San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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domingo, 30 de junio de 2013

R,P, BASILIO MÉRAMO EN RESPUESTA A LOS TRECE CARGOS DE "FRAY" EUSEBIO ANTIMILENARISTA



EN RESPUESTA A LOS TRECE CARGOS DE "FRAY" EUSEBIO ANTIMILENARISTA


Escribo con el fin de esclarecer los prejuicios y errores que existen en torno al Milenarismo Patrístico o Espiritual, que fuera doctrina común de la Iglesia primitiva durante sus primeros cuatro siglos, hasta que la perfidia judaica que todo lo mancha y más aún lo que es sublime y puro, que emerge con Cerinto corrompiendo la verdad con sus groserías carnales y heréticas, para adulterar la predicación de Apóstol evangelista y apocalíptico, San Juan, pasando por sus discípulos directos San Papías y San Policarpo, y de este último a San Ireneo, evidenciándose su origen apostólico.

La tergiversación herética de Cerinto, hizo que fuera eclipsado el Milenarismo de San Juan y sus discípulos, a causa de sus graves errores con los cuales Satanás quiere destruir la doctrina del Reino de Cristo Rey e imponiéndose al alegorismo que tiene a un castrado por autor como Orígenes y su triste historia para terminar castrando la correcta interpretación del Apocalipsis y del glorioso milenio.
Así dice el P. Lacunza: "Mas si buscamos con mediana atención el verdadero origen de estos errores, lejos de hallarlos en la letra o sentido literal de la Escritura, lo hallaremos siempre, o casi siempre en todo lo contrario. Todos los errores que se atribuyen a Orígenes (hombre por otra parte grande y célebre por su sabiduría y santidad de vida), parece cierto, que no tuvieron otro principio, siendo joven tuvo la desgracia de entender y practicar en sí mismo un texto del Evangelio, no digo ya según su sentido obvio y literal, esto es facilísimo, sino en un sentido grosero, ridículo, ajeno del espíritu del Evangelio y de la letra misma, que no dice, ni aconseja tal cosa. Como esta mala inteligencia le costó tan cara, empezó desde luego a mirar con otros ojos toda la Escritura, inclinando siempre su inteligencia no ya a lo que decía sino a una otra cosa distantísima que no decía. Casi cada palabra debía tener otro sentido oculto que era preciso buscar o adivinar; y la Escritura en sus manos no era ya otra cosa que un libro de enigmas". (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad. Tomo I, ed. Carlos Wood, Londres 1816, p.22-23).

Paso a responder a los interrogantes de alias "Fray" Eusebio de Lugo, formulados en trece cargos que toma del Santo Oficio de 1824, pero que a decir verdad, dan pena por su escaso conocimiento y profundidad exegético teológico que pareciera mentira que hubiera hombres tan ineptos ejerciendo ese digno y benemérito cargo de la Sagrada Inquisición que hizo de España espada de la Iglesia, martillo de herejes y luz de Trento en aquella inigualable época, hoy pisoteada.2

Respondo no tanto por contestarle a "Fray" Eusebio, sino más bien para que resplandezca la verdad la cual nos libera y salva "veritas liberabit vos" (Jn. 8, 32).


Además para un verdadero tomista las objeciones, siempre son un medio que sirve de aclaración y explicitación de la verdad y de los aspectos contenidos en los principios y que no todos están en la condición intelectual de poderlos dilucidar aplicando los mismos a lo particular, de donde resultan los interrogantes al no poderlos ver con lucidez y claridad.
Respuesta al punto uno. En materia de doctrina transmitida, prevalece lo más cercano a la fuente y lo que se afirmó desde un principio, que lo que surge con posterioridad, como es el caso del milenarismo, que durante los primeros cuatro siglos fue doctrina común de la Iglesia; y esto hace que no pueda ser rechazado ni jamás de los jamases condenado, como muchos creen o pretenden. Si después hubo un cambio, se debe buscar la causa en otros factores como es el caso del surgimiento de una herejía como la de Cerinto, baste leer la tesis del Padre Alcañiz, Doctor y Maestro en Filosofía en la Universidad Gregoriana y Profesor en Teología del Seminario Pontificio Majore Sardo) Ecclesia Patrística et Millenarismus, Granatae 1933, traducida al español por el Padre Castellani, enmarcándola con sus comentarios y publicada en el libro "La Iglesia Patrística y la Parusía, ed. Paulinas, Buenos Aires 1962.

Respuesta al punto 2. La doble resurrección, está explícitamente en las escrituras: "Esta es la primera resurrección. ¡Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Sobre esto no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años". (Apoc. 20, 5-6). Y en textos paralelos, que aunque no explícitos, la implican y suponen I Corintios 15, 22-24, I Tesalonicenses 4, 16-17, por ejemplo.

El que conoce la obra de San Ireneo "Adversus Haereses", y el comentario del sabio Padre Antonio Orbe, de fama y reputación internacional como especialista en San Ireneo, puede leer lo siguiente sobre la doble resurrección, no solo para asombro, sino para que incluso se rasguen las vestiduras, para sorpresa de muchos: "La ‘primera resurrección’, exclusiva de los justos, distíngase de la universal (de los impíos) previa a la condenación". (Teología de San Ireneo, III. ed. BAC, Madrid 1988, p.464).

"Generalis resurrectionis, en antítesis con la ‘primera resurrectio’ (Apoc. 20, 5 y 6)… La primera se limita a los justos y pertenece a los tiempos del reino. La general, se extiende a los impíos; posterior al Milenio (cf. Apoc. 20, 12-15) se ordena al Juicio final (resp. condenación)". (Ibídem, p.526-527).3

"La resurrección primera, característica del Milenio, deja para el Juicio la resurrección de los impíos". (Ibídem 528).

"…los tiempos del reino entre ambas resurrecciones: primera, de los justos; y segunda de los impíos". (Ibídem p.613).

"La ‘secunda resurrectio’ vendría a traducir la ‘resurrectio iudicii’ de Job 5,29; o la ‘resurrectio iniquorum’ de Act. 24, 15. Así como la ‘prima resurrectio’ traduce la ‘resurrectio vitae’ Joh 5, 29; la ‘resurrectio iustorum’ de Lc. 14,14; y expresiones análogas". (Ibídem p. 613).

Respuesta al punto tres. Es una objeción típica de los antimilenaristas que confunden, por no distinguir, dos cosas que son distintas, pretendiendo basarse en las Escrituras, sin percatarse que son dos hechos diferentes como lo explica el P. Castellani: "Pero los antimilenistas o alegoristas sostienen que el Gog-Magog de Ezequiel, el Gog-Magog del Apokalypsis y la guerra del Anticristo, son la misma cosa (…) Mas los milenistas defienden encarnizadamente que la derrota del Anticristo y la del ejército del Gog-Magog son dos cosas inasimilables, apoyando el texto de San Juan: pues en la primera la guerra era dirigida por la Fiera y el Malprofeta, en la segunda, por el Diablo; allá son vencidos por el ‘Verbo de Dios que baja con sus santos sobre las nubes’, acá son desechos por fuego del cielo, sin que Cristo se mencione para nada; allá no se menciona para nada campamentos ni ciudades, acá es sitiada la Ciudad Santa y sus reales; y las cosas que siguen a una y a otra pugna son del todo diferentes, pues los judíos se convierten en el tiempo del Anticristo, y en el tiempo de Gog-Magog, aparecen convertidos a Dios y viviendo reunidos y tranquilos en su tierra; por tanto esto no puede ser la guerra del Anticristo; y por tanto hay que admitir otra, sea expedición o rebelión o lo que se quiera, por extraña que ella parezca. Naturalmente esta argumentación supone a la interpretación literal, no la alegórica, del capítulo XX de la Revelación". (La Iglesia Patrística y la Parusía, Alcañiz - Castellani, Ediciones Paulinas, Buenos Aires 1962, p.73).

Respuesta al punto cuatro. Por qué absurda no la mezcla sino el hecho que haya viadores y comprensores, si estos son ciudadanos de dos Jerusalén: una la Jerusalén celeste, la otra la Jerusalén terrestre. Como dice San Ireneo y que explica el P. Orbe en la obra ya citada: "Distíngase dos Jerusalén: a) La celeste, a que se refiere Apoc. 21,1 y denominada ‘la ciudad santa, Jerusalén nueva’; paradigma divino, escrito o pintado en las manos de Dios" (Is.49, 16); la Ciudad que de Dios baja. b) la terrena, del Milenio, en la cual se ejercitan los justos en orden a la incorruptela, y se dispone a la Salud; imagen terrena de la anterior". (Ibídem, p.541-542).4

"… la cuestión de las dos Resurrecciones; que es el punto esencial y el que define al Milenismo. De modo que su definición propia es: ‘Milenistas son los exégetas que leen dos resurrexiones en Apok. XX (y en los lugares paralelos de San Pablo y San Mateo), ‘la Primera y Segunda’, conforme allí se lee". (La Iglesia Patrística… p.88).

"A la llegada de Cristo sucederá la Primera Resurrección. ‘Estas cosas y otras muchas están predichas sin duda alguna (‘sine controversia’) para la Resurrección de los Santos, que es inmediatamente después de la aparición del Anticristo y la perdición de él y de todos los suyos; Resurrección con la cual reinarán los justos sobre la tierra…’ ". (Ibídem, p.136).

Y como dice el Padre José Rovira, "Hemos visto que según la predicción de Daniel VIII 26,27, inmediatamente después de la muerte del Anticristo, no se acabará el mundo, sino que seguirá la Iglesia compuesta de Judíos y Gentiles y extendida por toda la tierra, y los santos ejercerán el poder y la soberanía y a ellos servirán y obedecerán todos los reyes del orbe. Esta interpretación del texto daniélico, no es universalmente reconocida, pero si la más común y autorizada y más conforme a las palabras del profeta". (Enciclopedia Espasa-Calpe, artículo Parusía, p. 440).

Respuesta al punto cinco. San Ireneo, discípulo de San Juan, en línea recta a través de San Policarpo, condiscípulo de San Papías, tiene más peso sobre el tema, conforme a los cuatro primeros siglos de la Iglesia, que San Jerónimo que es posterior, además, no trató ex profeso sino que se limitó a execrar el milenarismo craso, carnal y herético, de Cerinto. No sólo San Ireneo, sino San Papías, San Justino mártir, San Teófilo, San Melitón, San Hipólito, San Victorino, San Metodio, San Zenón, San Ambrosio, para nombrar algunos santos milenaristas anteriores o contemporáneos a San Jerónimo.

Respuesta al punto seis. El sistema no, la idea sí, lo cual hay que distinguir.

Respuesta al punto siete, Está hablando de la resurrección en general y no de la resurrección general específicamente (aunque no la excluye). De todos modos el distinguir dos resurrecciones es lo propio de los milenaristas cosa que los antimilenaristas no quieren admitir en su alegorismo exegético, como queda claro en Apocalipsis 20,5-6, imponiendo su sistema y negando la doble resurrección de las Escrituras.

Respuesta al punto ocho. No es una parábola ni tampoco es una alegoría.

