San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












Website counter Visitas desde 27/06/10



free counters



"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





Link para escuchar la radio aqui

domingo, 8 de abril de 2018

DOMINGO IN ALBIS, OCTAVA DE PASCUA; DOMINGO, PRIMERO DESPUÉS DE PASCUA



Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Este domingo primero después de Pascua o Domingo in albis, era después de haber transcurrido la octava, es decir ocho días, no sólo de la Resurrección de nuestro Señor sino también de los bautizados en la Iglesia; justamente se llamaba a este domingo y al sábado de ayer, in albis por ser cuando se les retiraba la vestidura blanca que durante toda la semana portaban los recién bautizados como símbolo de la pureza bautismal; de allí su nombre.

Y como vemos en el relato del evangelio de este día, los apóstoles estaban reunidos y tenían miedo; no salían a enfrentar al mundo, ni a evangelizar hasta recibir el Espíritu Santo que los fortaleciera. Es importante y debe tenerse en cuenta que, a pesar de todo, los apóstoles quedaron amedrentados, y especialmente con temor a los judíos, de que los matasen; por eso, cuando ya recibieron la fortaleza del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo, se atrevieron a salir sin importarles ni los judíos ni el mundo; con una fe plena. Fe que, como dice también la epístola de este día, “vence al mundo”.

De ahí la necesidad de tener una fe vigorosa, profunda, arraigada, pues es la que vence al mundo, la que no teme ni a los judíos ni al mundo y es la que se basa en creer que nuestro Señor Jesucristo es Dios. Porque los musulmanes aceptan a nuestro Señor como un profeta, como lo hacían los arrianos, que se decían católicos, pero que negaban la divinidad de nuestro Señor Jesucristo. Y es por esa fe sobrenatural en la divinidad de nuestro Señor Jesucristo que tenemos la fortaleza cuando es plena, arraigada, vivificada por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Dios.

Por eso es la gran batalla contra la fe que libra y librará Satanás con todos sus secuaces por todos los tiempos, y de allí la necesidad de conservar esa fe íntegra, sin mezcla, sin tergiversaciones, sin rebajas, sin diluirla, sino pura, sólida. Así, los católicos que tengan esa fe no tendrán miedo al mundo.

Y si hoy vemos que el mundo está socavando a la Iglesia es porque no hay fe, porque está faltando esa afirmación de la divinidad de nuestro Señor ante las falsas religiones, ante los judíos, ante los mahometanos, ante quien sea, y lo que hay es un diálogo vergonzoso, proclive a claudicar, de los hombres de Iglesia sin fe, con esas falsas religiones. Esa es la herejía aberrante actual del ecumenismo, que no reafirma la fe, la divinidad de nuestro Señor ante el mundo, ante las doctrinas infieles; esa es la crisis desastrosa y vergonzosa de los hombres de Iglesia de hoy que tienen pena de reafirmar públicamente su catolicidad y por consecuencia la divinidad de la Iglesia católica con exclusión de cualquier otra, de toda otra religión o credo.

Pero eso no se ve hoy por culpa de la jerarquía, hay que decirlo, que no cumple con su deber de evangelizar y de proclamar la divinidad de nuestro Señor, sino que se sienta a conversar, a dialogar y a rebajar la fe y a hacer de ese diálogo el fundamento de la predicación moderna. Por eso todo está cambiando. Esa es la obra de Satanás y de la estupidez de los católicos, idiotez en la misma jerarquía de la Iglesia que no es fiel a su sacrosanta misión y por eso el sacerdocio de hoy es vergonzante, no sólo en la moral y en los escándalos públicos, sino también en la doctrina y en la fe y como consecuencia de esta carencia, de esa falta de doctrina,  vienen los desmanes y las aberraciones morales dentro del clero y el escándalo de los que no tienen fe; así, estúpidamente, se hacen protestantes, “Testigos de Jehová” o simplemente ateos.

Quién no se da cuenta de ello no vive en este mundo ni en esta Colombia llena de protestantes y de ateos, ¡qué claudicación! Por falta de fortaleza, de firmeza en la fe para proclamar la divinidad de nuestro Señor resucitado que es el Hijo de Dios, que es Dios mismo en persona, ¿cuál persona? La Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Quien no lo diga, que no lo proclame, no es católico, es un hereje y a eso nos invita la Iglesia con su predicación del evangelio y la epístola de hoy primer domingo de Pascua, porque la religión católica no son los templos ni los cuatro muros de piedra y el techo sino la fe, sin la doctrina católica.

Para eso se han construido los templos que vemos y por eso San Cipriano profetizó sabiamente hace ya más de mil años que al fin de los tiempos estas iglesias de piedra y de ladrillo serían invadidas por el anticristo y que por eso teníamos que guardar los templos de nuestras almas para poder guardar allí la fe. Díganme si eso no está ocurriendo hoy dentro de lo que se llama y se dice la Iglesia católica, que de católica le queda ya muy poco porque parece protestante. ¿Acaso los sacerdotes no andan como infieles por la calle sin ninguna distinción de su fe y de su ministerio? ¿Su confesión (la fe), no la han arrinconado ya, prácticamente?

