San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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domingo, 16 de junio de 2013

CUARTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


Amados hermanos en Nuestro Señor JesuCristo:

El evangelio de hoy nos relata la primera pesca milagrosa. Nuestro Señor realiza este milagro en dos ocasiones como la multiplicación de los panes; cada uno de ellos tiene su propio significado; por esta razón es doble. En la primera pesca milagrosa, que hoy vemos, nos muestra la iglesia militante, mientras que la segunda pesca milagrosa, que relata San Juan, se refiere a la iglesia triunfante. Nuestro Señor le dice a San Pedro que tire la red hacia la derecha que significa los elegidos, y no se rompen las redes, Él está en la orilla y no en la barca con ellos. En la primera pesca la barca parece zozobrar, sucumbir por el peso de la cantidad de peses.

En esta primera pesca milagrosa Nuestro Señor confía esa misión a los apóstoles que le siguen, dejando, abandonándolo todo, familia, hijos, mujer, no tener más trato con las cosas familiares y de este mundo. La generosidad de los apóstoles y que tendrían que observar también todos aquellos que tienen un ministerio en el nombre de la Iglesia y de Nuestro Señor JesuCristo, y esa capacidad de abandonarlo y dejarlo todo, por lícito bueno que sea. Porque no es como cree el mundo que quien entra en religión, hombre o mujer, es debido a una desilusión o amargura; todo lo contrario, es dejar lo bueno por algo que es mucho mejor que es DIOS Nuestro Señor, y si hay gente que ha entrado a un convento, en religión, o lo que fuere por una desventura, tendría que ser no por eso en sí, sino porque eso mismo le haya hecho ver lo poco que vale el mundo, y si lo hiciera para huir de esa amargura, mal haría, porque no deja el mundo en lo que pueda tener de bueno y lícito para buscar a Dios, sino que busca consolar su pena y eso sería falta de vocación.

Nuestro Señor muestra la generosidad de los apóstoles, la humildad de ellos que no eran ni príncipes ni reyes, que bien los hubiera podido elegir, eran hombre humildes, de pueblo, gente sencilla que vive a la buena de DIOS. Que más que vivir a la buena de DIOS. Y elije a sus discípulos dentro de los pescadores por que así lo que ellos hicieran no sería atribuido a la grandeza que pudiesen haber en esos hombres sino a la palabra y asistencia de DIOS.

Por la palabra Nuestro Señor, Simón Pedro obedece y echa las redes después de haber pasado toda la noche, sin pescar absolutamente nada, para mostrar que es por la palabra de DIOS, por la palabra de Nuestro Señor que se pescan los hombres y no por otra cosa. Esa es la importancia de mantener fielmente la palabra de DIOS para la Evangelización, sin que se adultere, distorsione y cambie con el fin de acomodarse al mundo suavizando de algún modo, cuando no cambiando totalmente el significado y, por tanto, el contenido de la Palabra Divina. Y ese es el problema actual, cuando se adultera la palabra de DIOS, el evangelio, tan sutilmente que es difícil darse cuenta sin tener una preparación filosófica y teológica correctas. Peligro que corren los fieles por este cambio de la palabra divina, por querer estar en conformidad con el mundo, con el pensamiento, y con las costumbres de hoy, opuestas a la Iglesia.

Es una lucha descomunal y desproporcionada con un mundo alejado de DIOS y que acepta a un DIOS rebajado a la altura del hombre, no es el hombre quien quiere ascender a DIOS en sus brazos para llegar a Él, sino que quiere un dios rebajado a su capricho, a su modo de pensar y de ser, creando una religión mundana. Esto es desdichadamente el acontecer de las iglesias de parroquias con las predicaciones; ofrecer la religión católica no con lo sublime excelso que ya tiene por su carácter Divino sino de humano y rebajado, proponiendo una moral laxa corrupta, donde prácticamente ya no hay pecado, y si esto es mentira, entonces como se explica que la pornografía sea moneda corriente en los medios de comunicación, y por que la degradación del pudor reflejado en la moda de la mujer y que nadie dice nada por ser la moda, lo que se impone, y loco aquel que se oponga. Estos hechos palpables demuestran que hoy queremos una religión y una moral que satisfaga nuestros caprichos y deseos que no son los más puros; eso explica que pulule la impureza por doquier. Aquellos que quieren presentar una moral como la exige DIOS no tiene eco, no se les escucha, se prefiere lo otro.

Es exactamente lo que acontece hoy; y las personas que asisten a esta capilla deben comprender que esta no es una capilla común y corriente. Se exige el respeto a DIOS debido, que está en el sagrario y en el centro del altar, no sobre una mesa donde se celebra una cena, sino un altar donde se sacrifica, se inmola a Nuestro Señor como se inmoló en la Cruz pero realizado de un modo Sacramental e Incruento; donde se trata de adorar a DIOS en espíritu y verdad, manteniendo así la fe católica, apostólica y romana, y no una fe que se dice católica sin serlo, como en las otras capillas e iglesias.

Esa es la importancia de guardar el testimonio de la palabra, de la buena nueva, del Evangelio, que haya apóstoles generosos que lo dejen todo para predicar la palabra de DIOS y en el nombre de DIOS salvar las almas que están en el mundo como están los peces en el mar; así en el nombre de DIOS lograr su salvación. Esa es la misión de la Iglesia y la importancia de que la Iglesia guarde la verdad, guardar la verdad que la hace ser el cuerpo místico de Nuestro Señor JesuCristo.

Pidamos a la Santísima Virgen María meditar estas cosas para no ser católicos a medias, mundanos, sino de verdad tratar de reformarnos para no dejarnos llevar por el mundo que cada vez nos quiere absorber y en esa medida volvernos menos católicos y menos de DIOS. Imploremos a Ella que nos ayude a ser fieles testigos de DIOS y fieles transmisores de la palabra de Nuestro Señor JesuCristo para la salvación de las almas+

P. Basilio Méramo
16 de junio del 2002

miércoles, 12 de junio de 2013

PUNTO FINAL SOBRE EL TEMA DE FORO CATÓLICO (SE LO DIJE PADRE)




ULTIMA PALABRA Y PUNTO FINAL

 

Es evidente que es estéril discutir con Foro Católico, pues lo que le interesa a su director, Juan Carlos Fernández Vaccaro alias Logan, no es la verdad, sino el sabotear, minar y destruir a la resistencia Católica y a los grupos tradicionalistas, demoliendo y desacreditando toda expresión de la verdad.

Pareciera ser un agente de la Revolución anticristiana judeomasónica, que encubierto bajo las apariencias católicas infiltra sus filas para destruirlas; por eso más que Foro Católico es un Forro Católico, es decir una cubierta o pantalla que le sirve para lograr su diabólico cometido; de aquí su aversión y odio sistemático a todo lo que es tradicional y católico, como lo es Monseñor Lefebvre y su obra la Fraternidad Sacerdotal San Pio X; no hablo de la neo Fraternidad, bajo el mando de Monseñor Fellay y sus secuaces, que son unos viles y serviles traidores a la obra del fundador, pues Monseñor Fellay es un demócrata liberal con una mentalidad modernista, cual lo prueba el haber gastado una millonada buscando la asesoría de empresas que fraguan las imágenes empresariales para que su éxito sea obtenido.

Foro Católico está al servicio de las tinieblas, pretendiendo dirimir un aparente catolicismo, pero en realidad lo que hace es como un francotirador que dispara en todos los sentidos, para destruir, confundiendo y pervirtiendo a los pocos que resisten al modernismo; enarbola una verdad teórica, y en la práctica no deja ninguna en pie.

Con los agentes de las tinieblas, “nulam parte habemus”.

P. Basilio Méramo

Bogotá, 11 de junio de 2013

 
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"AVE  MARIA PURISSIMA"


Reverendo  Padre,  hace  rato  ya  que  se lo vengo  diciendo,  el  foro logatolico, esta  dirigido y compuesto por una especie de apologética, que  a  todo le tira y a nada le pega,  bueno,  la verdadera razón por la que no firma  el autor  con  su nombre  es porque sospecha  que  su padre  y  su  madre  fueron  hebreos,   y ahora reniega  de   quien  antes decía  era  su esposa,  y con quien  sabrá  DIOS  si  vive  o  vivió,  sin o con  sacramento,  por las  mismas  probabilidades,  y  si  tuviese  hijos,  de  ellos  sopecharia  de  sus  vínculos  con la sinagoga  de  satanás,  eso  si,  no  se le  ocurra  mencionar  que  san pedro  fue  Un papa,  casado,  o que  san  juan  fue  judío  porque  eso, para  la  nueva  iglesia irlandesa  de  Foro Logatolica,  es  una  tremenda  Blasfemia,  no  son  capaces  de entender,  que  para  que  la  Esposa,  se  convirtiera  en la  GRAN  RAMERA  apocalíptica,  era  necesario,  que  fuera  La  Esposa  la  corrompida,  y  no  una  sirvienta,  ni  una suplantadora,  ni  tampoco,  pudo  haberse  consumado  tal,  con  un  tálamo  vacante,  no  son  capaces  de  entender  ni  al  Evangelio,  que  nos advierte  fuerte  y  claro,    que  Cuando vieres a la  Abominación instaurada  en el  Lugar  santo,  (Daniel Sto. Profeta),    Si  alguien  os  dijere que el cristo  esta  en  el  fondo,  (ACUERDISMO  Y  FELONES),  OS SI  OS  DIJERE  QUE  ESTA  EN  EL  DESIERTO,  los  tin  tans  tucs,  los  Carmona  y otros  payasos  similares,  NO LES  CREYERES,  EN  FIN  ESE  PEDAZO  DE  buey,  (con perdón  de los  hermanos  bueyes),  No  se peina,  por temor  a  encontrar  a  un  buey   hebreo  en la  imagen del espejo.



SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González
Editor.

domingo, 9 de junio de 2013

TERCER DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 
Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
La Iglesia nos propone en el Evangelio de este día la misericordia de Dios. Nuestro Señor aprovecha la presencia de los escribas y los fariseos que, como letrados, son los más celosos religiosos del pueblo de Israel; estos murmuran por ver que la gente común y corriente, los pecadores y los publicanos, se acercan a nuestro Señor, que no era ningún príncipe remilgado, ningún señorito bonito que no permitiera a la gente más humilde acercarse a Él; esto era inadmisible para esta elite religiosa cuyo pecado de soberbia llegaba al punto de despreciar al pueblo y a todos los demás creyéndose únicos y privilegiados, buenos, santos. Nuestro Señor entonces aprovecha para hacerles ver que es otra la idea que se debe tener de Él, quien ha venido por los pecadores, o sea por absolutamente todos.

A excepción de nuestra Señora la Inmaculada, únicamente Ella, por una gracia especialísima que la preservó de la corrupción de todo yerro, el resto, todo hombre que viene a este mundo, es un pecador. Por eso viene Dios, para remediar el pecado, el mal y toda la miseria que conlleva. Somos débiles, una raza deteriorada después de la caída de nuestros primeros padres, quienes fueron creados en estado de perfección. Pero después del pecado nacemos ya con el lastre que se va acrecentando a través y en el transcurso del tiempo por la suma de todas las faltas.

El peligro del naturalismo consiste precisamente en olvidar, como lo hace Rousseau, al decir que el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe. El hombre nace malo a raíz del pecado original y por eso un niño que no tiene uso de razón se inclina a lo malo; ven sus padres que toma las cosas sin permiso, dice mentiras y todavía no es capaz de pecar porque aún no tiene suficiente juicio; ese capricho que vemos es a causa del pecado original, mal que queda aun después del bautismo, afectando nuestro cuerpo y nuestra carne. Esto explica que el hombre no nace bueno ni es la sociedad la que lo corrompe, porque si fuera bueno la sociedad lo sería también y ésta no es buena porque el hombre no lo es, y no somos buenos porque no luchamos contra nuestras malas inclinaciones y pasiones.

Nuestro Señor muestra en estas dos parábolas lo que Él viene a hacer: buscar la oveja descarriada, la perdida, dejando al resto, y esta oveja somos todos nosotros. Que hay mucha más alegría en el cielo por un pecador que hace penitencia, que por noventa y nueve justos, nos muestra la misericordia de Dios. Misericordia que no es más que el amor sobre las miserias nuestras ya que normalmente se ama lo bello, lo bueno, lo puro, lo perfecto; y, ¿cómo va a amar Dios en nosotros esa belleza, esa pureza que no tenemos? Es entonces un amor que reposa sobre las desdichas humanas. Dios hace todo lo posible por buscarnos, por encontrar al pecador para que se convierta y se arrepienta. Pero ¡ay, si no nos arrepentimos! Se torna en un drama porque Dios ya no puede seguir siendo misericordioso, no nos puede seguir amando y cuando en la hora de la muerte le rechacemos, ese es el estado de las almas que se condenan eternamente en el infierno.

Dios hace todo durante la vida que tengamos pero ¡ay de aquel que no corresponda!, porque ya Dios no puede hacer más, con todo su poder infinito no puede obligar a que un alma le ame si ella no quiere. Ese es el precio de la libertad, tanto humana como la de los ángeles.

Hoy se pregona la libertad para todo menos para recordar que ese albedrío en primer lugar lo tenemos para corresponder voluntariamente al amor divino que Dios nos tiene. De ahí se desprende todo lo demás; dice San Agustín: “Ama a Dios y haz lo que quieras”, porque ya no puede hacer otra cosa sino corresponder con ese amor a Dios. Y no el amor que el mundo entiende como tal, por libertad; esa es una concepción pagana y antinatural, desenfreno para los hombres de vestir como mujeres, con aretes y colas y las mujeres vestidas como hombres, comportándose como ellos. No sigo enumerando, pero cada uno podrá incrementar la lista. No es para eso la libertad, para nuestros caprichos ni para nuestros egoísmos sino para corresponder al amor de Dios y encaminar todos los actos de la vida a esa correspondencia del amor divino y más aún, cuando Él se ha Encarnado y muere en la Cruz. Lo terrible es no darnos cuenta de ello.

Pero más espantoso todavía es no recordar al mundo de hoy en su impiedad, el eterno castigo justamente merecido por no amar a Dios, porque Él no puede obligar al alma a que le ame. Lo mismo que un hombre no puede obligar a una mujer a que lo quiera, porque eso no es posible, pues mucho más imposible es que Dios nos fuerce, porque incluso un hombre puede engañar y seducir a una mujer insistiendo para lograr al fin y al cabo una respuesta según sus deseos, pero Dios no puede valerse de esas argucias porque respeta infinitamente esa decisión libre de su criatura, y el amor solamente con amor se paga.

Esa es la gravedad de conculcar y profanar y no corresponder al amor divino, a la misericordia que Dios y nuestro Señor Jesucristo nos tienen. Por lo mismo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente. Tenemos el ejemplo de la Magdalena, quien después de ser una gran pecadora, De tener cinco maridos sin ser ninguno de ellos el verdadero, llega a ser una gran santa, porque después de arrepentida vivió como una verdadera anacoreta, en una cueva, haciendo sacrificio y penitencia. María Egipciaca que desde los catorce años aproximadamente se prostituyó no por necesidad sino por placer y ya arrepentida se retiró al desierto, y quien poco antes de morir fue descubierta, cuenta su vida y pide la comunión al santo que la encontró, para morir santamente después de una vida de pecado, purificándose durante más de cuarenta años en la soledad y aridez del desierto.

Ejemplos extremos que nos sirven para saber que, por muy pecador, lo grave no es el haber pecado sino el no arrepentirse; eso es mucho más grave. Dios nos invita a la contrición para que nos salvemos. Esa es la idea de las dos parábolas y por eso hay que insistir, para que sea mucho más fuerte la misericordia del amor divino que la obstinación en el pecado cuando no nos queremos arrepentir del mal hecho. Esa es la esperanza que debemos tener porque muchos en su yerro desesperan temiendo que Dios no les conceda el perdón y es un gran error, porque nuestro Señor se muestra misericordioso y dispuesto siempre a perdonar. Nadie desespere por grave y bajo que haya caído, porque Dios no lo rechaza, ni lo detesta ni lo aleja, todo lo contrario, lo va a recibir. Eso era lo que pensaban los escribas y fariseos, que los pecadores no tenían acceso a Dios; pues todo lo contrario nos demuestra nuestro Señor.

Pidamos a la Santísima Virgen María, a la Inmaculada, que nos ayude a comprender estas cosas y tengamos siempre la esperanza en la misericordia de Dios. +

PADRE BASILIO MÉRAMO
9 de junio de 2002


viernes, 7 de junio de 2013

Fiesta del Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Después de celebrar el primer domingo del tiempo de Pentecostés y el misterio de la Santísima Trinidad, la Iglesia quiere conmemorar, próxima a esa fecha y durante este mes de junio, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que relativamente es nueva o moderna, pero que es tan antigua como es el amor de Dios y más aún el amor de nuestro Señor Jesucristo crucificado. El corazón es el símbolo, el signo, la imagen que expresa y que manifiesta ese amor; éste, aun en los humanos; pero el humano es apenas el reflejo divino, del de Dios, y por eso la celebración de hoy nos manifiesta el amor divino de nuestro Señor que Encarnado se inmola en la Cruz.

Dios es en sí mismo amor y se refleja en esa vida de la Santísima Trinidad que a sí mismo se basta, que no necesita absolutamente de nada; pero como el querer es difusivo de sí como el bien que se desborda hacia afuera por amor, Dios crea el universo y a nosotros. Pero no solamente nos crea por ello, sino que quiere también que gocemos eternamente de él, y por eso, todo el universo debe converger hacia Él a través de las criaturas inteligentes como los ángeles y los hombres.

Y ese primer rechazo a la adoración de Dios en esa primera gran apostasía de los ángeles, de las virtudes de los cielos que debían corresponderle libremente, pero muchos no lo hicieron, condenándose así eternamente en el infierno, que es la carencia, la falta de adhesión a Dios; solamente así se explica sin excluir el motivo de la justicia, sobre todo hoy, el infierno que quieren negar, porque se preguntan cómo es posible que si Dios es bueno exista el infierno. Pero es que el querer de Dios tiene sus exigencias; todo es por adoración y ésta exige una correspondencia de la criatura que ha sido creada con inteligencia y voluntad para conocer, amar y servir a Dios; por eso hay que tener en cuenta esas características ineludibles del amor. Porque éste en sí mismo es exclusivo, absoluto, no admite otra cosa; es categórico, donde no existe, por vía de los contrarios hay odio, y de ahí el gran dilema de nuestra respuesta libre a ese querer de Dios, a esa elección que cada uno debe hacer y que hará no solamente a todo lo largo de su vida sino en el último instante de su paso por esta tierra.

La Iglesia es imagen de ese amor que tiene nuestro Señor a los hombres; por eso el matrimonio es imagen de esa unión de la Iglesia con Dios. Y la Iglesia siempre ha insistido en que es indisoluble; aun el mismo matrimonio natural es exclusivo y no acepta divisiones y de ahí la desgracia del hombre si no elige bien. No basta, como piensa el actual mundo, cualquier amor, o como también acontece, llamarle así a cualquier cosa, profanando el divino. Hay exclusión de otra concepción; la salvación fuera de nuestro Señor, de la Iglesia, no existe y no puede existir, son las exigencias de ese amor divino. Y son tan terribles esas demandas, tan celoso es el amor, que si no se responde, está y existe la condenación eterna, ese estado de falta de caridad y de eterna desesperación en el odio por no estar sustentados en el querer de Dios.

