San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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lunes, 11 de febrero de 2013

PARUSIA Y MILENARISMO

 
"El dogma de la segunda venida de Cristo o Parusía,
es tan importante como el de su Primera Venida o
Encarnación. Si no se entiende, no se entiende nada
de la Escritura ni de la historia de la Iglesia". (Cristo
¿Vuelve o no Vuelve?, ed. Dictio, Bs. As., 1976. p.16).
 
 
De aquí la ignorancia atrevida anti apocalíptica de un clero inepto y decadente.
 
Es más, el P. Castellani asocia la herejía de hoy con la negación-oposición
(aversión) a la Parusía y a Cristo Rey.
 
"La herejía de hoy, descrita por Hilarie Belloc en su libro Las Grandes Herejías, pareciera explícitamente no negar ningún dogma cristiano, sino falsificarlos todos. Pero, mirándolo bien, niega explícitamente la Segunda Venida de Cristo; y con el niega su Reyecía, su Mesianidad y su Divinidad. Es decir, niega el proceso divino de la Historia. Y al negar la Divinidad de Cristo, niega a Dios. Es ateísmo radical revestido de las formas de religiosidad". (Cristo ¿Vuelve… p.18).
 
¿Cómo puede el P.Castellani afirmar que al no aceptar la Parusía (o resistirla,
oponerse, descartarla, etc.) se niega la Divinidad de Cristo?
 
Para verlo es preciso percibir que al negarle a Cristo, su Reino inaugurado por la
Parusía, se le da el puesto de Cristo Rey al hombre entronizando su culto en el
templo. Así de simple.
 
Continuamos con la cita y así lo veremos: "Con retener todo el aparato externo
y la fraseología cristiana, falsifica el cristianismo, transformándolo en una
adoración del hombre; o sea, sentando al hombre en el templo de Dios, como si
fuese Dios. Exalta al hombre como si sus fuerzas fuesen infinitas. Promete al
hombre el reino de Dios y el paraíso en la tierra por sus propias fuerzas".
 
Aquí conviene aclarar o señalar dos cosas. 1°-La religión del hombre, proclamada por Pablo VI, el 7 de Diciembre de 1965 con su discurso, urbi et orbi, de clausura del Concilio Vaticano: “El humanismo laico y profano ha aparecido, finalmente, en toda su terrible estatura y, en cierto sentido, ha desafiado al Concilio. La Religión del Dios que se ha hecho hombre, se ha encontrado con la Religión -porque tal es- del hombre que se hace Dios. ¿Qué ha sucedido? ¿Un choque, una lucha, una condenación? Podría haberse dado, pero no se produjo. La antigua historia del samaritano ha sido la pauta de la espiritualidad del Concilio. Una simpatía inmensa lo ha penetrado todo. (…) Vosotros, humanistas modernos que  enunciáis a la trascendencia de las cosas supremas, conferidle siquiera este mérito y reconoced nuestro nuevo humanismo: también nosotros -y más que nadie- somos promotores del hombre”.
 
 
Y conviene, además, recordar que el Concilio Vaticano II, fue convocado como lo
expresa Juan XXIII, por un rechazo apocalíptico, como se puede ver en su
discurso de apertura del 11 de Octubre de 1962: “Mas nos parece justo disentir
de esos profetas de calamidades que siempre están anunciando infaustos
sucesos como si fuese inminente el fin de los tiempos”.
 
2°- Que el ideal del judaísmo (tanto capitalista como comunista pero siempre
democrático) pretende el Paraíso Terrenal, pero sin Cristo, ni Iglesia, como lo
señala el P. Castellani: “El Capitalismo y el Comunismo, tan diversos como
parecen, coinciden en su fondo; digamos, en su núcleo ‘místico’: ambos buscan
el Paraíso Terrenal por medio de la Técnica; y su ‘mística’ es un mesianismo
tecnólatra y antropólatra –cuya difusión vemos hoydía por todos lados, y
cuya dirección es la deificación del Hombre; la cual un día se encarnará en Un
Hombre”. (El Apokalypsis de San Juan, ed. Paulinas Bs. As. 1963, p.347).
 
Tengamos presente que, la unificación de la humanidad, solo se podrá realizar
en el Reino de Cristo, y el pretender hacerlo anticipadamente a su Parusía es la
obra del Contracristo, como queda muy bien señalado por el Padre Castellani en
el siguiente texto: “Hoy en día, es ‘un fin político lícito’ y muy vigente por
cierto, la organización y unificación de las comarcas del mundo en un solo
Reino –que por ende se parecerá al imperio romano. Esta empresa pertenece a
Cristo; y es en el fondo la secular aspiración de la Humanidad; pero será
anticipada malamente y abortada por el Contracristo –ayudado del poder de
Satán”. (El Apok., p.188). Y por esto, los políticos: “Propician la amalgama del
Capitalismo y el Comunismo –que será justamente la hazaña del Anticristo”.
(El Apok., p.189).
 
 
No debemos olvidar lo que profunda y brevemente está condensado de manera
magistral como derrotero histórico muy esclarecedor: “La historia de la humanidad se mueve entre la confusión de Babel y la armonía perfecta (aspiración indeleble de la creación, que no por nada procede de un Unotrino) de la Nueva Jerusalén; que está en el primero y último de Los Libros. El Anticristo usurpará simplemente este ideal de unidad del género humano en la institución perversa de su Imperio Universal; pues solo Cristo es el centro de la Historia, y el verdadero principio de unidad del universo”. (El Apok., p.303).
 
"La adoración de la Ciencia, la esperanza en el Progreso y la desaforada Religión de la Democracia, no son sino idolatría del hombre, o sea, el fondo satánico de todas las herejías, ahora en estado puro. De los despojos muertos del cristianismo protestante, galvanizados por un espíritu que no es de Cristo, una nueva religión se está formando ante nuestros ojos. Esto se llamó sucesivamente filosofismo, naturalismo, laicismo, protestantismo liberal, catolicismo liberal, modernismo... Todas esas corrientes confluyen ahora y conspiran a fundirse en una nueva fe universal; que en Renán, Marx y Rousseau tienen ya sus precursores. Esta religión no tiene todavía nombre, y, cuando lo tenga, ese nombre no será suyo. Todos los cristianos que no creen en la Segunda Venida de Cristo se plegaran a ella”. (Cristo ¿Vuelve…, p.18). Esto fue escrito antes del Concilio Vaticano II, en 1951, lo cual es de tener en cuenta.
 
Óigase bien, se plegarán a la Nueva Religión del Anticristo todos los católicos
que no esperan y no creen (como algo inminente, para estos tiempos) en la
Parusía.
 
La razón por la cual se plegaran al error, es que buscando el Triunfo de la Iglesia
intrahistóricamente, buscan lo mismo que los judíos, el Paraíso en la Tierra, al
igual que el capitalismo y el comunismo buscan democráticamente, aunque por
caminos distintos, pues es el mismo fin el que persiguen- la unión de todos los
hombres sin dogmas que dividan, es decir en plena libertad de conciencia, y
libertad religiosa. Plena y total libertad sin limitaciones ni aún naturales como el
sexo, el cual liberado aberrantemente puede proclamar sus derechos tales como
los del matrimonio homosexual e incluso poder adoptar niños, obteniendo así,
el fruto prohibido que naturalmente les es imposible.
 
 
Recordemos la definición magistral de Nicolás Gómez Dávila sobre la
democracia, la cual es: una religión antropoteísta.
 
 
Sea como fuere cuando vino el Mesías, los judíos se equivocaron. Este es uno de los fenómenos más asombrosos y la tragedia más grande que ha habido en el mundo. Estaban bastante preparados a equivocarse desde tiempo hacía.(…) En suma, quisieron la Segunda Venida sin la primera, pasando por alto las  indicaciones que en los profetas, aunque sea de paso, las distinguen y muy claramente en Daniel. El orgullo nacionalista, la sed de desquite contra los Romanos, la ambición y la codicia, los ofuscaron -lo mismo que a Herodes y a los mismos Apóstoles-, si vamos a eso; los cuales andaban hasta el final tentetiesos con la restauración del Reino de Israel”. “Una vez hubieron decidido, el Mesías tenía que ser así como ellos lo soñaban, inevitablemente los Judíos tenían que matar al Mesías real”. (El Apok., p.364).
 
Viene aquí la terrible moraleja para los católicos de hoy, de estos últimos tiempos apocalípticos, cuales nadie puede negar, salvo ignorancia o estulticia o ambos a la vez. En 1948, se proclama el Estado de Israel (hecho histórico evidente y por sí mismo irrefutable) que marca el fin de la Diáspora, anunciada profética y apocalípticamente para los últimos tiempos como consta en la Escritura; anunciando la caída y destrucción de Jerusalén por Tito en el año 70 y la dispersión o diáspora, hasta su retorno; “Y caerán a filo de espada y serán deportados a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que el tiempo de los gentiles sea cumplido”. (Lc. 21, 24).
 
Este tiempo se cumplió con el retorno en 1948, es un hecho, y contra factum
non est argumentum.
 
Además siempre se consideró, por los exégetas y teólogos de la Iglesia, que el fin
de la Diáspora coincidía con los últimos tiempos apocalípticos.
 
Así, nos advierte entonces, cual profeta el P.Castellani: “Pues bien, los cristianos
podemos caer en la misma ilusión de los Judíos -y estamos quizás cayendo.
Podemos hacernos una idea falsa de la Segunda Venida, y pasarla por alto. Y
eso ha de ser uno de los elementos de la Gran Apostasía. Faltan todavía miles
de años- afirman pseudo-exegetas modernos”. (El Apok., p. 364-365).
 
Y el antídoto contra este error inverso al de los judíos, pero igualmente deicida,
es el Apocalipsis que tanto se detesta, puesto que nos hemos forjado ideas que
tienen que ser así como se lo sueña, cree o piensa.
 
Por eso: “El Apokalypsis es el único antídoto actual contra esos ‘pseudoprofetas’.
(El Apok., p. 367).
 
¿Cuáles pseudo-profetas? los que tienen en definitiva el mismo sueño carnal de
los judíos, pero referido a la Iglesia: el Triunfo de la Iglesia en este mundo. Nos
podemos preguntar ¿cuáles son esos sueños que hacen engañarse a los católicos
respecto de las profecías, como antaño aconteció con los judíos? Pues bien, aquí
tenemos un botón de muestra: “Doctores de la Fe se pretenden estos, y son tenidos de muchos por tales; incluso publican libros con aprobaciones episcopales; en gran peligro de ser engañados andan los fieles. Uno de ellos
muy famoso del siglo XIX (y muchos de ellos hoy día) enseñó que la Iglesia
antes del Juicio Universal tiene que llegar a un triunfo y prosperidad completos, en que no quedará sobre el haz de la tierra un solo hombre por convertir (‘Un solo rebaño y un solo Pastor’) y sin más ni más se cumplirán todas las exuberantes profecías viejotestamentarias. De acuerdo a algunas profecías privadas, se imagina al Papa (al ‘Pastor Angelicus’ que debería haber sido Pío XII) reinando sobre todo el mundo apoyado sobre un Monarca Católico vencedor (que los franceses dicen será francés ¿Enrique V? o ¿Luis Carlos I?, pues hasta el nombre le saben; los alemanes, que será alemán, etc.) el cual sin embargo mandará menos que el Papa, pues el Papa mandará en todo el mundo; y así en Santas Pascuas y grandes fiestas ¡hasta la resurrección de la carne! Y después a mayores fiestas… Es el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenaristas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en las Escrituras, y ponen un Milenio que no está en la Escritura, por obra de las solas fuerzas históricas o sea una solución intrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’, como Condorcet, Augusto Comte y Kant; lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia; y en el fondo, la misma inspiración divina de la Sagrada Escritura”. (El Apok., p. 366-367).
 
 
Hay dos ideas que hacen soñar y equivocarse a los católicos hoy día. Estas son:
el famoso Triunfo (de la Iglesia, etc.) y la Restauración (la Reconquista). Y como
nadie cede ante lo que le ha costado esfuerzo y sangre, más aún si todo se ha
dejado por la Iglesia, su Restauración o su Triunfo, es muy difícil no sentirse un
soldado frustrado o un scout siempre listo pero derrotado, si no se espera mística y tenazmente el resultado anhelado. La misma vocación sacerdotal y religiosa pareciera naufragar. Luego no queda más que procurar, propiciar, y esperar el Gran Triunfo (carnal-temporal) de la Iglesia.
 
Carnal, por obra de la carne o esfuerzo puramente humano, obra del apostolado
(voluntarista, frenético y dialéctico), si bien se mira y antes de la Parusía.  Es el milenarismo intrahistórico, el milenarismo malo del que habla el P. Castellani: “Pero de un Milenarismo malo, que espera el Reino de Cristo en la tierra antes de la Venida de Cristo, y obtenido por medios temporales, y consistente en un esplendor de la Iglesia también temporal)…”. (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed. Dictio Bs. As. 1978, p.287).
 
Esto no es más que judaizar y no hay algo más judaizante que eso: “Pero ¿qué
cosa más judaizante que esperar un gran triunfo de la Iglesia antes de la Segunda Venida de Cristo? (El Apok. p. 87). Y esta es la razón: “Es el ideal de la Añadidura antes que el Reino, o la Añadidura sin el Reino, o el Reino Milenario realizado desde ya y sin Cristo – es decir, el cristianismo expurgado de la cruz de Cristo y de su Segunda Venida… ¡Este es el verdadero Anticristo! (El Apok., p. 246). Así pues, ser antimilenarista es judaizar, nos guste o no nos guste.
 
