San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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viernes, 25 de enero de 2019

Escrito del P. Basilio Méramo: "QUIEN ES EL QUE ESTA HACIENDO UN GIGANTESCO DAÑO"

QUIEN ES EL QUE ESTA HACIENDO UN GIGANTESCO DAÑO

Hay cosas que, cuando uno se entera, aunque con retraso, por no haberlo sabido en su momento cuando se escribieron, no se pueden seguir ignorando sin dar una respuesta; no tanto para defenderse personalmente (cosa que se puede sufrir con paciencia y resignación), sino para que la realidad, la verdad, sea manifiesta y conocida por su luz propia y no se confundan ni las cosas, ni los fieles.

Al ser confrontado directamente por el P. Altamira, sin tener ni consideración ni recato ante quien se enfrenta, sea por su saber y experiencia mayor que la de él mismo, sea por la edad (el diablo sabe más por viejo que por diablo, como dice el viejo refrán), ya sea por la trayectoria, las capacidades inherentes a cada persona, que, como los talentos de la parábola, no se reparten igualitariamente; además del esfuerzo de investigación y estudio calmo y reposado en la consideración de la verdad y realidad contemplada, para después realizar la gran divisa de Santo Tomás contemplata aliis tradere, esto es, contempla la verdad y después transmítela a los demás, como una obra de amor a Dios (Verdad Suma y Primera) y con su reciprocidad del bonum est diffusivum sui (el bien es comunicativo por sí mismo), redunde en el prójimo como obra de amor hacia él.

Sólo como un acto de caridad, se puede enseñar y educar para poder, por el conocimiento de la verdad, real y verdaderamente hacerla amar, dándola a conocer a los demás y en especial al que yerra y que con su error conculca la verdad, pretendiendo, en su nombre, suplantarla con su idea ilusoria.

Afirmar sin más, diciendo como lo hace el P. Altamira: “El Padre Basilio está equivocado, y él no cesa, ni –creemos– cesará, de hacer un daño gigantesco, daño en general, daño a mí mismo, y mucho más daño aun es el que hace al Padre Pío, y lo hace ‘gratis’, porque no tiene razón”, dada la gravedad del tema, no se puede dejar pasar. Ya sea para no ensanchar la brecha que nos distancie más estando tan cerca, físicamente hablando; pues no es lo mismo una discusión de lejos, que cuando se está tan próximo, puesto que los ánimos se agrían y se podría caer en lo subjetivo y personal, olvidando lo objetivo y real, perdiéndose la objetividad; y la controversia se vuelve riña personal y no de principios y verdades, todo lo cual se ve favorecido por la misma proximidad.

Cómo es posible no haber tenido en cuenta, al hablar del gran daño, el considerar el bien común que se procura al estar dos sacerdotes unidos, apoyándose mutuamente en el combate y afianzando a los fieles, habiendo salido de la Fraternidad San Pío X por su claudicación ante la Roma Pagana y Modernista, en busca de un espurio y pérfido acuerdo para conseguir una certificación como respaldo ante el mundo de su catolicismo; siendo que lo más lógico e importante es permanecer sacerdotalmente unidos en el mismo glorioso y triunfal combate, el último que tendrán los justos que enfrentar en medio de la Gran Tribulación, que, como dice Santo Tomás, es una perversión doctrinal. Así, esta unión que redunda en el bien de los fieles por la unidad en la verdad, está por encima de cualquier otra cosa, incluso por encima de una nueva vocación sacerdotal realizada dudosa y temerariamente en contra del sentido común y el de la misma Iglesia, que en materia sacramental es tuciorista (ir siempre a los más seguro, seguir el camino cierto y sin lugar a dudas), en los sacramentos.

Las consagraciones y ordenaciones que vienen por vía de Mons. Ngo Dinh Thuc son objetivamente inciertas, en cuanto a su validez; y por lo mismo son positivamente dudosas y no sólo negativamente dudosas como quiere y pretende con su razonamiento díscolo, el P. Altamira.

Digo díscolo, sin ofender la persona, pues me refiero a la lógica interna del pensar y razonar, pues no advierte lo desencajado que es el afirmar que no hay duda positiva, del mismo modo que no la hay con las realizadas por Mons. Lefebvre, quien fue ciertamente ordenado sacerdote y posteriormente consagrado obispo por el Cardenal Achille Lienart, de quien no hay duda que fue un masón, pero que no hay duda de que puede hacerlo.

De un masón no hay duda que pueda realizar un sacramento válidamente, si cumple con el rito, es decir con los requisitos que la Iglesia impone sobre los sacramentos. Pero un inhábil mental, no tiene tal capacidad; su caso no se puede comparar con el de un masón que sí la tiene, pues en sí mismo no tiene la capacidad mental como no la tiene para realizar un pecado mortal.

Si hay duda sobre el estado mental, y no se pueda tener certeza, pero dada la conducta de Mons. Thuc que deja mucho que decir y desear por los hechos puntuales y concretos, esta duda es objetiva positiva y no son meras suposiciones, elucubraciones, posibilidades o hipótesis.

Tampoco se puede igualar o equiparar el caso de un masón, que sí puede consagrar, y el de un loco que no puede consagrar. Tenemos el caso en época de San Pío X del Cardenal Rampolla, que fue electo Papa en el cónclave y vetado por el Archiduque de Austria y en su defecto fue electo San Pío X y éste, al descubrir después de muerto que era un masón, no cuestionó ninguno de los sacramentos que realizó. Esto basta para que quede claro que no son casos comparables ni equiparables, y que la duda no es la misma, como un masón, ciertamente masón puede consagrar; un loco, ciertamente loco, no puede consagrar. Y, si se duda si está loco o no está loco, hay una duda positiva sobre la validez del sacramento realizado, por no saberse si realmente estaba o no estaba loco, pero no hay duda de que un loco no puede válidamente conferir un sacramento; sobre eso no hay duda.

No ver la diferencia, tal como lo hace el P. Altamira, denota incongruencia mental, al querer comparar las dos cosas, que no son comparables: un loco es un inhábil mental, un masón no es un inhábil para consagrar.

Quede claro el planteo que el P. Altamira no quiere aceptar; no hay duda de que un loco no puede consagrar, tampoco hay duda de que el Card. Achille Liénart, que fue masón, sí podía consagrar. No hay duda de que un masón puede consagrar; otra cosa es que no quiera hacerlo como es el caso de cualquier obispo que siendo capaz de consagrar, no quiera. Una cosa es no poder por incapacidad y otra cosa es no querer por voluntad, pudiendo hacerlo. De lo que sí hay duda es del estado mental de Mons. Ngo Dinh Thuc, si estaba o no en su sano juicio; luego, hay duda acerca de si pudo consagrar o no y, ante la duda, no queda más que abstenerse.

Todos los thucistas que ponen en duda la ordenación sacerdotal de Mons, Lefebvre, o que la niegan, mientras que aceptan la consagración episcopal del P. Morello, no se dan cuenta de su crasa postura, pues reconocen la ordenación sacerdotal del P. Morello por Mons, Lefebvre, a menos que caigan en el error del mismo P. Morello al decir que el episcopado suple la ordenación sacerdotal y este error lo señaló Santo Tomás al decir: “La potestad episcopal depende de la sacerdotal, porque nadie puede recibir la potestad episcopal, si primero no tiene la sacerdotal”. (Suma Teológica, Suplemento q.40, a. 5 sed contra).

Tenemos además que las posiciones del P. Morello y el P. Altamira, paradójicamente, son contradictorias, pues téngase en cuenta que según el P. Morello, el episcopado suple un defecto de ordenación sacerdotal, ya que al admitir la duda de su ordenación recibida de manos de Mons. Lefebvre y éste de un masón, como lo fue el Cardenal Lienart, al ser ahora obispo, no habría duda de su ordenación, que es suplida por el episcopado; mientras que el P. Altamira toma la fuerza de su argumentación para sustentar la validez de las ordenaciones hechas por un presunto inhábil mental como Mons. Thuc, equiparándolas a las de un masón que sí son válidas. Así pues, el P. Altamira, inversamente al P. Morello, pretende excluir la duda de un inhábil mental, arguyendo que no hay duda en la realizada por un masón.

Al P. Altamira, se le desencaja el rostro cuando se le dice que un masón puede consagrar, porque en el fondo para él, un masón no puede hacerlo, pero como se aceptan las ordenaciones y consagraciones de Mons, Lefebvre, entonces hay que aceptar las de Mons, Thuc. Por eso recurre desesperadamente al argumento de que así como se acepta la ordenación y consagración de Mons, Lefebvre, hecha por un masón, entonces del mismo modo se deben aceptar las realizadas por uno que pudiera ser loco, llegando a manifestar que negar la validez de las consagraciones de Mons. Ngo Dinh Thuc por inhabilidad mental, habría que decir entonces que él mismo no sería sacerdote al haber sido ordenado por Mons. Lefebvre por haber sido ordenado sacerdote por un masón. Por esto es que recurre al artificio que equipara las dos cosas con el fin de obligar a aceptar las consagraciones de Ngo Dinh Thuc, tanto como se aceptan las de Mons. Lefebvre, o si no de lo contrario, habría que negarlas ambas.

Quede claro que un obispo masón (válidamente ordenado y consagrado) es apto para conferir las ordenaciones sacerdotales y las consagraciones episcopales, mientras que un obispo loco, o inhábil mental no lo es, es un inapto.

Hay hechos ciertos que llevaron a plantearse sobre la cordura de Mons. Ngo Dinh Thuc y si estaba lúcido mentalmente o no. Los mismos que hoy defienden la validez de sus ordenaciones cuestionaron su estado mental en su momento, aunque después por conveniencia cambiaron su parecer al respecto.

El P. Barbará resumió así la cuestión respecto de Mons. Thuc: “La recaída en la profanación del sacramento del Orden (la última consagración conferida en una secta fue el 24 de septiembre de 1982 y la falta de firmeza en su promesa de no caer otra vez, permiten hacer una pregunta esencial: ¿Este hombre de 85 años de edad, estaba en posesión de sus facultades? ¿Se daba cuenta de lo que hacía al imponer tan fácilmente las manos a cualquiera? ¿Era verdaderamente responsable de sus actos? Sólo hay tres respuestas posibles a esta cuestión. 1). No, Thuc no estaba en posición de todas sus facultades y no incurrió en las penas previstas por la ley, pero entonces las consagraciones conferidas no son válidas, dado que el consagrante no estaba poseído de sus facultades para la realización de un acto responsable. 2). Sí, el consagrante de estas consagraciones estaba en completa posesión de su facultad. Las consagraciones son válidas pero el consagrante y el consagrado han incurrido en todas las penas previstas por la ley y Thuc, es verdaderamente un obispo escandaloso. 3). No lo sabemos con certeza, tal vez estaba en posesión de sus facultades, quizás no. Esto dejaría una duda en el aire sobre las censuras incurridas, pero también sobre la validez de todas sus ordenaciones”.

Para el P. Sanborn, también había una duda sobre la lucidez mental de Mons. Ngo Dinh Thuc, llegando a decirles a los sacerdotes de la Sociedad San Pío V, que un sacerdote Vietnamita dijo que “Mons. Thuc entraba y salía de su estado de lucidez”. Así mismo, el P. Sanborn dijo que no se podía probar la validez de la consagración de Gérard de Lauriers en el fuero externo, incluso, que si pudiéramos probar la validez, no quisiéramos tener nada que ver con los obispos thucistas porque eran muy sórdidos. Claro que esto lo dijo cuando todavía el P. Dolan no había sido consagrado obispo por Pivarunas, en 1993 que venía de la secta de Spokane.

El P. Cekada a su vez manifestó que era obvio cuán profundamente lo había afectado el triste giro de los acontecimientos, por la muerte trágica de sus hermanos Ngo Dinh Diem presidente de Vietnam del sur y de Ngo Dinh Nhu, quienes fueron asesinados el 2 de noviembre de 1963. El P. Cekada también señaló que Mons. Lefebvre, quien conocía a Mons. Thuc, observó que nunca se había recuperado de la muerte de sus hermanos.