Respuesta al punto nueve. Nadie niega eso, únicamente que no se han cumplido todas las profecías del Antiguo testamento, sino en parte. Ver lo que dice el Padre y Doctor Benjamín Martín Sánchez en su libro "Israel y las profecías" y como dice el P. Castellani: "Nosotros decimos que las profecías mesiánicas, se han 5

cumplido en su primera parte y han de cumplirse de nuevo más espléndidas en su segunda parte" (El Apokalypsis, ed. Paulinas, Bs.As.1963, p.89).

Respuesta al punto diez. Baste ver lo que dice el P. Castellani sobre las dos Mujeres y saldrá de las dudas teniendo la correcta interpretación: "La visión de la Gloriosa Parturienta pertenece a la Séptima Tuba, y comienza con ella la sección puramente esjatológica o parusíaca del Apokalypsis. Esta mujer es símbolo de Israel; y alude a la conversión de los Judíos (o una parte de ellos) en los últimos tiempos, profetizada por San Pablo". (El Apok. p.161-162). Y a continuación explicita el Padre Castellani: "Es, o bien la Virgen Santísima, o la Iglesia, o Israel, ‘el Israel de Dios’: no hay otras exégesis posibles. No conviene simplemente ni con María Santísima ni con la Iglesia; aunque en cierto modo, sí; por lo cual la Liturgia lee este pasaje figurativamente en la fiesta de la Virgen; los pintores cristianos representaron con ese símbolo la Inmaculada Concepción". (Ibídem, p.162).

"Hacia el final del Apokalypsis aparecen en el dos Mujeres misteriosas, una Madre y una Mala Hembra". (Ibídem, p. 255).

"La ‘Mujer’ significa en la Escritura constantemente Israel, es decir, la Religión del pueblo Judío -y el pueblo judío. Dios apostrofa a su pueblo como a una adúltera -o la requiebra como a una novia. Los déuteroprofetas abandonan incluso la imagen de Reino para insistir en la figura de la Esposa. Cristo llamó a su gente ‘generación adúltera’. San Pablo representó a la Iglesia con la figura de una doncella, ‘virginem castam exhibere Christo’, una virgen que da en matrimonio a Cristo. Las dos mujeres del Apokalypsis representan la religión verdadera en sus dos polos extremos, la religión corrompida y la Religión fiel: la ‘Forneguera’ sobre la Bestia Roja y la Parturienta vestida del sol de la fe, pisando la luna del mundo mudable, y coronada de la veinticuatral diadema estelar patriarcal y apostólica. Estos dos aspectos de la Religión, son perfectamente distinguibles para Dios, pero no siempre para nosotros". (El Apok. p. 256).

Respuesta al punto once. Es el único error grave en toda la obra del P. Lacunza, pero esto no tira por tierra todo el resto, como pretenden. Además este error es fácilmente subsanable, pues en el milenio habrá Iglesias y Clero y Misas y los demás sacramentos, pues hay los viadores.

Respuesta al punto doce. Claro que tendrán un sentido diverso en sus propios lugares, si se interpreta alegóricamente y no literalmente. Como explica el P. Castellani, el sentido literal es el que prima y de él derivan todos los otros: "Los que no siguen el sentido literal de la Escritura no llaman al agua, agua; sino cualquier otra cosa". (El Apok. p.27).6

"El ‘alegorismo’ contemporáneo, no es exégesis sino fantasía; y evacúa la profecía de dentro de la Escritura, convirtiéndola en mala poesía; propia deste tiempo de crisis de la fe". (El Apok. p.158).

"El milenarismo espiritual consiste simplemente en interpretar el Cap. XX del Apokalypsis (y consecuentemente todos los lugares paralelos en los Profetas y en Pablo y en los Evangelios) literalmente; no literal crudo, sino literal simbólico, conforme al estilo de la literatura oriental, que es diverso y aún contrario a lo alegórico o ‘figurado’ ". (La Iglesia Patrística… p. 336).

Respuesta al punto trece. Depende de qué unanimidad se esté hablando, pues la única que ha existido es la unanimidad patrística de los primeros cuatro siglos de la Iglesia, después de esa época, sobre el tema no ha existido la unanimidad que se pretende y menos en la época moderna.


Estas son las respuestas a los trece puntos y espero que no se queden en sus trece como el testarudo aragonés, el antipapa Benedicto XIII, Pedro de Luna, aunque fue uno de los más grandes canonistas de su tiempo.
Conviene no olvidar que lo importante del Milenarismo es tener presente: "Cristo debe volver. Debe volver pronto. Y a medida que su retorno se aproxima, por fuerza se deben hacer más claras las Promesas de sus Santos y las Visiones de sus Videntes. Volverá no ya a ser crucificado por los pecados de muchos, sino a juzgar a todos, no como Cordero de Dios, sino como Rey del Siglo Futuro. Volverá para poner a sus enemigos de alfombra de sus pies, a restaurar y restituir para su Padre, todas las cosas, arrojando de ellas y amarrando el Príncipe de este mundo; volverá en el clímax de la más horrenda lucha religiosa que han visto los siglos, es el ápice mismo de la Gran Apostasía y de la tribulación colectiva más terrible después del Diluvio, cuando sus fieles estén por desfallecer y esté por perecer toda carne. Volverá Vincens ut vincat, como un rayo que surgiendo de Oriente se deja ver en Occidente, para arrebatar a él en los aires, a nosotros los últimos, los que quedamos, los reservados ‘in adventum Domini’, que hemos sufrido más que Job, creído más que Abraham, y esperado más que Simeón y Ana". (El Apok. p.90-91).

"Toda la tradición antigua en masa durante los cuatro primeros siglos dela Iglesia, entendió en este capítulo simplemente que habría un largo período de paz y prosperidad en el mundo (mil años o bien mucho tiempo) después del Retorno de Cristo y el refulgir de su Parusía; que habría dos resurrexiones, una parcial de los mártires y santos últimos, otra universal al fin de buenos y malos, lo cual también San Pablo dice…". (El Apok. p.295-296).7

El famoso Cornelio Alápide, sin ser milenarista, dice lo siguiente: como hace ver Cristino Morrondo Rodríguez canónigo lectoral de Jaén, en su libro Catástrofe y Renovación. Jaén 1924: "Cornelio Alápide, comentarios al Profeta Daniel, VII-27, aunque en variedad de lugares de su obra voluminosa hace incesantes reparos a los milenarios, pero se vio obligado ante la evidencia del texto sagrado a considerar sus convicciones diciendo: ’que el Reino y la potestad y la Grandeza del reino que está bajado del cielo al pueblo de los Santos del Altísimo, cuyo reino es Eterno y todos los reyes se servirán y obedecerán… Yo digo que es cierto que vendrá este reinado de Cristo y de los Santos y que este reinado no será solamente espiritual como el que ha tenido siempre en la tierra, ya que cuando se ha perseguido a los Santos, ya cuando estuvo sujeto a las persecuciones y trabajos, sino que este reinado será corporal y glorioso; es decir que los Santos, con sus cuerpos y sus almas, han de reinar con Cristo aquí en la tierra, como reinarán eternamente en el cielo. Mas creo que ese reinado dará principio en la tierra en el momento de haber dado muerte al Anticristo, pues muerte este y despojado de sus dominios, la Iglesia reinará en todo el universo, y el redil lo compondrán judíos y gentiles y después el reino será trasladado al cielo y por toda la eternidad’ ". (p. 215).

El Padre José Rovira S.J.-al parecer sobrino del Padre Ramón Orlandis (1873-1958) quién fue un gran entusiasta del Reinado de Cristo e influyó en él para que escribiera sobre el Milenarismo; el P. Orlandis tuvo, además, el mérito de ser el origen de la llamada Escuela Tomista de Barcelona, con sus discípulos Bofill, Canals y sus continuadores como Forment-, es el autor del artículo Parusía de la Enciclopedia Espasa-Calpe, en donde dice: "En este texto se predice claramente que a la destrucción del Anticristo y de las otras potestades antiteocráticas les seguirá no solo un triunfo, sino un reino de Cristo y de los santos, un reino, que será sobre la tierra o debajo del cielo, como dice Daniel, un reino en que el poder será del pueblo de los santos altísimos, al cual (pueblo) todos los reyes le servirán y obedecerán. Es, por consiguiente, muy probable que inmediatamente después de la muerte del Anticristo no se acabará el mundo, sino que se seguirá todavía la Santa Iglesia, el reino de los santos que ejercerá la soberanía sobre toda la tierra. Y en ese sentido interpretan el texto de Daniel los mejores y más renombrados intérpretes, Maldonado, Mariana, Menoquio Tirini, Gaspar Sánchez, Cornelio a Lapide y Kabenbauer. Véase, por ejemplo, lo que dice Cornelio a Lapide: ‘Entonces, destruido el reino del Anticristo, la Iglesia reinará en toda la tierra y de los judíos y de los gentiles se hará un solo redil con un solo pastor’ ". (p. 440). Realizándose así, apocalípticamente, la Gran Promesa de toda la Escritura. Esta es la bienaventurada esperanza de la cual nos habla S. Pablo: "Aguardando la dichosa esperanza y la aparición de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo" Tit. 2,13).8

Me permito, antes de terminar, hacer una aclaración, pues si bien el que ignora tiene derecho a preguntar, no quiere decir que le da derecho para impugnar, el ignorante pregunta, no impugna. Pues estoy cansado de ver cómo hoy en día, cualquiera con un barniz de algunos conocimientos, se erigen en maestros y doctores, hay una insolencia intelectual de creerse poseedores de una materia porque se haya leído, como si el que lee sobre medicina ya es médico, o el que lee sobre leyes ya es abogado. Las ciencias filosóficas y teológicas, requieren mucho estudio y preparación académica. Por lo tanto, no hay que pretender que ya se es filósofo, teólogo o exégeta, porque nos hayamos medio pulido a los brincos en estas materias; hay que aprender a respetar la verdad, y aunque no haya muchos que la defiendan, no por eso cualquiera que lea y se empape es un maestro en esa disciplina. Por mucho que una enfermera vive con enfermos, médicos y cirujanos, y aprenda y sepa mucho, jamás se le va a ocurrir que por eso ya es un médico que puede formular recetas, o un cirujano que puede operar. Digo esto porque produce indignación el ver la falta de respeto que hay en estos menesteres. Es muy lícito formular preguntas o exponer dudas, pero una cosa es preguntar al que sabe, y otra muy distinta impugnarlo. Esto demuestra cuán desjerarquizados intelectualmente nos encontramos hoy en día, que cualquiera es un doctor, cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón o lo que sea, como dice la famosa canción "Siglo XX Cambalache".


Con esto quiero dejar claro que acepto todas las preguntas, dudas que se quieran hacer, pero no las del fariseo que pregunta sin interés de la verdad, sino que lo hace para poner una zancadilla. No voy a contestar las preguntas que se hacen para impugnar lo que se desconoce. Claro está, que responderé en la medida que pueda, según mis límites, pues como es natural, nadie se las sabe todas. Pero una cosa es querer aprender y otra cosa es refutar la verdad. Y si se tiene una posición contraria, pues simplemente expóngala y si es errónea, alguien con capacidad intelectual la podrá rebatir.
No nos queda más que decir y esperar la gloriosa y bienaventurada esperanza de la Parusía, diciendo: "Si alguno no ama al Señor, sea antema, Maran-atha". (I Cor. 16.22").