Hoy día muchísimos católicos, incluso escritores, incluso predicadores, incluso sabios como Berdiaeff o Dawson, sueñan con una especie de gran triunfo temporal de la Iglesia vecino a nuestros tiempos y anterior a los parusíacos. En eso soñó León Bloy, Veuillot y Hello y toda la escuela de apologistas románticos franceses, comenzando por Chateaubriand y Lammenais. En eso sueña Papini. ¿Y es otra cosa que eso, el fondo del llamado mensaje del gran orador Milanesi? ¿Es eso otra cosa que un milenarismo anticipado, tan imaginario y mucho menos fundado que el mío?... Yo por lo menos no sueño en el vacío. (…) Y los profetas de hoy se dividen rigurosamente en dos: los que creen que los actuales son dolores de parto y los que creen son los dolores de agonía; los cuales remiten el enfantement de la Nueva Era para después de la Parusía…-Los primeros preparan el Anticristo (…). Los segundos creen en Cristo”. (Los Papeles…, p. 387).
 
 
“(…) excluimos ese gran triunfo temporal de la Iglesia antes de la Parusía, que
me parece un peligroso ensueño contemporáneo… -¡El anzuelo del Anticristo!
(…) ¡Es él quien prometerá realizar ese ensueño, con las solas fuerzas del
hombre ensoberbecido! ¡él prometerá la paz, la prosperidad, el nuevo Edén!, y
se pondrá a edificar sacrílegamente la nueva Babel”. (Los Papeles…, p. 398).
 
Y la bestia de la tierra se parece al Cordero, ‘hace prodigios y portentos’, promete la felicidad y habla palabras hermosas, llenas de halago. Promete el Reino en este mundo. Como Cristo. El Reino en este mundo, por las solas fuerzas del hombre, como el Dragón le prometía a Cristo, en el Monte de la Tentación.” (El Apok., p. 260-261).
 
Se trata de la esperanza ecuménico progresista: “(…) la pseudo-esperanza alocada de los ‘progresistas’ y ‘evolucionistas’ ”. (Ap., p.374).
 
Es la esperanza judáica de antaño: “Idolatría del Progreso, con el cual creyeron que harían en poco tiempo otro Paraíso Terrenal; y he aquí que el Progreso, es el Becerro de Oro que sume a los hombres en la miseria, en la esclavitud, en el odio, en la mentira, en la muerte; Idolatría de la Carne, a la cual se le pidió el Cielo y las delicias del Edén; y la carne del hombre vestida, exhibida, mimada y adorada, está siendo destrozada, desgarrada y amontonada como estiércol en los campos de batalla …”. (Cristo ¿Vuelve…, p.173).
 
Hay dos internacionalismos hoy, frente a frente: el de San Agustín y el de Rousseau, el de la Ciudad de Dios y el de la Ciudad del Hombre. (…) hoy día, todo lo que es internacional, si no es católico, es judío, incluso la francmasonería. La primera cosa efectivamente internacional que existió en el mundo fue la Iglesia Católica (‘Id, enseñad a todas las gentes… Se hará un solo redil con un pastor solo’). (…) Si admitimos que la pacificación de la Humanidad en una gran familia es un asunto específicamente religioso, no quedan para realizarlo sino dos religiones que son de verdad internacionales: la Iglesia Católica y la Anti-Iglesia, o sea la Sinagoga. La Iglesia es internacional por divina vocación. La Sinagoga es internacional por divina maldición”. (Cristo ¿Vuelve…, p. 151-152).
 
“Decir esto, es decir que todo lo que hoy en día es internacional, o es católico o
es judáico. Son las dos únicas religiones universales”. (Cristo ¿Vuelve…, p.289).
 
“Todo lo que es internacional es de esencia religiosa”. (Cristo ¿Vuelve…, p.289).
 
Pero la Iglesia se puede corromper en su parte oficial y humana jerarquía y  judaizarse, persiguiendo al fiel en la fe: “El estado descompuesto y falsificado
de la Iglesia (el Atrio pisoteado por los paganos) los sumirá en desconsuelo y
perplejidad. Los prelados ‘mercenarios’ los castigarán y hostigarán, hasta hacerles imposible el ganarse la comida. Su fidelidad a la Iglesia, a la imagen lejana de la Iglesia, y el núcleo atormentado de hoy será más que heróica, casi imposible”. (El Apok., p. 223).
 
El P. Castellani describe la pudrición de la Iglesia en su parte humana y jerarquía oficial, tal como hoy vemos.
 
La Iglesia verdadera, no la oficial (que cayó en la herejía y la apostasía), queda  reducida a un rebaño pequeño, fiel, disperso por el mundo: “La medición del  Templo. Todos los Santos Padres han visto en esta visión, el estado de la Iglesia en el tiempo de la Gran Apostasía, reducida a un grupo de fieles que resisten a los prestigios y poderes del Anticristo (mártires de los últimos tiempos) mientras la Religión en general es pisoteada durante 42 meses o 3 años y medio. Pisotear no es eliminar: el ‘cristianismo’ será adulterado”. (El Apok., p. 152).
 
El mismo Templo y la Ciudad Santa serán profanados, ni serán ya santos. No
serán destruidos. La religión será adulterada, sus dogmas vaciados y
rellenados de substancia idolátrica; no eliminada, pues en alguna parte debe
estar el Templo en que se sentara el Anticristo ‘haciéndose adorar como Dios’,
que dice San Pablo. La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más
grande Herejía”. (El Apok., p. 152-153).
 
La Iglesia corrompida vuelta Pseudo Iglesia: “(…) la Mujer Ramera y blasfema
es la religión adulterada, ya formulada en Pseudo Iglesia en el fin del siglo,
prostituida a los poderes de este mundo, y asentada sobre el formidable poder
político anticristiano…”. (El Apok., p. 261).
 
Es el Misterio de Iniquidad, la ‘abominación de la desolación’; la parte carnal
de la Iglesia ocultando, adulterando y aún persiguiendo la verdad, Sinagoga
de Satanás”. (Los Papeles…, p.226).
 
La pseudo restauración o restauración Ecuménica, como la denomina el P.
Castellani, es un hecho con Benedicto XVI: “(…) pero de lo que está seguro es de
la gran fusión de los pueblos en uno y del advenimiento natural de la
Restauración Ecuménica”. (Cristo ¿Vuelve…, p. 289).
 
La religión adulterada hace gala de la fama de los antiguos santos muertos; y
persigue a los santos vivos”. (El Apok., p. 265).
 
La Pseudo-Iglesia, será la obra del Anticristo (religioso o Pseudo Profeta) pues
hablando de él dice: “Reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo
tiempo que fomentará una falsa Iglesia”. (Los Papeles…, p. 341).
 
El Pseudo Profeta o Anticristo religioso, concretizado en la Bestia de la Tierra, es
el que marca en la frente o en la mano como dice la Escritura hablando ella: “E
hizo poner a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos una
marca impresa en la mano derecha o en la frente, a fin de que nadie pudiere
comprar ni vender si no estaba marcado con el nombre de la bestia o el
número de su nombre”. (El Apok., 13,16).
 
Luego queda claro cuál es la Bestia que marca pues por lo común se piensa que
es la Bestia del Mar (el orden o poder político) y se equivocan por inatención,
pues se trata de la Bestia de la Tierra (el orden o poder religioso).
 
 
La marca es como lo dice el P. Lacunza y también afirma el P.Castellani, la
profesión de fe apostática: “(…) el signo de la Bestia en la frente (profesión de fe
apostática) (…)”. (Cristo ¿Vuelve…, p. 56-57).
 
Es el “abrenuncio” o el reniego que decía Primacio y retoma el P. Lacunza: “La
misma palabra Anticristo o Contra Cristo, esto suena (…) no puede ser otro
que solvere Jesum vel active vel pasive; no puede ser otro que el odio formal a
Jesús, el oponerse a Jesús, perseguir a Jesús, procurar destruirlo, o desterrarlo del mundo, borrando de él todo su nombre y su memoria”. (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, ed. Carlos Wood, Londres 1816, T. II, p. 14-15).
 
 
Entre las varias combinaciones que se han hecho de las letras Griegas, que
forman el número 666, se halla una, que es de Primacio (…). Esta combinación
da puntualmente la palabra Griega αρνουμας, arnoume, o arnouma que  corresponde a la palabra Latina abrenuntio y a la Española reniego”. (La
Venida…, p.15).
 
“(…) el carácter, o nombre, o distintivo, de que habla la profecía, no puede
significar otra cosa obvia, y naturalmente que una profesión pública, y descarada de aquel abrenuntio, o hago profesión de renegado, que parece el carácter, o el espíritu, o el distintivo propio de toda la bestia. Así el tomar este carácter, no será otra cosa que un tomar partido por la libertad; un solvere Jesum, público y manifiesto; una formal apostasía de la religión Cristiana, que antes se profesaba. Se dice, que este carácter lo llevarán en la frente o en las manos, para denotar la publicidad y descaro con que ya se profesará entonces el Anticristianismo; pues la frente y las manos son las partes más públicas del hombre, y al mismo tiempo, son dos símbolos propísimos, el primero del modo de pensar, el segundo del modo de obrar. Desatados de Jesús, desatados de la verdad y sabiduría eterna, no hay duda, que quedarán la frente y las manos, esto es, los pensamientos y las operaciones, en una suma libertad; pero libertad no ya de racionales, sino de brutos (…). Se dice que no podrán comprar ni vender los que no llevaren este carácter, para denotar el estado lamentable de desprecio, de burla, de odio, de abandono en que quedarán los que quisieran conservar intacta la fe; y también para denotar la tentación terrible, y el sumo peligro que será para ellos este desprecio, burla, odio y abandono, viéndose descomulgados de todo el linaje humano. El mismo Jesucristo nos asegura en particular, que en aquellos tiempos de tribulación, los mismos parientes y domésticos serán los mayores enemigos de los que quisieren ser fieles a Dios (…)”. (La Venida…, p. 17-18-19).
 
Esto lo vemos y lo sufrimos hoy en carne propia. Esta Gran tribulación es más
terrible y mortífera, que la persecución física y sangrienta como muchos creen.
Otro autor, Doctor en Filosofía y Teología, el Padre Pablo Caballero Sánchez C.
M., hablando del número de la Bestia, el 666 (por sorprendente que nos pueda
parecer, pues su libro fue escrito en 1955, y es tal el acierto que no puede ser
pura coincidencia ni casualidad), con el seudónimo Athon Bileham dice lo
siguiente: “Entrada triunfal en las Urbs septicollis: ‘Benedictus, Benedictus…’.
Amanece la gran Pascua… Parusía del Sacrílego que atenta contra el Arca
Santa”. (Visiones del Apocalipsis-Agonía y Triunfo de la Iglesia Católica en un
próximo porvenir, Quito 1955, p. 377). Esto concuerda con el lema De Gloria
Olivae de Benedicto XVI a la perfección: el triunfo de la Sinagoga de Satanás
dentro de la Iglesia, aunque efímero.
 
Bajo su púrpura cardenalicia alienta el espíritu de Satanás. El ajenjo, en su
calidad de Vicario de Roma y de ‘boca’ del Dragón, saluda a sus Colegas (…) he
aquí la plenitud del falso reino ‘anticristo’, promovida por el Dragón (…).
 
Entre las aclamaciones de la muchedumbre y los himnos de los coros que
repetían a porfía: ‘Bendito el que viene con nombre del Señor’, fue ceñida la
frente de Benedicto con la tiara de triple diadema. [aunque en realidad no fue coronado con la Tiara para colmo, pero ¿quién podía en ese tiempo imaginárselo?]. Los iniciados sabían que esa tiara simbolizaba ahora la unidad de los tres Sephiroth supremos: máscara blasfemadora (esto lo podemos comprobar con el estudio de la Mitra masónico cabalística de Benedicto XVI, que hizo el Padre Luigi Villa, por asombroso que parezca) de la adorable Trinidad: poder del Espíritu, realiza-trono del Hijo, autoridad gloriosa del Padre. Benedicto apareció sentado en la ex cátedra de Pedro y en el ex-trono del Altísimo; desde allí, como desde un trono solar, le pareció dominar las estrellas del cielo. Los iniciados, sabían que desde esa `cátedra’ , hecha ahora trono del Dragón entregado al Anomos, ya no se anunciaría el Evangelio de Jesucristo sino el horóscopo de Satán. En fin, todos vieron en manos de Benedicto, las llaves de Pedro, llaves de la ciudad eterna; y los iniciados conocían que esas llaves usurpadas simbolizaban ahora la autoridad
del Dragón para abrir y cerrar el Pozo del Abismo, su morada”. (Visiones…, p.
378-379). ¡Asombroso pero cierto!, los hechos hoy lo muestran.
 
Pero, en la ‘tierra’ cunde la Seducción Magna”. (…) “Mientras tanto, toda la
‘tierra’ rinde culto al nuevo Amo del Mundo religioso”. (Visiones…, p.381).
“No cabe más que un profundo y religioso acatamiento ante su aureola divina”. (Visiones…, p.382).
 