Esas llamas que afligen los sentidos, el cuerpo, no harían sino distraer un poco el dolor del alma en ese estado de desamor y de odio; para que nos demos cuenta como pálida imagen de lo que quiero decir, como cuando tenemos un dolor fuerte, si aparece esta molestia en alguna otra parte del cuerpo distrae la intensidad del inicial; así, lo peor del infierno no serían las llamas eternas sino el estado de oposición a Dios, de falta de amor a Él y, por ende, de odio. Muy distinto es el cielo para aquellos que responden al querer divino, donde se goza amando.
Esa es la importancia de la elección permanente y constante que debemos hacer todos los días, hasta el último suspiro, pidiéndole a nuestro Señor la gracia de la perseverancia final y que no nos dejemos eclipsar por falsos amores que nos separan de Dios; como decía San Agustín: “Dos amores crearon dos ciudades, el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo creó la ciudad de Dios, y el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, creó la ciudad del hombre”. Esta última ciudad es la que tiene carta de residencia, la de la revolución, la del nuevo orden mundial, la del imperio no solamente de las finanzas que dominan el mundo, sino del dominio del príncipe de este mundo que culminará con el reino del anticristo por no haber aceptado el Reino de Cristo, por no haber aceptado la ciudad de Dios.

Pero así y todo, el Sagrado Corazón nos promete su victoria final sobre todo mal. Esa es nuestra gran esperanza, porque solamente así podemos perseverar, si somos fieles al amor de nuestro Señor. Fidelidad para con la Iglesia católica, apostólica y romana; no se puede eludir y no por una falsa concepción de Iglesia como pretende la libertad religiosa que hace facultativa esa respuesta de amor a nuestro Señor. No es autoritaria, es grave, es una exigencia del amor que es más fuerte que la muerte y cuando no se le responde, engendra la muerte. Ese es el terrible estado de separación, de ruina eterna de las almas que se condenan.

Debemos en consecuencia cada día mirar nuestra salvación con la esperanza que nos da el Sagrado Corazón. Esa confianza tiene un nombre y se llama fidelidad. Que tengamos a nuestro Señor Jesucristo, que guardemos su palabra porque quien le ama la guarda, como Él mismo lo dice. Tenemos que defender su palabra. Esa es la misión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, guardar la palabra y el Evangelio de Dios, el depósito de la fe en medio del mundo impío donde el enemigo ha copado todos los puestos de gobierno y ha infiltrado la Iglesia; eso es lo que quieren decir todos los mensajes de nuestra Señora, eso mismo nos dice la Sagrada Escritura, que nuestro combate como cristianos católicos, como fieles a nuestro Señor no es un combate contra la carne, o sea contra los hombres de carne y hueso, sino que en última instancia es contra espíritus malignos, contra Satanás.

Mirado con ojos de fe, es el terrible estado en el que nos encontramos. Por eso, monseñor Lefebvre no quiso inventar nada sino simplemente transmitir como un apóstol de la Iglesia, como un verdadero misionero, lo que él recibió y quiso legarlo hasta el fin. Esa es la misión de la Fraternidad como la única institución de la Iglesia, que como tal quiere y mantiene viva esa palabra de Dios, no a medias, no con componendas, sino con la libertad de los hijos de Dios, de la palabra de Dios, del Espíritu Santo que sopla por doquier.

Ahí está el origen del ataque contra esta institución y por eso el “sambenito” que nos toca llevar con mucha altura no solamente a los sacerdotes sino también a los fieles, sin asustarnos, para poder fielmente corresponder a ese amor de Dios. No es que la Fraternidad se crea la Iglesia, sino que es la parte sana de la Iglesia que defiende públicamente la palabra divina, porque se trata de los actos públicos, ya que los actos privados de nada sirven cuando el debate es público. Eso fue lo que siempre quiso la revolución, que el sacerdote y la religión no salieran de la sacristía y eso se nos pide, que no hablemos, que no gritemos, que no digamos, y esa es la oposición. Todos los fieles tenemos que entenderlo para permanecer unidos en la verdad y en la fidelidad al amor de Dios, salvar las almas, poder convertir a aquellos que de buena voluntad estén en el error, y defendernos del enemigo hasta que se conviertan. Porque la Iglesia espera que algún día llegue la conversión de los judíos, del pueblo elegido, que por rechazar el amor de Cristo azota a la Iglesia hasta ese momento de su conversión y por eso la Iglesia gime con dolores de parto.

Debemos por lo mismo pedirle a nuestra Señora, a Ella, que tuvo ese amor inigualable y virginal, excelso. Nadie puede amar a Dios y a nuestro Señor Jesucristo como Ella le amó, porque correspondió plena y virginalmente a ese amor. Amor virginal que el mundo tiene olvidado y que, antaño, cuando alguien se casaba, siempre se tenía en mente la virginidad, la fidelidad de la mujer que contraía las nupcias, símbolo de esto es el vestido blanco que hoy ha perdido su significación. Nuestra Señora es entonces la expresión del amor limpio que corresponde a nuestro Señor. También el amor puro de San Juan, el discípulo amado entre todos los discípulos por haber permanecido virgen, es decir fiel, adhesión espiritual sin contaminación, sin corrupción.

Por eso también la Iglesia celebra la fiesta de las Vírgenes, de las mujeres vírgenes; con los hombres habla de doctores, confesores porque hay toda una concepción que irradia y representa ese amor. Amor que como ejemplo de pureza dio nuestra Señora con su vida. Pidámosle a Ella que espiritualmente permanezcamos vírgenes en esa respuesta de amor para excluir el pecado que nos corrompe, contamina y separa de Dios. Esa es la santidad que pide a todos nosotros la Santa Madre Iglesia. +

PADRE BASILIO MÉRAMO
7 de junio de 2002

jueves, 6 de junio de 2013

RESPLANDECIENTE LA IGNORANCIA Y AUSENTE LA INTELIGENCIA.

RESPLANDECIENTE LA IGNORANCIA Y AUSENTE LA INTELIGENCIA.
FORO CATÓLICO SE EXPRESA.


Para el director de Foro Católico lo importante es repeler (agere contra), sin reflexión ni estudio de lo que se le responde con pruebas, todo argumento que lo contradiga, con los escasos conocimientos que manifiesta sobre el tema, pretendiendo ser maestro cuando ni siquiera es aprendiz. No en vano el refrán advierte que la ignorancia es atrevida, y así mismo las Sagradas Escrituras también nos dicen que el número de los estultos es infinito. Hoy en día parece tener esto su plena realización teniendo un digno representante con Foro Católico.
En primer lugar hay que observar que en un principio se equivocó por ignorar que hay 2 cardenales que tienen el mismo (parecido) apellido diferenciándose solamente por la letra B o V, lo cual lo llevo a decir que por eso los lefebvristas estaban tan errados al tener a semejantes autores, no sabiendo que el autor citado era el gran Cardenal Billot, celebérrimo maestro en Roma, quién fue incluso profesor del P. Castellani, y este señor que se las da de sabelotodo, lo confundió con el Cardenal Villot gran hereje modernista y masón con poder en la Curia Romana; advertido del craso error por alguna mano amiga más versada, corrige quitando el nombre Jean reemplazándolo por el de Louis pues había escrito Jean Billot para cambiarlo luego por Louis Billot. Pero se le paso corregir (hacia el final) el pasaje en el que hasta ayer se leía Jean Billot, quedando así la traza de su error. Sin embargo sigue empecinado en su total obstinación, descalificando a uno de los teólogos más renombrados del siglo XX en Roma, como fue el Cardenal Billot, para decir con total impunidad, que se trata de un hereje condenado, como puede hacerlo un loco o un ignaro atrevido, cuando no fue ni hereje ni condenado, sino que en franca oposición a la política de Pío XI, que condenaba la Acción Francesa inducido por la presión masónica, y no estando de acuerdo, renuncia al cardenalato valiente y honrosamente.
Cabe decir que Pío XII levantó esa condenación contra la Acción Francesa y recordar que el gran San Pío X había dicho al respecto: “damnabilis sed non damnata” -es condenable, pero no hay que condenarla- por la razón de que eran los enemigos de la Iglesia los que más se beneficiaban con esa condenación en aquel momento, destruyendo toda la resistencia en Francia. Pero nuestro despistado escritor presumiendo de muy versado y docto, continúa hablando de herejía y condenación del Cardenal Louis Billot, lo cual es un gran error, típico del que habla conociendo algunas cosas, pero sin tener la visión armónica o arquitectónica del todo.
De otra parte, pretende enseñar cómo se debe firmar, cuando él ni firma propia tiene, pues siempre actúa bajo un seudónimo que le sirve de mascara para atacar
sin que lo identifiquen, como hace un bandido o criminal que oculta su identidad para mejor delinquir con total impunidad.
Dándoselas de muy teólogo, habla erróneamente de inerrancia de la Iglesia (quizá queriendo decir indefectibilidad), no sabiendo que la inerrancia se refiere a las Sagradas Escrituras, y que consiste en la inmunidad de toda posibilidad de error y de todo error de hecho, propia de la Sagrada Escritura en virtud su inspiración divina.
Todavía sigue sin entender lo que el Código de Derecho Canónico (1917) dice cuando afirma: “No se ha de tener por declarada o definida dogmáticamente ninguna verdad mientras eso no conste manifiestamente”. (Canon 1323 §3). Queda claro que no invento nada, es el canon que lo dice, pero si no entiende lo que dice el canon como va a saber.
El problema es, una vez más, que no es capaz de comprender y no se da cuenta que este canon está hablando del Magisterio Extraordinario Universal, que es el que da definiciones solemnes y por eso dice el Canon 1323 § 2: “El dar definiciones solemnes, pertenece tanto al Concilio Ecuménico, como al Romano Pontífice cuando habla ex cathedra”. Esto se refiere al Magisterio Extraordinario Universal, y no al Magisterio Ordinario Universal que también define, pero sin emitir juicios o definiciones solemnes (sollemni iudicio) que se dan por el Magisterio Extraordinario, mientras que las definiciones comunes o simples (no solemnes o por juicios solemnes) las da el Magisterio Ordinario Universal, pero esto es mucha distinción para nuestro “teólogo” que seguirá sin entender una vez más, al juzgar por su proceder. Y esto se debe a que las definiciones solemnes, son irreformables, mientras que las definiciones simples, siempre pueden tener una mayor explicitación en cuanto a las palabras o a las formas, aunque quedan definidas en cuanto al sentido.
Así pues tenemos, dos tipos de definiciones: las solemnes ejercidas por el Magisterio Extraordinario Universal (Concilio Ecuménico o el Papa -el solo- cuando habla ex cathedra), y las simples del Magisterio Ordinario Universal, que definen el sentido de las palabras, pues como dice Marín Sola O.P: “Determinar o fijar infaliblemente el depósito divino, es lo que se llama definición de fe por la Iglesia” (La Evolución Homogénea del Dogma Católico, BAC, Madrid 1963, p. 267).
Pero nuestro sabio teólogo no distingue tampoco, que una cosa es que algo sea verdadero y otra cosa es que esa verdad sea definida por la Iglesia, pues todo lo definido por la Iglesia es verdadero, pero no todo lo verdadero está definido por la Iglesia, pero esta verdad tan meridiana y paladina, nuestro contendor ni la ve, ni de lejos ni de cerca. Es por eso que los hechos dogmáticos, para que sean formalmente dogmáticos, tienen que ser definidos, si no los define la Iglesia, no lo son; por eso
un santo, hasta que no sea canonizado, no es de fe que lo sea, por más que en el cielo esté.
Bueno, creo que con esto queda archiprobada la necedad de este personaje, que no se quiere dar por enterado, pretendiendo enseñar lo que no sabe.
Y espero que esta vez respete el derecho de réplica, que consiste en otorgar el espacio para que el afectado exponga su defensa a los ataques hechos por el medio periodístico o lo arguya, publicando íntegro el escrito y no lo que tiene por costumbre, que es hacer un artículo suyo comentándolo, fragmentado. Hasta esto parece que no sabe distinguir.
P.Basilio Méramo
Bogotá, 6 de Junio de 2013

