San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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domingo, 8 de mayo de 2011

SEGUNDO DOMINGO DESPUES DE PASCUA




Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este segundo domingo después de Pascua llamado Domingo del Buen Pastor en alusión al Evangelio de hoy, vemos cómo nuestro Señor les dice a los fariseos, a pesar de las injurias y calumnias, que Él es el buen Pastor. Podemos observar a lo largo de todo el Evangelio esa pugna, esa lucha, esa antítesis entre los fariseos y nuestro Señor. Santo Tomás de Aquino nos dice que el buen Pastor es el que apacienta el rebaño y lo gobierna. Por eso, todo guía, a imagen de nuestro Señor Jesucristo en la Iglesia, debe apacentar el rebaño y gobernarlo para el bien de las almas y mayor gloria de Dios. Y ¿cómo apacienta nuestro Señor a su grey, es decir, a su Iglesia? Lo hace con la doctrina de su amor, con la caridad manifestada en la cruz. Él llega a la inmolación de sí mismo por su gente. Vemos así cómo se llega a ese sacrificio máximo en aras del beneficio del rebaño, del bien común, de la Iglesia, de nosotros.

Nuestro Señor enseguida les muestra la imagen del mercenario. El asalariado que no es propiamente pastor porque no está por el beneficio y la utilidad del rebaño sino por el propio, por la merced, por la prebenda que puede adquirir en su provecho y a expensas del apostolado. Éste pasa por pastor pero sin que en el fondo le importe el oficio de gobernar y apacentar las ovejas, sino que ejerce ese ministerio para propia utilidad; cuando viene el lobo, cuando viene el peligro, lejos de exponer su vida por las ovejas, huye como todo jornalero, porque le importa mucho más su vida que la de los fieles, la de las ovejas y se dispersa, se disgrega el rebaño.

Qué reproche más grave hace nuestro Señor, y éste no va solamente para los fariseos sino a todo mal sacerdote, mal religioso, a todo aquel que tenga a su cargo el apacentar las ovejas de la Iglesia, sea sacerdote, cura, obispo o cardenal. Todo prelado, todo aquel que tenga un mando, una autoridad en la Iglesia, si está por beneficio propio es un mercenario; mientras que el buen Pastor gobierna bien las ovejas y las apacienta con la doctrina de la verdad, de la caridad, con la de la Cruz que nos refleja esa caridad en grado sumo.

En cambio, al mal Pastor no le importa y huye ante el peligro dejando que el rebaño se disgregue y se pierda. Sólo Dios sabe si hoy día habrá malos pastores en la Iglesia, primero porque no se la gobierna en beneficio de la salvación de las almas, sino de acuerdo con los principios del mundo moderno; no para Dios, sino para exaltar al hombre. Se enaltece al hombre, se le endiosa, y no se le gobierna dirigiéndolo hacia su fin último sino que se trata de condescender todo lo posible con él para congraciarse según sus caprichos, sus debilidades, según todo aquello que se opone en definitiva a Dios. Y la prueba de ello es que en todas las naciones que se dicen desarrolladas, como Inglaterra, donde está aprobada públicamente la homosexualidad y al Primer Ministro de su Graciosa Majestad, su herética majestad diría yo, porque es un apóstata, ya que Inglaterra era la isla de los santos y abjuró, se le da la comunión en el Vaticano cuando él no es católico, es protestante; si fuera católico sería pésimo. Ese es un simple ejemplo de un país que se tiene por culto y avanzado.

Para que nos demos cuenta de cuán mal gobernados estamos hoy por los mercenarios que no rigen en beneficio de los intereses de Dios sino de los reyes de la tierra, del hombre: se promueven las aberraciones más grandes como la homosexualidad, no se diga ya del “matrimonio” entre ellos. Es un hecho que hoy para el mundo moderno vale lo mismo el matrimonio católico que el concubinato civil legalizado por los pequeños países que siguen el mal ejemplo de las grandes potencias, que si miramos bien son protestantes y ateas. Luego no se puede condescender con el mundo moderno en detrimento de la honra y la gloria de Dios.

No se pregunte ya entonces en dónde queda la moral pública, que está por el suelo, como lo vemos hoy; todo eso no es sino desgobierno. Porque mandar es encauzar, dirigir a los subordinados hacia el bien último tanto en el orden natural como en el sobrenatural. Y en el orden natural el bien de la sociedad es la integridad, vivir en paz y en convivencia por el ejercicio de la virtud; eso ya lo sabían los paganos, como Platón y Aristóteles.

Hoy el hombre moderno no lo sabe en su ignorancia supina, tirándoselas de sabio y científico cuando no conoce lo más elemental, al contrario de los paganos. ¿Qué se deja entonces para el orden sobrenatural? Conducirnos al cielo, no al infierno, esa es la misión de la Iglesia y por ello es su autoridad. Pero, para colmo de males, dudando o negando parcial o totalmente el infierno, hoy “todo el mundo se salva sin recordar que hay un averno”, cuando la mejor manera de hacer que las personas no vayan a él es recordándoselo y no como se hace hoy.

Hay quienes dicen que “no existe el fuego eterno del infierno”, cuando está expresado más de catorce veces en las Sagradas Escrituras; todo eso es falta de gobierno y de doctrina, de caridad. Ésta está en la verdad, en su predicación, y es Dios, esa verdad que se encarnó es nuestro Señor Jesucristo y que tiene Dios en Sí mismo, como lo dice nuestro Señor, que Él conoce a sus ovejas como Él es conocido del Padre y como el Padre lo conoce a Él; es un entendimiento en la Trinidad y por eso se revela en ella.

Nuestro Señor viene, se encarna esa verdad, se hace carne esa revelación y deposita su doctrina en su Iglesia, para que le conozcamos como Él conoce a sus ovejas y es conocido del Padre Eterno. Porque nuestra religión es una religión trinitaria, creemos en el Dios único en tres personas y sin esa comprensión sobrenatural no hay religión verdadera, no hay fe, no hay Iglesia. Es nuestro Señor mismo quien nos lo dice. De otra manera no se entendería por qué y a cuento de qué, se refiere al decir: “Conozco a mis ovejas, y las mías me conocen a Mí”, y nombra a su Padre y el saber que de Él tiene su Padre. Esto nos debe ayudar a reflexionar, a meditar, a contemplar para que profundicemos en nuestra religión y saquemos de allí alimento espiritual y se nutran así nuestras almas de las verdades de Dios, que están contenidas en las Escrituras.

En este mismo evangelio, nuestro Señor les hace alusión a esa gran promesa, porque cuando se anuncia como el buen Pastor también habla de la misión que Él tiene de reunir a todos los hombres en un solo rebaño, bajo un solo pastor. Y si bien se mira, todos los errores modernos, todo ese deseo de unión que tienen los hombres, corresponden a esa promesa, pero en Cristo. Es por esto que nuestro Señor nos dice: “Se hará un solo rebaño y un solo pastor” que es Él, es nuestro Señor Jesucristo.

Luego, nada que ver los judíos, ni los musulmanes, ni los budistas, sino que se tienen que convertir a la Iglesia católica. Y no lo que se hace hoy, que se diluye la Iglesia, se la disgrega para unir a los hombres no en Cristo sino en el hombre; y les digo más, se unirán en el anticristo como está anunciado; no hay término medio. Por eso la necesidad de la predicación de la doctrina, para que los paganos, infieles, ateos, los de todas las falsas religiones se conviertan a la verdad de Cristo, a esa verdad encarnada y no a un ideal filantrópico de la dignidad y la libertad del hombre, convirtiendo la religión en algo humano y no divino. Y esa es justamente la religión que hoy se está engendrando, la del humanismo ateo, donde tanto el comunismo como el capitalismo convergen en un sincretismo político que necesita una fusión religiosa, luego es una religión católica sin su contenido.


Allí se origina el desorden y la falta de pastores y se llena la Iglesia de mercenarios que predican lo que no es Cristo. En el fondo van a terminar proclamando al anticristo aunque no se den cuenta de eso todavía, como no sabemos el demonio nos azuza; después de la vil caída es que podemos, si levantamos la mirada al cielo, comprender que fue el demonio, y nosotros, culpablemente, no lo habíamos advertido desde el principio, por nuestra propia estupidez.

Ahora bien, nuestro Señor aclara, habla de mercenarios y de los buenos pastores que lo imitan; eso dentro de la Iglesia, si no fuera así no hablaría de jornaleros, de lobos, de peligros. La Iglesia es Santa, pero no todo lo que está en la Iglesia es santo, como los fieles, como el clero, como su jerarquía, que puede ser mala o buena, santa o impía y eso no le quita un ápice a la santidad de la Iglesia como institución divina, porque la cabeza de la Iglesia es Cristo. Pero no todo lo que está dentro de la Iglesia es divino, sino en la medida en que sea fiel a nuestro Señor, y será infiel e impío en el orden en que se separe de nuestro Señor por obra de los mercenarios.


Y digámoslo de una vez, es por los infiltrados dentro de la Iglesia católica, apostólica y romana, como los masones, judíos, ateos, modernistas, que llegan a ser sacerdotes, obispos o cardenales. De ahí la necesidad de señalar el mal como lo hacía nuestro Señor. El buen Pastor, entonces, es el que da la vida por sus ovejas, como la dio nuestro Señor y los mártires. Es difícil creerlo y me duele decirlo, pero lo haré. Juan Pablo II besa el Corán, cuando San Perfecto murió mártir en España en la época de la invasión musulmana por maldecir ese libro.

Es blanco sobre negro, y lo que dije del primer ministro de Inglaterra que recibió la comunión en el Vaticano, de manos de Juan Pablo II; esa noticia se puede obtener por Internet en la propaganda o en la página de Zenit, que es la del Vaticano; no es ningún invento. ¿Qué está pasando en la Iglesia de Dios? Ahora nadie se escandalice, mis estimados hermanos. San Malaquías, en las divisas de los Papas, coloca a Papas y antipapas. Con esto no estoy haciendo ningún juicio, simplemente estoy dando una información para que por ignorancia no se asombre nadie de lo que yo pueda decir, porque aquel que se moleste por fariseo ya sería perversión del corazón. Pues bien, San Malaquías habla en sus lemas de algunas que corresponden a antipapas como los ha habido en la Iglesia, y el que conoce un poco de su historia puede llegar a contar hasta más de cuarenta antipapas.

