San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












Website counter Visitas desde 27/06/10



free counters



"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





Link para escuchar la radio aqui

martes, 7 de junio de 2011

EL NEOSEMIARRIANISMO DE LA NUEVA IGLESIA

Aunque parezca mentira, el padre de la Libertad Religiosa, Jacques Maritain, es quien denuncia que la nueva versión del Credo de Pablo VI es arriano y herético. Maritain que es considerado filósofo tomista en realidad tergiversa el pensamiento de Santo Tomás, y es por esto que Jean Gitton, refiriéndose a él, pudo decir: «Maritain fue uno de los padres de lo que hoy se define progresismo eclesial». Por lo cual, si en una época fue tomista después cambió traicionando el pensamiento de Santo Tomás, convirtiéndose en el genitor de la Nueva Cristiandad del Humanismo Integral y uno de los representantes de avanzada del Personalismo (gnóstico-cabalístico), gestando de igual manera la libertad religiosa y el ecumenismo antropoteísta que genera la Neo Iglesia Postconciliar. Es por esto que sorprende tanto que él mismo, en un momento de luz y de cordura, a pesar de estar tan compenetrado con las ideas que vician la religión católica, denuncie la fórmula de la traducción en francés del nuevo Credo (aunque también pasa lo mismo con la traducción en español).


El artículo de Stefano Paci publicado por la Revista 30 Días, (año VI n°. 56 p. 32-38, 1992) inicia así: «El texto que publicamos, preparado por Jacques Maritain para Pablo VI, ha permanecido inédito durante 25 años. Hoy por primera vez, revelándose de una actualidad desconcertante, sale de los archivos donde lo habían enterrado. En el “Memorandum” que escribió para el Papa, Maritain define un punto de la traducción del Credo en francés “simplemente inaceptable”, una “fórmula errónea en sí misma e incluso, estrictamente hablando, herética”. Pues bien, este es el Credo que desde hace 25 años se reza en Francia, en esa parte de la cristiandad llamada en su tiempo “la hija predilecta de la Iglesia”. Millones y millones de católicos, en todo el mundo francófono, han sido obligados a decir inconscientemente una fórmula que Maritain no duda en definir “arriana”. Una fórmula que por rechazarla, como recuerda el gran filósofo tomista, “hubo una época en que se padeció persecución y muerte”. La herejía arriana, que en el siglo IV estuvo a punto de imponerse en toda la Iglesia, se desencadenó precisamente contra el Credo formulado en el Concilio de Nicea, en el 325, que, para oponerse a la doctrina de Arrio, definía solemnemente a Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, “consusbtantialem Patri”, es decir de la misma sustancia que el Padre (en griego homoousios). Los arrianos, en cambio llegaron a admitir que Cristo fuera “de sustancia semejante a la del Padre”. El fundamento de la fe cristiana, es decir la Encarnación, se corroía por medio de una sutil distinción, una simple iota, recuerda Maritain. Fue necesario un segundo Concilio, el de Constantinopla, en el 381, para reafirmar la fórmula de Nicea. Mientras tanto se habían desencadenado furiosas persecuciones, y un gran número de cristianos se había sacrificado por no ceder en la herejía. Pero eran otros tiempos, como comenta con ironía y amargura Maritain: “Todo eso pertenece al pasado”. Pero lo que ni siquiera la imaginación del filósofo había logrado prever cuando escribió este documento es que la fórmula “errónea y herética” continuaría existiendo en el Credo francés. “Sé muy bien –dice cándidamente- que este error será corregido en una futura edición”. En cambio, la Iglesia sigue rezando el Credo de factura arriana. El filósofo murió en 1979 sin que este gravísimo error estuviera corregido. Hoy nos preguntamos cuanto tiempo tenemos que seguir esperando ».


El texto de Maritain incluido en el artículo es el siguiente: «Finalmente hay que señalar un error de traducción que no es solo una inexactitud más o menos grave, sino un error pura y simplemente inaceptable. Sé que se corregirá este error en una futura edición revisada. Pero sé también que la posibilidad de que se corrija rápidamente depende de la fuerza con la que se señale el caso. Con el pretexto de que la palabra “sustancia” y, a fortiori, la palabra “consustancial” son hoy imposibles, la traducción francesa de la misa hace decir a los fieles, en el Credo, una fórmula que es errónea en sí, e incluso estrictamente hablando, herética. Nos hace decir que el Hijo, engendrado, no creado, es “de la misma naturaleza que el Padre”: que es exactamente el homoioousios de los arrianos o semiarrianos, contrapuesto al homoousios o consubstantialis, del Concilio de Nicea. Por rechazar una iota se padeció en aquel tiempo persecución y muerte. Todo esto pertenece al pasado. Peor para ellos si los cristianos rezan hoy el Credo en francés usan palabras que suenan, lo sepan o no, a arriano. Lo esencial es que, tratándose de una fórmula sobre las Personas de la Trinidad, se les evite usar una palabra que no es del lenguaje corriente.

Es evidente que para expresar una realidad absolutamente única es necesaria una palabra única. ¿O quizás habrá que sustituir también la misma palabra “Trinidad”, o “Eucaristía”, con palabras del lenguaje de todos los días?


Si diciendo la palabra consustancial las personas no saben qué quiere decir, se puede esperar que se lo pregunten al clero, que les recordará el catecismo y el sentido del dogma. Pero si estas personas dicen en el Credo que el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre, no se preocuparán nunca de pedir una explicación, precisamente porque se han elegido palabras que para ellos no tienen ninguna dificultad, que entienden tan fácilmente como cuando dicen, hablando con cualquiera, que un pájaro es de la misma naturaleza que otro pájaro.

¿Qué importa? –se dirá tal vez- se trata sólo de una fórmula. Las personas de las que habla son todos católicos. Desde el momento que lo que piensan sobre el Padre y el Hijo es justo y exento de errores, no importa que para expresarlo usen una fórmula aproximada, que parece errónea cuando se examinan de cerca las palabras que la forman.

La verdad es que importa mucho. Porque, o bien los fieles en cuestión piensan bien usando una fórmula errónea y sabiendo que es errónea: y de hecho esos fieles cuando se llega a la fórmula en cuestión, están obligados a mantener el silencio o a hablar contra su conciencia; o piensan bien usando una fórmula errónea y sin saber que es errónea. En los dos casos se engaña a esos fieles. Estar obligados a usar palabras engañosas sin saber que son engañosas es estar engañados.

Añado que los traductores ingleses, seguramente menos sensibles que los franceses a lo que
desentona desagradablemente a los oídos de los contemporáneos, no han tenido escrúpulos en usar la palabra consustancial, ni han pensado que los fieles pudieran sin inconvenientes, pensando bien, decir una fórmula que en sí misma está en desacuerdo con la fe católica ».


Evidentemente por los hechos, nunca fue corregida esta fórmula herética, como
pensaba ingenuamente Maritain, responsable e inspirador de la libertad religiosa como se afirma y se reconoce en este mismo artículo, en el que refiriéndose a Maritain dice: «Su presencia fue decisiva en la cuarta sesión del Concilio para la definición del documento de la libertad religiosa».

El mismo artículo cita en igual sentido a Etienne Gilson reputado filósofo tomista: «En aquellos años, Maritain no era el único que se daba cuenta de que en la Iglesia de Francia se había introducido un Credo “herético”. Otro gran filósofo tomista, Etienne Gilson, escribe el 2 de julio de 1965 en France Catolique un artículo titulado “¿Soy cismático?”, en el que decía: “Habiendo siempre cantado en latín que el Hijo es consustancial con el Padre, me parece curioso que esta consustancialidad se haya cambiado en simple connaturalidad. (…) Dos seres de la misma naturaleza no son necesariamente de la misma sustancia. Dos hombres, dos caballos, dos perros son de la misma naturaleza, pero cada uno de ellos es una sustancia distinta, precisamente porque son dos. Si digo que tienen la misma sustancia, al mismo tiempo digo que tienen la misma naturaleza, pero pueden ser de la misma naturaleza sin ser de la misma sustancia. ¿He de seguir creyendo que el Hijo es consustancial con el Padre? O, ¿debo creer que es solo de la misma naturaleza? ”. Y añade: “Me niego a decir, con la nueva versión francesa de la Misa, que el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre. Estoy creando un nuevo cisma. El de los paleocatólicos de Nicea, que creen que el Hijo es de la “sustancia” del Padre y que ambos son de la misma naturaleza sólo porque son “consustanciales”.

(…) Maritain había escrito al célebre escritor y amigo suyo, Julien Green, anunciándoles los temas. Y añadía: “Estamos viviendo la peor crisis modernista (…). Después de la publicación de Le Paysan, el 29 de diciembre del mismo año Gilson escribía a Maritain para darle la enhorabuena, y le decía: “Me parece que un viento de locura atraviesa en estos momentos la Iglesia” ».

Y en una carta, dirigida a Chenu, refleja Gilson el desconcierto y la situación caótica en la que se encontraba el fiel después del Concilio Vaticano II, al decir: « ¿Qué es el posconcilio? Una época en la que el laico no sabe en qué cree el cura que le está hablando ».

Stefano Paci concluye su artículo con estas palabras que denotan el caos doctrinal de la Nueva Iglesia postconciliar: « La amargura que tanto Gilson como Maritain sentían por la situación de la Iglesia posconciliar se resume en esta dramática frase que Gilson escribió el 5 de noviembre de 1969 al padre Chenu: “Moriré en comunión con la Iglesia en la que nací, pero no estoy seguro de que sea la misma” ». Luego queda manifiesto que es otra Iglesia, si no es la misma.

Esta sola herejía bastaría y sería suficiente para condenar la Nueva Iglesia
posconciliar, pero estamos tan habituados a ver a la Roma modernista plagada de
errores y de herejías, esparcidas por todo el mundo en nombre de Dios y de su Iglesia, invocando la autoridad divina, que nadie lo ve, y el que lo ve a duras penas osa levantar la voz; nadie se atreve a sostenérselo en la cara a los responsables de tan nefastos acontecimientos, como debería hacerlo todo aquel que no tolera que se manosee ni mancille la Fe verdadera.

La herejía semiarriana cunde sin que los fieles lo perciban, y el drama es que se
extiende sin que hoy en día tengamos un San Atanasio. Verdaderamente son tiempos apocalípticos, la Iglesia está reducida a un pequeño rebaño disperso por el mundo, defendiendo la fe cada cual como bien lo puede hacer. Se hace pertinente recordar que San Jerónimo pronunció una frase que se hizo célebre: «el mundo se despertó un día y gimió de verse arriano », es decir, que se acostaron católicos y amanecieron arrianos sin darse cuenta, tal y como acontece hoy en día, pero mucho peor con el modernismo, cloaca de todas las herejías, como lo definió el Papa San Pio X.

El oficialismo obsecuente ante una jerarquía desnaturalizada o invertida en el ejercicio de su autoridad, no deja que nadie reaccione ante el error y la herejía que claman al cielo, y que en otros tiempos eran cimiente de cristianos cuando se moría por defender la fe.

Claro, eran otros tiempos como lo dice Maritain, pero lo que no dice es que esos eran tiempos de fe, mientras que hoy son tiempos de impiedad, abominación y apostasía. Sí, hoy son tiempos de la libertad religiosa, para creer o no creer en Dios, o creer en un dios que más les guste y convenga según el parecer de su conciencia. Es la libertad religiosa que Maritain tuvo el honor de procrear, pero quizás sin tener la debida entereza de la paternidad responsable intelectual, que lleva a reconocer el fruto de su acción, no aceptando todas las consecuencias lógicas.