“(…) todo ello no fue más que un pálido anticipo figurativo de los cánticos de
gloria destinados a ensalzar al nuevo ‘Papa Benedicto’ y a sus Ángeles
tutelares”. (Visiones…, p.382).
 
El Adversario se presenta al mundo como ‘Cristo de Dios’ (…). Se da como
personero de Dios, infalible en su palabra: nadie podrá discutirla”. (Visiones…,
p. 382).
 
 
Tiene a su cargo la enseñanza ecuménica con publicidad y propaganda
mundial”. (Visiones…, p.383).
 
El acto de ‘abrir la boca de la Bestia’ no es el gesto humilde de un individuo.
Es acto oficial y ecuménico. (…) Lanza a la publicidad mundial la doctrina ideal y el programa práctico del nuevo Orden religioso elaborado sapientísimamente para la felicidad del género humano. Desde el principio, con la sabiduría de la serpiente, explica el Evangelio nicolaíta que cambia ‘los tiempos y las leyes’, esto es, la Liturgia y los Cánones. (…) con la nueva liturgia babélica ya no se bendice el Nombre Santo, objeto del Culto divino; lo usurpa sobre su frente sacrílega el Anticristo, enemigo del Emmanuel: ‘abominación suprema’”. (Visiones…, p.385).
 
La posición de Benedicto aparece como indiscutible. (…) su sabiduría infalible es inapelable. (…) tiene que ser universalmente acatada”. (Visiones…,p. 386).
 
Los ‘adoradores’ de Benedicto comunican ‘in sacris’ con la Bestia, rindiéndole
homenaje religioso. Por el mismo hecho profesan la ‘apostasía’ del Cristo verdadero”. (Visiones…, p.387-388). Esto no hay que olvidarlo.
 
Teniendo en cuenta que en el lenguaje profético ‘hombre’, como ‘hijo de hombre’, tiene significado sacerdotal en contraste con el ‘ganado’ que se refiere al pueblo, cifra de hombre, querrá decir que pertenece no a príncipes paganos, sino a Pontífice cristiano, personero del Hombre por excelencia, así presentado por Pilatos al pueblo judío: ‘ Ecce Homo’. Luego, no será nombre de Bestia animal, ni de Bestia-emperador, sino de Bestia-Pontífice”.(Visiones…, p.402).
 
Nosotros creemos, con firmeza desde ahora, que tal nombre es Benedictus, cuya cifra, en griego, lengua del Apocalipsis, equivale a 666. B(2) E(5) N(50) E(5) D(4) I(10) C(20) T(300) O(70) S(200) =666”.(Visiones... p.402).
 
Luego, el Antipapa-Anticristo se llamará Benedicto”. (Ibídem, p.403). Sin
comentarios.
 
El famoso Holzhauzer tocó el tema y llegó a hablar de un Antipapa usurpador,
de la Iglesia desgarrada y de la perdida total de la fe, salvo los elegidos comentando: “Del Antipapa abominable y perverso idólatra, que desgarrará la Iglesia de Occidente y hará adorar la primera bestia”. Y que: “Entonces la Iglesia será dispersada (…) porque el pastor habrá sido golpeado y las ovejas se dispersarán. Pues será lo mismo que en el tiempo de la Pasión de Nuestro Señor.(…) Entonces la Iglesia latina será desgarrada, y a excepción de los  elegidos, habrá una defección total de la fe”. (Revelation du Passé et de l’Avenir, Interprétation de l’Apocalypse du venerable Barthélemy Holzhauzer -vers 1650- p. 91).
 
El Padre Luigi Villa discípulo del Padre Pío, quién se puso por mandato suyo a  estudiar la Masonería y en especial la eclesiástica, dedica el número 452 de la  revista Chiesa Viva de Septiembre de 2012 al estudio del escudo personal de  Benedicto XVI y titulándola ¿El Anticristo en la Iglesia de Cristo? Donde concluye: “Es importante advertir que Joseph Alois Ratzinger (Tauber- Peinter), hoy Benedicto XVI desciende de una de las ramas cabalísticas más importantes de la Sinagoga (el Gran Rabinato de Praga)”. (p.30).
 
Entre sus antepasados, el hebreo Joseph Alois Ratzinger Peinter (en realidad
Tauber) proviene de una sucesión de 9 rabinos de Austria-Hungría y Germania; pero de modo particular de Maharal (Yeudah Loew ben Bezalel), considerado como uno de los sabios ocultistas más importantes de la historia”. (p. 30). Más claro ni el agua, para el que quiera ver y entender.
 
El Humanismo Integral, el Personalismo y la Nueva Cristiandad de Maritain progenitor de la Libertad Religiosa, están en pleno apogeo nutriendo la Nueva  Iglesia Conciliar (Ecuménica). Y así tenemos el maridaje espurio y bastardo de la unión de Iglesia y Mundo: “Canta las nupcias de la Humanidad y no del Cordero, en virtud del liberalismo y desa religión informe del Hombre, la Libertad y el Progreso; la cual se ha forjado y se la han forjado más informe que los productos monstruosos del arte ‘moderno’ ”. (El Apok., p.178).
 
La impronta judáica del modernismo se evidencia al pretender realizar el Paraíso en la tierra sin la Parusía: “Con retener todo el aparato externo y la fraseología cristiana, falsifica el Cristianismo, transformándolo en una adoración del hombre; o sea, sentado el hombre en el Templo de Dios, como si fuese Dios. Exalta al hombre como si sus fuerzas fuesen infinitas. Promete al hombre el reino de Dios y el paraíso en la tierra por sus propias fuerzas”. (Cristo ¿Vuelve…, p.18).
 
Que toda la humanidad diga como el demoníaco Kirilof: ‘Si Dios no existe, yo
soy Dios’ y… que en lugar de Reino de Dios venga el Reino del Hombre; sobre
esto reposa la nueva Iglesia Universal, la Internacional”. (Los Papeles…, p.290).
 
El Misterio de la Iniquidad es el odio a Dios y la adoración del Hombre. (…) El  Misterio de Iniquidad es el principio de la Ciudad del Hombre, que lucha con la
Ciudad de Dios desde el comienzo; es la raíz de todas las herejías y el fuego de
todas las persecuciones; ‘es la quietud incestuosa de la criatura asentada sobre
su diferencia específica’; es la continua rebelión del intelecto pecador contra su
principio y su fin, eco multiplicado en las edades del ‘No serviré’ de Satanás. La
cúspide del Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración idolátrica del
Hombre”. (Cristo ¿Vuelve…, p.28).
 
“La persecución de Juliano, la formación de una religión falsa, parecida a la
Cristiana, obra del seudoprofeta o Segunda Bestia, que puede ser un Antipapa,
o un gran genio religioso, o simplemente la Masonería o el Socialismo”. (Cristo
¿Vuelve…, p.56).
 
Vemos como el Padre Castellani, considera la posibilidad de un Antipapa, tanto en el texto anterior, como en el siguiente: “¿Será el reinado de un Antipapa o Papa falso? ¿Será la destrucción material de Roma? ¿Será la entronización en ella de un culto sacrílego? (Cristo ¿Vuelve…, p.29). Pues: “Nada impide que la “propaganda sacerdotal” del Anticristo (Lacunza, Pieper) esté encabezada por un Obispo apóstata (Solovief) o incluso un Antipapa; así sucede en la historia humana: cuerpo pide cabeza”. (El Apok. p. 334).
 
Con estos interrogantes, deja la cuestión abierta y no cerrada como muchos hoy
pretenden consciente o inconscientemente, dejando el caso zanjado e inexpugnable.
Quede bien en claro que el Anticristo puede ser doble y no uno como hasta ahora la mayoría cree o se imagina: “el Anticristo será, pues, un Imperio Universal Laico, unido a una nueva religión herética; encarnados ambos en un hombre, o quizás en dos hombres, el Tirano y el Pseudoprofeta”. (Cristo ¿Vuelve…, p.48).
 
El más peligroso de las dos Bestias, es el Anticristo-religioso o Pseudoprofeta, pues este es el que destruye la fe y la Iglesia, reduciéndola a un pequeño rebaño fiel, disperso por el mundo: “El principal destos es el de la Segunda Bestia, una fiera que surge de la tierra como la otra surgió del mar, es decir, de la Iglesia en contraposición al mundo, la cual aunque habla como dragón, ‘tiene dos cuernos semejantes al Cordero’. Esta Bestia es la que ‘actúa’ y reduce a la práctica, es decir, ritualiza todo el poder de la otra, dice el Profeta. Ella es la propaganda sacerdotal: ella organiza la adoración idolátrica, impone la adoración del ícono nefando, controla las sanciones de lista negra para los que no se somete (…). Esta Bestia es pues, evidentemente un movimiento religioso, una herejía parecida al Cristianismo, la última herejía, la más nefanda y sutil de todas, la adoración del Hombre; encarnada ella quizás, en un genio religioso (…). Quizá sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal”. (Los Papeles…, p.297).
 
Esta es la persecución, reducir la Iglesia a un pequeño rebaño disperso por el  mundo, y no otra cosa, como la gran mayoría piensa, inducidos con cierto  fundamento pero sin retener que más peligroso y devastador que una  persecución sangrienta, es una persecución apostática, es decir, reducir la Iglesia a su mínima expresión, esto es, reducirla a un pequeño rebaño, así tenemos que el suceso más peligroso y fatal se produce por: “La última y mortal persecución a la Iglesia Visible (reducida a un residuo) y la instauración de un culto nefando”. (El Apok., p.287).
 
Esta es la persecución de las persecuciones, lo demás, inclusive el ser degollados no es tan grave como el apostatar, porque peor que morir es, claudicar en la fe, renegar de Cristo. Por eso decía visionaria y proféticamente el gran Cardenal Pie que “la Iglesia será reducida a proporciones individuales y domésticas”. (Le Cardinal Pie de A á Z - Textes Sélectionnés et Classés par Jaques Jammet, Editions de París 2005, p. 187).
 
El espíritu antiapocalíptico y antimilenarista, es una de las características del  Anticristo (religioso). “El Anticristo no será un demonio, sino un hombre  demoníaco, tendrá ‘ojos como de hombre’, levantados con la plenitud de la ciencia  humana y hará gala de humanidad y humanismo; aplastará a los santos y abatirá la Ley (…) hará imperar la ‘abominación de la desolación’, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso (…). Perseguirá sobre todo la interpretación y la predicación del apokalypsis; y odiará con furor, aún la mención de la Parusía; en su tiempo habrá verdaderos  monstruos, que ocuparán sedes y cátedras y pasarán por varones píos y religiosos y aún santos, porque el Hombre de Delito, tolerará un cristianismo adulterado”. (Los Papeles…, p.340-341).
 
Y todos los alérgicos al milenarismo, ¡oigan esto!: “Pero el milenarismo y el antimilenarismo, representan en la realidad histórica hodierna, dos espíritus, dos modos de leer la Escritura y de ver en consecuencia la Iglesia y el mundo. De ahí la lucha”. (Los Papeles…, p.412).
 
“El Milenarismo se apoya en el sentido literal de un pasaje, que así entendido abre el sentido literal y trascendental de muchos otros, y por ende transfigura –o configura o desfigura, como gustéis- todo el Libro. El antimilenarismo, interpretando el mismo alegóricamente, por huír dificultades o por recelo de abuso del Kiliasmo carnal, autoriza por el mismo hecho, aplicar la alegoría a otros lugares oscuros y aún a toda la Escritura: y los resultados no son  indiferentes”. (Los Papeles…, p. 412).
 
Y es además con sus falsas esperanzas de triunfo y de reconquista, lo que también en el fondo les impide aceptar la catástrofe histórica que señala el Padre Castellani: “El término de la historia será una catástrofe, pero el objeto Divino de la historia será alcanzado en una metahistoria, que no será una nueva creación, sino una ‘transposición’; pues ‘nuevos cielos y nueva tierra’ significa ‘renovadas todas las cosas’ de acuerdo a su prístino patrón divinal”. (El Apok., p.149).
 
“El mundo va a una catástrofe intraihistórica que condicione un triunfo  extrahistórico; o sea una ‘transposición’ de la vida del mundo en un trasmundo; y del Tiempo, en un Supertiempo; en el cual nuestras vidas no van a ser aniquiladas y luego creadas de nuevo, sino (como es digno de Dios) transfiguradas ellas todas por entero, sin perder uno solo de sus elementos”.(El Apok., p.152).
 
“Las Dos Fieras; la cual se puede llamar la historia del Anticristo, con sus  prestigios, su reinado y su desastre, seguida del triunfo de Cristo y su Reino, o
sea el fin catastrófico intrahistórico de la humanidad, junto con el fin triunfal
extrahistórico. Pues desos dos elementos contrarios se compone la esjatología
cristiana”. (El Apok., p.155).
 
 
Queda claro que para muchos con mentalidad de scouts, siempre listos y triunfalistas, se les viene el mundo abajo si no hay un triunfo de la Iglesia, el cual justifique su vocación, habiendo renunciado a todo, eso me parece a mí que es el resorte sicológico que además de otros factores precipitan al abismo antiapocalíptico, antiparusíaco y antimilenarista de muchos clérigos en estos  tiempos y que se remontan a varios siglos; nos debe de quedar claro esto y para lo cual citamos el siguiente texto: “Este mundo terminará. Su término será precedido de una gran apostasía y una gran tribulación. A ella sucederá el advenimiento de Cristo y de su Reino, el cual no ha de tener fin”. (Cristo ¿Vuelve…, p.20). Ojalá que esto nos quedara claro a todos.
 