¿Qué quiero decir con esto? Sencillamente que no basta cerrar los ojos y decir que porque lo señaló el Papa ya está bien; puede estar mal y muy mal. El error, mis estimados hermanos, hoy se propaga por vía de autoridad y ese es el golpe maestro de Satanás, hacer prevalecer la falsedad por vía de mando, porque lo dijo el Papa, Roma o los cardenales.

Hay que estar advertidos, sobre todo para los últimos tiempos en los que la Iglesia puede ser y será infiltrada; para obedecer hay que acatar la verdad y ésta tiene que estar en armonía con la eterna que es Dios; que no prediquen otra Iglesia católica fuera de la que enseñaron los apóstoles y por la que murieron mártires, en la que vivieron todos los santos. La Iglesia católica, apostólica y romana no nace con el Vaticano II; se originó hace dos mil años en la Cruz y perdurará idéntica en su institución divina, en su doctrina, en su moral hasta el fin de los tiempos; pero cuando venga el anticristo habrá una defección dentro de la Iglesia, por culpa de los mercenarios que adorarán dentro de ella al anticristo; eso es lo que nos dicen las Escrituras, y nos lo recuerdan las verdaderas profecías de La Salette, de Fátima.

Somos católicos, apostólicos y romanos hasta la muerte. Y no basta que lo diga un sacerdote, un cardenal o un Papa, para que nos traquemos el cuento, si eso que dijo va en contra del Evangelio, pues hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. ¿No fueron acaso, Anás y Caifás los sumos sacerdotes de la sinagoga, de la jerarquía de la Iglesia del Antiguo Testamento quienes crucificaron a nuestro Señor? Y la autoridad eclesial de hoy es la que está inmolando a nuestro Señor, por andar coqueteando con los reyes de la tierra, y así se hacen a imagen de la ramera del Apocalipsis, la que bebe el cáliz de la sangre de los mártires y que está sobre la bestia para agradar a los reyes terrenales.

O no nos damos cuenta, o no queremos saberlo. Así es como se está perdiendo la fe; por eso esta humilde capilla tiene la misión de guardar la doctrina según la santa Tradición de la Iglesia católica, apostólica, romana. No somos protestantes, Testigos de Jehová, judíos o musulmanes. Somos católicos, apostólicos y romanos, pero conocemos cuándo hay que desobedecer a los hombres para someternos a Dios. Y si no, ¿por qué creen ustedes que la Iglesia católica está llena de cardenales, sacerdotes, religiosos depravados, corrompidos? Los seminarios están vacíos y cuando tienen vocaciones, la mitad de ellas son desviadas, y al que es buen alumno lo echan, por ser decente o medio decente.

¿Qué pasa dentro de la Iglesia? Pues lo que dijo nuestra Señora en La Salette, que Roma perdería la fe y sería sede del anticristo; hacia eso vamos ya lo dijo nuestra Señora, la Santísima Virgen María; vayan y reclámenle a Ella los fieles que se puedan escandalizar, o que crean que exagero. Es más, me guardo la mitad de lo que sé, para no volverme pesado, para no asustar a nadie, pero tampoco me puedo callar. Sé que viene mucha gente nueva, pero quien busca la verdad la encuentra, porque Dios nuestro Señor nos muestra dónde está la realidad y por eso la fidelidad a nuestra Señora, a la Santísima Virgen María.

¿Por qué creen que no se ha querido revelar el tercer secreto de Fátima? Porque de un modo u otro especificaba lo que estoy diciendo, lo señalaba, pero los mercenarios que están en la cúpula de la Iglesia, cardenales judíos y masones, no lo van a permitir, es un hecho, como los crímenes en el Vaticano. Hay libros que lo mencionan, entonces no se está diciendo nada que un fiel medianamente instruido no sepa. Lo que pasa es que a veces la verdad duele porque no nos gusta que nos la digan, queremos que nos hablen lo que nos siga manteniendo en el letargo y en la anemia espiritual como viven los católicos hoy día y por eso el mundo y la Iglesia están como están.

La Iglesia católica y su culto se están volviendo protestantes. ¿Por qué creen que la gente comulga en la mano, si eso es sacrílego? Reciben la comunión de pie y sin ningún signo de adoración al Rey de reyes y al Señor de los señores. ¿Por qué han sacado el altar y lo han convertido en una mesa? Pues para hacerlo una cena protestante, para que los infieles se sientan en su casa. Por todo lo anterior se inventa una nueva misa, y por eso la persecución de todo lo que es Tradición, de todo lo que es verdad, y a esos dos santos obispos, monseñor Lefebvre y monseñor De Castro Mayer, los únicos que osaron decir públicamente la verdad.

Nosotros, por tanto, no podemos continuar en ese orden alterado y creer que somos católicos. La única manera de ser católicos, apostólicos y romanos es conservando la Misa Romana, la Tridentina, que es la misma que los Papas de Roma celebraron desde cuando se formó ese rito y que ahora después de más de dos mil años se la tira a la basura, porque hay que pedir permiso, cuando tiene la Bula de un Papa Santo como San Pío V. Todos absurdos, como lo fue el proceso farisaico que los judíos le infligieron a nuestro Señor y ahora esa historia se repite; la desgracia es que el gran verdugo o anfitrión, hoy en día elegido para destruir la Tradición, sea el cardenal colombiano Castrillón Hoyos.

Pidámosle a nuestra Señora el saber distinguir quién es el buen Pastor y quién el mercenario, para que haya luz. El que viene aquí por primera vez, aunque sea distraídamente, pero que entró, ya Dios le dio una gracia, pero depende de que ella fructifique de acuerdo con el terreno en el que cae la semilla, ya sea a la vera del camino, entre espinas o en tierra fértil. He ahí el problema, el dilema del por qué mucha gente no está en la verdad, no la defiende, porque la semilla, la gracia de Dios cae en un mal terreno. Roguemos a nuestra Señora que nos ayude a ser tierra fértil. Es un signo de verdad, de salvación y aun de predestinación la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, porque a través de Ella vino nuestro Señor, se encarnó y Ella nos lleva a Él como una buena madre que ama a sus hijos y los protege, esa es su misión. Invoquemos esa protección de nuestra Señora porque Ella es la Madre de Dios. +

PADRE BASILIO MERAMO
4 de mayo de 2003

domingo, 1 de mayo de 2011

BEATIFICACIÓN DEL ECLIPSE DEL SOL


La beatificación de Juan Pablo II, cuya divisa fue De labore solis (el eclipse del sol), señala el eclipse del sol de la luz de Cristo y su Iglesia sobre el mundo que está sumergido en la Gran Apostasía de las Naciones de los Gentiles anunciada por las Sagradas Escrituras, y el retiro del obstáculo (Katejon) que es el Imperio de la Verdad como se refleja de las palabras de San Pio X al decir que Cristo vendrá una segunda vez (Parusía) cuando la doctrina se corrompa y que el Imperio de la Verdad no sea posible en este mundo: “Vigilad, ¡oh! Sacerdotes, para que la doctrina de Jesucristo, no pierda por vuestra culpa el semblante de su integridad. Conservad siempre la pureza y la integridad de la doctrina (…). Cuando esta doctrina, no pueda ya guardarse incorruptible y que el imperio de la verdad no sea ya posible en este mundo, entonces el Hijo de Dios aparecerá una segunda vez. Pero hasta este último día nosotros debemos mantener intacto el depósito sagrado y repetir la gloriosa declaración de San Hilario: ‘Más vale morir en este siglo que corromper la castidad de la verdad’.” (Pie X, Jérome Dal-Gal O.M. Conv. 1953, p.107 – 108).

Con la beatificación de Juan Pablo II lo que impera es el error, la mentira y la confusión doctrinal y religiosa que jamás se ha visto ni se verá (la Gran Tribulación de las sagradas profecías). Dicha beatificación es la apoteosis del triunfo de la Sinagoga de Satanás dentro de la Iglesia, la cual es ultrajada en la pureza y virginidad doctrinal y religiosa, es la beatificación de la Nueva Iglesia postconciliar y de la nueva falsa Religión Mundial, Ecumenista, Gnóstico-Cabalística, es la beatificación del Modernismo y de la Revolución Universal Anticristiana, es la beatificación de la Contra Iglesia del Anticristo-Pseudoprofeta, es la beatificación del Misterio de Iniquidad, es la beatificación de la Abominación de la Desolación en el Templo (la Iglesia), es el triunfo del judaísmo dentro de la Iglesia, la Gloria del Olivo, De gloria olivae (divisa de Benedicto XVI); y en consecuencia la reducción de la verdadera Iglesia a un pequeño rebaño (pusillus grex, Lc. 12, 32) disperso por el mundo, fiel a la Sacrosanta Tradición Apostólica, Romana. Por eso nos señala Nuestra Señora de La Salette que “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del Anticristo”. Habiendo además revelado que “la Iglesia será eclipsada” y “el mundo quedará consternado”, puesto que “ha llegado el tiempo: el sol se oscurece; sólo la fe vivirá”, “la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo”, “esta será la hora de las tinieblas, la Iglesia tendrá una crisis espantosa”, “pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines” . (Aparición y Mensaje de La Salette, José Luis de Urrutia S.J.).

No olvidemos la profecía de San Anselmo, Obispo de Sunium, Grecia, del siglo XIII (Vaticinia illustrium virorum, Venecia, 1605) relacionada con Juan Pablo II, cuyo nombre era Karol: “!Ay de ti, villa de las siete colinas [Roma] cuando la letra K sea aclamada dentro de tus murallas! [Karol, nombre de Juan Pablo II]. Entonces tu caída estará próxima. Has irritado al Altísimo con tus crímenes y blasfemias, perecerás en la derrota y la sangre”. (Folleto, El Tiempo que se Aproxima -según las principales profecías- , reimpreso en 1988, p. 32 ed. Publicaciones del Padre José Luis de Urrutia, S.J. ) , quien fue catedrático de la Facultad de Derecho Canónico de Madrid.

Así mismo el venerable Holzhauser llegó a decir en su comentario al Apocalipsis sobre la Iglesia y su deplorable situación al final de los últimos tiempos apocalípticos antes de la venida del Mesías en gloria y majestad:

” § 3. Del Antipapa abominable y perverso idólatra, que desgarrará la Iglesia de Occidente y hará adorar la primera bestia ( XIII, 11 – 18).