P. Basilio Méramo

Bogotá, Junio 29 de 2013

SEXTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS



 
 
Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este domingo tenemos el relato de la segunda multiplicación de los panes que llevó a cabo nuestro Señor. Milagro que repite en dos ocasiones como también repitió la pesca. Estas reiteraciones, como lo dice el gran glosador del siglo XX, desafortunadamente no reconocido como tal, el padre Castellani, eminencia de la Compañía de Jesús y expulsado vilmente habiendo sido el doctor más eximio, si se quiere, que haya tenido esta Compañía en América, pues su diploma lo hacía predicador y exegeta sin tener que someter sus escritos a la aprobación del nihil obstat cuando ésta existía, titulo otorgado por el papa Pío XII y que pocos en un siglo tienen. El padre Castellani decía que los milagros son parábolas en acción; y cuando Cristo repetía un prodigio era porque había un contenido y un significado y por eso no era el mismo milagro; nos advierte en esta ocasión que el doble prodigio invita a mirar la proporción inversa que hay: a mayor número de gente, menos panes y más sobras; a menor gente más panes y menos sobras. En una multiplicación había siete panes y comieron cuatro mil personas y sobraron siete canastos; en la segunda había cinco panes, comieron cinco mil personas, sobrando doce canastos.
Se debe hacer la siguiente reflexión, muy justa, que muestra que con menor cantidad de materia obra mayor efecto, hace más. Sabemos que la multiplicación de los panes no sólo significa la multiplicación de la eucaristía sino también la palabra de Dios y la predicación, y que a través de esa predicación y esa eucaristía nuestro Señor incrementa humildemente su reino, acrecienta su reino y que ese reino no necesita de muchas cosas, como podemos creer los hombres para difundirlo, sino que incluso con menos y con medios más pobres Dios puede obtener una difusión mucho más amplia como la que hizo en la segunda multiplicación, en la cual comió más gente y sobraron más canastos.
Comúnmente creemos que para predicar la palabra de Dios, hacer crecer su reino y convertir almas se necesitan grandes cosas. Es todo lo contrario, menos necesita Dios. Esos medios en los que estamos tentados a pensar que necesita la Iglesia y que han hecho mella en ella, son: la astucia política, el poder, la influencia, las riquezas. Mucha gente está tentada a creer que si tuviéramos esos recursos convertiríamos al mundo, y eso es un error, porque el mundo no se transformará por la política, el poder o la influencia ni las riquezas, sino por la táctica pobre y humilde de la predicación fiel del Evangelio. Lo único que sí necesita la Iglesia para evangelizar son los sacerdotes bien formados.
Por lo mismo, el padre Castellani decía que lo primero que necesita la Iglesia son sacerdotes bien instruidos para que puedan predicar fielmente la palabra de Dios; lo demás, como el prestigio, el poder, las riquezas y la diplomacia sobran, como también sobrarían la radio y la televisión. No convertiríamos a nadie por la televisión, la radio, las revistas y los medios de comunicación, como muy tentados estaríamos a caer. Otro asunto es utilizar esos medios como católicos en la difusión de nuestra cultura religiosa; pero la religión católica, la fe y la conversión de las almas se opera por la prodigiosa multiplicación de la palabra de Dios fielmente transmitida a lo largo de la tradición. Tal es el error y la confusión con respecto a la propagación de la palabra de Dios que vemos a la Iglesia aturdida en una propaganda estéril por la fe, absolutamente estéril.
Nuestro Señor se valió de sus doce apóstoles, pobres pescadores, ignorantes, pero hombres de principios, leales y nobles, porque se puede ser pobre y pescador pero noble, la virtud del hombre de bien. Así eligió a sus discípulos para que distribuyeran la palabra de Dios. Nos muestra en estas dos multiplicaciones de los panes cómo en las manos de los apóstoles se multiplicaba el pan y cómo no solamente de pan vive el hombre sino también de toda palabra de Dios. Entonces así se difundiría la palabra de Dios, por esa transmisión fidedigna que hoy no se tiene en cuenta y por eso la gran ruptura que hay al no darle importancia a la tradición, porque no se puede dar lo que no se tiene y no se puede tener lo que no se ha recibido; si los apóstoles no hubieran obtenido el pan de las manos de nuestro Señor no se hubiese multiplicado; para dar hay que recibir, y tiene que ser de Dios para poder dar transmitiendo fielmente las cosas de Dios.
Ahí está el problema cuando se origina una ruptura, un rechazo, un corte vertical con la Tradición. Monseñor Lefebvre, cuando era vil e insidiosamente atacado por la prensa o por los obispos que le reprochaban cínicamente el cisma, lo dijo en varias ocasiones: “Si hay un cismático no soy yo, son ellos; si hay un cisma no soy yo, son ellos quienes crean el cisma porque no puede haber una ruptura, ni una escisión en la transmisión fiel de la palabra y de la doctrina de Dios y de la religión de Dios que es la religión católica; el solo hecho de no tener en cuenta la Tradición y atenerse a ella origina esa ruptura, ese cisma”. Por eso Monseñor Lefebvre siempre se sintió el fiel transmisor de lo que había recibido y en su tumba y en su lecho de muerte mandó escribir: “He transmitido lo que recibí,como un simple y humilde siervo de Dios”.
Así debe ser todo sacerdote y todo obispo, todo el que ocupe un lugar en la jerarquía de la Iglesia para que así se multipliquen el reino y la palabra de Dios, la santa Eucaristía. Porque si estoy en ruptura con la tradición, con la concepción católica de la santa Misa, ¿cómo se consagraría?, ¿con qué intención?, si no es la santa Misa sino una cena donde se reúnen los amigos, y Dios está presente allí donde hay dos o tres reunidos en su nombre; eso no es la misa. Aquí estamos reunidos y sin embargo hasta que no se pronuncien las palabras de la consagración no hay misa, no hay presencia real y sin embargo aquí está presente Dios porque estamos más de dos o tres reunidos o en cualquier otro grupo, en la calle o en una plaza; pero esa presencia universal de nuestro Señor allí donde están sus discípulos no es la presencia sustancial que hay en su cuerpo eucarístico.
Ahí está el riesgo de invalidez de la nueva misa, que no es otra opción como creeríamos; hay riesgo porque no hay la garantía de la confesión sacramental justamente por tener otro concepto distinto al de la Tradición sobre la Misa y sobre el sacrificio. Tanto es así que no se lo ha querido definir como un sacrificio propiciatorio sino de alabanza, eucarístico, pero no donde hay inmolación.
La Misa se define como la renovación incruenta del mismo sacrificio del Calvario, la inmolación, pero no realizada físicamente sino incruenta y sacramentalmente. Acerca de esa tercera dimensión podríamos así decir: la dimensión natural, la dimensión sobrenatural y la tercera que es la sacramental, que conjuga esas otras dos dimensiones y que están en todos los sacramentos; por eso hay elementos del orden natural y elementos del orden sobrenatural que están conjugados en el sacramento; por eso se bautiza con agua, se consagra con pan y vino, pero también está la gracia del bautismo; pero asimismo está la presencia real y substancial de nuestro Señor en las especies del pan y del vino que ya no lo son sino que se convierten en el cuerpo y la sangre de nuestro Señor, junto con su alma y divinidad.
Es importante recordarlo para no dejarse llevar por el error y caer en cisma, en el cual automáticamente se cae si me sustraigo de la Tradición católica que es la que hace que la Iglesia de hoy sea la de mañana y no que haya una nueva Iglesia y una nueva religión que adulteran la palabra y el nombre de Dios, pues se valen de Dios para destruir su reino. Eso es lo satánico, lo terrible y lo difícil de entender y discernir; solamente a los ojos y a la luz de la fe se pueden sopesar y ver esto. Si no las vemos es porque nuestra fe es poca. Misterio de fe, hay que vivirlo, y éste se resume y sintetiza en la santa Misa y por eso esas palabras que estuvieron desde el principio, desde los apóstoles, han sido quitadas de la santa Misa –misterio de fe– ,por eso estaban incluidas dentro de las palabras de la consagración del vino, para expresar, para manifestar esa realidad.
Nuestro Señor necesita esa fidelidad de los apóstoles para que el reino de Dios se propague por su palabra y por su sacrificio. Esa es la explicación del doble milagro de la multiplicación de los panes, para que no creamos que necesitamos grandes cosas, sino que con las más humildes, con las más pequeñas se puede convertir al mundo si éste y los hombres quieren y si los apóstoles son fieles. Lo que se necesita es la fidelidad de los apóstoles bien instruidos; pero hoy falta educación religiosa, formación teológica y dogmática en el clero y, por tanto, pulula el error por doquier.
Desde luego que el pueblo se confunde si no hay doctores en la fe que por oficio son los obispos, los catedráticos de Dios. Los sacerdotes son auxiliares, ayudantes de esos doctores y catedráticos en la fe. El que predica en nombre propio es el obispo, mientras que el sacerdote, con su permiso, lo hace como un auxiliar. Faltan esa luz, esos doctores, esos obispos; por eso vemos el mundo que se cree católico sin esa luz de la fe, porque no hay doctores.
Son cuatro o cinco obispos fieles (cuatro, pues ya claudicó monseñor Lisinio quien era el quinto obispo consagrado junto con los cuatro de la Fraternidad); cuatro obispos para dar luz al mundo en la fe. Peor que la época de San Atanasio, porque este santo no estaba tan solo, se encontraba con San Hilario, San Basilio, San Gregorio y otros. Y es mucho peor que la herejía arriana que negaba la divinidad de nuestro Señor; hoy se refuta la santidad de la Iglesia católica, eso es lo que hace el ecumenismo, al colocarla en igualdad con las otras religiones. Es un nuevo arrianismo, mucho peor porque contamos con menos defensores de la fe y es mucho más universal el mal porque ahora abarca todo el mundo.
No por eso debemos claudicar en la multiplicación del reino y de la palabra de Dios, sino seguir siendo fieles a la sacrosanta tradición católica y propagar el reino de Dios y procurar no sólo nuestra salvación sino la de todas las almas.
Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, mantenernos fieles a la Tradición, salvar nuestras almas y las de todos los demás. +
 
PADRE BASILIO MERAMO30 de junio de 2002

lunes, 24 de junio de 2013

DEL SEDEVACANTISMO FIDEÍSTA AL RESTAURACIONISMO ANTIAPOCALÍPTICO



DEL SEDEVACANTISMO FIDEÍSTA
AL RESTAURACIONISMO ANTIAPOCALÍPTICO




Es lamentable que personajes "eruditos" como el que escribe con el seudónimo de "Fray" Eusebio de Lugo, (quien dice haberme conocido, al parecer en España, pero que no me permite el placer de identificarlo diciendo quién es), confunde a los fieles con sus comentarios donde lo mezcla todo.
Se permite al final de su escrito del 20 de Junio de 2013, muy interesante e ilustrativo acerca de la Profecía de San Anselmo de Sunium sobre la letra K, manifestar su parecer, descalificando la visión apocalíptica ante la crisis actual, de obsesiva e histérica, (lo cual es típico de lo mujeril) en ciertos clérigos tradicionalistas que según él "son recién llegados a una forma de sedevacantismo sui géneris y que además son despreciadores del papado, al estar influidos por la obra del marránico Padre Lacunza", "al sostener la inminencia de la Parusía y esto además muy parecido a las pesadillas de Joaquín de Fiore, haciéndolos unos derrotistas (léase pesimistas) que no quieren trabajar (léase creer) en la restauración por las fuerzas intrínsecas del esfuerzo (músculo humano) que dicho sea de paso, es una de las características del progresismo ecumenista", desconociendo que el Apocalipsis es la profecía de la gran y bienaventurada esperanza.


