San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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lunes, 9 de julio de 2012

Quien fornica en su corazón, fornica O acuerdo espurio de larga data:




Hasta el día de hoy, los dimes y diretes "ad intra" o "ad extra " de la Neo fraternidad sacerdotal san Pio X, han pululado peor que rosetas de maíz en palomera ardiente, no han sido pocas las versiones que intentan justificar lo injustificable en torno a la magna traición, cometida por el Espurio superior de aquella, el Obispo Bernard Fellon (1) quien a decir verdad, No solo ya tenía arreglos y coloquios con la Gran Romera y no solo por el famoso rezo del "Pater" en el pasado año 2000, sino incluso "acuerdos preparatorios" de entre los cuales se destaca "el nefando oficio de Darío CastranteJhon Hoyotes", "con el rito Codificado Por San Pio V" El pasado Sábado 24 de Mayo de 2003, en la basílica de Santa Maria La Mayor, a la que osaron denominar "tradicionalista" los mismos miembros de la Neo-Frater, con el consabido "beneplácito del usurpador" de la Superioridad Fraternal Bernard Fellón, y desde entonces era ya un hecho que no se suscribía al simple "rumor" sobre todo porque la exactitud, cuasi profética, con que se describían desde entonces, los actos que nos ha tocado presenciar, en el camino a la entrega de la resistencia de la tradición católica (2). No es óbice para quien suscribe la presente, como para muchos de los conservadores y observadores de la gran caida, que el día de mañana, tendrá verificativo un nuevo Capítulo de la Neo-Frater, y tampoco lo es que dentro ese nuevo conciliábulo al margen de la voluntad de su fundador, La Neo-frater aparentemente cuenta con "opiniones encontradas", destacándose la cuasi magistral epístola que signara el flamante Gallego, Obispo de Garraleta (3), La ausencia del Británico (Trinador oculto de las ramas) y muy posiblemente también hoy la de el obispo de "Mal Hareis" quien además ha dicho y hecho saber, que en el supuesto de la pertinacia del Superior elegido por ellos mismos contra voluntad del Santo Fundador, llegara a Consagrar nuevos Obispos.

Sin Embargo, estimado Lector, El problema Original atiende precisamente a la desobediencia del mismo capítulo XIV, No puede un conjunto de hijos, desobedecer al Padre, en una orden legitima y válida, sin enfrentar las consecuencias lógicas. Luego de manera similar, al santo Fundador, y para quienes estén familiarizados con la real resistencia, quien declaró diciendo, "YO ACUSO AL CONCILIO" Hoy desde esta humilde trinchera, utilizando esa magistral frase, la tomamos para declarar, "YO ACUSO AL CAPITULO"

Las consecuencias, son más que obvias, si alguno pretende construir una edificación, sobre cimientos torcidos, no espere que el resto quede perfecto, y si a esto aunamos la siguiente analogía: Cuando por algún motivo, la doncella que dio "su brazo a torcer" además resulto con frutos propios del acto (embarazada), suponiendo, que por gracia Divina, alcance una contrición perfecta, con todos los requisitos para ello, Y logre El perdón y la Misericordia Divinas, Aun con ello, DIOS, quien sabe y puede todas las cosas, NO LE VA A RETROTRAER EL EMBARAZO, NI A REGRESAR LA VIRGINIDAD.

Justo de esa forma se pretendía a cualesquiera de los tres obispos que: 1.- Apoyaron la franca reveldía ante la voluntad del Santo Fundador de la hoy Neo-Frater. 2.- estaban acordes en las publicaciones desde el 2003 y el rezo del pater, con el superior usurpador y la gran Romera, 3.-Aceptaron al absurdo y endemoniado Motu Proprio de Rat..singer, 4.-así como el estulto y mediático levantamiento de excomuniones, concelebrando y cantando sus "Te DEUMS" y haciendo franca apología, incluso, de la muerte de sus padres espirituales, ante el mundo, cumplimentando la apocalíptica muerte de los dos testigos. y fueron parte de quienes se regocijaron por ello, fueron cómplices exactos en la "carta de agradecimiento" y sobre todo en la Blasfemia a la Santísima Virgen María, al pretender que ella hubo "alcanzado esos logros" .... Y quieren hacer creer que van a pedir la renuncia de Felón, ¿para el bien de las almas? dentro del mismo acuerdo y satánico plan, podrá hacer creer a la mayoría, (que no es necesario, como siempre, la mayoría esta al servilismo); Que felón va a renunciar, empero ¿para ser sucedido por quien? ¿y con qué objeto? lo más probable es que al estilo de Caifás, (Que muera un Hombre por el pueblo), o al mejor estilo de Paulo VI VI VI, (el humo..., o el proceso de autodemolición), con de Garraleta, se esté anunciando que van a esperar a que se reblandezca la posible resistencia organizada, o que las posibles Nuevas consagraciones de Toser de Malhareís, sean con la misma intención que el cínicamente ha declarado, "Seremos Nosotros quienes convertiremos a Roma".

Hay incluso, quienes aun sabiendo de teología y de esjatología, pretenden una posible intervención Divina, para regresar a la Neo-Frater a un estado mas prístino, Olvidándose de quien Fornica en su corazón Fornica, y de que DIOS aunque perdone el pecado de la fornicaria, Ni le devolverá su virginidad, ni retrotraerá su embarazo. Aunando obviamente a estos eventos tanto al mismo Evangelio, como a la Revelación, SI NO SE ACORTAREN... A CASO ENCONTRARE LA FE...

No señores, la caída no tiene regreso, es el mismo canto de esperanza el que lo anuncia, cada vez está más cerca la Gloriosísima Parusía de Nuestro Amado Redentor, es ahí en donde nuestra esperanza debe estar cifrada, y no debemos esperar cosa alguna de la humana naturaleza.



MARANATHA
ALBERTO GONZALEZ





(1).- Tema poco conocido, y por lo tanto desestimado, que consiste en que la Constitución de la Excelsa obra del Excelentísimo Mons. Marcel Lefebvre de santa Memoria, estatuye precisamente que el superior de la fraternidad DEBE SER UN SACERDOTE, (EXCLUYE A OBISPOS), regla, que obviamente los participantes en el nefasto Capítulo XIV, olvidaron u omitieron en su observancia, que empero, no por ello, cambia la constitución de la otrora santa congregación; que dicho sea de paso, SI HACE ILIGITIMA LA SUPERIORIDAD DEL NUEVO JUDAS Y NULO DE PLENO DERECHO CUALESQUIER ACUERDO QUE REALICE AL ESTAR USURPANDO, (ESTE SI LO USURPA AL SER DE ORIGEN ILEGÍTIMO), sobre todo con la Gran Romera Anticristiana.

(2).- En La publicación denominada "DIOS NUNCA MUERE" Editada por la Misma Fraternidad sacerdotal San Pio X, en México y América central, correspondiente al Otoño del 2003 , con un fatídico folio 14 (Similar al capítulo, que desobedeció, la licita y legitima orden del Santo Fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X). Bajo la dirección del P. Francois Knittel. a páginas 4 y subsecuentes, en el artículo denominado RUMORES Y NOTICIAS, signado por el mismo Bernard fellon, y que menciona aduciendo, (Sic.- que algunos periódicos y órganos de prensa han afirmado que en esta ocasión tres de los obispos de la fraternidad, Sacerdotal San Pio X se reconciliarían con Roma, añadiendo detalles acerca de una escisión interna por opiniones divergentes...)

(3).- Aquí, entre otras muchas discutibles y dubitables anotaciones del obispo, la mas destacada es precisamente la que deja entre ver, que la doncella no debe ser violada sino, seducida, y al mejor estilo del protocolo de los Sabios de SION, vaticina la posibilidad de que caerá mas adelante.

domingo, 8 de julio de 2012

SEXTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este domingo nos relata el Evangelio la segunda multiplicación de los panes, que como dice sabiamente ese gran exegeta desconocido y despreciado por los suyos, el padre Castellani, cuando nuestro Señor repite un milagro, una acción, tiene un significado distinto al primero porque si no, hubiera bastado una sola vez. ¿Y cuál sería el significado de esta segunda multiplicación de los panes, es que el Señor la hace por medio de las manos de sus discípulos, para que la muchedumbre que le seguía desde hacía tres días no desfalleciere al retornar a la casa en ayunas, sin comer? Y la respuesta, si vemos bien, es que hay una proporción inversa entre la primera y la segunda multiplicación de los panes. En la primera había cinco panes y cinco mil personas comieron y sobraron doce cestos o canastas; en la segunda hay siete panes, sobran siete cestos, sobra menos y hay menos personas que comen, cuatro mil.

De ahí entonces, de esa proporción inversa, nuestro Señor quería significar en esta multiplicación de los panes que no necesita de muchos sino de pocos y sobre todo quería además mostrar el desarrollo, propagación y crecimiento de la Iglesia a través del pan de la palabra divina, de la doctrina, de la palabra de Dios y del pan eucarístico de su cuerpo. A través de estos dos medios se propaga, se desarrolla, crece en manos de sus discípulos, de sus apóstoles y del clero de la Iglesia católica. Y no se necesitan muchas cosas, así como con menos panes produce más. El desarrollo y la difusión de la Iglesia, la expansión de la fe no depende de los medios humanos y mucho menos de que sean muchos y numerosos; al contrario, entre menos, más se sacian y más sobra, como los panes.

Por eso es una tentación que la Iglesia quiera en su expansión utilizar demasiados medios. Si bien se mira, el único es el de la palabra predicada sabiamente y la multiplicación de las misas, que eso es la Eucarístia, que de allí sale la comunión, que allí se opera la Transubstanciación, y allí crece la Iglesia y no con medios políticos, diplomáticos, de influencia y de poder, de grandeza. Todos estos son medios humanos para los reinos del mundo, pero no para la Iglesia y mucho menos el dinero que todo lo puede.

Cuán sabia lección nos deja nuestro Señor para que los ministros y los fieles no caigan en ese grave error de querer difundir la fe a costa de política, de diplomacia, de influencia, de poder y de dinero, porque eso es lo que ha hecho sucumbir más de una vez a regiones enteras en la fe, cuando la Iglesia perdía la libertad de la predicación de la palabra a instancias del emperador, no lo olvidemos. Constantino el Grande abrió las puertas a la Iglesia, la apoyó, la defendió y, sin embargo, miserablemente se dejó seducir por una corte arriana y persiguió a San Atanasio, lo desterró y apoyó a sus enemigos; él fue en gran parte culpable de que el arrianismo no hubiera sido desterrado en el Imperio Romano recién convertido a la Iglesia. Constantino, con el clero y los obispos, por no provocar la ira del emperador no se lo decían, pero hubo un San Atanasio, un San Basilio, unos cuantos, santos, aunque la gran mayoría apoyaba la voluntad del emperador y así fue como se difundió la herejía arriana que había sido condenada en el Concilio de Nicea que él mismo Constantino convocó para ayudar a la Iglesia.

Y ese mismo error, sacado como un perro por la puerta, entra por la ventana. Así se multiplican los yerros cuando se utilizan los medios inadecuados. Por ejemplo, en Inglaterra, ¿Enrique VIII no era acaso el gran defensor de la fe ? ése era el tétulo que tenía; y después ¿no fue acaso por su propia culpa que toda esa nación cayó en el protestantismo anglicano hasta el día de hoy?

La Iglesia y la fe no crecen ni por la política, ni por la diplomacia, ni por las influencias, ni por el dinero; pueden necesitar el apoyo y la ayuda de todos ellos pero no son su primer elemento. El primero es la predicación de la doctrina, de la palabra de Dios y la difusión de la Santa Misa y de la eucaristía, del cuerpo de nuestro Señor y de su sangre; eso es lo que convierte; eso es lo que hace crecer y desarrollar a la Iglesia. Por eso, la Iglesia se basta de instrumentos pobres, mínimos, como los panes, y entre menos panes, más gente come y más son las sobras. Eso es una gran lección y por eso es un error creer que la fe se propaga a través de la televisión y del radio, de las revistas y de los periódicos; esto es mentira y engaño.