El mismo P, Cekada, se burlaba de lo realizado por Mons, Thuc en el Palmar de Troya supuestamente a pedido de la Virgen, y avalado por la bilocación de Pablo VI, y confirmado por los estigmas recibidos por Clemente Domínguez, del P. Pío, así: “Cualquier otro se hubiera reído a carcajadas rechazando esa propuesta como un absurdo, Mons. Thuc, mostró una colosal falta de sentido común y aceptó”; y, cuando Mons. Thuc justificaba las consagraciones realizadas en el Palmar de Troya el 13 de enero de 1976 diciendo que: “Hemos vuelto a los tiempos apostólicos en que los Primeros Apóstoles se dedicaban a predicar y ordenar sin remitirse al primer Papa”, señala el P. Cekada expresando con ironía: “es posible que él se haya olvidado de la milagrosa bilocación de Pablo VI”; y podríamos agregar nosotros, y de la petición de la Virgen, así como de los estigmas recibidos por Clemente Domínguez.

Estos testimonios de por sí son irrefutables y no se los puede mandar al canasto de la basura, ni cambiar de parecer, pues los hechos están; son hechos y contra ellos no hay argumentos.

Sin embargo para que los fieles tengan datos que por sí mismos dan luz, vamos a enumerar brevemente algunos de los actos de Mons, Ngo Dinh Thuc:

1. Como ya hemos visto, ordena y consagra a los del Palmar de Troya, a pedido de la Virgen, y avalado por la bilocación de Pablo VI y por los estigmas que recibió Clemente Domínguez.

2. Siendo excomulgado el 17 de septiembre de 1976, se retracta y pide perdón (al que según él, era el sosías) y el 7 de octubre del mismo año 1976 en el Osservatore Romano, edición inglesa, se publica dicha retractación y perdón.

3. Entre tanto ya había consagrado al hereje apóstata Compte de Labat d’Arnoux el 10 de julio de 1976. Esto de apóstata lo dice el P. Barbará, al afirmar que: “Era sólo uno de los muchos de los apóstatas de la Iglesia Católica que se convirtieron en obispos thucistas”.

4. Consagra a un vetero-católico de la pequeña Iglesia de Toulouse, Laborie, el 8 de febrero de 1977, unos cinco meses después de haber pedido perdón a Roma por las anteriores consagraciones. Sobre el mismo, el P. Cekada decía que: “El arzobispo Thuc elevó al episcopado por enésima vez a Jean Laborie, jefe de una secta cismática de los viejo-católicos, de la Iglesia Latina de Toulouse”. Por si fuera poco agrega: “también ordenó a otro viejo-católico de Marsella llamado García”.

5. Consagra a Roger Kozik y Michel Fernández en 1981, habiendo sido ya consagrados en el Palmar de Troya en 1979. Podríamos pensar que hasta Mons, Ngo Dinh Thuc, dudaba de las consagraciones del Palmar de Troya, siendo que él fue su artífice consagrante. ¡Esto parece de locos! Sobre estos dos personajes el P. Barbará alertaba a los fieles a cerca la secta iniciada por ellos, advirtiendo: “Roger Kozik y Michel Fernández deben de ser considerados como lo que todavía son, es decir, apóstatas de la Iglesia Católica”.
Estos dos, Kozik y Fernández fueron ordenados tres veces sacerdotes, primero por Jean Laborie, después por André Enos, obispo viejo-católico y finalmente fueron ordenados por un obispo thucista del Palmar, para ser rematados, es decir consagrados obispos por Mons, Thuc. ¡Qué cordura, qué lucidez! Si esto no es una confusión, ¿qué parece? una merienda de locos.

6. El Jueves Santo de 1981, Mons. Thuc, concelebró la Nueva Misa con el obispo Barthe de Toulon en Francia, luego al ser cuestionado por este hecho, se excusa del siguiente modo que el P. Cekada refiere: “Él dijo que eso fue porque ese día no podía celebrar solo…Sucede que fue una falsa concelebración, porque él dijo que no comulgó. Porque cuando el padre no comulga, no hay Misa”. Además de la tan disparatada respuesta en boca de un obispo, por su errónea concepción sobre la validez de la Misa, Mons, Thuc con su excusa demuestra que es capaz de realizar un rito sacramental inválido, o sea, el remedio peor que la enfermedad.

7. Tres semanas más tarde, consagra a Gérard des Lauriers el 7 de mayo de 1981 y a Carmona y Zamora el 17 de octubre del mismo año.

8. Mons. Thuc después de haber consagrado a los padres Gerard des Lauriers, Carmona y Zamora, servía de asistente y acólito a la Misa Nueva hasta principios de 1982, como lo afirma el P. Barbará: “Con la autorización del obispo conciliar de Toulon, Mons.Thuc tenía un confesionario que se le había asignado en la catedral del obispo conciliar y hasta comienzos de 1982, Mons. Thuc ayudaba diariamente en la Nueva Misa celebrada en esa misma catedral. Luego, en febrero de 1982, exactamente 7 meses antes de consagrar al obispo viejo-católico Christian Datessen, declaró que la Nueva Misa era inválida y que la Sede de Roma estaba Vacante”. Dicha declaración fue el 25 de febrero de 1982.

9. Consagra a Christian Marie Datessen, viejo-católico, el 25 de septiembre de 1982 y que había sido consagrado antes por Enos, el 10 de septiembre de 1981. De este Datessen viene Squetino, que es un obispillo con ínfulas de cardenal por su conclavismo cismático, pues no son los fieles y el clero tradicionalista los que eligen al Papa, sino el clero de Roma, es decir, los sacerdotes párrocos de la ciudad de Roma que eligen a su Obispo, y bajo este título es que los cardenales eligen al Papa como párrocos de Roma.

A su vez, Datessen consagra obispo a Enos poco después. Este Enos era un sacerdote católico que en 1950 apostató de la Iglesia y se convirtió en obispo de una secta conocida como Santa Iglesia Viejo-católica, fundada por Charles Brearley, quien era casado, su secta era una renovación de la Iglesia Evangélica Viejo-católica. Este Brearley deseaba renovar ese cuerpo, pero sobre moldes nuevos, estableciendo así un instituto Ecuménico Nueva Era.


Hay muchos otros casos más del desastroso proceder errático de Mons. Ngo Dinh Thuc, pero que no lo vamos a mencionar para no seguir alargando la lista.


Es lamentable que después de todo esto, el P. Altamira siga insistiendo, engañándose a sí mismo y a los fieles, diciendo que son “cosas malas”, como las podría hacer cualquier mortal, diluyendo así su gravedad que raya en la locura o si no en su defecto en el cisma puro y duro por la comunicatio in sacris.


Así pues, en el mejor de los casos, Mons. Thuc, de no estar afectado en su lucidez mental, sus consagraciones serían válidas, pero tan cismáticas como la de los Ortodoxos, por haber consagrado a tantos cismáticos y herejes como los viejos-católicos; y si no estaba lúcido, no era responsable de sus actos y no es cismático, pero las consagraciones serían inválidas, tal como el mismo P. Barbara planteaba en un principio antes de cambiar por conveniencia al verse en un callejón sin salida.


Pero como no podemos a ciencia cierta saber si fue lo uno o lo otro, y no se puede determinar su lucidez mental, queda la duda de si estaba o no lúcido y por lo mismo habría duda de la validez, pero aquí es donde el P, Altamira fuerza las cosas y pretende equiparar el caso de un loco al de un masón, cuando no son equiparables, porque no hay duda de que un loco no puede consagrar, como tampoco hay duda de que un masón sí puede consagrar, y por eso ante la duda, abstención tuciorista se impone y esto sólo basta.


Hay que decir además, en contra de la falsa idea fraguada por los intereses thucistas, que Mons. Thuc fue un gran baluarte de la fe y de la tradición, esto está en plena contradicción con su proceder y postura en el Concilio Vaticano II, donde se manifestaba por la pluralidad de cultos y la apertura de espacios a la mujer para las funciones litúrgicas. Su misma concelebración en la Nueva Misa con el obispo de Toulon un Jueves Santo, y la asistencia diaria como acólito en la Nueva Misa bajo la protección de un obispo modernista como el de Toulon, bajo el cual se cobijaba. En realidad le daba lo mismo, por la misma ambivalencia de su mentalidad oriental y antirromana. Querer enaltecer la imagen de Mons. Thuc es estar obsesionado por la irrealidad, y peor aún cuando quiere pisotear la imagen del verdadero paladín de la Tradición, Mons. Lefebvre, quien junto con Mons. De Castro Mayer han sido traicionados por su mismos discípulos.


En conclusión y la verdad, aunque duela, es el P. Altamira mismo el que ha hecho a los fieles y se ha hecho a sí mismo un gigantesco daño y el que lo ha causado al mismo Pío; y todo por seguir su precipitado parecer sin oír consejo, y como ya es sabido, quien no oye consejos, no llega a viejo.


No olvidemos tampoco, como al P. Altamira en tan poco tiempo, pasó de la posición antisedevacantista, a la sedevacantista thucista, que es lo propio del actuar de aquellas personas que más que por principios y verdades obran por condicionamiento según el interés y el fluir de los acontecimientos.



P. Basilio Méramo.
Bogotá, 25 de enero de 2019

miércoles, 18 de abril de 2018

Respuesta al fiel cubano con objeciones a los escritos sobre Mons. Thuc,

Mi estimado David:

Cuando uno no asimila bien los conceptos teológicos, el error se posibilita, tal cual como le está pasando a usted, quizás con la mejor buena intención, así que ahora resulta que para no ser un clero vago, hay que estar bajo un Obispo thucista; no sea ridículo, pues la línea thucista está viciada por las consagraciones hechas a veterocatólicos, en el supuesto caso que hayan sido válidas, esto, sin entrar en la duda de su estado mental, pues en tal caso de estar desequilibrado, serían inválidas y en el mejor de los casos, hay una duda positiva, que no viene del Obispo de Toulon, sino del mismo actuar de Ngo Dinh Thuc y que en su momento el P Barbará, el P. Sanborn y el P, Cekada entre otros, ponían en tela de juicio antes de cambiar, por simple necesidad de supervivencia.

Monseñor Lefebvre pensaba que Mons. Thuc no estaba en sus cabales y aunque yo en su momento no conocía los pormenores. Cuando leí el escrito del P. Cekada me incline por la opinión favorable. Pero es evidente que Cekada en su artículo no hacía mención de todo lo que él anteriormente pensaba y para ser transparente, debía de haberlo por lo menos señalado en ese escrito, pues no es lo mismo que si hay materia, forma e intención el rito es válido, mientras que el ministro este en sus cabales, qué si no lo está, pues la cosa cambia completamente. Pues, cuando después se ve todo el proceder de Ngo Dinh Thuc, consagrando al Palmar de Troya por una aparición de la Virgen, una bilocación del supuesto verdadero Papa Pablo VI y de los estigmas recibidos por Clemente Domínguez del P. Pío y todas sucesivas consagraciones a una serie de veterocatólicos que son cismáticos y herejes, todo cambia. Además, aún después de consagrar al P. Guérard des Lauriers, al P. Zamora y al P.Carmona, vuelve a reincidir consagrando a Datessen poco antes de morir, que es un veterocatólico, cabe preguntarse, dónde está la cordura de Monseñor Thuc, o en caso contrario ¿dónde está su fe como obispo católico?

Después de sus consagraciones al Palmar de Troya se retracta pidiendo perdón a Roma al ser excomulgado; cabe preguntarse entonces, en qué quedó la aparición de Nuestra Señora, la bilocación de Pablo VI y la petición de perdón entonces al sosías?, pero antes consagra a Comte de Labat d’Arnoux un veterocatólico. Luego de esta reconciliación con Roma vuelve a sus andanzas consagrando a cismáticos y herejes veterocatólicos, por lo cual el P. Cekada señala: “El Arzobispo Thuc vez elevó al episcopado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de una secta cismática de viejoscatólicos, la Iglesia Latina de Toulouse. También ordenó a otro viejo-católico de Marsella llamado Garcia, y a un ex convicto llamado Arbinet que luego llegó a ser ‘obispo’ del Palmar”.