Y debemos evitar lo que en este otro texto el Padre Castellani advierte: “La  apostasía de la Fe y las artes del Anticristo habrán persuadido a la mayoría de
que el mundo no tendrá fin, y de que debe seguir siempre adelante en un continuo progreso hasta convertirse en el Paraíso de la ciencia y de la Civilización, en el Edén del Hombre Emancipado y entonces, como ‘los dolores de la preñada’ de golpe sobrevendrá el fin. (Math. 18)”. (Los Papeles…, p. 415).
 
Así tenemos pues, que el Apocalipsis es un libro de esperanza, no de calamidades y desgracias:“(…) el Apokalypsis, es un libro de esperanza y de consuelo, no de horror y de pesimismo”. (Los Papeles…, p.64). Pero claro está que esto no lo entienden ni querrán entender los que se fincan en una ilusión de triunfo y edén como se puede observar de lo que sigue: “Esta luz cruda, deshace y evacúa la eterna ilusión babélica de construír una torre que llegue al cielo, de puro ladrillo y barro, de recobrar y reconstruír el antiguo Edén con solas fuerzas humanas, de llevar a su consumación el Reino de Dios por medios políticos; de que este mundo durará muchísimo y siempre en continuo progreso. Esos son los principales ensueños del mundo moderno y han sido siempre la profunda y tenaz tentación del hombre, hoy día campante y dominante por doquier fuera de la Iglesia. Contra ellos se levanta del Apokalypsis, la austera visión del milenarismo”. (Los Papeles…, p.65).
 
Tengámoslo bien presente: “Desde ahora los fieles no deben poner sus ojos en  triunfos temporales, que les serán negados (como vemos hoy día hasta de sobra), eso terminó; solo la Segunda Venida ha de ser su indefectible Lucero”. (El Apok., p.55). Esta es la Bienaventurada Esperanza.
 
Nuestra Bienaventurada Esperanza de la cual habla San Pablo consiste en que:  “Cristo debe volver. Debe volver pronto. Y a medida que su retorno se aproxima, por fuerza se deben hacer más claras las Promesas de sus Santos y las Visiones de sus Videntes. Volverá no ya a ser crucificado por los pecados de muchos, sino a juzgar a todos, no como Cordero de Dios sino como Rey del Siglo Futuro. Volverá para poner a sus enemigos de alfombra de sus pies, a restaurar y restituir para su Padre todas las cosas, arrojado de ellas y amarrado el Príncipe de este mundo; volverá en el clímax de la más horrenda lucha religiosa que han visto los siglos, en el ápice mismo de la Gran Apostasía y de la tribulación colectiva más terrible después del Diluvio, cuando sus fieles estén por desfallecer y esté por perecer toda carne. Volverá Vincens ut vincat, como un rayo que surgiendo de Oriente se deja ver en Occidente, para arrebatar a él en los aires a nosotros los últimos, los que quedamos, los reservados ‘in adventum Domini’, que hemos sufrido más que Job, creído más que Abraham, y esperado más que Simeón y  Ana”. (El Apok., p.90-91).  Por esto es que se dice que los Santos de los últimos tiempos, serán más grandes.
 
No olvidemos nuestro deber apocalíptico y parusíaco, como católicos apostólicos y romanos, tal y cual recalca el Papa Pío XII: “…y nuestro deber, el deber del episcopado, el deber del clero y de los fieles, es de prepararse al futuro encuentro de Cristo con el mundo”. (2 de Junio de 1942).
 
“¡Ven, Señor, Jesús! La humanidad no tiene fuerza para quitar la piedra que ella misma ha fabricado, intentando impedir tu vuelta. Envía tu ángel, oh Señor, y haz que nuestra noche se ilumine como el día. ¡Cuántos corazones, oh Señor, te esperan! ¡Cuántas almas se consumen por apresurar el día en que Tú sólo vivirás y reinarás en los corazones! ¡Ven, oh Señor, Jesús! ¡Hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana! (Mensaje pascual de Pío XII a los fieles del mundo. 21 de Abril de 1957).
 
P. Basilio Méramo
Bogotá, 11 de Febrero de 2013,
Aparición de la Santísima Virgen en Lourdes

miércoles, 30 de enero de 2013

UN DEMOLEDOR DESCONCERTANTE




Los ingleses tienen la característica de ser, algunos entre ellos, algo raros, estrafalarios o incluso estrambóticos; parece una herencia que viene en parte heredada de la famosa nudista inglesa medieval Lady Godiva.
 
Monseñor Williamson no parece ser una excepción en el privilegio de estaancestral y singular herencia, por algunas cosas que dice en la conferencia que dio en Francia el 5 de enero del 2013. Puesto que se opone a Monseñor Fellay y compañía acusándolos de liberales (y lo son realmente) pero no se sabe por qué él se les opone, no se sabe cuál es el punto doctrinal que causa la oposición. El acusarlos de liberales no parece suficiente puesto que él padece del mismo mal al haber estado de acuerdo con ellos. Prueba de esto nos da que él estuvo plenamente de acuerdo con el Motu Proprio, aceptando la Nueva Misa protestantizante, bastarda y mala, como legítima y autentica expresión del culto católico romano; y además, reconociéndola como la norma o regla ordinaria, común del culto católico, admitiendo, a la vez, que la única Misa verdadera y legítima, la Misa de Siempre, o Misa Tradicional, que canonizada por San Pio V a perpetuidad (per saecula saeculorum), pasa a ser un rito extraordinario, esporádico, excepcional, u ocasional.

Esto es como decir que la mujer legítima, única y exclusiva esposa verdadera pasa a segundo plano, mientras que la concubina, que lo único que puede engendrar son frutos bastardos, se legitima como dueña y señora, ocupando el primer rango, con todos los derechos que tenía la legítima, además de ser la preferida de todos los días.

Esto por si solo es intolerable y aberrante, pero además, Monseñor Williamson también estuvo de acuerdo y aceptó junto con los otros tres obispos y todos los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, que se levantara la excomunión en la que supuestamente habían incurrido, pues nadie quita lo que no se puso, y si se quita la excomunión y se lo acepta, es porque se reconoce (aunque sea tácita e implícitamente al menos) que estuvieron golpeados válida y legítimamente por dicha excomunión. Cosa que Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer nunca aceptaron y siempre rechazaron e impugnaron por ser estas excomuniones injustas e inválidas de pleno derecho. Es más, además de aceptar el levantamiento de la excomunión (los cuatro obispos de la Fraternidad) le dieron las gracias manifestando su alivio y alegría ante el gesto “paternal” y “comprensivo” del "benemérito” Benedicto XVI, al cual le pidieron dicho favor y quien, ni lerdo ni perezoso, respondió con suma “ternura paternal” ante aquellos que filialmente se lo imploraron. Pero nada más a aquellos que así lo pidieron, pues Monseñor Lefebvre y Monseñor de Castro Mayer  (por estar ya muertos y no hablar para pedir “a su santidad la gracia de su paternal benignidad”), quedaron -in aeternum-, supuesta y olímpicamente excomulgados.


Monseñor Williamson despotrica contra el liberalismo pero es tan liberal como Monseñor Fellay, Monseñor Tissier de Mallerais, Monseñor de Galarreta y los padres Schmidberger, du Chalard, Lorans, Pfluger, Nely, etc. Su oposición no es doctrinal ni teológica, es simplemente dialéctica, es decir, divide para reinar, o sea para que el mal continúe y todo se pudra hasta que se llegue a las últimas consecuencias, por maquiavélico que parezca. Esta ha sido su oculta política. Siempre profetizó la caída de la Fraternidad, como incluso me lo llegó a decir personalmente hace alrededor de unos 10 o 12 años aquí en Bogotá en uno de sus visitas apostólicas, pero nunca hizo nada para impedirlo; es como el que ve a alguien que se va apegar un tiro y no hace nada para impedirlo.
 
Esto es lo que en realidad ha acontecido. Monseñor Williamson nunca habló claramente antes, cuando todo comenzó a manifestarse y a evidenciarse o visibilizarse, desde el jubileo del año 2.000. Tampoco dijo nunca nada cuando alevosa e impunemente Monseñor Fellay declaró que estaba de acuerdo con el 95% del Concilio Vaticano II, al punto de decir que iría a Roma corriendo si lo
llamaban. Mons. Williamson estuvo siempre de acuerdo, sin decir jamás nada contra el lento pero demoledor proceso de acercamiento a Roma modernista, aceptando todas las declaraciones de parte de la cúpula de la Fraternidad, que presentaban a Benedicto XVI como bueno, con buenas intenciones, como conservador, favorable a la tradición y hasta casi como un tradicionalista y
verdadero católico.
 
Mons.Williamson aceptó además los dos años de diálogos claudicantes, espurios, delicuescentes y bastardos con Roma anticristo, con lo cual se concluyó el período de lavado cerebral de las pocas neuronas que tiene o que todavía podían quedarle íntegras a Monseñor Fellay.
 
Jamás Mons. Williamson brindó, de otra parte, apoyo a los pocos sacerdotes que en su momento hablaron y denunciaron el desvío, sino que dejó que los masacraran y sigan masacrando como a hijos no deseados que se expelen y abortan para terminar pudriéndose en un basurero. Y hasta el día de hoy se los desconoce como si no hubieran jamás sido ni existido, y peor aun como si no existiesen aun hoy. Por el contrario se queda muy timorato con los que tardíamente, aunque de modo heroico y valiente, ahora han reaccionado como si ellos fueran los únicos.

No es suficiente hablar en contra del liberalismo, sobre todo cuando se actúa como un liberal algo deprimido, que no ha logrado su realización. Es el colmo que se atreva a tildar a Monseñor Lefebvre de liberal del cincuentismo (de los años 50) porque aun suponiendo que esto hubiera sido en parte cierto (cosa que tampoco lo fue), un digno hijo debiera más bien cubrir las vergüenzas de su padre y no hacer lo que hizo el maldito Cam. ¿Quién no es un poco o algo liberal por vivir en la atmosfera liberal que desde hace dos siglos pulula y contamina el aire que se respira? Pero decir que Monseñor Lefebvre fue un liberal como de los años 50, es decir un católico cómodo y aburguesado, es absurdo, cuando fue un incansable misionero en la selvática África durante 30 años, con todos los sacrificios y
privaciones que ello implica y conlleva una vida de continuo apostolado y sufrimiento. Hijo por si fuera poco de una familia sumamente católica que dio de sus ocho hijos dos sacerdotes y tres religiosas, y que su padre murió prisionero de guerra en condiciones prácticamente inhumanas en un campo de concentración.
 
En contraposición Monseñor Williamson proviene de una familia profundamente protestante y liberal, cuyo padre era pastor y su madre una adepta de la Christian Science (corriente protestante medio esotérica). Y él mismo, cual flor británica del Winchester College, al cual se asocia la Tabla Redonda, que de pura casualidad aparece enigmáticamente en el centro de la Rosa Cruz que aparece en su escudo episcopal; hecho sobre el cual hasta ahora no se ha dado explicación alguna de cómo fueron a parar allí (quien sabe si fue por obra del Mago Merlín).
 
Otro error más de Monseñor Williamson es el de equiparar el sedevacantismo al liberalismo como dos caras de una misma moneda, con lo cual es evidente que quiere castrar cualquier posibilidad que impugne la legitimidad de un pontífice e incluso hasta excluir cualquier duda que al respecto se pudiera formular, cuando en realidad la cuestión de la sedevacante es una cuestión teológica entrevista como un hecho dogmático (histórico) por canonistas y teólogos, como por ejemplo
el Cardenal San Roberto Belarmino, y uno de los grandes teólogos del Concilio de Trento, como Melchor Cano y otros, mientras que el liberalismo es una herejía, como dicen y afirman, el Padre Sardá y Salvany, el Padre Castellani, Monseñor Ezequiel Moreno y otros.
 
De otra parte, ¿cómo pretende Monseñor Williamson presentar a Benedicto XVI?: como un pobre hombre que en los años juveniles fue seducido ingenuamente por los profesores modernistas, habiendo sido un buen católico de niño, sin señalar que tiene raíces de origen judío, recomendando leer su libro "Mi vida" para que así nos percatemos de su "inculpada desgracia".

También hay que decirlo: los ataques de Monseñor Willianson siempre son tardíos y además nunca acaban por ser claros y firmes, lo cual engendra una polvareda de sin sabores y confusión. He aquí el verdadero problema, no hay que ser solamente católico (en el orden de la gracia) sino que hay también que serlo culturalmente, y eso es muy difícil, puesto que hay que borrar (en el que ha
mamado desde la más tierna infancia una cultura protestante y liberal), lo que se ha impregnado durante largos años.

Lo que él debiera hacer si realmente es un antiliberal, es consolidar una verdadera reacción y resistencia con firmeza, apoyando a todos los que quedan solos resistiendo, haciendo en el ejercicio de su episcopado (ejercido paternalmente de modo flexible y ágil) que se multipliquen los focos de resistencia, aconsejando actuar a los sacerdotes que a él se dirigen (en vez de decirles que se queden quietos), ofreciéndoles su protección episcopal. Esto habría que hacerlo ya mismo y no poco a poco y sin titubeos.