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"AVE MARIA PURISSIMA"

     Reverendo Padre,  realmente  es  de admirar  su tesón,  en aras de corregir  a tan estulto personaje,  que  quien  actuando  incluso  en  su contra,  como  lo ilustra el evangélico,  como  cerdo  al  haber recibido flores y perlas,  y usted  se  sigue dignando  intentar  la  llama extinta  de la vera ciencia, que "otrora" intentamos, en base  a la  sana doctrina,  al  magisterio infalible,  y al mejor  estilo mayéutico,   sin  embargo,  le pongo sobre aviso,  que  el  estulto  de marras,   no  hace mas  que  copiar y pegar,  no  es  mas  que  un "erudito Diesel"  (dice..el  que  es  erudito,  incapaz de  comprender a  guisa  de ejemplo,  que  la  frase  "Ipso Facto"  que  significa,  por  el mismo  hecho,  NO incluye  la terminación  que  el  tonto pretende  de  "Automáticamente o de inmediato,  no entiende  y tilda  de  herejía en la nueva iglesia Foro caotiquista,  que  si alguno  osare  comentar, que  Tanto San juan Apocaleta, como la Santísima Virgen María,  son  de  ascendencia Hebrea,  (que mas Hebreo  que  hijos de David), inmediatamente  es  tratado  como  blasfemo,  y  veinte  etcéteras.

R.Padre,  No  gaste  su pólvora en (chimangos,/ infiernitos).  habemos  pocos Cristianos,  empero es  ahí en donde   necesitamos de sus consejos,  y tradidi.


SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González
EDITOR.
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domingo, 2 de junio de 2013

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este segundo domingo después de Pentecostés, el evangelio nos presenta la parábola de los convidados al banquete del padre de familia, en que los invitados se excusan. Parábola que, como todas, tiene algo de desproporcionado o de exagerado según el lenguaje humano, pero que quiere a través de esa aparente exageración, expresar, poner en evidencia una realidad sobrenatural de dificil acceso; ese es el motivo de las parábolas, darnos a entender con comparaciones o semejanzas de las cosas cotidianas, las realidades o misterios divinos, para que tengamos así cierta inteligencia de ellos.

Vemos cómo siempre en las Escrituras sale o reflorece ese día de convite, de cena, de gran fiesta e incluso muchas veces de banquete nupcial y podemos preguntarnos el por qué; la sencilla razón de ello es que la caridad, el amor, la amistad, no hay otra manera de expresarla mejor que con la de un banquete, la de una cena en la cual el dueño participa de su casa a sus amigos, a sus convidados, a quienes estima les abre las puertas de su casa y reparte lo que es de él. Hay una comunión. Mucho más cuando se trata de banquetes nupciales, que anuncian la unión de los esposos. Con lo cual Dios quiere también mostrarnos la unión, en primer lugar de la Iglesia con Dios, con el cielo, la unión de Dios con cada una de nuestras almas, en tanto miembros de la Iglesia. Esa es la razón por la cual aparecen en las parábolas estas fiestas, estos convites como en el caso de hoy.

Y vemos que todos los convidados, por razones aparentemente valederas y justas, se dan por disculpados; entonces el dueño de casa se irrita y manda a llamar a todo aquel que encuentre por allí en la calle, tullido, pobre, lisiado, enfermo, ante el rechazo o las excusas de los comensales que fueron primeramente invitados. Alude al pueblo judío, al pueblo elegido, y a los gentiles de la Iglesia que rechazan al Mesías. Es evidente que indica ese hecho, que fueron los primeros convidados. Hay una moraleja para todos nosotros, judíos o gentiles, para todo el mundo, para todos los hombres, que ante Dios no hay excusa que valga por justificada que sea; porque todo, absolutamente todo en el actuar humano público o privado debe encaminarse hacia Dios y si no es inútil, es pecado. De ahí la gran ira, la irritación, porque no hay pretexto que valga ante Dios que nos ama, que nos invita a su banquete para que gocemos de Él en el cielo y que nosotros estúpidamente, con razones que nos puedan parecer válidas, rechazamos el llamado de Dios, el llamado divino; nos disculpamos, “te ruego me des por disculpado porque tengo mucho trabajo, porque tengo una mujer, hijos, una familia, o lo que fuere; abandono a Dios por quehaceres humanos”.

Por eso en primer lugar está Dios, hay que santificar los domingos, hay que preferir siempre en primer lugar a Él y todo lo demás será válido y bueno si está encaminado a su servicio y será mal y será pecado si no va encaminado a Dios. Y por ello concluye este evangelio que: “ninguno de los que fueron convidados ha de probar mi cena”, aquellos que fueron invitados y que se excusaron, no gozarán del cielo. Debemos meditar; que no nos acontezca cuando por múltiples razones, aun valederas, dejamos a Dios en segundo puesto, para que ocupe al fin y al cabo el último; no demos a Dios esas justificaciones. Todo lo que hagamos debemos hacerlo encaminado a Él.

Lo que se encamina a Dios en primer lugar es la salvación del alma, es el cumplimiento de la Ley de Dios por amor a Él, como lo dice en la epístola San Juan, y que sea un verdadero amor que se refleje en el prójimo y no de palabra ni de boca, sino con obras, con hechos reales, que manifiesten y expresen esa caridad al prójimo por amor a Dios. Retengamos estas lecciones, porque somos muy dados, incluso los religiosos, los sacerdotes, no únicamente los fieles, por la fragilidad y la superficialidad humana, por la falta de mortificación, nos dejamos quitar el tiempo que es para Dios; en vez de dedicar todo lo que hagamos para la mayor gloria de Dios, nos olvidamos de Él, las preferimos a Dios y todas son disculpas inválidas, disculpas que son denegadas, porque Dios es nuestro último fin y como fin último es nuestra felicidad, nuestra dicha. Y ¿qué hay ante eso?, ¿qué excusa válida puede haber ante nuestro último fin? Ninguna. Es lo que nos quiere demostrar el evangelio de hoy de un modo patético con esta parábola.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que nos enseñe a corresponder como Ella, todo para Dios. Que no tengamos excusas. ¿Qué hubiera sido si nuestra Señora se hubiera disculpado en vez de dar el fiat, “hágase en mí según tu palabra”; y ni siquiera se atrevió a decir, “sí, yo quiero”; no, “hágase en mí según tu voluntad”. ¡Qué respuesta afirmativa tan humilde, tan sumisa ante el Creador! Esa debe ser nuestra respuesta, humilde y sumisa ante la invitación de las bodas eternas, al banquete eterno que nos convida Dios nuestro Señor. +

Padre Basilio Méramo
17 de junio de 2001

sábado, 1 de junio de 2013

LO QUE NO SE ENTIENDE NI SE QUIERE ENTENDER (FORO CAOTICO Y ERROR SEDEVACANTISTA EN GENERAL)