XIII, 11: ‘Vi enseguida surgir de la tierra otra bestia, ella tenía dos cuernos como un cordero, pero hablaba como un dragón.’ Esta bestia es un falso profeta que anunciará al hijo de perdición como siendo el Cristo, (…) mientras que el falso profeta se elevará, prevalecerá y dominará sobre la tierra firme, que es vecina de los mares y sobre la cual se encuentra actualmente el Imperio Romano abarcando en su seno los Estados de la Iglesia. ‘Ella tiene dos cuernos como un cordero’, porque ella será un cristiano apóstata (…). Entonces la Iglesia será dispersada en las soledades y los lugares desiertos, en los bosques y las montañas, y en las hendiduras de las rocas, porque el pastor habrá sido golpeado y las ovejas dispersadas. Puesto que será como en el tiempo de la Pasión de Nuestro Señor. Y parece que a esta circunstancia de la última desolación es a la que hace alusión cuando dice en su Pasión, Mateo XXVI, 31: ‘Porque está escrito: heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño.’ Entonces la Iglesia Latina será desgarrada y a excepción de los elegidos, habrá una defección total de la Fe.” ( Revelation du Passé et de l’avenir, Interprétation de l’Apocalypse du venerable Barthélemy Holzhauser,-hacia 1650 – p. 91).

Monseñor Lefebvre a su vez dijo muy claramente, precisamente después de hablar con el Cardenal Ratzinger en Roma, para que hoy se lo oculte y desconozca, que Roma había caído en la apostasía, que el Concilio Vaticano II es cismático, que las personas que ocupan Roma son anticristos: ” Creo que podemos hablar de descristianización y que estas personas que ocupan Roma hoy son anticristos, no he dicho antecristos, he dicho anticristos, como lo describe San Juan en su primera carta: ‘Ya el Anticristo hace estragos en nuestro tiempo’. El Anticristo, los anticristos; lo son ellos, es absolutamente cierto”. (Conferencia espiritual, Ecône, 14 de Septiembre de 1987)

Y por si fuera poco Monseñor Lefebvre señala la apostasía de Roma modernista: “Lo que les interesa a todos ustedes es conocer mis impresiones después de la entrevista con el Cardenal Ratzinger el 14 de Julio último. Lamentablemente debo decir que Roma ha perdido la Fe. Roma está en la apostasía. Estas no son palabras en el aire, es la verdad: Roma está en la apostasía.” (Conferencia Espiritual, Ecône, 14 de Septiembre de 1987).

Sobre el Concilio Vaticano II Monseñor Lefebvre recalcó que es un Concilio cismático, cosa que muy pocos tienen en cuenta hoy, por no decir ninguno, que corresponde a una Nueva Iglesia. “Este Concilio representa tanto a los ojos de las autoridades romanas como ante los nuestros una Nueva Iglesia que ellos llaman una ‘Iglesia conciliar’. Creemos poder afirmar, ateniéndonos a la crítica interna y externa del Vaticano II, es decir analizando los textos y estudiando los acontecimientos y resultados, que éste al dar la espalda a la Tradición y al romper con la Iglesia del pasado, es un Concilio cismático. Se juzga el árbol por los frutos. (Un Evéquê parle, ed. Dominique Martin Morin, 1977, tomo II, p. 97).

Del Cardenal Ratzinger que a la sazón era Prefecto de la Congregación de la Fe, Monseñor Lefebvre afirmó categóricamente poco antes de morir que era un hereje: “Os invito a leer el denso artículo de fondo de Sí, sí; No, no que ha salido hoy sobre el Cardenal Ratzinger. No sé quién es el autor del artículo, porque siempre escriben bajo un pseudónimo, pero está muy documentado, concluye que el Cardenal Ratzinger es herético. (…) Pone en duda que haya un Magisterio que sea permanente y definitivo en la Iglesia, eso no es posible, él acomete contra la raíz misma de la enseñanza de la Iglesia, de la enseñanza del Magisterio de la Iglesia. Ya no hay una verdad permanente en la Iglesia, verdades de Fe, dogmas en consecuencia, se acabaron los dogmas en la Iglesia, esto es radical. Evidentemente esto es herético, es tan claro, es tan horroroso, pero es así.” (Conferencia Espiritual, Ecône, 8 y 9 de Febrero de 1991). Nótese bien para el lector no avisado que esta fue una de las últimas conferencias de Monseñor Lefebvre quien murió al mes siguiente, el 25 de Marzo.

Todo esto nos hace evocar lo que ya dijera cuasi proféticamente o sin el cuasi si quieren, el Padre Leonardo Castellani: “Es el Misterio de la Iniquidad, ‘la Abominación de la Desolación’; la parte carnal de la Iglesia ocultando, adulterando y aun persiguiendo la verdad, Sinagoga Satanae, por eso la parte fiel de la Iglesia padecerá ‘dolores de parto’, (…).” (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed. Dictio, Buenos Aires, 1978, p. 226 – 227).

“La herejía de hoy, (…) pareciera explícitamente no negar ningún dogma cristiano sino falsificarlos todos. Pero, mirándolo bien niega explícitamente la Segunda Venida de Cristo; y con ella, niega su Reyecía, su Mesianidad y su Divinidad, es decir niega el proceso divino de la Historia. Y al negar la Divinidad de Cristo niega a Dios. Es ateísmo radical revestido de las formas de la religiosidad. Con tener todo el aparato externo y fraseología cristiana falsifica el cristianismo, transformándolo en una adoración del hombre; o sea, sentando al hombre en el templo de Dios, como si fuese Dios. Exalta al hombre como si sus fuerzas fuesen infinitas, promete al hombre el Reino de Dios y el Paraíso en la tierra por sus propias fuerzas. La adoración de la Ciencia, la esperanza en el Progreso y la desaforada Religión de la Democracia, no son sino idolatría del hombre; o sea, el fondo satánico de todas las herejías, ahora en estado puro. (…) Esta religión no tiene todavía nombre, y, cuando lo tenga, ese nombre no será el suyo, todos los cristianos que no creen en la Segunda Venida de Cristo se plegarán a ella.” (Cristo ¿vuelve o no vuelve?, ed. Dictio, Buenos Aires, 1976, p. 18).

Y para complementar y empalmar redondeando los conceptos oigamos lo que dijo Nicolás Gómez Dávila sobre la Democracia: “La Democracia es una religión antropoteista. Su principio es una opción de carácter religioso, un acto por el cual el hombre asume al hombre como Dios.” O estas dos frases que son, también, muy dicientes al relacionar la democracia con la gnosis: “Las cosmogonías órficas y las sectas gnósticas son antropoteismos retrospectivos, la moderna religión democrática es un antropoteismo futurista.” Y “La democracia no es atea, porque haya comprobado la irrealidad de Dios sino porque necesita rigurosamente que Dios no exista, la convicción de nuestra divinidad implica la negación de su existencia.” Mostrando además su relación con el progresismo: “La idea del progreso es la teodicea del antropoteismo futurista, la teodicea del dios que despierta desde la insignificancia del abismo.” (Extraído de “Textos I” Bogotá 1959).

Para aquellos que buscan y esperan un supuesto triunfo antes de la Parusía, o su equivalente, (una reconquista) les recordamos caritativamente lo que ya advirtiera nuestro querido Padre Castellani: “En la presente edad no será la Iglesia mediante un triunfo del espíritu del Evangelio, sino Satanás mediante un triunfo del espíritu apostático, que ha de llegar a la pacificación total (aunque perversa, aparente y breve) y a un reino que abarcará todas las naciones; pues el Reino mesiánico de Cristo será precedido del reino apostata del Anticristo.” (Decíamos Ayer, ed. Sudestada, 1968, p. 27).

No es pues el triunfo de la Iglesia sino de la Contraiglesia, el triunfo de la religión adulterada por obra de la judaización y cabalización en la Iglesia, la cual se perfila como Pseudoiglesia. Es lo que el Padre Castellani manifiesta en el texto citado. ¡No nos confundamos de triunfo! Pues no hay término medio, si no esperamos el triunfo de Cristo Rey para la Parusía, viniendo en gloria y majestad, que es lo mismo que el triunfo del Inmaculado Corazón de María o de los Sagrados Corazones, esperamos el triunfo del espíritu apostático como se colige del último texto que citamos.

Verdaderamente con la beatificación de Juan Pablo II no se puede decir sino que es la gran apoteosis del Maligno cual castigo sobre un mundo que ha renegado de Cristo, en aras de la falsa y sacrílega paz y de la globalización mundial que procura el Paraíso en la tierra, pero sin la Verdad y sin Cristo.

Así se entienden las proféticas y aterradoras palabras de Cristo: “Pero el Hijo del hombre, cuando vuelva, ¿hallará por ventura fe sobre la tierra?” (Lc. 18,8), y “si aquellos días no fueran acortados, nadie se salvaría” (Mt. 24,22).

Callar es claudicar, el silencio es complicidad, el que calla otorga y el que otorga acepta. Pues ya decía el Papa León XIII retomando las palabras de su predecesor San Felix III del siglo V (483 – 492), haciéndolas también suyas: “El juicio de Nuestro predecesor, Felix III, acerca de ese asunto es muy grave: ‘no resistir al error es aprobarlo; no defender la verdad, es ahogarla… Quien cesa de oponerse a un crimen manifiesto, puede ser considerado como cómplice secreto del mismo’.” (Carta Encíclica, Inimica Vis, 8 de Diciembre de 1892).

No olvidemos, además, la gran exhortación apocalíptica de S. Pablo, para que estemos vigilantes y expectantes sin desfallecer ante el mal: “Te conjuro delante de Dios y de Jesucristo, que ha de juzgar vivos y muertos, por su aparición y su reino. Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo; reprende, ruega, exhorta, con paciencia siempre y afán de enseñar. Porque vendrá tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que en alas de sus pasiones y con la comezón en sus oídos, se elegirán maestros a granel y desviarán sus oídos de la verdad y se volverán hacia las fabulas. Tu, anda sobre ti en todo, soporta el sufrimiento; haz obra de predicador del Evangelio; cumple con tu ministerio.” (II Tim. 4,1-5)

“Sí, sí; No, no. Todo lo que excede esto viene del Maligno”(Mt. 5,37), pues “todo lo que no procede de la fe es pecado” (Rom. 14,23), por esto “el justo vivirá de la fe” (Rom. 1,17), sin “acomodarse a este siglo” (Rom. 12,2), siempre “obedeciendo a la verdad” (I Ped. 1,22). Y en estos últimos tiempos apocalípticos, “firmes en la fe” (I Ped. 5,9), debemos perseverar hasta la Parusía, como exhorta Santiago Apóstol: “Tened, pues, paciencia hermanos hasta la Parusía del Señor” (Sant. 5,7). Parusía en la cual consiste nuestra bienaventurada esperanza, según los apóstoles San Pedro y San Pablo: “Poned toda vuestra esperanza en la gracia que os traerá cuando aparezca Jesucristo” ( I Ped. 1, 13). “Renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos vivamos sobria, justa y piadosamente en este siglo actual, aguardando la dichosa esperanza y la aparición de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” ( Tit. 2, 13).