La declaración de Múnich es cuestionada como suya, y elaborada a instancias de Heller y de Hiller, pues el mismo P. Cekada pone en duda que fuera de autoría de Ngo Dinh Thuc, ya que un obispo con dos o tres doctorados no podía escribir en un tan mal latín, al punto de decir: “Sería verdaderamente atroz si Mons. Thuc lo hubiera escrito el mismo”. Dejaba entender que había sido escrito por otro o bajo su influencia, por lo menos. Estos personajes que después fueron los que estuvieron en las consagraciones de Guérard des Lauriers y de Carmona y Zamora, y por si fuera poco, con un teléfono sobre el altar, como si no hubiera podido ser advertido y puesto por lo menos en el suelo, hecho grotesco para personas demasiado cuerdas, aunque algo obsesionadas.

Después, antes de morir en Carthage, se retracta, ¡oh sorpresa!, paladín de la Tradición, según usted, y acepta Vaticano II, la validez de la Misa y al “legítimo Papa Juan Pablo II”, para colmo, según usted y los thucistas, es el único legítimo sucesor de los apóstoles con jurisdicción.

De otra parte, usted se ha aliado a la rama más cuestionable de la línea de Ngo Dinh Thuc, a través del P. Squetino, que los otros thucistas, lo segregan como a los leprosos, tanto por su origen más espurio a través de Gastón López y por su cismático conclavismo. Le recuerdo, usted se distanció de mí, al acercarse a ese árbol de funesta y mala sombra, considerándome un cura vago, pretendiendo que debería estar bajo la directriz de un espurio linaje espiscopal.

Le recalco en plan teologastro como usted me tilda, que todo Concilio Ecuménico legítimo es infalible, pero Vaticano II al no querer ser un concilio infalible y dogmático, por lo mismo, no es magisterio extraordinario universal de la Iglesia, sino un Conciliábulo, como usted mismo lo reconoce. También le recuerdo que un Papa es infalible, cuando el solo (unilateralmente) confirma a sus hermanos en la fe cuando habla ex cathedra únicamente, y el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, no es el magisterio del Papa solo, sino de todos los obispos dispersos por el mundo con el Papa a la cabeza. Además, su petulante y aberrante conclusión que trata de sacrílego y de cismático a Mons. Lefebvre, muestra los frutos de la serpiente que envenena todo lo que muerde.

El sedevacantismo visceral, para que me entienda, si es que todavía le queda algo materia gris, se basa en el principio erróneo y dogmatizante que hace al Papa infalible siempre, más allá de cuando el habla ex cathedra, de no ser así se anula la misma definición de la Pastor Aeternus, y esto es lo que hacen sin darse cuenta, tanto los papólatras antisedevacantistas viscerales, como los papólatras sedevacantistas viscerales thucistas, pues parten del mismo principio; Pighi que no admite que un Papa pueda defeccionar en la fe fue refutado por Melchor Cano, rotunda y paladinamente y San Alfonso María de Ligorio también lo hace. Espero que relea con inteligencia y calma lo escrito en la Consideración Teológica sobre la Sede Vacante, para que se instruya un poquito más y deje su pedantería, cual es lo propio de un novato que planea en la atrevida ignorancia.

No tergiverse los hechos, pues la ordenación de Darovis se trataba que la hiciera Mons. Williamson en su momento; después el P. Darovis terminó en EEUU y ahí fue cuando le dije que tuviera cuidado. Le aclaro que con respecto a Pío, yo no formé a nadie, el curso de Metafísica, era para el Padre Altamira que me lo había pedido incluso antes de salirse de la Fraternidad y después que se salió, vino para que se lo dictara y de paso trajo a Pío para que aprovechara, cosa que es muy distinta; si usted tergiversa estos hechos, es capaz de cualquier cosa.

Usted no puede interpretar los hechos a su acomodo, eso es desvirtuar las cosas.

La línea de su obispillo Squetino, viene de la línea más espuria a través del veterocatólico Datessen, Mamistra y de obispos casados para colmo como Gastón López y Urbina; esta línea es la más cuestionada del linaje de Ngo Dinh Thuc, pues los mismos thucistas dicen lo siguiente por si no lo sabía: “Hay otra línea que es la más escandalosa, la que procede a partir del obispo Jean de Mamistra, consagrado por Pierre Salle. Mamistra sostenía, y hay pruebas documentadas de ello en carta enviada a Mons. Carmona, que podían ser ordenados y consagrados seglares casados; por eso esta es la línea más escandalosa, la cual debemos evitar a toda costa, con ellos no puede haber unidad, pues han caído realmente en un escándalo. El Obispo Jean de Mamistra consagró a Patrick Broucke de Tralles y a Gastón López, de EEUU, quien fue casado, con matrimonio eclesiástico, que la esposa tiene hijos. Tanto él, como Mons. De Mamistra, han sostenido que es posible que seglares casados puedan ser obispos, argumentando queen tiempo de necesidad, prácticamente todo es lícito. Gastón López, a su vez consagró a Francisco Ripoll, de México, a Guido Alarcón, de Bolivia, casado y con hijos y a Urbina Aznar, también casado. No hace mucho Urbina Aznar consagró a José Squetino, él reside en Jalisco y ha proporcionado una división más en Guadalajara, engañando a los fieles con un escandaloso e híbrido episcopado” (Revista del grupo de Trento). Y como es sabido, Datessen fue consagrado por Ngo Dinh Thuc un año después de haber consagrado a Guérard des Lauriers, luego aquel consagra a Pierre Salle y ésta a Mamistra. Y Datassen, Pierre Salle y Mamistra, eran veterocatólicos y esto para usted, no implica ni cisma ni herejía y la línea más legitima y pura.

 Así, tenemos que Ngo Dinh Thuc tanto antes como después de consagrar a Guérard des Lauriers como a Zamora y Carmona, consagró a cismáticos y herejes veterocatólicos; luego si no estaba loco o medio loco, era un cismático y un hereje y ahora resulta para usted y todos los thucistas, que los sacrílegos, cismáticos y herejes no son todos estos sino Mons. Lefebvre y Mons. De Castro Mayer; habrase visto mayor aberración?, habrá que estar ciego para no verlo u obcecado para no darse cuenta.

La idea del conclavismo no puede ser más cismática, que hasta la mayoría de los thucistas la repugnan.

Y espero que ponga esta carta respuesta en el mismo sitio donde puso su refutación, y esto bajo la exigencia del derecho de réplica.

Esperando que la gracia de Dios y su Luz divina lo ilumine sacándolo, si es que está de buena fe, del error.

P. Basilio Méramo
Bogotá, 17 de Abril de 2018

Pd/. Le adjunto a continuación, las actas del Concilio que dan cuenta de las propuestas de Mons. Thuc.



lunes, 26 de marzo de 2018

Escrito del P. Mèramo HECHOS QUE DAN MUCHO QUE PENSAR SOBRE LA CORDURA DE MONS. NGO DINH THUC


Monseñor Ngo Dinh Thuc, un Obispo católico vietnamita, quien estando en Roma no pudo regresar nunca a su tierra natal a causa de la irrupción violenta del comunismo en Saigón y la muerte de toda su familia, incluido su hermano, entonces presidente de Vietnam. Estuvo en el Concilio Vaticano II y por algunas actuaciones, muchos lo tuvieron por “tradicionalista” y optó ya en su vejez por “consagrar” numerosos “obispos” en condiciones sumamente cuestionables y que dejan serias dudas sobre la validez de dichas consagraciones en razón de su estado mental y buen juicio. Veamos aquí algunos de esos hechos: 

     1. Las ordenaciones y consagraciones del Palmar de Troya (el fiasco del Palmar como lo calificó en su momento el P. Cekada), realizadas por “mandato de la Virgen que así lo pidió en una aparición”, y además por una “bilocación” de Pablo VI supuestamente “preso en el Vaticano y suplantado por un sosías”, sumándole a ese evento los presuntos estigmas “recibidos a través del P. Pío” por Clemente Domínguez quien se autoproclamó más tarde como “Papa” con el nombre de Gregorio XVII. 

     El mismo P. Cekada antes de cambiar su posición, manifestó con cierta ironía, que cualquier otra persona (como dando a entender que cualquiera que estuviera bien de la cabeza o por lo menos con sentido común) se reiría. Así mismo, cuando Mons. Thuc dijo el 13 de enero de 1976 para justificar las consagraciones: “Hemos vuelto a los tiempos apostólicos en que los primeros Apóstoles se dedicaban a predicar y ordenar sin remitirse al primer Papa, San Pedro”, el P. Cekada dice irónicamente que “es posible que él se haya olvidado de la milagrosa bilocación de Pablo VI”. Y también de la “aparición de la Virgen” diríamos nosotros. 

     Lo antes afirmado se comprueba en los siguientes textos, dice el P. Cekada: “Poco antes de la Navidad de 1975, un sacerdote apareció en Arpino [en Italia, donde residía Mons. Thuc] sin haberse anunciado. Mons. Thuc refiere sus palabras: ‘su Excelencia [dijo el sacerdote] la sagrada Virgen me envió para llevarlo a usted de inmediato a España, para hacerle a Ella un servicio. Mi auto lo espera en la puerta de la rectoría partiremos en seguida para estar allí en Navidad’. Pasmado por esta invitación, le dije: ‘si es un servicio pedido por la Santísima Virgen, estoy dispuesto a seguirlo a usted hasta el fin del mundo…’ ”. 

      El P. Cekada comentando este hecho dice:"Detengámonos un momento para considerar lo que el Sr. Domínguez estaba diciendo: La Santísima Virgen y Pablo VI (por ‘bilocación’) le decían ambos a un obispo católico que debía ordenar a unos laicos al sacerdocio (a quienes recién acababa de conocer y que no habían hecho estudios eclesiásticos) y luego consagrarlos obispos, todo en un lapso de tres semanas. Donde cualquier otro se hubiera reído a carcajadas rechazando esa propuesta como un absurdo, Mons. Thuc mostró una verdaderamente colosal falta de sentido común y aceptó”. 

     2. Consagraciones de cismáticos y de herejes veterocatólicos (viejos católicos) de Toulouse, Marsella y además sin que nunca se haya sabido que mediara abjuración al respecto para colmo. 

1) Consagra a Comte de Labat d’Arnoux el 10 de julio de 1976, un hereje y un apóstata, según el P. Barbara. 
2) Consagra a un viejo-católico de Toulouse Jean Laborie el 8 de febrero de 1977 que además según el P. Barbara es un conocido homosexual y que fue consagrado al menos tres veces y posiblemente hasta cinco veces. El P. Cekada por esto dice: “elevó al pontificado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de la secta cismática de los Viejos-católicos, la Iglesia Latina de Toulouse”. 
3) Consagra a Claude Nanta el 19 de Marzo de 1977. 
4) Consagra a García viejo-católico de Marsella. 
5) Consagra a un ex convicto, Arbinet que llega a ser obispo del Palmar de Troya. 
6) Consagra a Roger Kozik en1981 habiendo sido consagrado antes por un obispo del Palmar en 1979.
7) Consagra a Michel Fernández en 1981 siendo consagrado antes, también, por un obispo del Palmar en 1979. El P. Barbara advierte que Kozik y Fernández deben ser considerados apóstatas. Además, fueron ordenados sacerdotes tres veces, la primera por Jean Laborie obispo viejo-católico, la segunda por André Enos obispo viejo-católico, la tercera vez por un obispo del Palmar antes de su primera consagración episcopal. 
8) Consagra a un viejo-católico “obispo-abad” de la “Unión de las Pequeñas Iglesias Católicas” Christian Datessen el 25 de septiembre de 1982, habiendo sido anteriormente consagrado por Enos el 10 de septiembre de 1981. 
9) Todas estas consagraciones sin contar las de Pierre Salle, Jean Olivieres de Mamistra, Patrick Broucke de Tralles, Philippe Miguet y Michel Main por si fuera poco.

El P. Barbará dice sobre la consagración hecha a Comte de Labat d' Arnoux que era sólo uno de los muchos apóstatas de la Iglesia Católica que se convirtieron en obispos thucistas; otra de las cuales fue la de Jean Laborie de quien el P. Cekada dijo: “elevó al episcopado (por enésima vez) a Jean Laborie, jefe de una secta cismática de los 'viejo-católicos', la 'Iglesia Latina de Toulouse'. También ordenó a otro ‘viejo-católico’ de Marsella llamado García, y a un ex convicto llamado Arbinet que luego llegó a ser 'obispo' del Palmar”. El P. Cekada en 1980 no duda además en tildar de iglesia cismática a la secta Monte San Miguel de Spokane en Washington, de donde proviene Mark Pivarunas, consagrado “obispo” por Carmona y quien a su vez consagró al P. Dolan. 