Para difundir la fe se necesitan en primer lugar sacerdotes preparados y no monigotes al servicio del poder secular, llámese rey o gobierno, presidente o lo que fuere. Para predicar con la libertad del Espíritu Santo la palabra divina de Dios, es para lo que la Iglesia necesita a presbíteros íntegros y no a curas bastardos, miserables vende patrias y vende iglesias. Por eso, la urgencia de buenos seminarios basados en la teología de Santo Tomás, en la sapiencia de los Santos Padres, en la tradición de la Iglesia y no en algo diferente. La Iglesia necesita apóstoles dóciles que reparten el pan de la palabra de Dios y el de la eucaristía y no la política, no el poder, no el dinero, no la diplomacia.

Hay acciones triviales que mundanizan a la Iglesia, al clero; por eso se ha caído tan bajo porque se ha frivoliza la Iglesia en la parte humana, en sus ministros y en sus cardenales; de ahí viene esa expresión en Italia de bocatto di cardinale, comida de cardenal, de lujo de cardenal, gran pompa, gran banquete, cuando nuestro Señor hacía todo lo contrario. Decía el gran San Juan Crisóstomo, en el siglo V, que el lastre de los bienes materiales llevaba a la Iglesia a su corrupción; esto lo mencionaba para mostrar ese gran peligro si se confunden los medios. Esto se dio también por culpa de los fieles que, faltos de caridad, dejaban de ayudar generosamente cada uno con lo que podía y tenía; y ante esa falta de caridad y de generosidad espontánea, la Iglesia tuvo que atesorar, que guardar bienes materiales para poder satisfacer sus necesidades. De ahí vino el gran mal, ya que acaparando y acaparando se corrompen las conciencias, e igual sucedió al clero; decae la moral y se pierde la predicación de la palabra.

Hoy vemos cuán confundido está todo y por eso vemos decaer la fe. Y no la vamos a recuperar con ninguno de esos medios sino con el de siempre, con la predicación de la palabra, ese simple soplo que no es nada pero que es mucho y es todo si viene de Dios, como debe serlo la doctrina enseñada e impartida en la Iglesia y la propagación del Santo Sacrificio de la Misa. Pero hoy vemos cómo esos dos métodos han sido corrompidos, igual la palabra de la doctrina con el ecumenismo, con el modernismo, con el progresismo, ya que es adulterada; y el otro medio, la eucaristía, también pervertida por la nueva misa.

Entonces, ¿de qué nos vamos a extrañar?, ¿cómo vamos a querer que haya fe, que crezca la Iglesia si se corrompen, a propósito, a instancias de Satanás, esos dos medios de la propagación de la Iglesia, de la de la fe, de los medios de conversión de las almas; esa es la triste realidad. Y por eso hay que ser fieles a la Misa tridentina, a la Misa Romana, católica, apóstolica, porque es ésta la que San Pío V codificó para que nadie osara tocarla ni mancharla, canonizándola para siempre, exenta de todo error y de toda profanación, y no la nueva misa que es protestantizante, que no es romana, que no es católica sino ecuménica para atraer a los demás que no la aceptan, como los protestantes. Esa es la gran diferencia, y por eso se necesitan verdaderos sacerdotes, valientes y bien instruidos, bien formados para que puedan así propagar la Iglesia y la fe con la palabra de la doctrina, con el pan de la doctrina, con el de la verdadera eucaristía, el de la verdadera misa y no de una nueva rubricada a gusto y placer de los protestantes que odian a la Iglesia católica y que rechazan el sacrificio incruento del altar, la Santa Misa.

Pidamos a nuestra Señora, a la Santísima Virgen María, que podamos retener en nuestra memoria todo esto y así difundir la fe y se salven las almas. +

PADRE BASILIO MERAMO
20 de julio de 2003

sábado, 7 de julio de 2012

LA DANZA MACABRA



Ahora sabemos por qué Monseñor Fellay pudo decir y afirmó, sin que la gran mayoría de los sacerdotes, incluídos los otros tres obispos, que se le oponen mediocremente y de los fieles, no advirtieran que aceptaba el 95% del concilio Vaticano II, por inaudito que parezca. Pues bien, ahora lo sabemos, ya que Monseñor Fellay en su dialéctico vaivén (o danza macabra) nos lo hace ver cuando dice que no hay que ver en el Concilio Vaticano II, una superherejía, aunque toda la revolución litúrgica, moral y doctrinal, se fundamenta en dicho Concilio, (Carta a los tres Obispos del 14 de Abril del 2012).

Dice además, cual gurú iluminado por la luz divina, que le hace ver (le revela) en su mística alma, que se ha exagerado viendo los errores que no proceden del Vaticano II sino de su mala aplicación e interpretación, cosa que siempre dijo el modernista Cardenal Ratzinger y casi toda la línea media liberal, pero conservadora. Lo cual siempre fue rechazado por Monseñor Lefebvre, pues los errores no se deben a malas interpretaciones, sino al Concilio en sí mismo.

El fruto de los dos años de conversaciones y diálogos acuerdistas, muestran hoy sus efectos en el comprimido cerebro de Monseñor Fellay, que ahora logra ver y comprender esto que al parecer antes no veían las lerdas neuronas de su masa encefálica, pero que ahora transcurrido ese tiempo de diálogo doctrinal, se enciende la chispa que lo ilumina y ve no como errores del Concilio, sino que provienen de una mala comprensión; EUREKA exclamo Arquímides , y menos mal que salió del agua que lo hubiera ahogado en su descubrimiento al permanecer extasiado en él.

Por si esto fuera poco, alega una tercera razón que lo reafirma en su posición cuasi infaliblemente confirmado en la mística gracia de Dios. Hay cosas más importantes que el controvertido Concilio Vaticano II, cual manzana del paraíso, o en su sucedáneo suizo, la manzana de Guillermo Tell. Puesto que la Iglesia tiene problemas aún más importantes y somos ante todo los hijos de la Iglesia y no los hijos de la Resistencia al Concilio Vaticano II.

Ahora vemos el núcleo de la constante dialéctica del vaivén de Monseñor Fellay (su doble lenguaje) cual marioneta movida por invisibles hilos que lo hacen danzar su macabro baile. Y a todo el que no se le someta al ritmo de su melódica música, lo amenaza o lo decapita, pues como el Flautista de Hamelin, lo que hace es encantar ratas ahogándolas en el rio.

Así se ve como excluye a un Obispo, Monseñor Williamson, de las ordenaciones y del Capítulo General, o a última hora decide no ordenar los monjes de Avrille, de Morgon, hasta que no certifiquen su lealtad ante él. Espero que todo esto no sea un síntoma del llamado mal de los Alpes, a buen entendedor pocas palabras, y más si el gran jefe es un gurú alpino, con mitra y poder, sostenido invisiblemente por la Roma Apóstata y Anticristo, cumpliéndose así ante nuestros incrédulos ojos las profecías de La Salette.

P. Basilio Méramo
Bogotá, Julio 5 de 2012

domingo, 1 de julio de 2012

FESTIVIDAD DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Este cuarto domingo después de Pentecostés coincide con la Festividad de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo. Fiesta que instituyó el papa Pío IX y que Pío XI la extendió a toda la Iglesia, solemnizándola; por tanto, prima sobre el domingo como fiesta de primera clase, reemplaza la Misa del domingo porque las fiestas de nuestro Señor son las mismas que las del domingo en valor. ¿Y qué nos dice?

Nos recuerda la sangre de nuestro Señor, su Sacrificio, su Muerte, su Pasión y nuestra Redención operada en la Cruz. Redimidos, rescatados, liberados de las garras del demonio, del infierno, de la condenación eterna del pecado. Por eso San Agustín decía que la humanidad era condenada en ese sentido por la impronta del pecado, irremediable, irreparable, pero que eso nos mereció la intervención de nuestro Señor y por eso él exclama: “¡Oh feliz culpa que nos diste tan grande Redentor!”. A nuestro Señor que nos redime en la Cruz y nosotros nos aplicamos esa Redención, sus frutos de salvación, asistiendo a la Misa.

Por eso no es lo mismo el Misterio de la Redención, que el Misterio de la Salvación. Y tampoco es lo mismo como acontece en la liturgia moderna, en la pseudoliturgia de una pseudoiglesia, de una pseudoreligión que quiere pasar como verdadera y equipara la Redención al Misterio Pascual. Eso es un error. La Pascua, que es la Resurrección de nuestro Señor, implica la muerte que tuvo nuestro Señor en la Cruz; pero en la Santa Misa no se tiene simplemente simbolizada, o significada la Pascua, sino la muerte de nuestro Señor en la Cruz y por lo mismo es un Sacrificio propiciatorio por nuestros pecados y no una simple conmemoración de lo que aconteció en la Cruz, de lo que le pasó a nuestro Señor, como quería Lutero.

Con la Misa no anunciamos la Pascua, anunciamos la Muerte de nuestro Señor y de modo indirecto la Resurrección. Directa, evidente, objetivamente la Muerte y no la Resurrección. Entonces la Misa no es la conmemoración de la Pascua de nuestro Señor y mucho menos la conmemoración de la Pascua del Antiguo Testamento de los judíos; eso es tergiversar, prostituir la Misa; eso fue lo mismo que hizo Lutero. Por eso para ellos es una cena, un ágape, pero no un sacrificio verdadero que se reactualiza, se renueva; se vuelve a hacer en cada Misa el mismo Sacrificio de la Cruz renovado incruentamente sobre el altar. La diferencia consiste en el modo: en la Santa Misa es incruento y en la Cruz fue cruento, hubo derramamiento de sangre.

Por lo mismo son esenciales las palabras en la consagración del cáliz que hacen alusión al derramamiento de la sangre de nuestro Señor, porque fue a través de su Muerte y de esa separación, representada en la separación de la sangre de su cuerpo. La doble consagración simboliza la Muerte de nuestro Señor, la simboliza y la realiza y esto hay que tenerlo presente, sin adulterar el significado de nuestra Redención, de la Muerte de nuestro Señor; debemos evitar que se confundan los términos.

Al confundir los términos se niegan las verdades esenciales definidas por el concilio de Trento, porque detrás de todo esto hay herejía, y más que herejía hay una gran apostasía que muy pocos perciben. La mayoría de la gente, mucha de buena fe, sigue el error y por lo mismo hay que predicar la verdad para que si se está en el error de buena fe, oyendo la verdad se salga de él y eso es lo que en la misa de hoy se recuerda, nuestra Redención por el derramamiento de la Sangre, de la Muerte de nuestro Señor en la Cruz para rescatarnos del infierno de la muerte eterna, de la separación eterna de Dios. Para que no odiemos a Dios sino que le amemos y eso es lo que quiere la Iglesia, que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todo nuestro espíritu.

No es que el alma sea distinta al espíritu, como piensan los gnósticos, sino que nuestra alma es espiritual, porque las plantas y los animales tienen alma vegetativa, alma animal, pero nuestra alma no es vegetativa ni animal sino espiritual; es un alma racional y espiritual y por eso inteligente y libre para que con la inteligencia conozcamos a Dios y con la voluntad le amemos sobre todas las cosas. Ese es el primer mandamiento. Y demuestro ese amor cumpliendo al asistir al culto divino, al verdadero culto de Dios los domingos y no a una parodia de misa, una cuasi misa, una apariencia ya que no se define como lo que es, sino a la manera que la entienden los luteranos y los protestantes y esa no es nuestra fe.