Es evidente que apunta hacia lo que en muchas ocasiones he dicho, pero sin nombrarme, por mi posición apocalíptica y milenarista patrística cual lo exponen entre otros el Padre Castellani, el Padre Alcañiz, el Padre Rovira, el Padre Pesquera, el Padre Martín, Monseñor Morrondo y el famoso Padre Lacunza.

Así tenemos que nuestro ilustre y anónimo impugnador confunde el Joaquinismo, del famoso Abad calabrés Joaquín de Fiore (1135-1202) permeado por la Cábala, como lo acredita el P. Julio Meinvielle en su libro "De la Cábala al Progresismo", con el Apocalipsis recta y correctamente interpretado por la Iglesia primitiva de los cuatro primeros siglos.
Nada de raro sería que nuestro brioso detractor también meta en el mismo saco a San Luis María Grignion de Montfort, si sabe que el santo es apocalíptico y milenarista y que además menciona tres reinos: el del Padre, el del Hijo y el del Espíritu Santo. Así dice el Santo en la Oración Abrazada: "El reino especial de Dios Padre, duró hasta el diluvio y terminó por un diluvio de agua; el reino de Jesucristo, terminó por un diluvio de sangre, pero vuestro reino, Espíritu del Padre y del Hijo, continúa actualmente y se terminará por un diluvio de fuego, de amor y de justicia". Pero esto no tienen nada que ver con la teoría de los tres reinos de Joaquín de Fiore, quién fue condenado por el Concilio IV de Letrán (1215) por sus errores trinitarios.

Y San Luis, como buen apocalíptico y milenarista, en la misma oración dice sobre la restauración parusíaca: "¿No es menester que vuestra voluntad se haga en la tierra como en el cielo y venga vuestro reino? ¿No habéis mostrado de antemano a algunos de nuestros amigos una renovación futura de vuestra Iglesia?, ¿No han de convertirse a la verdad los judíos? ¿No es esto lo que espera vuestra Iglesia? ¿No os piden a gritos todos los santos del cielo justicia: Vindica? ¿No os dicen todos los justos de la tierra: Amén, veni, Domine ¿Las criaturas todas aún las más insensibles gimen bajo el peso de los pecados innumerables de Babilonia y piden vuestra venida para restaurar todas las cosas. Omnis creatura ingemiscit, etc.". Esta es la verdadera restauración, la que se realizará el día de la Parusía, cuando venga el Señor en Gloria y Majestad.


Por otra parte, no distingue entre Milenarismo Patrístico o Espiritual y Milenarismo Carnal, Craso o Judaizante, ni el Milenarismo Mixto o Mitigado; todo lo pone en el mismo saco, todo lo mezcla y confunde sin ningún reparo, lo mismo son habas que habichuelas, papas que batatas; cuando lo propio del sabio es ordenar y distinguir.

Decir además que el Padre Manuel Lacunza es marránico (judaizante), es un total despropósito y falsedad petulante que desconoce lo que Marcelino Menéndez y Pelayo dice en su obra "Historia de los Heterodoxos Españoles", dejando en claro que el P. Lacunza era ortodoxo y no un hereje como algunos hoy ignaramente piensan (o mejor dicho no piensan) pues hablan sin mayor conocimiento ni sapiencia. Claro está, de otra parte, que si no encajamos esta crisis sin precedentes en toda la historia del mundo y de la Iglesia, cual nunca se ha visto ni se verá, en el contexto del Apocalipsis, que históricamente ha comenzado cuando menos hace más de 60 años con el fin de la Diáspora (1947 o 1948 según se mire, el decreto o la realización) que se señala en las Sagradas Escrituras como un hecho para el fin de los últimos tiempos apocalípticos por lo que afirma San Lucas 21, 24, y que además toda esta crisis de fe y de apostasía abominable y desoladora en el lugar Santo (la Iglesia) es apocalíptica, junto con la Gran Tribulación, la cual según Santo Tomás consiste en la perversión de la doctrina católica por una falsa doctrina, con la consiguiente pérdida de la fe y a tal punto que si los días no fueran abreviados nadie se salvaría, tal cual vemos hoy en día, es comprensible buscar a todo precio una "restauración". Pero resulta que esta crisis por su contenido y extensión no puede ser otra que la gran crisis apocalíptica, la cual requiere la intervención de Dios como solución.

De tal modo que la única Restauración Universal prometida y por la cual la creación (todo el cosmos o el universo entero) gime esperando su Redención como señala San Pablo, Rom. 8, 18-25, es la que tendrá lugar con la Parusía. Es la única Restauración Universal o Cósmica. Pretender otra es desvirtuar las Escrituras y corromper la Palabra de Dios con falsas esperanzas restauradoras producto de los hombres que desechan la gran Esperanza Apocalíptica.
Se trata de la famosa Apocatástasis (ποκατστασις, Restauración) o Palingenesia (πλιν-γνεσις, Renovación de todo, o de todas las cosas) de la que nos hablan los Hech. 3,21. Todo lo cual queda resumido a la Parusía y el Glorioso Milenio de Cristo Rey, que en sí constituye la bienaventurada esperanza de San Pablo, Tit. 2,13, de San Pedro, I Pet. 1,13, II Pet. 3, 11-13 y de San Juan, Ap. 21,5.

Así pues tenemos que aquellos que no aman la verdad y la Parusía, como dice San Pablo en II Tim. 4,8, no sólo no pueden entender, sino que se hacen a su vez enemigos de Dios, son sofistas: "que siempre están aprendiendo y nunca serán capaces de llegar al conocimiento de la verdad". II Tim. 3,7; "Porque todavía un brevísimo tiempo, y el que ha de venir vendrá y no tardará. Y el justo mío vivirá por la fe". Hebr. 10,37-38.

Esto es la esperanza en la Parusía (la Esperanza Apocalíptica) para que no seamos avergonzados: "Ahora, pues, hijitos, permaneced en Él, para que cuando se manifieste tengamos confianza y no seamos avergonzados delante de Él en su Parusía". I Juan 2,28, pues como dice más adelante San Juan, esa esperanza que a su vez nos purifica, es la Parusía: "Mas sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como es. Entretanto quienquiera tiene en Él esta esperanza se hace puro, así como Él es puro". I Juan 3, 2-3.

Tenemos así que el que niegue todo esto, es Anticristo; sabiendo además por lo mismo, que es la última hora: "Hijitos, es hora final y, según habéis oído que viene el Anticristo, así ahora muchos se han hecho anticristos, por donde conocemos que es la última hora". I Juan 2,18.

Y: "¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, que niega al Padre y al Hijo". I Juan 2,22.

Negar o eclipsar la Parusía, es también lo propio del Anticristo, al no confesar a Cristo y su gloriosa Parusía "y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios, sino que es el espíritu del Anticristo". I Juan 4,3. "Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe". I Juan 5-4. "Porque han salido muchos impostores, que no confiesan que

Jesucristo viene en carne. En esto se conoce al seductor y al Anticristo" II Juan 1,7. Léase bien, no dice que vino (pasado) sino que viene (futuro) y esto es la Parusía.


San Juan dice que Anticristo es el que no confiesa que Cristo ha venido en carne (I Juan 4,2), como el que no confiesa que Cristo viene en carne II Juan 1,7). Por lo tanto, según la traducción de Monseñor Straubinger del texto original griego, tan Anticristo es el que niega la Primera Venida (que ha venido en carne), como el que niega la Segunda Venida o Parusía (que viene en carne).
Por último, al referirse a "un sedevacantismo sui géneris y despreciador del papado" quizás molesto por la publicación de mi trabajo: Consideración Teológica sobre la Sede Vacante, nuestro flamígero impugnador, parece que no conoce sino la versión visceral, apriorística, categórica, dogmática del sedevacantismo fideísta y por eso habla medio asombrado y molesto de un nuevo "sedevacantismo sui géneris", que de nuevo no tiene nada, porque fue escrito en 1993 y enviado en 1994 a la Casa Generalicia, siendo entonces el Superior General el Padre Schmidberger; lo que es reciente es la difusión al público en general, pero no creo que "Fray" Eusebio en aquel entonces tuviera mayor conocimiento del tema que ahora pretende dominar como si fuera un teólogo.


Desconoce la posición por ejemplo de un P. Coache o de Mons. de Castro Mayer y aún el implícito sedevacantismo de Mons. Lefebvre que según me dijera el P. Aulagnier con ocasión de mi escrito en aquella época, dejando a entender que Mons. Lefebvre era en su pensamiento, sedevacantista.

De todos modos el tema se volvió un tabú, se llegó incluso a satanizarlo y gracias a una hábil y envolvente dialéctica, en la cual cayeron tanto los unos como los otros, es decir los sedevacantistas como los antisedevacantistas, con lo cual se obstaculizaba una consideración equilibrada y teológica que planteara el tema de modo ponderado y ecuánime, para que la luz se hiciera en un debate sobre un tema pobremente debatido y que hasta ahora se ha presentado bajo una falsa fase, haciendo del sedevacantismo, un dogma o cuasi dogma de fe, al divinizar la persona del Papa, extralimitando su infalibilidad, más allá de lo estricta y limitadamente definido por la Iglesia.
Ya decía el director del Seminario Francés de Roma, el Padre Le Floch en 1926 (considerado hereje por los sedevacantistas a priori y fideístas) advirtiendo de modo profético que: "La herejía que viene será la más peligrosa de todas; ella consiste en la exageración del respeto debido al Papa y la extensión ilegítima de la infalibilidad". Tal cual como hoy acontece al punto de divinizar la persona del Papa (idolatría papal o papolatría).

La cuestión de la Sede Vacante, es una consideración teológica que lleva a la evidencia (quoad sapientes, es decir: para los sabios o entendidos en la materia) como una conclusión teológica sin apriorismos categóricos, dogmáticos ni fideístas, sino basada en principios teológicos y de fe según la sana doctrina, saca las conclusiones que se verifican y confirman según los hechos.