PADRE BASILIO MERAMO
Bogotá, 1 de Mayo de 2011.

¡¡¡¡¡¿Ahhh .. QUE.. LA...REfritura!!!


“AVE MARIA PURISSIMA”

En este día 1 de Mayo, que convergen entre otras cosas, aun la octava de la fiesta de la resurrección, de nuestro amado Redentor, Dominica In albis, también convergen los días del trabajo instituidos por la masonería, por antonomasia del movimiento obrero patronal, cuyo origen se remonta al año 1889.

http://masonesnewyork.blogspot.com/2011_05_01_archive.html

Así como los Vínculos de la Gran Romera, con su Kowalska, y su señor de su misericordia, y algunas medallitas similares, que además pretenden “sine qua Non” “Vati…ficar” a la AB-hominacion de la desoladora, que ocupó el lugar santo, durante el periodo de una falsa paz, (así anunciado), por el periodo de 25 años, mismos en los que por el imperio en las siete colinas, de la K, , entre otras muchas herejías por lo menos materiales, la Inmaculada esposa de Nuestro Señor JesuCristo, pretendió ser rebajada al nivel de las rameras, en ese Panteón de Asís.

Así pues, con este “revivir” a quien llegó a la sinagoga en su Nombre, y si fue recibido, por los deicidas, quien además llegó desde oriente a la “otrora” ciudad Santa, quien materialmente quitó en la conciencia de la gran mayoría, no solo los dogmas del infierno y purgatorio, sino aun de la necesidad del Mismo DIOS, cambiándolo por uno falso y alcahuete, quien dicho sea de paso, a la Divina Prevención de nuestro Señor JesuCristo, ante aquella terribilísima advertencia, de no creer, a quienes dijeran que ÉL, estaba en el desierto, o en el fondo de la casa, (Sedevacantismo, y acuerdismo respectivamente), también cumple la divina contenida en ese Evangelio, “DONDE ESTE EL CADAVER, AHÍ ESTARAN LAS AGUILAS”

Es en sí misma la parodia, del levantamiento de la Santa cruz de nuestro amado Redentor, el ab-homine pseudo canonizado, y su profeta, cumplimentando a la perfección, todas y cada una de las escrituras a su respecto, sobre todo en lo que hace al Santo Apocalipsis, en donde tenemos las únicas presencias, de la Santísima Virgen María, y del mismo Apocaleta , como bastiones, en las “tres horas” de agonía que le restan a la inmaculada esposa, (sueño de Don Bosco), tiempo en el cual, debemos acogernos a la Santísima corredentora, como a MADRE, y haciendo lo que Nuestro señor JesuCristo, nos ha dicho” .

Más que nunca estimando correctamente al mundo en su justa medida, a las estadísticas y suma de voluntades y opiniones como provenidas del mundo, y en consecuencia, provenidas del maligno, quien está perfectamente consciente de que le queda poco tiempo, y luchará con todo por seducir “De ser posible aún a los escogidos”

Época de gran confusión, en la que resulta un tanto difícil distinguir si es bueno o es malo lo que “me gusta” o me conviene desde la perspectiva hedonista, debemos tener más que nunca presentes, todos y cada uno de los elementos parametrales, del Santo magisterio, los conceptos claros, y aplicados de la Verdadera Humildad, y de todas las virtudes, la práctica SEGURA, del “Último recurso que el cielo nos dio” el rezo del santo rosario, y cuidado, que la Santísima Virgen María, como ese último recurso, no dijo la tercera parte de…

Cada vez está más cercana la Gloriosa Parusía, solo es menester no dar cabida a nuevas doctrinas, por más pequeñas que parezcan, analizar cada alimento que hemos de ingerir, y desechar aquel que presente contradicciones, o contradiga al mismo magisterio o el evangelio, de la Una Santa Católica y Apostólica Iglesia.


SEA PARA GLORIA DE DIOS

jueves, 21 de abril de 2011


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este Jueves Santo, con el cual se empieza el Triduo Santo de la Semana Santa, hay una sola Misa por iglesia, por parroquia, por comunidad. La Iglesia muestra la unidad del sacerdocio y del sacrificio único de nuestro Señor y por eso, en esta única Misa; los demás sacerdotes, si los hay, comulgan. Unidad del sacrificio y del sacerdocio del cual toda otra inmolación, como todas las misas y los clérigos, son una participación de ese sacerdocio único de nuestro Señor Jesucristo.


Hemos visto en el evangelio el relato de la traición de Judas, que ya nuestro Señor sabía, y cómo, no obstante, Él les lava los pies a los apóstoles, a sus discípulos. ¡Qué ejemplo de humildad y de amor para mostrar la necesidad de seguir ese ejemplo del Divino Maestro!


En este Jueves Santo muestra también la Iglesia la institución de la Eucaristía, es decir, de la Santa Misa. Era aquel día, en la última cena, una anticipación del sacrificio del calvario que se iba a producir al día siguiente. Instituye la Santa Misa junto con el sacerdocio, porque están íntimamente correlacionados. El sacerdote no es otra cosa sino el hombre del sacrificio de nuestro Señor; eso es la Santa Misa. No es una cena, una synaxis, como dice San Pablo, porque antiguamente no estaba separada esa synaxis, del sacrificio; dados los abusos, los apóstoles decidieron separar la comida, la synaxis, del sacrificio, para que no hubiera malos entendidos ni abusos posibles y para que no hubiera la diferencia entre el que tenía mucho y el que nada tenía de comer como lo vemos en la epístola de hoy.


Nuestro Señor instituye un día como el de hoy el sacerdocio católico, instituye la Santa Misa por anticipación; por eso, ahora, después de la muerte de nuestro Señor todas las Misas son la renovación incruenta del mismo sacrificio del calvario renovado sacramentalmente sobre el altar, por el mismo Cristo representado en el sacerdote, que es otro Cristo por tener la gracia sacramental del sacerdocio de nuestro Señor, basada en esa gracia de unión. Eso es el sacerdocio y no lo que hoy se predica queriendo igualar a la Misa a una reunión o synaxis y al presbítero a la manera protestante. Esas son aberraciones cultuales litúrgicas y doctrinales que están afectando la esencia de la religión y de la Iglesia católica, apostólica y romana.


Quienes vienen aquí deben, pues, tener una noción clara de estas verdades sobrenaturales para que podamos dar fe y testimonio de ellas en medio de esta gran hecatombe de pérdida y crisis de fe, con la consabida consecuencia de la pérdida de la moral y de la conversión de casi media Colombia, en su ignorancia vuelta hacia el protestantismo por fuera y por dentro. Por fuera, por todas las sectas protestantes que vemos alrededor; y por dentro, porque los sacerdotes modernistas se comportan dentro de la Iglesia como verdaderos protestantes y esas son abominaciones que manifiestan la falta del sentido sagrado y católico de la religión, del culto y de la Santa Misa; por eso la garantía es de un modo incondicional la fidelidad a la sacrosanta Tradición de la Iglesia católica, apostólica y romana.


Al instituir nuestro Señor la Santa Misa y el sacerdocio católico nos demuestra su amor, porque no otra cosa es la Pasión de nuestro Señor que llega hasta el sacrificio de Sí mismo; porque para salvarnos nuestro Señor ha hecho todo lo posible, y por eso, cuando vemos una Cruz, vemos la expresión de querer; que sigamos ese camino de ejemplo de amor crucificado, y asimilemos, asemejemos e imitemos la inmolación de nuestro Señor.


En consecuencia no puede existir una Iglesia católica sin Cruz como hoy lo quiere el modernismo progresista, buscando un paraíso de bienes terrenales aquí en la tierra, sin Cruz. Esa es la peor falsificación de la religión católica y así será la del anticristo, que abominará dentro del templo proponiendo una religión sin Cruz. Hacia eso nos encaminamos. Y por eso la gente quiere esa doctrina fácil de hoy día, donde no hay pecado o “el pecado es lo que a mí me parece”; si me da la gana de salir desnudo y para mí eso está bien, pues no peco; por eso se besuquean en cualquier esquina las parejas desvergonzadamente; por eso las mujeres andan con el ombligo al aire, porque si para esa niña eso está bien, no es pecado; y así vivimos en la estupidez que provocan los escándalos. Y no se hable del matrimonio, de la familia, de los divorcios, de la contracepción, del cine. La humanidad vive en un eterno carnaval a espaldas de Dios y cada uno cree que todo lo hace bien; todo se justifica; así se destruye toda noción objetiva de bien y de mal, de vicio y de virtud. Estamos peor que los paganos, peor que en Babilonia. Esto clama el fuego del cielo, el castigo de Dios que va a venir tarde o temprano y más temprano que tarde cada día que pasa; porque todo esto ya tiene una dimensión apocalíptica por su universalidad y su gravedad, pero como en la época de Noé, el mundo sigue danzando y bailando.


Debemos sacar de esta Semana Santa un motivo de reflexión para que no nos dejemos arrastrar por el mal ejemplo que se ve por doquier y que imprime carácter, ya que socialmente se justifica bajo cualquier pretexto como es la libertad. Libertad para todo menos para el bien y la verdad y hay quienes alegan porque, dicen, son los únicos que tienen derecho a ella, pero no advierten que nuestro albedrío de seres humanos no es el de los animales, que no tienen uso de razón.


La libertad se prodiga en la verdad. “La verdad os hará libres”, dijo nuestro Señor; cualquier otra es absurda, no existe de acuerdo con los parámetros de la naturaleza humana que es la que hoy se prodiga, se exige y es la que la juventud quiere y no solamente ésta sino los mayores, volviéndose peores que jóvenes libertinos. Por todo lo anterior las tinieblas y la confusión reinan hoy día como nunca se ha visto ya que es universal.


¿De qué nos vamos a extrañar entonces porque el mundo esté en caos, como hoy, alocado, sin norte, sin horizonte, sin pies ni cabeza? Todo eso por no seguir el ejemplo que nos propone la Iglesia con su evangelio. ¿Qué más puede haber fuera de Cristo? La paz falsa del anticristo y a esa nos dirigimos. O aceptamos a Cristo o al anticristo, no hay término medio. Debemos reflexionar sobre todo esto para reaccionar en este mundo como católicos verdaderos y no de nombre, pero ignorantes, que para lo único que serviríamos sería como dice el adagio: católico ignorante seguro protestante.