Lo que Foro Católico no entiende ni quiere entender, y quizás no sea su culpa, pues si falta entelequia, nada se puede hacer, ya que como es sabido, lo que natura no da, Salamanca no presta.En su celo desaforado, se denota una carencia teológica elemental que lo lleva a interpretar sin ninguna base doctrinal lo que la Iglesia ha definido más allá de los límites que toda definición por fundamento, principio y esencia implica, es decir, limitar, delimitar. Definir, es limitar las cosas según su propia esencia y no más allá de ella, porque eso llevaría a confundirla con las otras esencias que no son ella.Con respecto al Papa solo (unilateralmente), no quieren entender, que es únicamente infalible cuando habla ex cathedra y nada más. Pues la otra infalibilidad que puede ejercer el Papa, pero no ya solo (unilateralmente) sino con todo el Magisterio Universal de la Iglesia, sea este el ordinario, o el extraordinario, pero quede claro, ya no se trata del magisterio único y exclusivo del Papa solo, sino de toda la Iglesia docente, es decir, de todos los Obispos, incluido el Papa como su cabeza, son infalibles, cuando todos reunidos en Concilio o dispersos por el mundo, cada uno en sus diócesis, declaran o enseñan que una verdad es de fe.Pero como no se tiene la más mínima idea sobre el asunto, desconocen que:-1° El Concilio III de Constantinopla (VI Ecuménico 680-681) condenó al Papa Honorio : “Juzgamos que, justamente con ellos, fue lanzado fuera de la santa y católica Iglesia de Dios, y anatematizado también Honorio, otrora Papa de Roma, pues verificamos, por sus escritos enviados a Sergio, que en todo siguió el pensamiento de este último y confirmó sus principios impíos”. (Ds. 552). Condenación de los Monotelitas y del Papa Honorio, 28 de marzo de 681.-2° El Papa San León II condena también al Papa Honorio: “Anatematizamos también a los inventores del nuevo error: Teodoro obispo de Pharan, Ciro de Alejandría, Sergio, Pirro… y también Honorio que no ilustró esta Iglesia apostólica con la doctrina de la tradición apostólica, sino que permitió por una traición sacrílega que fuese maculada la fe inmaculada”. (Ds. 563). Confirmación del Concilio de Constantinopla III por el Papa San León II en agosto de 682.-3° El Papa Adriano II (867-872) dirige al Concilio IV de Constantinopla (VIII Ecuménico 869-870) una declaración pontificia que admite la eventualidad de que el Papa caiga en herejía: “Leemos que el Pontífice Romano siempre juzgó a los jefes de todas las iglesias (esto es, los Patriarcas y Obispos); pero no leemos que jamás nadie lo haya juzgado. Es verdad que, después de muerto, Honorio fue anatematizado por los Orientales; pero se debe recordar que él fue acusado de herejía, único crimen que torna legítima la resistencia de los inferiores a los superiores, así como al rechazo de sus doctrinas perniciosas”. (Billot, Tract. de Eccl. Christi, t. I, p. 611).- 4° En el Decreto de Graciano (siglo XII, alrededor de 1140) figura el siguiente canon atribuido a San Bonifacio mártir: “Ningún mortal tendrá la presunción de argüir al Papa de culpa, pues, incumbido de juzgar a todos, por nadie debe ser juzgado, a menos que se aparte de la fe”. (Canon “Si Papa”).
- 5° El Papa Inocencio III (1198-1216) afirma en un sermón: “La fe es para mí a tal punto necesaria, que, teniendo a Dios como a mi único Juez en cuanto a los demás pecados, sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser yo juzgado por la Iglesia”. (Billot, Tract. de Eccl. Christi, t. III, p. 610).- 6° San Roberto Belarmino refuta de un solo plumazo las objeciones y dudas que puedan surgir al considerar que hubo adulteraciones en los textos al decir: “Sobre eso se debe observar que, aunque sea probable que Honorio no haya sido hereje y que el Papa Adriano II engañado por documentos falsificados del VI Concilio, haya errado al juzgar a Honorio como hereje, no podemos sin embargo negar que Adriano, juntamente con el Sínodo Romano e inclusive con todo el VIII Concilio General, consideró que en caso de herejía el Pontífice Romano, puede ser juzgado”. (De Rom. Pont., lib. II, c. 30, p. 418). Luego, no se puede insistir en seguir afirmando lo contrario, es decir que un Papa legítimo no pueda caer en herejía, pues se caería en el absurdo teológico de considerar como hereje (no sólo a mí), sino aún peor, al Papa San León II, al Papa Adriano II, al Papa Inocencio III y a San Roberto Belarmino, por si fuera poco. Por lo tanto, no le queda más a Foro Católico que reconsiderar y en consecuencia retractarse, so pena de quedar sindicados como pertinaces en la herejía, que injusta e ignaramente me quieren endosar.- 7° Desconocen además, o no entienden, lo que el canon 1323, §3 del Código de Derecho Canónico de 1917 dice que debe constar manifiesta o explícitamente toda verdad que sea declarada como dogma de fe, pues de lo contrario no es tal: “No se ha de tener por declarada o definida dogmáticamente ninguna verdad, mientras eso no conste manifiestamente”. Y como dice en el mismo canon, § 2: “El dar definiciones solemnes pertenece tanto al Concilio Ecuménico como al Romano Pontífice cuando habla ex cátedra”. Y nada más.

Téngase esto bien presente y claro, para que no vengan a decir, con visiones torcidas o miopes, como por ahí hacen al decir que se niega la infalibilidad del Magisterio Ordinario Universal, puesto que el mismo canon, § 1, afirma: “Hay que creer con fe divina y católica todo lo que se contiene en la palabra de Dios escrita o en la tradición divina y que la Iglesia o por definición solemne o por magisterio ordinario universal, propone como divinamente revelado”. Y para que no quede duda de lo que es el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, en el comentario a este canon que trae el Derecho Canónico dice: “El magisterio ordinario universal de la Iglesia, es el ejercido por todos los obispos del mundo en sus diócesis bajo la dependencia del Romano Pontífice. Las enseñanzas del magisterio ordinario, tienen igual valor que las del solemne”. Con todo esto, queda bien claro, que el Papa no formula dogmas cada vez que abre la boca siendo infalible, sino única y exclusivamente cuando él sólo habla ex cathedra, o cuando hace uso como cualquier otro obispo en sus diócesis, del Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, o cuando todos reunidos en Concilio extraordinariamente ejercen el Magisterio Universal de la Santa Madre Iglesia.
-8° Lo definido por la Iglesia, respecto a la infalibilidad del Papa solo (aisladamente) es: “Enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que el Romano Pontífice cuando habla ex cathedra, -esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por la Iglesia Universal-, por la asistencia divina que le fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia”. (Dz. 1839).

Pero esto no quiere decir que el Papa puede definir cualquier cosa, pues la infalibilidad necesaria para poder confirmar a sus hermanos en la fe, como consta en la misma declaración del Concilio Vaticano I con Pío IX, afirma que: “No fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo, para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir el depósito de la fe”. (Dz. 1836).Y más adelante, se aclara el versículo que tanto esgrimen en favor de su distorsión, al decir: “Esta Sede de San Pedro, permanece siempre intacta de todo error, según la promesa de nuestro divino Salvador hecha al príncipe de sus discípulos: Yo he rogado por ti, a fin de que no desfallezca tu fe y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos [Lc. 22, 32]“. (Dz. 1836).
Con lo cual queda explícitamente claro que ese pasaje está relacionado y se refiere a la enseñanza de San Pedro y todos sus legítimos sucesores sólo y exclusivamente cuando ejerce la suprema autoridad apostólica, definiendo ex cathedra una doctrina sobre la fe y las costumbres, como ya se había visto más arriba. Una y la misma fe, es la que confirma infaliblemente.


- 9° No se puede confundir la infalibilidad del Papa solo, cuando habla ex cathedra, con la infalibilidad de la Iglesia Universal (todos los Obispos incluido el Papa como su cabeza) sea Magisterio Ordinario o Extraordinario.-10° Que el Padre Calderón o algún otro, niegue o ponga en duda que las canonizaciones de los santos sean infalibles y de fe divina, eso no quiere decir, ni permite inferir abusiva y precipitadamente, que digo o afirmo lo mismo, eso demuestra la ligereza y miopía de Foro Católico, porque los hechos dogmáticos como es el caso de las canonizaciones, se asimilan a las verdades reveladas, como es sabido, y esto, es de fe; y al decir de fe, quiero decir que hay que creerlo, como todas las definiciones dogmáticas sean de fe o de costumbres.Sobre lo cual Marín Sola O.P. escribe precisando el tema con claridad: “Está revelado que todo hecho dogmático es infaliblemente verdadero, si la Iglesia lo define”. (La Evolución Homogénea del Dogma Católico, BAC, Madrid 1963, p. 444).“La proposición universal revelada no es solamente que ‘la Iglesia es infalible’, sino que ‘la Iglesia es infalible en todos los hechos dogmáticos’, o lo que es lo mismo, que ‘todos los hechos dogmáticos, una vez definidos, son infalibles’. Y esa proposición tiene el mismo sujeto que la siguiente: ‘este hecho dogmático definido es infalible’. Por eso es de fe divina”. (Ibídem, p. 448).“Aunque la canonización no sea directamente la doctrina misma de fe, pues es un hecho, está sin embargo, necesariamente relacionada con la doctrina de fe. ¿Por qué? Porque en la canonización se prescribe a toda la Iglesia el culto del santo canonizado, y ese culto u honor es como una profesión de fe del dogma de la gloria de los santos. Luego si la Iglesia es infalible en la doctrina de fe, sería impío el creer que sea falible en la profesión de esa misma fe, esto es, en la canonización”. (Ibídem, p. 459).” ‘Creo que tal santo canonizado está en el cielo, porque Dios ha revelado que la Iglesia es infalible en la canonización de todo santo’. Tal acto es evidentemente de fe divina”. (Ibídem, p. 469). Luego no me adjudiquen lo que no digo, porque esto es por mala fe o por ignorancia, o peor aún por ambas.
                                                                                                                 

 
P. Basilio Méramo
Bogotá, 1 de Junio de 2013

 

jueves, 30 de mayo de 2013

SOLEMNIDAD DE CORPUS CHRISTI (Así habla un Sacerdote Católico, sin ambigüedades, SI SI NO NO)






Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Este jueves de Corpus Christi junto con el Jueves Santo y el Jueves de la Ascensión son los días más solemnes de la liturgia católica.