La posibilidad de error en el Papa (él solo) está excluida cuando habla ex cathedra, es decir, ejerciendo su magisterio extraordinario, formulando o declarando una verdad como revelada a través de un juicio solemne. Extender la infalibilidad al magisterio ordinario del Papa (él solo), es un abuso y extralimitación de lo definido (limitado específicamente) por la Iglesia. Tampoco se puede confundir con el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, pues ya no se trata del Papa solo (unilateralmente) sino de todos los obispos unánimes moralmente y bajo su cabeza, el Papa.


Pero para el sedevacantismo dogmático, fideísta y visceral, esto es despreciar el papado y ser casi, -o sin el casi- un hereje; y éste es el caso de los que piensan como "Fray" Eusebio, para quien en lógica consecuencia con su pensamiento, San Alfonso sería un hereje, o por lo menos un despreciador del papado, al impugnar a Albert Pighi o

Pighius (1490-1542) al servicio del papado a partir de 1522 al ser llamado a Roma por el único Papa flamenco (holandés), Adriano VI, poniéndolo en el extremo opuesto, pero igualmente erróneo de Lutero y Calvino. Igual habría que decir del Cardenal Juan de Torquemada (tío del 1° Gran Inquisidor de España Tomás de Torquemada), de Melchor Cano, de Domingo Soto (estos dos, teólogos eméritos del Concilio de Trento), de Bañez y hasta de Suárez, por nombrar algunos; puesto que todos ellos admitían que un Papa podía ser cismático, hereje o bien, apóstata, sin olvidar al eminente Cardenal San Roberto Belarmino.

Todos los que hablan y piensan como alias "Fray" Eusebio, desconocen el pensamiento de la Edad Media, y de Papas como San León II (682-683), de Adriano II (867-872) o de Inocencio III (1198-1216) y por eso reputan como innovación lo que no es y que desconocen, a tal punto que si hay una innovación en esta materia, fue precisamente la del flamenco Pighi, sobre el cual se apoyan muchos sin darse cuenta de su innovador error.

Cabe además recordar el caso de San Vicente Ferrer (1360-1419), que favorecía en un principio a Pedro de Luna, el antipapa Benedicto XIII, en contra del legítimo; error que a la postre subsanó, pero a nadie se le ocurrió, ni antes, ni después, considerarlo como un hereje o como un impío, o como un despreciador del Papado.
Los anti-apocalípticos y anti-milenaristas no se dan cuenta de que son milenaristas al revés (o invertidos) como hace ver el P. Castellani muy agudamente: "Es el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenistas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en la Escritura, y ponen un Milenio que no está en la Escritura, por obra de las solas fuerzas históricas o sea una solución infrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’, como Condorcet, Augusto Comte y Kant; lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia; y en el fondo, la misma inspiración divina de la Sagrada Escritura". (El Apokalipsis de San Juan, ed. Paulinas, Buenos Aires 1963, p.367). Para rematar diciendo: "El Apokalipsis es el único antídoto actual contra esos ‘pseudoprofetas’". (Ibídem, p.367).

Por si fuera poco, no se dan cuenta de que la característica del Anticristo Religioso o Pseudoprofeta, consiste en ofrecer el Reino en este mundo, el paraíso en la tierra: "Y la Bestia de la tierra se parece el Cordero, ‘hace prodigios y portentos’, promete la felicidad y habla palabras hermosas, llenas de halago. Promete el Reino en este mundo, como Cristo. El Reino en este mundo por las solas fuerzas del hombre, como el Dragón le prometía a Cristo, en el Monte de la Tentación". (Ibídem, p.260-261). Tal como quieren los restauracionistas antimilenaristas.


Y ésta es precisamente la idea que permea y subyace en el fondo de todos los restauracionistas, que buscan el triunfo de la Iglesia en este mundo por las solas fuerzas del hombre (a puro pulmón y músculo humanos) sin lo cual ven fracasados su vocación sacerdotal y la misión misma de la Iglesia. En definitiva buscan en el fondo, lo mismo o algo parecido a lo que el Anticristo Religioso o Pseudoprofeta, la Bestia de la Tierra, promete y ofrece. Y ésta es la razón de su acendrado antiapocalipsismo y antimilenarismo, pues no toleran que no haya un triunfo o restauración intrahistórica y temporal de la Iglesia.
Y así tenemos que todo aquel que se opone a la concepción triunfal y restauracionista terrenal, es calificado de "pesimista, que baja los brazos, que cree que todo está perdido, que no hay nada que hacer"; porque no ven más allá de su visión terrenal y activista, que no tiene puesta su esperanza en Dios y en su intervención como epílogo de la historia.


P.Basilio Méramo

Bogotá, Junio 24 de 2013

domingo, 23 de junio de 2013

QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
El Evangelio de hoy nos muestra el reproche que hace nuestro Señor a los escribas y fariseos, impugnadores y enemigos. Nos dice a los presentes que si nuestra justicia no es más acabada que la de los escribas y fariseos, no entraremos en el reino de los cielos. Reproche que nos atañe a cada uno de nosotros si queremos entrar al reino de los cielos. Que nuestra justicia no sea mera apariencia de moral, de virtud, de santidad, de perfección, como la que tenían los fariseos; la justicia resume la santidad, la perfección. El hombre justo es, por antonomasia, santo.
Nuestro Señor nos incita a no ser como la orgullosa elite de los fariseos del pueblo elegido que se creía santa y perfecta cuando en realidad era todo lo contrario, solamente apariencia, follaje, exteriorización de virtud, de santidad, de justicia, de perfección. Eso no lo quiere nuestro Señor. Dios quiere la sinceridad de corazón frente a Dios y a los hombres; que no seamos hipócritas, de doble faz, que no guardemos una apariencia de virtud cuando en el fondo nuestra alma está corrompida. Esa es la recriminación de nuestro Señor a los escribas pero que también nos cae a nosotros.
Dios sabe si toda esta crisis la ha permitido por causa de esa falsa apariencia y falta de virtud pero disimulada en el exterior; por eso consiente el flagelo de todos los errores que ahora vemos; puede ser un justo castigo por la exteriorización de la religión católica quedando en mera apariencia pero desvirtuada de su verdadero contenido religioso. Hasta el rigor con el cual muchos fueron criados o educados, pero ahora se ve todo lo contrario, de un extremo se pasó al otro. La virtud es un equilibrio entre dos extremos y por encima, como la cima de una montaña a cuyos lados puede haber grandes abismos, y es claro que desde la cúspide sería peor la caída si se perdiese el equilibrio.
No debe sorprendernos lo que pasa en el mundo y la Iglesia vaciada de su contenido si no obramos bien como lo dice San Pedro en su epístola: huir del mal y hacer el bien; no devolver maldición por maldición sino bendecir; no maldecir aunque nos maldigan. En eso también consiste la virtud y la santidad cristiana, católica, y no en ser un baúl lleno de rencor, odio y venganza; todo eso se traduce y genera violencia física que es la manifestación de la furia interior, del encono y recelo llevados en el corazón. Y nuestro Señor lo advierte. No presentar el sacrificio y mucho menos comulgar si tenemos algo contra uno de nuestros hermanos, primero reconciliarnos y después ofrecer el sacrificio, ese es el ejemplo que debemos dar.
De qué sirve ir a Misa y comulgar si me peleo con el vecino, lo detesto y lo odio, o con cualquier familiar o conocido. No sirve de absolutamente nada, por eso quizás la ineficacia de tantas Misas mal oídas y comuniones mal hechas. A todo eso se refiere nuestro Señor en el Evangelio, para que verdaderamente vivamos el espíritu católico y cristiano, la verdadera virtud, no la de sepulcros blanqueados por fuera y con la podredumbre del alma y del corazón por dentro. A la virtud y no a la apariencia de religiosidad que podamos tener o que hubo antaño, no solamente en Colombia sino en el mundo, adorando a Dios con la boca y no con el corazón. Es, entonces, una invitación a obrar realmente una interiorización, a un balance económico del alma delante de Dios; que recapacitemos para que nuestra alma sea cristiana, no infiel, para que tengamos un corazón cristiano. Un corazón que no sabe perdonar y que guarda rencor es pagano, no cristiano. Que el corazón no esté imbuido de paganismo al no obrar en consecuencia con lo que nuestro Señor nos pide, con lo que nos pide San Pedro en su epístola para ser un poco mejores y salvar nuestra alma y la de otros dando buen ejemplo.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que nos ayude a reflexionar todo esto como Ella las conservaba y meditaba en su corazón, para que a imagen de Ella nos santifiquemos y correspondamos cada vez más al amor de nuestro Señor. +
P.BASILIO MERAMO
23 de junio de 2002

viernes, 21 de junio de 2013

CONMINACION ANTE EL DESASTRE DE FELON Del Reverendo Padre Méramo.



CONMINACION ANTE EL DESASTRE DE MONSEÑOR FELLAY


Si Monseñor Fellay tiene todavía un mínimo de honestidad intelectual, lo mejor que podría hacer en consecuencia, es retirarse del cargo como Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, e ir a Roma a pedir que le certifiquen su catolicismo y lo reconozcan como verdadero Obispo, pues eso es en el fondo el problema que tiene y el verdadero dilema religioso que no lo deja vivir en paz sino alcanza de Roma apóstata, aunque para él es legítima, el beneplácito para ser católico y no un cismático.

Este es el gran complejo de identidad religiosa y católica que lo sacude y aplasta, tanto a él como a Schmidberger, Lorans, Celier, Duchalard, etc., y lo lamentable es que quieren imponer bajo el peso de la autoridad, sumisión y obediencia a toda la Fraternidad arrastrándola tras ellos en su error, junto con todos los fieles.

Lo que no se entiende es como personas de ese talante, pudieron entrar en la Fraternidad, siendo que no estaban verdaderamente convencidos del combate que se debía librar en defensa de la fe afrontando todas las dificultades, amenazas y sanciones, que lógicamente vendrían.

Monseñor Fellay y sus secuaces, de tradicional solamente tienen una sensibilidad, pero no tienen una noción cabal teológicamente estructurada, de aquí que su prioridad máxima, cueste lo que cueste, es celebrar un acuerdo y obtener una certificación de Roma que los respalde como verdaderamente católicos.
Luego, si ese es su problema, vayan a Roma y hagan lo que tengan que hacer, pero dejen en paz la obra que Monseñor Lefebvre fundó para mantener la Tradición Católica y la fe, ante la Roma Anticristo y Apóstata, ante la Nueva Iglesia Conciliar que no es la Iglesia verdadera de Dios ni es la Iglesia visible, como lo ha dicho Mons. Lefebvre.2

Lo cierto es que el silencio obsecuente se hace cómplice y le da fuerza y poder a Monseñor Fellay para seguir en su empecinada idea de ser reconocido a todo precio por la Iglesia Oficial Modernista y Apóstata, en cambio si todos le dijeran esto mismo que aquí se dice, sus días como Superior General estarían contados para él y todos sus ad lateres.


Queda claro que no tiene ningún derecho para imponer a la Fraternidad su complejo de identidad católica y el error que lleva a la total destrucción de la obra fundada por Monseñor Lefebvre en defensa de la fe y de la Iglesia, ante el modernismo de la Nueva Iglesia Conciliar.