Que esta Semana Santa sirva para que nosotros reanudemos esos deseos de imitar el amor de nuestro Señor aceptando la inmolación cotidiana a través del sufrimiento, la enfermedad, la adversidad, la contradicción, la vejez, a través del mal, porque éste sirve al bien, acrisola la virtud y ésta nos hace imitar a nuestro Señor. Por eso Él aceptó el mal, aceptó morir en una Cruz injustamente por manos de los judíos, y ahora nosotros, iguales o peores que ellos lo crucificamos en su Cuerpo Místico, la Iglesia, con todas estas aberraciones que hoy vemos, toleramos y aceptamos.


Tratemos de hacer una Semana Santa con esos deseos, para poder festejar después con creces la Pascua de resurrección, porque si nuestro Señor murió para resucitar después, al tercer día, probando su divinidad, podamos entonces ser fieles testigos, dando prueba de nuestra fe, proclamando su divinidad.


Pidamos a nuestra Señora, a la Virgen María, para que nos fortifique, nos consolide en esa fidelidad de testimonio en la proclamación de la divinidad de nuestro Señor y de su santa Iglesia. +


PADRE BASILIO MERAMO
17 de abril de 2003

sábado, 9 de abril de 2011

MONS. LEFEBVRE ECLIPSADO Censurado y silenciado por los suyos

Hay cosas que claman al cielo y que colman la indignación ¿Cómo es posible que Mons. Lefebvre sea censurado por los suyos (o que se dicen tales)? ¿Por qué se torna censurable Mons. Lefebvre para el Superior General? ¿Qué le molesta o le incomoda a Mons. Bernard Fellay? ¿Por qué la Fraternidad San Pio X prohíbe la divulgación de los sermones en general y particularmente de uno difundido por Max Barret, uno de los conductores y confidentes de Mons. Lefebvre?




La Fraternidad San Pio X debería ser la primera en difundir todos y cada uno de los sermones de Mons. Lefebvre y agradecer a quienes colaboran en esta labor, y no hacer lo que los enemigos de la Iglesia hacen, imponiendo la rígida ley del silencio cuando no del desprestigio.




Mons. Fellay muestra la molestia que le produce el sermón de Mons. Lefebvre censurando su publicación y evitando su difusión. En este sermón denuncia la masonería dentro del vaticano y la Iglesia, las ideas y principios masónicos que forjaron e inspiraron el concilio vaticano II, como carta magna de los errores y herejías, de la revolución litúrgico – doctrinal dentro de la misma Iglesia operada por vía de jerarquía y de “santa obediencia”.




Mons. Lefebvre denuncia claramente el contubernio entre la masonería y el vaticano. Llega a señalar como hipótesis valida (aceptable) y verosímil que si un papa antes de su elección es masón, se ilegitima e invalida su elección, pues está excomulgado. O que dejaría de serlo por caer en herejía y en consecuencia quedaría excomulgado.



Es evidente que estas afirmaciones no son “políticamente correctas” y mucho menos oportunas si se está en tratativas claudicantes con los prelados eclesiásticos oficiales, que son logia masónica vaticana (o eclesiástica).



El hecho de impedir que los fieles tengan acceso a las denuncias de Mons. Lefebvre evidencia, muestra y comprueba el compromiso de los responsables de esta censura con la masonería vaticana.



La Fraternidad San Pio X esta no solo financiera sino ideológicamente (teología y doctrina) en manos de los enemigos de la Iglesia que la han infiltrado, la han copado. Si lo anterior no fuera cierto, se promovería y divulgaría todo lo que Mons. Lefebvre afirmó y no le impondrían (como lo están haciendo) el vil y traidor silencio.



Con que derecho de propiedad se arroga Mons. Fellay la exclusividad de los sermones de Mons. Lefebvre, si ni él ni la Fraternidad San Pio X son herederos carnales. Si el Superior General o alguien en la Fraternidad San Pio X tiene un testamento en su favor que lo muestre, y aun así, ese poder seria para propagar y difundir sin tergiversaciones su testimonio y no para censurarlo y reprimirlo, o meterlo en el cajón del olvido.



Los sermones y todo lo que dijo Mons. Lefebvre son patrimonio de la Iglesia y el único dueño es Jesucristo.



Esta prohibición petulante, no es nada más que una muestra de fariseísmo por parte de aquellos que la inflingen.



Es una lástima que ninguno de los miembros de la Fraternidad San Pio X diga nada al respecto, y es mas vergonzoso aun que ninguno de los otros 3 obispos tampoco se pronuncie.



El hecho que 20 años después de fallecido Mons. Lefebvre no se hiciera nada por publicar sus sermones, es una clara evidencia que no le interesa mucho a los superiores de la Fraternidad San Pio X lo que el dijo.



Conviene además recordar que si bien Mons. Lefebvre fue el fundador de La Fraternidad San Pio X, el no era miembro de ella, y como prueba esta el hecho que el siempre uso el cordón de su congregación, como religioso que era de los Padres del Espíritu Santo, luego mal haría la Fraternidad San Pio X en adjudicarse la propiedad sobre su palabra para censurarla y reprimirla.


Que contradicción farisaica que en plena época de libertad tan cacareada se imponga el silencio a Mons. Lefebvre por parte de sus propios discípulos.



Claro está que si la Iglesia esta eclipsada, nada de raro tiene que uno de sus más fieles servidores este también eclipsado. Lo que si asombra es que lo eclipsen quienes se dicen sus fieles continuadores.




P. Basilio Méramo Bogotá. 8 de Abril de 2011


COMUNICADO RECTIFICATIVO


Después de haber recibido elementos de información suplementaria, quiero haceralgunas aclaraciones y correcciones a mi texto publicado el 8 de abril

Punto 1:Entre las numerosas intervenciones de Monseñor Lefebvre censuradas por la Fraternidad San Pío X, mencioné una en particular, en la que denunció la alianza adúltera entre la masonería y el Vaticano. Contrariamente a lo que escribí, no fue un "sermón", sino una conferencia celebrada frente a las asociaciones San Pio V en febrero de 1976 y cuyo registro había sido confiado al Padre Guépin.

Punto 2: Hecha la verificación, esta conferencia en realidad fue censurada inmediatamente después que las ediciones Saint Remi la habían dado a conocer en un comunicado emitido en respuesta a los repugnantes ataques de que han sido objeto por parte de la Fraternidad San Pío X para prohíbirles editar los sermones del arzobispo Lefebvre.


Padre. Basilio Méramo

Bogotá 28 de abril de 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

PseudoIglesia y Pseudoprofeta

La gran y mayor falsificación eclesiològica oficialmente fue operada con el Pseudo Concilio Ecuménico Vaticano II, atípica y contradictoriamente no infalible, al renegar de la divina prerrogativa de la infalibilidad doctrinal (magisterial), la cual por derecho divino y esencia constitucional le compete a todo Concilio Ecuménico legitimo como órgano de la Iglesia divinamente constituida y asistida por el Espíritu Santo, pues una Iglesia divina (como la Iglesia Católica Apostólica y Romana) que se equivoque en materia de Fe no sería tal, no seria precisamente divina. Luego no puede haber un legítimo Concilio Ecuménico que sea no infalible, esto postula su ilegitimidad constitucional y su ejercicio magisterial. Se trata pues, de un falso Concilio Ecuménico de Derecho y de Hecho, por lo cual teológicamente es un Conciliábulo más en la historia de la Iglesia; aunque solemne, muy solemne como lo son los grandes fraudes que el vulgo siempre se traga; y esto con el agravante teológico y doctrinal de las cosas de orden religioso, utilizando el nombre de Dios y de la Verdad Eterna.

A continuación proponemos algunos textos que nos pueden alertar con sabiduría sobre un asunto tan delicado, tomados una vez mas del benemérito Padre Leonardo Castellani que no siempre se lo tiene en alta estima en los medios que se dicen tradicionales.


“Los ciegos ven… los pobres son iluminados. Ese es el milagro fundamental de Cristo y de su Iglesia: Iluminar. ¡Y ay de la Iglesia cuando los pobres no son iluminados!” (El Evangelio de Jesucristo, ed. Dictio 1977. p. 410).


“Así pues el dogma de la Trinidad, envuelto en la niebla germánica y en una complicada terminología, se convierte en un panteísmo sutil que va a desembocar en la adoración del Hombre; la gran herejía de nuestros tiempos, la ultima herejía que será, según la predicción de San Pablo, el sacrilegio del Anticristo: ‘el cual se exaltará y levantará sobre todo lo que es Dios, sentándose en el Templo de Dios, y haciéndose adorar como Dios’.” (El Evangelio p.240).


“Ciertamente, la crisis actual de la Iglesia tiene un carácter que no han tenido las otras; es absolutamente total: total en la extensión, cubre todo el mundo; total en la intensidad, pues la herejía naturalista (o el ‘aloguismo’, como la llamo Belloc) es la herejía más radical que ha existido y puede existir: falsifica todos los dogmas del Cristianismo vaciándolos de su contenido sobrenatural, y poniendo en su lugar la adoración sacrílega del Hombre; que sabemos será la doctrina del Anticristo.” (Domingueras Prédicas, ed. Jauja, 1997 p. 136).


“Martínez Zuviria decía en la Argentina no había herejías porque no había tampoco Fe. Hay que modificar esa proposición diciendo que en Argentina no hay herejías como las antiguas, el Pelagianismo o el Luteranismo, pero está la herejía moderna, que es oculta, resume a todas las otras, y es más peligrosa que todas: ella es el modernismo, el naturalismo religioso, el progresismo; o como quieran llamarla. Ella consiste simplemente en suprimir lo sobrenatural y endiosar lo natural, lo cual hizo el primero de todos Pelagio en el siglo IV. Esa herejía central es el fondo común o cimiento de todas las formas del naturalismo herético actual, que son veinte o más. Tiene muchas cabezas como la hidra de Lerna; sólo que la hidra de Lerna tenía 7 cabezas y esta tiene como 70. Muchas de ellas contrarias entre sí – aparentemente – y se golpean, patean. (…) Basta ver por ejemplo el Liberalismo y el Comunismo; los dos se pelean ferozmente (…) Y sin embargo tienen un fondo común: el hombre, prescindente de Dios. Para el Liberalismo el hombre es ‘un animal rationalisticus’, para el Comunismo es un ‘animal economicus’; pero esos dos animales nada tienen que ver con Dios. El naturalismo consiste en independizarse el hombre de Dios; y el hacerse el hombre independiente de Dios es la esencia del Pecado.” (Domingueras Pred. p. 195‐196).