La fiesta del Corpus Christi está íntimamente ligada con el Jueves Santo, con la Santa Misa y con el sacerdocio; eso hace que sea como el centro, el corazón de la Iglesia expresado a través de la liturgia de este jueves de Corpus. Y la relación que hay entre el Jueves Santo y el de Corpus, consiste en que el Jueves Santo nuestro Señor instituyó el sacerdocio y la Santa Misa. Mandó a sus apóstoles efectuar en conmemoración de Él, de ese testamento, de esa alianza pactada con su sangre por el rescate que Él pagó, redimiéndonos del pecado y del poder de Satanás, la institución de esa conmemoración ocurrida en la Cena del jueves Santo; fue una anticipación del Sacrificio cruento de nuestro Señor en la Cruz. La Santa Misa es, pues, la renovación incruenta de ese Sacrificio del Calvario; la única diferencia está en el modo de ofrecerlo y éste consiste en la Santa Misa, en hacerlo incruentamente bajo las especies del pan y del vino; esa doble consagración prefigura la separación del alma de nuestro Señor, es decir, la muerte y por eso, ese mismo día, nuestro Señor instituyó el sacerdocio en sus apóstoles.

La Iglesia, entonces, al celebrar la fiesta del Corpus Christi lo hace con la solemnidad y alegría debidas, que no se puede hacer el Jueves Santo por la tristeza y el dolor de la Pasión de nuestro Señor que conmemora toda la Semana Santa; así lo celebra hoy con alegría, con esa profusión de fe y esperanza, pero que desafortunadamente en estos tiempos modernos queda eclipsada pasando como un día laboral más, por lo que se va perdiendo su memoria y su importancia. Pero no debemos olvidar que la fiesta del Corpus Christi, del cuerpo de nuestro Señor sacramentado, lo tenemos por el Santo Sacrificio de la Misa. Es la Fiesta del Santo Sacrificio de la Misa; sin este Sacrificio no habría Jesús Sacramentado, no habría comunión, no habría synaxis, si es que queremos usar esa palabra tan utilizada hoy; ni aun en el buen sentido habría comunión, porque, ¿qué comulgaríamos si no hubiese la Misa que es esencialmente el Sacrificio de nuestro Señor bajo las especies del pan y del vino, realizada por el sacerdote en persona Christi, como alter Christi, otro Cristo que es sacramen-talmente instituido por el sacramento del orden?

Todas estas cosas pasan desapercibidas, cuando no negadas por la nueva teología que quita (desacraliza) el carácter de sagrado a lo más sagrado que tiene la Iglesia católica, lo más sagrado del testamento de nuestro Señor, y de ahí la gravedad, desfigurando al sacerdote, no hecho ya para el sacrificio que da lo sagrado, sacra dans, dar las cosas sagradas. ¿Qué más sagrado que realizar en la misma persona de nuestro Señor el mismo Sacrificio de la Cruz renovado, actualizado, sobre el altar de un modo incruento? Esa es la misión del sacerdote. Hoy viene a ser, comparado mundanamente a un hombre más y cuando se celebra la Santa Misa, considerardo como un presidente que dirige a sus hermanos, realizando una synaxis, o un ágape; pero no es un sacrificio, sino una mera conmemoración, recuerdo de lo que aconteció y muchas veces no ya de lo que aconteció en el Calvario sino del misterio Pascual, como hoy tanto se habla.

Y no del misterio Pascual católico, sino del misterio Pascual a la manera judía, esa es la síntesis que hacen los mismos teólogos de la nueva teología, de la definición de la cena eucarística, no como Misa ni Sacrificio, sino conmemoración o memorial de una Pascua al estilo judío. La prueba está en que las oraciones del ofertorio están calcadas de ese ritual de la Pascua judía, con lo cual se puede concluir basados en ese trabajo que se hizo hace poco y que la Fraternidad Sacerdotal presentó a Roma para mostrar la gravedad; y la síntesis que se puede hacer de ese trabajo, es que: la nueva misa por la voluntad de aquellos que la confeccionaron, no es más ni menos que el memorial de la Pascua judía.

Hasta allá se llegó y aunque algunos pretendan que sea el memorial de la Pascua católica, eso sería falso, no es el memorial de la Pascua de la Resurrección, sino de la muerte de nuestro Señor Jesucristo inmolado en la Cruz; no cambiemos los términos, en la teología del dogma cada palabra, cada concepto, tiene su peso específico y no es que no se pueda cambiar ni una palabra, es que hasta ni siquiera una coma y ni una tilde en las cosas que son de Dios y que es Dios quien nos las lega y encomienda para que la Iglesia católica, apostólica y romana las guarde santamente y fielmente las trasmita.

Esto es lo que hace la Tradición. Por eso no puede la Iglesia católica sin Tradición católica custodiar santamente y trasmitir fielmente. Esa es su misión y para ello está investida de infalibilidad, no para proclamar nuevos dogmas ni nuevas verdades ni nuevas cosas, sino para proclamar aquello que en sustancia Dios reveló y que la Iglesia custodia y transmite a través de las generaciones hasta el fin del mundo, para que los hombres adhiriéndonos a la fe de la Iglesia, nos salvemos. Esa es la misión de la Iglesia y no otra; de ahí la importancia, sobre todo hoy cuando la misa romana es atacada y perseguida, esa misa que el Santo papa Pío V, quien fue también inquisidor, canonizó, excluyendo toda posible equivocación o error; por eso es una misa canonizada, por eso es una misa a perpetuidad, por eso la podemos decir nosotros con toda tranquilidad y por eso es un crimen perseguirla, porque sería perseguir a la Iglesia, apuñalar el corazón de la Iglesia, traicionar a nuestro Señor, falsificar su testamento, no sería cumplir su voluntad, no seríamos sus herederos; esa es su importancia.

Y por todo lo anterior monseñor Lefebvre, ese santo obispo de benemérita memoria, prefirió ser insultado, ultrajado, escupido, por defender ese testamento, ese legado, esa herencia de la Iglesia católica; por eso nosotros debemos estar dispuestos incluso a dar nuestras vidas, porque sin eso no hay Iglesia católica, no hay herederos de nuestro Señor, no hay salvación. Pero el mundo de hoy no está solamente imbuido de un nuevo paganismo, sino de la incredulidad y de la impiedad y no respeta nada ni a nadie, no respeta a Dios ni a su Iglesia, solamente se “respeta a sí mismo” proclamándose dios con su “dignidad, libertad y derechos humanos”; esa es la civilización que hoy se entroniza en contra de Dios y de la Iglesia católica, apostólica y romana. Esa es la crisis, dolor y pasión de la Iglesia; no lo olvidemos.

La Santa Misa no es el memorial ni de la Pascua de nuestro Señor ni mucho menos de la Pascua judía del Antiguo Testamento, que era una figura de la Pascua de nuestro Señor, sino que es el Santo Sacrificio del Calvario renovado incruentamente bajo las especies de pan y vino sobre el altar y por eso en la epístola de hoy no se habla de la Pascua, sino de la muerte de nuestro Señor; no dejemos adulterar nuestra religión, no dejemos que nos la cambien, no dejemos que la Iglesia se judaíce. La Historia del mundo gira sobre dos polos, o se cristianiza o se judaíza, a la larga o a la corta, no hay término medio y el mal se acrecentará en la medida en que nos judaicemos en todos los órdenes y niveles. Esa judaización de la Iglesia la estamos viendo; por eso debemos guardar esa fidelidad a nuestro Señor, a su alianza, a su Iglesia, y la mejor manera de servir a la Iglesia, de ser fieles, es conservando la liturgia sacrosanta de la Santa Misa, de la Iglesia católica en toda su pureza, tal cual como lo definió San Pío V.

Por eso, sin pretender ser mejores que nadie, monseñor Lefebvre, con la Fraternidad que él fundó, es la expresión más fidedigna de esa fidelidad a la Iglesia y a nuestro Señor, a la religión católica, fidelidad al Corpus Christi, al cuerpo y la sangre de nuestro Señor que se da como pan del cielo para que, en comunión con Él, dándonos no un banquete, sino su propia carne, integrarnos y asimilarnos en su cuerpo Místico que es la Iglesia, divinizándonos, participándonos de su divinidad; de ahí la necesidad de recibir a nuestro Señor con un corazón puro, es decir, teniendo conciencia de no tener pecado mortal, para no beberlo y comerlo indignamente, para que sea fructuosa esa comunión y como pan del cielo nos lleve en la última hora, en la hora de la muerte como viático al cielo; todas estas cosas significa la fiesta y la liturgia de hoy que pasa desapercibida.

Pidamos a Nuestra Señora, la Santísima Virgen María, Ella, que ofreció a su Hijo no como nosotros los sacerdotes de un modo sacramental e incruento sino que lo ofreció en sí mismo en la Cruz, donando, dando al Padre Eterno uniéndose a nuestro Señor en la hora de su muerte; de eso no nos damos cuenta, pero Nuestra Señora hizo ese gesto que le desgarró, que le partió en su ser, ofreciendo a su Hijo amado y por eso Ella está al pie de la Cruz y por eso nosotros tenemos que estar con Ella y quien no está con Ella no está con nuestro Señor. Por lo mismo, no se puede tener a Dios por Padre si no se tiene a María por Madre; por eso Ella es la Madre de la Iglesia, es Madre nuestra. Confiémonos a Ella para que nos fortalezca con esa fuerza que Ella demostró ante la cruz y con esa capacidad de sacrificio y de oblación para que así nos configuremos más a nuestro Señor Jesucristo. +

P. BASILIO MERAMO
14 de junio de 2001

domingo, 26 de mayo de 2013

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD





Escuche el Sermón, de la festividad de la santisima trinidad por el R. P. Basilio Méramo





Aquí uno distinto, para la misma festividad:


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Después de transcurrir el tiempo pascual éste se cierra con Pentecostés, es decir, con el envío del Espíritu Santo que vivifica a la Iglesia, que es su alma y la gran promesa de nuestro Señor, el Espíritu Santo es quien nos recordará todo lo necesario para nuestra salvación, para que la Iglesia perdure hasta el fin de los tiempos. Es importante tenerlo presente porque la Iglesia no es un ente muerto aunque esté hoy maltratada, ultrajada, pero sin embargo camina por esa unión con el Espíritu Santo, que es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Y ésta nos vivifica también en el amor divino por la gracia; y no que hay olvidar que es una participación a la naturaleza divina de Dios y por eso somos como otros dioses, “seréis como dioses”, no por mérito propio como orgullosamente quiso Satanás hacerlo, sino por medio de nuestro Señor. Igual fue la gran tentación de la serpiente a Eva, a nuestros primeros padres, y es la gran atracción del hombre, el querer ser como Dios, no por obra y gracia de su ser, sino por propio derecho, por su propia dignidad, por su propia libertad, por su propia personalidad.