P. Basilio Méramo

Bogotá, 20 de Junio de 2013

domingo, 16 de junio de 2013

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


Amados hermanos en Nuestro Señor JesuCristo:

El evangelio de hoy nos relata la primera pesca milagrosa. Nuestro Señor realiza este milagro en dos ocasiones como la multiplicación de los panes; cada uno de ellos tiene su propio significado; por esta razón es doble. En la primera pesca milagrosa, que hoy vemos, nos muestra la iglesia militante, mientras que la segunda pesca milagrosa, que relata San Juan, se refiere a la iglesia triunfante. Nuestro Señor le dice a San Pedro que tire la red hacia la derecha que significa los elegidos, y no se rompen las redes, Él está en la orilla y no en la barca con ellos. En la primera pesca la barca parece zozobrar, sucumbir por el peso de la cantidad de peses.

En esta primera pesca milagrosa Nuestro Señor confía esa misión a los apóstoles que le siguen, dejando, abandonándolo todo, familia, hijos, mujer, no tener más trato con las cosas familiares y de este mundo. La generosidad de los apóstoles y que tendrían que observar también todos aquellos que tienen un ministerio en el nombre de la Iglesia y de Nuestro Señor JesuCristo, y esa capacidad de abandonarlo y dejarlo todo, por lícito bueno que sea. Porque no es como cree el mundo que quien entra en religión, hombre o mujer, es debido a una desilusión o amargura; todo lo contrario, es dejar lo bueno por algo que es mucho mejor que es DIOS Nuestro Señor, y si hay gente que ha entrado a un convento, en religión, o lo que fuere por una desventura, tendría que ser no por eso en sí, sino porque eso mismo le haya hecho ver lo poco que vale el mundo, y si lo hiciera para huir de esa amargura, mal haría, porque no deja el mundo en lo que pueda tener de bueno y lícito para buscar a Dios, sino que busca consolar su pena y eso sería falta de vocación.

Nuestro Señor muestra la generosidad de los apóstoles, la humildad de ellos que no eran ni príncipes ni reyes, que bien los hubiera podido elegir, eran hombre humildes, de pueblo, gente sencilla que vive a la buena de DIOS. Que más que vivir a la buena de DIOS. Y elije a sus discípulos dentro de los pescadores por que así lo que ellos hicieran no sería atribuido a la grandeza que pudiesen haber en esos hombres sino a la palabra y asistencia de DIOS.

Por la palabra Nuestro Señor, Simón Pedro obedece y echa las redes después de haber pasado toda la noche, sin pescar absolutamente nada, para mostrar que es por la palabra de DIOS, por la palabra de Nuestro Señor que se pescan los hombres y no por otra cosa. Esa es la importancia de mantener fielmente la palabra de DIOS para la Evangelización, sin que se adultere, distorsione y cambie con el fin de acomodarse al mundo suavizando de algún modo, cuando no cambiando totalmente el significado y, por tanto, el contenido de la Palabra Divina. Y ese es el problema actual, cuando se adultera la palabra de DIOS, el evangelio, tan sutilmente que es difícil darse cuenta sin tener una preparación filosófica y teológica correctas. Peligro que corren los fieles por este cambio de la palabra divina, por querer estar en conformidad con el mundo, con el pensamiento, y con las costumbres de hoy, opuestas a la Iglesia.

Es una lucha descomunal y desproporcionada con un mundo alejado de DIOS y que acepta a un DIOS rebajado a la altura del hombre, no es el hombre quien quiere ascender a DIOS en sus brazos para llegar a Él, sino que quiere un dios rebajado a su capricho, a su modo de pensar y de ser, creando una religión mundana. Esto es desdichadamente el acontecer de las iglesias de parroquias con las predicaciones; ofrecer la religión católica no con lo sublime excelso que ya tiene por su carácter Divino sino de humano y rebajado, proponiendo una moral laxa corrupta, donde prácticamente ya no hay pecado, y si esto es mentira, entonces como se explica que la pornografía sea moneda corriente en los medios de comunicación, y por que la degradación del pudor reflejado en la moda de la mujer y que nadie dice nada por ser la moda, lo que se impone, y loco aquel que se oponga. Estos hechos palpables demuestran que hoy queremos una religión y una moral que satisfaga nuestros caprichos y deseos que no son los más puros; eso explica que pulule la impureza por doquier. Aquellos que quieren presentar una moral como la exige DIOS no tiene eco, no se les escucha, se prefiere lo otro.

Es exactamente lo que acontece hoy; y las personas que asisten a esta capilla deben comprender que esta no es una capilla común y corriente. Se exige el respeto a DIOS debido, que está en el sagrario y en el centro del altar, no sobre una mesa donde se celebra una cena, sino un altar donde se sacrifica, se inmola a Nuestro Señor como se inmoló en la Cruz pero realizado de un modo Sacramental e Incruento; donde se trata de adorar a DIOS en espíritu y verdad, manteniendo así la fe católica, apostólica y romana, y no una fe que se dice católica sin serlo, como en las otras capillas e iglesias.

Esa es la importancia de guardar el testimonio de la palabra, de la buena nueva, del Evangelio, que haya apóstoles generosos que lo dejen todo para predicar la palabra de DIOS y en el nombre de DIOS salvar las almas que están en el mundo como están los peces en el mar; así en el nombre de DIOS lograr su salvación. Esa es la misión de la Iglesia y la importancia de que la Iglesia guarde la verdad, guardar la verdad que la hace ser el cuerpo místico de Nuestro Señor JesuCristo.

Pidamos a la Santísima Virgen María meditar estas cosas para no ser católicos a medias, mundanos, sino de verdad tratar de reformarnos para no dejarnos llevar por el mundo que cada vez nos quiere absorber y en esa medida volvernos menos católicos y menos de DIOS. Imploremos a Ella que nos ayude a ser fieles testigos de DIOS y fieles transmisores de la palabra de Nuestro Señor JesuCristo para la salvación de las almas+

P. Basilio Méramo
16 de junio del 2002

miércoles, 12 de junio de 2013

PUNTO FINAL SOBRE EL TEMA DE FORO CATÓLICO (SE LO DIJE PADRE)




ULTIMA PALABRA Y PUNTO FINAL

 

Es evidente que es estéril discutir con Foro Católico, pues lo que le interesa a su director, Juan Carlos Fernández Vaccaro alias Logan, no es la verdad, sino el sabotear, minar y destruir a la resistencia Católica y a los grupos tradicionalistas, demoliendo y desacreditando toda expresión de la verdad.

Pareciera ser un agente de la Revolución anticristiana judeomasónica, que encubierto bajo las apariencias católicas infiltra sus filas para destruirlas; por eso más que Foro Católico es un Forro Católico, es decir una cubierta o pantalla que le sirve para lograr su diabólico cometido; de aquí su aversión y odio sistemático a todo lo que es tradicional y católico, como lo es Monseñor Lefebvre y su obra la Fraternidad Sacerdotal San Pio X; no hablo de la neo Fraternidad, bajo el mando de Monseñor Fellay y sus secuaces, que son unos viles y serviles traidores a la obra del fundador, pues Monseñor Fellay es un demócrata liberal con una mentalidad modernista, cual lo prueba el haber gastado una millonada buscando la asesoría de empresas que fraguan las imágenes empresariales para que su éxito sea obtenido.

Foro Católico está al servicio de las tinieblas, pretendiendo dirimir un aparente catolicismo, pero en realidad lo que hace es como un francotirador que dispara en todos los sentidos, para destruir, confundiendo y pervirtiendo a los pocos que resisten al modernismo; enarbola una verdad teórica, y en la práctica no deja ninguna en pie.

Con los agentes de las tinieblas, “nulam parte habemus”.

P. Basilio Méramo

Bogotá, 11 de junio de 2013

 
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"AVE  MARIA PURISSIMA"


Reverendo  Padre,  hace  rato  ya  que  se lo vengo  diciendo,  el  foro logatolico, esta  dirigido y compuesto por una especie de apologética, que  a  todo le tira y a nada le pega,  bueno,  la verdadera razón por la que no firma  el autor  con  su nombre  es porque sospecha  que  su padre  y  su  madre  fueron  hebreos,   y ahora reniega  de   quien  antes decía  era  su esposa,  y con quien  sabrá  DIOS  si  vive  o  vivió,  sin o con  sacramento,  por las  mismas  probabilidades,  y  si  tuviese  hijos,  de  ellos  sopecharia  de  sus  vínculos  con la sinagoga  de  satanás,  eso  si,  no  se le  ocurra  mencionar  que  san pedro  fue  Un papa,  casado,  o que  san  juan  fue  judío  porque  eso, para  la  nueva  iglesia irlandesa  de  Foro Logatolica,  es  una  tremenda  Blasfemia,  no  son  capaces  de entender,  que  para  que  la  Esposa,  se  convirtiera  en la  GRAN  RAMERA  apocalíptica,  era  necesario,  que  fuera  La  Esposa  la  corrompida,  y  no  una  sirvienta,  ni  una suplantadora,  ni  tampoco,  pudo  haberse  consumado  tal,  con  un  tálamo  vacante,  no  son  capaces  de  entender  ni  al  Evangelio,  que  nos advierte  fuerte  y  claro,    que  Cuando vieres a la  Abominación instaurada  en el  Lugar  santo,  (Daniel Sto. Profeta),    Si  alguien  os  dijere que el cristo  esta  en  el  fondo,  (ACUERDISMO  Y  FELONES),  OS SI  OS  DIJERE  QUE  ESTA  EN  EL  DESIERTO,  los  tin  tans  tucs,  los  Carmona  y otros  payasos  similares,  NO LES  CREYERES,  EN  FIN  ESE  PEDAZO  DE  buey,  (con perdón  de los  hermanos  bueyes),  No  se peina,  por temor  a  encontrar  a  un  buey   hebreo  en la  imagen del espejo.



SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González
Editor.

domingo, 9 de junio de 2013

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 
Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
La Iglesia nos propone en el Evangelio de este día la misericordia de Dios. Nuestro Señor aprovecha la presencia de los escribas y los fariseos que, como letrados, son los más celosos religiosos del pueblo de Israel; estos murmuran por ver que la gente común y corriente, los pecadores y los publicanos, se acercan a nuestro Señor, que no era ningún príncipe remilgado, ningún señorito bonito que no permitiera a la gente más humilde acercarse a Él; esto era inadmisible para esta elite religiosa cuyo pecado de soberbia llegaba al punto de despreciar al pueblo y a todos los demás creyéndose únicos y privilegiados, buenos, santos. Nuestro Señor entonces aprovecha para hacerles ver que es otra la idea que se debe tener de Él, quien ha venido por los pecadores, o sea por absolutamente todos.

A excepción de nuestra Señora la Inmaculada, únicamente Ella, por una gracia especialísima que la preservó de la corrupción de todo yerro, el resto, todo hombre que viene a este mundo, es un pecador. Por eso viene Dios, para remediar el pecado, el mal y toda la miseria que conlleva. Somos débiles, una raza deteriorada después de la caída de nuestros primeros padres, quienes fueron creados en estado de perfección. Pero después del pecado nacemos ya con el lastre que se va acrecentando a través y en el transcurso del tiempo por la suma de todas las faltas.