Cuando vemos en el evangelio de hoy, contra todos los protestantes, que nuestro Señor es muy claro al decir: “Se perdonarán los pecados a aquellos a quienes los perdonéis; y se les retendrán a aquellos a quienes se los retengáis”, esos protestantes, que están con la palabra de Dios y la Biblia debajo del sobaco, ¿en dónde dejan esas palabras de las Escrituras?, o ¿es que son imbéciles?; pues si lo son mucho más somos nosotros si nos dejamos convencer. Vergüenza nos debe dar, que habiendo recibido la luz del bautismo nos sometamos así; ya nada es pecado. ¿Y eso no es protestantismo puro dentro de la Iglesia? Claro que sí. Y el que no se dé cuenta, ya es medio hereje.

Esa es la influencia de este modernismo, de este progresismo que invade la Iglesia y el templo de Dios. Y esa es la abominación de la desolación que tendrá asiento en el lugar santo como lo dicen las profecías y las Escrituras mil y una veces; que no tengamos ojo para discernir y detectar el mal con el dedo, es claudicación y falta de fe en la divinidad de nuestro Señor Jesucristo y el sacerdote que no lo predique así no tiene fe, y si le queda la tiene medio muerta, porque esto que estoy diciendo lo tendría que señalar todo presbítero católico si se estima con fe y quiera su santo y sagrado ministerio.

Da vergüenza, pero hay que decirlo, para que los pocos fieles que quedan o que quedemos sepamos defendernos, porque ya no tenemos el enemigo fuera sino dentro de la casa; el ladrón está en el interior de la Iglesia, no en el exterior; ya penetró, así que no basta cerrar las ventanas y las puertas si no estamos preparados antes desde adentro, y la única manera de estarlo es reafirmando en la Iglesia la fe en la divinidad de nuestro Señor; en eso se debe basar la misión y la predicación de la Iglesia católica apostólica y romana, no en el ecumenismo, no en la libertad religiosa para que cada uno crea en el monigote que le dé la gana en el nombre de Dios. ¡Qué estupidez más grande! Y que eso lo hayan dicho en un concilio, ¿qué obispos eran esos?, ¿de la Iglesia católica?

Es una vergüenza públicamente instaurada dentro de la Iglesia que un concilio que debería ser infalible por su propio derecho y que no lo fuera es lo mismo que si alguien deseara que su matrimonio fuera disoluble, no indisoluble o que pidiera un círculo cuadrado o un hombre con cuatro patas; ¡todas estas son estupideces!

Pues bien, esa es la sandez del mismo papa Pablo VI, al declarar un concilio ecuménico no infalible; eso no ha existido jamás ni podrá haberlo dentro de la Iglesia católica. ¿Dónde le quedó la teología? A ninguno de los obispos que estaban allí, a nadie se le ocurrió, por la presión moral de lo que representaba una reunión con tanta pompa como esa, pero faltó la fe y el humo del infierno penetró en el Concilio como lo dijo Pablo VI mismo, cuando habló de la autodemolición de la Iglesia; él mismo lo señaló. ¿Qué podemos nosotros decir hoy cuando después de treinta y cuarenta años vemos los desastres y todavía nos sigamos comiendo el cuento? Eso es aberrante.

Pues bien, es lo que hay que evitar, mis estimados hermanos, para que permanezcamos firmes en la fe sobrenatural de la única religión, de la única Iglesia, de la única verdad y nada más; porque si nuestro lenguaje no es “Sí, sí; No, no”, no es el de Dios y el del Evangelio, porque como lo dice San Mateo: “Diréis (solamente): Sí, sí; No, no. Todo lo que excede viene del Maligno”. Esto es categórico, tajante, vertical, intransigente, porque lo contrario viene de Satanás, y si no, lean el capítulo 5, versículo 37 de San Mateo. Ese es lo que hoy el mundo no quiere, ya que prefiere la confusión, el sí y el no; la verdad, el error; el bien y el mal en contubernio; no quiere lo tajante y lo intransigente de la verdad, sino la mediocridad; este es el espíritu de apostasía que hoy pulula por doquier y que en el orden político se llama democracia, que en el fondo es una religión antropoteísta, como decía Gómez Dávila, ese gran pensador colombiano, casi desconocido.

Pues bien, pidamos a nuestra Señora, a la Santísima Virgen María, que no caigamos en esos errores; que nos mantengamos con una fe pura e íntegra que proclame la divinidad de nuestro Señor Jesucristo ante el mundo, y así,  venceremos al mundo y a Satanás. +



P. BASILIO MÉRAMO 27 de abril de 2003

martes, 3 de abril de 2018

Escrito del P. Méramo: "EL ATAQUE FRONTAL CONTRA MONS. LEFEBVRE ORQUESTADO POR GUÉRARD DES LAURIERS, EL GRAN ARTÍFICE DEL LINAJE DUDOSO DESCENDIENTE DE MONS. THUC "


He aquí algunos textos entresacados de la entrevista del P, Guérard des Lauriers de 1986 publicada por la revista Sodalitium en su edición del 30 de Marzo de 2016, en los cuales se acusa a Mons. Lefebvre de sacrílego, cismático y hereje.