Una vez más se vuelve evidente y se comprenden las palabras del gran Cardenal Pie: «La Iglesia, sociedad sin duda siempre visible, será cada vez más llevada a proporciones simplemente individuales y domésticas (Le Cardinal Pie de A à Z, Éditions de Paris 2005 p.187) ».

Pero también se hacen patentes las palabras de Monseñor Lefebvre « ¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una santa, católica y apostólica. Les pregunto ¿dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, lo que somos? Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial. (…) Por supuesto se podrá objetársenos lo siguiente: ¿Es necesario, obligatoriamente, para no perder el alma, salir de la sociedad de los fieles unidos al Papa? No somos nosotros si no los modernistas los que salen de la Iglesia. En cuanto a decir “salir de la Iglesia visible”, es equivocarse asimilando Iglesia oficial a Iglesia visible. (…) ¿Salir, por lo tanto, de la Iglesia oficial? En cierta medida, sí, obviamente. (…) Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible en relación con la Iglesia conciliar y en oposición con la Iglesia Católica que nosotros intentamos representar y seguir. (…) Pero, nosotros representamos la verdadera Iglesia Católica tal como era antes, puesto que seguimos eso que siempre ha hecho.


Somos nosotros quienes tenemos las notas de la Iglesia visible: la unidad, la catolicidad, apostolicidad, la santidad. Eso es lo que constituye la Iglesia visible. (Fideliter n°66 noviembrediciembre 1988) ».


Padre Basilio Méramo
Bogotá, 6 de Junio de 2011.


comentarios:
ALICIA dijo...
Alberto, el Rev. Padre Castellani tiene un escrito titulado "El Racismo o cómo poner a Maritain en su lugar" .
Aquí lo anexo para lo que le pueda servir.

"Hay muchas formas de racismo...... En los tiempos de fray Bartolomé de las Casas, ciertos teólogos españoles afirmaron que los nativos de América no eran seres humanos, porque no pertenecían a la raza de Sem,ni a la de Cam, ni a la de Jafet, las tres razas mencionadas en la Biblia. Eran, por lo tanto, meros animales, de cuyo oro y bienes el hombre, el español cristiano, tenía el derecho de adueñarse, como tiene el derecho de tomar las plumas del pavón, la miel de las abejas y la lana de las ovejas". ( Jaques Maritain).

Y LE CONTESTA CASTELLANI :
Tres novicios que iban al noviciado de Córdoba, dos argentinos y un peruano, se encontraron en el tren con un judío alemán, un ingeniero de una gran fábrica, que no me es lícito nombrar; el cual los invitó, les pagó el almuerzo, créase o no, y os hizo hablar en grande. Al fin del almuerzo les dijo a los dos:
-Usted saldrá del noviciado y usted también.
Al tercero le dijo.
-Usted permanecerá. El judío no sabía que el verbo propio es "perseverará".
Los novicios lo tomaron em broma. Pero dos años más tarde, uno de ellos, el peruano, se acordó de la predicción, que se había verificado a la letra, y me lo contó.
Me dio curiosidad y fui a ver al judío, no creyendo en tanta coincidencia. Me invitó a comer también. Yo le dije:
-Mire que escribo en un diario que pasa por antisemita.
-Mejor, me dijo el ingeniero.
Al fin de la comida, durante la cual dejé siempre que comiese primero de cada fuente..... por cortesía, le pregunté cómo había adivinado el futuro de los novicios.
-Oh, no es difícil, me dijo; por sus maneras de ver las cosas ; yo conozco muchos eclesiásticos; es una curiosidad en mí; leo obras de teología de todas las religiones; soy un poco psicólogo....
-Todo eso no basta, le dije yo.
Pensó un rato, y al fin me dijo la siguiente notable sentencia :
-Un cura, si es verdadero cura, desde el momento que comienza a pensar en ser cura..... ya es cura.
Yo me levanté de la mesa, y apuntándole el índice, le dije :
-"Usted se convertirá al catolicismo."
-!Absit! , me dijo el alemán.
-Usted se convertirá al catolicismo; acuérdese lo que le digo.
-¿Cómo lo sabe?
-Porque un judío, si comienza a obrar como si no fuera judío, si es verdadero judío, ya no es judío.
Este diálogo, si ustedes lo entienden, contiene la verdadera solución de la cuestión judía.

En efecto, la cuestión judía existe; y no tiene más que una solución : o que el judío se convierta al cristianismo, o que se porte como verdadero judío.
Portarse como verdadero judío es cumplir la ley de Moisés, la cual les manda a ellos desde hace siglos que se separen de los cristianos, que se distingan de ellos incluso con un vestido diferente y que no tengan esclavos cristianos. Es decir, en tiempos de Moisés no había cristianos, pero había "gohims", que ahora somos nosotros.

Ahora bien; la Iglesia Católica no manda acerca de los judíos nada más que eso. Pero lo manda perentoria y machaconamente; y hoy dia nadie la obedece en esto, ni en casi nada. Vean la preciosa compilación de Lo Grasso S. J. titulada "Ecclesia et Status", sobre todos los edictos de Constantino y Juliano (357), Teodosio (393), Honorio (423), la trecera "Novella" de Valentiniano (438), y la preciosa carta a los Hebreos de Terracina, de San Gregorio el magno, Papa y periodista (590-604), que al mismo tiempo que les permite edificar una sinagoga, pero no cerca de la iglesia, y los recomienda a los obispos Bacanda, Agnel y Pedro. Da este precepto: "No les es lícito tener esclavos cristianos" es el que más se viola en nuestros días, sobre todo en la Argentina, en que todos somos más o menos esclavos de los judíos, a causa del imperio fantástico que tiene el oro internacional sobre nosotros y sobre todo por causa de la mentalidad de ganar dinero a toda costa y furia, incluso vendiendo la patria, que va cundiendo en nuestro pueblo con el ejemplo impune y descarado de los de arriba. Eso también es hacerse esclavo, en cierto modo, de los judíos.


Un amigo me manda continuamente al diario recortes furiosamente rubrados del "Mundo Israelita" , de otro diario en Yidisch, con unas cartas que echan venablos contra lo que allí escriben ellos y él subraya. Pero lo que ellos escriben allí, a mí más bien me gusta: hay un editorial en el "Mundo Israelita" del 9 de febrero de 1946, que es más cristiano que muchísimos editoriales de "La Prensa". Los judíos dicen allí que ellos son judíos; recomiendan a los israelitas argentinos el no meterse tanto en política argentina que descuiden la política sionista; reconocen que la mayoría de los hebreos propenden de suyo al comunismo y que esa herejía cristiana, como tantísimas otras, es de inspiración del judaísmo, aunque del judaísmo corrompido.... "Jabotinski decía que un hombre no puede tener dos ideales. El caso de los comunistas judíos lo corrobora. Su ideal es el comunismo y le dan prioridad sobre todo lo demás..... incluso sobre Eretz Israel"..... , cuanto más sobre la postiza patria argentina. Por último, piden limosna para Eretz Israel, o sea el Hogar Judío resucitado en tierra palestina. Todo eso no nos enfurece ni disgusta; al contrario.


El que nos disgusta bastante es el judío puesto al servicio de la "propaganda", aunque sea cristiano y filósofo. La Información Católica Internacional anda repartiendo un folleto de Jaques Maritain, titulado "Por qué no somos Racistas ni Antisemitas". Es cosa de ponerse a llorar cuando uno lee. Por suerte, le desconfío que lo lean muchos. El filósofo francés ha dejado a un lado el filósofo y queda solamente el francés; y ni siquiera eso. El resultado no es para felicitarlo. Consideren un momento el texto que puse arriba. !Qué desastre!.


Ese texto pretende que "ciertos teólogos españoles" enseñaron la doctrina que los indios eran animales y no hombres. Es para quedarse patitiesos de la información que tiene ese filósofo. Si ésa es la "información católica internacional", preferimos carecer de ella y ser católicos nacionales, o mejor, católicos simplemente. Si los católicos internacionales tienen tan buena información, !que nombren a esos teólogos españoles!. Y hasta que no los nombren, declaramos, a fuer de teólogos hispanos, que eso es un hediondo embuste. Ningún doctor español en teología, ningún licenciado en teología, ningún maestro en teología, ningún bachiller, ningún alumno aplazado en teología, ningún noble español, ningún artesano español, ningún truhán español, ninguna ramera española, ningún judío español pudo haber dicho jamás lo que atribuye a "ciertos teólogos españoles" el descarado seudoteólogo francés, !en el tiempo de Melchor Cano y de Arias Montano, en los tiempos del teatro de Lope de Vega y los Autos Sacramentales! Ni siquiera hoy en día, ni Cristiano García, ni la sirvienta asturiana de la Madre María, es capaz de decir eso ni en sueños.

!Oh maestro Jaques!.... Si no respetáis a España, por lo menos respetad la Teología. Y no seáis tan racista judío y tan racista francés, al venir a predicarnos que no seamos racistas hispanos. O todos los racismos son malos..... o ninguno. No hay derecho."

lunes, 6 de junio de 2011

FABITO QUE PENA. ó ¿a ver si es cierto?


En el programa denominado Mientras el Mundo Gira, correspondiente al día de hoy 6 de junio del presente 2011, entre muchos comentarios, al estilo cotidiano, el Locutor “star” Fabián Vázquez, menciono la posibilidad de que, Como cualesquier humano, es posible caer en errores, (¿ de verdad lo cree?).

Así mismo, reiteró la postura antimodernista, (también solo de dicho, porque como se demuestra adelante, ya utilizan Teologia Moderna, en sus conceptos dogmáticos); y como SE es Católico, o NO se es, entretanto utilizaba el sistema de tias, que el difunde, al exhibir los errores de mañedicto, quien fue omiso, en señalar, que fuera de la Santa religion, no hay salvación, en consecuencia, esta conciente, de que quien NO es catolico, esta en camino de perdicion, esperemos, que despues de escuchar una produccion de "Militia In Veritate" (cuando era catolica), actue en consecuencia.

En este orden de ideas, exhibimos la forma en la que hablaba la voz de la tradición católica, antes de caer servilmente en el cerianismo, ecuménico, protestantizante y en consecuencia herético, desde el punto mismo de la cuestión DOGMATICA, en torno al Santo Sacrificio de la Misa.

Particulares todos estos agotados, en torno al excelente programa producido por la agrupación Ahora ya no tan antimodernista en virtud, de que precisamente señalaban como modernistas a los hijos de Odo Casel, Principal autor de la teoría cerianista que defiende Luis Manzano, y la Neo-Radio-Ceriandad, que incurre en herejía, y anatemas que la Una Santa católica y Apostólica Iglesia, prescribe para tales hipótesis, con la particularidad, de que es el mismo Fabián Vázquez, quien lo decía públicamente, en los programas de la serie denominada “REFORMA LITÚRGICA” que agota perfectamente los errores modernistas en torno al llamado misal nuevo, y la liturgia liberal incoada por la abominación desoladora instaurada en el otrora lugar Santo, y con la que hoy, ya comulgan, (por lo menos en lo que hace a la santa Misa, y en la posibilidad de sacramentos sin especie completa, y sin fórmula completa).