Ya se ve cómo en todo este ecumenismo, en todo este modernismo, está latente toda esa herejía de la divinización del hombre por sus propios méritos, por su propia naturaleza, por su propia dignidad; ese es el gran error, la gran herejía y será la gran apostasía que culminará representada en una cabeza que será el anticristo; antes de ella habrá muchos antecesores, predecesores que le prepararán el camino. Debemos estar vigilantes y saber a qué atenernos, para que no nos pase lo del camarón que se duerme y se lo lleva la corriente.

Católico que se duerme lo envuelve el torbellino de este mundo, que camina hacia la divinización del hombre sin la gracia de Dios, sin nuestro Señor Jesucristo, sin la Iglesia. Si se llegase a hablar de gracia, es una exigencia; esa es la idea de Henri de Lubac, que fue ensalzado por tamaña herejía; son hechos.

Y bien, después de festejar la Resurrección, la Ascensión de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, la Iglesia nos trae en este primer domingo después de Pentecostés el gran misterio del Padre, de la Santísima Trinidad, que especifica, que determina nuestra atención, nuestra creencia en Dios y eso es netamente sobrenatural. Porque a Dios se le puede conocer naturalmente, tributar un culto natural como dueño y Señor de todo lo creado, autor del universo; pero esa no es nuestra relación; la nuestra no es un culto o una relación natural, no es un conocimiento natural de Dios omnipotente, absoluto, infinito, eterno, sino que además es Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Por ello ese gran dogma de esa multiplicidad relativa en Dios, que podría decirse es el gran misterio de la relatividad divina, porque nosotros podemos concebir, como lo han hecho los paganos, un Dios creador omnipotente, bueno, eterno, sabio, inteligente, bondadoso, absoluto. Lo inconcebible para ellos es que ese Dios eterno, absoluto uno sea a la vez trino sin que haya tres dioses, como farisaicamente alegaban los arrianos a los católicos, a San Atanasio, de creer en tres dioses al proclamar la Trinidad o al afirmar que nuestro Señor era también Dios y no simplemente un gran personaje, un gran profeta, un ser excepcional, pero sin reconocer su divinidad como hacía Arrio, el sacerdote judío de Alejandría.

Esa herejía se extendió por todo el universo y hubo necesidad de grandes sabios como San Atanasio para que se mantuvieran la llama y la luz de la verdad de los misterios de Dios. Y para que nuestro Señor sea verdaderamente Dios, además de ser hombre se requiere antes el reconocimiento y el conocimiento sobrenatural de la Santísima Trinidad, de la cual monseñor Lefebvre decía que era muy difícil predicar porque los misterios superan nuestra inteligencia, la razón y el entendimiento. Nos adherimos a ellos por un acato sobrenatural de fe que se liga al testimonio fidedigno de Dios, cree en su palabra.

Por ello es pecado contra la fe no creer en la palabra, en el testimonio de Dios y peor cuando esta prueba es nuestro Señor Jesucristo en persona, que se encarnó para revelar los misterios de Dios.

Toda nuestra fe se basa en la revelación de Dios, de su palabra, sin olvidar que se encarnó, porque la palabra de Dios es el Verbo eterno y éste se hizo carne, se hizo hombre. Pero como dice San Atanasio, no se convirtió la divinidad en carne sino que asumió la naturaleza humana, la carne. Decía que había que creer en la Santísima Trinidad y en la encarnación de nuestro Señor para salvarnos. Explicaba, además, que el Padre era eterno, que el Hijo era eterno y que el Espíritu Santo era eterno, pero se creía en un solo Dios, no había tres eternos y tres dioses, tres omnipotentes, sino un solo Dios en tres personas. Eso es lo que hace imposible a todo entendimiento creado, sea genio o normal, el conciliar que Dios, uno, absoluto, sea también a la vez relativo, porque las personas de Dios son una relación de origen, son en todo igual, en lo único que se distinguen y se diferencian es en un vínculo de procedencia.

Y, ¿qué quiere decir eso? Que el Padre no procede de nadie, es ingénito, que el Hijo procede del Padre como emana el pensamiento de la inteligencia, y por eso se condensa en su Verbo, que es el Hijo. El Hijo procede del Padre; esa unión que podríamos ver entre el pensamiento, entre los nuestros, nuestras ideas, nuestros conceptos y la inteligencia; pero mientras en nosotros es un accidente, en Dios no. Es una realidad que constituye una persona divina y por eso el Verbo es el Hijo del Padre, procede del Padre, que lo engendra como lo hace la inteligencia con el pensamiento y por eso se da esa comparación, esa relación, comparándola con el intelecto.

El Padre y el Hijo al verse el uno frente al otro, por decirlo así, no pueden sino suspirar de amor el uno por el otro y en esa exhalación de amor se genera el Espíritu Santo. Por eso la distinción es simplemente una relación de origen, no ya a la inteligencia como en el caso del Hijo sino al amor, a la voluntad de Dios. Son explicaciones que nos dan una pauta, una lejana idea, pero que nos pueden ayudar a comprender y por eso se llama el Espíritu Santo, por ese amor, por ese soplo de amor porque es de Dios.

Y así entonces creemos en la Santísima Trinidad y no en tres dioses sino en un solo Dios verdadero en tres personas. Eso es lo que significa cada vez que nos santiguamos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; proclamamos, profesamos ese dogma esencial de la Santísima Trinidad sin el cual es imposible salvarnos, sin el cual nadie cree sino es movido por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Dios; por ello debemos guardar esa característica sobrenatural de nuestra fe, para que no degenere en una fe puramente natural. Eso es lo que nos distingue de los judíos, de los musulmanes, de los budistas y de todas las falsas religiones que no creen, que no aceptan y que no reconocen a la Santísima Trinidad y creen, más aún, que cometemos un pecado de idolatría al hablar, según ellos, de tres dioses.

Por eso San Atanasio explicaba que creemos en tres personas distintas pero en un solo Dios verdadero, no en tres dioses y así se cierra este misterio que contemplaremos por toda la eternidad después de haber pasado por esta vida efímera en esta tierra. Consideremos a Dios en ese y en todos sus misterios, como el de la Encarnación que es el segundo gran dogma de nuestra santa religión.

Pidamos a la Santísima Virgen María que cada vez más, a través de la oración y la meditación podamos penetrar estas creencias insondables de Dios que es lo que han hecho los Santos y que no estemos tan distraídos, dispersos, con la radio, la televisión, las revistas, las noticias; todo eso es nada por muy importante que pueda parecer, ante la Trinidad infinita de Dios.

De ahí que uno de los principales enemigos sean los medios de comunicación que impiden que el alma repose en la contemplación de las cosas de Dios, en la oración. Voy a decir algo que les va a chocar, pero es la realidad: desgraciadamente aquel que quiere rezar y acercarse a Dios, como no sabe hacerlo, se pone a hablar y a hablar y se dedica a una oración puramente vocal y como hay manuales que ayudan a ello, piensan que en eso consiste. Es un grave error y los libros de devoción son un auxilio, para que podamos a entender, como un piloto que ayuda a encender el motor. Pero no para que se conviertan en el centro de la oración.

Me da vergüenza decirlo, pero es así, lo vemos aquí en la capilla frente al Santísimo sacramento, “bla, bla, bla”; entiendan bien esto, no es que esté en contra, pero sepan hacer uso de esos libros de devoción ante el Santísimo Sacramento o ante Dios. Eso debe ser simplemente el inicio que nos dé la chispa para que nuestra alma, después, elevándose humildemente, llegue a reposar en Dios. Falta esa vida de oración, de vida interior y por eso la religión, para acabar, pareciera ser para esas beatas que lo único que saben hacer es “bla, bla, bla”, pues cuando rezan el Rosario no lo hacen con devoción. El santo Rosario es una excelente oración vocal y está mal dicho si yo no reflexiono en los misterios de la vida de nuestro Señor que son un Evangelio resumido. No es un puro hablar y hablar, detrás de todas las Avemarías está la meditación; de allí la conveniencia de anunciar el misterio y el fruto de ese él para que a lo largo de esa decena haya un recogimiento y una contemplación de los dogmas de Dios. No sé si está claro, pero es para señalar que debemos rezar con el corazón y no con la boca.

Debemos ir a la esencia de las cosas, a la intimidad, al corazón, a la médula, para que nuestra religión católica que hoy está siendo adulterada, corrompida, ultrajada, no sea el puro follaje superficial, como pasó con el judaísmo y el fariseísmo, que convirtió la religión del Antiguo Testamento en puro ritual externo y así, podamos entonces adorar a Dios en Espíritu y en verdad. Que no seamos fariseos quedándonos únicamente con lo externo, con el palabrerío sino ir al corazón, a la médula.

Es por eso que Dios ha permitido, sin ninguna duda, esta gran hecatombe, para que toda esa escoria, esa superficialidad, esa vanidad disfrazada de piedad y religión caiga; que así como el oro se acrisola con el fuego, así se purificará a los verdaderos fieles en los últimos tiempos que vivimos, al fuego, para que caiga la escoria, lo superficial y que quede realmente el oro.

Pidamos a nuestra Señora para que Ella nos ayude verdaderamente a contemplar y amar a Dios como Él quiere y se merece. +

PADRE BASILIO MERAMO
15 de junio de 2003

jueves, 23 de mayo de 2013

LA IGNORANCIA FIDEISTA DE FORO CAÓTICO

 



El redactor de Foro Católico que como ya anteriormente lo había señalado, más que católico es verdaderamente caótico, por su falta no solamente de teología extralimitando lo que es de fe, sino también por su dialéctico actuar, que consiste más que en defender la verdad,  en sembrar la cizaña, la duda y la difamación, actuando como un verdadero agente revolucionario que cumple la divisa: dividir para reinar.