Tenemos que combatir con firmeza y enérgicamente hasta morir, sin compromisos con la Pseudo-Iglesia del Pseudoprofeta de la Nueva Iglesia posconciliar, ni con la Roma modernista y anticristo  que perdió la fe y se convirtió en la sede del Anticristo (religioso), tal cual lo profetizo Nuestra Señora de La Sallette. Esto es lo que hay que hacer, lo demás son luces de bengala o fuegos artificiales que llaman la atención y distraen pero para nada sirven.
 
Al fin de cuentas, según la visión de Mons. Wiilliamson, muy sutilmente, favorece la imagen de Benedicto XV, que no sería tan nefasto ni culpable, y en cambio enturbia y mancilla la imagen de Mons. Lefebvre, que no sería, según él, ni tan íntegro ni tan antiliberal como parecía. Todo lo cual indica un actuar que incrementa la confusión dialécticamente. Y quién es o sería el mismo Mons.
Williamson: ni se sabe, es un gran misterio, pero no precisamente de sabiduría sino más bien de iniquidad. Los hechos nos lo dirán y hasta ahora esos hechos no hacen más que mostrar que Mons. Williamson patea y hace goles en contra. Si esto no lo corrige y afina la puntería, pateando el balón en sentido contrario, su mismo actuar lo enjuiciará. A buen entendedor pocas palabras, pues el que patea en contra es un vendido o un traidor, o las dos cosas.
 
Padre Basilio Méramo
Bogotá, 30 de enero de 2013



sábado, 19 de enero de 2013

Sursum Corda, aunque sea a Palos


Es increíble lo que un novato historiador alrededor de unos 27 años, con poco kilometraje sin mayor recorrido y experiencia, puede en el colmo de la osadía testaruda no darse por aludido y bien servido cuando se le refuta haciéndole ver su crasa equivocación. Una vez más se confirma la regla: “la ignorancia es atrevida” y podríamos agregar: y tanto y cuanto más si es juvenil, pues sabido es que las canas son signo de sabiduría adquirida con el transcurso de los años.
 
Hay que tener cuero de rinoceronte para que a uno no le entren las balas tan fácilmente, para darse por aludido y ampliamente desarticulado. La sorpresa del novo historiador con su reciente título, muy orondo manifiesta que esperaba ser refutado, lo cual para él no ha ocurrido con mi anterior respuesta.
 
La única explicación es una de dos: o que no sabe bien lo que dice y por eso no entiende las respuestas que lo refutan, o que no entiende lo que se le argumenta como refutación; y no quiero pensar en una tercera posibilidad que consistiría la confluencia de las dos anteriores, que sería ya el colmo.
 
Hay que ser muy audaz y osado para no darse por enterado cuando todas sus  afirmaciones han sido fulminadas; solo un impávido no se percata de ello. Y como se va a dar cuenta si confunde todo. Así vemos, por ejemplo, que confunde argumento con falacia al referirse a “
falacia ad hominem”, pues no es lo mismo un argumento que una falacia. Y si se da el caso de que el argumento ad hominem sea erróneo, habría que decir que ese argumento (ad hominem) es una falacia pero no una falacia ad hominem. Los latinazos hay que saberlos
aplicar, pero para ello es necesario primero entenderlos. Así, aunque suene muy erudita una expresión, “generalización empírica post-factum”, eso es puro alardear de docto sin darse cuenta que no sabe bien lo que dice queriendo impresionar.
 
Afirmar que padezco de grave soberbia y falta de caridad por citar textos patrísticos recurriendo a citas de manuales, es un desatino de una insensatez abismal; a cual manual sobre patrística (si es que existen) he citado, pues el libro Adversus ad Haereses (Contra las Herejías) de San Ireneo no creo que sea un manual, es un tratado, que es muy distinto. Las obras de primer orden como las de los Padres Lacunza, Castellani o Alcañiz (su tesis de doctorado), por nombrar algunos, ¿esas le parecen a nuestro historiador citas de manuales?
 
Vemos qué tan fácilmente se despacha llenándosele la boca de sabiduría teológica, diciendo que no soy Cristocéntrico, pues al muy sabiondo le bastaría escuchar los 80 (ochenta) y más sermones aparecidos en Radio Cristiandad cada domingo (y dicho sea de paso, creo que mal no le haría) pues aprendería un poquito más; o podría leer el libro de los Sermones 2000-2003, o también le serviría repasar los escritos y artículos que aparecen en meramo.net (sin
hacerme por esto propaganda, que dicho sea de paso, no me vendría mal tampoco), y por si fuera poco, ¿qué más Cristocéntrico que el Apocalipsis, la Parusía, y el Reino Milenario de Cristo Rey después de su Segunda Venida en Gloria y Majestad?. Hay que estar muy despistado para no ver estas cosas. Pero nuestro flamante historiador, cual escoba nueva pretende bien barrer, hace  alarde de ser prolijo y organizado, pregonando como jovenzuelo docto, que responderá por partes.
Hay que decir que parece más un moralista preocupado por la caridad, que un historiador que busca y la verdad.
 
Antiguamente se hablaba de argumentos ad hominem para designar una argumentación dirigida específicamente al que se tiene en frente, sin comprometer ni poner en juego los principios, sino simplemente argumentando según el individuo que tenemos en frente. Otra cosa es que se argumente mal y esos argumentos ad hominem sean una falacia.
 
Nuestro versado historiador manifiesta aparentando humildad, no haber entendido la expresión: “nuestro audaz impugnador”, como si esto hubiera sido lo único que sus brillantes neuronas no han captado, pero esto es como un botón de muestra, pues al no entender lo que quise decir con “audaz impugnador” que hasta el más simple se daría cuenta de su significado, está revelando su escasa capacidad intelectiva. No hace falta decir que audaz aquí significa osado que va más allá de lo que sabe y puede, como cualquiera puede
fácilmente entender.
 
Por demás está decir que mi ataque al Padre José María Mestre no es por otra cosa sino por haberse, con ínfulas de docto, manifestado contra el Milenarismo, sin mayor comprensión y preparación en dicha materia, o sea que fue por hablar de lo que desconoce y no sabe, pero con título de profesor y maestro. Algo parecido a lo que le pasa a nuestro querido Raúl Miguel o Raúl Oscar Amado, como decía llamarse cuando me escribió por primera vez, hace
aproximadamente unos tres años de una manera muy cordial y amable, en el correo que me envío y que adjunto al final de este escrito, el Oscar (y no Miguel) sale en su hoja de vida que va también adjunto su encabezamiento. El mismo que hoy se empecina obstinadamente en contra del Milenarismo, reafirmando que no fue doctrina común de los Padres de la Iglesia durante los tres primeros siglos; esto es una prueba de que no ha leído bien la Patrología, que espero sea la de Minge, y esta se compone de la Patrología Griega y de la Patrología Latina, pero esto no da ninguna referencia.
 
Persiste como piñón fijo, en la hermenéutica eucarística milenarista del P. Castellani, la cual no existe. También insiste en decir que cito de alguna Enciclopedia Católica -y que sepa que no he tocado ninguna cita en ese escrito tomada de alguna Enciclopedia como nuestro historiador supone- para decir que en eso está la diferencia entre él y yo. Creo que la diferencia no es como cree nuestro jovenzuelo historiador que está, en que él cita de las fuentes patrísticas mientras que yo lo hago en miserables manuales de historia, donde quizás el aprendió mucho de la historia de la que tanto alardea. No, la diferencia no está
allí, la diferencia está, mi querido historiador, y sepa y entiéndalo bien, en otra cosa muy distinta de lo que se imagina, está en algo que justamente usted no puede ver y es en lo que dice el famoso refrán: “lo que natura no da, Salamanca no presta”, ahí está la diferencia, mi estimado doctorcito.
 
Por eso insiste en afirmar que el Decreto del Santo Oficio es dogmático, y no quiere ver que es un Decreto disciplinar, como lo hacen ver el P. Castellani, el P. van Rixtel, el P. Eusebio de Pesquera. Y además, porque no es una sentencia  infalible, como en el fondo cree, no se trata de una prohibición doctrinal del milenarismo, sino que simplemente señala que se tenga cuidado y prudencia, con respecto al milenarismo mitigado, tal como se explicita, al decir que no se puede enseñar con seguridad o certeza; “tuto doceri non posse”. El texto dice así: “Systema Millenarismi mitigati tuto doceri non posse”. (Ds.3839) o “El sistema del milenarismo mitigado no puede enseñarse con seguridad”. (Dz. 2296). Luego es un despropósito decir que prohíbe, censura o condena al milenarismo en sí, como tal, pues se trata de un no poderse enseñar con seguridad, es una medida prudencial, no categórica ni dogmática, que habla específicamente del milenarismo mitigado. Sería un absurdo y un contrasentido, aún si se quiere plantear en el terreno de lo teológico y doctrinal, que se
pretenda condenar lo que es incierto, pues como dice el adagio jurídico: “La duda beneficia al reo" o si también se quiere, lo dudoso no puede ser objeto de
condenación, como exige la sana lógica y aún la moral. Pero todas estas cosas,

parece que se escapan a nuestro pulido historiador. Por eso es que, ante lo incierto, lo dudoso y lo no seguro, se recomienda, se advierte, que no se puede con seguridad enseñar o que sería peligroso, esto es el objeto preciso del Decreto, ni más ni menos, y pretender probar más, es ya caer en el error, es afirmar más de lo que se puede decir.
 
Adjudicarme de otra parte que altero los textos del Padre Castellani, es otro desvarío más de nuestro doctorcito, y para que se vea claro, aquí lo cito:

“Lo que ha hecho no ha mucho la Iglesia, ha sido prohibir por un decreto del Santo Oficio la enseñanza de un milenarismo mitigado, claramente definido en la misma prohibición, la cual naturalmente no sería lícito ampliar; porque ‘odiosa sunt restringenda’ (…). Este decreto ut jacet agarraba también a los exegetas llamados evolucionistas, puesto que, según estos, Cristo reina ya
corporalmente –desde el Santísimo Sacramento- a partir de su Resurrección hasta el Fin del Mundo. Pero no tocaba a los milenaristas sensatos. Salió otro decreto declaratorio tres años después (A.A.S. 1944, p. 212), en el cual la palabra corporaliter ha sido cambiada por visibiliter. Conforme a él, queda excluida la enseñanza no sólo del milenarismo craso, mas también del carnalmitigado, que imagina un reino temporal de Cristo a la manera de los imperios de este mundo, con su corte en Jerusalén, su palacio, sus ceremonias y festividades, su presencia visible y continua -y hasta su ministro de Agricultura…-; ‘teología para negros’ como dice Ramón Doll; semejante al cielo de la película Green Pastures. Nosotros no enseñamos ni creemos ninguno de esos dos milenarismos, está de más el decirlo; aplicamos aquí simplemente al Apokalypsis el llamado en exégesis sistema escatológico, en oposición al sistema histórico y al sistema alegórico”
(Cristo ¿Vuelve o no
Vuelve?, ed. Dictio, Buenos Aires 1976, p. 68-69).



 
Hay que aclarar que no basta, como lo hace nuestro impugnador, reconocer que tal vez fue poco prudente al tratar de teologastro al P. Castellani, aquí sobra el “tal vez” y el “poco prudente” porque fue no tal vez, sino cierta y muy certísimamente muy imprudente, imprudentísimo como un pobre doctorcito novato, y esto en honor a la verdad y a la personalidad del P. Castellani, es no solo imprudente sino estulto e insensato. Así que de nada valen reconocimientos mitigados de enmienda. ¿Quién es él para decir que la obra teológica del P. Castellani está sobredimensionada?, esto es un juicio propio de un neófito
presumido que no sabe lo que dice; basta mencionar lo que –ése sí- un  verdadero historiador argentino y con renombre, Rubén Calderón Bouchet, en su Estudio Preliminar a un libro del P. Castellani afirma como incontestable y evidente:
“Castellani es un teólogo en sentido cabal del término, uno de esos que sin ser dominico ha hecho suyo el lema de aquella orden: ‘contemplari et comtemplata aliis tradere’. (…). Repetimos que Castellani es ante todo un teólogo; confirma este juicio no solamente sus trabajos teológicos sino también aquellos desligados de la faena sacerdotal (…). Castellani es nuestro teólogo y también nuestro profeta (…)”. (Las Canciones de Militis, ed. Dictio, Buenos Aires 1977, p. 9-10-12).

Dejo de lado lo de imitar el estilo del P. Castellani , cosa que si pudiera hacerlo sería para mí una honra, aunque soy consciente que no tengo ni el talento ni las capacidades intelectuales y literarias de alguien que fue un genio. También dejo de lado lo de amargura y de rencor, adjudicaciones que no vale la pena ni considerar. Lo único que si quiero puntualizar es lo que se me imputa respecto al insulto, y sobre lo cual quiero dejar en claro que no hay mayor insulto para los mediocres que el que se les espete la verdad en la cara. Además, hay que
recordar que lo que primero hay que predicar es la verdad porque SIN VERDAD NO PUEDE HABER CARIDAD, así como que nadie ama lo que no conoce.
 