Escuche con atención, los detalles al respecto, entre la palabra aparenta (cerianista- Casel), y Representa de la Iglesia de siempre, asi como su valor DOGMATICO, y anatema en consecuencia, a quien como casel, y demas le crean, y que obviamente afecta al equipo de RADIO CERIANDAD, LA VOZ DE LA DEFECCION METODICA, en la voz de Fabián Vazquez.








Si como es de suponerse, le interesa conocer, para poder realmente amar, le invitamos a que descargue el programa completo, es excelente:

http://www.4shared.com/audio/gQFvjjoj/Especial_cristiandad6.html


Descargue la serie de programas intitulado "LA REFORMA LITURGICA"
Una excelente produccion de Radio Cristiandad, (antes de hacerce modernistas ligth)


http://www.4shared.com/folder/B1pXc1sp/la_reforma_liturgica.html


Será a partir de este momento, que popdremos observar, si estamos ante un verdadero catolico, completo, capaz de enmendar, quien si se percibe, como tanto predica, con posibilidades de errar, como cualesquier otro, y como es sabido, de todo bién nacido, no solo rectificar y enmendar, su torcida senda, por un camino, que entre otras cosas, requiere de la restauración y resarcimiento, cosas que no solo aplican perfectamente al ínclito locutor, sino al mismo Luis Manzano el hombre joya (cuasi), y su mismo neo pater, demostrando en esa hipótesis de que estan hechos, y llenos, si a caso de buenas y cristianas intenciones, o de hipocresía y soberbia absolutas
























¡Danos señor la luz para distinguir entre el golpe de hacha, que pretende matar el árbol, y el del cincel que da forma a la materia bruta!

SEA PARA GLORIA DE DIOS

jueves, 2 de junio de 2011

Protervia servil o estólida ceguera?



El pasado Viernes 27 de Mayo del presente 2011, durante el programa intitulado mientras el Mundo Gira, emitido por Radio cristiandad, cerca del final de la primera mitad, Una providencial o causal pregunta de un aparente radio escucha, estimuló una respuesta, de parte del propietario de Radio Ceriandad, Luis Ricardo Manzano, en la que de manera por demás semi ortodoxa y con limitantes lingüísticas, respondió, que en el santo sacrificio de la Santa misa, se hace presente, de forma incruenta el MISMO, santo Sacrificio del Santo Calvario, de forma incruenta, (hasta este punto de forma más o menos correcta), empero haciendo especial énfasis además, de que sin muerte real, y aduciendo de manera mal aplicada, que después de la gloriosa resurrección de Nuestro señor JesuCristo, NO PODIA MORIR aunándola a su impasibilidad, YA NO PUEDE MORIR, SIN TENER LA CAPACIDAD DE ENTENDER, A LA UNA SANTA CATOLICA Y ROMANA IGLESIA, EN EL SENTIDO, DE QUE NO REQUIERE NUESTRO AMADO REDENTOR “VOLVER A MORIR” sino que en el Santo Sacrificio de la Santa Misa, (que si es incruento), se hace presente, LA MISMA MUERTE REAL , de nuestro amado redentor, en el calvario, NO QUE REQUIERA VOLVER A MORIR, y con la misma protervia en el argumento de impasibilidad, ¿Qué parte, es la que no puede entender, cuando le dijo al dídimo, “TOMAS TRAE ACA TU MANO” que sus santas llagas, exhibidas al apóstol, NO ERAN OTRAS, que las del mismo calvario, que no fueron OTRAS hechas en ese momento, para el incrédulo; Sino que fueron las mismas del santo calvario después de estar gloriosamente resucitado, y gozar de la impasibilidad?

Aqui la transcripción de la emision:

(SIC.- … En lima Peru buenos días Amigos de Radio Cristiandad, una consulta como se considera la Misa, como la Renovación del Sacrificio del Señor o es el Sacrificio del Señor y además es diferente o no decir Santa Misa y Eucaristía?

Manzano: - ahh… que preguntas Eh!

Fabián: -“Ta” buena Eh! ¿Quiere contestarle?
Manzano: La primera Parte
Fabián: Bueno, …yo le contesto la segunda.

MANZANO: Es el mismo sacrificio del Calvario, que se hace presente nuevamente, se consuma nuevamente, pero sin ehh crueldad, o sea sin sufrimiento, ni muerte… real, ni sacrificio ni muerte real, es decir, ehh Cristo se ofrece por entero al Padre de nuevo en el Altar, como se ofreció en el calvario…,, La separación de las especies, de la consagración separada simbolizan la separación de la mue.. de la, del cuerpo y la sangre de Nuestro Señor en el Calvario, donde fue cruenta y mortal por supuesto, pero como dijimos alguna vez, a partir de la resurrección Cristo no muere más, entonces y por supuesto también es gloriosamente impasible, entonces en el Altar no sufre ni muere pero el sacrificio en todos los demás sentidos es exactamente el mismo del Calvario…, se perpetua.. eh.. hasta el fin de los tiempos por lo menos.
Fabián: Y con respecto a decir la Santa Misa….)


Escuche la emision:




Manzano, concibe y difunde al margen de la Verdadera Religión católica, un “sacrificio” sin muerte, y no comprende que Nuestro Señor, NO REQUIERE “VOLVER A MORIR” , sino que hace presente, la misma Muerte del Santo Calvario, en la Santa Misa, error Cerianista, que incluso llevó a Manzano, a declarar la posibilidad de que se trataba de un “Memorial” cayendo en más de una de las heréticas posturas, del protestantismo luterano, calvinista y anglicano, como puede verse en sus comentarios, en el blog respectivo:





Y que trajo como consecuencia, la separación de Radio Cristiandad de la verdadera religión Católica, y que obviamente aparejó como consecuencia, que Manzano, perdiera a su mejor cliente, (lenguaje propio para “católicos" amantes de las cosas del mundo, como los mundiales de futbol” o el "Calvinismo Católico"). Mientras estuvieron adheridos a la única Fe verdadera, ya que manzano atesoraba donde el orín y la polilla no corrompen, y que perdiera su mejor pieza de ganado, (la que más le conseguía de ese mismo tipo de atesoramiento, (Fabián Vázquez).

En concatenación, y como resultado, del sermón cerianista, correspondiente a corpus, del año pasado, en el que aquel, expresa, que la muerte de Nuestro Señor JesuCristo en el santo sacrificio de la Santa Misa, es APARENTE (aparentar es simular, luego es falso la Teoría Cerianista)), en lugar de REPRESENTA, (Representar es volver a presentar(Doctrina Católica de siempre))

¿Será a caso por limitado conocimiento teológico o filosófico?

Es muy posible, basta ver el estilo y cultura expresados tanto en la misma respuesta, como en la subsecuente, al mismo personaje que realizo las cuestiones, como la fluidez exactitud y demás, en las respuestas ofrecidas, por el personal de la otrora “Voz de la tradición Católica” con erráticas respuestas y galimatías de primer orden, sin que hubieren podido responder a la diferencia entre Santa Misa, Y Eucaristía, que mi también otrora amado compadre, Fabián Vázquez, ofreció durante la misma secuencia radiofónica.

Que lamentable confirmación de la defección en consecuencia del Cerianismo incoado, repleto de blasfemias, de Novedosas y heréticas teorías, como la de que NUESTRO AMADO REDENTOR, se hubo convertido en el hombre de pecado; Como las novedades evangélicas, en las que la Radio difunde un evangelio ceriano-novedoso mutilado y tergiversado, amén del resto de blasfemias, aceptadas y difundidas por el equipo que aún se pretende dentro de la UNA SANTA CATOLICA Y APOSTOLICA IGLESIA.


Tienen la capacidad para distinguir el error sedevacantista, y la capacidad de distinguir a la papolatría , han realizado excelentes programas, realmente católicos cuando estuvieron adheridos a la unidad de la Fe bimilenaria, por gracia de DIOS, pueden ver los errores demoniocraticos, y la gran apostasía del acuerdismo, (aunque la especialidad actual, redunda en “Trologia”) y muy lamentablemente, por obcecada obediencia servil, difunden las blasfemias y caen en el servilismo penetrado entre sus mismas filas, El cerianismo soberbio y apostata.
Basta ver la teoría de los sacramentos de la iglesia cerianista, en la que pueden existir sacramentos con ministro, parcial forma y parcial materia. O como “su redentor” le dijo a caifas, que desde ese momento lo iban a ver a la diestra del padre, o todas las “novedosas” alocuciones que su señor, le dijo a Judas, como, con un beso entregas al hijo del hombre, no podía ser una patada.., y demás befas a nuestro amado redentor, hasta llegar incluso a señalarlo como “HOMBRE DE PECADO” o previa vacuna, decir NO ES BLASFEMIA, la blasfemia que iba a proferir a renglón seguido.




(BLASFEMO, ES TODO AQUEL QUE CAMBIA LOS ATRIBUTOS DIVINOS,)


Y esto ocurre de manera independiente a que lo reconozcan o no, a que lo crean o no, o a que lo vean o no, solo escuche con atención, la fracción del programa mencionado, y lea con atención, las cuestiones heréticas y blasfemas fabricadas por el presbítero Ceriani, en los blogs respectivos, y que fueron denunciados oportunamente.

“DE SER POSIBLE AUN…”


"CATOLICO IGNORANTE, CERIANISTA O PROTESTANTE"


Aún con Caridad fraterna:
Alberto González.
SEA PARA GLORIA DE DIOS


ASCENSIÓN DEL SEÑOR


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Tenemos este jueves la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo después de los cuarenta días seguidos a su Resurrección. Habiendo pasado estos días junto a sus discípulos instruyéndolos en las cosas de Dios, en los misterios de la Iglesia, durante estos cuarenta días de la presencia de nuestro Señor antes de subir a los cielos. Esto significa también el cirio pascual y que hoy después del evangelio de la Misa cantada se apaga como signo de esa Ascensión de nuestro Señor a los cielos. No viéndolo ya más físicamente, pero sí dejándonos su promesa de que así como subió a los cielos volverá a esta tierra.

No se puede dejar en la oscuridad este doble aspecto de la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo. Él sube a los cielos prometiendo la venida del Espíritu Santo, pero también nos promete que Él volverá del mismo modo que ascendió a los cielos y ese es el mensaje que queda verificado en la lectura de los Hechos de los Apóstoles que escribió San Lucas y al cual hace referencia en la introducción.

Vemos entonces que la Ascensión tiene un doble significado: que nuestro Señor después de su Encarnación, después de su anonadamiento, de hacerse nada, no por el hecho de la Encarnación en sí misma, sino por encarnarse en un cuerpo mortal y pasible de sufrimiento, para podernos redimir en la Cruz y así morir y resucitar, toma esa carne no gloriosa como le correspondía en la unión hipostática, que quedaba por ese contacto divino glorificado de suyo; Él obstaculiza esa gloria para poder morir en la Cruz y redimirnos del pecado y salvarnos. Así, con la Ascensión, Él va después de la Resurrección gloriosa de su cuerpo plenamente glorificado, asciende a los cielos, con su cuerpo glorioso tomado aquí en esta tierra de las entrañas de la Santísima Virgen María, para estar a la diestra de Dios Padre.

