismo ocurre con el Papa,
que es de fe que todo legítimo sucesor de Pedro, es Papa y no que éste o aquel,
(teniendo sólo la garantía de éste o aquel Papa, cuando ha sido canonizado).


La discusión entre los teólogos sobre el tema de la Sede Vacante, prueba que ella es
teológicamente posible, aunque no estén de acuerdo en la solución (el cómo y el
cuándo).

El único que lo negó, fue Albert Pighi en contra de la Tradición de la Iglesia al
respecto; posición que San Alfonso María de Ligorio equiparaba en el extremo
opuesto a la de Lutero y de Calvino.

De todos modos no se percatan de que entran en el juego dialéctico entre
sedevacantismo (visceral) y antisedevacantismo (también visceral) urdido por
Roma modernista apostata y anticristo (si nos atenemos a los términos empleados
por Mons. Lefebvre al nombrarla) que quede eclipsado o sepultado la
consideración teológica de la sede vacante, y así poder continuar pontificando en
el error para seguir socavando y adulterando la fe y la Iglesia.

El P. Boulet menciona la obra de Da Silveira, pero parece olvidar o no tener en
cuenta lo que allí el autor expone y concluye, lo cual se verá en los siguientes textos:

“Contra esta primera sentencia se puede alegar, por un lado, que el citado pasaje
de San Lucas (22,32) es en general aplicado únicamente a las enseñanzas
pontificias que envuelven infalibilidad; y por otro lado, que son numerosos los
testimonios de la Tradición en favor de la posibilidad de herejía en la persona del
Papa”. (Implicaciones Teológicas y Morales del Nuevo Ordo Missae, obra
mimeografiada por el autor en Junio de 1971, Sao Paulo-Brasil, Arnaldo Vidigal
Xavier Da Silveira, p.146).

“En cuanto al sentido exacto del texto de San Lucas, numerosos teólogos contestan
que para el cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor, basta que no existan
errores en los documentos infalibles. Así concluyen que no hay razón suficiente
para juzgar que la confirmación de los hermanos postula también la
indefectibilidad de la fe del Papa como persona privada. He aquí como Palmieri,
por ejemplo, expone este argumento: ‘(...) no es necesario que la fe indefectible sea
en realidad distinta de la confirmación de los hermanos, pero basta que se distinga
por la razón. Pues si la predicación de la fe auténtica y solemne es infalible, puede
confirmar a los hermanos; por eso, una única es la fe infalible y la que confirma;
siendo infalible, goza ella también del poder de confirmar. La indefectibilidad del
pontífice en la fe fue pedida para que él confirmase a sus hermanos; luego, de las
palabras de Cristo sólo se puede inferir como necesaria aquella indefectibilidad que
es necesaria y suficiente para la consecución de ese fin y tal es la infalibilidad de la
predicación auténtica’ ”. (Ibídem, p.147).

“Condenando a Honorio como favorecedor de la herejía, el Papa San León II
(+ 683) escribió: ‘Anatematizamos también a los inventores del nuevo error:
Teodoro, Obispo de Pharan, Ciro de Alejandría, Sergio, Pirro (...) y también
Honorio que no ilustró esta Iglesia apostólica en la doctrina de la tradición
apostólica, sino que permitió, por una traición sacrílega, que fuese maculada la fe
inmaculada’ ”. (Ibídem, p.148).

Y para que no digan que los textos del Concilio III de Constantinopla (VI
Ecuménico) fueron adulterados, aquí hay otras cartas de San León que ya sería el
colmo el dicho argumento, máxime que fueron escritas para España y los textos se
supone que se adulteraron por los orientales: “En carta a los Obispos de España, el
mismo San León II, declara que Honorio fue condenado porque: ‘(...) no
extinguió, como convenía a su autoridad apostólica, la llama incipiente de la
herejía, sino que la fomentó por su negligencia'. Y en carta Ervigio, rey de
España, San León II repitió que, con los heresiarcas citados fue condenado: ‘(...)
Honorio de Roma, que consintió que fuese maculada la fe inmaculada de la
tradición apostólica, que recibiera de sus predecesores’ ”. (Ibídem, p.148).