Así que en esta fecha de la fiesta de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor, nosotros, que bebemos de Ella cuando comulgamos, ya que en la Hostia, por concomitancia, está también la Sangre de nuestro Señor, por eso no es necesario comulgar bajo las dos especies.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que nos beneficiemos de la Sangre de nuestro Señor para que no sea derramada inútilmente y así salvar el alma y dar mayor gloria a Dios. +

PADRE BASILIO MÉRAMO
1 de julio de 2001

viernes, 29 de junio de 2012

LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Hoy celebramos la fiesta de primera clase de San Pedro y San Pablo, por eso prima sobre el domingo, que es de segunda clase. La Iglesia ha querido resaltar el martirio de estos dos apóstoles, de estos dos pilares de la Iglesia, y por eso los ornamentos rojos, por su sangre derramada; por estos dos hombres que hicieron la gloria de la Iglesia. San Pedro, primer Papa, y San Pablo, apóstol de los gentiles. Sin embargo, San Pablo no era uno del grupo de los doce apóstoles, por eso tal vez dice de sí mismo que era como un añadido. Si miramos bien, hubo catorce apóstoles, los doce primeramente, de los cuales uno, traidor, Judas, que lo reemplaza San Matías y entonces son trece y San Pablo que viene como de postizo.

No obstante, la Iglesia se acuerda más de San Pablo que de los otros, por ser el gran apóstol de los pueblos de los gentiles, por su celo, por su generosidad. Queda, pues, equiparado en la transmisión del vangelio a San Pedro. Y la divina Providencia quiso que muriera el mismo día en Roma. El uno en lo que es el actual Vaticano, que murió mártir allí en el circo de Nerón que es la plaza de San Pedro, y enterrado cerca de ahí mismo donde está ahora la Basílica de San Pedro, bajo la cúpula que hizo Miguel Ángel; exactamente debajo se descubrieron los restos mortales de San Pedro, y que ahí mismo también estaba la antigua Necrópolis, el antiguo cementerio de los paganos.

San Pedro fue sepultado un poco más allá; se sabe por la tradición que allí estaba la tumba de San Pedro, pero luego, con el correr de los tiempos, quedó puesto en duda hasta que con Pío XII se verificó esa realidad. Todo eso se puede ver debajo de la Iglesia de San Pedro, y fue rellenado por Constantino el Grande para hacer la primera basílica.
San Pablo muere cerca de donde lo sepultaron, donde actualmente es la Basílica de San Pablo en el sur de Roma y fue decapitado allí donde su cabeza cayó y rebotó tres veces, y por eso se le llama Tres Fontanas, por haber tres fuentes de agua.

Nos podemos imaginar lo que sería para la Iglesia naciente ese doble martirio del primer Papa y del gran apóstol el mismo día, ¡que desolación! Sin embargo, la Iglesia no se acabó; nacía de esa sangre vertida por los judíos, porque vemos por los Hechos de los apóstoles cómo Herodes mandó matar a Santiago por obra de los judíos y, como eso les hizo gracia y les gustaba, entonces quiso agradarles atrapando al jefe, a San Pedro. Por un milagro el ángel lo saca de su prisión, pero no obstante la Providencia quiso que el primer Papa muriera mártir, que diera el ejemplo, que la Iglesia fructificara por la sangre, porque nació de la sangre de nuestro Señor.

Y por eso la Iglesia continúa, por la sangre en cada misa, que se derrama místicamente sobre el altar, pero realmente incruenta Señor, porque eso es la Misa; no es la Pascua, es la muerte de nuestro Señor y sin ella no hubiera existido Pascua y por eso, lo que hoy se dice Misa no lo es, si no se define como la muerte, el derramamiento sin sangre, el mismo sacrificio del Calvario realizado incruentamente, sacramentalmente, sobre el altar y no la Pascua del Señor. Eso es desconocer paladinamente qué es la Iglesia y qué es la Santa Misa.
Así, la Iglesia nace de la sangre de nuestro Señor y se proyecta a lo largo de todos los tiempos renovando el santo sacrificio del calvario sobre los altares; por eso el odio inconmensurable de Satanás, de los judíos y de los masones que son los enemigos de la Iglesia. Vemos cómo, a instancia de los judíos Herodes17, mata a Santiago, primer mártir de los apóstoles, y captura a San Pedro para satisfacer y para congraciarse con los pérfidos y malditos judíos, que lo serán hasta que se conviertan.

Por eso es una gran patraña y mentira decir que los judíos son nuestros hermanos mayores y de que no hay enemigos en la Iglesia. Sí los hay, y hoy más que nunca, porque ahora están dentro de ella, judaizándola, porque hoy ya no quieren hacer mártires, porque el diablo está cansado de hacerlos ya que sabe que eso no le sirvió para nada. Ahora va a podrir la Iglesia por dentro sin que nadie se dé cuenta; la termita está carcomiendo la viga y no se ve nada por fuera; esa es la gran crisis que hoy padecemos. Por eso nosotros, al recordar el martirio de estos dos grandes apóstoles, debemos también evocar el deber de mantener en alto la confesión de la fe.

San Pedro fue designado por nuestro Señor la Piedra sobre la cual edificaría su Iglesia, por la confesión que él hizo de la divinidad de nuestro Señor. Por eso todos los Papas confirman la fe a la Iglesia. Es aberrante, es antinatural y anticatólico, es diabólico que haya un Papa que no se reafirme en la fe a la Iglesia, eso es algo inaudito, inaceptable, inadmisible. Es deber de San Pedro y de todos sus legítimos sucesores confirmar a sus hermanos en la fe y para eso tienen la infalibilidad.
Por eso, mis estimados hermanos, es una aberración que Juan Pablo II, Papa de la Iglesia católica, no nos confirme en la fe. Si pudiera decírselo en la cara se lo diría, porque no es admisible, ni aun dejar de hacerlo por cobardía, porque así han muerto mártires los primeros cincuenta Papas, por confesar la fe, por no claudicar, y si alguno tuvo un tropezón se volvió a levantar. Pero que nosotros tengamos año tras año que desobedecer para guardar la fe porque no somos confirmados en ella por aquel que debiera hacerlo es terrible.

Por eso es un verdadero misterio de iniquidad contra el cual está garantizada la victoria de la Iglesia; eso lo vemos en el Evangelio de hoy: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”, aunque Satanás se meta dentro, aunque el anticristo se vaya a introducir en la Iglesia como lo dice nuestra Señora en La Salette: “Roma perderá la fe y será sede del anticristo”. No obstante la Iglesia triunfará, el infierno no vencerá a la Iglesia a pesar de todos los males que vemos y que podremos ver ahora, peor porque no hemos llegado al culmen, pero allí muestra nuestro Señor su divinidad y la de la Iglesia imbatible, que aunque caiga en manos de Satanás no la podrá destruir, ¿por qué? Porque la Iglesia es indefectible en lo que tiene de esencial; destruirá los templos, los sacerdotes, los obispos e inclusive al mismo Papa, pero a la institución divina no; ese es otro gran misterio.

Hay que permanecer entonces fieles en medio de esta hecatombe, y por eso, recordar esa fidelidad de estos dos grandes paladines de la Iglesia que murieron el mismo día y que, sin embargo, en lugar de desaparecer la Iglesia iba a crecer porque la sangre de ellos es simiente de cristianos y esa fortaleza se recibe de Dios, del Espíritu Santo para que no nos olvidemos de confesar a nuestro Señor.

Es más, algún fiel avisado podrá decir que no es San Pedro el único que proclamó las palabras de su confesión porque en el Evangelio también está la confesión de Natanael, quien dijo lo mismo: “Tú eres el Hijo de Dios” y, sin embargo, ¿por qué no lo hizo Papa aunque también lo alabó nuestro Señor como lo hizo con San Pedro? Santo Tomás responde; porque San Pedro lo hizo como lo dice el mismo Evangelio, iluminado por Dios, por el Padre que le reveló, le manifestó a San Pedro esa verdad. Fue una proclamación, un acto de fe, mientras que Natanael lo dijo por conjetura, por un razonamiento humano de acuerdo con lo que él veía con su inteligencia, pero sin tener esa luz de la fe sobrenatural.

Por eso no todo el que dice “Señor, Señor, Dios”, tiene fe, lo tengo que decir, con fe sobrenatural y no como una conjetura o convicción mía de orden natural, porque aun los paganos, no lo olvidemos, creían en Dios. De ahí el carácter sobrenatural de nuestra fe y la importancia de la confesión doctrinal de San Pedro, dejándonos ese ejemplo de su martirio para el cual todo católico debe estar preparado. Diferente es que Dios lo requiera, porque Él sabe si tenemos que morir mártires o no; pero por lo menos afrontemos este sacrificio moral y espiritual por el que pasamos los verdaderos fieles, para que lo llevemos con integridad; que sepamos por qué sufrimos, por qué se nos persigue, para que no seamos ni tontos ni bobos, ni cobardes y para que demos verdadero testimonio, haciendo nuestro apostolado en medio de una partida de herejes, que pueden ser nuestra familia, nuestros superiores en el trabajo o en lo que fuera y tener la integridad doctrinal para confesar la fe sin importarnos nada de lo que piensen de nosotros.

Esa es la misión de un católico hoy día y no la de estar preguntando: ¿y qué hacemos? y ¿qué hago? Lo que se debe hacer es no ver televisión, no estar leyendo todo el día revistas estúpidas o perdiendo el tiempo en tonterías y en bobadas; por eso la Iglesia anda como anda, porque la calidad de la fe de sus integrantes ha decaído, es mediocre, en el Vaticano, en los curas y en los fieles y por eso vemos esta postración y decadencia religiosas. Que después no la vayamos a suplir con devociones accidentales más sentimentales que nada; creemos que porque le ponemos a veinte santos una vela ya somos buenos católicos. Y es que no sabemos dónde estamos parados, no sabemos qué decir cuando nos dicen herejes, excomulgados, rebeldes, o lefebvriano o como sea. No nos asustemos; si todo eso nos pasa es porque no sabemos hasta qué punto Dios nos está dando la gracia y nosotros no correspondemos.

La fe es un testimonio que hay que dar por la palabra y con la vida y es el que han dado los mártires, como el de San Pedro y de San Pablo; esa es la fiesta que hoy celebramos. Que así nosotros podamos también hoy dar prueba de la verdad, esa es la misión de la Iglesia para que el mundo se convierta. Pero si el mundo no se transforma no es culpa mía o de la Iglesia; el que se conviertan o no ya es falta de cada uno; eso solamente lo sabe Dios. Ese testimonio es el que falta hoy; pero entonces viene el de los “Testigos de Jehová”, de los protestantes, de los adventistas y de todas esas divisiones y subdivisiones del protestantismo. También está dentro de la Iglesia modernizada también con el movimiento de esto y de lo otro, con los catecúmenos por aquí.

Y ¿de todo eso, qué resulta? Nada, porque es mentira. Por eso estamos sufriendo este martirio moral para todo aquel que es verdadero católico. Y el que no quiere sufrir, entonces se pasa a la gran corriente, se tira al río y que lo arrastre; lo más fácil es decir: “Yo estoy con el Papa, con el Vaticano, con los obispos y con todo lo que ellos digan”. Pues no, estoy con el Papa y con Roma y con el Vaticano tal cual como Cristo ha querido que sea, proclamando la fe. Pero, si no la proclaman, si Roma no es la eterna, la de la verdad sino la moderna y la del error, a ella no se le puede obedecer.

Tengamos en claro lo que nos dice ese gran papa San León Magno, quien enfrentó a Atila, lo paró y decía de Roma que era la gran señora de todas las naciones y que se vanagloriaba de no rechazar ninguna religión porque las consideraba a todas buenas; eso era Roma antes de que San Pedro llegará allí, era la capital del Imperio Romano, del orbe culto, porque lo demás era barbarismo. Esa Roma que se señoreaba sobre tantas naciones se vanagloriaba de no rechazar ninguna religión porque las consideraba a todas buenas y válidas, y hoy ¿qué podemos pensar si Roma deja de testimoniar la verdad y considera todas las doctrinas como buenas? Esa no es la Roma de San Pedro, es la Babilonia, es la Roma pagana, mis estimados hermanos.