Diestra significa: con el mismo poder, con el mismo honor que el Padre por ser Él Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se encarnó y que asciende a los cielos para ocupar su trono con su cuerpo, con su humanidad gloriosa y que le rindan tributo los ángeles de los cuales Él es Rey, Rey de toda criatura y de todo el universo, Rey de todo lo creado, de todo el cosmos. Como le gusta a la gente hablar hoy de cosmos, todo le rinde y le debe rendir tributo de pleitesía a nuestro Señor, Rey del universo.

Y ese Rey es el que proclamó la civilización y la cultura católica, eso es lo que significa cristiandad, la civilización católica. Y esa civilización católica que tuvo lugar en España y de la cual nosotros somos herederos, tuvo un nombre que es la Hispanidad; ella es la civilización católica hispánica de la cual nosotros somos herederos. Ese es nuestro origen, que no está en la selva ni en el Congo ni en el Amazonas, sino en la transmisión de esa cultura católica a través de la hispanidad. En eso consistió la conquista de estas tierras y no en las estupideces que hoy se dicen queriendo renegar de la madre patria, queriendo abjurar, como producto de la revolución, de la cultura católica hispánica hoy negada totalmente.

Esa civilización católica hispana tenía como ley fundamental de ese orden la unidad religiosa, proclamada social y políticamente; en eso consiste el odio satánico de la revolución, de los masones y del judaísmo contra España y la cristiandad que ella nos legó. Quien no conozca esto desconoce la historia de estas tierras y desconoce la Historia, que la Providencia ha querido favorecer con tantas apariciones, como en ningún otro lugar, que ha querido nuestro Señor prodigarnos con su Santísima Madre; en ninguna otra parte del mundo hay tantos milagros y apariciones de nuestra Señora como en estas tierras descubiertas por España.

Hoy vemos todo un panorama distinto al de nuestra unidad religiosa y no libertad religiosa, principio de la revolución de Satanás que quiere destruir el orden católico logrando mucho más; porque no se detiene allí sino que quiere destruir la Iglesia, que es lo que obstaculiza la proclamación de su reino y que su lugarteniente, el Anticristo, se entronice en la misma Iglesia una vez que ha sido vaciada de su contenido sobrenatural, religioso y divino. Es esta la crisis que estamos sufriendo y que, por lo mismo, sufre la Iglesia su pasión. Lamentablemente esto lo ven muy pocos hombres; la mayoría prefiere seguir lo que tonta y alegremente se transmite por las noticias pero que no es la verdad, porque ella está oficialmente hostigada. La verdadera Iglesia católica hoy está acosada y deriva en la persecución contra Monseñor Lefebvre, contra la Santa Misa de siempre del rito romano, la Misa de los Papas, de San Pedro, esa que es la Misa y no otra.

Nuestro Señor se va a los cielos, promete el Espíritu Santo, pero también promete que Él volverá al fin de los tiempos. Por lo que los apóstoles le preguntan cuándo restaurará a Israel y Él contesta que no les corresponde a ellos en definitiva conocer los secretos de Dios. Porque los discípulos esperaban esa restauración de Israel. Queda entonces así asociada con la segunda venida de nuestro Señor. Ese Israel es quien configurará la Iglesia católica más la conversión de los judíos al final de los tiempos, como un nuevo Israel, pero no antes, no sin la intervención de Dios, no sin la Parusía de nuestro Señor. Esa Parusía es la que también producirá el triunfo del Inmaculado Corazón de María, promesa de Fátima, no antes de la gran apostasía, no antes del misterio de iniquidad, no antes de la gran tribulación.
Pero la gran esperanza está cifrada en la vuelta gloriosa de nuestro Señor, y esa es la esperanza de los que quieren y guardan en su memoria el segundo advenimiento de nuestro Señor, que está olvidado, que no se predica, que se predica mal, o que lo predican de un modo erróneo y tergiversado como lo hacen todas las sectas protestantes.

La Ascensión es, pues, un motivo de esperanza en esta crisis terminal, podríamos decir, del mundo, sabiendo que volveremos a ver nosotros, o quizás más adelante; pero tarde o temprano volveremos a ver a nuestro Señor bajar del cielo del mismo modo que lo vieron sus discípulos subir; eso es lo que dice San Lucas en los Hechos de los apóstoles y ese es el objeto de nuestra esperanza. Yo diría el único motivo que nos puede mantener firmes en medio de esta gran apostasía, de esta gran pérdida de la fe, de esta Pasión de la Iglesia, Cuerpo Místico de nuestro Señor, pasión que acrisola con fuego purificador que por terrible que sea, nos santifica si tenemos esa firme esperanza. Ese es el mensaje de la Ascensión y no hay que dejarlo de lado o ignorarlo, aunque desgraciadamente se deja muchas veces por el motivo que fuere en la penumbra, en la sombra o en el olvido.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que nos ayude a permanecer expectantes para no sucumbir, teniendo en alto nuestra esperanza y nuestra fe. +

PADRE BASILIO MERAMO
24 de mayo de 2001

domingo, 29 de mayo de 2011

QUINTO DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA



Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este quinto y último domingo después de Pascua, vemos en el Evangelio cómo nuestro Señor les dice a sus discípulos, y a nosotros también, que hasta ahora nada se le ha pedido al Padre en su nombre. Ha mostrado la importancia de cómo se ha de implora, es decir, de orar, de rogar, de rezar en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Y hacerlo en el nombre de Jesús es pedir la salvación. Jesús, quiere decir salud, dador, el Salvador; el que da la salud eterna y la salvación. Y por eso dice San Agustín que para pedir en el nombre de Jesús a Dios Padre hay que suplicar en lo concerniente a la salvación de nuestras almas, así se le implora nuestra salvación.

De modo que si le estamos rogando ganar la lotería, ser ricos o famosos o tener éxito, es evidente que esto no nos las va a dar y peor si no nos vamos a salvar sino a condenar por medio de ellas. Cuánta gente es buena sólo cuando vive en la lucha y sufre, pero cuando tiene dinero se corrompe; a cuántas almas pervierte la abundancia, la prosperidad y no solamente las seduce con una mala vida sino también a veces con el simple orgullo de creerse poderosos, más fuertes y así oprimen y no les importa el débil y necesitado, el que llora, el que sufre.

Si vemos, esa es la historia de la humanidad: el que está arriba pisotea al que está abajo, cuando debería ayudarlo; y el inferior cuando asciende no debería vengarse. Eso es lo que sucede aquí en Colombia y en todo el mundo, pero aquí de un modo desastroso, donde no se es superior para mandar bien, para ayudar, para gobernar, sino para oprimir y sacar ventaja; eso es lamentable.

Es una concepción completamente anticatólica de la vida y de la superioridad en cualquier orden que sea. El patrón es el que guía, el que dirige a los otros a su fin, y les ayuda y los sostiene, les da ánimo y trata de algún modo de paliar las dificultades que puedan tener los otros. Lo demás es una concepción falsa de la superioridad, de la autoridad, del mando, del poder, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella, en la vida social como en la familiar.

Nuestro Señor nos dice que siempre debemos pedir en su nombre, en nombre del Salvador, la redención de nuestras almas y lo que es necesario para que no nos condenemos; no lo que nos puede parecer indispensable, como como pueden serlo algunas comodidades. El sentido de pobreza que hay que tener aunque se sea multimillonario, es de renuncia, de desapego. ¿Por qué creen ustedes que nuestro Señor nació en un pesebre y vivió pobremente? Porque era mucho más perfecto vivir con poco en la renuncia, aun de lo necesario, para que floreciera la virtud. Claro está que Dios no quiere que vivamos en la miseria pero sí en la pobreza o, por lo menos, con sentido de pobreza a lo cual ayuda la limosna. Ésta, que como el agua, apaga el fuego, los pecados o las deudas por ellos.

Si verdaderamente se hiciera caridad estarían más compensados la sociedad y el mundo, no existiría la rapiña y la injusticia hoy legalizada, porque las leyes ya no son católicas, no tienen que ver con la justicia y con la equidad y por eso la falta de virtud en el orden social que genera la injusticia, la iniquidad. El equilibrio está en la virtud, en el servicio y las obras que se hacen por ella; pero como cuesta, entonces no nos gusta. Por ello los santos son quienes han vivido en el heroísmo de la virtud, es decir, en su permanencia, llegando así a la osadía de una vida santa y virtuosa en unión con Dios. No debe ser a ratos solamente cuando comulgamos, queremos ir a Misa, o cuando rezamos el rosario, y después, el resto de las veinticuatro horas del día y de la noche qué, “hacer lo que se me da la gana”; por eso el mundo y los católicos andan como andan, porque no permanecemos en ese espíritu de Dios durante todo el santo día, sino de ratos cuando nos acordamos, y aún así creemos que ya hemos hecho mucho.

Y vemos también que en el evangelio de hoy nuestro Señor no solamente nos enseña a pedir nuestra salvación sino que nos muestra el amor que nos tiene el Padre eterno, a tal punto que no hace falta que le pidamos, le manifestemos nuestras necesidades porque Él, que nos ama, las conoce; pero la condición, el soporte, el fundamento de ese amor es nuestro Señor, “el mismo Padre os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre y vine al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre”. Entonces dicen los discípulos que ahora sí les habla claro y no en parábolas, en imágenes, en semejanzas, sino directa y abiertamente. Pero lo que pasa es que a veces es difícil hablar abierta y directamente. Cuántas veces nos pasa eso con el prójimo; entre más clara y abiertamente se hable, peor, hay que ir con rodeos o con una comparación, con una semejanza.

Nuestro Señor es el fundamento del amor del Padre, esto ya nos demuestra que cualquier otro es falso, que no hay amor a Dios que no esté fundamentado en Jesucristo; y ahí claudican todas las creencias y religiones que no se basan en Cristo y que no conservan la doctrina de nuestro Señor Jesucristo. No hay que olvidar ese carácter revelado de nuestra santa religión. No es una doctrina natural que existiría si Dios no se hubiese revelado. Dios se reveló en nuestro Señor como Él es, Uno y Trino, y por eso toda otra creencia, credo o religión transigen, no existen delante de Dios, son inútiles; como ejemplo tenemos el judaísmo, el mahometismo, el budismo, el protestantismo, porque aunque ellos vivan hablando de Cristo no conservan su doctrina sino lo que a ellos les viene en gana; lo mutilan como de hecho los mahometanos hacen, creen en Él pero como lo hacía Arrio: que Cristo es un gran profeta, un gran personaje, pero que no era Dios, que no salió del Padre.

Nos damos cuenta entonces de la importancia de la divinidad de nuestro Señor y de creer en ella, pues allí está el fundamento del amor que nos tiene el Padre y si no, no nos puede amar como a hijos suyos sino como a réprobos, a condenados y eso siempre lo predicó la Iglesia católica, apostólica y romana. Pero hoy no se pregona eso; entonces ¿es que la Iglesia dejó de serlo? O, por lo menos, ¿esos que catequizan en nombre de la Iglesia no son de ella? ¡Claro que no!, son usurpadores, protestantes que se quedan dentro de la Iglesia apoderándose de su nombre, del de Cristo, del de Dios; esa es parte de la gran crisis que hay hoy dentro de la Iglesia, porque el demonio se dio cuenta que hay que atacar desde el interior, ya no desde el exterior.

El gran papa San Pío X al inicio, al alba del siglo XX, dijo en su primera encíclica que el anticristo no tenía otro trabajo que el de nacer. ¿Qué diría cien años después? Porque fue en 1903 y estamos en el 2003, ¿qué manifestaría hoy? Por eso debemos estar prevenidos para cuando llegue ese día, la entronización dentro de la Iglesia del anticristo, que se ha ido preparando y que se está haciendo dentro y fuera de la Iglesia, para que venga y reine usurpando el poder de Cristo.