Por si fuera poco, además del llamado fiasco del Palmar, como calificó todo el proceder de Mons. Thuc con las consagraciones que hizo allí, tenemos de postre la consagración de Christian Marie Datessen que era un obispo viejo-católico, consagrado el 10 de septiembre de 1981 por André Enos, que a su vez era un sacerdote apóstata que dejó la Iglesia en 1950 y se convirtió en obispo de una secta conocida como Santa Iglesia Viejo-católica fundada en 1955 por Charles Brearley. Y el 25 de setiembre de 1982, Datessen fue consagrado nuevamente por Mons. Thuc. 

El P. Barbará afirma que hubo muchos otros no-católicos o apóstatas de la Iglesia que fueron hechos obispos thucistas: "Claude Nanta, Pierre Salle, Jean Oliveres de Mamistra, Patrick Broucke de Tralles, Philippe Miguet, Michel Main”. 

      3. Las clandestinas consagraciones del P. Guérard des Lauriers en 1981 y al año siguiente de P. Zamora y el P. Carmona en 1982, en sus últimos años. Que fueron las únicas prácticamente que no fueron hechas a cismáticos o herejes y que dado el renombre del P. Guérard des Lauriers le dio respaldo a todo el desastre que en materia de consagraciones Mons. Thuc venia prodigando y empezaron a ser bien vistas. 

      4. Declaraciones contrarias: 
1) Se arrepiente después de lo del Palmar de Troya pidiendo perdón al que según la bilocación era el supuesto sosías. Cabe entonces preguntarse ¿qué pasó con la veracidad de la supuesta aparición de la Virgen y también de la bilocación del “verdadero Pablo VI” aprobando las consagraciones?, que lo llevaron consagrar. 
2) Después, volviendo a sus andanzas, consagrando nuevamente y habiendo pedido perdón al que consideraba un sosías en 1976 por las consagraciones del Palmar, declara el 25 de febrero de 1982 que está la Sede Vacante y la Nueva Misa es inválida; ¿en qué queda entonces el perdón que pidió a Roma y al Papa? 
3) En Carthage el 11 de julio de 1984 renunció a su declaración del 25 de febrero de 1982, declara su arrepentimiento y de nuevo pide perdón al “Papa” poco antes de morir, reconociendo a Juan Pablo II como legítimo y verdadero Papa y aceptando el Concilio Vaticano II y la Nueva Misa. El P. Sanborn no dejó de calificar a Mons. Ngo Dinh Thuc de “raro” concluyendo que había tres explicaciones; dos de estas eran insania y senilidad, la tercera credulidad. 

El mismo P. Sanborn es el que trae a colación el asunto, diciéndole a los sacerdotes de la Sociedad S. Pío V, que un sacerdote vietnamita que se encontró y habló con él y dijo “que Monseñor Thuc entraba y salía de su estado de lucidez”. Además, de afirmar que sus consagraciones eran dudosas, concluye que no se podía probar la validez de las consagraciones e incluso si se pudieran probar, “no podríamos tener nada que ver con los obispos thucistas, porque eran muy sórdidos”. 

Sobre este tema de la lucidez mental de Mons, Thuc, el P. Cekada señaló que Mons. Lefebvre, quien conocía a Mons Thuc, observó que “él nunca se había recuperado de la muerte de sus hermanos”. Esto puede ser el posible origen de tanto desvarío. 

Por si esto fuera poco, tenemos la respuesta desconcertante de Mons. Thuc, no sólo por el error teológico en que se basa, sino por lo descabellado de la justificación que pretende hacer para excusarse por la concelebración de la Nueva Misa el Jueves Santo del 15 de abril de1981 que hizo con Barthe, el obispo modernista de Toulon, y el P. Cekada relata el hecho: “El autor explica: él dijo que era porque ese día no podía celebrar solo… Sucede que fue una falsa concelebración, porque dijo que no recibió la comunión. Porque, cuando un sacerdote no comulga, no hay Misa”. Aunque es un error teológico considerar la comunión del celebrante esencial para que haya Misa, con semejante respuesta, es peor el remedio que la enfermedad, pues muestra que es capaz de efectuar un rito sacramental, a sabiendas de que es inválido. Esto solo es desconcertante en sí mismo y abre una gran incógnita sobre su sano juicio o peor aún que es capaz con plena lucidez mental realizar un rito sacramental invalido sin ser loco. 

 ¿Quién en su sano juicio no va a dudar positivamente del estado mental de Mons. Ngo Dinh Thuc, después de conocer estos hechos? O peor aún que con plena cordura es capaz de realizar un sacramento inválidamente. La duda (positiva) se plantea en sí misma y por sí misma, dados los mismos hechos y no hacen falta de otra parte, ni certificados de médicos, ni de testimonios de testigos, pues el mayor testimonio, son esos hechos en sí mismos, y no lo que personas, calificadas o no sobre la materia, puedan decir sobre ellos, considerando además que algunos de los testigos son sus cómplices. En conclusión Mons. Thuc no es fiable en ninguno de los casos, sea que estuviera falto de cordura sea que fuera cuerdo y lucido, con el agravante en este caso, irrefutable, de ser capaz de realizar ceremonias sacramentales invalidas a sabiendas y con plena lucidez y conciencia. 

Es un hecho que el P. Barbara, el P. Sanborn y el P. Cekada, por nombrar a los que después por conveniencia cambiaron de opinión, cuestionaron el estado mental de Mons. Thuc, y la razón por la cual cambiaron parece ser, como el mismo P. Barbara dijo: “es necesario romper el monopolio de los obispos lefebvristas”. 

El P. Sanborn dice a su vez (como cualquier liberal) para justificar su nueva postura aceptando la línea de Mons. Thuc: “Esta necesidad es tan grande que cualquier mal circunstancial puede ser tolerado en orden al fin”. Esto dicho es como admitir que el fin justifica los medios aunque sean malos, así no duda en concluir diciendo: “El punto principal es que sea lo que sea lo que haya que tolerar en cualquier asociación, próxima o remota, con Mons. Thuc, es justificable por la razón correspondiente de tener que sobrevivir”, ¡vaya tradicionalista antimodernista tenemos !. 

El P. Cekada decía antes de cambiar su postura: “Las acciones de Mons. Thuc de 1975 en adelante no inspiran mucha confianza en su juicio y su prudencia: el asunto del Palmar, las promesas hechas y las promesas rotas al Vaticano, la implicación de ‘viejos católicos’, concelebrando la Nueva Misa mientras afirmaba que realmente no lo era … Si bien todo el mundo tiene derecho a unos pocos errores, uno se ve obligado a decir que los hechos por Mons. Thuc eran muy graves objetivamente, eran inexcusables, especialmente para un obispo con gran experiencia pastoral y un brillante transfondo académico en teología, filosofía y derecho canónico”. Para colmo el P. Cekada dando a entender como uno de los motivos de este desbarajuste dice: “Mons. Lefebvre, que conocía a Mons. Thuc, observó que nunca se recuperó de la muerte de sus hermanos”. 

Hace falta no estar del todo cuerdo para no darse cuenta de que las consagraciones de Mons. Thuc son dudosas real, objetiva y positivamente.  

Qué es todo esto sino una gran locura, o un cuento de locos. Pues como dijo el P. Cekada con gran lucidez antes de torcerse: “¿Podemos realmente tomar todo esto en serio y suponer que los ‘obispos’ que involucraban este tipo de marchas son el futuro de la Iglesia?”. 

Cómo no caer en una especie de secta con Misa tradicional y apariencias antimodernistas y tradicionalistas, si el mismo P. Cekada, en sus buenos momentos llegó a decir: “Lo que es mucho más grave, sin embargo, es que estos hombres afirman que son la ‘única autoridad legítima’ de la Iglesia Católica y que los católicos están ‘obligados’ a obedecerlos a ellos. Además, ellos pretenden excluir de la Iglesia Católica a aquellos sacerdotes y laicos tradicionales que se niegan a reconocer su ‘autoridad’ -algo que ninguna organización tradicional que conozcamos se presume de hacer-. Al hacer tales afirmaciones, estos obispos’ han creado su propia religión, con su propio ‘Magisterio’, su propia ‘jerarquía Episcopal’, y sus propias creencias. Es una nueva religión, a pesar de sus adornos, -y todas sus ‘consagraciones episcopales’- importantes autoproclamaciones y reivindicaciones exageradas de su ‘autoridad canónica’, no pueden ser realizadas en la religión católica. Esto es por lo menos el proceso de creación de lo que seguramente llegará a ser una secta cismática”. Más claro ni el agua. 

P. Basilio Méramo 
Bogotá, 11 de Marzo de 2018 

NOTA: La fuente de todas las citas del presente escrito, están en el artículo del P. Cekada “Dos Obispos en cada Garaje” que está inserto como apéndice al final del libro “Lo sagrado y lo Profano” del P. Kelly (que ilustra también todo este tema), que puede consultarse completo en este enlace: http://www.meramo.net/AmigosdeMeramo/Articulos_files/SacredandProfane.pdf y en el resumen sobre “El estado mental de M. Thuc” escrito por el P. Kelly también y publicado en el blog Sursum Corda., el cual se puede ver igualmente en este enlace: http://www.meramo.net/AmigosdeMeramo/Articulos_files/Edomental.pdf

viernes, 23 de marzo de 2018

Escrito del P. Meramo EXTRAÑO PENSAMIENTO DE UN SUPUESTO TRADICIONALISTA Y SU CEREBRO GRIS EL P. GUÉRARD DES LAURIERS

Mons. Ngo Dinh Thuc, Carmona y Zamora


¿De quién se trata? De Monseñor Ngo Dinh Thuc, por asombroso que parezca.

Sobre los no católicos dice el artículo aparecido en Sursum Corda (blog desaparecido por presiones de los sacerdotes thucistas de Vedia - Argentina), “El estado Mental” de Mons, Ngo Dinh Thuc; extraído del Libro “Lo Sacro y lo Profano” del P. Kelly y basado en lo que dijera el P. Cekada antes de cambiar de posición.

Veamos algunos pasajes y citaciones al respecto que revelan el perfil de un Mons. Thuc muy distinto del que se nos ha presentado y que no son los de un paladín de la Tradición Católica.

Sobre su actuación en el Concilio Vaticano II.

“Asistió al Concilio Vaticano II y pronunció un discurso ante los Padres del Concilio el 30 de septiembre de 1963. Habló sobre el tema de ‘la Iglesia’. El ‘Diario del Concilio’ brinda un resumen de lo que dijo, que revela sus tendencias liberales: ‘El Arzobispo Ngo Dinh Thuc, hermano del presidente de Vietnam, Ngo Dinh Diem, se quejó de que el esquema no proporcionaba una adecuada presentación de la Iglesia para los no cristianos. El resultado, dijo, es que la Iglesia seguirá siendo, para los no cristianos, un organismo casi ininteligible. Hizo una fuerte recomendación para que los jefes de las religiones no cristianas fuesen invitados al Concilio como observadores’. Council Daybook, Vatican II, Sessions I & 2, Washington, D.C., National Catholic Welfare Conference, 1965, p. 151”.

Más adelante leemos en misma publicación de Sursum Corda en el artículo del P. Kelly donde afirma sobre el mismo tema: “El obispo Gilles Barthe era obispo del Novus Ordo de Fréjus-Toulon. El arzobispo Thuc se estableció en su diócesis un tiempo después del fiasco del Palmar en España. El obispo Gilles aparentemente recibió al arzobispo Thuc con cierta benevolencia. Y mientras estuvo en la diócesis era costumbre del arzobispo Thuc concelebrar la Nueva Misa con Barthe los Jueves Santos. Thuc también regularmente asistía a la Nueva Misa. Porque, contrariamente al mito que ha sido creado por los defensores de las consagraciones de Thuc, el arzobispo Thuc era realmente un obispo muy liberal del Novus Ordo. Sus intervenciones en el Vaticano II muestran que era un liberal y sus memorias muestran que era un modernista.