“El hombre es naturalmente bueno y no tiene mas que seguir los impulsos de su corazón para acertar siempredirá Rousseau más tarde (…) Esta aberración de que, con tal de Amar a Dios, uno sigue siendo bueno aunque haga horrores, es una herejía del siglo XVII: el ‘quietismo’ de Miguel de Molinos.” (Domingueras Prédicas. p. 198‐199).


“Y así vino gestándose a través de los siglos la herejía del Anticristo, compendio de todas las herejías, que consiste en la adoración del hombre en lugar de Dios. Convierte tu primero al cristianismo en algo sutil, extrayendo lo sobrenatural; después apodérate de la cascara, o sea los dogmas vacios, como mitos o sea como imágenes poéticas o como recuerdos históricos, (…) infaliblemente vendrá el tercer paso, el relleno del vacío de lo sobrenatural con lo natural, la sustitución de Dios con el hombre. Porque el hombre es un ser esencialmente dependiente y siente su dependencia, y si rehúye su verdadera dependencia de Dios, echara mano de otros dioses de quien depender y adorara al Estado, o a la Razón, o a la Ciencia o a la Estética, obras del Hombre; y finalmente al Hombre, sea con el nombre de la Humanidad, o la Libertad, o la Patria o lo que fuere.” (Domingueras Préd. p.200).


“El Pelagianismo negaba de un modo u otro la gracia; y es importante por ser el padre del Naturalismo o
Modernismo actual. Pelagio, que era un esplendido ingles residente en Roma, una especie de Maritain de aquel tiempo (siglo IV), enseño primero que la gracia de Dios, de que tanto hablaba San Pablo, era simplemente la naturaleza que Dios dio al hombre; y mas tarde añadió que si había una ayuda de Dios, pero era necesaria sino solamente facilitante, ‘adyuvante’, ayuda; no para salvarnos sino para poderlo más fácil. Negando la gracia, negaba el pecado Original y, lógicamente, también la Redención de Cristo, que se volvía superflua; aunque él nunca lo dijo así.” (Domingueras Préd. II, p. 156).


“El Naturalismo actual es Pelagianismo radical y es la gran herejía moderna; y la última (según creo), que será el nido del Anticristo; pues no se puede ir mas allá en línea de herejía; pero toda ella deriva de la negación de la gracia, por tanto, la negación de lo sobrenatural; por tanto, el vaciamiento de todos los dogmas cristianos, que se convierten en simpáticos Mitos, que naturalmente comienzan a rellenarse de la adoración nefanda del hombre; que dijo San Pablo sería el pecado del Anticristo, ‘la abominación de la desolación’.” (Dominguera Prédicas II, p.157).


“Los errores de Pelagio reaparecen en Maritain, Fray Alberto García Vieyra escribe al respecto: ‘El Humanismo Cristiano, que tiene sus orígenes en el Humanismo Integral de Jacques Maritain muestra aversión a lo sobrenatural; no tolera más que una Fe subjetivista, en el Fuero interno, y tiene una concepción naturalista de las instituciones sociales y políticas. Tal concepción humanista o pluralista ha paralizado y corrompido todas las fuerzas reales del apostolado católico, llevándole a la pendiente de las concesiones, de la tolerancia, de los silencios cómplices’.” (Dominguera Prédicas II, p.156).


“Las notas de este Humanismo son las siguientes: 1) Silencio frente al error y frente a la herejía. 2) Complejo
anticlerical. 3) Actúa en política, pero todo su interés está en prescindir de la Fe, y reducirse al plano de lo
temporal. 4) Personalismo. Persona humana por activa y o pasiva: es la suprema razón de ser de todas las cosas, el Reino de Jesucristo en el mundo, con sus legitimas exigencias para el hombre, queda como una verdad poco menos que archivada, o por lo menos impracticable”. (Dominguera Prédicas II, p.156).


“El Humanismo incurre así en Pelagianismo, o por lo menos, no toma en cuenta la necesidad de la gracia para sanar la naturaleza humana y superar sus problemas. La persona humana se considera únicamente como sujeto de derechos y libertades absolutas, callando las exigencias de la Fe y del orden sobrenatural.” (“El Pecado Colectivo de los Católicos”, en revista “Docencia”, noviembre de 1958 págs. 29‐30. Abreviado). (Domingueras Prédicas II. p. 156‐157).


“El mundo moderno se ha propuesto elaborar una nueva religión que excluye la gracia porque reclama para
nuestra naturaleza la capacidad de llegar a ser por sí misma sobrenaturaleza. Este intento recibe su inspiración de la Masonería, empeñada en imponer una falsa religión, ‘cuyo misterio es no tener misterios’. Así el jesuita Karl Rahner piensa que el tiempo ha dado la razón a Pelagio y no a San Agustín. Dios y la gracia de Cristo están en todo, como en la esencia de cualquier realidad. El Padre del Modernismo, Hegel, había afirmado que si la esencia divina no fuese la esencia del hombre y de la naturaleza, entonces sería una esencia vacía, nada. Dios no es trascendente al mundo sino que es el fondo cósmico, del que todo procede y en el que todo se resuelve, y la evolución es el proceso al que Dios debe someterse para tomar conciencia de sí en nuestro espíritu.” (Domingueras Préd. II, p. 157‐158). ¡Habrase visto mayor síntesis del pensamiento gnóstico cabalístico que nutre toda la fisofofía Moderna que infecta la Teología!


“Y lo cuarto de notar es la falsificación actual del amor cristiano, una entre muchas; pues todo el Cristianismo está siendo falsificado; y esa falsificación comenzó con el Protestantismo y llega a su ápice con el Modernismo”. (Domingueras Préd. II, p.273).


“Voy a hablar de los Pseudoprofetas de hoy; es decir, de la herejía actual; que consiste en una falsificación total del Cristianismo. Toda herejía es una falsificación: suprime un Dogma o varios, o bien exagera un Dogma o varios; las dos cosas ordinariamente. Pero esta herejía es la más propiamente falsificación porque conserva todos los Dogmas en su cascara y los vacía por dentro; los vacía de los sobrenatural y los rellena de lo natural (…)”. (Domingueras Préd. II, p.275‐276).


“Las primeras herejías negaban un Dogma: o la Divinidad de Cristo, o la Trinidad, o el Espíritu Santo, o el dominio de Dios sobre las cosas visibles adjudicadas al Diablo. En el siglo XVI surge la primera herejía total, el Protestantismo. Comenzó negando un solo Dogma, la Iglesia Visible con su jefe el Papa; pero era fácil de ver que, removida la autoridad religiosa, y proclamando el ‘libre examen’ de la Escritura, todas las herejías se iban a precipitar dentro por esa brecha. Y así, sucedió: el arriano, el macedoniano, el albigense o maniqueo, el mahometano, aparecieron dentro del Cristianismo, o mejor dicho del Pseudocristianismo o protestantismo, dividido rápidamente en innumerable le sectas, cada una con su propio Credo: luterano, calvinistas metodistas, presbiteriano, adventistas, e via dicendo, hasta las monstruosidades de los Testigos de Jehová o los Mormones.” (Domingueras Préd. II, p. 216).


“Pero la falsificación del cristianismo es peor, mas peligrosa; y ella se ha difundido por el mundo, primero en el mundo eclesiástico, con el nombre Herejía Modernista, condenada por Pio X en la encíclica Pascendi y el
Juramento Antimodernista (…) ¿En qué consiste esta falsificación? Simplemente en vaciar al cristianismo de su contenido sobrenatural; convertirlo por tanto en una religión natural, fácil y asida al Estado; al final, en una mitología.” (San Agustín y Nosotros, ed. Jauja, 2001, p. 143‐144).


“Está escrito en las profecías que en un tiempo los hombres desconocerán a Dios en tal forma que no habrá
prácticamente Fe sobre la tierra; y que en ese tiempo el Evangelio de Jesucristo ya habrá sido anunciado por todas partes; de modo que lo que habrá en realidad será una Gran Apostasía…” (San Agustín. p 149).


“Por otra parte, está escrito en las profecías que en aquel tiempo a los que crean de vera en Dios los echaran de las Iglesias (…)” (San Agustín p.149). Y podemos añadir que hasta de la misma Fraternidad S.Pio X.


“El hombre religiosos debe decir: “Aunque todos mis correligionarios, por un imposible, se corrompieran, yo con la gracia de Dios no me corromperé; y en ese caso subsistirá la Iglesia de Dios en mi…” (San Agustín. p.78). “ ’Confirma cetera, quae moritura erant.’ ¿Qué podemos hacer nosotros, si todo esto depende de una seria de destrucciones sucesivas y forma parte de una destrucción que avanza? ‘Conserva las cosas que han quedado, las cuales son perecederas’ – le manda decir Jesucristo al Ángel de la Iglesia de Sardes, la quinta Iglesia del Apocalipsis – lo cual quiere decir ‘atente a la tradición’, que es lo que ha hecho la Iglesia desde el Concilio de Trento. Pero el texto griego dice un poco diferente y más enérgico: ‘robustece lo que ha quedado, que de todas maneras ha de perecer’. Pero esto es inhumano, se nos manda luchar por una cosa que va a perecer, luchar sin esperanza de victoria, lo cual es imposible al hombre. Es imposible al hombre que está en el plano ético, cuyo signo es la lucha y la victoria; pero no al hombre que está en el plano religioso, el cual lucha por Dios, y sabe que la victoria de Dios es segura, y que él ha nacido para ser usado, quizá para ser derrotado, ¿qué importa? ¡Hemos nacido para ser usados! ¿Por quién? ¡No por el Estado, por el Padre que está en los cielos! (…) Tenemos que luchar por todas las cosas buenas que han quedado hasta el último reducto, prescindiendo de si esas cosas serán todas ‘integradas de nuevo en Cristo’, como decía Pio X, o nuestras propias fuerzas o por la fuerza incontrolable de la Segunda Venida de Cristo. ‘La verdad es eterna – y ha de prevalecer sea que yo la haga prevalecer o no’.” (San Agustín, p. 106‐107).