En eso consiste justamente el ecumenismo. ¿Acaso no lo hemos visto? “Vengan todas las religiones aquí a Roma, al Vaticano, total, todas tienen algo de bueno”. Eso es ejemplo de la Roma pagana y no de la cristiana. Entonces está claro que no se puede obedecer al error; por eso nosotros, los verdaderos católicos fieles al papado romano instituido por nuestro Señor, en el fondo somos los más obedientes al Papa y a Roma.

No somos herejes ni ortodoxos que no creen en el sumo pontificado, pero tampoco somos católicos imbéciles, sino católicos lúcidos con la luz del Evangelio, esa luz que los ecumenistas rechazan; le niegan a la Iglesia ese atributo exclusivo de ser la luz del mundo para igualarla a las falsas religiones y digo todo esto con dolor y con miedo de escandalizar, no por lo que menciono sino por la debilidad que puede haber, fragilidad en algunos de ustedes que no estén prevenidos; como al niño que no está preparado para comerse un bistec hay que darle nada más leche, porque si se le da carne se le atora y puede morir atragantado al no tener dientes para masticar.

Ya es tiempo de que seamos adultos, dejémonos de niñerías, porque la hora es trágica, creo que es mi deber y por eso insisto y lo digo; no sabemos cuánto tiempo tengamos, entonces estemos preparados. Que la fiesta de hoy tenga ese significado tan importante para la Iglesia, y que sigamos el modelo de San Pedro y San Pablo y de todos los Santos mártires para que podamos permanecer verdaderamente fieles y auténticos católicos; que podamos santificarnos en esta gran crisis que nos acrisola como el fuego al oro y nos purifiquemos de nuestras miserias, de nuestra bobería, de nuestra estupidez y que con verdadera humildad estemos dispuestos a morir por la verdad, por la Iglesia católica, por nuestro Señor Jesucristo. Ese es el ejemplo que nos dan hoy San Pedro y San Pablo.

Pidamos a la Santísima Virgen María que nos socorra, que nos asista como a sus tiernos hijos para que no seamos devorados por Satanás. +

PADRE BASILIO MÉRAMO
29 de junio de 2003

domingo, 24 de junio de 2012

Natividad de San Juan Bautista 24 de Junio

Tomado de la Catena Aurea, San Lucas 1, 57-80:


Lc 1, 57-58
Mas a Isabel se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron sus vecinos y parientes que el Señor engrandeció su misericordia con ella, y se congratulaban. (vv. 57-58)
San Ambrosio
Si observas con diligencia, notarás que la palabra plenitud nunca se emplea sino en la generación de los justos. Por eso se dice aquí: "El tiempo de Isabel se ha cumplido". La vida del justo tiene, pues, la plenitud. Mas los días de los impíos son vanos.
San Juan Crisóstomo
El Señor quiso retardar el parto de Isabel para que aumentase la alegría y aquella mujer se hiciese más célebre. Por lo cual sigue: "Y oyeron sus vecinos". Los que habían conocido su esterilidad fueron testigos de la gracia divina. Ninguno se marchaba en silencio después de haber visto al infante, sino que alababan a Dios porque lo había concedido de un modo inesperado.
San Ambrosio
El nacimiento de los santos produce la alegría de muchos, porque es un bien general. La justicia es una virtud común; por esto, en el nacimiento de un justo procede algún signo de lo que será su vida y se designa la gracia de la virtud que ha de seguir (figurada en la alegría de los vecinos).


Lc 1, 59-64
Y aconteció que al octavo día vinieron a circuncidar al niño, y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre dijo: "De ningún modo, sino Juan será llamado". Y le dijeron: "Nadie hay en tu linaje que se llame con este nombre". Y preguntaban por señas al padre del niño cómo quería que se le llamase. Y pidiendo una tableta, escribió diciendo: "Juan es su nombre". Y se maravillaron todos. Y luego fue abierta su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. (vv. 59-64)
San Juan Crisóstomo, homiliae in Gen., 39
La ley de la circuncisión se dictó primeramente a Abraham, en señal de distinción, para que la descendencia del patriarca se conservase limpia y así pudiese obtener los beneficios prometidos. Pero cuando se consuma lo convenido en un pacto, se quita la señal que se había puesto. Así pues, por Jesucristo, cesando la circuncisión, sucedió el bautismo; mas antes convenía circuncidar a Juan. Por esto se dice: "Y aconteció que al octavo día vinieron". Había dicho el Señor ( Gén 17,12): El niño de ocho días será circuncidado entre vosotros. Me parece que esta medida de tiempo fue establecida por la divina clemencia por dos razones. Primeramente para que en edad tan tierna se sufra mejor el dolor del corte de la carne; en segundo lugar para que aprendamos de estas operaciones que esto se hacía para señal, pues un tierno niño no puede discernir lo que se hace con él. Después de la circuncisión se imponía un nombre. De donde prosigue: "Y llamaban,...". Esto se hacía así porque primero se debe tomar el signo de Dios y después el nombre humano. O porque ninguno, si primeramente no renuncia a las cosas de la carne -que es lo que significa la circuncisión-, es digno de que se inscriba su nombre en el libro de la vida.
San Ambrosio
El Santo Evangelista hizo bien al prenotar que muchos creyeron que el niño debía llamarse Zacarías, como su padre; a fin de que se observe que no desagradó a la madre el nombre de alguno de la familia, sino que el Espíritu Santo le inspiró aquél que el Angel había anunciado ya a Zacarías. Y ciertamente que él no pudo declarar a su mujer el nombre del hijo, sino que Isabel aprendió por inspiración lo que no había aprendido del marido. De donde sigue: "Y respondiendo", etc. No os admiréis de que esta mujer cite un nombre que no ha oído, puesto que el Espíritu Santo, que había mandado al Angel, se lo reveló a ella. Ni podía ignorar al precursor el que había vaticinado a Cristo. Y por esto sigue: "Y le dijeron", etc., para que se entienda que éste no es un nombre de familia, sino de profeta. También se pregunta a Zacarías por señas. Y prosigue: "Y preguntaban por señas al padre del niño", etc. Pero como la incredulidad le había quitado el oído y el habla, lo que no podía decir con la voz lo dijo con las manos y con las letras. Prosigue: "Y pidiendo una tableta, escribió, diciendo: Juan es su nombre", etc. Esto es, no somos nosotros quienes le ponemos el nombre, sino que ya lo ha recibido de Dios.
Orígenes
Zacarías significa el que se acuerda de Dios 1, Juan significa el que manifiesta a Dios 2. Además, la memoria se refiere a lo que está ausente y la demostración se refiere a lo que está presente. Por tanto Juan debía expresar, no la memoria de Dios como ausente, sino que debía señalarlo con el dedo como presente, diciendo ( Jn 1,29): "He aquí el Cordero de Dios".
San Juan Crisóstomo
Este nombre de Juan significa también gracia de Dios. Y como Isabel había concebido ese hijo por la acción de la gracia de Dios, no por la de la naturaleza, inscribieron en el nombre del niño el recuerdo de ese beneficio.
Teofilacto
Y porque el padre, mudo, concordó con su mujer acerca de este nombre del niño, sigue: "Y se maravillaron todos", etc. Ninguno había entre todos sus parientes que llevase este nombre, para que alguno pudiese decir que antes lo habrían pensado los dos.
San Gregorio Nacianceno, oratio 12
Una vez que hubo nacido San Juan, rompió el silencio de Zacarías. Y por ello sigue: "Al punto se abrió su boca". Era, pues, absurdo que cuando la voz del Verbo se dejase oír, el padre continuase mudo.
San Ambrosio
Con razón se desató en seguida su lengua, porque aquella a quien había atado la incredulidad, debía ser soltada por la fe. Creamos también nosotros, para que nuestra lengua -que está ligada con los vínculos de la incredulidad- se desate por la voz de la razón. Escribamos en el espíritu los misterios, si queremos hablar; escribamos al Precursor de Cristo, pero no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón. Pues el que nombra a Juan, vaticina a Jesucristo. Sigue, pues: "Y hablaba bendiciendo a Dios".
Beda
En sentido alegórico, la celebrada natividad de Juan es la gracia incoada del Nuevo Testamento, a la cual los vecinos y parientes querían más bien imponer el nombre de su padre que el de Juan. Porque los judíos, que estaban como unidos a él por afinidad con la observancia de la ley, querían más seguir la justicia que procedía de la ley que recibir la gracia de la fe. Pero la madre con palabras y el padre con letras procuran pronunciar el vocablo Juan -esto es, gracia de Dios-. Porque la misma ley, los salmos y los profetas, predican la gracia de Jesucristo con clarísimos oráculos. Aquel sacerdocio antiguo, con las sombras figurativas de ceremonias y sacrificios, le da también testimonio. Con razón Zacarías habla en el octavo día después de nacido su hijo; porque por medio de la resurrección del Señor, que se verificó dentro del octavo día -esto es, después del día séptimo, o sea el sábado-, se dieron a conocer los secretos del sacerdocio legal.
Notas
1. También puede decirse: Yavé se acordó de nuevo.
2. Juan: Yavé se ha compadecido.


Lc 1, 65-66
Y vino temor sobre todos los vecinos de ellos, y se extendieron todas estas cosas por todas las montañas de la Judea. Y todos los que las oían las conservaban en su corazón diciendo: "¿Quién pensáis que será este niño?" Porque la mano del Señor era con él. (vv. 65-66)
Teofilacto
Así como todo el pueblo estaba admirado del mutismo de Zacarías, así también se admiró cuando lo oyeron hablar. Por esto se dice: "Y vino temor sobre todos los vecinos,...", a fin de que esos dos prodigios hiciesen pensar algo grande acerca del recién nacido. Todo esto se disponía así, a fin de que, el que debía ser testigo de Cristo, fuese también digno de fe. De donde sigue: "Y todos los que las oían las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién pensáis que será?".
Beda
Signos previos abren al precursor el camino de la verdad y el futuro profeta es recomendado por oráculos que lo preceden. De donde sigue: "Porque la mano del Señor estaba con él".
Glosa
Dios era quien hacía estos prodigios en él, los cuales no hacía San Juan, sino la mano divina -o lo que es lo mismo, su diestra-.
Griego
En sentido místico, es el temor saludable que produjo la predicación de la gracia de Jesucristo en el tiempo de la resurrección del Señor, no solamente a los judíos -que eran vecinos, ya por el país, ya por el conocimiento de la ley- sino también a los gentiles, moviendo sus corazones. Y la fama de Jesucristo no sólo franqueó las montañas de Judea, sino también todas las cumbres del reino del mundo y de la sabiduría mundana.


Lc 1, 67-68

Y Zacarías, su padre, fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó diciendo: "Bendito el Señor Dios de Israel, porque visitó e hizo la redención de su pueblo". (vv. 67-68)
San Ambrosio
Dios, bueno y fácil en perdonar los pecados, no sólo restituye lo quitado, sino que concede además bienes inesperados. Ninguno, pues, desconfíe. Ninguno, recordando sus antiguos delitos, desespere de los premios de Dios. Dios sabe mudar su sentencia si tú sabes enmendar tu pecado. Por ello se dice: "Y Zacarías fue lleno del Espíritu Santo".
San Juan Crisóstomo
Esto es, por obra del Espíritu Santo. No obtuvo la gracia del Espíritu Santo de un modo cualquiera, sino de lleno. Resplandecía en él el espíritu de profecía. Por ello prosigue: "Y profetizó".
Orígenes
Zacarías, lleno del Espíritu Santo, anuncia dos profecías: una de Cristo, otra de Juan. Lo cual se demuestra claramente por medio de sus palabras, en las que habla ya del Salvador como si estuviese presente y como si ya viviese en el mundo, diciendo: "Bendito el Señor Dios de Israel, porque visitó".
San Juan Crisóstomo
Bendiciendo Zacarías a Dios, anuncia que ya ha visitado a su pueblo; ya se quiera entender a los israelitas materiales -porque había venido a las ovejas que habían perecido de la casa de Israel- ( Mt 15,24), ya a los espirituales -esto es, a los fieles-, que fueron dignos de esta visita, haciendo eficaz para sí mismos la provisión divina -esto es, su providencia-.
Beda
Visitó, pues, el Señor a su pueblo, como desfallecido por una larga enfermedad; y lo redimió, como del pecado, comprándolo con la sangre de su Unigénito Hijo. Y como Zacarías conocía que pronto se iba a sacrificar, según costumbre de los profetas, lo cuenta ya como hecho. Dice, pues: "A su pueblo", no porque le halló suyo cuando vino, sino porque visitándolo lo hizo suyo.