Todos los ataques de los thucistas guerardianos o no, se reducen a lo que Guérard des Lauriers afirma en contra de Mons. Lefebvre, con lo cual pudre la Tradición.

Así pues, se impone que los fieles deben de saber en qué términos el P, Guérard des Lauriers se expresaba acerca de Mons. Lefebvre injuriándolo de los delitos más graves como son el sacrilegio, el cisma y la herejía, y todo por no plegársele, en su errada visión categórica dogmático visceral que exigía apodícticamente declarar la Sede Vacante a lo bruto, como el P. Guérard des Lauriers pretendía que hiciera Mons. Lefebvre. Tenemos así, que el gran San Atanasio del siglo XX, Mons. Lefebvre, gracias al cual la Misa Tridentina no fue barrida y aún subsiste, viene a ser el gran sacrílego, cismático y herético para el P Guérard des Lauriers.

Es más, si no hubiera sido por la reputación de Guérard des Lauriers, Mons. Ngo Dinh Thuc hubiera pasado desapercibido para el mundo de la Tradición, pues aquel, aprovechándose de la situación, logra hacerse consagrar Obispo y en plena rebelión contra la autoridad episcopal de Mons. Lefebvre, y Don Antonio de Castro Mayer, para oponérseles contrarrestándoles, y fraguar la imagen de que Mons. Thuc era un tradicionalista integérrimo, baluarte de la tradición aún más que los mismos Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer, cuando en realidad era un obispo liberal y modernista, tal como se puede ver por su proceder en el Concilio Vaticano II, según consta en las actas del mismo, reivindicando para las mujeres su participación como ministras en el ámbito religioso y al que no le importaba consagrar a cualquiera aunque fuera un cismático o hereje, tal como de hecho aconteció con las reiteradas consagraciones que hizo con veterocatólicos.

Todos los ataques posteriores que se hicieron a Mons. Lefebvre de parte de los thucistas, tienen su origen y se sintetizan en los que hiciera el P. Guérard des Lauriers; él es el verdadero responsable de toda esta gran confusión que aún hoy perdura y que divide la verdadera Tradición Católica que resiste a Roma Apóstata devenida en la Babilonia Apocalíptica, la Babilonia la Grande, la madre de los fornicarios y de las abominaciones de la tierra, con vertida en el Gran Panteón de todas las falsas religiones de la tierra, pues ha venido a ser albergue de demonios y refugio de toda ave impura y aborrecible, porque del vino de su furiosa fornicación bebieron todas las naciones, con ella fornicaron los reyes de la tierra, y de la cual hay que salir para no ser solidario de sus pecados y no participar de sus plagas. Roma Apóstata, sede del Anticristo (Religioso) como dice Nuestra Señora de la Salette, está ya sentenciada: Ay, ay de la ciudad grande de Babilonia nos dice San Juan.

Todos los thucistas, guerardianos o no, tienen un mismo denominador común, denigrar a Mons Lefebvre, acusándolo de cismático y de hereje, ataque que supera incluso a los de los mismos modernistas; y hoy ante la decadente neofraternidad que traiciona a la Tradición y a la que el mismo Mons. Lefebvre no les sirve más que de pantalla, estos se erigen como los únicos verdaderos, legítimos tradicionalistas, gracias a la sucesión apostólica de Mons. Ngo Dinh Thuc.

Estos son algunos de los textos que así lo prueban:

La viciosidad principal del ‘Lefebvrismo’ consiste en una radical duplicidad, la cual inocula la herejía”. 

“Mons. Lefebvre tiene un habitus de la duplicidad tan extraordinario que lo empuja cínicamente a afirmar lo contradictorio”. 

“Desde hace diez años por lo menos, se enseña en Ecône, se repite e impone a los fieles de los prioratos, y a los niños (inocentes y sin defensa) que frecuentan las escuelas dirigidas por la Fraternidad San Pío X, que el Magisterio es infalible solamente si el Papa habla ‘ex cathedra’. Esto equivale a negar la infalibilidad del Magisterio ordinario universal, la cual es sin embargo afirmada por toda la Tradición, particularmente por el Vaticano I. El ‘Lefebvrismo’ difunde entonces la herejía, a fin de poder proclamar que Mons. Wojtyla es verdaderamente Papa y de poder así guardar los sufragios de los fieles generosos, que se lleva por el camino del infierno en lugar de declararles la Verdad”


“La Misa tradicional tal como la celebran Mons. Lefebvre y los sacerdotes ordenados por él, esa Misa celebrada una cum Wojtyla, está, quiera lo que quiera el celebrante, objetivamente manchada por una doble impureza que resulta del sacrilegio y cisma capital (cf. 5). La Misa perpetuada por la ‘Fraternidad San Pío X’ no es, no puede ser, la Oblatio Munda”. Así que no es ni puede ser la oblación pura, con lo cual es peor que la Nueva Misa a la que no ha llegado a considerarla en esos términos.

“Si Mons. Lefebvre no hubiese profanado la Misa tradicional exigiendo que sea celebrada una cum Wojtyla, yo no hubiese siquiera soñado recibir, ni menos todavía conferir, el Episcopado”. 