En el concilio declaró que estaba muy consolado por la presencia de los protestantes. Pero al mismo tiempo dijo que era un ‘escándalo ante todo el mundo’ que ‘los jefes de las religiones no cristianas’ no hubieran sido invitados. Mientras él hablaba, el arzobispo de Diamantina le indicó que aquéllos habían sido, de hecho, invitados. Entonces Thuc se disculpó diciendo: ‘He tratado de abrir una puerta que ya estaba abierta’.

No es, por lo tanto, sorprendente que el arzobispo Thuc concelebrara la Nueva Misa con el obispo Barthe tres semanas antes de la consagración del P. Guérard des Lauriers. Esto sucedió el Jueves Santo 15 de abril de 1981. Consagró al P. des Lauriers en mayo. Cinco meses después Thuc consagró a los padres Carmona y Zamora. Luego, el 24 de enero de 1982, el obispo Barthe publicó una declaración cuestionando la validez de las consagraciones de Guérard des Lauriers, Carmona y Zamora. Mencionaba el estado mental de Thuc como una de sus razones para cuestionar la validez de las consagraciones. Su declaración fue publicada en ‘La Documentation Catholique’, nº 1824, del 21 de febrero de 1982”.

A propósito de su posición sobre las mujeres en la Liturgia, Monseñor Thuc hizo esta extraña proposición:

“... me parece algo extraordinario que en el esquema concerniente al pueblo de Dios, no está hecha una mención expresa a las mujeres, por lo que la Iglesia parece totalmente masculina, mientras que la realidad es muy diferente. ¿Acaso las mujeres no constituyen la mayor parte de los laicos, incluso de la humanidad? ¿No es así que las mujeres sufren muchas prescripciones eclesiásticas molestísimas e injustas? Por supuesto que bien sé que la Iglesia tuvo que comportarse así para no ofender a los prejuicios de esas edades. Así, San Pablo impuso el velo sobre las mujeres en la Iglesia, no sea que disgusten a los Ángeles. Entonces, ¿por qué los hombres deben entrar con orgullo en la Iglesia, descubiertos, que es contrario a la costumbre de los clérigos hoy en día, tanto en Occidente como en Oriente?

De la misma manera, el silencio se impone a las mujeres, mientras que en los muros de esta basílica resonaron recientemente a las voces de los Padres. Así que, las monjas deben obtener el permiso de las Iglesias para lavar los lienzos sagrados. Y además esta injusta discriminación aparece aquí y ahora en esta sala conciliar... ¿ por qué es que en nuestra era atómica, cuando casi en todas partes del mundo las mujeres han obtenido la igualdad jurídica con los hombres, es sólo en la Iglesia de Cristo que todavía sufren estas discriminaciones perjudiciales... Busco ansiosamente... que estas discriminaciones contra el sexo más valeroso sean erradicadas. Por último, le agradeceré a aquel que me pueda presentar con un texto llano apodíctico del evangelio, que excluya a las hermanas de la Santísima Virgen María de las funciones sagradas”. (Acta Synodalia Vaticani II, Vol. 2, parte 3, p. 513)”.

Sobre sus ambiciones de poder y de canonjías. “El autor Hilaire du Berrier señala que en 1955, el Primado de Saigón se quedó vacante, y Mons. Ngo, el hermano de Diem, quien por entonces tenía una fuerza poderosa en la política vietnamita, trató de asegurar el nombramiento para él: el siguiente movimiento de Diem fue pedir el capelo cardenalicio para su hermano.

La reacción a esa petición fue destacada por Francia-Soir del 26 de octubre, dos días después del amañado plebiscito: ‘La única sombra en la escena para el Sr. Diem, es paradójicamente la actitud del Vaticano’. El Vaticano acaba de nombrar obispo de Saigón, no el candidato del Sr. Diem, que es su propio hermano Mons. Thuc, sino un sacerdote desconocido llamado Hien (...) Diem protestó y Monseñor Thuc abordó un avión para Roma.

Francia-Soir del 29 de diciembre de 1955, contó cómo, mientras esperaba el resultado de la apelación directa de Thuc al Vaticano para anular el nombramiento de Hien, la orden papal nombrando a Hien Vicario Apostólico de Saigón fue retenida por las autoridades postales de Diem, su sello roto, y la orden papal fotocopiada. ‘El Vaticano mantuvo su decisión’, escribió France-Soir, ‘y los censores vietnamitas suspendieron el anuncio de la elevación de Hien durante varias semanas, hasta que los sacerdotes anunciaron la noticia en los púlpitos de Meir y el mismo Hien usó la palabra excomunión en relación con Diem’ ”. (Dos Obispos en cada Garaje).

Sobre su ambición Papal. “El Sr. du Berrier cita un interesante artículo de Georges Menant en París Match (23 de noviembre de 1963) que habla de cómo se dividió el poder en la familia Ngo y de lo que se decía que eran las ambiciones de Mons. Ngo en la Iglesia: ‘para Diem fue el poder, escribió el Señor Menant, para Nhu la policía, … a Luyen la diplomacia y el tráfico de arroz. La religión era el dominio de Thuc, el arzobispo, con sus vastas tierras y residencias personales rodeadas de baterías antiaéreas. Pero el capelo cardenalicio no estaba exento de la ambición de Thuc. Monseñor Thuc pretende convertirse en Papa. Nada menos.

Es costumbre del Vaticano elegir al Sumo Pontífice de entre los prelados de un país donde la mayoría católica es absoluta. Es por eso que Diem publicó estadísticas oficiales fingiendo que Vietnam era 70% católico, 20% budista y 10% diversas sectas.

La reclamación podría haber continuado si una delegación apostólica no hubiera llegado a la escena en medio de una celebración budista, y dicho delegado observó que, en su opinión, teniendo en cuenta la presencia budista a lo largo de la ruta, la cifra del 70 por ciento debería aplicarse a los fieles de las pagodas. Diem estaba furioso...”. (Dos Obispos en cada Garaje). Todo esto lo dijo y escribió el P. Cekada, no lo olvidemos.
Sobre su tendencia comerciante. “El P. Cekada también indica que el arzobispo Thuc tenía algo de un astuto hombre de negocios. Hay que recordar, sin embargo, que está prohibido a los clérigos, de acuerdo con el canon 142, ocuparse de negocios tanto personalmente como a través de otros, tanto para su propio beneficio como para el de otros. El P. Cekada cita a tal efecto el libro de Hilaire du Berrier, ‘Background to Betrayal. The Tragedy of Vietnam’ [Antecedentes de la Traición. La Tragedia de Vietnam]: ‘El Arzobispo Thuc... se repuso de su decepción por no haber recibido la diócesis de Saigón, y se metió con gusto en negocios, comprando casas de departamentos, almacenes, plantaciones de caucho y concesiones de madera. Cuando Thuc ponía sus ojos en alguna propiedad, los demás ofertantes desaparecían prudentemente... Los soldados, en vez de construir defensas, eran puestos a trabajar cortando madera para que el hermano Thuc la vendiera. Camiones y mano de obra del Ejército eran utilizados para construir edificios para él. Un comerciante de Saigón observó: ‘Como un hermano de Diem que era, sus pedidos [de Mons. Ngo] de donaciones sonaban como avisos de impuestos’ ”.

Esto es, entre otras cosas, lo que el Padre Guérard des Lauriers, gracias a su prestigio y fama de teólogo, logró que se eclipsara sin que se manifestara lo que realmente era Mons. Ngo Dinh Thuc, ya que por los hechos se ve que era más un liberal modernista que un integérrimo tradicionalista como han pretendido pintárnoslo, al punto de llegar al desvarío total de parte de los thucistas, de hacer creer a los fieles que es la garantía única y exclusiva de la verdadera Tradición Católica y considerar a Mons. Lefebvre (el verdadero Atanasio del siglo XX) como un hereje, pues es lo que está afirmado en el libro “Misterio de Iniquidad” y cuyo prefacio es del P. Dolan en calidad de obispo thucista, en los siguientes términos: “Los enemigos denunciados sin cesar por San Pío X han pues continuado su trabajo de zapa modificando de una edición a otra los textos de la Verdad. No hay que sorprenderse que sacerdotes o monjes de edad hayan ya recibido una enseñanza falsa desde su formación religiosa. Tomemos un ejemplo, entre tantos otros: el rector del seminario francés en Roma, el padre Le Floch. Este profesor de seminario totalmente hereje, tenía por divisa reducir lo más posible la infalibilidad papal. Afirmaba en 1926: ‘La herejía que viene será la más peligrosa de todas; ella consiste en la exageración del respeto debido al Papa y la extensión ilegítima de su infalibilidad’. El P. Le Floch tuvo por alumno a un seminarista que llegaría a hablar de él más tarde: Mons. Marcel Lefebvre…”. Habría que ser un idiota útil o un canalla para decir esto sobre todo habiendo recibido de Mons. Lefebvre la ordenación sacerdotal.

Este es el punto crucial, pues se trata de la herejía que estamos viviendo hoy, y que es encabezada por el Vaticano II y Roma Apóstata; es un hecho.

Esto llevó a Mons. Lefebvre a decir que la visibilidad de la Iglesia no estaba en la Iglesia oficial: “Esta historia de Iglesia visible de Don Gérard y del Sr. Madirán es infantil. Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible en relación a la Iglesia conciliar y en oposición con la Iglesia Católica que nosotros intentamos representar y seguir. No digo que seamos la Iglesia Católica. Nunca lo he dicho. Nadie puede acusarme de haber querido tomarme por un Papa. Pero, nosotros representamos de verdad la Iglesia Católica tal como era antes, puesto que seguimos eso que siempre ha hecho. Somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible: la unidad, la catolicidad, la apostolicidad, la santidad. Es eso lo que constituye la Iglesia visible”. (Fideliter n° 70, julio-agosto de 1989).

“No somos nosotros, sino los modernistas quienes salen de la Iglesia. En cuanto a decir ‘salir de la Iglesia visible’, es equivocarse asimilando Iglesia oficial a la Iglesia visible”. (Fideliter n° 66, noviembre-diciembre de 1988).

Es éste uno de los textos más importante de Mons. Lefebvre, incluso en sí mismo más importante que si hubiera declarado la Sede Vacante. Y para remate, como afirmó Mons. Lefebvre: “Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe que desapareció en la Iglesia Oficial”. (Fideliter n° 66, noviembre-diciembre de 1988).

Esto es lo que no han entendido, ni aún los sucesores de Mons. Lefebvre y muchos miembros de la Fraternidad que piensan igual que los sedevacantistas viscerales, que un Papa legítimo canónicamente electo, no pueda claudicar en la fe; así es que los extremos se unen, tanto los sedevacantistas viscerales, como los antisedevacantistas parten del mismo principio equivocado y esto ha sido en contra de lo que sostuvo siempre toda la teología de la Iglesia, hasta que llegó el único que rompió la concepción teológica, que fue Pighi 1490-1592 (que es citado en dicho libro tomándolo como principio y fundamento teológico en el que sustentan su posición), el cual ya había sido señalado por San Alfonso María de Ligorio ubicándolo en el error extremo y opuesto al de Lutero y Calvino.

Pighi ya fue rebatido por uno de los grandes teólogos del Concilio de Trento, Melchor Cano, por su novedad sin fundamento y en contra de la teología.

El principio de que un Papa podía defeccionar en la fe, había sido reconocido por todos los teólogos medievales y también por los Papas San León II 682-683, Adriano II 867-872, Inocencio III 1198-1216, los Concilios Ecuménicos VI (III de Constantinopla, 680-681), VII (II de Nicea, 787) y VIII (IV de Constantinopla, 869). El Papa Inocencio III dijo: “En cuanto que la fe me es necesaria, y si bien sólo tengo por juez a Dios por los demás pecados, sólo por el pecado cometido contra la fe puede la Iglesia juzgarme”. El Papa Adriano II leyó la frase de San Bonifacio (que está en los Decretales de Graciano): “Las culpas del Papa ningún mortal presuma redargüirle, porque todos juntos son por él juzgados y de nadie es él juzgado, salvo que se le sorprenda desviado de la fe”. Esta es la cabal y correcta inteligencia del adagio canónico: Prima Sede a nemine iudicatur, la primera Sede por nadie puede ser juzgada.