Lc 1, 69
"Y nos suscitó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo". (v. 69)
Teofilacto
Parecía que Dios se dormía, mirando muchos pecados; pero encarnando al fin, se despertó y aplastó a los demonios que nos aborrecían. Y por esto dice: "Y nos suscitó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo".
Orígenes
Porque Jesucristo nació de la descendencia de David, según la carne. De donde se dice: "Un cuerno de salvación para nosotros en la casa de David". Así como se dice en otro lugar: "Le ha hecho una viña en el cuerno, esto es, en Jesucristo" ( Is 5,1).
San Juan Crisóstomo, Serm. de Anna, 4
Con el nombre de cuerno designa el poder, la gloria y la fama, tomándolo metafóricamente de los animales brutos, a quienes Dios ha dado cuernos para su defensa y para su gloria.
Beda
El reino de Cristo Salvador se llama también cuerno de salvación; porque todos los huesos están cubiertos de carne, mas el cuerno supera a la carne. Por eso el reino de Jesucristo se llama cuerno de salvación, con el cual se superan el mundo y los goces de la carne. Para figurar ese reino, David y Salomón fueron consagrados con el cuerno del óleo para gloria de su reino.

Lc 1, 70
"Como habló por boca de sus santos Profetas, que ha habido en todo tiempo". (v. 70)
Teofilacto
Que Cristo nacería de la casa de David, lo anuncia Miqueas diciendo: "Y tú Belén, tierra de Judá, no eres la menor; porque de ti nacerá el jefe que rija mi pueblo de Israel" ( Miq 5,1-3). Mas todos los Profetas hablaron de la encarnación; por eso se dice: "Como habló por boca de los santos profetas,...".
Griego
Con lo cual declara que Dios habló por ellos, y que no es humano lo que dijeron.
Beda
Dice, pues: "Que ha habido en todo tiempo", porque toda la Escritura del Antiguo Testamento es un anuncio profético de Jesucristo; pues el mismo padre Adán y los demás patriarcas dan testimonio con sus hechos a su ministerio.


Lc 1, 71
"Para salvarnos de nuestros enemigos y de todos los que nos aborrecen". (v. 71)
Beda
Habiendo dicho antes: "Nos ha suscitado un cuerno de salvación", explica a continuación lo que había dicho, añadiendo: "Para salvarnos de nuestros enemigos", como diciendo: "Nos ha suscitado un libertador de nuestros enemigos y de todos los que nos aborrecen".
Orígenes
No creamos que ahora se diga de los enemigos corporales, sino de los espirituales. Vino el Señor Jesús, fuerte en la batalla, a destruir a todos nuestros enemigos para librarnos de sus asechanzas y tentaciones.

Lc 1, 72-73
"Para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo Testamento: juramento que juró a nuestro padre Abraham, que nos daría". (vv. 72-73)
Beda
Había dicho que el Señor nacería de la familia de David, según los vaticinios de los profetas. Dice que nos libertará para cumplir la alianza que hizo con Abraham, porque la reunión de los gentiles y la encarnación de Jesucristo se habían prometido principalmente a estos patriarcas. Pone a David en primer lugar porque a Abraham fue prometida la santa asamblea de la Iglesia, y a David le fue anunciado que Jesucristo nacería de él. Y por tanto, después de lo que se ha dicho de David, añade lo que se refiere a Abraham, diciendo: "Para hacer misericordia con nuestros padres".
Orígenes
Yo pienso que a la venida del Señor Salvador, Abraham, Isaac y Jacob gozaron de su misericordia, pues no es creíble que los que vieron antes su día y se alegraron, después a su venida, no recibiesen utilidad alguna de parte de él, puesto que está escrito: "Dando la paz con la sangre de su cruz, ora sobre la tierra, ora en los cielos" ( Col 1,20).
Teofilacto
La gracia de Cristo se extiende también hasta aquellos que habían muerto, porque por El resucitaremos no sólo nosotros, sino los que murieron antes de su venida. Y usó de su misericordia con nuestros padres, puesto que colmó su esperanza y su deseo. Por esto sigue: "Y acordarse de su santo testamento", esto es, del que se dijo: "Yo te colmaré de beneficios, y te multiplicaré" ( Gén 22,17). Y así se ha multiplicado Abraham en todas las naciones que, imitando su fe, se han hecho hijas adoptivas suyas. Y los patriarcas, viendo que sus hijos recibían tales beneficios, se congratulan y reciben también en sí mismos igual misericordia. Por lo cual prosigue: "Conforme juró a nuestro padre Abraham que nos concedería este don".
San Basilio, in Psalmo, 29
Nadie se crea autorizado, sin embargo, para jurar al oír que el Señor hizo este juramento a Abraham, porque así como cuando se habla de la ira de Dios no se trata de la explosión pasional, sino de una acción de justicia, así tampoco jura Dios como lo hace el hombre -siendo para nosotros juramento su palabra- porque expresa la verdad, cumpliendo de un modo inmutable lo que ha prometido.


Lc 1, 74
"Para que, libertados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor". (v. 74)
San Juan Crisóstomo
Habiéndonos dicho que de la casa de David nacería en abundancia la salud para nosotros, manifiesta que por la misma participamos de la gloria y evitamos los maleficios del enemigo. Por esto dice: "Para que, librados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor". Para alguno será difícil de comprender la relación que existe entre estas dos cosas, porque muchos evitan el peligro, pero pierden la vida gloriosa, como el criminal a quien pone en libertad la indulgencia del monarca. Mientras que, por el contrario, otros gozan de la gloria, por la cual han tenido que exponerse al peligro, como el guerrero que abrazando la carrera gloriosa de las armas se encuentra con frecuencia rodeado de peligros. Pero esta abundancia de salud salva y glorifica a la vez. Y salva librando de las manos de los enemigos, no a medias, sino admirablemente, de modo que no haya que temer ya. Por lo cual dice: "Para que, librados de las manos de nuestros enemigos, le sirvamos sin temor".
Orígenes
O de otro modo, con frecuencia se libran algunos de las manos del enemigo, aunque no sin temor. Porque, precediendo éste al peligro, puede ciertamente el hombre quedar libre de las manos de los enemigos, pero no del temor. Por esto ha dicho que la venida de Cristo nos ha sacado sin temor de las manos de los enemigos, porque no hemos sentido los efectos de sus asechanzas, habiéndonos separado de ellos de repente y conduciéndonos a la mansión de nuestra propia herencia.

Lc 1, 75
"Con verdadera santidad y justicia ante su acatamiento todos los días de nuestra vida". (v. 75)
San Juan Crisóstomo
Zacarías glorifica al Señor porque ha hecho que le sirvamos con plena confianza, no carnalmente, como Judea con la sangre de las víctimas, sino espiritualmente con las buenas obras. Y esto es lo que da a entender cuando dice: "Con verdadera santidad y justicia", porque la santidad perfecta consiste en ser justo delante de Dios, y la justicia en serlo delante de los hombres. Tal es el que cumple de una manera reverente todo lo que se refiere a los hombres. Dice, pues, no en presencia de los hombres, como los hipócritas -que son los que quieren agradarlos- sino de Dios ( Rom 2,29), y esto no sólo una vez ni por tiempo determinado, sino en todos los días y por todo el tiempo que viven. Por lo cual dice: "Todos los días de nuestra vida".
Beda
Porque aquel que antes de la muerte se separa de su servicio, o mancha con alguna acción impura la justicia de la fe, o la perfección de su conducta, o que pretende manifestarse santo y justo solamente delante de los hombres y no de Dios, no le sirve enteramente libre de las manos de sus enemigos espirituales, sino que, a imitación de los antiguos samaritanos, se afana por servir a la vez al Señor y a los dioses de la gentilidad.


Lc 1, 76
"Y tú, niño, tú serás llamado el Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos". (v. 76)
San Ambrosio
Después de haber profetizado magníficamente sobre Dios, dirige sus palabras al profeta para expresar que este beneficio procedía también del Señor, a fin de no aparecer desagradecido callando lo que le es propio, mientras refería lo de los demás. Por esto dice: "Y tú, oh niño, serás llamado el Profeta del Altísimo", etc.
Orígenes
Se apresuró sin duda Zacarías a hablar al niño, porque sabía que después de poco tiempo habría de ir a vivir al desierto y que por ello no podría disfrutar de su presencia.
San Ambrosio
Pero algunos juzgarán como un desvarío de la mente eso de hablar a un niño que sólo cuenta ocho días de vida. Pero si tenemos presente lo que precede, comprenderemos que aquel que oyó la salutación de la Virgen María antes de nacer, bien pudo entender después de nacido la voz de su padre. El profeta sabía que los oídos de un profeta que oyó la salutación de la Virgen María antes de nacer son muy diferentes de los nuestros, y no necesitan el desarrollo del cuerpo por la edad, porque cuentan con el auxilio del Espíritu divino. Tenía sentido para entender aquel que había tenido afecto para saltar.
Beda
A menos de admitir que Zacarías, tan pronto como pudo hablar, quisiera publicar los dones futuros de su hijo que él había conocido perfectamente por medio de un ángel. Comprendan, pues, los arrianos cómo Jesucristo, a quien San Juan precedía profetizándolo es llamado Altísimo, como en el Salmo: "El hombre nació en ella, y el mismo Altísimo la fundó" ( Sal 86,5).
San Juan Crisóstomo
Así como los que se asocian con los reyes son los que están más cerca de ellos, así San Juan, siendo amigo del esposo, fue quien precedió de cerca su venida. Esto es lo que se añade: "Porque irás delante del Señor a preparar sus caminos". Otros profetas anunciaron con mucha anticipación el misterio de Cristo, pero éste lo anunció tan inmediato, que él mismo lo vería y daría a conocer a los demás.
San Gregorio Magno, Moralia, 13
Todo aquél que, predicando, limpia los corazones de sus oyentes de las inmundicias de sus pecados, prepara el camino a la sabiduría que ha de venir al corazón.


Lc 1, 77
"Enseñando la ciencia de la salvación a su pueblo, para que obtenga el perdón de sus pecados". (v. 77)
Teofilacto
Cómo el precursor preparó el camino del Señor lo manifiesta añadiendo: "Para dar conocimiento de la salvación a su pueblo". Jesús es la salvación. El conocimiento de ésta, es decir de Cristo, fue dado al pueblo por San Juan, que fue el que dio testimonio de Jesucristo.
Beda
Como deseando repetir el nombre de Jesús, esto es, del Salvador, hace mención con frecuencia de la salud. Y para que no se creyera que era la salud temporal la que se prometía, añade: "Para que obtenga el perdón de sus pecados".
Teofilacto
No hubiese sido conocido el Señor de otro modo, si no hubiera perdonado los pecados del pueblo. Porque sólo es propio de Dios el perdonar los pecados.
Beda
Pero los judíos no han recibido a Cristo, prefiriendo esperar al Anticristo, porque no han querido librarse interiormente del dominio del pecado, sino exteriormente del yugo de la servidumbre humana.