Mons. Lefebvre, al afirmar que Mons. Wojtyla es papa e intimar a los fieles a no examinar la cuestión, hace imposible afirmar con certeza que él mismo forme parte de la Iglesia fundada por Jesucristo. Por cierto hay que desearlo y se puede suponerlo, pero es imposible estar seguro. La misma incertidumbre afectaría evidentemente la pertenencia a la Iglesia de un Obispo consagrado por Mons. Lefebvre, mientras este continúe reconociendo y exigiendo reconocer que Wojtyla está investido de la suprema Autoridad”. 

Si con ocasión de una eventual Consagración Mons. Lefebvre no declarase públicamente el rechazo de su posición actual, e incluso si exteriormente no reafirmase reconocer a Wojtyla como el Vicario de Jesucristo en acto; entonces, la duplicidad que emplea sistemáticamente exigiría temer el peor de los compromisos. Tales ‘Consagraciones’ estarían ordenadas, satánica y magistralmente, a asegurar mejor la integración [‘alliement’] de la falange ‘tradicional’ en la ‘iglesia’ oficial”. 

“…con el fin de (aparentar) justificar la celebración una cum Wojtyla, los Econianos no dudan en afirmar y difundir el error, es decir, que corrompen la Fe de los fieles inoculándoles la herejía”. 

 “Mons. de Castro Mayer, al menos en la práctica, no hace más que seguir a Mons. Lefebvre”. 

“Ahora bien, actualmente, los únicos Obispos de los cuales es seguro que forman parte de la Iglesia militante (Cuerpo Místico de Cristo subsistente en la tierra) son aquellos que ‘proceden’ de Mons. Ngo-Dinh-Thuc; en efecto, ellos son unánimes (a diferencia de Mons. Lefebvre y de Mons. de Castro Mayer) en afirmar la vacancia al menos formal de la Sede Apostólica”. 

El P. Guérard des Lauriers cae bajo sus mismos parámetros sin percatarse, al juzgar erróneamente a Mons. Lefebvre de sacrílego, cismático y herético, pues no se da cuenta que al recibir de Ngo Dinh Thuc la consagración episcopal, se mancha de herejía y cisma, ya que Mons. Thuc consagró a cismáticos y herejes veterocatólicos que ya lo eran. En el furor de su chifladura quijotesca, Guérard des Lauriers no se percata de que al ser consagrado por Ngo Dinh Thuc, se hace hereje y cismático por haberla contraído de manos de un obispo que consagra a veterocatólicos.

Si se mira bien, fue el P Guérard des Lauriers, el que potenció y revalidó la imagen falsa de Mons. Ngo Dinh Thuc como obispo tradicionalista y que lo redimió con su prestigio de sus desvaríos y dado esto, contaminó la tradición, desviándola y desvirtuándola y creando una dialéctica infernal que aún hoy divide y además desprestigia la imagen de Mons. Lefebvre. Si se hace abstracción de las consagraciones de los padres des Lauriers, Zamora y Carmona, nadie hubiera tomado en serio a Mons. Ngo Dinh Thuc y habría pasado a la historia como un obispo que desvaría al lado de los del Palmar de Troya y los veterocatólicos, ni siquiera habría sido considerado un tradicionalista.

Es así que el P. Guérard des Lauriers es el verdadero responsable de toda esta división por no aceptar la autoridad de Mons. Lefebvre; además se le llena la boca hablando de la Oblatio Munda, para denostar a Mons. Lefebvre como sacrílego, además de cismático y hereje, diciendo que sus misas están manchadas, cuando él no se percata que con su falsa teoría de materialiter et formaliter, está al menos admitiendo que dice la Misa Una Cum materialiter, con lo cual la acusación que le hace a Mons. Lefebvre, le cae encima, por estar materialmente con el Papa hereje.

P. Basilio Méramo
Bogotá, Lunes de Pascua
2 de Abril de 2018

domingo, 1 de abril de 2018

Sermon del Domingo de Pascua


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Este Domingo de Resurrección, Domingo de Pascua, es el día más solemne, la fiesta más importante de todo el año litúrgico; aunque quizás no sea la más popular como lo es la Navidad, pero en sí misma es la principal y por eso está rodeada de la octava, de las pocas octavas que han quedado, dado el recorte litúrgico que hacía de las éstas el esplendor de la fiesta, pero con la modernización se fueron recortando.

Por eso este día queda aún, a pesar de todo, con su octava, es decir, el festejo reiterado durante ocho días consecutivos. Es una lástima, dicho sea de paso, ver que aquí en Colombia y sobre todo en Santander la Pascua no tiene ninguna impronta familiar, no hay una reunión, un agasajo, una comida, nada que de modo un poco más ordinario y explícitamente así lo demuestre, como sí lo hay en Europa y me duele decirlo, a mí, que me ha tocado pasar muchos años la Pascua en el viejo continente. Allí,  en Francia, en Italia, en España, existe la costumbre, muy arraigada, de festejar la Pascua. Claro está que aquí la gente vive la Semana Santa, pero ésta queda trunca sin el Domingo de Resurrección. Toda nuestra religión quedaría en el vacío sin la Resurrección de nuestro Señor. Toda su divinidad queda consignada, afirmada, proclamada, evidenciada y demostrada con la Resurrección.