Los canonistas dicen:

Prümer en su manual de Iure Canonici: “Por la herejía cierta y notoria, el Papa pierde su potestad, los autores sin duda conjuntamente dicen”.

Regatillo en su Institutiones Iuris Canonici dando los motivos por los cuales un Papa puede perder el pontificado, dice: “A causa de la herejía pública y notoria ipso facto, es la sentencia más común, porque no es miembro de la Iglesia, luego menos puede ser su cabeza”.

Naz en el Tratado de Derecho Canónico, que tiene además como autores que a Clereq, Lefebvre, Claeys Bouvaert y Jombart, referente a la cesación del poder pontifical comentando el Canon 221, dice: “Además el poder del Papa cesaría como resultado de la demencia perpetua o la herejía formal. En el primero de los casos, el Papa, siendo incapaz de hacer un acto humano, sería por consecuencia incapaz de ejercer su jurisdicción. La ayuda de un Vicario no podría suplirlo, porque la infalibilidad y la primacía de jurisdicción no pueden ser delegadas. El segundo caso, según la doctrina, la más común, es teóricamente posible, por cuanto que el Papa obraría como doctor privado. Dado que la Sede suprema no es juzgada por nadie (Can.1556), habría que concluir, por el hecho mismo y sin sentencia declaratoria, el Papa sería destronado. No hay de otra parte ejemplo, en la historia eclesiástica, que un verdadero Papa haya caído en la herejía formal, incluso en cuanto doctor privado”. Aunque según el autor no ha habido un caso tal en la historia, lo importante es que aun así y a pesar de todo admite el principio teológico y jurídico de que el Papa puede perder el pontificado por herejía formal.

Coronata en su Tratado de Institutiones Iurici Canonici también dice que se pierde el Pontificado por herejía notoria.

Vermeersch en Epítome Iuris Canonici, sobre la pérdida del pontificado, dice: “Cesa la potestad del Romano Pontífice por la muerte, renuncia libre y por la demencia cierta y perpetua, y por la herejía notoria”.

Entonces queda claro que jurídicamente y basados en la teología, para todos estos autores, un Papa pierde el pontificado por la herejía formal. Esto es lo que no aceptan tanto los sedevacantistas dogmático – viscerales (todos los thucistas incluido Guérard des Lauriers que ha inventado la tesis del Papa material y formal basado en una mediocre metafísica) como los antisedevacantistas (la actual cúpula y gran parte de sus o que fueron miembros de la Fraternidad San Pío X y que salieron.

El P. Guérard des Lauriers, siendo el responsable principal de todas las acusaciones de parte del Sedevacantismo bruto y duro, que nada tiene que ver con el único Sedevacantismo verdadero como conclusión teológica (y no como dogma de fe) cierta y evidente para los entendidos -quoad sapientes- (no para todos -non quoad ommibus-), dice denigrando de Mons. Lefebvre: “Ahora bien, actualmente, los únicos Obispos de los cuales es seguro que forman parte de la Iglesia militante (Cuerpo Místico de Cristo subsistente en la tierra) son aquellos que ‘proceden’ de Mons. Ngo-DinhThuc; en efecto, ellos son unánimes (a diferencia de Mons. Lefebvre y de Mons. de Castro Mayer) en afirmar la vacancia al menos formal de la Sede”.

“Desde hace diez años por lo menos, se enseña en Ecône, se repite e impone a los fieles de los prioratos, y a los niños (inocentes y sin defensa) que frecuentan las escuelas dirigidas por la Fraternidad San Pío X, que el Magisterio es infalible solamente si el Papa habla ‘ex cathedra’. Esto equivale a negar la infalibilidad del Magisterio Ordinario Universal, la cual es sin embargo afirmada por toda la Tradición, particularmente por el Vaticano I I ”. Esta afirmación que le atribuye a Mons. Lefebvre es absolutamente falsa, y parte de la confusión que tiene el P. Guérard (y con él todos los sedevacantistas viscerales) del Magisterio Extraordinario del Papa sólo y del Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia que no es del Papa sólo sino de Toda la Iglesia docente, es decir de todos los obispos incluido el Papa cuya cabeza es de todos, lo cual es un error garrafal e imperdonable en un hombre de Iglesia.

Y el P. Guérard continúa con sus ataques viscerales a Mons. Lefebvre diciendo: “La Misa tradicional tal como la celebran Mons. Lefebvre y los sacerdotes ordenados por él, esa Misa celebrada una cum Wojtyla, está, quiera lo que quiera el celebrante, objetivamente manchada por una doble impureza que resulta del sacrilegio y cisma capital. La Misa perpetuada por la “Fraternidad San Pío X” no es, no puede ser, la Oblatio Munda”.

No puede haber equivocación mayor que esta afirmación y eso está en la raíz del error del sedevacantismo visceral y dogmatizante que considera hereje a todo el que no lo asuma según su exótica forma de pensar.

Más adelante en la misma entrevista, atribuye a Mons. Lefebvre su desenfreno, afirmando esto: “Si Mons. Lefebvre no hubiese profanado la Misa tradicional exigiendo que sea celebrada una cum Wojtyla, yo no hubiese siquiera soñado recibir, ni menos todavía conferir, el Episcopado”. Ignora el P. Guérard des Lauriers que aun el mismo P. Franz Schmidberger en su momento me dijo a mí, que el una cum se decía sub conditione (bajo condición) en la Fraternidad, cuando le manifesté clara y abiertamente que no se podía estar en comunión nombrando a un Papa que profesa la herejía y que además está en cisma (ruptura) con toda la Tradición de la Iglesia, cosa que hoy quizás no diría, pero eso ya es harina de otro costal; con lo cual se ve como el P. Guérard de Lauriers era un obseso compulsivo que le hervía la sangre fanáticamente que ni se le ocurría siquiera pensar que podía haber un una cum sub conditione, sea explícita o implícitamente.

Y para rematar, el P. Guérard des Lauriers afirma de manera delirante en su entrevista: “Si con ocasión de una eventual Consagración Mons. Lefebvre no declarase públicamente el rechazo de su posición actual, e incluso si exteriormente no reafirmase (no) reconocer a Wojtyla como el Vicario de Jesucristo en acto; entonces, la duplicidad que emplea sistemáticamente exigiría temer el peor de los compromisos. Tales consagraciones estarían ordenadas, satánica y magistralmente, a asegurar mejor la integración [‘ralliement’] de la falange ‘tradicional’ en la ‘Iglesia oficial’”. Si esto se da ahora en la Neo-Fraternidad, es por la traición a los principios y la actitud liberal de la combinazione (o componenda), y no por las causas que señala el P. Guérard.

(Textos tomados de la Entrevista al P. Guérard des Lauriers. Sodalitium. https://www.sodalitiumpianum.it/entrevista-a-monsenor-guerard-deslauriers/ )

Como puede observarse, hay un propósito sistemático de atacar la obra de Monseñor Lefebvre y demolerla desde el principio, como parte del complot y la persecución contra la verdadera Iglesia visible, pretendiendo suplantarla, erigiéndose como la verdadera Iglesia militante y desviar las almas al error y al abismo. El Gran Golpe Maestro de Satanás es doble: por la obediencia llevar a la desobediencia (la falsa obediencia) y además dividir a la Tradición que reacciona y resiste. La línea espuria de Mons. Thuc desgraciada y desapercibidamente conduce y realiza eso, se den o no se den cuenta de ello, pero por los frutos podemos juzgar. Duele decirlo, pero el P. Guérard des Lauriers no pudo hacer mejor obra de autodemolición de la Tradición que impugnando la pureza en la celebración de la Misa de Mons. Lefebvre, que fue el adalid de su defensa y preservación; paradójicamente Mons. Lefebvre ha sido más virulentamente atacado por estos supuestos tradicionalistas, que por los mismos progresistas y modernistas. Si esto no es una obra satánica, díganme ¿qué es?

No hay que olvidar que el mismo P Cekada, antes de aliarse con el thucismo que él detestaba, ya decía: “… ¿Podemos realmente tomar todo esto en serio y suponer que los ‘obispos’ involucrados en este tipo de marchas son el futuro de la Iglesia? Imposible. Incluso para referirse a ellos como ‘obispos católicos tradicionales’ da demasiada respetabilidad a todo el negocio, que es, en opinión de este escritor, muy irrespetuoso de hecho”.

Y dos párrafos más adelante: “la historia no terminará aquí, es probable que los ‘obispos’ instantáneos continuarán multiplicándose exponencialmente, como entre los ‘viejos católicos’”. (Dos Obispos en cada Garaje).

P. Basilio Méramo Bogotá, 
19 de Marzo de 2018 
En la Fiesta del Glorioso San José, 
Patrono y Gran Protector de la Iglesia


jueves, 23 de abril de 2015

Comentario del Editor a la Carta enviada por el RP Basilio Méramo.



    En virtud de "los juegos de palabras" sobre todo en lo que hace a la materia jurídica,  que se contienen tácita o implícitamente en las consideraciones que estima el R.P. Basilio Méramo, tanto en la carta precedente y publicada con antelación, como en algunos de sus sermones mas recientes, nos vemos constreñidos para aclarar lo mas destacado, no sin hacer mención que una pequeña desviación de un 10% entre un grado y otro de la esfera, al transcurso de una prolongada recta, hace una diferencia infinita.

   No estamos hablando,  ni mucho menos haciendo la menor apología de la traidora postura del acuerdista ligth, Británico oxforiano falso resistente;  empero es menester que las cosas queden lo mas claro posible, sobre todo debido a la "Dialéctica" subjetivizada moderna.  Es pues imperioso saber distinguir en nuestro lenguaje (uno de los mas Ricos), la diferencia interpretativa y objetiva que tiene el verbo  JUZGAR, y cuyas implicaciones son a) La de llevar un proceso, y  b) La emitir válidamente un resultado;  Así pues, aquel que juzga debe utilizar un proceso lógico para allegarse a una conclusión racional, y ese proceso en si mismo recibe el nombre de JUICIO, es cierto decir que quien hace este proceso JUZGA.    Sin embargo, también, quien emite una sentencia válidamente Juzga, por lo tanto el juzgar personal implica necesariamente la aplicación del proceso;    Y el resultado de ese juicio, no implica necesariamente una sentencia válida, aunque sea correcta.

En este orden de Ideas R.P. Méramo, si usted vió un asesinato, y "Para Usted" el activo del delito es ya un criminal, solo lo es para usted, y efectivamente como usted se queja, el proceso de enjuiciar las circunstancias no corresponden a QUIEN VIO UN POSIBLE ASESINATO,  si no a un juez con capacidad para emitir una sentencia válida, y al "Observador del hipotético asesinato", única y exclusivamente en el proceso valido, se le confiere el carácter de TESTIGO de Cargo, Usted podrá estar seguro de la comisión de lo que usted estima fue un crimen, pero no deja de ser solo en su subjetivo fuero y con sus subjetivas apreciaciones, y solo para aclarar mas, usted no sabe si fue en legitima defensa propia (con todas las implicaciones), y en consecuencia lícito o incluso necesario y usted ya lo "sentencio a cadena perpetua".

   Sin duda alguna Reverendo Padre, las matemáticas, la lógica, la filosofía, en aras de la consecución de la reina de las ciencias, la teología, hacen sin duda alguna la más poderosa de las herramientas para dilucidar los particulares de los ulteriores tiempos, sobre todo apoyándose en la Patrística, en la Historia y otras ciencias secundarias, sin embargo, el factor común, desde la pueril lógica-matemática y que acaso nos permitiría llegar más lejos, está constituido por el dominio pleno de la entelequia CON el perfecto uso del lenguaje, y esto debido que podrá alguno conocer todas las consonantes del alfabeto, empero si desconoce las vocales no llegará muy lejos,  y sin pretender ser incidioso, me refiero a conceptos y definiciones básicas subjetivizadas que al no ocupar en su conocimiento el local adecuado, las ideas a discurrir también serán dislocadas, no tiene usted un concepto claro de palabras básicas, como "legítimo" o "usurpar" sin llegar a ser demasiado insidioso, en la conjugación cuasi bárbara de sus verbos en segunda persona como usted lo hace, solo por citar "fuistes, digistes o tragistes" desmerece mucho para un teólogo de 20 años, que la A la conciba como delta.