Lc 1, 78
"Por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, que ha hecho que ese Sol naciente haya venido a visitarnos de lo alto del cielo". (v. 78)
Teofilacto
Porque nos perdonó Dios nuestros pecados, no en virtud de nuestras obras, sino por su gran misericordia, añade de una manera muy oportuna: "Por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios".
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Cuya misericordia no encontramos por nuestros esfuerzos cuando la buscamos, sino que es Dios quien nos la concede de lo alto del cielo. Así dice: "Que ha hecho que ese Sol naciente (Jesucristo) haya venido a visitarnos (tomando nuestra carne) de lo alto del cielo".
Griego
Mientras permanece en lo alto está presente también en la tierra, sin experimentar división ni circunscripción, lo que no puede comprender nuestro entendimiento, ni expresarse con palabras.


Lc 1, 79
"Para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte: para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz". (v. 79)
Beda
Jesucristo se llama Oriente y con mucha propiedad, porque nos dio a conocer el nacimiento de la verdadera luz. Por esto dice: "Para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte", etc.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Aquí no llama tinieblas a las materiales, sino al error y a la separación de la fe, o sea, a la impiedad.
San Basilio
Los gentiles vivían entre tinieblas -las que aumentaban con la adoración de los ídolos- hasta que apareció la luz que disipó aquella oscuridad, haciendo brillar el esplendor de la verdad.
San Gregorio Magno, Moralia, 4, 17
Se entiende por sombra de la muerte el olvido del espíritu. Porque así como la muerte hace que no tenga ya vida lo que mata, así el olvido hace que aquello que invade no exista más en la memoria. Por esto se dice que el pueblo judío, que se había olvidado de Dios, yacía en la sombra de la muerte. Entiéndese por esta sombra la muerte de la carne, porque así como la verdadera muerte es la que separa al espíritu de Dios, así la sombra de la muerte es la que separa al espíritu del cuerpo. De aquí que por voz de los mártires se diga en el Salmo: "Donde nos cubrió una sombra de muerte" ( Sal 43,20). También se entiende por sombra de muerte la imitación del diablo, al cual se llama muerte en el libro del Apocalipsis ( Ap 6). Porque así como la sombra se extiende en proporción de lo que es el cuerpo, así las acciones de los impíos se expresan por cierta especie de imitación del diablo.
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, 14
Dice con toda propiedad que yacen porque no andábamos en tinieblas, sino que permanecíamos inmóviles, como no teniendo esperanza de quedar libres de ellas.
Teofilacto
El Señor, cuando nace, no sólo alumbra a los que yacen en las tinieblas. Como se ve por lo que sigue, dice algo más: "Para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz". El camino de la paz es el de la justicia, al que ha dirigido nuestros pasos, esto es, los afectos de nuestras almas.
San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 33
Dirigimos nuestros pasos por el camino de la paz cuando recorremos el de las buenas obras, sin separarnos de la gracia de nuestro Señor.
San Ambrosio
Advertimos también que Isabel profetiza para pocos y Zacarías para muchos, aun cuando uno y otro están inspirados por el Espíritu Santo. Pero en esto se observa el debido orden, que quiere que la mujer procure conocer las cosas divinas más bien que enseñarlas 1.
Notas
1. Afirmación condicionada por la cultura del autor.


Lc 1, 80
Mientras tanto el niño iba creciendo, y se fortalecía en el espíritu, y habitó en los desiertos hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel. (v. 80)
Beda
El que había de predicar la penitencia pasó la primera época de su vida en los desiertos, para separar más fácilmente de los placeres del mundo a los que habían de aprender oyéndolo. Y así dice: "Mientras tanto el niño iba creciendo".
Teofilacto
Según la edad del cuerpo "y se fortalecía en el espíritu". También crecía la gracia espiritual con el cuerpo, y los afectos de su alma se daban a conocer cada día con más claridad.
Orígenes
También podemos decir que crecía en espíritu, porque en realidad no permanecía en el mismo estado en que había empezado, pero el espíritu siempre crecía en El. Su voluntad siempre se extendía a progresar en lo más perfecto y su inteligencia contemplaba algo de más divino. Ejercitaba su memoria para conservar en su tesoro lo que es puro. Añade pues: "Y se fortificaba en el espíritu". La naturaleza humana es débil; por esto leemos en San Mateo: "Mas la carne es flaca" ( Mt 26,41), razón por la que necesita ser confortada por el espíritu, "porque el espíritu está pronto". Muchos se robustecen según la carne, pero el atleta de Dios debe fortificarse por el Espíritu, para destruir el poder de la carne. Por lo cual se retiró huyendo del tumulto de las ciudades y del trato de las gentes. Y continúa: "Y habitó en los desiertos", en donde es más puro el aire, más claro el cielo y Dios más familiar. Porque, como aun no había llegado el tiempo del bautismo y de la predicación, debía dedicarse a la oración, a conversar con los ángeles, llamar a Dios y oírlo decir: "Heme aquí".
Teofilacto
Y estaba en el desierto para vivir lejos de la malicia de la muchedumbre y no temer acusaciones de nadie. Si hubiera estado en el mundo, acaso se hubiese corrompido con la amistad y el trato de los hombres. También se mantuvo en el desierto para hacerse digno de fe, como quien había de predicar a Jesucristo, y se ocultó en él hasta que Dios creyó oportuno darlo a conocer al pueblo de Israel. Por lo cual dice: "Hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel".
San Ambrosio
Se explica claramente el tiempo de la vida del profeta en el vientre de su madre, para que no pasara en silencio la presencia de María. Pero se ignora el tiempo de su infancia porque, fortificado en el seno materno con la presencia de la Madre del Señor, no conoció las debilidades de la infancia.

martes, 22 de mayo de 2012

SOBRE LA RESPUESTA DE MONSEÑOR FELLAY A LOS OTROS TRES OBISPOS.

La inaudita respuesta de Mons. Fellay a la carta de los otros tres hermanos en el episcopado manifestándoles su desacuerdo, asombra por la estulticia que se consubstancia en el cargo y que con su miopía intelectual no le permite ver más allá de su ilusión.

En la carta se arroga un poder aún en contra de la verdad, que a todo precio pretende imponer cual gurú infalible, como si tuviera una divina misión al pretender ingenua e ignaramente, revertir la Revolución Anticatólica, teledirigida hoy en día desde Roma adúltera y apóstata.

Mons. Fellay, osa imponer su nimio criterio adulado por Roma corrupta, con la prebenda de una Prelatura personal, que le dé estatus canónico y jurídico dentro de la religión de la Gran Ramera o Forneguera Escarlata, cuya visión sorprendió al apóstol San Juan evangelista cuando la vio vestida de oro y púrpura (atributos del poder y prestigio reales) aupada por la bestia del mar, el Anticristo político.

Mons. Fellay, da muestras de poca contextura intelectual y teológica, dado a un falso misticismo, propio de un mistongo, como lo prueba el hecho de dejarse embaucar y deslumbrar por una profetiza suiza, hace algunos años, queriendo reformar la espiritualidad de la Fraternidad legada por su fundador Monseñor Marcel Lefebvre. Esta iluminada de lo alto, caló en la sensibilidad endeble de Mons. Fellay, pero no lograron salirse con la suya en su momento, por la fuerte oposición de los demás miembros de la Fraternidad, lo cual muestra su inclinación ciega e
ingenua ante lo numinoso y aparicionista.

Hoy pretende ser el emisario único y privilegiado para solucionar la crisis actual, cuyas dimensiones esjatológicas o apocalípticas, desconoce y le superan.

Mons. Fellay reprocha a los otros tres Obispos, dos graves errores, según su visión miope de gurú iluminado (alumbrado) revestido de mando y poder que se enseñorea sobre toda la Tradición llevándola a la formal y pública claudicación.

Estos dos errores consisten según él, en que estos tres Obispos: Mons. Tissier de Malerais, Mons. Williamson y Mons. de Galarreta, adolecen, ante la grave crisis actual de la Iglesia, de lo sobrenatural y de realismo; carecen de visión sobrenatural, por no ver en la Iglesia Oficial (actual) la Iglesia visible que tiene a Benedicto XVI como legítimo Papa, ni que aún Jesucristo puede hablar por su boca; que su voluntad es legítima y además buena hacia la Tradición, sin ver tampoco que Nuestro Señor Jesucristo dará los medios y las gracias necesarias. Benedicto XVI quiere solucionar el problema, lo cual es una preocupación de su pontificado y esto es por tanto una voluntad irrevocable y justa que manifiesta.

Por esto tienen una visión de la Iglesia demasiado humana e incluso fatalista. No ven la asistencia de la gracia y del Espíritu Santo, solo ven los peligros y las conspiraciones, las dificultades. Por si esto fuera poco, carecen además, según el iluminado Mons. Fellay, del realismo; de una parte haciendo de los errores de Vaticano II superherejías, y esto es una caricatura de la realidad que los lleva a un endurecimiento absoluto y conduce a un verdadero cisma, de otra parte, no todos
son modernistas, ni están podridos todos, como piensa Monseñor Fellay.

La perspectiva de Mons. Fellay, no es solo ingenua e irreal, sino que es hipersobrenatural, cual sería la de un iluminado que no considera el elemental principio teológico, sobrenatural y realista que dice: la gracia (sobrenatural) supone la naturaleza; ya que la gracia actúa en una naturaleza humana o angélica (inteligente y libre). No actúa ni puede actuar en una piedra ni en un animal bruto o sin razón, ni voluntad.

Monseñor Lefebvre fue el primero en señalar clara y categóricamente que la Iglesia Oficial (post conciliar) no se identifica necesariamente con la Iglesia visible de Dios, así decía: “¿Dónde está la Iglesia visible? La Iglesia visible se reconoce por las señales que siempre ha dado para su visibilidad: es una, santa, católica y apostólica. Les pregunto ¿Dónde están las verdaderas notas de la Iglesia? ¿Están más en la Iglesia oficial (no se trata de la Iglesia visible, se trata de la Iglesia oficial) o en nosotros, en lo que representamos, lo que somos? Queda claro que somos nosotros quienes conservamos la unidad de la fe, que desapareció de la Iglesia oficial”. Y recalca: “Por supuesto, se podrá objetarnos: ¿Es necesario, obligatoriamente, salir dela Iglesia visible?, no somos nosotros si no los modernistas, quienes salen de la Iglesia. En cuanto a decir ‘salir dela Iglesia visible’, es equivocarse asimilando Iglesia oficial con la Iglesia visible”.

Esto es lo que Mons. Fellay, el P. Schmidberger y sus incondicionales, cegados y obcecados en su error, no distinguen ni ven, ni quieren entender.

Monseñor Fellay está en plena ilusión al juzgar por las palabras mismas de Mons. Lefebvre al decir en una entrevista -un año después de las consagraciones- : “Fideliter -Algunos dicen, si pero Monseñor tendría que haber aceptado un acuerdo con Roma, porque una vez que la Fraternidad hubiese sido reconocida y las sanciones levantadas, habría podido actuar de una manera más eficaz dentro dela Iglesia, mientras que ahora se colocó afuera.

Monseñor - Son cosas fáciles de decir. Ponerse dentro de la Iglesia, ¿qué es lo queeso quiere decir? Y en primer lugar, ¿de qué Iglesia se habla? Si es la Iglesia conciliar, sería necesario que nosotros que luchamos contra ella durante 20 años, porque queremos Iglesia Católica, volviésemos a entrar en esta Iglesia conciliar, para supuestamente volverla Católica. ¡Es una ilusión total!”. (Fideliter n° 70 Julio-Agosto de 1989).

Es evidente por estas palabras de Monseñor Lefebvre que Mons. Fellay y su camarilla, son unos ilusos totales, y que el continuar en su empeño ante una total ilusión, es un signo de debilidad mental o de un gurú mistificado, engreído en su divina misión, cual Supermán de la Iglesia y de la Tradición, que va a revertir la Revolución anti Católica. Únicamente un iluso iluminado o alumbrado, puede pretenderlo, acusando gravemente a los que se le oponen de carecer de lo
sobrenatural y de realismo. ¿Abrase visto mayor ilusión y orgullo? Ni que fuera una paranoia religiosa la que lo anima a Mons. Fellay.