El peligro del naturalismo consiste precisamente en olvidar, como lo hace Rousseau, al decir que el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe. El hombre nace malo a raíz del pecado original y por eso un niño que no tiene uso de razón se inclina a lo malo; ven sus padres que toma las cosas sin permiso, dice mentiras y todavía no es capaz de pecar porque aún no tiene suficiente juicio; ese capricho que vemos es a causa del pecado original, mal que queda aun después del bautismo, afectando nuestro cuerpo y nuestra carne. Esto explica que el hombre no nace bueno ni es la sociedad la que lo corrompe, porque si fuera bueno la sociedad lo sería también y ésta no es buena porque el hombre no lo es, y no somos buenos porque no luchamos contra nuestras malas inclinaciones y pasiones.

Nuestro Señor muestra en estas dos parábolas lo que Él viene a hacer: buscar la oveja descarriada, la perdida, dejando al resto, y esta oveja somos todos nosotros. Que hay mucha más alegría en el cielo por un pecador que hace penitencia, que por noventa y nueve justos, nos muestra la misericordia de Dios. Misericordia que no es más que el amor sobre las miserias nuestras ya que normalmente se ama lo bello, lo bueno, lo puro, lo perfecto; y, ¿cómo va a amar Dios en nosotros esa belleza, esa pureza que no tenemos? Es entonces un amor que reposa sobre las desdichas humanas. Dios hace todo lo posible por buscarnos, por encontrar al pecador para que se convierta y se arrepienta. Pero ¡ay, si no nos arrepentimos! Se torna en un drama porque Dios ya no puede seguir siendo misericordioso, no nos puede seguir amando y cuando en la hora de la muerte le rechacemos, ese es el estado de las almas que se condenan eternamente en el infierno.

Dios hace todo durante la vida que tengamos pero ¡ay de aquel que no corresponda!, porque ya Dios no puede hacer más, con todo su poder infinito no puede obligar a que un alma le ame si ella no quiere. Ese es el precio de la libertad, tanto humana como la de los ángeles.

Hoy se pregona la libertad para todo menos para recordar que ese albedrío en primer lugar lo tenemos para corresponder voluntariamente al amor divino que Dios nos tiene. De ahí se desprende todo lo demás; dice San Agustín: “Ama a Dios y haz lo que quieras”, porque ya no puede hacer otra cosa sino corresponder con ese amor a Dios. Y no el amor que el mundo entiende como tal, por libertad; esa es una concepción pagana y antinatural, desenfreno para los hombres de vestir como mujeres, con aretes y colas y las mujeres vestidas como hombres, comportándose como ellos. No sigo enumerando, pero cada uno podrá incrementar la lista. No es para eso la libertad, para nuestros caprichos ni para nuestros egoísmos sino para corresponder al amor de Dios y encaminar todos los actos de la vida a esa correspondencia del amor divino y más aún, cuando Él se ha Encarnado y muere en la Cruz. Lo terrible es no darnos cuenta de ello.

Pero más espantoso todavía es no recordar al mundo de hoy en su impiedad, el eterno castigo justamente merecido por no amar a Dios, porque Él no puede obligar al alma a que le ame. Lo mismo que un hombre no puede obligar a una mujer a que lo quiera, porque eso no es posible, pues mucho más imposible es que Dios nos fuerce, porque incluso un hombre puede engañar y seducir a una mujer insistiendo para lograr al fin y al cabo una respuesta según sus deseos, pero Dios no puede valerse de esas argucias porque respeta infinitamente esa decisión libre de su criatura, y el amor solamente con amor se paga.

Esa es la gravedad de conculcar y profanar y no corresponder al amor divino, a la misericordia que Dios y nuestro Señor Jesucristo nos tienen. Por lo mismo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente. Tenemos el ejemplo de la Magdalena, quien después de ser una gran pecadora, De tener cinco maridos sin ser ninguno de ellos el verdadero, llega a ser una gran santa, porque después de arrepentida vivió como una verdadera anacoreta, en una cueva, haciendo sacrificio y penitencia. María Egipciaca que desde los catorce años aproximadamente se prostituyó no por necesidad sino por placer y ya arrepentida se retiró al desierto, y quien poco antes de morir fue descubierta, cuenta su vida y pide la comunión al santo que la encontró, para morir santamente después de una vida de pecado, purificándose durante más de cuarenta años en la soledad y aridez del desierto.

Ejemplos extremos que nos sirven para saber que, por muy pecador, lo grave no es el haber pecado sino el no arrepentirse; eso es mucho más grave. Dios nos invita a la contrición para que nos salvemos. Esa es la idea de las dos parábolas y por eso hay que insistir, para que sea mucho más fuerte la misericordia del amor divino que la obstinación en el pecado cuando no nos queremos arrepentir del mal hecho. Esa es la esperanza que debemos tener porque muchos en su yerro desesperan temiendo que Dios no les conceda el perdón y es un gran error, porque nuestro Señor se muestra misericordioso y dispuesto siempre a perdonar. Nadie desespere por grave y bajo que haya caído, porque Dios no lo rechaza, ni lo detesta ni lo aleja, todo lo contrario, lo va a recibir. Eso era lo que pensaban los escribas y fariseos, que los pecadores no tenían acceso a Dios; pues todo lo contrario nos demuestra nuestro Señor.

Pidamos a la Santísima Virgen María, a la Inmaculada, que nos ayude a comprender estas cosas y tengamos siempre la esperanza en la misericordia de Dios. +

PADRE BASILIO MÉRAMO
9 de junio de 2002


viernes, 7 de junio de 2013

Fiesta del Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Después de celebrar el primer domingo del tiempo de Pentecostés y el misterio de la Santísima Trinidad, la Iglesia quiere conmemorar, próxima a esa fecha y durante este mes de junio, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que relativamente es nueva o moderna, pero que es tan antigua como es el amor de Dios y más aún el amor de nuestro Señor Jesucristo crucificado. El corazón es el símbolo, el signo, la imagen que expresa y que manifiesta ese amor; éste, aun en los humanos; pero el humano es apenas el reflejo divino, del de Dios, y por eso la celebración de hoy nos manifiesta el amor divino de nuestro Señor que Encarnado se inmola en la Cruz.

Dios es en sí mismo amor y se refleja en esa vida de la Santísima Trinidad que a sí mismo se basta, que no necesita absolutamente de nada; pero como el querer es difusivo de sí como el bien que se desborda hacia afuera por amor, Dios crea el universo y a nosotros. Pero no solamente nos crea por ello, sino que quiere también que gocemos eternamente de él, y por eso, todo el universo debe converger hacia Él a través de las criaturas inteligentes como los ángeles y los hombres.

Y ese primer rechazo a la adoración de Dios en esa primera gran apostasía de los ángeles, de las virtudes de los cielos que debían corresponderle libremente, pero muchos no lo hicieron, condenándose así eternamente en el infierno, que es la carencia, la falta de adhesión a Dios; solamente así se explica sin excluir el motivo de la justicia, sobre todo hoy, el infierno que quieren negar, porque se preguntan cómo es posible que si Dios es bueno exista el infierno. Pero es que el querer de Dios tiene sus exigencias; todo es por adoración y ésta exige una correspondencia de la criatura que ha sido creada con inteligencia y voluntad para conocer, amar y servir a Dios; por eso hay que tener en cuenta esas características ineludibles del amor. Porque éste en sí mismo es exclusivo, absoluto, no admite otra cosa; es categórico, donde no existe, por vía de los contrarios hay odio, y de ahí el gran dilema de nuestra respuesta libre a ese querer de Dios, a esa elección que cada uno debe hacer y que hará no solamente a todo lo largo de su vida sino en el último instante de su paso por esta tierra.

La Iglesia es imagen de ese amor que tiene nuestro Señor a los hombres; por eso el matrimonio es imagen de esa unión de la Iglesia con Dios. Y la Iglesia siempre ha insistido en que es indisoluble; aun el mismo matrimonio natural es exclusivo y no acepta divisiones y de ahí la desgracia del hombre si no elige bien. No basta, como piensa el actual mundo, cualquier amor, o como también acontece, llamarle así a cualquier cosa, profanando el divino. Hay exclusión de otra concepción; la salvación fuera de nuestro Señor, de la Iglesia, no existe y no puede existir, son las exigencias de ese amor divino. Y son tan terribles esas demandas, tan celoso es el amor, que si no se responde, está y existe la condenación eterna, ese estado de falta de caridad y de eterna desesperación en el odio por no estar sustentados en el querer de Dios.

Esas llamas que afligen los sentidos, el cuerpo, no harían sino distraer un poco el dolor del alma en ese estado de desamor y de odio; para que nos demos cuenta como pálida imagen de lo que quiero decir, como cuando tenemos un dolor fuerte, si aparece esta molestia en alguna otra parte del cuerpo distrae la intensidad del inicial; así, lo peor del infierno no serían las llamas eternas sino el estado de oposición a Dios, de falta de amor a Él y, por ende, de odio. Muy distinto es el cielo para aquellos que responden al querer divino, donde se goza amando.
Esa es la importancia de la elección permanente y constante que debemos hacer todos los días, hasta el último suspiro, pidiéndole a nuestro Señor la gracia de la perseverancia final y que no nos dejemos eclipsar por falsos amores que nos separan de Dios; como decía San Agustín: “Dos amores crearon dos ciudades, el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo creó la ciudad de Dios, y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, creó la ciudad del hombre”. Esta última ciudad es la que tiene carta de residencia, la de la revolución, la del nuevo orden mundial, la del imperio no solamente de las finanzas que dominan el mundo, sino del dominio del príncipe de este mundo que culminará con el reino del anticristo por no haber aceptado el Reino de Cristo, por no haber aceptado la ciudad de Dios.

Pero así y todo, el Sagrado Corazón nos promete su victoria final sobre todo mal. Esa es nuestra gran esperanza, porque solamente así podemos perseverar, si somos fieles al amor de nuestro Señor. Fidelidad para con la Iglesia católica, apostólica y romana; no se puede eludir y no por una falsa concepción de Iglesia como pretende la libertad religiosa que hace facultativa esa respuesta de amor a nuestro Señor. No es autoritaria, es grave, es una exigencia del amor que es más fuerte que la muerte y cuando no se le responde, engendra la muerte. Ese es el terrible estado de separación, de ruina eterna de las almas que se condenan.

Debemos en consecuencia cada día mirar nuestra salvación con la esperanza que nos da el Sagrado Corazón. Esa confianza tiene un nombre y se llama fidelidad. Que tengamos a nuestro Señor Jesucristo, que guardemos su palabra porque quien le ama la guarda, como Él mismo lo dice. Tenemos que defender su palabra. Esa es la misión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, guardar la palabra y el Evangelio de Dios, el depósito de la fe en medio del mundo impío donde el enemigo ha copado todos los puestos de gobierno y ha infiltrado la Iglesia; eso es lo que quieren decir todos los mensajes de nuestra Señora, eso mismo nos dice la Sagrada Escritura, que nuestro combate como cristianos católicos, como fieles a nuestro Señor no es un combate contra la carne, o sea contra los hombres de carne y hueso, sino que en última instancia es contra espíritus malignos, contra Satanás.