Los fieles o lo que quede de ellos, porque no todo el que dice “Señor, Señor” es fiel, pero lo que reste, ese pequeño rebaño leal que heroicamente mantendrá la fe cuando toda esa abominación que hoy vemos culmine en el anticristo, debe estar preparado. Los profetas, o los que lo han anunciado, han llegado a hablar para los últimos tiempos incluso de antipapas, es decir, de usurpadores en el trono sacrosanto de San Pedro y eso hay que señalarlo.

Ya desde el siglo XVII, comentadores del Apocalipsis como el venerable beato Holzhauser, hablaban de anti-papas, porque el anticristo no vendrá de golpe. Y desde mucho antes, también Beato de Liévana, del siglo VIII, uno de los grandes glosadores del Apocalipsis cuyo libro quedó perdido y se encontró y es una joya, habla de lo mismo, de la defección del clero bajo la bestia de la tierra en connivencia con la del mar del Apocalipsis. La terrenal, que tiene la apariencia de cordero, simbolizada con los dos cuernos, de Moisés; los dos cuernos de la mitra que representan el Antiguo y el Nuevo Testamento y el poder de Dios; luego es algo que aparenta ser de Dios e incluso su poder, pero que no le sirve, no sirve a la Iglesia.

Y la imagen fuerte de la gran ramera, la religión prostituida, corrompida pero vestida de púrpura y escarlata, todo eso ¿qué es?, ¿literatura? Es mucho más que eso. Es una profecía apocalíptica para los últimos tiempos de la Iglesia, antes del advenimiento de nuestro Señor en gloria y majestad, cuando venga a destruir toda esa usurpación de Satanás, de los infiernos, dentro de la Iglesia.

Hay que estar apercibidos si es que nos toca estar vivos, para salvar nuestras almas, para pedir en el nombre de nuestro Señor, porque yo no puedo hacerlo en el nombre de Cristo, de nuestro Señor, la salvación en el ecumenismo igualando a todas las creencias y religiones que niegan la exclusividad de la Iglesia católica apostólica y romana, que proclaman la libertad de cultos y de creencias en el corazón endiosado del hombre moderno. Todas estas son herejías, una detrás de otra; todo eso camina hacia la apostasía y eso hay que decirlo, es mi deber, para que roguemos por la salvación de nuestras almas y para que sigamos creyendo en la divinidad de nuestro Señor, en la de su santa Iglesia y no en la prostitución de la jerarquía de hoy, que la tiene sumida, sumergida, en esta espantosa y abominable crisis.

Duele decirlo, pero hay que hacerlo, que el cardenal Castrillón, se deje de hacer el payaso diciendo la Misa tridentina. Ayer dice la tridentina, y hoy ¿cuál? ¡La moderna! Como una mala mujer que va con el que mejor le pague hoy para irse mañana con el otro; ¿esa es la religión católica? Que deje esa payasada circense que no hace más que convertir la Iglesia en el Panteón donde anidaba en cada rincón un altar para el dios de cada uno y dentro de él nos quieren meter hoy. Que gente como el padre Aulagnier, que durante tantos años ha sido Superior de Francia, ahora se desvíe hablando de pluralismo litúrgico, diga estupideces, hable de la catolización de la nueva misa que es protestantizante, y eso que es uno de los más antiguos de la Fraternidad; ¿a dónde nos quiere llevar?

Y digo el padre Aulagnier porque si nadie en la Fraternidad va a alzar la voz lo haré yo, pero primero espero que lo haga la autoridad de la Fraternidad, que lo hagan los obispos, pero si no lo hacen, me tocará a mí. Porque no puede ser que uno de entre los primeros miembros y brazo derecho de monseñor Lefebvre haga también esa estupidez, esa claudicación y que haya alabado sin transigir ese desistimiento de los padres de Campos, para que entraran al panteón del pluralismo religioso, que digan la Misa de San Pío V en medio de las otras religiones, en medio de la reforma litúrgica, que es revolucionaria.

No queda más que la santa intransigencia de la verdad y donde no la haya, es una posición exclusiva, es un solo punto el que me da la verticalidad, ya lo demás no lo es; no hay otra alternativa, lo único que resta es mantenernos en esa santa inflexibilidad, y el que no lo entienda, claudicará tarde o temprano. Sometimiento que será uno tras otro, lo malo es que no se la advierta por miedo de asustar a los fieles. La verdad no asusta, salva, porque si nos atemoriza, es para nuestra salvación si respondemos a ella. Es un deber para mí el hacerlo y el decirlo, para que ustedes aprendan a defenderse, porque no se sabe hasta cuándo nos sea permitido tener la libertad de predicar, de decir la Santa Misa y de que los fieles tengan el apoyo de los sacerdotes. Y, ¿qué irá a pasar si los creyentes en esa soledad del desierto no han aprendido y no se les ha enseñado a defenderse para que así salven sus almas?

Pidamos a nuestra Señora, a la Santísima Virgen María, que guardemos estas cosas y las meditemos y las tengamos presentes. No nos olvidemos de pedir siempre en el nombre de nuestro Señor, en el de Jesús, la salvación de nuestras almas, ya que el fundamento de nuestra salvación es la divinidad de nuestro Señor y en esa aceptación tenemos la garantía del amor del Padre eterno. ¿Qué más queremos? Ya tenemos la seguridad de nuestra salvación, pero está basada en nuestro Señor y por eso es importante tenerlo presente y por eso la exclusión de todo lo que no sea Cristo Redentor.

Pidamos, pues, a nuestro Señor, mantener viva esa llama de la fe, aunque nos toque estar solos. Pero que se conserve así en nuestro corazón para por lo menos salvarnos nosotros si es que no podemos lograr socorrer a los demás. +

PADRE BASILIO MERAMO
25 de mayo de 2003

martes, 24 de mayo de 2011

COMUNICADO RECTIFICATIVO

Después de haber recibido elementos de información suplementaria, quiero haceralgunas aclaraciones y correcciones a mi texto publicado el 8 de abril

Punto 1:Entre las numerosas intervenciones de Monseñor Lefebvre censuradas por la Fraternidad San Pío X, mencioné una en particular, en la que denunció la alianza adúltera entre la masonería y el Vaticano. Contrariamente a lo que escribí, no fue un "sermón", sino una conferencia celebrada frente a las asociaciones San Pio V en febrero de 1976 y cuyo registro había sido confiado al Padre Guépin.

Punto 2: Hecha la verificación, esta conferencia en realidad fue censurada inmediatamente después que las ediciones Saint Remi la habían dado a conocer en un comunicado emitido en respuesta a los repugnantes ataques de que han sido objeto por parte de la Fraternidad San Pío X para prohíbirles editar los sermones del arzobispo Lefebvre.


Padre. Basilio Méramo

Bogotá 28 de abril de 2011

domingo, 22 de mayo de 2011

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PASCUA


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este cuarto domingo después de Pascua de Resurrección, tiempo que es de consolidación de la Iglesia, antes de la Ascensión de nuestro Señor, después de los cuarenta días de su Resurrección, los apóstoles y la Iglesia reciben la consolidación que culminará con la venida del Espíritu Santo.

En el Evangelio de hoy veremos, pues, que los apóstoles están tristes porque nuestro Señor ya los estaba instruyendo sobre su Pasión, su muerte, su agonía. Y les anuncia la conveniencia de que Él se vaya al Padre para enviar al Espíritu Santo, al Espíritu de Verdad, al Paráclito, el consolador. Pero con esta palabra no está exactamente expresado el término, ni lo que quiere decir paráclito, que más que consolador, como dice el venerable padre Castellani, quiere decir: el que sostiene, nos reafirma, nos consolida desde adentro.

O sea, que no es ese sentido sentimental de consolación, de paño de lágrimas, sino de esa fortificación interna, espiritual, de solidez, firmeza de afianzamiento interior; eso es lo que traduce el término paráclito, la verdad, la palabra de Dios y que se manifestará en el Espíritu Santo. Nuestro Señor quiere disipar esa tristeza pasajera de los apóstoles ante todo lo que Él les había anunciado. Pesar que de paso es inútil y malo, sobre todo cuando es profundo; la única aflicción buena y que viene de Dios es por el pecado, el dolor, el arrepentimiento de haberlo ofendido; toda otra viene del demonio y es mala, como la producida por cosas de este mundo, por no poseer bienes materiales, y una tristeza honda puede llegar a la misma muerte.

Debemos entender esta lección para no dejarnos llevar en este mundo por cosas inútiles, por el mismo demonio que nos vuelve tristes y nos deprime; y vaya si el diablo no aprovecha las depresiones para desequilibrar a la gente; de allí la necesidad de esa consolidación y afianzamiento interior más que consolación sentimental, que el hombre necesita y que Dios nos promete a través del Espíritu Santo, y con esa garantía darnos la alegría no solamente a los apóstoles sino también a nosotros.

Porque mucho más que decir nuestro Señor, pero no las dice, sino que las señalará a través del Espíritu Santo; por eso la urgencia de la Iglesia. No es como los protestantes, que cuentan solamente con la Biblia, pero no todo está en ella, en el Evangelio, sino también lo que se dirá a través del tiempo por medio del Magisterio infalible de la Iglesia, no para que nos hablen de lo que no es de la competencia de la Iglesia, sino de la Palabra de Dios y de allí la infalibilidad de la Iglesia cuando la transmite y para eso ha sido instituida en ese Espíritu de verdad, como dice Santiago apóstol en la epístola de hoy: “Nos ha engendrado con la palabra de la verdad”, la palabra divina.

Por eso el católico es verdadero, tiene que serlo, tiene que ir con la verdad por delante y por eso la mentira es odiosa a Dios y aun la venial porque falsifica la veracidad y nos prepara para que seamos de un espíritu falso como lo es el mundo, el demonio.

Antaño, un hombre se caracterizaba por ser una persona de honor, es decir, que se sostenía en la exactitud de su palabra, porque era palabra de hombre. Hoy eso no existe porque no hay verdaderos hombres, todo el mundo miente, disimula y eso no puede ser. Es faltar a la verdad y lo que es peor, cuando esos que mienten y disimulan son los investidos con la autoridad de Dios, como el clero, los curas, los sacerdote. Entonces, ¿qué se va a esperar de los fieles? Por eso no es admisible la mentira, ni aun la pequeña, descartando la mal llamada mentira piadosa, que no existe; distinto es que uno no pueda decir toda la verdad y entonces haga una restricción mental sin mentir. No dice todo o dice algo que es ambiguo, pero no una mentira que falsea la relación humana y la relación con Dios. Porque hemos sido engendrados en el Espíritu y en la palabra de verdad y por eso la asistencia y la necesidad del Espíritu Santo.

Pero para que viniera el Espíritu Santo nuestro Señor tenía que marchar, ascender de nuevo a los cielos, subir al Padre llevando su naturaleza humana en estado glorioso. El Evangelio nos dice que así el mundo se convencerá de la injusticia, o mejor dicho, de la justicia, porque va al Padre, porque Él es justo, es decir, es santo. Y los judíos no querían reconocer esa santidad, esa equidad de nuestro Señor. Entonces se convencerá el mundo de ello, porque va al Padre y lo que está con el Padre es justo y santo como el Padre eterno. Se convencerá de su pecado, de su iniquidad por no haber creído en nuestro Señor, por no haberlo aceptado, por no haberlo reconocido.