 
Es el colmo que nuestro historiador persista en decir que es un error afirmar que el texto (la obra) del P. Lacunza no fue condenada por herética; parece desconocer lo que dijo un insigne y sabio historiador mucho más maduro, sabio y erudito como lo es Marcelino Menéndez y Pelayo, cuando expresó después de enumerar las causas de la prohibición, al decir: 

“Por todas estas razones y sin ser hereje, fue condenado el P. Lacunza (…)”. (Historia de los Heterodoxos Españoles, BAC, Madrid 1967, T. II, p, 669).
 
 
Ante esto, ¿Cómo es posible que siga afirmando que el P. Lacunza fue condenado por hereje, contradiciendo a este insigne historiador? A esto, ¿cómo le podemos llamar?, orgullo, soberbia, estulticia, prepotencia, ingenuidad o cara dura, etc., elijan, pues hay que darle un nombre. Pero por si no fuera suficiente aún, prosigue nuestro impertérrito historiador en sus trece (como la terquedad del antipapa Benedicto XIII, Pedro de Luna, aunque era uno de los más grandes canonistas de su época), afirmando que la Parusía es evidentemente judaica y de carácter no cristiano. Bueno, aquí hay que respirar un poco y tomar aire, porque nuestro flamante historiador mete la pata y no se percata de la herejía que acaba de proferir, pues la Parusía es un dogma de fe en la Segunda Venida en Gloria y Majestad de Cristo Rey, y si esto es judaico y no de carácter católico, ¡amigo!, ¿qué entiende usted de religión? Y si el muy insensato por inadvertida torpeza quiso decir Milenarismo en vez de Parusía, confundiendo los dos términos, sepa entonces, que San Juan Evangelista, San Papías, San Policarpo, San Ireneo, San Justino Mártir, San Teófilo, San Meliton, San Hipólito, San Victorino, San Metodio, San Zenón, San Ambrosio (que jamás modificaron) y hasta el mismo San Agustín (en su primera época), sin nombrar a todos, fueron judaicos y herejes  según nuestro versado historiador.
 
 
¿Para qué seguir, si es perder el tiempo con alguien que no es sujeto válido (competente) en esta materia, en estos temas que se le escapan, al punto de inopinadamente proferir no solo el error, sino aún hasta la herejía, condenando a la Parusía como algo judaico y no católico? No le queda a nuestro herético historiador más que recular y retractarse ante tamaño error y herejía; pero esto ha sido un castigo por su alergia antiapocalíptica y Dios ha permitido que se deslice hasta la herejía para ver si de una vez por todas, cuando se le enrostre, se dé por aludido y vencido


Todo parece indicar que estamos en los tiempos que Rubén Calderón Bouchet  señala en el texto de su Estudio Preliminar al que aludimos anteriormente: “ En alguna oportunidad, Jean Cocteau, que era algo loco pero no tonto, dijo que se aproximaba el día en que los imbéciles tomarían las lapiceras y se pondrían a escribir. No era el temor de un sabio que ve a Satanás empujando a los tarados, pero sí el de un esteta que veía la depreciación de la inteligencia provocada por dos terribles fuerzas convergentes: la aristofobia de los mediocres y el criterio puramente económico del negocio editorial”. (Ibídem, p.13).

Todo parece señalar que esos días ya han llegado.

No le queda más a nuestro historiador, que dejar su milenarismofobia y que con profunda y verdadera humildad abjure de su herético error, al decir que la Parusía es algo judaico y no católico.

Ánimo y hasta la Parusía.

P. Basilio Méramo
Bogotá, 18 de Enero de 2013

 

martes, 15 de enero de 2013

Foro Católico o Foro Caótico – “Nian se sabe”







Sería interesante saber quién está detrás de Foro Católico, que parece más bien un Foro Caótico, por su actuar dialéctico y disolvente, propio de una subversión intelectual para confundir y enredar en vez de iluminar y enseñar, como se puede ver en su publicación del 10 de Enero de 2013, atacando el Milenarismo Patrístico.
 
Además, no es muy católico que digamos ocultar la identidad bajo el seudónimo y el anonimato, sobre todo cuando eso facilita atacar sin dar la cara, y así eludir toda responsabilidad bajo una absoluta impunidad. Tampoco es algo muy viril que digamos, ni de hombres de honor y palabra de gente bien nacida, todo lo cual es incompatible con el ocultamiento y el anonimato.
 
De todos modos es muy curioso, además, que no se pueda ver cuál es la línea directriz que fecunda el pensamiento de Foro Católico, que dispara en todos los sentidos sin poderse ver ni saber de dónde vienen los tiros, cual franco tirador que energúmenamente dispara hacia todos lados, a todo lo que se mueve.
 
Pareciera más bien que su ideología es la de destruir y confundir lo poco que puede haber de bueno y verdadero hoy en día, que está en la resistencia católica tradicional y antimodernista, pues no deja nada en pie creando una confusión mayor de lo que aparentemente trata de aclarar y produciendo un error peor que el que pretende combatir o remediar.
 
Defiende en teoría una supuesta doctrina católica, pero en la práctica no se ve quién es el que la encarna y la defiende. Pareciera la obra de un agente  socavador que lo único que pretende y quiere es contaminar y destruir la verdadera resistencia católica y tradicional, bajo la apariencia de catolicismo.
 
Parece más bien la obra de un sistemático sabotaje a lo poco que puede haber de bueno y verdadero frente a esta crisis de fe de dimensiones apocalípticas, quizá de aquí, su odio visceral a todo lo apocalíptico y milenarista, aunque sea el patrístico, que fue doctrina común de los tres primeros siglos de la Iglesia.
 
Lo esencial del milenarismo del Padre Lacunza es católico y patrístico. Atacarlo es atacar a los Santos Padres de los tres primeros siglos de la Iglesia, es enjuiciarlos con el error y la herejía; en una palabra es cercenar la Tradición sobre la cual está basada la Iglesia o, valga la imagen, serruchar la rama sobre la cual está sentada, o lo que hace el insensato que escupe para arriba.
 
Es lamentable observar que se trata de una obra y de una acción sutil de tintes subversivos, como quién quiere dividir para reinar, enarbolando una falsa bandera de tradición y de verdad.
 
Es legítimo preguntarse ¿con quién está realmente Foro Católico?, ¿a qué intereses responde?, ¿cuál es la verdad que pretende defender?, ¿qué clase de tradición invoca o defiende? Son todos, interrogantes que se tienen que aclarar, de lo contrario no se es un sujeto válido en este combate en defensa de la Tradición Católica ni de la Fe que esta vehicula. Además ¿de dónde vienen?, ¿cuál es su origen como tradicionalistas y su formación católica y antimodernista?, ¿a cuál círculo tradicional pertenecen? Hasta que todo esto no sea claro y aclarado no tienen la garantía de ser creíbles y fiables, ni de ser auténticos e integérrimos católicos tradicionales aptos en este combate, donde cada uno tiene nombre y apellido. Disparar a todo lo que se mueve no es un signo de veracidad ni de ortodoxia, hay que saber de dónde se dispara y a dónde se dispara. El que no es capaz de afirmar y decir las cosas con su verdadero nombre y apellido, se está identificando como un bastardo sin nombre, o como un bastardo sin padre ni madre, y peor aún, que trata de empañar el nombre y los apellidos de aquellos que tienen cuna y no son unos bastardos y por lo mismo que tienen la entereza y el valor de decir lo que son y lo que piensan dando siempre de frente la cara y no con caretas propias de cobardes.

Personalmente no me fío ni me fiaré jamás de nadie que pretenda defender la verdad y la fe y que oculte miserable y cobardemente su verdadera identidad.
Eso parece más bien obra de logias y de sectarios, no de miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana; y dicho sea de paso, es de lamentar y muy de lamentar que en Internet se haya puesto de moda el defender o pretender defender la Tradición bajo el seudónimo y el anonimato; eso es de católicos (si es que lo son) liberales, o de mediocres (de medias tintas), pero no de guerreros viriles dispuestos a morir por la verdad que pretenden defender, como debiera de ser el caso de todo católico integérrimo. Todo esto se presta al vil y espurio
manoseo de espíritus feminoides, que cual remedo de soldados tienen las ínfulas de estar siempre listos, pero con pantalones cortos de un niño.
 
Con respecto a querer mancillar mi nombre y mi reputación e ignorantemente fijarse en mi segundo apellido, como si fuera de procedencia dudosa y judaica, es el colmo de un vil, estulto e ignorante que pretende descalificar con el ataque personal, al no poder confrontar con verdadera sabiduría e inteligencia la argumentación y doctrina expuesta en mis escritos. Pero si de apellidos se trata, sepan todos aquellos aletargados mentales o ignorantes, que mi segundo apellido y familia materna vienen de una de las pocas zonas que de la Siria se
caracterizaron por ser férreos bastiones católicos en la época de la invasión musulmana y que durante mucho tiempo se preciaba de no haber pernoctado ningún infiel dentro de sus recintos. Es de los pocos lugares que aún hoy, guardan la lengua materna de Nuestro Señor Jesucristo, el arameo, y esa población enclavada en un acantilado de las montañas al norte de Damasco, se llama Maalula. A ver, que den todos estos sabiondos, sus apellidos, que a no
dudarlo, más de uno tiene su origen sefardita; y por si no lo saben aún; los apellidos más castizos que nos puedan parecer, como son los Gómez, los Rodríguez, los López, los Ramírez, los Álvarez, los Pérez, etc. son apellidos de origen sefardita, por si no lo saben; pero esto no quiere decir nada, porque el problema no es de raza, ni es de sangre, sino de mentalidad y fe, que es muy distinto, pero esto, a veces los ignorantes trogloditas, con ínfulas de quijotes católicos, ignoran. Por eso es inadmisible que un foro que se diga católico, pretenda insinuar tal cosa, maliciosa e insidiosamente como se puede ver en
algunos de sus comentarios.

De nada vale citar autores de poca valía (de segunda o tercera categoría) ante verdaderas autoridades y de renombre (primera categoría) como la de Marcelino Menéndez y Pelayo que dice: “Por todas estas razones, y sin ser hereje, fue condenado el P. Lacunza (…)”. (Historia de los Heterodoxos Españoles, ed. BAC, Madrid 1967, T. II, p. 669). Hasta para él es una afrenta e insulto que se le equipare con historiadores de segundo orden, que no son de su talla ni tienen su prestigio y sabiduría.
 
De otra parte si se admite que el Padre Lacunza fue condenado por León XII como lo invoca Foro Católico, habría que decir, con el mismo criterio, que la Compañía de Jesús, que fue suprimida por Clemente XIV a instancias de la judeo-masonería, quedó condenada junto con su fundador el gran San Ignacio de Loyola, siendo una obra no católica.
Además si quiere saber cuál fue el verdadero motivo por el que al Padre Lacunza se lo incluyó en el Índex en aquella época, fue porque la Jerarquía y el Sacerdocio de entonces se vieron aludidos en lo que el P. Lacunza decía acerca de la Bestia de la Tierra identificándola con el clero, la religión, y el sacerdocio corrompidos de los últimos tiempos apocalípticos como son los nuestros:
“No espantará tanto al cuerpo, o al rebaño de Cristo la muerte, los tormentos, los terrores, y amenazas de la primera bestia, cuanto el mal ejemplo, las insinuaciones directas, o indirectas, y todo con aire de piedad y mascara de religión (…).
Sí, amigo, nuestro sacerdocio, este es y no otra cosa el que viene aquí significado y anunciado para los últimos tiempos debajo de la metáfora de una bestia con dos cuernos semejantes a los del cordero. Nuestro sacerdocio, que como buen pastor y no mercenario, debía defender el rebaño de Cristo, y poner por él su propia vida, será en aquellos tiempos su mayor y su más próximo peligro.
(…) ¿Quién perdió enteramente a los Judíos, sino su sacerdocio? Este fue el que resistió de todos modos al Mesías mismo, no obstante que lo tenía a la vista, oía su voz, y admiraba sus obras prodigiosas. Este fue el que cerrando los ojos a la luz se opuso obstinadamente (…).
Porque la iniquidad de aquel sacerdocio, generalmente hablando había llegado a lo sumo. Estaba viciado por la mayor y máxima parte (…).
Esta fue la verdadera causa de la reprobación del Mesías y de todas sus funestas consecuencias, la cual no se avergonzó aquel inicuo sacerdocio de poder producir en pleno concilio [su condenación] (…).
Entenderéis, digo, cómo el sacerdocio de los últimos tiempos corrompido por la mayor parte, pueda corromperlo todo, como lo hizo el sacerdocio Hebreo.
(…) Lejos de ser aquellos tiempos de persecución peligros para la Iglesia, fueron por el contrario, los más a propósito, los más conducentes, los más útiles, para que la misma Iglesia creciese y arraigase, fortificase y se dilatase por toda la tierra. No fue necesario, ni conveniente abreviar aquellos días por temor de que pereciese toda carne, antes fue convenientísimo dilatarlos para
conseguir el efecto contrario. Así los dilató el Señor, muy cerca de tres siglos, cierto y seguro de que por esta parte nada había que temer; mas en la persecución, o tribulación horrible de que vamos hablando, se nos anuncia clarísimamente por boca de la misma verdad, que deberá suceder todo lo
contrario (…).
De manera que así como los cuernos coronados de la primera bestia significan visiblemente la potestad, la fuerza, las armas de la potencia secular, de que aquella bestia se servirá para ir y hacer temblar a toda la tierra; así los cuernos de la segunda semejante a los del cordero, no pueden significar otra cosa que las armas o las fuerzas de la potestad espiritual, las cuales aunque de suyo, poco a propósito para herir, para forzar o para espantar a los hombres;mas por eso mismo se concilia esta potencia mansa y pacífica, el respeto, el amor y la confianza de los pueblos; y por eso mismo es infinitamente más poderosa y más eficaz para hacerse obedecer, no solamente con la ejecución,como lo hace la potencia secular, sino con la voluntad, y aún también con el entendimiento. Mas esta bestia, en apariencia mansa y pacífica, esta bestia en apariencia inerme, pues como no se le veían otras armas, que dos pequeños cuernos semejantes a los de un cordero; esta bestia tiene un arma terrible y ocultísima, que era su lengua; la cual no era de cordero sino de dragón, y así hablaba como dragón (…).Como habló el dragón en los primeros tiempos, así hablará en los últimos la bestia de dos cuernos, o por medio de ella el dragón mismo. Hablará con dulzura, con halagos, con promesas, con artificio, con astucia, con apariencias de bien; abusando de la confianza, simplicidad de las pobres ovejas para entregarlas a los lobos (…). Aplíquese la semejanza”. (La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, ed. Carlos Wood, Londres 1816, Tomo I, parte II. p.451 a 467).La semejanza se aplicó y el libro fue a parar en el Índex.