 Nadie es capaz de resucitar de la muerte; por eso el Único que podía decir que iba a morir y a resucitar por sus propios y exclusivos medios es Cristo nuestro Señor, porque es el Dios Encarnado, hecho carne, hecho hombre; por eso es verdadero Dios y verdadero hombre.

Toda su persona es divina, es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad la que se ha encarnado y, por eso, no obstante el estar muerto como hombre, separándose su alma de su cuerpo, Él es y sigue siendo el Dios vivo; porque ese cuerpo humanamente muerto, sin alma, era sustentado por la persona divina, por eso no era un cadáver como acontece con nosotros; no era un cuerpo en estado de putrefacción sino que en ese cuerpo estaba presente la divinidad aun en la tumba durante los tres días, y por eso su alma también estaba sustentada en su existir por el Verbo. Si bajó a los infiernos, es decir, al seno de Abraham, allí donde iban los justos del Antiguo Testamento para abrirle las puertas del cielo que estaban cerradas, su alma tenía la presencia de la divinidad de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; misterio que no entendemos pero que conocemos por la revelación, por la fe.

Por eso en el Domingo de Resurrección de nuestro Señor, es el día más importante de la semana, justamente, y por eso se le llama al domingo día del Señor, porque fue el día en que se reúne su alma nuevamente con su cuerpo, con la manifestación y el esplendor del cuerpo glorioso. Sin embargo, nuestro Señor resucita y se queda durante un tiempo, cuarenta días, instruyendo a sus discípulos, adoctrinando a sus apóstoles, instituyendo las bases de su Iglesia católica, consolidándola, dándole toda su estructura sobrenatural hasta que venga a coronarla, a completarla, a perfeccionarla la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el día de Pentecostés a los cincuenta días de la Resurrección de nuestro Señor. Díez días después de su Ascensión a los cielos, porque para que bajara el Espíritu Santo, tenía que enviarlo nuestro Señor junto con el Padre Eterno y por eso tenía que elevarse a la gloria.

Es muy importante que lo tengamos, porque la Iglesia católica no está en el aire; está fundada sobre la piedra angular que es nuestro Señor y por eso no todo está en las Escrituras sino que la Revelación está también en esa transmisión oral y por tanto ésta no puede ser desechada, pues es la mitad de la verdad revelada, si así se puede decir. Esto lo hacen los protestantes, que tienen una revelación amputada por la mitad porque desprecian la Tradición, y sin ésta, la revelación escrita queda mal interpretada, distorsionada, por lo que ellos predican un Cristo mutilado, cercenado.

Debemos, pues, hoy más que nuca, meditar siempre en estos principios, en estas verdades, porque están siendo sacudidas al igual que Iglesia, como no lo ha sido nunca ni lo será jamás. Por tanto, para mantenernos firmes en la fe y en los fundamentos de la doctrina católica, apostólica y romana, tenemos que instruirnos y meditar en la oración, para que vivamos de estas verdades sobrenaturales como católicos y cristianos que somos.

Aunque también los protestantes han usurpado el nombre de cristianos, no lo son; protestan contra la enseñanza de la Iglesia; ese es su nombre, no lo olvidemos. La meditación de estos principios fundamentales, de estas verdades, nutre nuestras almas para que vivamos de la fe y la esperanza sobrenatural, bajo la coronación de la caridad sobrehumana; que no que sea filantrópica, masónica, terrena, como una cruz roja, un Gandhi, unas Naciones Unidas o Unesco, que no sirve para nada, porque esa es una parodia de altruismo, ya que la única caridad entre los hombres está fundamentada en el amor a Dios. No hay amor entre los hombres si no lo hay a Dios; ese es un principio categórico.

Por lo tanto, fuera de la religión católica no hay amor entre los hombres como no lo hay entre los judíos, entre los musulmanes, entre los protestantes, entre los budistas, ni entre ningún miembro de esas falsas creencias y religiones que ni lo son, porque religión es lo que religa, lo que une a Dios; el error de esas falsas creencias no puede jamás unir al hombre con Dios.


Pidamos a nuestra Señora, a la Santísima Virgen, que tengamos presente el significado de la Resurrección para que nosotros, con la mirada puesta en lo de arriba, en lo de Dios, podamos transitar a lo largo de esta corta o larga vida que nos toque a cada uno, sin perder la finalidad y el motivo de ella, que no está aquí en la tierra sino en Dios, que es Cristo nuestro Señor resucitado. +

P. BASILIO MÉRAMO
   20 de abril de 2003

Domingo De Resurrección, Pascua de Resurrección.