  Y por otro lado le aclaro a su paternidad que antes de que Usted conociera a Fabián Vázquez, o antes de que a título personal hubiere coadyuvado para la publicación de su primera amonestación, que recibió por parte de la fornicaternidad sat felon X, oportunamente hubimos hecho apología y resistencia anti acuerdista, de paso le recuerdo que si me escindí de las labores de la otrora radio católica, fue precisamente por las herejías  caselianas, que el P. Ceriani, difunción en la Radio, pero sirvale para que se entere de que usted tampoco fue el primero en resistir, a Bernard Felón, ni a los otros 3 abispos.

  Sin embargo, y en aras de seguir llamando al Pan Pan y al Vino Vino, también debemos mencionar que en los particulares que se enclosan en la epistola de marras vertidas por las conclusiones del RP: Méramo, obra obviando las sentencias Válidas mas importantes, y esto de manera similar a los estolidos acuerdistas, a los absurdos Sedevacantistas.  siendo algunas de ellas y las mas importantes, precisamente las que el Verbo Divino se sirvió dejar:

 (SIC.- San Mateo (13,14-20)
"Por tanto, cuando viereis que la abominación de la desolación, que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo, el que lee entienda. Entonces los que estén en la Judea, huyan a los montes. Y el que en el tejado, no descienda a tomar cosa alguna  de su casa. Y el que en el campo, no vuelva a tomar su túnica. ¡Mas ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días! Rogad, pues, que vuestra huida no suceda en invierno o en sábado. Porque habrá entonces grande tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora ni será. Y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne sería salva; mas por los escogidos aquellos días serían abreviados".
 ó  San Marcos  (13,  14-20)

"Cuando, empero, viereis la abominación de la desolación, establecida donde menos debiera (el que lea esto haga reflexión sobre ello), entonces los que moran en Judea huyan a los montes. Y el que se encuentre en el terrado no baje a casa, ni entre a sacar de ella alguna cosa. Y el que esté en el campo no torne atrás a tomar su vestido. Mas ¡ay de las que estarán encinta, y de las que criarán en aquellos días! Por eso rogad a Dios que no sucedan estas cosas durante el invierno. Porque serán tales las tribulaciones de aquellos días, cuales no se han visto desde que Dios crió el mundo hasta el presente, ni se verán. Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos días, no se salvaría hombre alguno: mas en gracia de los escogidos, que El se eligió, los ha abreviado".))

(Comentario y continuación SICUT) 
     SI AUN ESTABAIS EN JERUSALEN,  SAL,  Y SI  FUERA, NO REGRESES  NI POR LA TÚNICA,  Mucho menos te pongas a  ver lo que llevó a Felon a regresar a Jerusalén, o a volver a visitarlo en el próximo octubre;   O  como Williamson,  pretende  semi regresar,  no  te pongas  a  dilucidar como si te pretendieras diosesito,  si  Franc-zinger está  o  no  ordenado,  huid  y no  regreses  NI POR LA TUNICA. Observa desde fuera, y no entres en la retórica moderna con apologías con citas para tiempo ordinario,  el que juega con las reglas "del Otro" caerá en su juego, no estamos ante la "posibilidad de un Papa Hereje" estamos frente a la ROMA DEL ANTICRISTO

El mismo Evangelio  nos indica la Divina palabra:
(San Mateo, (24, 23-28) 
"Entonces si alguno os dijere: Mirad, el Cristo está aquí o allí, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y darán grandes señales y prodigios, de modo que (si puede ser) caigan en error aun los escogidos. Ved que os lo he dicho de antemano. Por lo cual si os dijeren: He aquí que está en el desierto,  (sedevacantistas) no salgáis; mirad que está en lo más retirado de la casa, (acuerdistas) no lo creáis. Porque como el relámpago sale del Oriente, y se deja ver hasta el Occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Donde quiera que estuviese el cuerpo, allí se juntarán también las águilas".
y  San Marcos (13, 21-27)
"Entonces si alguno os dijere: Ve aquí el Cristo, o vele allí, no le creáis; porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, los cuales harán alarde de milagros y prodigios para seducir, si ser pudiese, a los mismos escogidos. Por tanto, vosotros estad sobre aviso. Ya veis que yo os lo he predicho todo, a fin de que no seáis sorprendidos. Y pasados aquellos días de tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no alumbrará. Y las estrellas del cielo caerán, o amenazarán ruina, y las potestades que hay en los cielos, bambolearán. Entonces se verá venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria. El cual enviará luego sus ángeles, y congregará a sus escogidos de las cuatro partes del mundo, desde el último cabo de la tierra hasta la extremidad del cielo" ))

Señores ROMA hace Rato que perdió la Fe y es la sede del ANTICRISTO, previsto y sancionado 100 años antes de la consumación de la misma diáspora nada menos que por la Misma Madre del Divino Juez, (obviamente también es menester distinguir la intra historia de la meta historia)

¡Basta de Acuerdismo feloniano, de falsas resistencias Williamsonianas! El amigo de mi enemigo no puede ser mi amigo.

¡Señores sedevacantistas basta de no entender desde la misma semántica pura y llana, que para que algo este vacante, debe estar sin ocupación y estar disponible,  Roma Ni esta Vacante ni esta disponible!; lo demás del maligno viene.


SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González.

martes, 12 de agosto de 2014

R.P. BASILIO MERAMO: REFUTACIÓN AL ARTICULO DEL P. BOULET PUBLICADO POR NON POSSUMUS



Dado que en el blog Non Possumus se insiste en considerar el sedevacantismo
como peligroso y cismático con la reciente publicación del P. Boulet: “¿Está
Vacante la Sede?”, creo que hay que hacerles saber a los fieles que eso se
corresponde con el artilugio de haber satanizado el tema haciendo un tabú y un
estigma.

De una parte no se distingue que haya un sedevacantismo visceral, categórico,
dogmatizante, que irónicamente parte del mismo concepto erróneo y papólatra de
los antisedevacantistas. Papolatría que consiste en divinizar o cuasi divinizar la
persona del Papa, haciéndola indefectible siempre en la fe, por lo cual se hace
impecable, siendo imposible que se desvíe en la fe y así es inmune ante todo cisma,
herejía o apostasía. La infalibilidad sería así idéntica a la impecabilidad.

Todo esto por entender mal las promesas de Nuestro Señor (Lc. 22, 32) así como la
misma infalibilidad del Papa y a lo cual se suman una errónea concepción del
axioma la suprema sede por nadie puede ser juzgada y que es de fe que este Papa
hic et nunc (aquí y ahora) es verdadero y legítimo Papa, de tal modo que todo el
que no esté con el Papa es un cismático por lo menos, si es que no es un hereje.

De aquí el tácito y oculto deseo de muchos de los tradicionalistas (sacerdotes y
fieles) de procurar a todo precio, guardar un contacto la Roma modernista,
apóstata y anticristo, y obtener una aprobación o reconocimiento que los certifique
como católicos; por eso las expresiones tan conocidas “si el Papa me llama voy
corriendo”, o un poco más veloces, “si el Papa me llama, me voy en avión”, como
también, “si no se va a Roma se es cismático”, viéndose, además, obligados a decir
que lo que está en Roma es la legítima autoridad, por más que la evidencia de los
hechos nos muestre una fe y una religión adulterada y ante una Nueva Iglesia
Conciliar.

A esto se suma el otro axioma: “donde está el Papa está la Iglesia”; si todo esto no
se estudia bien teológicamente nada de raro que se caiga en graves errores sobre el
tema tal como hoy acontece. La mediocridad teológica así aparece en todo su
esplendor pontificando una vez más en el error bajo apariencia de verdad y defensa
de la fe.

Se confunde de otra parte, infalibilidad, con impecabilidad del Papa en materia de
fe; se toma además como un dogma o cuasi dogma de fe que tal o cual Papa aquí y
ahora, es verdadero Papa, al igual que muchos incautos, por ignorancia teológica
piensan que es de fe que en esta Hostia está la Presencia Real, substancial y
personal de Nuestro Señor Jesucristo (cuerpo, sangre, alma y divinidad) cuando en
realidad lo que es de fe es que toda Hostia (sin determinar ésta o aquella) está la
Presencia Real, si ha sido válidamente consagrada; lo mismo ocurre con el Papa,
que es de fe que todo legítimo sucesor de Pedro, es Papa y no que éste o aquel,
(teniendo sólo la garantía de éste o aquel Papa, cuando ha sido canonizado).


La discusión entre los teólogos sobre el tema de la Sede Vacante, prueba que ella es
teológicamente posible, aunque no estén de acuerdo en la solución (el cómo y el
cuándo).

El único que lo negó, fue Albert Pighi en contra de la Tradición de la Iglesia al
respecto; posición que San Alfonso María de Ligorio equiparaba en el extremo
opuesto a la de Lutero y de Calvino.

De todos modos no se percatan de que entran en el juego dialéctico entre
sedevacantismo (visceral) y antisedevacantismo (también visceral) urdido por
Roma modernista apostata y anticristo (si nos atenemos a los términos empleados
por Mons. Lefebvre al nombrarla) que quede eclipsado o sepultado la
consideración teológica de la sede vacante, y así poder continuar pontificando en
el error para seguir socavando y adulterando la fe y la Iglesia.

El P. Boulet menciona la obra de Da Silveira, pero parece olvidar o no tener en
cuenta lo que allí el autor expone y concluye, lo cual se verá en los siguientes textos:

“Contra esta primera sentencia se puede alegar, por un lado, que el citado pasaje
de San Lucas (22,32) es en general aplicado únicamente a las enseñanzas
pontificias que envuelven infalibilidad; y por otro lado, que son numerosos los
testimonios de la Tradición en favor de la posibilidad de herejía en la persona del
Papa”. (Implicaciones Teológicas y Morales del Nuevo Ordo Missae, obra
mimeografiada por el autor en Junio de 1971, Sao Paulo-Brasil, Arnaldo Vidigal
Xavier Da Silveira, p.146).

“En cuanto al sentido exacto del texto de San Lucas, numerosos teólogos contestan
que para el cumplimiento de la promesa de Nuestro Señor, basta que no existan
errores en los documentos infalibles. Así concluyen que no hay razón suficiente
para juzgar que la confirmación de los hermanos postula también la
indefectibilidad de la fe del Papa como persona privada. He aquí como Palmieri,
por ejemplo, expone este argumento: ‘(...) no es necesario que la fe indefectible sea
en realidad distinta de la confirmación de los hermanos, pero basta que se distinga
por la razón. Pues si la predicación de la fe auténtica y solemne es infalible, puede
confirmar a los hermanos; por eso, una única es la fe infalible y la que confirma;
siendo infalible, goza ella también del poder de confirmar. La indefectibilidad del
pontífice en la fe fue pedida para que él confirmase a sus hermanos; luego, de las
palabras de Cristo sólo se puede inferir como necesaria aquella indefectibilidad que
es necesaria y suficiente para la consecución de ese fin y tal es la infalibilidad de la
predicación auténtica’ ”. (Ibídem, p.147).

“Condenando a Honorio como favorecedor de la herejía, el Papa San León II
(+ 683) escribió: ‘Anatematizamos también a los inventores del nuevo error:
Teodoro, Obispo de Pharan, Ciro de Alejandría, Sergio, Pirro (...) y también
Honorio que no ilustró esta Iglesia apostólica en la doctrina de la tradición
apostólica, sino que permitió, por una traición sacrílega, que fuese maculada la fe
inmaculada’ ”. (Ibídem, p.148).

Y para que no digan que los textos del Concilio III de Constantinopla (VI
Ecuménico) fueron adulterados, aquí hay otras cartas de San León que ya sería el
colmo el dicho argumento, máxime que fueron escritas para España y los textos se
supone que se adulteraron por los orientales: “En carta a los Obispos de España, el
mismo San León II, declara que Honorio fue condenado porque: ‘(...) no
extinguió, como convenía a su autoridad apostólica, la llama incipiente de la
herejía, sino que la fomentó por su negligencia'. Y en carta Ervigio, rey de
España, San León II repitió que, con los heresiarcas citados fue condenado: ‘(...)
Honorio de Roma, que consintió que fuese maculada la fe inmaculada de la
tradición apostólica, que recibiera de sus predecesores’ ”. (Ibídem, p.148).