“Entre los documentos escritos a propósito del caso del Papa Honorio, ninguno
goza tal vez de tanta importancia para nuestro tema, cuanto el pasaje citado
seguidamente, extraído de un discurso del Papa Adriano II dirigido al VIII
Concilio Ecuménico. Como veremos, cualquiera sea el juicio que se haga sobre el
caso de Honorio I, tenemos aquí una declaración pontificia que admite la
eventualidad de que un Papa caiga en herejía. He aquí las palabras de Adriano II,
pronunciadas en la segunda mitad del siglo IX, esto es, más de dos siglos después
de la muerte de Honorio: ‘Leemos que el Pontífice Romano siempre juzgó a los
jefes de todas las iglesias (esto es, a los patriarcas y obispos); pero no leemos que
jamás alguien lo haya juzgado. Es verdad que, después de muerto, Honorio fue
anatematizado por los Orientales, pero se debe recordar que él fue acusado de
herejía, único crimen que torna legítima la resistencia de los inferiores a los
superiores, así como el rechazo de sus doctrinas perniciosas’ ”. (Ibídem, p.149).

“San Bruno, Obispo de Segni y Abad de Montecassino, estaba a la cabeza del
movimiento contrario a Pascual II en Italia, no se posee ningún documento en que
haya declarado de modo insoslayable que juzgaba al Papa sospechoso de herejía.
Sin embargo, es esa la acusación que sus cartas y sus actos insinúan
inequívocamente. Escribió a Pascual II: ‘(...) Yo os estimo como a mi Padre y
señor (...). Debo amaros; pero debo amar más aún a Aquel que os creó a Vos y a
mí. (...) Yo no alabo el pacto (firmado por el Papa), tan horrendo, tan violento,
hecho con tanta traición y tan contrario a toda piedad y religión. (...) Tenemos los
Cánones, tenemos las constituciones de los Santos Padres, desde los tiempos de los
Apóstoles hasta Vos. (...) Los Apóstoles condenan y expulsan de la comunión de
los fieles a todos aquellos que obtienen cargos en la Iglesia por medio del poder
secular. (...). Esta determinación de los Apóstoles (...) es santa, es católica, y quien
quiera que la contradiga no es católico. Pues solamente son católicos los que no se
oponen a la fe y la doctrina de la Iglesia Católica. Y, por el contrario, son herejes
los que se oponen obstinadamente a aquel y a la doctrina de la Iglesia Católica’ ”.
(Ibídem, p.150).

“Por lo tanto San Ivo tenía razón al sustentar que por el mero hecho de actuar en
forma opuesta a un dogma, Pascual II no se tornaba hereje. Pero, por sus escritos,
no se ve que él haya considerado el otro aspecto de la cuestión: el actuar
continuamente en un sentido contrario a un dogma puede ser suficiente para
caracterizar al hereje. Y, por su parte, los Obispos reunidos en Vienne tenían
razón al decir que es posible caer en herejía no solo por palabras, sino también
por actos (...)”. (Ibídem, Nota 1 de la p.152). Lo cual le pasa hoy a muchos.

“En el ‘Decretum’ de Graciano, figura el siguiente canon atribuido a San Bonifacio
mártir: ‘Ningún mortal tendrá la presunción de argüir al Papa de culpa, pues,
infundido de juzgar a todos, por nadie debe ser juzgado, a menos que se aparte de
la fe. en el Dictionaire de Theologie Catholique, Dublanchy provee algunos datos
expresivos sobre la influencia de ese canon en la fijación del pensamiento
medieval respecto de la cuestión del Papa hereje (...) Inocencio III se refiere a ella
en uno de sus sermones (...). En general los grandes teólogos escolásticos no
prestaron atención a esa hipótesis; pero los canonistas de los siglos XII y XIII,
conocen y comentan el texto de Graciano, todos admiten sin dificultad que el Papa
puede caer en herejía, como cualquier otra falta grave; se preocupan tan solo de
investigar por qué y en qué condiciones puede, en ese caso, ser juzgado por la
Iglesia. Párrafo del sermón de Inocencio III: ‘La fe es para mí a tal punto
necesaria, que, teniendo a Dios como único Juez, en cuando a los demás pecados,
sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser
yo juzgado por la Iglesia’ ”. (Ibídem, p.152-153).