Monseñor Fellay, basa su sobrenaturalismo, en la ferviente y dogmática idea de que Benedicto XVI es ciertamente, absolutamente Papa, que su voluntad es legítima y que Dios puede hablar por su boca. Aquí hay un error por carecer de teología, tomando como materia o sujeto de fe, algo que no lo es, esto es, el dogmatismo teológico del ignaro, que hace dogma de fe (o lo tiene por tal) cuando en realidad no lo es. También hay que recordar que Dios puede hablar por la boca de la burra de Baalam o hacer que las piedras hablen.

Sirva un ejemplo muy ilustrativo que trae Santo Tomás de Aquino, cuando habla de la fe como certeza divina que no yerra y trae a relucir el caso de la hostia que los fieles adorarían y que no ha sido consagrada, como podría ser el caso de tal o cual (ésta) hostia en particular. La respuesta es que lo que es de fe, es que toda hostia válidamente consagrada, contiene real y substancialmente el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Cristo, pero que ésta hostia en particular (hic et nunc) contenga la divina presencia, no es de fe, pues puede caber un margen de error voluntario o involuntario que impida la consagración. Sin querer se vea expuesta al error, la fe de los fieles y de la Iglesia.

Lo mismo ocurriría con el Papa, todo Papa legítimo es verdadero y real Papa, pero que este Papa en particular, por ejemplo Benedicto XVI sea Papa, no es de fe, pues está en juego justamente su legitimidad, dados los actos que contradicen a cada paso la fe de la Iglesia, siendo posible que no sea real y verdadero Papa, sin que la fe de los fieles y de la Iglesia se equivoque. Tenemos el caso de San Vicente Ferrer, quien tuvo por verdadero y legítimo Papa a Benedicto XII (el Papa Pedro de Luna) que fue un antipapa, se equivocó y no pecó contra la fe, al considerar como falso al verdadero Papa que si lo era.

Monseñor Fellay ha caído en la dialéctica falsa y apriorística de creer que necesariamente tal Papa, como Juan Pablo II o Benedicto XVI, es por dogma de fe, verdadero y legítimo Papa. Y el que no piense así, o lo ponga en duda, peca contra la fe y esto es un grave error por no saber distinguir exactamente cual es el sujeto o materia de fe.

Si esto no fuera así, jamás Monseñor Lefebvre (ni los teólogos todos salvo el holandés Pighi) hubiesen considerado el caso teológico de la Sede Vacante por cisma, herejía o apostasía. La misma discusión que hay teológicamente con las discrepancias, prueban y confirman que teológicamente puede darse el hecho (ser posible), pero Roma modernista y apóstata ha muy hábil y sutilmente creado una dialéctica maquiavélica sobre el tema, para que no se ponga ni en duda la ilegitimidad de los Papas conciliares, y el que se atreva a hacerlo, ser descalificado como paria, desechable, convirtiéndose el tema en un tabú teológico que les permite seguir pontificando en el error y violando la fe pura y virginalmente inmaculada sin que nadie lo impugne.

Monseñor Lefebvre llegó a decir si ser ningún hereje: “Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia; que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en los cultos de los falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Qué conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con los falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, si, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje, pública y formalmente? (Sermón del Domingo de Pascua del 30 de Marzo de 1988 en Ecône).

Monseñor Lefebvre en su conferencia en Ecône, del 15 de Abril de 1986, sacó a relucir lo que dijo en su Sermón de Pascua y señaló: “¿El Papa es aún Papa cuando es hereje? ¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que en todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto? … Se puede no hablar, obviamente… podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas entre seminaristas, entre sacerdotes…

¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: no, no habléis a los fieles, van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos… bien. Les dije a los sacerdotes en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, les dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles. No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… no, pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe”.

Esto se ha prohibido, perseguido de muchos modos en la Fraternidad; primero con el P.Schmidberger cuando era Superior General, ahora con Mons.Fellay manteniendo así a los fieles en la ignorancia. Tocar el tema era y es peor que contagiarse de lepra o sida, un verdadero tabú que descalifica al que se atreva hacerlo. Pues nada haría temblar más a roma apóstata que poner en duda pública y objetiva su legitimidad, o impugnar su autoridad al servicio de la contra Iglesia, Sinagoga de Satanás, cumpliéndose la profecía de La Salette “Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo” (religioso).

El irrealismo de Mons. Fellay es tal, que tilda a los otros tres Obispos de irreales, al ver en los errores del Concilio Vaticano II, superherejías, como si no bastara con las herejías, que son ya en sí mismas desastrosas. Claro, cómo no va a decir esto, si ya había afirmado que aceptaba el 95% del Vaticano II?, y que iría corriendo a Roma (Modernista) si lo llamaban.

Es sorprendente todo esto, pero como él mismo reconoce, el no ver el apoyo de los tres Obispos los alejó, sin embargo siguió con su propósito, hasta que ahora reventó el asunto haciéndose público, cosa que él quería seguir conservando en el secreto, es más, sacó un comunicado diciendo que habían pecado gravemente, cuando si de pecado grave y mortal se trata, es Mons. Fellay, el que está en pecado y empecinado en él, arrastrando a la división y destrucción de la obra de Mons. Lefebvre, pero su inconciencia de alumbrado gurú, le impide ver. Se escuda en su autoridad de Superior General y se lo restriega en la cara haciéndolos ver y creer que es el único que puede decidir los destinos de la Fraternidad, como si pudiera hacer o deshacer a su antojo. Tiene una concepción de la autoridad, que no es católica ni tomista, sino pagana y voluntarista. Cree que el poder lo puede ejercer en detrimento del bien y la verdad. Toda la autoridad se pervierte y desnaturaliza (se deslegitimiza) al ejercerse impugnando la justicia y la verdad, para lo cual fue instituida.

Es Mons. Fellay, el que genera una inadmisible y ruin dialéctica entre verdad y autoridad, entre fe y autoridad, lo menos que podría hacer, es renunciar por abusivo e inepto, incapaz de gobernar a sus subordinados al fin que Monseñor Lefebvre le dio a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, como baluarte de la Fe y Tradición Católica y el combate con los modernistas que ocupan Roma.

Cómo viene Monseñor Fellay a decir hoy, que con Benedicto XVI la cosa cambió, que hay un progreso favorable a la fe y a la tradición: “En sí, la solución de una Prelatura personal propuesta no es una trampa, resulta, por principio, que la situación presente en Abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico. Los mismos males hacen sufrir a la Iglesia, las consecuencias son todavía más graves y manifiestas que entonces, pero al mismo tiempo se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, ayudado por los actos y los gestos de Benedicto XVI hacia la Tradición. Este nuevo movimiento nacido al menos hace unos diez años, se está fortaleciendo”.

Es absurdo, ilógico y propio de un ciego empecinado, que nos toma a todos por imbéciles obsecuentes y no se da cuenta que por lo mismo incurre en el error que Monseñor Lefebvre en su momento señalaba en una carta que le escribiera a Jean Madiran: “Sin faltar gravemente a la verdad y a la caridad, ya no podemos dar a entender a quienes nos escuchan, o a quienes nos leen, que el Papa es intocable, que está lleno de deseos de volver a la Tradición y que su entorno es el culpable…”(Carta del 29 de enero de 1986).

Monseñor Fellay no puede negar la autoridad teológica de los otros tres obispos, que en cuanto obispos son sucesores de los apóstoles como vigías y custodios de la doctrina de la fe. Y esto tiene más peso que su sola opinión lo cual debería tener en cuenta.

Que Dios lo ilumine con su divina gracia, para que tenga el valor y la humildad necesarios y reconozca hacia dónde va, destruyendo el único baluarte de resistencia, dada su envergadura como organismo internacional, ante la herejía y apostasía de Roma apóstata, de los modernistas y herejes que Monseñor Lefebvre tildó de anticristos, cuando dijo en su Carta del 29 de Agosto de 1987 a los futuros Obispos que el consagraría: “La Cátedra de Pedro y los cargos de autoridad en
Roma, están ocupados por anticristos”.



P. Basilio Méramo
Bogotá, 21 de Mayo de 2012

Respuesta de Fellay y cía.



A NN.SS. Tissier de Mallerais, Williamson y De Galarreta

Excelencias :

Vuestra carta colectiva enviada a los miembros del Consejo General ha mantenido toda nuestra atención. Les agradecemos su solicitud y su caridad.

Permítanos a cambio con la misma preocupación de caridad y de justicia, hacerles las siguientes observaciones.

Por principio, la carta menciona muy bien la gravedad de la crisis que trastorna a la Iglesia y analiza de manera precisa la naturaleza de los errores que proliferan en su ambiente.


Sin embargo, la descripción está salpicada de dos defectos en relación a la realidad de la Iglesia: carece de lo sobrenatural y al mismo tiempo carece de realismo.

Carece de lo sobrenatural: Al leerlos, uno se pregunta seriamente si ustedes creen todavía que esta Iglesia visible cuyo asiento está en Roma, es la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, una Iglesia que ciertamente está desfigurada horriblemente a planta pedís usque ad verticem capitis, pero una Iglesia que tiene cuando menos todavía por jefe a Nuestro Señor Jesucristo. Se tiene la impresión que ustedes están tan escandalizados que ya no aceptan que esto todavía pudiera ser verdad. Para ustedes Benedicto XVI ¿es Papa legítimo? Si lo es, ¿Jesucristo puede todavía hablar por su boca? Si el Papa expresa una voluntad legítima respecto a nosotros que es buena, que no da una orden en contra de los mandamientos de Dios ¿tenemos el derecho de desatenderlo, de devolver un revés a esta voluntad? Y si no ¿en qué principio se basan para actuar de este modo? ¿No creen ustedes que si Nuestro Señor lo ordena El nos dará los medios para continuar nuestra obra? Ahora bien, el Papa nos ha hecho saber que la preocupación de arreglar nuestro asunto por el bien de la Iglesia estaba en el corazón mismo de su pontificado, y también que él sabía bien que sería más fácil tanto para él como para nosotros de dejar las cosas como están. Por lo tanto, es una voluntad irrevocable y justa la que expresa.

Con la actitud que ustedes promueven no hay lugar ni para los Gedeón ni para los David ni para aquellos que cuentan con el socorro del Señor. Nos reprochan de ser ingenuos o de tener miedo, pero es su visión de la Iglesia la que es demasiado humana e incluso fatalista. Ustedes ven los peligros, los complots, las dificultades pero no ven la asistencia de la Gracia y del Espíritu Santo. Si se quiere aceptar que la Divina Providencia conduce los asuntos de los hombres, respetando su libertad, entonces hay que aceptar que los gestos de estos últimos años a nuestro favor están bajo Su gobierno. Por lo tanto indican una línea –no muy derecha- pero claramente a favor de la tradición. ¿Por qué simplemente ella se detendría si hacemos todo por conservar nuestra fidelidad y acompañamos nuestros esfuerzos de una oración poco común? ¿El Buen Dios nos dejaría caer en el momento más crucial? Eso no tiene mucho sentido. Sobre todo que no tratamos de imponer cualquier voluntad propia sino que tratamos de escrutar a través de los acontecimientos lo que Dios quiere, estando dispuestos a todo, como a El le plazca.

Al mismo tiempo carece de realismo en cuanto a la intensidad de los errores y en cuanto a su amplitud.

Intensidad: En la Fraternidad estamos haciendo de errores del Concilio súper-herejías, se vuelve el mal absoluto, peor que todo, de la misma manera en que los liberales han dogmatizado este concilio pastoral. Los males ya son suficientemente dramáticos para que no se les exagere más. (cf. Roberto de Mattei Una historia jamás escrita pág. 22, Monseñor Gherardini Un debate a abrir pag. 53, etc.). Monseñor Lefebvre hizo varias veces las distinciones necesarias con respecto al liberal. Esta falta de distinción a uno u otro de entre ustedes a un endurecimiento “absoluto” . Esto es grave porque esta caricatura no está en la realidad y desembocará lógicamente en el futuro a un verdadero cisma. Este hecho es uno de los argumentos que me empuja a no tardar en responder a las instancias romanas.