Tomado de la Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino:

Evangelio según San Marcos, Cap. 16, Ver. 1-7

Mc 16, 1-7
Y pasada la fiesta del sábado, María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé, compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y partiendo muy de madrugada el domingo o primer día de la semana, llegaron al sepulcro salido ya el sol. Y se decían una a otra: "¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?" La cual realmente era muy grande. Mas echando la vista, repararon que la piedra estaba apartada. Y entrando en el sepulcro, o cueva sepulcral, se hallaron con un joven sentado al lado derecho, vestido de un blanco ropaje, y se quedaron pasmadas. Pero él les dijo: "No tenéis que asustaros: vosotras venís a buscar a Jesús Nazareno, que fue crucificado: ya resucitó: no está aquí: mirad el lugar donde le pusieron. Pero id, y decid a sus discípulos, especialmente a Pedro, que El irá delante de vosotros en Galilea, donde le veréis, según os lo tiene dicho". Ellas, saliendo del sepulcro echaron a huir, como que estaban sobrecogidas de pavor y espanto; y a nadie dijeron nada en el camino, tal era su pasmo. (vv. 1-8)
Pseudo - Jerónimo
Después de la tristeza del sábado brilla un día feliz, el primero entre todos, iluminado con la primera de las luces, pues en él se realiza el triunfo de la resurrección del Señor. "Y pasada, dice, la fiesta del sábado, María Magdalena", etc.
Glosa
Sepultado el Señor, se ocuparon religiosamente las mujeres todo el tiempo que pudieron, es decir, hasta la puesta del sol, en preparar aromas, como dice San Lucas. Pero como no pudieron concluir en tan corto tiempo, pasado el sábado, esto es, al ponerse el sol y pudiendo ya trabajar, se apresuraron a comprar aromas, según refiere San Marcos, para ir por la mañana a ungir el cuerpo del Señor. No querían ir al monumento el mismo sábado porque se hacia ya de noche. "Y partiendo muy de madrugada el domingo", etc.
Severiano
Aquí las mujeres obran con la devoción propia de ellas, llevando los aromas al sepulcro, no por su fe en Cristo vivo, sino para embalsamar su cuerpo, al que, muerto, obsequian con su tristeza, y no con la alegría de los triunfos divinos del que va a resucitar.
Teofilacto
Porque ellas no conocen la grandeza y dignidad de la Divinidad de Cristo. Fueron, conforme a la costumbre de los judíos, a ungir el cuerpo de Jesús, para embalsamarle y preservarle de la humedad, porque los aromas tienen propiedades desecativas, y conservan incorrupto el cuerpo absorbiendo sus humores.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 21
Por lo que a nosotros toca, cuando buscamos al Señor llenos del olor de las virtudes con las buenas obras, vamos también con aromas a su sepulcro."Y partiendo muy de madrugada el domingo", etc.
San Agustín, De consensu Evangelistarum 3, 24
San Lucas (24,1) dice que estas mujeres fueron muy de mañana, y San Juan (20,1) que fueron al amanecer, cuando todavía estaba oscuro. Con ambas versiones se ajusta la de San Marcos, que dice fue muy de mañana, salido ya el sol, esto es, cuando empieza a clarear el cielo por oriente, que es cuando se aproxima la salida del sol, porque es su luz la que produce lo que llamamos aurora. Así es que no es otro el sentido de las palabras ( Jn 20,1) cuando estaba aún oscuro, porque, al salir el sol, hay todavía un resto de tinieblas, que disminuye gradualmene a medida que avanza el sol, y porque el muy de mañana, salido ya el sol, de San Marcos, no quiere decir que se viera ya el sol sobre el horizonte, sino que estaba cerca de él, y empezaba por tanto su luz naciente a iluminar el cielo.
Pseudo - Jerónimo
San Marcos llama muy de mañana al momento que otro Evangelista ( Lc 24,1) llama amanecer. El amanecer es el instante que media entre las tinieblas de la noche y la claridad del día, en cuyo instante vino la salvación del género humano, y se anunció su dichosa proximidad en la Iglesia. Así como el sol hace preceder su luz naciente de una rosada aurora, así el Señor prepara nuestros ojos para que puedan ver la gracia de su notable esplendor, cuando brille la luz de su resurrección. La Iglesia toda, a semejanza de aquellas mujeres, cantará entonces las alabanzas de Cristo, cuando la primicia de su resurrección anime al género humano, le dé vida, y le ilumine con la luz de la fe.
Beda, in Marcum 4, 45
Así como estas mujeres, que van al amanecer al sepulcro, según la historia, muestran una ferviente caridad; así en sentido místico, nos dan un ejemplo para que, iluminada la faz y despejadas las tinieblas de los vicios, veamos el modo de ofrecer al Señor el aroma de las buenas obras y la suavidad de las oraciones.
Teofilacto
Dice el primer día de los sábados, o de la semana, porque a toda la semana se le llamaba sábado, y al primer día se le llamaba el primer día del sábado.
Beda, in Marcum 4, 45
O bien, el primer día de los sábados era el primero contando desde el descanso, que se observaba el sábado."Y se decían una a otra: ¿Quién nos quitará la piedra?", etc.
Severiano
Se han cerrado vuestros corazones y vuestros ojos, y no podéis ver la gloria del sepulcro abierto. "Mas echando la vista, repararon que la piedra estaba apartada".
Beda, in Marcum 4, 45