Para todos aquellos que rechazan que se pueda afirmar la herejía de un Papa,
porque los teólogos discuten entre sí, he aquí un texto de San Roberto Belarmino:
“Es lo que pone de relieve San Roberto Belarmino, en el siguiente pasaje en el cual
refuta con tres siglos de antecedencia, a su futuro hermano en el cardenalato y en
la gloriosa milicia ignaciana: ‘sobre eso se debe observar que aunque sea posible
que Honorio no haya sido hereje, y que el Papa Adriano II, engañado por
documentos falsificados del VI Concilio haya errado al juzgar a Honorio como
hereje, no podemos sin embargo negar que Adriano, juntamente con el Sínodo
romano, e inclusive con todo el VIII Concilio General, consideró que en caso de
herejía el Pontífice Romano puede ser juzgado’ ”. (Ibídem, p.154).

“Como diremos en el capítulo siguiente, juzgamos que esta quinta sentencia es la
verdadera, y que Wernz-Vidal tiene razón al decir –interpretando a San Roberto
Belarmino– que el Papa eventualmente hereje pierde el pontificado ‘ipso facto’ en
el momento en que su herejía se torne ‘notoria y divulgada del público’ ” (Ibídem
p.176).

Resumiendo: creemos que un examen cuidadoso de la cuestión del Papa hereje,
con los elementos teológicos de que hoy disponemos, permite concluir que un
eventual Papa hereje perdería el cargo en el momento en que su herejía se tornase
‘notoria y divulgada del público’. Y pensamos que esa sentencia no es tan solo
intrínsecamente probable sino cierta, toda vez que las razones alegables en su
defensa parecen absolutamente concluyentes. Además, en las obras que
consultamos, no encontramos argumento alguno que nos persuadiese de lo
opuesto”. (Ibídem p.181).

“En cuanto al axioma ‘donde está el Papa está la Iglesia’, vale cuando el Papa se
comporta como Papa y jefe de la Iglesia; en caso contrario, ni la Iglesia está en él,
ni él en la Iglesia (Cayetano)”. (Ibídem, p.185).

Suárez, basándose en los cardenales Cayetano y Torquemada, dice respecto al
cisma: “Y de este segundo modo, el Papa podría ser cismático, y en caso que no
quisiese tener con todo el cuerpo de la Iglesia la unión y la conjunción debida,
como sucedería si tratase de excomulgar a toda la Iglesia, o si quisiese subvertir
todas las ceremonias eclesiásticas fundadas en la tradición apostólica como
observa Cayetano y, con mayor amplitud, Torquemada” (Ibídem, p.185).
“Para demostrar que ‘el Papa puede ilícitamente separarse de la unidad de la
Iglesia y de la obediencia a la cabeza de la Iglesia y por lo tanto caer en cisma’, el
Cardenal Torquemada usa tres argumentos:

‘1 - (…) Por la desobediencia, el Papa puede separarse de Cristo, que es la
cabeza principal de la Iglesia y en relación a quien la unidad de la Iglesia
primeramente se constituye. Puede hacer eso desobedeciendo a la ley de Cristo
u ordenando lo que es contrario al derecho natural o divino, de ese modo se
separaría del cuerpo de la Iglesia en cuanto está sujeta a Cristo por la
obediencia. Así, el Papa podría sin duda caer en cisma.