“ ‘Dios no nos dice que venzamos, Dios nos pide que no seamos vencidos…’ ¡La Iglesia es eterna! – dicen los
democristianos. La Iglesia es eterna en el sentido que Jesucristo habló; pero la organización externa de la Iglesia, digamos el Vaticano, no es eterno: esa organización ha sido quebrada y reformada muchas veces. Y la Iglesia será quebrada al fin del mundo. Los que es eterno es el alma del hombre unida a Dios… unida a Dios para ser usada.” (San Agustin, p. 107.)


“Hay pues dos profecías en el Evangelio que parecen inconciliables: una es que ‘las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella’; la otra es que cuando vuelva Cristo ‘apenas encontrara Fe sobre la tierra’.” (El Evan. p.300).


“La misión esencial de la Iglesia Jerárquica es enseñar ¿Enseñar Matemáticas y Filosofía? Enseñar ‘a guardar todo aquello que yo os he mostrado’, la doctrina de la Fe y de la Caridad. Lo demás no está mal, pero para lo demás no tienen los curas autoridad directa de Cristo: si enseñan Matemáticas deben saberlas; y si no las saben, aprenderlas. Para esta enseñanza salvífica Cristo les prometió especial asistencia: ‘y he aquí que yo estoy con vosotros todos los tiempos hasta el fin del mundo’, o como dice el texto griego ‘hasta la consumación del siglo’. ¿Incluye esta promesa la consumación del siglo, el periodo del Anticristo, o la excluye? Yo no lo sé. Lo que sé es que Cristo no abandonará jamás a los suyos. Y sé también que de este texto no puede deducirse ni la infalibilidad del Papa – aunque no la excluye‐ ni que la Iglesia haya de triunfar siempre en sus empresas temporales –como algunos presumen‐ ni que en ella no habrá nunca errores accidentales o focos de corrupción; ni mucho menos una especie de temeraria infabilidad personal y poder de prepotencia a favor de sus ministros mas allá de los límites claros y precisos en que la autoridad legítimamente se ejerce. Porque ha habido siempre y hay por desgracia quienes con decir ¡Jerarquía, Jerarquía! Quieren que uno se trague todo lo que ellos piensan, creen, dicen o hacen; lo cual es una increíble y muy dañosa falta de Jerarquía, cuando el que no ve quiere guiar al que ve, y el que no sabe, enseñar al que sabe; y como dijo mi tocayo, paisano y patrono San Jerónimo el Dalmata en su Epístola XLVIII, 4. ” (El Evan. p. 242‐243).


“El Papa es infalible pero no en todo … Cuando declara solemnemente las cosas de la Fe, cosa que hace pocas veces, por cierto; pero pretender como hace muchísima gente aquí que todos los Papas o tal Papa particular son maravillas de inteligencia y de rectitud, hasta llegar a renunciar al propio sentido moral, cerrar los ojos ante un error y una iniquidad manifiesta, y dar como anticatólico, o poco católico, o no católico al que no puede cerrar los ojos así, al que no puede renunciar a su sentido moral, eso es inventar un nuevo dogma , eso es rendirse a una superstición, eso es morar en plena exterioridad.” (San Agustín, p. 256).


“En otros tiempos, cuando el Papa se equivocaba, los Santos de aquel tiempo le decían tranquilamente: ‘Non lo sapevate un corno’; y el Papa mismo rogaba que se lo dijeran. Había más caridad. Había comunión.” (San Agustín, p. 257).


“¿Y cuándo será esa reunión, y ‘no habrá más que un solo redil y un solo pastor?’ ¿Se ha verificado ya? Solo
parcialmente o virtualmente hasta ahora. Nosotros creemos que el cumplimiento perfecto de esta profecía de Cristo será ‘después que haya sido predicado el Evangelio en todo el mundo’, y ‘después que haya sido vencido el Pésimo Pastor, el Hijo de la Perdición’; es decir el Anticristo, que como castigo de las negligencias y faltas de los pastores de su Iglesia permitirá Dios aparezca y domine el mundo entero por un poco de tiempo; ante el cual estarán los pueblos (…) aterrados y mudos como ante el lobo los rebaños de ovejas.” (El Evan. p. 212).


“Cuando los vándalos quemaban iglesias en Roma, San Cipriano escribía a sus obispos: ‘No os deis afán por edificar templos materiales en los cuales al fin y al cabo sabéis que un día se sentara el Anticristo. Edificad la Fe en los pechos, templos que nadie puede quemar’.” (El Evan. p. 412).


“Pues bien, es el liberalismo en pugna con su hijo el comunismo, el espíritu batracio que salió de la boca de la Bestia y el otro que salió de la boca del Dragon…‐Y el modernismo ¿Qué hace? – El modernismo coaligara a los dos (…) los fusionara al fundente religioso. El modernismo es el fondo común de las dos herejías contrarias, que algún día –que ya vemos venir‐ las englobara por obra del Pseudoprofeta. (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed.Dictio 1978, p. 45).


“El principal déstos es el de la Segunda Bestia, una fiera que surge de la tierra como la otra surgió del mar, es decir, de la Iglesia en contraposición al mundo; la cual aunque habla como dragón ‘tienen dos cuernos semejantes al Cordero’. Esta bestia es al que ‘actúa’ y reduce a la práctica, es decir, ritualiza todo el poder de la otra, dice el Profeta. Ella es la propaganda sacerdotal; ella organiza la adoración idolátrica, impone la adoración del ícono nefando (…) Esta bestia es pues evidentemente un movimiento religioso, una herejía parecida al Cristianismo, la ultima herejía, la más nefanda y sutil de todas, la adoración del Hombre; encarnada ella quizá en un genio religiosos, una especie de inmenso Lutero, Focio, o Mahoma. Quizá sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal. No lo sabemos.” (Los Pap. p. 297).


“El significado concreto y ya esjatologico de las dos Mujeres es este, según parece: La mujer celestial y afligida es el Israel de Dios, Israel hecho Iglesia; ‐y concretamente el Israel convertido de los últimos tiempos; la Mujer ramera y blasfema es la religión adulterada, ya formulada en Pseudoiglesia en el fin del siglo, prostituida a los poderes deste mundo, y asentada sobre el formidable poder político anticristiano…” (El Apokalipsis, ed. Paulinas 1963, p. 261).


“El Anticristo no será un demonio, sino un hombre ‘demoniaco’: tendrá ‘ojos de hombre’, levantados con plenitud de la ciencia humana, y hará gala de humanidad y ‘humanismo’; aplastará a los santos y abatirá la Ley, tanto la de Cristo como la de Moisés; (…) hará imperar ‘la abominación de la desolación’, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso; (…) Reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo tiempo que fomentará una falsa Iglesia.” (El Apok, p.198‐199).


“En su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocupara cátedras y sedes, y pasaran por varones píos, religiosos y aún santos (…) aprovechara un cristianismo adulterado.” (El Apok, p.199).


“El Anticristo, según toda la exégesis sin excepción: el ‘restaurador del Imperio de Augusto’ en forma proterva, inteligencia común de todos los Santos Padres; el fundador y beneficiario de una nefanda religión falsificada.” (El Apok, p.329).


“Nada impide que la ‘propaganda sacerdotal’ del Anticristo (Lacunza, Pieper) esté encabezada por un Obispo apóstata (Solovief) o incluso un Antipapa; así sucede en la historia humana; cuerpo pide cabeza.” (El Apok, p.334).


“El Anticristo se parecerá al Cristo. Por tanto aparecerá como ‘bueno’, y no nefario y criminal, como aparecía su predecesor Nerón a la Plebe de Roma. Hay que notar mucho esto, porque la imagen del Anticristo que la tradición (sobre todo la de los siglos medios) nos ha trasmitido es falsa.” (El Apok. p.341). Esto es clave para desfantasiar la imagen pueril del Anticristo que circula impidiendo desenmascararlo.


“No hay en la Escritura mención de otro delito del Anticristo que este de la blasfemia y el sacrilegio máximo (‘la abominación de la desolación’) y la iniquidad y tiranía contra los cristianos, que en su consecuencia; va a exigir honores y cultos divinos, para lo cual aparecerá como bueno e incluso santo.”(El Apok, p.343‐344).


“La Medición del Templo. Todos los Santos Padres han visto en esta visión el estado de la Iglesia en el tiempo de la Gran Apostasía: reducida a un grupo de fieles que resisten a los privilegios y poderes del Anticristo (Mártires de los últimos tiempos) mientras la Religión en general es pisoteada… Pisotear no es eliminar: el ‘cristianismo será adulterado’. ” (El Apok, p. 152).


“El anhelo más profundo de toda la humanidad actualmente es la paz; y en ese anhelo justamente hará palanca el Anticristo. Aquel déspota gigantesco, aquel plebeyo satánico, dará al mundo la paz; una paz sacrílega y embustera, durante la cual se perseguirá a sangre y fuego casi hasta la extirpación a la Iglesia de Dios.” (Los Papeles, p.29).


Esto es lo que estamos viendo y viviendo a partir del Concilio Vaticano II.


Todo lo que vio y dijo proféticamente el P. Castellani nos toca verlo y vivirlo (sufrirlo) hoy, para todo aquel que tenga ojos para ver y oídos para oír.


Padre Basilio Méramo Bogotá, Abril 5 de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

Para Reflexionar Apocalípticamente

Lo que más cuesta a los fieles es ver y admitir en estos últimos tiempos apocalípticos que la crisis de la hora presente, no es una crisis más sino la última, definitiva e irreversible, propia de los tiempos preparusiacos. Es la Gran Crisis (Tribulatio Magna – Gran tribulación) cual no se ha visto ni se verá jamás, es la Crisis Universal predicada por Nuestro Señor Jesucristo para inmediatamente antes de su Parusía. No verlo o no quererlo ver, es una locura o una ceguera imperdonable, que lleva inexorablemente a equivocarse buscando soluciones vanas, inútiles, y en definitiva a hacerle el juego al impostor, al enemigo, al Anticristo en su doble versión tanto política, lo que común (aunque parcialmente) la gente entiende por el Anticristo, como religiosa el pseudoprofeta, que es tanto o más Anticristo que el político, pues el uno tiene poder sobre el cuerpo, pero el otro sobre el alma. Es peor, mucho peor matar el alma destruyendo la Fe, que matar el cuerpo. El sida espiritual, como decía Monseñor Lefebvre refiriéndose a la perdida de la Fe, después del nefasto Concilio Vaticano II, es peor mucho peor que el sida físico. El justo vive de la fe, y sin fe es imposible agradar a Dios.