San Mateo refiere minuciosamente cómo fue separada la piedra por el Angel. En sentido místico, la separación de la piedra significa la aclaración de los misterios de Cristo, que se mantenían velados por la letra de la ley, y la ley estaba escrita en la piedra. "La cual realmente era muy grande".
Severiano
Y más grande por su mérito que por su volumen, puesto que fue suficiente para encerrar y ocultar el cuerpo del Creador del mundo.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 21
Las mujeres que fueron con los aromas ven a los ángeles, porque aquellos que en santos deseos van con sus virtudes al Señor, son los que ven a los seres de arriba. "Y entrando en el sepulcro, se hallaron con un joven sentado", etc.
Teofilacto
No es de admirar que San Mateo diga que el ángel estaba sentado sobre la piedra, mientras que San Marcos dice que las mujeres que entraron en el sepulcro vieron sentado allí al joven, porque vieron sentado antes en la piedra al mismo que vieron también después dentro del sepulcro.
San Agustín, De consensu evangelistarum 3, 24
Podemos entender que San Mateo guardó silencio sobre el ángel que vieron una vez que entraron, y San Marcos sobre el que vieron fuera sentado en la piedra.Vieron, por tanto, a los dos, y oyeron a uno y otro separadamente lo que dijeron de Jesús. También podemos suponer que las mujeres entraron en un recinto del sepulcro cercado entonces de tapias, que estaba delante de la peña en que fue abierto el sepulcro; de modo que vieron sentado en aquel espacio a la derecha al ángel que, según San Mateo, se hallaba sentado en la piedra.
Teofilacto
Algunos suponen que las mujeres de las que habla San Mateo, no eran las mismas que cita San Marcos; pero, sea como fuere, siempre entre ellas aparece María Magdalena, llena de ardiente afecto y de ferviente diligencia.
Severiano
Entraron, pues, las mujeres en el sepulcro, a fin de resucitar con Cristo, sepultándose antes con El. Y es un joven al que ven, porque consideran la edad de nuestra resurrección, no admitiendo edad el estado del que resucita. Donde el hombre no debe nacer ni morir no admite cambio la edad, ni necesita incremento. Por tanto, pues, vieron aquellas mujeres, no a un viejo ni a un niño, sino a un joven, que es la edad en flor.
Beda, in Marcum 4, 45
Vieron sentado al joven a la derecha, esto es, a la parte sur del sepulcro; pues yaciendo boca arriba el cuerpo, tenía la cabeza a occidente, y por consecuencia, su derecha al sur.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 21
¿Qué significa la izquierda, sino la vida presente; qué la derecha, sino la vida eterna? Y como el Redentor había pasado ya de esta vida corruptible, el ángel, que había venido a anunciar su vida eterna, se sentaba con razón a la derecha.
Severiano
Ven al joven sentado a la derecha, porque en la resurrección no hay nada de la izquierda, y estaba cubierto con túnica blanca, que no era un tejido de vellón de lana, sino toda de fuerza vital, de esplendente de luz celestial, no de color terreno. Por lo que dice el Profeta: "Cubierto estás de luz como de un ropaje" ( Sal 103,2); y hablando de los justos: "Entonces los justos resplandecerán como el sol" ( Mt 13,43).
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 21
O apareció cubierto de una túnica blanca, porque nos anunciaba las alegrías de nuestra festividad, y porque la blancura de su vestido anunciaba el esplendor de nuestra solemnidad.
Pseudo - Jerónimo
Este vestido blanco es también la verdadera alegría, una vez expulsado el enemigo y conquistado el reino, y buscado y encontrado el rey de la paz para no volver a perderle. Este joven, pues, manifiesta la forma de la resurrección a los que temen la muerte, y si quedaron pasmadas, fue porque no vio el ojo, ni oyó el oído, ni subió al corazón del hombre lo que tiene Dios preparado a los que le aman ( Is 64,4; 1Cor 2,9)."Pero él les dijo", etc.
San Gregorio, homiliae in Evangelia, 21
Como si dijera: Que teman los que no aman la venida de los habitantes del cielo, y tiemblen los que, presos en las redes de sus carnales deseos, desesperan de poder llegar a su compañía. Pero en cuanto a vosotras ¿por qué ha de haceros temblar la vista de vuestros conciudadanos?
Pseudo - Jerónimo
No hay temor en la caridad ( Jn 1,4) ¿Por qué habían de pasmarse las que encontraban lo que buscaban?
San Gregorio, homiliae in Evangelia, 21
Pero oigamos al ángel: Vosotras venís a buscar a Jesús Nazareno. Jesús significa saludable, esto es, Salvador. Pero como muchos podían llamarse Jesús, no sustancial, sino nominalmente, le junta el nombre patronímico nazareno, para indicar de qué Jesús se trata. Añade la razón de que le busquen diciendo que fue crucificado.
Teofilacto
No nos avergoncemos, pues, de la cruz; que en ella está la salvación del hombre y el principio de la bienaventuranza.
Pseudo - Jerónimo
Ha desaparecido, pues, la raíz amarga de la cruz: la flor de la vida brotó con el fruto, es decir, el que yacía en la muerte se ha levantado glorioso. "Ya resucitó; no está aquí".
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 21
No está aquí, dice, en cuanto a su presencia corporal, porque en cuanto a su majestad divina nunca falta en ninguna parte.
Teofilacto