Amplitud: Por un lado, endosamos a las autoridades presentes todos los errores y todos los males que se encuentran en la Iglesia, olvidando que ellas intentan al menos en parte de liberarse de los más graves (la condenación de la “hermenéutica de la ruptura” denuncia errores muy reales). Por otra parte se pretende que todos estén arraigados en esta pertinacia (“todos modernistas “ “todos podridos” ) Esto es manifiestamente falso. Una gran mayoría se deja llevar por el movimiento, pero no todos.

Hasta el punto que, en la cuestión más crucial de todas, la de la posibilidad de sobrevivir en las condiciones de un reconocimiento de la Fraternidad por Roma, nosotros no llegamos a la misma conclusión que ustedes.

Que quede claro de paso que NOSOTROS NO HEMOS BUSCADO un acuerdo práctico. Eso es falso. No hemos rechazado a priori, como ustedes lo solicitan, de considerar una oferta del Papa. Por el bien común de la Fraternidad, preferiríamos lejos la solución actual de status quo intermedio, pero evidentemente Roma ya no lo tolera.

En sí, la solución de una Prelatura personal propuesta no es una trampa. Resulta, por principio, que la situación presente en abril del 2012 es muy diferente de la de 1988. Pretender que nada ha cambiado es un error histórico. Los mismos males hacen sufrir a la Iglesia, las consecuencias son todavía mas graves y manifiestas que entonces, pero al mismo tiempo se puede constatar un cambio de actitud en la Iglesia, ayudado por los actos y los gestos de Benedicto XVI hacia la Tradición. Este nuevo movimiento, nacido al menos hace unos diez años, se está fortaleciendo. Toca a un buen número (todavía una minoría) de jóvenes sacerdotes, de seminaristas e incluso hasta un pequeño número de jóvenes obispos que se distinguen notablemente de sus predecesores y que nos expresan su simpatía y su apoyo pero que todavía están sofocados por la línea dominante en la jerarquía que favorece el Concilio Vaticano II. Esta jerarquía está perdiendo vitalidad. Esto es objetivo y muestra que ya no es ilusorio considerar un combate “intra muros” del cual estamos muy consientes de su dureza y dificultad. He podido constatar en Roma como los discursos sobre las glorias del Vaticano II que nos van a machacar, si bien están todavía en la boca de muchos, no está sin embargo en todas las cabezas. Poco a poco van creyendo.

Esta situación concreta, con la situación canónica que se propone, es muy diferente a la de 1988. Y cuando comparamos los argumentos que Monseñor Lefebvre había dado en su época, concluimos que no hubiera dudado a aceptar lo que nos han propuesto. No perdamos el sentido de Iglesia que era tan fuerte en nuestro venerable fundador.

La historia de la Iglesia muestra que la curación de los males que la afligen, se hace de manera habitual lenta y gradualmente, y cuando un problema se termina, hay otro que comienza oportet haereses ese . Pretender esperar a que todo se arregle para llegar a lo que ustedes llaman un acuerdo práctico, no es realista. Es muy probable, viendo como se desarrollan las cosas, que el fin de esta crisis tomará todavía decenas de años. Pero rehusar trabajar en el campo porque todavía haya mala hierba, con el riesgo de asfixiar, de estorbar la buena hierba, encuentra una curiosa lección bíblica; es Nuestro Señor que nos hace comprender por su parábola de la cizaña que siempre habrá, en una forma u otra, mala hierba a arrancar y combatir en su Iglesia.

Ustedes no pueden saber cómo su actitud en estos últimos meses – muy diferente en cada uno de ustedes- ha sido dura para nosotros. Ella ha impedido al superior general de comunicarles y hacerles partícipes de sus grandes preocupaciones a las que los hubiera gustosamente asociado, si el no hubiera encontrado una incomprensión tan fuerte y apasionada. Cómo le hubiera gustado poder contar con ustedes, con sus consejos, para apoyarse en este paso tan delicado de nuestra historia. Ha sido una gran prueba, probablemente la mas grande de todo su superiorato. Nuestro venerable fundador ha dado a los obispos de la Fraternidad una carga y deberes precisos. Les ha mostrado que el principio de unidad en nuestra sociedad, es el superior general . Pero desde hace tiempo, ustedes están tratando de imponerle su punto de vista –cada uno de manera diferente- incluso bajo formas de amenaza y además públicamente. Esta dialéctica entre verdad/ fe y autoridad, es contraria al principio sacerdotal. Al menos hubiera esperado que ustedes trataran de comprender lo que le ha obligado a actuar como lo ha hecho en los últimos años, según la voluntad de la Divina Providencia.

Oramos por cada uno de ustedes para que en este combate que está lejos de terminar, nos reencontremos todos juntos, por la más grande gloria de Dios y por amor a nuestra querida Fraternidad.

Que Nuestro Señor resucitado y Nuestra Señora se dignen bendecirlos y protegerlos.






+Bernard Fellay
Nicklaus Pfluger+
Alain-Marc Nély +

CARTA AL CONSEJO GENERAL DE LA FRATERNIDAD SAN PIO X



7 de abril del 2012



Señor Superior General
Señor Primer Asistente
Señor Segundo Asistente

Después de algunos meses, como muchos lo dicen, el Consejo general de la FSSPX considera seriamente las proposiciones romanas en vista de un acuerdo práctico, siendo un hecho que las discusiones doctrinales del 2009 al 2011 han probado que un acuerdo doctrinal es imposible con la Roma actual. Por medio de esta carta los tres obispos de la FSSPX que no son parte del Consejo General desean hacerle saber, con todo el respeto que conviene, la unanimidad de su oposición formal a cualquier acuerdo semejante.


Por supuesto, de ambos lados de la división actual entre la Iglesia Conciliar y la FSSPX, muchos desean rehacer la unidad católica. Honor a esas personas tanto de una parte como de otra. Pero la realidad dominante y ante la cual todos estos sinceros deseos deben ceder, es que desde el Vaticano II las autoridades oficiales de la Iglesia se han separado de la verdad católica y hoy en día ellas se muestran tan determinadas como siempre a permanecer fieles a la doctrina y práctica
Conciliares. Las discusiones romanas, el preámbulo doctrinal y Asís III son ejemplos deslumbrantes.



El problema planteado a los católicos por el concilio Vaticano II es profundo. En una conferencia que pareciera haber sido como el último testamento doctrinal de Monseñor Lefebvre, impartida a los sacerdotes de su Fraternidad en Ecône medio año antes de su muerte, después de haber
resumido la historia del catolicismo liberal saliente de la Revolución francesa, recordó como los Papas combatieron siempre esta tentativa de reconciliación entre la Iglesia y el mundo moderno, y declaró que el combate de la Fraternidad contra el Vaticano II era exactamente el mismo combate. Concluyó:
« Entre mas se analizan los documentos del Vaticano II y su interpretación por las autoridades de la Iglesia, mas nos damos cuenta que no se trata de errores superficiales ni de algunos errores
particulares como el ecumenismo, la libertad religiosa, la colegialidad, sino más bien de una perversión total del espíritu, de toda una filosofía nueva fundada sobre el subjetivismo… Esto es muy grave! Una perversión total!… Esto es verdaderamente espantoso »


Ahora bien, ¿el pensamiento de Benedicto XVI es mejor comparado con el de Juan Pablo II? Basta leer el estudio de uno de nosotros sobre La Foi au Péril de la Raison para darse cuenta que el pensamiento del Papa actual está igualmente impregnado de subjetivismo. Es toda la fantasía
subjetiva del hombre en el lugar de la realidad objetiva de Dios. Es toda la religión católica sumisa al mundo moderno. ¿Cómo se puede creer que un acuerdo práctico pueda arreglar un problema semejante?


Pero, se nos dirá, Benedicto XVI es bondadoso hacia la Fraternidad y su doctrina. En tanto que subjetivista puede serlo, porque los liberales subjetivistas pueden tolerar la misma verdad pero no si ella se rehusa a tolerar el error. El nos aceptará en el marco de un pluralismo relativista y dialéctico, a condición de permanecer en la “plena comunión” hacia la autoridad y hacia las otras “realidades eclesiales”. He aquí el por qué las autoridades pueden tolerar que la Fraternidad continúe enseñando la doctrina católica, pero no soportarán absolutamente que ella condene a la doctrina conciliar. He aquí el por qué un acuerdo incluso puramente práctico haría necesaria y
progresivamente callar, por parte de la Fraternidad, toda crítica del concilio o de la nueva misa. Dejando de atacar estas victorias que son las más importantes de la Revolución, la pobre Fraternidad cesaría necesariamente de oponerse a la apostasía universal de nuestra lamentable época y se hundiría ella misma. En última instancia, ¿quién nos garantizará de permanecer tal cual somos protegiéndonos de la curia romana y de los obispos? ¿El Papa Benedicto XVI?




Por mas que se niegue, este deslizamiento es inevitable. ¿No se ven ya en la Fraternidad los síntomas de esta disminución en la confesión de la Fe? Hoy en día, desgraciadamente, es lo contrario que sería “anormal” Justo antes de las Consagraciones de 1988 cuando numerosas personas valientes insistían a Monseñor Lefebvre para que hiciera un acuerdo práctico con Roma que abriría un gran campo de apostolado, el dijo su pensamiento a los cuatro consagrandos: Un gran campo de apostolado puede ser, pero en la ambigüedad y siguiendo dos direcciones opuestas
a la vez, lo que habría terminado pudriéndonos”


¿Cómo obedecer y continuar predicando toda la verdad? ¿Cómo hacer un acuerdo sin que la Fraternidad se pudriera en la contradicción?


Y cuando un año mas tarde, Roma parecía hacer verdaderos gestos de benevolencia hacia la Tradición, Monseñor Lefebvre todavía desconfiaba. El temía que no se tratara mas que de
“maniobras para separar de nosotros el mas grande número de fieles posible. He aquí la perspectiva por la cual parecen ceder todavía un poco más e incluso ir más lejos. Debemos absolutamente convencer a nuestras gentes que no se trata mas que de una maniobra, que es
peligroso meterse entre las manos de los obispos conciliares y de la Roma modernista. Es el peligro más grande que amenaza a nuestra gente. Si nosotros luchamos desde hace 20 años para resistir a los errores conciliare, no fue para ponernos ahora entre las manos de aquellos que profesan errores”


Siguiendo a Monseñor Lefebvre, el propósito de la Fraternidad es, mas que denunciar los errores por su nombre, de oponerse eficaz y públicamente a las autoridades romanas que los difunden. ¿Cómo se podría conciliar un acuerdo y una resistencia pública a las autoridades, entre ellas, al Papa? Y después de haber luchado durante más de cuarenta años,¿ la Fraternidad deberá ahora ponerse entre las manos de modernistas y liberales de los cuales acabamos de constatar su pertinacia?


Monseñor, Padres, pongan atención, ustedes conducen a la Fraternidad a un punto sin retorno, a una profunda división sin marcha atrás y, si ustedes llegan a un tal acuerdo, a poderosas fuerzas destructivas que Ella no soportará. Si hasta el presente los obispos de la Fraternidad la han protegido, es precisamente porque Monseñor Lefebvre rechazó un acuerdo práctico. Puesto que la situación no ha cambiado substancialmente; puesto que la condición emitida por el Capítulo del 2006 no se ha realizado (cambio de rumbo por parte de Roma que permita un acuerdo práctico), escuchen de nuevo a su Fundador. El tuvo razón hace 25 años. Todavía tiene razón hoy. En su
nombre, los conjuramos: no comprometan a la Fraternidad en un acuerdo puramente práctico.


Con nuestros saludos mas cordiales y fraternales, en Cristo y María,



Mgr. Alfonso de Galarreta
Mgr. Bernard Tissier de Mallerais
Mgr. Richard Williamson