Qué es lo que tanto en definitiva les disgusta, molesta y hasta duele a Foro Católico, ¿que se hable de Cristo Rey que vuelve con todo el poder de su divina y Gloria y Majestad?, ¿que sea ese el día de su Triunfo junto con el Triunfo del Inmaculado Corazón de María Reina, cuando con el soplo de su boca derribe al Anticristo, y todo el poder del mal sobre la tierra y dentro de su misma Iglesia? ¿que se cumpla la Gran Promesa, habiendo un solo Pastor y un solo rebaño (compuesto de judíos y gentiles todos convertidos)?, que se realice la petición del Padre Nuestro: venga a nos el tu reino, y que se haga tu voluntad así en la tierra como en el cielo?


Esto es lo que tanto escozor le causa al Foro Católico, cual si fuera sarna que pica y rasca con suma comezón que no les deja vivir en paz. Sepan todos, que el que está contra estas cosas, está contra Cristo y forma parte del sequito del Anticristo y de su Contra-Iglesia.

P. Basilio Méramo
Bogotá, 15 de Enero de 2013

N O T A        D E L      E D I T O R:
 
MAS DEL ERROR QUE COMETE EL SEDEVACANTISMO RAMPLÓN.
Todo sedevacantista, finalmente, se mantiene en un error equidistante al "acuerdismo" FELÓNico, dado que, así como estos últimos pretenden hacer que la pussylus "adore" a la bestia de la tierra, el sedevacantista ramplón, en su creer errado, NO QUIERE LA PARUSÍA, Profesa y pontifica que la Gran Romera, NO EXISTE, que el tálamo, en donde se cometió la gran Fornicación, está ocupado por la criada o la enemiga, sin entender que para que la verdadera esposa fuera la corrompida, necesariamente, tuvo que haber sido ella quien estuviese presente en el denostante y anticristiano acto.
Para que la esposa fuera la corrompida, forzosamente debía haber sido la esposa.
Con un tálamo vacio, o con una sosias, no hubiere sido la esposa, y en consecuencia, se colocan en un error, que dice fuerte y claro, que no solo NO ESPERAN, la gloriosa Parusía, Sino que además NO CREEN ni en la divina Palabra, ni en la revelación, ni entienden media palabra del libro eterno, como se demuestra con el solo hecho, de que sus abispos y presbíteros, se reproducen peor que conejos, contradiciendo así a la Santa Doctrina y la Revelación.
MARANATHA
Alberto González



domingo, 13 de enero de 2013

PRIMER DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA




Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este primer domingo después de la fiesta de Epifanía, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia, es decir de San José, de la Santísima Virgen María y del Niño Jesús.

Esa Sagrada Familia, toda divina, la Iglesia nos la muestra como ejemplo de la sociedad y de la cristiandad, es decir, de los pueblos y naciones que se rigen por el Evangelio. Y digo que se guiaban, o se guían, porque hoy ya no hay oficialmente ningún Estado que se dirija por la Ley de Dios y el Evangelio, por lo cual la cristiandad como tal ha sido abolida; lo que se tiene es una cultura católica más o menos de acuerdo con la penetración que tuvo ese espíritu católico en los pueblos que antaño reconocían a Cristo Rey, a la Iglesia, pero que hoy ya no lo hacen.

Hay que recordarlo aunque sea para que reaccionemos y por lo menos lo tengamos presente, que nuestra sociedad ya prácticamente no es nuestra porque no es de Dios. Y, ¿de quién va a ser si no es de Dios? No hay término medio, será de Satanás. Si la ciudad no es de Dios será del demonio. Por eso nos va como nos va y por eso no nos asombremos cuando veamos que a los niños les gustan esas figuras y esos juguetes demoniacos; y qué decir de ese pequeño mago Harry Potter o como se llame. Todo eso produce la fascinación de la serpiente y los padres deben saberlo.

El “Halloween” es toda una cultura pagana anticristiana y los niños, junto con los papás, muchas veces inocentemente, por confites y dulces, le hacen el juego al demonio. Y quién sabe cuántas criaturas son inmoladas en esas misas negras en la que se consume la sangre de un inocente o de una virgen, porque eso existe. Debemos tener entonces sumo cuidado.

La Iglesia quiere ponernos ante el ejemplo de la Sagrada Familia. La familia que es el núcleo, el centro. La célula de la sociedad no es el hombre, no es el individuo como nos ha enseñado el liberalismo teológico o religioso, es la familia y por eso si ésta se destruye se acaba la sociedad; y vaya si no se está abatiendo hoy la sociedad al destruir la familia; si no es verdad, qué es eso de permitir el concubinato público con los matrimonios civiles entre católicos y después con el divorcio. Eso es un atentado criminal contra la santidad de la familia, de la sociedad basada en ésta y eso por culpa de una política antirreligiosa; eso es lo que hoy se ha impuesto.

Los romanos, que eran paganos, se casaron sacramente respetando el matrimonio indisoluble; conservaron todo el vigor de ese pueblo y raza, eran los nobles, los paterfamilia, la gens romana; pero cuando se empezó a corromper ese concepto sagrado aun en el paganismo, se destruyó Roma, se acabó y esa fue toda la lucha entre nobles y esclavos que penosamente a veces nos transmiten en las películas en sus historias. Era la pugna de dos ideales, los nobles basaban su linaje en el matrimonio sacro, los demás vivían en la unión libre o concubinato.

Si los nobles romanos tenían la noción del matrimonio sagrado, cuánto más la debiéramos tener nosotros los católicos y valorar así la familia sacramentalmente instituida por la Iglesia, para que todo lo que hagan los esposos sea bueno y santo y no como creyeron algunos herejes, que traer hijos al mundo era obra del pecado. Pecado es lo que hacen hoy, cuando utilizan el matrimonio simplemente para satisfacer la concupiscencia, no queriendo procrear; eso es una falta, usar anticonceptivos y todo lo que permita el libre placer sin querer engendrar la vida que Dios como Creador da y que los padres como instrumento prodigan; de ahí viene a su vez el respeto hacia los padres por ser los progenitores, porque tienen esa autoridad de Dios y de ahí la dignidad que deben tener los padres y la familia.

La santidad del hogar católico hoy está proscrita, porque se nos pone de modelo el ideal de vida americano, de quienes tienen una cultura protestante, donde cada uno hace lo que se le da la gana. Por eso nosotros debemos conservar la tradición católica basada en la familia y en el respeto a los ancianos; no para que los metan allí en esos lugares que llaman geriátricos o lo que sea. Esa es una aberración peor que la de los infieles, porque en la antigüedad se veneraban las canas, el anciano era el sabio; hoy, por la estupidez de la sociedad, al anciano se le tiene por un imbécil que nadie quiere. Ya no sabe la juventud apreciar la experiencia de los años de una vida llevada conforme Dios manda. ¡Qué desgracia!

Que todo eso nos sirva para que reaccionemos y nos demos cuenta en medio de qué mundo estamos viviendo. Todo lo opuesto a lo que la Iglesia siempre ha enseñado, y eso sin hablar de la Iglesia en sí misma, que también se ha corrompido, se ha degenerado por no permanecer fiel a la doctrina de nuestro Señor, por culpa del clero. Por ello la Sagrada Familia es ejemplo de santidad y aun de virginidad en el matrimonio de la cual no nos debemos asombrar, porque ha habido otros santos matrimonios que se han conservado vírgenes, como el de San Eduardo rey de Inglaterra, San Enrique emperador, que fueron soberanos que por mutuo consentimiento permanecieron castos dentro del matrimonio.

Que lo anterior nos sirva de ejemplo y para que los herejes de hoy no digan estupideces en contra de la virginidad de nuestra Señora y del santo matrimonio que tuvo con San José, porque fue verdadera esposa, pero virgen. De ahí la grandeza de San José, custodio de esa flor de castidad, de esa inocencia y por eso es el guardián de la Iglesia que debe permanecer y ser siempre pura, pero que hoy quieren violar porque eso es lo que se está haciendo, mancillar la pureza de la santa Iglesia.

Todos aquellos herejes que se digan sacerdotes u obispos, pero que no defienden la moral ni la doctrina católica, que están con el modernismo, con el progresismo, con el liberalismo doctrinal teológico, están al unísono con todas las falsas religiones. Eso es violar la Iglesia y por eso es nuestro deber conservar la virginidad de la Santa Madre Iglesia católica, apostólica y romana. Eso fue lo que hizo monseñor Marcel Lefevbre, un hombre que conservó la pureza de la Iglesia; él nunca lo dijo, pero la conservó y murió santamente, pero atacado por la judeomasonería que está dentro del Vaticano y quiere manipular a los cardenales y a los obispos, y qué no hará en el próximo cónclave; por eso debemos estar prevenidos, porque no sabemos lo que pueda pasar.

Nuestro deber es el de conservar la virginidad de la Iglesia católica, su pureza, pues es nuestra madre, porque nos engendra en la fe, en la que los protestantes no aceptan, no quieren, por eso no la admiten como institución divina; no reconocen a la Santísima Virgen y sin embargo se les llena la boca hablando de Cristo y del Señor. Es un cristo falsificado el que pregona el protestantismo en cualquiera de sus múltiples facetas y de la cual Colombia hoy está imbuida; antaño eran contados con los dedos los protestantes, era incluso mal visto, ¿quién iba a visitar a un protestante? Nadie. Hoy casi media Colombia es protestante y la otra mitad lo es sin saberlo. ¿Por qué sin saberlo? Por la protestantización de la Iglesia; ya no hace falta para serlo salir de ella; basta aceptar la nueva misa, el nuevo culto, la nueva liturgia, bailar y danzar, no creer en el Santo Sacrificio de la Misa, comulgar en la mano como si fuese un pedazo de pan y si todo esto no es una herejía pura, entonces, ¿qué es?

¿Cómo es que la gente va a comulgar sin confesión, sin estar en estado de gracia? ¿Cómo va a recibir a nuestro Dios sin adorarle? Todo eso es efecto entonces de un protestantismo dentro de la Iglesia. Por eso nosotros nos esmeraremos hasta la muerte en mantener el culto sacrosanto de la Iglesia católica como siempre ha sido; esa garantía es la Tradición católica, apostólica, romana, la Misa Romana; la Misa de San Pío V, la tridentina, no es más que la Misa Romana, la que fue custodiada por todos los Papas de Roma y por eso el odio satánico contra ella.

Roguemos a la Sagrada Familia, a nuestra Señora, a San José y al Niño Jesús. No debemos olvidar qué importancia le dio el Niño Jesús a los asuntos de su Padre, pues les dijo: “¿Por qué me buscabais? Podría parecer un poco chocante y, sin embargo, como dice el sabio padre Castellani, no les avisó simplemente porque no pudo. Con la respuesta que dio a su Madre les quiso mostrar que si no lo habían encontrado lo que debieron haber pensado era que estaba en el templo ocupándose de las cosas de su Padre, de Dios; no del mundo. Y, ¿por qué no pudo avisarles? porque Él se entretuvo con los escribas, con los fariseos, con los peritos, con los doctores de la sinagoga, porque fue una pregunta tras otra, y así pasaron tres días, maravillados de la sabiduría de ese Niño que era Dios.

De lo contrario sería un malcriado nuestro Señor, ¿cómo se va a ausentar sin pedir permiso?, ¿cómo le va a contestar así a su mamá? Por eso San Lucas dice que nuestra Señora guardaba y meditaba todo esto en su corazón, y por eso lejos de ser un motivo de escándalo la respuesta de nuestro Señor nos muestra la importancia que tienen las cosas de Dios. Y éstas están en el templo, en la Iglesia, no en otra parte; de allí la necesidad de la santa Iglesia como institución divina y de nosotros de pertenecer a ella siendo fieles; hay que pedir esa lealtad a nuestro Señor, a nuestra Señora, a San José, a la Sagrada Familia. +




PADRE BASILIO MERAMO
12 de enero de 2003

miércoles, 9 de enero de 2013

RESPUESTA A UN DISTRAIDO HISTORIADOR ANTIMILENARISTA


De pura casualidad me enteré recientemente de un artículo titulado "El Error Milenarista del Padre Méramo" aparecido el 25 de Noviembre de 2012 en el blog Sursum Corda firmado por un tal Raúl Miguel (lo cual parece más un seudónimo o simplemente alguien que no quiere identificarse con su apellido), que espero que sepa dar la cara y revelar su identidad la cual de algún modo quiere encubrir, pues es mucho mas fácil tirar la piedra y esconder la mano como hace el pájaro milano.