Es como si dijera: ¿Queréis cercioraros de su resurrección? "Mirad, dice, el lugar donde le pusieron". Y para mostrar que estaba vacío el sepulcro había dado vuelta a la piedra.
Pseudo - Jerónimo
Se manifiesta la inmortalidad a los mortales para que rindan la debida acción de gracias y para que conozcamos lo que hemos sido y sepamos lo que hemos de ser."Pero id, y decid a sus discípulos", etc. Es a las mujeres a las que dice que se lo anuncien a los Apóstoles, porque por la mujer fue por quien se anunció la muerte, y la mujer debe anunciar la vida. "Y especialmente a Pedro", añade, porque por haber negado tres veces a su Maestro se juzgaba el más indigno de ser Apóstol, pero no dañan los pecados pasados cuando no agradan.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 21
Si no le hubiera nombrado especialmente el ángel, no se hubiese atrevido a volver entre sus discípulos por haber negado a su Maestro, y nombrándole así, le libra de la desesperación en que había de caer por su negación.
San Agustín, de consensu evangelistarum, 3,25
Las palabras "que El irá delante de vosotros a Galilea", dan a entender que no había de presentarse Jesús a sus discípulos después de la resurrección, sino en Galilea. San Marcos no hace mención de esta aparición. Primero dice que muy de madrugada el primer día del sábado se apareció a María Magdalena, y después a otros dos discípulos que iban al campo, lo que sucedió en Jerusalén el mismo día de la resurrección. Después refiere la última aparición, que sabemos tuvo lugar en el monte de los Olivos, no lejos de Jerusalén. San Marcos, pues, no habla nunca de la realización de la promesa que refiere del ángel. Por el contrario, San Mateo no refiere ninguna otra aparición del Señor a sus discípulos después de la resurrección, sino la ocurrida en Galilea, según la predicción del ángel. Pero como no dijo cuándo había de ocurrir, ni expresa tampoco San Mateo el día ni el orden de los hechos cuando dice que los discípulos fueron a un monte en Galilea, lejos de perjudicar su relato al de los otros Evangelistas, da lugar a que sean entendidos y aprobados. Pero todo fiel debe indagar el misterio que se encierra en la seguridad que da el Señor de que no se presentará a sus discípulos en ninguna parte antes que en Galilea, en donde le vieron luego.
San Gregorio, homiliae in Evangelia, 21
La palabra Galilea significa migración: y verdaderamente que nuestro Redentor pasó de la pasión a la resurrección, de la muerte a la vida. Nosotros llenos de júbilo contemplaremos después la gloria de su resurrección, si pasamos ahora de los vicios a la altura de las virtudes. El que se anuncia, pues, en el sepulcro, se manifiesta en la transformación, porque es en la transformación de la mente en donde se reconoce al que se ha reconocido en la mortificación de la carne.
Pseudo Jerónimo
Palabra insignificante por sus sílabas, pero muy importante por la promesa que anuncia: allí está el manantial de nuestra alegría y el origen de la salvación eterna; allí se congregarán los dispersos y sanarán los de corazón contrito ( Sal 146). Allí le veréis, dice el ángel, pero no como le visteis.
San Agustín, de consensu evangelistarum, 3,24
Se significa también que la gracia de Cristo había de pasar del pueblo de Israel a los gentiles, los cuales no hubieran podido de ningún modo recibir la predicación de los Apóstoles, si antes el Señor no les hubiese abierto camino preparando los corazones. "Que El irá delante de vosotros a Galilea, donde le veréis", esto es, donde encontraréis sus miembros."Ellas, saliendo del sepulcro, echaron a huir como sobrecogidas que estaban de temor y espanto".
Teofilacto
Esto es, el estupor que les causaba la vista del ángel y la resurrección.
Severiano
El ángel está sentado en el sepulcro, del cual huyen las mujeres. El confía en su sustancia celestial, y ellas temen por su condición terrena: pues no sabe temer al sepulcro quien no puede morir. Pero estas mujeres tiemblan por lo que ven, y como mortales, sienten el frío de la muerte al aspecto de esta tumba.
Pseudo Jerónimo
Se refiere esto también a la vida futura, de la que huirán el dolor y el gemido. Huyendo de la muerte y del pavor, nos ofrecen las mujeres, antes de la resurrección, una idea de lo que hacen después de ella."Y a nadie dijeron nada: tal era su pasmo".
Teofilacto
Sea a causa de los judíos, sea por el temor que les produjo aquella visión, no decían nada de lo que habían oído.
San Agustín. de consensu evangelistarum, 3,24
Acaso se pregunte cómo dice esto San Marcos, siendo así que dice San Mateo "que salieron del sepulcro con temor y grande alegría para anunciarlo a los discípulos" ( Mt 28,8). Tal vez, sin embargo, consiste en que no se atrevieron ellas a decir a nadie lo que habían oído a los ángeles, ni aún a los guardias que estaban echados allí. Porque la alegría que dice San Mateo, no se opone al temor del que habla San Marcos, y deberíamos entender que ambos sentimientos dominaron en el ánimo de las mujeres, aunque no hablara San Mateo del temor. Mas como dice él mismo que salieron del sepulcro con temor y grande alegría, no hay lugar a cuestionar este asunto.
Severiano
Es significativo también que las mujeres no dijeran nada a nadie, puesto que las mujeres deben oír y no hablar, aprender y no enseñar.