Ese es el pecado del mundo, el de los judíos, la perfidia judaica, el asesinato más grande, el de deicidio, matar a Dios por no haberlo reconocido. Y por ese yerro Satanás ya está juzgado. Muestra así nuestro Señor la victoria sobre el maligno, aunque a nosotros nos toque sufrir los coletazos diabólicos del infierno, pero sabemos que la victoria ya la obtuvo nuestro Señor.

Y entonces con esto no solamente anima a los apóstoles sino a nosotros durante todo el transcurso de este peregrinar, porque es un viaje. Ese el significado de las procesiones, no es dar el paseo por ahí para salir con banderas, sino para manifestar la fe en que vive el católico en este mundo, en esta tierra, porque la verdadera patria está en el cielo, donde está el Padre eterno, donde está nuestro Señor Jesucristo.

Nuestro caminar en la tierra tiene que estar entonces en consonancia con Dios, con su palabra, que hoy está siendo tergiversada, adulterada, profanada, violada y he ahí el gran drama de estos tiempos. Pero la verdadera Iglesia, el católico auténtico, conserva el espíritu de la verdad en el cual fue engendrado, como nos lo recuerda Santiago apóstol hoy en la epístola. Por eso hay que meditar, hay que leer el Evangelio, las Escrituras, o, por lo menos, reflexionar sobre esos trozos o pasajes que corresponden a la Santa Misa, para que así nuestra espiritualidad se afiance y nos afirmemos en la verdad y no en la bobería, en la tontería; que tengamos legítimo espíritu conforme al Evangelio porque allí está la Palabra de Dios y así podamos atravesar este largo peregrinar que nos parecerá corto cuando haya acabado, cuando hayamos llegado al término.

Pidamos a nuestra Señora, a la Santísima Virgen, que nos conserve hoy y siempre en este espíritu de verdad, en ese espíritu de Dios, en el Espíritu Santo que es el alma que vivifica a la auténtica Iglesia. +

PADRE BASILIO MERAMO
18 de mayo de 2003

domingo, 15 de mayo de 2011

TERCER DOMINGO DESPUES DE PASCUA


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este tercer domingo después de Pascua, ya pasó la época de la comunión Pascual que la Iglesia nos pide; sin embargo, aquellos que no la hayan hecho por cualquier circunstancia, con culpa o sin ella, la pueden hacer cuanto antes, con la confesión que pide la Iglesia sin fijar la fecha, por lo menos una vez al año, como para decir que somos católicos; entonces no nos olvidemos del precepto de la comunión pascual.

Vemos la incógnita ante las palabras de nuestro Señor Jesucristo; no olvidemos que los apóstoles estaban tristes, acongojados, nerviosos, atribulados por todos los eventos que se sucedían y que nuestro Señor también les había indicado: su Pasión, su muerte y la persecución. Los apóstoles estaban apesadumbrados y nuestro Señor les quiere dar ánimo, por eso les dice: “Dentro de poco ya no me veréis; mas poco después me volveréis a ver”. Este poco tiempo que “no me veréis” y que “me volveréis a ver”, los Padres y los Santos de la Iglesia lo han interpretado de diversos modos. Para mí no cabe sino un solo modo y es el que le dio el gran San Agustín, que muchas veces se da el lujo de interpretar en forma distinta a todos los otros Padres, y es tal su ingenio y su genio que santo Tomás lo pone en la balanza al mismo nivel, como si la sola opinión de San Agustín equivaliese a la de todos los otros por esa perspicacia y profundidad sobrenatural.

Lo que sucede es que a veces un sentido no excluye otro. Y puede ser el caso el de este poco de tiempo que los Padres de la Iglesia dicen que se refiere a los tres días que estaría en el sepulcro, que no lo verían durante ese tiempo hasta que resucitara durante los cuarenta días. Pero San Agustín dice que se refiere al lapso que va después de la Ascensión a su segunda venida cuando venga en gloria y majestad. Y en realidad, si lo miramos así, es la única interpretación, aunque no excluya la otra. Pero podremos decir que es una explicación suprema, porque si analizamos el contexto, lo dice muy claro, “porque me voy al Padre”; y ¿cuándo nuestro Señor va al Padre? Después de la Ascensión. Luego el tiempo que Él considera “poco”, es toda esta historia de la Iglesia y de la humanidad, desde la Ascensión hasta la Parusía.

Vemos entonces cómo la apreciación de este pasaje del evangelio es eminentemente apocalíptico, no lo olvidemos, no me cansaré de decirlo; porque esa fase de los novísimos, de las postrimerías no hay que ignorarla, sobre todo hoy más que nunca cuando nos encontramos en una situación verdaderamente angustiosa que evoca el fin de los tiempos, y que no hay que confundir con el fin del mundo; porque en el ínterin entre el fin de los tiempos y el del mundo está el reino de nuestro Señor Jesucristo sobre esta tierra, para juzgar no solamente a los muertos sino también a los vivos.

Todo lo que sucede es a veces de difícil explicación, como la primera resurrección y la segunda, que tan mal traída está por la exegesis contemporánea, deudora de muchos errores que se han repetido. Sabios como los padres Castellani, Eusebio de Pesquera, Rovira o Alcañiz, han tratado de corregir ese error infructuosamente, porque también, desafortunadamente, hay que decirlo, en la predicación, en la exegesis y en la teología se introducen en la Iglesia modas, corrientes que se imponen y si no se tiene y no se agudizan la inteligencia y luz sobrenatural, se repite y se copian esos mismos errores. Yerros que les valieron a los judíos no distinguir la primera venida de la segunda. Por eso crucificaron a nuestro Señor, porque no fue el rey que ellos esperaban. Y si a ellos les fue así por ese error de moda, político o lo que fuera. Quién sabe si no nos está yendo tan mal a causa de eso, por una mala concepción del reino de nuestro Señor Jesucristo sobre esta tierra, sobre vivos, y digo esto de paso pero dada su importancia, para que nos demos cuenta.

No hay que confundir el fin de los tiempos con el fin del mundo. Porque todo lo anunciado apocalípticamente está para el fin de los tiempos, la gran crisis, la gran apostasía, la gran hecatombe dentro de la Iglesia zarandeada, sacudida por Satanás, las horas de las tinieblas. ¡Ay de nosotros si nos equivocamos y no lo vemos!, ¿cómo nos defenderemos? Hay que estar alertas, vigilantes y con verdadero espíritu de fe pedir esa inteligencia de los misterios de Dios.

San Agustín dice, entonces, que todo ese tiempo desde la Ascensión de nuestro Señor hasta su segunda venida, es cuando que no le verán, pero que será poco, porque cuando ya venga todo el tiempo que antes nos habría parecido largo, parecerá entonces corto. Como siempre pasa aquí con lo de este mundo, con grandes inconvenientes esperando un evento, y cuando se da, todo lo que se sufrió, se pasó y lo que se esperó, parece que no existiera; pues algo parecido y mucho más será cuando aparezca nuestro Señor. Esa es la gran esperanza y la necesidad de que nos encuentre santos y no carnales, con los deseos de la carne, que como dice San Pedro en la epístola de este día, “combaten contra el alma”, contra el espíritu.

Y sabrá el diablo si el mundo de hoy no es carnal, cuando todo es pornografía, desnudez de la moda en las mujeres, esa desvergüenza, ya no hay pudor ninguno, más les valdría salir en cueros para que por lo menos tuvieran frío o para que se asen con el sol, a ver si aguantan. Por eso no podemos ser ingenuos, ni católicos tontos, ni bobos, no dejarnos engañar por un mundo satánicamente carnalizado; él sabe que llevamos la concupiscencia en la carne, en las venas, en la sangre y que tenemos que luchar contra las pasiones con látigo, rejo y martillo y hacha y machete, pero hay que hacerlo. No se pueden vencer las tentaciones sino con oración, sacrificio y penitencia, para tener medio domado al animal que llevamos dentro, que surge cada vez que la razón específica formal del hombre se obnubila.

De allí la definición del hombre, animal racional, y cada vez que esa razón se aminora, sale el animal, que es él quien mata, odia, fornica, se degenera. Ese es el peligro del alcohol, ¿por qué creen que emborracharse es pecado mortal? Porque quita la razón, y ¿qué emerge?, el bruto; por eso debemos tener cuidado de nosotros mismos. Si a todo esto le agregamos el mundo y el demonio, ¿dónde vamos a parar?

Por eso estamos como estamos. Queremos una religión light, fácil, donde no haya pecado, donde no haya mal sino lo que a mí me parezca, lo que a mí me plazca. No usemos la libertad como dice San Pedro, “a manera de velo”, sino que la utilicemos como hijos de Dios; y hoy ¿qué se hace de la libertad? Se convirtió en libertinaje. Contrario a lo que dice nuestro Señor. Porque el libre albedrío basado en la verdad es lo que nos hace hijos de Dios y seres realmente libres. Debe ser una libertad en la verdad y no en el pecado, no en el error como hoy se quiere y como San Pedro lo señala en su epístola; no es un escudo la libertad para hacer lo que el hombre quiere según sus apetitos animales, sino los espirituales, según los de Dios; no olvidemos que lo que tenemos los hombres en común con los animales es el procrear, el comer y el dormir.

Así que ¿dónde está la libertad del hombre? Es una libertad pecaminosa, no de animal, porque es lo que tenemos en común. Por eso entonces hay que sobrenaturalizarlo para no quedar en la pura animalidad sino que venga a lo que es superior, a lo que es del alma, a lo que es del espíritu, a lo que es de Dios y así podamos usar bien ella y no como un escudo que nos permita hacer lo que queramos, que es lo que hace hoy la juventud, el hombre y la mujer modernos, “hacer lo que se me dé la gana, no estoy sujeto a nada ni a nadie, ni a Dios, porque elijo la religión que quiero, el culto que más me convenga”. Libertad religiosa, ¡maldita, herética y apóstata! Es una verdadera apostasía.

Por eso en el Evangelio de hoy, toda esta vida aquí en la tierra hasta la segunda venida de nuestro Señor, es comparada a un parto, como nos muestra San Agustín hablando de ese poco de tiempo “en que no me veréis y otro poco me volveréis a ver”. Toda la vida histórica de la Iglesia está comparada a un parto, a un dolor, pero que después desaparece. Quiere decir que nuestra vida espiritual, la conversión de los infieles, la vida sobrenatural privada y la pública, de cada uno, es como dolores de un alumbramiento, pero que ese malestar después se convierte en alegría, en gozo, por haber dado un hombre al mundo. Así da la Iglesia hombres para el cielo, esa es su misión, la de sufrir y la de parir cristianos para Dios y que ese penar, ese sacrifico, esa tristeza, se conviertan en alegría.

Pero hacia el fin de los tiempos esos tormentos se acrecientan; cuando la hora de dar a luz se acerca es cuando más terrible y de aflicción es el momento; lo mismo lo será para la Iglesia. No debemos entonces desesperarnos. Esa es la importancia de la interpretación de San Agustín sobre las congojas de la vida en general, de la Iglesia y sobre todo al fin de los tiempos antes de la segunda venida de nuestro Señor. De ahí ese estrechamiento de la Iglesia, ese repliegue que lo vemos en la medición del templo en el Apocalipsis, reducida a un pequeño rebaño fiel, porque: “no todo el que dice ¡Señor, Señor!” es de Dios.