Se ve que tiene no solo una idea equivocada, sino que es incapaz además de tratar teológicamente el tema como corresponde. Claro está que hace todo esto, encubierto por el anonimato,  sobre todo para atacar no solamente las ideas sino a las personas, cual si se tratara de un hijo del cristianismo anónimo  de Karl Ranner.

Pero para ayudarlo a que salga del anonimato católico de la Iglesia post-conciliar, y que se haga un digno católico no anónimo, como corresponde a los hijos de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, hay que decir que se trata no solamente del conspicuo articulista que  ha utilizado el seudónimo de Logan, sino que además su verdadera identidad es Juan Carlos Fernández Vaccaro de México (al parecer Tapatío), secundado por su esposa, que como filósofa le ayuda y cuyo nombre es Alicia Quiroga. Que esto le sirva para salir del clóset.

No quiero pensar que más allá de no reconocerse hijo de su progenitor (lo cual no sería digno de ningún hijo bien nacido) quizás le incomodara que su apellido paterno  aparezca en la lista de los apellidos sefarditas; de todos modos la Iglesia visible está constituida por miembros visibles y no anónimos.

Pero lo peor radica en la falta de conceptualización teológica, de un problema que para el susodicho (como para muchos otros) también es dogmático y de fe, trasgrediendo los límites de lo definido estricta y exclusivamente por la Santa Madre Iglesia. Dicho de otro modo es como quien quisiera sumar habas con garbanzos, pero como es sabido la ignorancia es atrevida y se permite por lo mismo decir cualquier cosa, con lo cual reafirma  el proverbio popular: “católico ignorante seguro protestante”.

Y es que aunque aparentemente pareciera muy católico  querer defender la infalibilidad del Papa, al extenderla más allá de los límites que la misma definición por principio y esencia hace (porque toda definición es un delimitación) cae en un fideísmo dogmatizante que lo lleva a tratar de  hereje a todo aquel que no entra en su miope y obtusa visión, sin darse cuenta que al traspasar los límites de lo que define la Iglesia en materia de infalibilidad del Papa (Romano Pontífice), lo que hace es caer ignara y estultamente en una idolatría revestida de piedad.

 Habiendo la Santa Madre Iglesia definido,  que el Papa solo goza de la misma infalibilidad que tiene la Iglesia cuando él habla ex cathedra, denota escasa luz intelectual, quien no sabe qué es lo que la Iglesia quiere decir con el término ex cathedra haciendo creer que en todo momento habla como tal.

Si así fuera el termino ex cathedra estaría de más, como también lo estaría la precisión que hace el Derecho Canónico de 1917 en el Canon 1323, §3, donde dice taxativamente: “No se ha de tener por declarada o definida dogmáticamente ninguna verdad mientras eso no conste manifiestamente”, con lo cual se nos está diciendo que si no consta explícitamente que una verdad ha sido declarada o definida como dogma, no hay tal. Si el Papa siempre que habla lo hiciera infaliblemente, entonces siempre hablaría ex cathedra, pero nadie con un poco de sentido común o de teología osaría afirmar que siempre es infalible cada vez habla, como si siempre que habla lo hace  ex cathedra. Pero como la teología no parece ser lo más difundido entre los hombres, muchos siguen confundiendo en su supino error, el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia y el Magisterio Extraordinario Universal  (es decir, de toda la Iglesia docente), con el Magisterio Extraordinario Universal del Papa él sólo (aisladamente), cuando habla ex cathedra.

Por eso se dice que lo propio del sabio es saber ordenar y para ello hay que saber distinguir, pero cómo va a ordenar  quien por un defecto de claridad o lucidez intelectiva o neuronal no sabe distinguir y hace de todo una mezcla cual si se tratase de una suculenta comida con todas las vituallas en ella contenidas, como un puchero o un sancocho.

No solamente el señor Juan Carlos Fernández, alias Logan, director y redactor de Foro Católico, ayudado por la filósofa de su esposa, no ha leído los argumentos teológicos extraídos de grandes teólogos de la talla de Melchor Cano y Domingo Soto, pilares del Concilio de Trento o de canonistas como Regatillo, Coronata, Prümmer, Naz; o lo que Papas como Inocencio III, Adriano II o San León II, han dicho; o santos como San Alfonso María de Ligorio quien en esta materia considera errado al flamenco Alberto Pigui (Pigius) quien fue el primero en esgrimir el argumento que el Papa jamás se podía equivocar y al cual San Alfonso lo pone en pie de igualdad pero en el extremo opuesto al de Lutero y Calvino, pues los extremos se unen.

Y si lo leyó detenidamente pareciera que de poco le sirvió, pues no se da por enterado; el muy sabiondo en esta materia, precisamente es él que idolatra la persona del Papa como divino y siempre infalible cual si se tratase de Dios, olvidando que el único hombre que es divino porque su persona es divina, es Cristo Nuestro Señor y que toda infalibilidad  fuera de Dios, tanto de la Iglesia Universal, -sea en su Magisterio Universal Ordinario o Extraordinario ( la de los Concilios verdaderos y legítimos)- , como la del  Papa (él sólo aisladamente) cuando habla ex cathedra, es decir en su Magisterio Extraordinario Universal, es por definición,  participada y limitada. Pero si esto es muy duro de entender, lo que tiene que hacer es leer y estudiar antes de ponerse  a pontificar desde el trono de su minúsculo  cerebro, pues para eso la Iglesia tiene doctores, aunque hoy no abundan mucho y he ahí el fondo del problema.

 

Quede muy claro que no hago ninguna declaración como supone  el redactor que hago, ni necesito tampoco hacerlo, pues no se trata de una declaración  de fe, el tema teológico de la Sede Vacante. Por lo demás, los textos de las Sagradas Escrituras tanto el de San Lucas 22, 32, como el de San Mateo 16, 18, y la famosa frase la Primera Sede no es juzgada por nadie (Prima Sedes a nemine  iudicatur), están explicados en mi escrito suficientemente como corresponde, salvo para un obstinado fideísta dogmatizante.

 

Por último y a manera de refresco de memoria y sin complejos de origen de ninguna especie aquí va lo que ya le dije sobre su malintencionada y obsesiva insistencia sobre mi apellido materno que tanto le conmueve, a ver si por fin le queda claro: “Con respecto a querer mancillar mi nombre y mi reputación e ignorantemente fijarse en mi segundo apellido, como si fuera de procedencia dudosa y judaica, es el colmo de un vil, estulto e ignorante que pretende descalificar con el ataque personal, al no poder confrontar con verdadera sabiduría e inteligencia la argumentación y doctrina expuesta en mis escritos.

Pero si de apellidos se trata, sepan todos aquellos aletargados mentales o ignorantes, que mi segundo apellido y familia materna vienen de una de las pocas zonas que de la Siria se caracterizaron por ser férreos bastiones católicos en la época de la invasión musulmana y que durante mucho tiempo se preciaba de no haber pernoctado ningún infiel dentro de sus recintos. Es de los pocos lugares que aún hoy, guardan la lengua materna de Nuestro Señor Jesucristo, el arameo, y esa población enclavada en un acantilado de las montañas al norte de Damasco, se llama Maalula. A ver, que den todos estos sabiondos, sus apellidos, que a no dudarlo, más de uno tiene su origen sefardita; y por si no lo saben aún; los apellidos más castizos que nos puedan parecer, como son los Gómez, los Rodríguez, los López, los Ramírez, los Álvarez, los Pérez, etc. son apellidos de origen sefardita, por si no lo saben; pero esto no quiere decir nada, porque el problema no es de raza, ni es de sangre, sino de mentalidad y fe, que es muy distinto, pero esto, a veces los ignorantes trogloditas, con ínfulas de quijotes católicos, ignoran. Por eso es inadmisible que un foro que se diga católico, pretenda insinuar tal cosa, maliciosa e insidiosamente como se puede ver en algunos de sus comentarios”. (Cfr. Foro Caótico o Foro Católico “Nian se sabe”,  www.meramo.net, Bogotá, 15 de enero 2013,  p.2)

 

P. Basilio Méramo

Bogotá, 23 de Mayo de 2013
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NOTA DEL EDITOR:

Reverendo Padre Méramo, sin pretender parangonear de ninguna clase, la titánica labor que usted efectúa con las líneas que anteceden en favor del obstinado de marras, sin poder evitarlo me recuerda la Evangélica frase de: "NO ARROJEIS PERLAS... FLORES...."

Muy a pesar de quien suscribe la presente nota, el estulto de marras, en su pretendida "hebreo-fobia" no se da cuenta ni con ejemplos de que el mismísimo Nuestro Señor Jesucristo, la Santísima Virgen María, San Juan Apocaleta, y en fin todo el linaje de Abraham es de origen Judío, en lo que hace al espíritu y en lo que hace a la carne, aunque se pretendan Irlandeses o Tapatíos no son hijos de Abraham sino del Diablo.   El estólido referido llego incluso a estimar "blasfémica" la alusión a que San Pedro hubo sido judío y además estuvo casado o la referencia a San Agustín de Hipona, quien como todos deberíamos saber sufrió un proceso de metanoia dramático cosas que el "Caifás light" del Foro Caótico, muy lejos de entender desgarró sus vestidos.

No les cabe en la cabeza, que es tan grave el error del Sedevacantismo ramplón y simplista, como el modernismo, porque en ambos casos están deificando la figura humana papal, en ambos casos caen idolatría condenatoria y meritoria del eterno castigo.     DIOS permita que el auto pretendido erudito de computadora llegue algún día a profundizar en la razón y el pensamiento en lugar de "googlear" su sin diocismo.

SEA PARA GLORIA DE DIOS
Alberto González
Editor.