“Entre los documentos escritos a propósito del caso del Papa Honorio, ninguno
goza tal vez de tanta importancia para nuestro tema, cuanto el pasaje citado
seguidamente, extraído de un discurso del Papa Adriano II dirigido al VIII
Concilio Ecuménico. Como veremos, cualquiera sea el juicio que se haga sobre el
caso de Honorio I, tenemos aquí una declaración pontificia que admite la
eventualidad de que un Papa caiga en herejía. He aquí las palabras de Adriano II,
pronunciadas en la segunda mitad del siglo IX, esto es, más de dos siglos después
de la muerte de Honorio: ‘Leemos que el Pontífice Romano siempre juzgó a los
jefes de todas las iglesias (esto es, a los patriarcas y obispos); pero no leemos que
jamás alguien lo haya juzgado. Es verdad que, después de muerto, Honorio fue
anatematizado por los Orientales, pero se debe recordar que él fue acusado de
herejía, único crimen que torna legítima la resistencia de los inferiores a los
superiores, así como el rechazo de sus doctrinas perniciosas’ ”. (Ibídem, p.149).

“San Bruno, Obispo de Segni y Abad de Montecassino, estaba a la cabeza del
movimiento contrario a Pascual II en Italia, no se posee ningún documento en que
haya declarado de modo insoslayable que juzgaba al Papa sospechoso de herejía.
Sin embargo, es esa la acusación que sus cartas y sus actos insinúan
inequívocamente. Escribió a Pascual II: ‘(...) Yo os estimo como a mi Padre y
señor (...). Debo amaros; pero debo amar más aún a Aquel que os creó a Vos y a
mí. (...) Yo no alabo el pacto (firmado por el Papa), tan horrendo, tan violento,
hecho con tanta traición y tan contrario a toda piedad y religión. (...) Tenemos los
Cánones, tenemos las constituciones de los Santos Padres, desde los tiempos de los
Apóstoles hasta Vos. (...) Los Apóstoles condenan y expulsan de la comunión de
los fieles a todos aquellos que obtienen cargos en la Iglesia por medio del poder
secular. (...). Esta determinación de los Apóstoles (...) es santa, es católica, y quien
quiera que la contradiga no es católico. Pues solamente son católicos los que no se
oponen a la fe y la doctrina de la Iglesia Católica. Y, por el contrario, son herejes
los que se oponen obstinadamente a aquel y a la doctrina de la Iglesia Católica’ ”.
(Ibídem, p.150).

“Por lo tanto San Ivo tenía razón al sustentar que por el mero hecho de actuar en
forma opuesta a un dogma, Pascual II no se tornaba hereje. Pero, por sus escritos,
no se ve que él haya considerado el otro aspecto de la cuestión: el actuar
continuamente en un sentido contrario a un dogma puede ser suficiente para
caracterizar al hereje. Y, por su parte, los Obispos reunidos en Vienne tenían
razón al decir que es posible caer en herejía no solo por palabras, sino también
por actos (...)”. (Ibídem, Nota 1 de la p.152). Lo cual le pasa hoy a muchos.

“En el ‘Decretum’ de Graciano, figura el siguiente canon atribuido a San Bonifacio
mártir: ‘Ningún mortal tendrá la presunción de argüir al Papa de culpa, pues,
infundido de juzgar a todos, por nadie debe ser juzgado, a menos que se aparte de
la fe. en el Dictionaire de Theologie Catholique, Dublanchy provee algunos datos
expresivos sobre la influencia de ese canon en la fijación del pensamiento
medieval respecto de la cuestión del Papa hereje (...) Inocencio III se refiere a ella
en uno de sus sermones (...). En general los grandes teólogos escolásticos no
prestaron atención a esa hipótesis; pero los canonistas de los siglos XII y XIII,
conocen y comentan el texto de Graciano, todos admiten sin dificultad que el Papa
puede caer en herejía, como cualquier otra falta grave; se preocupan tan solo de
investigar por qué y en qué condiciones puede, en ese caso, ser juzgado por la
Iglesia. Párrafo del sermón de Inocencio III: ‘La fe es para mí a tal punto
necesaria, que, teniendo a Dios como único Juez, en cuando a los demás pecados,
sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser
yo juzgado por la Iglesia’ ”. (Ibídem, p.152-153).

Para todos aquellos que rechazan que se pueda afirmar la herejía de un Papa,
porque los teólogos discuten entre sí, he aquí un texto de San Roberto Belarmino:
“Es lo que pone de relieve San Roberto Belarmino, en el siguiente pasaje en el cual
refuta con tres siglos de antecedencia, a su futuro hermano en el cardenalato y en
la gloriosa milicia ignaciana: ‘sobre eso se debe observar que aunque sea posible
que Honorio no haya sido hereje, y que el Papa Adriano II, engañado por
documentos falsificados del VI Concilio haya errado al juzgar a Honorio como
hereje, no podemos sin embargo negar que Adriano, juntamente con el Sínodo
romano, e inclusive con todo el VIII Concilio General, consideró que en caso de
herejía el Pontífice Romano puede ser juzgado’ ”. (Ibídem, p.154).

“Como diremos en el capítulo siguiente, juzgamos que esta quinta sentencia es la
verdadera, y que Wernz-Vidal tiene razón al decir –interpretando a San Roberto
Belarmino– que el Papa eventualmente hereje pierde el pontificado ‘ipso facto’ en
el momento en que su herejía se torne ‘notoria y divulgada del público’ ” (Ibídem
p.176).

Resumiendo: creemos que un examen cuidadoso de la cuestión del Papa hereje,
con los elementos teológicos de que hoy disponemos, permite concluir que un
eventual Papa hereje perdería el cargo en el momento en que su herejía se tornase
‘notoria y divulgada del público’. Y pensamos que esa sentencia no es tan solo
intrínsecamente probable sino cierta, toda vez que las razones alegables en su
defensa parecen absolutamente concluyentes. Además, en las obras que
consultamos, no encontramos argumento alguno que nos persuadiese de lo
opuesto”. (Ibídem p.181).

“En cuanto al axioma ‘donde está el Papa está la Iglesia’, vale cuando el Papa se
comporta como Papa y jefe de la Iglesia; en caso contrario, ni la Iglesia está en él,
ni él en la Iglesia (Cayetano)”. (Ibídem, p.185).

Suárez, basándose en los cardenales Cayetano y Torquemada, dice respecto al
cisma: “Y de este segundo modo, el Papa podría ser cismático, y en caso que no
quisiese tener con todo el cuerpo de la Iglesia la unión y la conjunción debida,
como sucedería si tratase de excomulgar a toda la Iglesia, o si quisiese subvertir
todas las ceremonias eclesiásticas fundadas en la tradición apostólica como
observa Cayetano y, con mayor amplitud, Torquemada” (Ibídem, p.185).
“Para demostrar que ‘el Papa puede ilícitamente separarse de la unidad de la
Iglesia y de la obediencia a la cabeza de la Iglesia y por lo tanto caer en cisma’, el
Cardenal Torquemada usa tres argumentos:

‘1 - (…) Por la desobediencia, el Papa puede separarse de Cristo, que es la
cabeza principal de la Iglesia y en relación a quien la unidad de la Iglesia
primeramente se constituye. Puede hacer eso desobedeciendo a la ley de Cristo
u ordenando lo que es contrario al derecho natural o divino, de ese modo se
separaría del cuerpo de la Iglesia en cuanto está sujeta a Cristo por la
obediencia. Así, el Papa podría sin duda caer en cisma.

2 - El Papa puede separarse sin ninguna causa razonable, sino por pura
voluntad propia del cuerpo de la Iglesia y del colegio de los sacerdotes. Hará
eso si no observare aquello que la Iglesia universal observa con base en la
tradición de los Apóstoles, según el c. ‘Ecclesiasticarum’, d.11, o si no observare
aquello que fue, por los Concilios universales o por la autoridad de la Sede
Apostólica, ordenado universalmente, sobre todo en cuanto al culto divino (…)
apartándose de tal modo, y con pertinacia de la observancia universal de la
Iglesia, el Papa podría incidir en cisma. La consecuencia es buena; y el
antecedente no es dudoso, porque el Papa, así como podría caer en herejía,
podría también desobedecer y con pertinacia dejar de observar aquello que fue
establecido para el orden común en la Iglesia. Por eso, Inocencio dice (c. De
Consue.) que en todo se debe obedecer al Papa, en cuanto éste no se vuelva
contra el orden universal de la Iglesia, pues en tal caso el Papa no debe de ser
seguido, a menos que haya para ello causa razonable’ ”. (Ibídem, p.186-187).

El tercer argumento no la consignamos aquí, pues se refiere al caso en que haya
dos o más personas que se consideren Papa.

“Los autores que admiten la posibilidad de un Papa cismático, en general no
dudan en afirmar, en tal hipótesis, como la del Papa hereje, el pontífice pierde el
cargo. La razón de eso es evidente: los cismáticos están excluidos de la Iglesia, del
mismo modo que los herejes”. (Ibídem, p.187).

Por último, sobre el tan debatido “Una Cum”, veamos lo que dice en el Misal
Diario (1944), don Andrés Azcárate O.S.B. Prior del monasterio benedictino de
Buenos Aires: “juntamente con tu siervo el Papa N., nuestro prelado N., y todos
los que profesan la verdadera fe católica y apostólica”. (Y comenta en la nota 15 al
pie de página): “La Iglesia sólo encomienda aquí a los que profesan la fe católica
íntegra. La que hemos recibido de los Apóstoles; los demás no cuentan como hijos
fieles de la Iglesia y no se puede, en efecto, creer o practicar lo que a uno le parece,
sino solamente lo que la verdadera Iglesia enseña y manda. Sólo a este precio se
vive en comunión con ella y se goza de sus bienes”. (p. 627-628).

Por esto, lo menos que se puede hacer es decir el Una Cum, sub conditione, para
aquellos que entrevén al menos la duda sobre un Papa hereje y así no
comprometerse con el error, ya que no ven todavía con claridad la conclusión
teológica; además no es una obligación tener que decir el Oremos pro Pontífice
nostro en las bendiciones con el Santísimo, pues hay otras fórmulas que sin
nombrarlo se pueden hacer, pues tampoco es “conditio sine qua non” tener que
mencionar en público esas oraciones, en las bendiciones, para ser católico.

¿Por qué ese empecinamiento encarnizado, a todo precio, de no querer admitir ni
aún la posibilidad de un Papa hereje, cismático o apóstata?, precisamente porque
hacen de ello un dogma o cuasi un dogma de fe, es decir, de que tal Papa, aquí y
ahora, es Papa legítimo y verdadero; si eso fuera cierto, San Vicente Ferrer hubiera
sido cismático y con certeza no lo fue.

De otra parte, ¿cómo no ver la incompatibilidad existente entre pontificar en el
error y el cargo de Papa?

No se puede ir contra el sentido común, que en no pocas ocasiones resulta ser el
menos común de los sentidos, como el caso que nos ocupa, en esta hecatombe
eclesiológica legitimar lo ilegitimable.

El hecho de que los fieles tengan que desobedecer a la autoridad para conservar la
fe, implica que hay un problema con dicha autoridad, lo cual cuestiona su misma
legitimidad.

Todo lo anterior sirve para de una vez por todas demoler el tabú y el estigma que
sobre el tema de la Sede Vacante se ha, dialécticamente, urdido y el cual ha sido
favorecido por la ignorancia y mediocridad de un clero falto de teología. Además
darse cuenta de lo aberrante que supone decir como lo hace, muy estultamente por
cierto, el P. Boulet: que sería preferible para la Iglesia, estar gobernada
“válidamente” por un hereje, que el que la Sede estuviese vacante.

Como decía mi tatarabuelo Martín Fierro:
“Mas naide se crea ofendido,
pues a ninguno incomodo;
y si canto de este modo
por encontrarlo oportuno,
no es para mal de ninguno
sino para bien de todos”.
P. Basilio Méramo

Bogotá, 12 de Agosto de 2014