Desgraciadamente no todo el que hoy se dice católico lo es, puesto que yo no puedo ser católico y modernista al mismo tiempo, estar en ruptura con la Tradición de la Iglesia, perseguirla, eso es una contradicción, pero es parte de los dolores de parto de los cuales hoy nos habla el evangelio. Por ello hay que sufrir con gozo, para así poder resistir, y con verdadera fe seguir permaneciendo fieles a nuestro Señor, para que cuando Él venga, nos encuentre vigilantes y esperándolo y no dormidos.

Ese es el mensaje del Evangelio de hoy si bien miramos, si bien lo interpretamos y vemos la esperanza que encierra y eso debe entonces reconfortarnos, fortificarnos para que podamos seguir adelante en medio de un mundo carnal, de un mundo que en definitiva odia a Dios y se opone a la su obra.

Pidamos a nuestra Señora, a la Santísima Virgen María, que nos ayude para que seamos fieles y así nuestro Señor nos encuentre dignos de ser suyos. +

PADRE BASILIO MERAMO
11 de mayo de 2003

sábado, 14 de mayo de 2011

GATO POR LIEBRE


En su conferencia a los fieles en el priorato de Bogotá, el 9 de mayo de 2011, contestando una pregunta, Monseñor de Galarreta manifestó que la petición de la Fraternidad San Pio X a Roma con el fin de lograr la declaración de nulidad de las excomuniones, se hizo sabiendo que lo que se concedería seria el levantamiento de la excomunión.

Las palabras exactas de Monseñor de Galarreta son: “Nosotros pedimos la declaración de nulidad sabiendo que ellos iban a levantar la excomunión.”

Palabras reveladoras, pues confirman que pidieron una cosa (declaración de nulidad de la supuesta excomunión) sabiendo perfectamente que les iban a dar otra cosa (que les iban a levantar la excomunión), que terminaron aceptando y agradeciendo.

¿Qué necesidad tenían de ocultarlo? Deberían haberlo dicho desde el principio para que todos (tanto sacerdotes como fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X) lo supieran, y que todo fuese claro desde el principio, que se supiera como las cosas son, con claridad y trasparencia por lo menos.

En su momento se dieron muchas explicaciones, pero nunca se dijo que pidieron la declaración de nulidad sabiendo que les levantarían la excomunión. Es más, lo que realmente se pidió fue la anulación del decreto de excomunión, lo cual no es lo mismo que la nulidad.

Monseñor Fellay había dicho en su sermón de Flavigny del 2 de febrero de 2006: “Hemos pedido ciertamente el retiro del decreto de excomunión, su anulación; pero incluso decir ¡anular” quiere ya decir que se reconoce alguna cosa.”

Es necesario, hacer claridad y establecer la obligada distinción entre la NULIDAD de la excomunión (o del decreto de excomunión) y la ANULACIÓN de la excomunión, pues no corresponden a lo mismo.

Lo primero es aseverar que la excomunión fue nula, nunca existió como tal, siempre fue inválida. Lo segundo, muy diferente a la nulidad, consiste en reconocer que la excomunión fue valida, pero que ahora se anula. Es decir, se revierte el decreto de excomunión (el cual se está considerando valido), tras haberse pedido perdón y entonces la excomunión (sanción medicinal) se levanta, se quita o en términos canónicos: se remite la pena.

Dice Monseñor de Galarreta, que lo que hicieron fue bueno. Y si lo fue ¿por qué no lo dijeron antes?, ¿por qué tantas explicaciones y justificaciones sin mención de esta?

Esto es sorprendente y revelador. Dieron infinidad de explicaciones, pero esta no fue siquiera mencionada en ese momento.

Ahora tras la consumación de los hechos y habiendo creído todos en aquello que se les decía, vienen a revelarlo, poco importa ya decirlo. Lo que es evidente es la mentira y el engaño que hubo al no decirlo todo desde un principio. Esta es la verdad.

Para quedar bien se disimuló, se pidió una cosa buena, la nulidad de la excomunión (declararla nula, sin valor desde el principio), sabiendo que se recibiría una cosa mala, la remisión de la excomunión (reconociendo implícitamente que si hubo tal).

Esto es un engaño para los sacerdotes y todos los fieles, es peor que si le dan gato por liebre, es pedir liebre a sabiendas que les darán gato, piden liebre para que les den gato y se comen gustosos el gato, porque les gusta el gato, •quieren• gato y no liebre.

Claro, guardando las apariencias, pues cómo iban a pedir de frente (descaradamente) que les levantasen la excomunión, ¡no! había que hacerlo disimuladamente, con el beneplácito del acuerdo de Roma, por supuesto.

Eso fue lo que se hizo y lo que pasó. Ahora como el clavo ya entró, la píldora ya se tragó, el gato ya se comió, y les supo bien, siguen comiendo ya que piensan que es mejor tener el estomago lleno con gato que vacio de liebre.

¡Bon appetit! ¡Buen provecho!

P. BASILIO MERAMO
BOGOTA, 14 MAYO DE 2011

viernes, 13 de mayo de 2011

AVE DE FATIMA





CANTO A NUESTRA SEÑORA

El trece de Mayo la virgen María
bajo de los cielos a Cova de Iria
Ave Ave, Ave María;
Ave Ave, Ave María;

A tres pastorcitos la Madre de DIOS
descubre el misterio de su corazón
Ave Ave, Ave María;
Ave Ave, Ave María;

Haced penitencia, haced oración
por los pecadores implorad perdón
Ave Ave, Ave María;
Ave Ave, Ave María;

Las modas arrastran al fuego infernal,
vestid con decencia si os quereis salvar,
Ave Ave, Ave María;
Ave Ave, Ave María;

El Santo Rosario constantes rezad,
Y la paz del mundo el Señor os dará,
Ave Ave, Ave María;
Ave Ave, Ave María;

Que pura y que bella se muestra María
que llena de gracia la cova de Iría
Ave Ave, Ave María;
Ave Ave, Ave María;

Recomendamos especialmente la lectura del artículo, (solo de click sobre el título):
LA SALETTE Y FATIMA PROFECIAS APOCALIPTICAS DE LOS ULTIMOS TIEMPOS
del padre Basilio Méramo

domingo, 8 de mayo de 2011

SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE PASCUA




Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este segundo domingo después de Pascua llamado Domingo del Buen Pastor en alusión al Evangelio de hoy, vemos cómo nuestro Señor les dice a los fariseos, a pesar de las injurias y calumnias, que Él es el buen Pastor. Podemos observar a lo largo de todo el Evangelio esa pugna, esa lucha, esa antítesis entre los fariseos y nuestro Señor. Santo Tomás de Aquino nos dice que el buen Pastor es el que apacienta el rebaño y lo gobierna. Por eso, todo guía, a imagen de nuestro Señor Jesucristo en la Iglesia, debe apacentar el rebaño y gobernarlo para el bien de las almas y mayor gloria de Dios. Y ¿cómo apacienta nuestro Señor a su grey, es decir, a su Iglesia? Lo hace con la doctrina de su amor, con la caridad manifestada en la cruz. Él llega a la inmolación de sí mismo por su gente. Vemos así cómo se llega a ese sacrificio máximo en aras del beneficio del rebaño, del bien común, de la Iglesia, de nosotros.

Nuestro Señor enseguida les muestra la imagen del mercenario. El asalariado que no es propiamente pastor porque no está por el beneficio y la utilidad del rebaño sino por el propio, por la merced, por la prebenda que puede adquirir en su provecho y a expensas del apostolado. Éste pasa por pastor pero sin que en el fondo le importe el oficio de gobernar y apacentar las ovejas, sino que ejerce ese ministerio para propia utilidad; cuando viene el lobo, cuando viene el peligro, lejos de exponer su vida por las ovejas, huye como todo jornalero, porque le importa mucho más su vida que la de los fieles, la de las ovejas y se dispersa, se disgrega el rebaño.

Qué reproche más grave hace nuestro Señor, y éste no va solamente para los fariseos sino a todo mal sacerdote, mal religioso, a todo aquel que tenga a su cargo el apacentar las ovejas de la Iglesia, sea sacerdote, cura, obispo o cardenal. Todo prelado, todo aquel que tenga un mando, una autoridad en la Iglesia, si está por beneficio propio es un mercenario; mientras que el buen Pastor gobierna bien las ovejas y las apacienta con la doctrina de la verdad, de la caridad, con la de la Cruz que nos refleja esa caridad en grado sumo.

En cambio, al mal Pastor no le importa y huye ante el peligro dejando que el rebaño se disgregue y se pierda. Sólo Dios sabe si hoy día habrá malos pastores en la Iglesia, primero porque no se la gobierna en beneficio de la salvación de las almas, sino de acuerdo con los principios del mundo moderno; no para Dios, sino para exaltar al hombre. Se enaltece al hombre, se le endiosa, y no se le gobierna dirigiéndolo hacia su fin último sino que se trata de condescender todo lo posible con él para congraciarse según sus caprichos, sus debilidades, según todo aquello que se opone en definitiva a Dios. Y la prueba de ello es que en todas las naciones que se dicen desarrolladas, como Inglaterra, donde está aprobada públicamente la homosexualidad y al Primer Ministro de su Graciosa Majestad, su herética majestad diría yo, porque es un apóstata, ya que Inglaterra era la isla de los santos y abjuró, se le da la comunión en el Vaticano cuando él no es católico, es protestante; si fuera católico sería pésimo. Ese es un simple ejemplo de un país que se tiene por culto y avanzado.

Para que nos demos cuenta de cuán mal gobernados estamos hoy por los mercenarios que no rigen en beneficio de los intereses de Dios sino de los reyes de la tierra, del hombre: se promueven las aberraciones más grandes como la homosexualidad, no se diga ya del “matrimonio” entre ellos. Es un hecho que hoy para el mundo moderno vale lo mismo el matrimonio católico que el concubinato civil legalizado por los pequeños países que siguen el mal ejemplo de las grandes potencias, que si miramos bien son protestantes y ateas. Luego no se puede condescender con el mundo moderno en detrimento de la honra y la gloria de Dios.

No se pregunte ya entonces en dónde queda la moral pública, que está por el suelo, como lo vemos hoy; todo eso no es sino desgobierno. Porque mandar es encauzar, dirigir a los subordinados hacia el bien último tanto en el orden natural como en el sobrenatural. Y en el orden natural el bien de la sociedad es la integridad, vivir en paz y en convivencia por el ejercicio de la virtud; eso ya lo sabían los paganos, como Platón y Aristóteles.

Hoy el hombre moderno no lo sabe en su ignorancia supina, tirándoselas de sabio y científico cuando no conoce lo más elemental, al contrario de los paganos. ¿Qué se deja entonces para el orden sobrenatural? Conducirnos al cielo, no al infierno, esa es la misión de la Iglesia y por ello es su autoridad. Pero, para colmo de males, dudando o negando parcial o totalmente el infierno, hoy “todo el mundo se salva sin recordar que hay un averno”, cuando la mejor manera de hacer que las personas no vayan a él es recordándoselo y no como se hace hoy.