2 - El Papa puede separarse sin ninguna causa razonable, sino por pura
voluntad propia del cuerpo de la Iglesia y del colegio de los sacerdotes. Hará
eso si no observare aquello que la Iglesia universal observa con base en la
tradición de los Apóstoles, según el c. ‘Ecclesiasticarum’, d.11, o si no observare
aquello que fue, por los Concilios universales o por la autoridad de la Sede
Apostólica, ordenado universalmente, sobre todo en cuanto al culto divino (…)
apartándose de tal modo, y con pertinacia de la observancia universal de la
Iglesia, el Papa podría incidir en cisma. La consecuencia es buena; y el
antecedente no es dudoso, porque el Papa, así como podría caer en herejía,
podría también desobedecer y con pertinacia dejar de observar aquello que fue
establecido para el orden común en la Iglesia. Por eso, Inocencio dice (c. De
Consue.) que en todo se debe obedecer al Papa, en cuanto éste no se vuelva
contra el orden universal de la Iglesia, pues en tal caso el Papa no debe de ser
seguido, a menos que haya para ello causa razonable’ ”. (Ibídem, p.186-187).

El tercer argumento no la consignamos aquí, pues se refiere al caso en que haya
dos o más personas que se consideren Papa.

“Los autores que admiten la posibilidad de un Papa cismático, en general no
dudan en afirmar, en tal hipótesis, como la del Papa hereje, el pontífice pierde el
cargo. La razón de eso es evidente: los cismáticos están excluidos de la Iglesia, del
mismo modo que los herejes”. (Ibídem, p.187).

Por último, sobre el tan debatido “Una Cum”, veamos lo que dice en el Misal
Diario (1944), don Andrés Azcárate O.S.B. Prior del monasterio benedictino de
Buenos Aires: “juntamente con tu siervo el Papa N., nuestro prelado N., y todos
los que profesan la verdadera fe católica y apostólica”. (Y comenta en la nota 15 al
pie de página): “La Iglesia sólo encomienda aquí a los que profesan la fe católica
íntegra. La que hemos recibido de los Apóstoles; los demás no cuentan como hijos
fieles de la Iglesia y no se puede, en efecto, creer o practicar lo que a uno le parece,
sino solamente lo que la verdadera Iglesia enseña y manda. Sólo a este precio se
vive en comunión con ella y se goza de sus bienes”. (p. 627-628).

Por esto, lo menos que se puede hacer es decir el Una Cum, sub conditione, para
aquellos que entrevén al menos la duda sobre un Papa hereje y así no
comprometerse con el error, ya que no ven todavía con claridad la conclusión
teológica; además no es una obligación tener que decir el Oremos pro Pontífice
nostro en las bendiciones con el Santísimo, pues hay otras fórmulas que sin
nombrarlo se pueden hacer, pues tampoco es “conditio sine qua non” tener que
mencionar en público esas oraciones, en las bendiciones, para ser católico.

¿Por qué ese empecinamiento encarnizado, a todo precio, de no querer admitir ni
aún la posibilidad de un Papa hereje, cismático o apóstata?, precisamente porque
hacen de ello un dogma o cuasi un dogma de fe, es decir, de que tal Papa, aquí y
ahora, es Papa legítimo y verdadero; si eso fuera cierto, San Vicente Ferrer hubiera
sido cismático y con certeza no lo fue.

De otra parte, ¿cómo no ver la incompatibilidad existente entre pontificar en el
error y el cargo de Papa?

No se puede ir contra el sentido común, que en no pocas ocasiones resulta ser el
menos común de los sentidos, como el caso que nos ocupa, en esta hecatombe
eclesiológica legitimar lo ilegitimable.

El hecho de que los fieles tengan que desobedecer a la autoridad para conservar la
fe, implica que hay un problema con dicha autoridad, lo cual cuestiona su misma
legitimidad.

Todo lo anterior sirve para de una vez por todas demoler el tabú y el estigma que
sobre el tema de la Sede Vacante se ha, dialécticamente, urdido y el cual ha sido
favorecido por la ignorancia y mediocridad de un clero falto de teología. Además
darse cuenta de lo aberrante que supone decir como lo hace, muy estultamente por
cierto, el P. Boulet: que sería preferible para la Iglesia, estar gobernada
“válidamente” por un hereje, que el que la Sede estuviese vacante.

Como decía mi tatarabuelo Martín Fierro:
“Mas naide se crea ofendido,
pues a ninguno incomodo;
y si canto de este modo
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos”.
P. Basilio Méramo

Bogotá, 12 de Agosto de 2014