Mirado con ojos de fe, es el terrible estado en el que nos encontramos. Por eso, monseñor Lefebvre no quiso inventar nada sino simplemente transmitir como un apóstol de la Iglesia, como un verdadero misionero, lo que él recibió y quiso legarlo hasta el fin. Esa es la misión de la Fraternidad como la única institución de la Iglesia, que como tal quiere y mantiene viva esa palabra de Dios, no a medias, no con componendas, sino con la libertad de los hijos de Dios, de la palabra de Dios, del Espíritu Santo que sopla por doquier.

Ahí está el origen del ataque contra esta institución y por eso el “sambenito” que nos toca llevar con mucha altura no solamente a los sacerdotes sino también a los fieles, sin asustarnos, para poder fielmente corresponder a ese amor de Dios. No es que la Fraternidad se crea la Iglesia, sino que es la parte sana de la Iglesia que defiende públicamente la palabra divina, porque se trata de los actos públicos, ya que los actos privados de nada sirven cuando el debate es público. Eso fue lo que siempre quiso la revolución, que el sacerdote y la religión no salieran de la sacristía y eso se nos pide, que no hablemos, que no gritemos, que no digamos, y esa es la oposición. Todos los fieles tenemos que entenderlo para permanecer unidos en la verdad y en la fidelidad al amor de Dios, salvar las almas, poder convertir a aquellos que de buena voluntad estén en el error, y defendernos del enemigo hasta que se conviertan. Porque la Iglesia espera que algún día llegue la conversión de los judíos, del pueblo elegido, que por rechazar el amor de Cristo azota a la Iglesia hasta ese momento de su conversión y por eso la Iglesia gime con dolores de parto.

Debemos por lo mismo pedirle a nuestra Señora, a Ella, que tuvo ese amor inigualable y virginal, excelso. Nadie puede amar a Dios y a nuestro Señor Jesucristo como Ella le amó, porque correspondió plena y virginalmente a ese amor. Amor virginal que el mundo tiene olvidado y que, antaño, cuando alguien se casaba, siempre se tenía en mente la virginidad, la fidelidad de la mujer que contraía las nupcias, símbolo de esto es el vestido blanco que hoy ha perdido su significación. Nuestra Señora es entonces la expresión del amor limpio que corresponde a nuestro Señor. También el amor puro de San Juan, el discípulo amado entre todos los discípulos por haber permanecido virgen, es decir fiel, adhesión espiritual sin contaminación, sin corrupción.

Por eso también la Iglesia celebra la fiesta de las Vírgenes, de las mujeres vírgenes; con los hombres habla de doctores, confesores porque hay toda una concepción que irradia y representa ese amor. Amor que como ejemplo de pureza dio nuestra Señora con su vida. Pidámosle a Ella que espiritualmente permanezcamos vírgenes en esa respuesta de amor para excluir el pecado que nos corrompe, contamina y separa de Dios. Esa es la santidad que pide a todos nosotros la Santa Madre Iglesia. +

PADRE BASILIO MÉRAMO
7 de junio de 2002

jueves, 6 de junio de 2013

RESPLANDECIENTE LA IGNORANCIA Y AUSENTE LA INTELIGENCIA.

RESPLANDECIENTE LA IGNORANCIA Y AUSENTE LA INTELIGENCIA.
FORO CATÓLICO SE EXPRESA.


Para el director de Foro Católico lo importante es repeler (agere contra), sin reflexión ni estudio de lo que se le responde con pruebas, todo argumento que lo contradiga, con los escasos conocimientos que manifiesta sobre el tema, pretendiendo ser maestro cuando ni siquiera es aprendiz. No en vano el refrán advierte que la ignorancia es atrevida, y así mismo las Sagradas Escrituras también nos dicen que el número de los estultos es infinito. Hoy en día parece tener esto su plena realización teniendo un digno representante con Foro Católico.
En primer lugar hay que observar que en un principio se equivocó por ignorar que hay 2 cardenales que tienen el mismo (parecido) apellido diferenciándose solamente por la letra B o V, lo cual lo llevo a decir que por eso los lefebvristas estaban tan errados al tener a semejantes autores, no sabiendo que el autor citado era el gran Cardenal Billot, celebérrimo maestro en Roma, quién fue incluso profesor del P. Castellani, y este señor que se las da de sabelotodo, lo confundió con el Cardenal Villot gran hereje modernista y masón con poder en la Curia Romana; advertido del craso error por alguna mano amiga más versada, corrige quitando el nombre Jean reemplazándolo por el de Louis pues había escrito Jean Billot para cambiarlo luego por Louis Billot. Pero se le paso corregir (hacia el final) el pasaje en el que hasta ayer se leía Jean Billot, quedando así la traza de su error. Sin embargo sigue empecinado en su total obstinación, descalificando a uno de los teólogos más renombrados del siglo XX en Roma, como fue el Cardenal Billot, para decir con total impunidad, que se trata de un hereje condenado, como puede hacerlo un loco o un ignaro atrevido, cuando no fue ni hereje ni condenado, sino que en franca oposición a la política de Pío XI, que condenaba la Acción Francesa inducido por la presión masónica, y no estando de acuerdo, renuncia al cardenalato valiente y honrosamente.
Cabe decir que Pío XII levantó esa condenación contra la Acción Francesa y recordar que el gran San Pío X había dicho al respecto: “damnabilis sed non damnata” -es condenable, pero no hay que condenarla- por la razón de que eran los enemigos de la Iglesia los que más se beneficiaban con esa condenación en aquel momento, destruyendo toda la resistencia en Francia. Pero nuestro despistado escritor presumiendo de muy versado y docto, continúa hablando de herejía y condenación del Cardenal Louis Billot, lo cual es un gran error, típico del que habla conociendo algunas cosas, pero sin tener la visión armónica o arquitectónica del todo.
De otra parte, pretende enseñar cómo se debe firmar, cuando él ni firma propia tiene, pues siempre actúa bajo un seudónimo que le sirve de mascara para atacar
sin que lo identifiquen, como hace un bandido o criminal que oculta su identidad para mejor delinquir con total impunidad.
Dándoselas de muy teólogo, habla erróneamente de inerrancia de la Iglesia (quizá queriendo decir indefectibilidad), no sabiendo que la inerrancia se refiere a las Sagradas Escrituras, y que consiste en la inmunidad de toda posibilidad de error y de todo error de hecho, propia de la Sagrada Escritura en virtud su inspiración divina.
Todavía sigue sin entender lo que el Código de Derecho Canónico (1917) dice cuando afirma: “No se ha de tener por declarada o definida dogmáticamente ninguna verdad mientras eso no conste manifiestamente”. (Canon 1323 §3). Queda claro que no invento nada, es el canon que lo dice, pero si no entiende lo que dice el canon como va a saber.
El problema es, una vez más, que no es capaz de comprender y no se da cuenta que este canon está hablando del Magisterio Extraordinario Universal, que es el que da definiciones solemnes y por eso dice el Canon 1323 § 2: “El dar definiciones solemnes, pertenece tanto al Concilio Ecuménico, como al Romano Pontífice cuando habla ex cathedra”. Esto se refiere al Magisterio Extraordinario Universal, y no al Magisterio Ordinario Universal que también define, pero sin emitir juicios o definiciones solemnes (sollemni iudicio) que se dan por el Magisterio Extraordinario, mientras que las definiciones comunes o simples (no solemnes o por juicios solemnes) las da el Magisterio Ordinario Universal, pero esto es mucha distinción para nuestro “teólogo” que seguirá sin entender una vez más, al juzgar por su proceder. Y esto se debe a que las definiciones solemnes, son irreformables, mientras que las definiciones simples, siempre pueden tener una mayor explicitación en cuanto a las palabras o a las formas, aunque quedan definidas en cuanto al sentido.
Así pues tenemos, dos tipos de definiciones: las solemnes ejercidas por el Magisterio Extraordinario Universal (Concilio Ecuménico o el Papa -el solo- cuando habla ex cathedra), y las simples del Magisterio Ordinario Universal, que definen el sentido de las palabras, pues como dice Marín Sola O.P: “Determinar o fijar infaliblemente el depósito divino, es lo que se llama definición de fe por la Iglesia” (La Evolución Homogénea del Dogma Católico, BAC, Madrid 1963, p. 267).
Pero nuestro sabio teólogo no distingue tampoco, que una cosa es que algo sea verdadero y otra cosa es que esa verdad sea definida por la Iglesia, pues todo lo definido por la Iglesia es verdadero, pero no todo lo verdadero está definido por la Iglesia, pero esta verdad tan meridiana y paladina, nuestro contendor ni la ve, ni de lejos ni de cerca. Es por eso que los hechos dogmáticos, para que sean formalmente dogmáticos, tienen que ser definidos, si no los define la Iglesia, no lo son; por eso
un santo, hasta que no sea canonizado, no es de fe que lo sea, por más que en el cielo esté.
Bueno, creo que con esto queda archiprobada la necedad de este personaje, que no se quiere dar por enterado, pretendiendo enseñar lo que no sabe.
Y espero que esta vez respete el derecho de réplica, que consiste en otorgar el espacio para que el afectado exponga su defensa a los ataques hechos por el medio periodístico o lo arguya, publicando íntegro el escrito y no lo que tiene por costumbre, que es hacer un artículo suyo comentándolo, fragmentado. Hasta esto parece que no sabe distinguir.
P.Basilio Méramo
Bogotá, 6 de Junio de 2013

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"AVE MARIA PURISSIMA"

     Reverendo Padre,  realmente  es  de admirar  su tesón,  en aras de corregir  a tan estulto personaje,  que  quien  actuando  incluso  en  su contra,  como  lo ilustra el evangélico,  como  cerdo  al  haber recibido flores y perlas,  y usted  se  sigue dignando  intentar  la  llama extinta  de la vera ciencia, que "otrora" intentamos, en base  a la  sana doctrina,  al  magisterio infalible,  y al mejor  estilo mayéutico,   sin  embargo,  le pongo sobre aviso,  que  el  estulto  de marras,   no  hace mas  que  copiar y pegar,  no  es  mas  que  un "erudito Diesel"  (dice..el  que  es  erudito,  incapaz de  comprender a  guisa  de ejemplo,  que  la  frase  "Ipso Facto"  que  significa,  por  el mismo  hecho,  NO incluye  la terminación  que  el  tonto pretende  de  "Automáticamente o de inmediato,  no entiende  y tilda  de  herejía en la nueva iglesia Foro caotiquista,  que  si alguno  osare  comentar, que  Tanto San juan Apocaleta, como la Santísima Virgen María,  son  de  ascendencia Hebrea,  (que mas Hebreo  que  hijos de David), inmediatamente  es  tratado  como  blasfemo,  y  veinte  etcéteras.

R.Padre,  No  gaste  su pólvora en (chimangos,/ infiernitos).  habemos  pocos Cristianos,  empero es  ahí en donde   necesitamos de sus consejos,  y tradidi.


SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González
EDITOR.
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