Hay quienes dicen que “no existe el fuego eterno del infierno”, cuando está expresado más de catorce veces en las Sagradas Escrituras; todo eso es falta de gobierno y de doctrina, de caridad. Ésta está en la verdad, en su predicación, y es Dios, esa verdad que se encarnó es nuestro Señor Jesucristo y que tiene Dios en Sí mismo, como lo dice nuestro Señor, que Él conoce a sus ovejas como Él es conocido del Padre y como el Padre lo conoce a Él; es un entendimiento en la Trinidad y por eso se revela en ella.

Nuestro Señor viene, se encarna esa verdad, se hace carne esa revelación y deposita su doctrina en su Iglesia, para que le conozcamos como Él conoce a sus ovejas y es conocido del Padre Eterno. Porque nuestra religión es una religión trinitaria, creemos en el Dios único en tres personas y sin esa comprensión sobrenatural no hay religión verdadera, no hay fe, no hay Iglesia. Es nuestro Señor mismo quien nos lo dice. De otra manera no se entendería por qué y a cuento de qué, se refiere al decir: “Conozco a mis ovejas, y las mías me conocen a Mí”, y nombra a su Padre y el saber que de Él tiene su Padre. Esto nos debe ayudar a reflexionar, a meditar, a contemplar para que profundicemos en nuestra religión y saquemos de allí alimento espiritual y se nutran así nuestras almas de las verdades de Dios, que están contenidas en las Escrituras.

En este mismo evangelio, nuestro Señor les hace alusión a esa gran promesa, porque cuando se anuncia como el buen Pastor también habla de la misión que Él tiene de reunir a todos los hombres en un solo rebaño, bajo un solo pastor. Y si bien se mira, todos los errores modernos, todo ese deseo de unión que tienen los hombres, corresponden a esa promesa, pero en Cristo. Es por esto que nuestro Señor nos dice: “Se hará un solo rebaño y un solo pastor” que es Él, es nuestro Señor Jesucristo.

Luego, nada que ver los judíos, ni los musulmanes, ni los budistas, sino que se tienen que convertir a la Iglesia católica. Y no lo que se hace hoy, que se diluye la Iglesia, se la disgrega para unir a los hombres no en Cristo sino en el hombre; y les digo más, se unirán en el anticristo como está anunciado; no hay término medio. Por eso la necesidad de la predicación de la doctrina, para que los paganos, infieles, ateos, los de todas las falsas religiones se conviertan a la verdad de Cristo, a esa verdad encarnada y no a un ideal filantrópico de la dignidad y la libertad del hombre, convirtiendo la religión en algo humano y no divino. Y esa es justamente la religión que hoy se está engendrando, la del humanismo ateo, donde tanto el comunismo como el capitalismo convergen en un sincretismo político que necesita una fusión religiosa, luego es una religión católica sin su contenido.


Allí se origina el desorden y la falta de pastores y se llena la Iglesia de mercenarios que predican lo que no es Cristo. En el fondo van a terminar proclamando al anticristo aunque no se den cuenta de eso todavía, como no sabemos el demonio nos azuza; después de la vil caída es que podemos, si levantamos la mirada al cielo, comprender que fue el demonio, y nosotros, culpablemente, no lo habíamos advertido desde el principio, por nuestra propia estupidez.

Ahora bien, nuestro Señor aclara, habla de mercenarios y de los buenos pastores que lo imitan; eso dentro de la Iglesia, si no fuera así no hablaría de jornaleros, de lobos, de peligros. La Iglesia es Santa, pero no todo lo que está en la Iglesia es santo, como los fieles, como el clero, como su jerarquía, que puede ser mala o buena, santa o impía y eso no le quita un ápice a la santidad de la Iglesia como institución divina, porque la cabeza de la Iglesia es Cristo. Pero no todo lo que está dentro de la Iglesia es divino, sino en la medida en que sea fiel a nuestro Señor, y será infiel e impío en el orden en que se separe de nuestro Señor por obra de los mercenarios.


Y digámoslo de una vez, es por los infiltrados dentro de la Iglesia católica, apostólica y romana, como los masones, judíos, ateos, modernistas, que llegan a ser sacerdotes, obispos o cardenales. De ahí la necesidad de señalar el mal como lo hacía nuestro Señor. El buen Pastor, entonces, es el que da la vida por sus ovejas, como la dio nuestro Señor y los mártires. Es difícil creerlo y me duele decirlo, pero lo haré. Juan Pablo II besa el Corán, cuando San Perfecto murió mártir en España en la época de la invasión musulmana por maldecir ese libro.

Es blanco sobre negro, y lo que dije del primer ministro de Inglaterra que recibió la comunión en el Vaticano, de manos de Juan Pablo II; esa noticia se puede obtener por Internet en la propaganda o en la página de Zenit, que es la del Vaticano; no es ningún invento. ¿Qué está pasando en la Iglesia de Dios? Ahora nadie se escandalice, mis estimados hermanos. San Malaquías, en las divisas de los Papas, coloca a Papas y antipapas. Con esto no estoy haciendo ningún juicio, simplemente estoy dando una información para que por ignorancia no se asombre nadie de lo que yo pueda decir, porque aquel que se moleste por fariseo ya sería perversión del corazón. Pues bien, San Malaquías habla en sus lemas de algunas que corresponden a antipapas como los ha habido en la Iglesia, y el que conoce un poco de su historia puede llegar a contar hasta más de cuarenta antipapas.

¿Qué quiero decir con esto? Sencillamente que no basta cerrar los ojos y decir que porque lo señaló el Papa ya está bien; puede estar mal y muy mal. El error, mis estimados hermanos, hoy se propaga por vía de autoridad y ese es el golpe maestro de Satanás, hacer prevalecer la falsedad por vía de mando, porque lo dijo el Papa, Roma o los cardenales.

Hay que estar advertidos, sobre todo para los últimos tiempos en los que la Iglesia puede ser y será infiltrada; para obedecer hay que acatar la verdad y ésta tiene que estar en armonía con la eterna que es Dios; que no prediquen otra Iglesia católica fuera de la que enseñaron los apóstoles y por la que murieron mártires, en la que vivieron todos los santos. La Iglesia católica, apostólica y romana no nace con el Vaticano II; se originó hace dos mil años en la Cruz y perdurará idéntica en su institución divina, en su doctrina, en su moral hasta el fin de los tiempos; pero cuando venga el anticristo habrá una defección dentro de la Iglesia, por culpa de los mercenarios que adorarán dentro de ella al anticristo; eso es lo que nos dicen las Escrituras, y nos lo recuerdan las verdaderas profecías de La Salette, de Fátima.

Somos católicos, apostólicos y romanos hasta la muerte. Y no basta que lo diga un sacerdote, un cardenal o un Papa, para que nos traquemos el cuento, si eso que dijo va en contra del Evangelio, pues hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. ¿No fueron acaso, Anás y Caifás los sumos sacerdotes de la sinagoga, de la jerarquía de la Iglesia del Antiguo Testamento quienes crucificaron a nuestro Señor? Y la autoridad eclesial de hoy es la que está inmolando a nuestro Señor, por andar coqueteando con los reyes de la tierra, y así se hacen a imagen de la ramera del Apocalipsis, la que bebe el cáliz de la sangre de los mártires y que está sobre la bestia para agradar a los reyes terrenales.

O no nos damos cuenta, o no queremos saberlo. Así es como se está perdiendo la fe; por eso esta humilde capilla tiene la misión de guardar la doctrina según la santa Tradición de la Iglesia católica, apostólica, romana. No somos protestantes, Testigos de Jehová, judíos o musulmanes. Somos católicos, apostólicos y romanos, pero conocemos cuándo hay que desobedecer a los hombres para someternos a Dios. Y si no, ¿por qué creen ustedes que la Iglesia católica está llena de cardenales, sacerdotes, religiosos depravados, corrompidos? Los seminarios están vacíos y cuando tienen vocaciones, la mitad de ellas son desviadas, y al que es buen alumno lo echan, por ser decente o medio decente.

¿Qué pasa dentro de la Iglesia? Pues lo que dijo nuestra Señora en La Salette, que Roma perdería la fe y sería sede del anticristo; hacia eso vamos ya lo dijo nuestra Señora, la Santísima Virgen María; vayan y reclámenle a Ella los fieles que se puedan escandalizar, o que crean que exagero. Es más, me guardo la mitad de lo que sé, para no volverme pesado, para no asustar a nadie, pero tampoco me puedo callar. Sé que viene mucha gente nueva, pero quien busca la verdad la encuentra, porque Dios nuestro Señor nos muestra dónde está la realidad y por eso la fidelidad a nuestra Señora, a la Santísima Virgen María.

¿Por qué creen que no se ha querido revelar el tercer secreto de Fátima? Porque de un modo u otro especificaba lo que estoy diciendo, lo señalaba, pero los mercenarios que están en la cúpula de la Iglesia, cardenales judíos y masones, no lo van a permitir, es un hecho, como los crímenes en el Vaticano. Hay libros que lo mencionan, entonces no se está diciendo nada que un fiel medianamente instruido no sepa. Lo que pasa es que a veces la verdad duele porque no nos gusta que nos la digan, queremos que nos hablen lo que nos siga manteniendo en el letargo y en la anemia espiritual como viven los católicos hoy día y por eso el mundo y la Iglesia están como están.

La Iglesia católica y su culto se están volviendo protestantes. ¿Por qué creen que la gente comulga en la mano, si eso es sacrílego? Reciben la comunión de pie y sin ningún signo de adoración al Rey de reyes y al Señor de los señores. ¿Por qué han sacado el altar y lo han convertido en una mesa? Pues para hacerlo una cena protestante, para que los infieles se sientan en su casa. Por todo lo anterior se inventa una nueva misa, y por eso la persecución de todo lo que es Tradición, de todo lo que es verdad, y a esos dos santos obispos, monseñor Lefebvre y monseñor De Castro Mayer, los únicos que osaron decir públicamente la verdad.

Nosotros, por tanto, no podemos continuar en ese orden alterado y creer que somos católicos. La única manera de ser católicos, apostólicos y romanos es conservando la Misa Romana, la Tridentina, que es la misma que los Papas de Roma celebraron desde cuando se formó ese rito y que ahora después de más de dos mil años se la tira a la basura, porque hay que pedir permiso, cuando tiene la Bula de un Papa Santo como San Pío V. Todos absurdos, como lo fue el proceso farisaico que los judíos le infligieron a nuestro Señor y ahora esa historia se repite; la desgracia es que el gran verdugo o anfitrión, hoy en día elegido para destruir la Tradición, sea el cardenal colombiano Castrillón Hoyos.

Pidámosle a nuestra Señora el saber distinguir quién es el buen Pastor y quién el mercenario, para que haya luz. El que viene aquí por primera vez, aunque sea distraídamente, pero que entró, ya Dios le dio una gracia, pero depende de que ella fructifique de acuerdo con el terreno en el que cae la semilla, ya sea a la vera del camino, entre espinas o en tierra fértil. He ahí el problema, el dilema del por qué mucha gente no está en la verdad, no la defiende, porque la semilla, la gracia de Dios cae en un mal terreno. Roguemos a nuestra Señora que nos ayude a ser tierra fértil. Es un signo de verdad, de salvación y aun de predestinación la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, porque a través de Ella vino nuestro Señor, se encarnó y Ella nos lleva a Él como una buena madre que ama a sus hijos y los protege, esa es su misión. Invoquemos esa protección de nuestra Señora porque Ella es la Madre de Dios. +

PADRE BASILIO MERAMO
4 de mayo de 2003