En primer lugar es sorprendente ver que alguien que se presenta cómo historiador y con particular interés en la Historia de la Iglesia, contenga una serie de despropósitos que van contra los mismos hechos históricos, aunque pretenda de algún modo cubrirse al decir que no es un teólogo, como evidentemente no lo es, quedando para colmo en tela de juicio su misma reputación como historiador sin ser víctima de sus propios prejuicios.

Para comenzar, nuestro audaz impugnador comienza por adjudicarme gratuitamente (sin fundamento) el gravísimo error de considerar el milenarismo espiritual a la altura de un dogma de fe; lo cual, dicho sea de paso, sería tan grave como el considerar el antimileranismo como dogma de fe, lo que parece ser su caso. De todos modos una cosa es afirmar que el milenarismo patrístico o espiritual es una doctrina común de los tres primeros siglos de la Iglesia y otra es hacerlo un dogma de fe; o si se quiere también, una cosa es decir que una doctrina o verdad sea materia de fe y confundirla con dogma de fe; cosas que pareciera no vislumbrar, claro está que como dice no ser  teólogo sino un historiador, se le puede perdonar.

El autor considera que es un error afirmar que el milenarismo patrístico fue doctrina común de los Padres de la Iglesia, cosa que evidentemente nadie afirma porque una cosa es hablar todos de los Padres de la Iglesia en el trascurso de los siglos y otra cosa es hablar de los todos los Padres de los tres primeros siglos de la Iglesia, que es muy distinto. Y negarlo sería negar la evidencia histórica de los primeros tres siglos de la Iglesia. Tampoco se trata de seguir la caprichosa hermenéutica del Padre Catellani puesto que también el Padre Florentino Alcañiz, teólogo y doctor agregado de la Universidad Gregoriana hizo una tesis titulada: "Ecclesia Patristica et Millenarismus Expositio Historica" que salió publicada en un librito en Granada en 1933, la cual, habiendo recibido de sus manos, el Padre Castellani la tradujo al español y la enmarco con sus propios comentarios, lo que dio como resultado el libro "La Iglesia Patristica y la Parusía" publicado por las Ediciones Paulinas en 1962. Ambas obras con el nihil obstat correspondiente de aquella época; lo cual garantiza, como es sabido, que no hay herejías o al menos ningún grave o gravísimo error contra la fe en estas dos obras.

Lamentablemente nuestro alado impugnador no distingue suficientemente, asimilando e identificando el Milenarismo Patrístico y Milenarismo Mitigado al punto de afirmar
expresamente que ambos son la misma cosa. Cuando para cualquier persona algo versada en el tema, y aun sin ser historiador es claro que no se identifican, ni son la misma cosa.


Por si fuera poco, nuestro historiador me adjudica el atacar el poder dogmático del Decreto del Santo Oficio, cuando en realidad no se trata de un Decreto sino de dos Decretos (pero poco importa, suponemos que es un pequeño desliz de falta de atención)  que no son de carácter dogmatico o doctrinal sino de carácter disciplinar, lo que parte no me baso en los textos de algunos Padres de la Iglesia sino que lo hago basado en los textos de todos o casi todos los Santos Padres de esos tres primeros siglos. Matiz histórico que nuestro versado historiador parece no distinguir.

Por si fuera poco, llega al culmen de su lucidez al confundir lo que fue una respuesta irónica y bien fundada del Padre Castellani con el Milenarismo Espiritual que  consistiría en el "Reino de Jesús Sacramentado desde el Tabernáculo, que se hace presente en cada consagración y que reina corporalmente desde el Sagrario". Es lastimoso ver que confunda una observación técnica y profundamente teológica para  imputar el grave error en que caía el primer Decreto del Santo Oficio al censurar sin distinguir el milenarismo utilizando el término corporaliter (corporalmente) el cual tuvo que ser enmendado debido al craso y manifiesto error, con otro Decreto donde se señalaba únicamente el milenarismo mitigado reemplazándolo con el termino visibiliter (visiblemente). Y es con respecto a este Decreto corregido y que apunta únicamente al Milenarismo Mitigado, al cual el Padre Castellani se refiere y lo tilda (con perdón de los negros nuestros queridos hermanos) de teología para negros. Pero como nuestro presto historiador se empecina en identificar milenarismo mitigado y espiritual es entendible que esta respuesta, que además es irónica, no sea captada.

No hay que olvidar que San Agustín, a quien nuestro autor cita, fue netamente milenarista durante su primera época (cambio de lugar) como consta en su sermón 259, hasta que cambió de parecer (por las razones que fuera) sin condenar ni poder condenar jamás el milenarismo espiritual o patrístico que el profesó. Uno de los graves errores de nuestro querido historiador es considerar como milenarismo espiritual la respuesta irónica del Padre Castellani, que él llama interpretación eucarística del milenio, y que además se queja de no haberla podido encontrar en la Patrística; y como la va a encontrar si no existe.

Es de esperar que la hermenéutica no sea para nada coherente con la Patrística, si confundimos Milenarismo Patrístico o Espiritual con Milenarismo Mitigado. Es, además, deplorable que nuestro avisado historiador, tan preocupado por un lenguaje no violento y caritativo no sea tan ecuánime cuando trata de teologastro al insigne y benemérito padre Castellani, al cual no le llega ni a los tobillos. Claro está que pareciera más preocupado por defender la dignidad del Padre José María Mestre, sin mayor valía intelectual e histórica que así lo acredite, que ante la figura gigantesca del Padre Castellani, altamente reconocida, incluso por modernistas como Monseñor Quarracino, quién lo señaló como uno de los grandes talentos que Dios dio a la Argentina en el siglo XX; el otro fue Leopoldo Lugones. Con esto vemos en que queda la pericia histórica de nuestro historiador.

Es sabido, como lo hace ver el Padre Lacunza, que una cosa es el milenarismo carnal y
herético de Cerintio y otra el milenarismo judaizante y mitigado de Nepote, Obispo africano, contra el cual escribió San Dionisio de Alejandría (en el siglo III) y el de Apolinar, Obispo de Laodicea contra el cual escribió San Epifanio (en el siglo IV).


Además, cuando habla de los milenaristas espirituales, nuestro historiador se equivoca al decir que fueron censurados por San Dionisio de Alejandría, cuando lo que censuró fue el milenarismo judaizante de Nepote. Otro desliz más de nuestro bravo historiador; y dicho sea de paso no se trata de Miguel Lacunza sino de Manuel Lacunza otro pequeño despiste de un historiador, pero se puede pensar que no le afecta una mancha más al tigre.

Tampoco es verdad que el Padre Lacunza fue condenado por el Santo Oficio, basta para
demostrarlo leer al respecto lo que don Marcelino Menéndez y Pelayo en su obra "Historia de los Heterodoxos Españoles" dice sabia y claramente. Es sabido de otra parte que no todo libro puesto en le índex es condenado pues algunos pueden ser por un carácter prudencial o disciplinar.

Y para concluir por si esto no bastara, hay otro pequeño impase terminológico, pues no es lo mismo decir refiriéndose al P. Lacunza tildándolo de condenado Jesuita que decir que fue condenado, ya que tanto se preocupa por un lenguaje respetuoso y caritativo;no es lo mismo decir que alguien es un condenado, que decir que fue condenado, del modo que tampoco es lo mismo decir al baño María que María al baño.

Creo que todo denota en nuestro brioso historiador una fobia visceral anti-apocalíptica y anti- milenarista.

Sobre el Milenarismo ya decía San Ireneo por tradición apostólica como algo venido del
Señor:

"Si alguien no acepta estas cosas como referidas a los tiempos del reino, caerá en infinidad de contradicciones y dificultades, tal como los judíos caen y se debaten. (...) La bendición de que acabamos de hablar se refiere por tanto, sin discusión a los tiempos del reino: cuando reinen los justos después de haber resucitado dentre los muertos y (haber sido, por el hecho de esta misma resurrección, colmados de honor por Dios); cuando incluso la creación liberada y renovada produzca en abundancia toda clase de alimentos, gracias al rocío del cielo y la fertilidad de la tierra. Esto es lo que los presbíteros que habían visto a Juan, discípulo del Señor, recuerdan haber oído de él cuando evocaba la enseñanza del Señor relacionada con aquellos tiempos".
(Contra las Herejías, ed. Apostolado Mariano 1999, Libro V, p. 120-121).

"...vendrá entonces el Señor desde los cielos sobre las nubes, en la gloria de su Padre, y mandará al estanque de fuego al Anticristo con sus fieles; inaugurará al mismo tiempo para los justos los tiempos del reino es decir el descanso, el séptimo día que fue santificado, y entregará a Abraham la herencia prometida: Es el reino en que, según la palabra del Señor, `muchos del oriente y del occidente vendrán y se sentaran con Abraham, Isaac y Jacob´".
(Ibídem, p. 114).
 
"Es necesario también declarar a este respecto que los justos deben, en primer lugar, en este mundo renovado, después de resucitar a continuación de la aparición del  Señor, recibir la heredad prometida por Dios a los padres y reinar en ella; solamente después tendrá lugar el juicio de todos los hombres. (...) Es preciso por tanto que el mundo mismo, restaurado en su primitivo estado esté sin ningún obstáculo al servicio de los justos. Esto lo que el Apóstol hizo conocer en su carta a los Romanos cuando les dice: `Porque la creación está aguardando en anhelante espera la revelación de los hijos de Dios...´".(Ibídem, p. 117).


"Tales promesas significan por tanto claramente el banquete, que proporcionara esta creación en el reino de los justos y que Dios ha prometido servir El mismo". (Ibídem p. 126).


"Estos acontecimientos no podrán situarse en lugares supracelestes -porque Dios, dice el profeta, mostrará su esplendor a todas las naciones que hay bajo el cielo-, pero sí se producirán en los tiempos del reino, cuando la tierra haya sido renovada por Cristo y Jerusalén haya sido reedificada según el modelo de la Jerusalén de arriba". (Ibídem, p. 128).


"Así, pues, de manera precisa, ha visto Juan la primera resurrección que es la de los justos, y la heredad de la tierra que debe realizarse en el reino; y por su parte, totalmente de acuerdo con Juan, los profetas habían profetizado ya sobre esta resurrección. Esto es exactamente lo que enseño el Señor, cuando prometió beber la mezcla nueva del cáliz con sus discípulos en el reino". (Ibídem p.132)

"Esto se encuentra ya en el libro del Génesis, según el cual la consumación de este siglo tendrá lugar el día sexto, es decir, el año 6.000; después vendrá el séptimo día, día de descanso acerca del cual dice David: `Aquí está mi reposo, los justos entraran por el´; este séptimo día es el séptimo milenio, el del reino de los justos, en que todos se ejercitarán para la incorruptibilidad, después que haya sido renovada la creación, para los que hayan sido guardados para este fin. Es lo que confiesa el Apóstol cuando dice que la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción, para tener parte
en la libertad gloriosa de los hijos de Dios".(Ibídem, p.133).


"Y nada de todo esto se puede interpretar de manera alegórica, sino, al contrario, todo es aquí firme, verdadero y poseedor de una existencia autentica, realiza por Dios para el disfrute de los hombres justos". (Ibídem, p. 130).
"Si algunos tratan de interpretar estas profecías en sentido alegórico, no lograran ponerse de acuerdo entre sí en todos los puntos: Serán convencidos de error por los textos mismos...".(Ibídem, p. 127)


"Todas las profecías de este género se refieren sin discusión a la resurrección de los justos, que tendrá lugar después de la venida del Anticristo y destrucción de las naciones sometidas a su autoridad: entonces reinaran los justos sobre la tierra, cuando crezcan a causa de la aparición del Señor; y, gracias a Él se irán acostumbrando a asir la gloria del Padre en el Reino y tendrán acceso al trato con los Santos Ángeles, así como a la comunión y unión con las realidades espirituales".(Ibídem, p. 127).

Esto era lo que decía San Ireneo, discípulo de San Policarpo, quién junto con San Papías, fueron discípulos directos de San Juan. ¿Qué mayor tradición apostólica histórica y directa se puede esperar?
 
Espero que a los impugnadores del milenio no les acontezca el destino de Judas, el traidor por incrédulo: "He aquí lo que Papías, oyente de Juan, compañero de Policarpo, hombre venerable, atestigua por escrito en su libro IV -porque hay cinco libros compuestos por él-. Y añadió: `Todo esto es creíble para los que tienen fe, porque, prosigue él, como Judas el traidor siguiese incrédulo y preguntase: ¿Cómo podrá Dios crear tales frutos? El Señor le respondió: Verán quienes vivan hasta entonces´". (Ibídem, p. 122).

 Hasta pronto y bon appétit.

P. Basilio Méramo
Bogotá 9 de Enero de 2013.