Se trata pues en primer lugar, esencial y fundamentalmente de una crisis espiritual religiosa, sobrenatural, de Fe. Es una crisis religiosa, teológica y dogmática, con repercusiones morales, sociales, políticas y hasta económicas, y si se quiere hasta cosmológicas. Es la última crisis que está en el vértice y en el desenlace de la Metafísica de la historia, es decir de la lucha perenne entre el Bien y el Mal, entre Dios y Satanás, entre Cristo y el Anticristo, entre la Iglesia y la Contra Iglesia o Sinagoga de Satanás. Para poder verlo o ayudar a verlo sirvan estos textos llenos de luz exegética y profética del Padre Castellani:

“La mujer significa en la Escritura constantemente Israel, es decir, la religión. Dios apostrofa a su pueblo como a una adultera o la requiebra como a una novia. Los deuteroprofetas abandonan incluso la imagen de Reino para insistir en la figura de Esposa. Cristo llamo a su gente ‘generación adultera’. San Pablo represento a la Iglesia con la figura de una doncella, ‘virgenem castam exhibere Christo’, una virgen pura que dar en matrimonio a Cristo. Las Dos mujeres del Apokalipsis representan la religión corrompida y la religión fiel, la Forneguera sobre la Bestia Roja y la Parturienta vestida de sol de la Fe, pisando la luna del mundo mudable, y coronada de la venticuatral diadema estelar patriarcal y apostólica. Estos dos aspectos de la religión son perfectamente distinguibles para Dios, pero no siempre para nosotros. La cizaña se parece al trigo y no será separada hasta la siega.” (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed.Dictio 1978, p.225-226).

“Cuando vino Cristo eran tiempos confusos y tristes. La religión estaba pervertida en sus jefes y consiguientemente en parte del pueblo. (…) Cristo no abandonó la Sinagoga por eso, sino que se hizo matar por purificarla. De su corazón abierto nació la Iglesia, que primordialmente fue Judía. Cuando Cristo vuelva la situación será parecida. Solamente el fariseísmo, el pecado contra el Espíritu Santo, es capaz de producir esa magna apostasía que Él predijo: la ‘mayor tribulación desde el diluvio acá, será producida por la peor corrupción, la corrupción de lo optimo. El dolor solo remediable por Dios en persona es el producido por la corrupción irremediable, ‘la sal que pierde su salinez’. Por eso San Juan vio en la frente de la Ramera la palabra misterio, y dice que se asombro sobremanera, y el Ángel le dice: ‘Ven, y te explicare el arcano de la Bestia’. Es el misterio de Iniquidad, la ‘abominación de la desolación’; la parte carnal de la Iglesia ocultando, adulterando y aun persiguiendo la verdad, Sinagoga Satanae. Por eso la parte fiel de la Iglesia padecerá entonces ‘dolores como de parto’, y el Dragón estará a punto de tragar a su hijo, que solo se salvara por milagro, y ella se salvar solamente huyendo a la soledad con dos alas de águila, y aun allí la perseguirá la riada de agua sucia y torrentosa que el Dragón lanzara contra ella… la nueva Esposa pura y sin macula, inmaculadamente concebida de nuevo.” (Los Papeles. p.226-227).

“El Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración del hombre. Las Dos Bestias son el poder político y el instinto religioso del hombre vueltos contra Dios y dominados por el Pseudo Cristo y el Pseudoprofeta”. (Cristo ¿vuelve o no vuelve? ed. Dictio, 1976 p.28).

“El Misterio de Iniquidad es el principio de la Ciudad del Hombre, que lucha con la Ciudad de Dios desde el comienzo; es la raíz de todas las herejías y el fuego de todas las persecuciones; ‘es la quietud incestuosa de la criatura asentada sobre su diferencia específica’; es la continua rebelión del intelecto pecador contra su principio y su fin, eco multiplicado en las edades del ‘No serviré’ de Satanás. La cúspide del misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración idolátrica del Hombre.” (Cristo. p. 28).

“(…) la Mujer Ramera y Blasfema es la religión adulterada ya formulada en Pseudo Iglesia en los últimos tiempos, prostituida a los poderes de este mundo y asentada sobre la formidable potencia política y tiránico imperio del Anticristo…”.(Los Papeles. p.229).

“La mujer perdida se glorifica a si misma ahora, con la sangre de los mártires y la de los Santos; se ufana y emborracha con ella.” (El Apokalipsis de San Juan, ed. Paulinas, 1963, p. 264-265).

“¿Qué es la ‘abominación de la desolación’? Tengo entendido que los Santos Padres entienden por esa expresión semítica la idolatría…La peor idolatría, pues en el fondo del modernismo está latente la idolatría mas execrable, la apostasía perfecta, la adoración del hombre en lugar de Dios, y eso bajo formas cristianas y aun manteniendo tal vez el armazón exterior de la Iglesia.” (Los Papeles. p.47).

“La presión enorme de las masas descreídas y de los gobiernos o bien maquiavélicos o bien hostiles pesara horriblemente sobre todo lo que aun se mantiene fiel; la Iglesia cederá en su armazón externo; y los fieles ‘tendrán que refugiarse’ volando ‘en el desierto’ de la Fe. Solo algunos contados, ’los que han comprado’ con la renuncia a todo lo terreno, ‘colirio para los ojos y oro puro afinado’ mantendrán inmaculada su Fe, (…) Esos pocos ‘no podrán comprar ni vender’, ni circular, ni dirigirse a las masas por medio de los grandes vehículos publicitarios, caídos en manos del poder político; y después, del Anticristo: por eso serán pocos.” (Los Papeles. p.292-293).

“El estado descompuesto y falsificado de la Iglesia (‘el Atrio pisoteado por los paganos’) los sumirá en desconsuelo y perplejidad, los prelados ‘mercenarios’ los castigaran y hostigaran, hasta hacerles imposible el ganarse la comida. Su fidelidad a la Iglesia – a la imagen lejana de la Iglesia, y el núcleo atormentado de hoy – será más que heroica, casi imposible.” (El Apokalipsis. p. 223).Tal y como hoy sucede con los fieles tradicionalistas, podemos decir.

“Esta historia de una religión falsa, falseada, falsificada, falluta (de ‘fallo-fallere’, caer) (…) y la tal religión ‘fornicaria’ es necesaria para que pueda surgir el culto sacrílego del Anticristo, ‘que sedera en el templo de Dios, haciéndose como si fuese Dios’, según predice San Pablo. Lo que llama Daniel ‘la abominación de la desolación’ – y repite Jesucristo.” (El Apokalipsis. p. 211).

“Son los mártires de los últimos tiempos, los más ‘mártires’ de todos, dice San Hipólito. ‘Vírgenes’ y ‘sin mancha’ los llama Juan, porque se guardaran de la apostasía y la idolatría del Anticristo, la cual en las Sagradas Letras es llamada ‘fornicación’. ‘No se ensuciaron con Mujeres’, es decir, con ‘la mujer’ que aparecerá más tarde, la Meretriz Magna, fautora de la religión falsificada. Varones los pinta el Profeta, no porque no haya mujeres en ellos, sino en seña de Fortaleza.” (El Apokalipsis. p. 218).

“(…) ‘Vírgenes’ significa que no se manchan con la ‘fornicación’ (o sea idolatría) de la religión falsificada; la cual fornicación o apostasía propaga la mujer Ramera.” (El Apokalipsis. p. 96).
“La medición del templo significa la reducción de la Iglesia fiel a un pequeño grupo perseverante y la vasta adulteración de la verdad religiosa en todos los restantes; y en esto son unánimes todos los Santos Padres.”. (El Apokalipsis. p. 94-95).

“El mismo templo y la cuidad santa serán profanados, ni serán ya santos. No serán destruidos. La religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica; no eliminada, pues en alguna pate debe estar el Templo en que se sentara el Anticristo ‘haciéndose adorar como Dios’, que dice San Pablo. La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande Herejía. ¿Qué es lo que puede corromper a la Iglesia? Lo mismo que corrompió a la Sinagoga, el Fariseísmo.” (El Apokalipsis. p. 153).

“Solo el Tabernáculo (o Sancta Sanctorum) será preservado: un grupo pequeño de cristianos fieles y perseguidos; el Atrio, que comprende también las Naves (no las había en el Templo de Jerusalén) será pisoteado. Y esa es ‘la abominación de la desolación’, que dijo Daniel y repitió Cristo.” (El Apokalipsis. p. 154).

“Pues sí, señor. San Victorino Mártir continuamente dice que la Iglesia será quitada: ‘El coelum recissit tanquam liber qui involvitur’, y el interprete interpreta: ‘el cielo es plegado, es decir, la Iglesia es quitada’; ‘de medio fiet’ –escribe Victorino en su bajo latín – que en latín significa ‘más todavía: ‘La Iglesia liquidada’.” (Los Papeles. p.273).

“San Victorino Mártir netamente asevera que ‘la Iglesia será quitada’; pero eso no significa que será extinguida del todo y absolutamente, como opino Domingo Soto, sino su desaparición de la sobre haz de la tierra y a su vuelta a unas más oscura y horridas catacumbas.” (Los Papeles. p. 344).

“Se atropellará lo más sagrado, y ninguna palabra tendrá Fe, ni pacto alguno vigor, fuera de la fuerza. La caridad heroica de algunos fieles, transformada en amistad hasta la muerte, mantendrá en el mundo los islotes de la Fe; pero ella misma estar de continuo amenazada por la traición y el espionaje. Ser virtuosos será un castigo en sí mismo, y como una especia de suicidio.” (El Apokalipsis. p. 200).

“Ni quedara intacta la Iglesia visible; dentro de ella habrá santuario y atrio. Habrá fieles, clero, religiosos, doctores, profetas que serán pisoteados, que cederán a la presión, que tomaran la marca de la Bestia.” (Los Papeles. p. 294).

“La Religión idolátrica. He insistido en este libro sobre el ‘naturalismo religioso’, o ‘modernismo’ como religión del Anticristo, pro ser lo que yo he estudiado y lo que se ve; (…)” (El Apokalipsis. p. 340).

“(…) Los ‘enciclopedistas’ o ‘iluministas’, que a través del ‘liberalismo religioso’, o racionalismo, o naturalismo, han llegado hasta nosotros en el hoy vigente ‘modernismo’, que ya espantaba a Newman; y es la peor herejía que se puede imaginar: la adulteración sutil y total del Cristianismo.” (El Apokalipsis. p. 327-328).

“El ‘enciclopedismo’ de los sedicentes ‘filósofos’ del siglo XVIII; o sea el ‘naturalismo religioso’ que empezó por el ‘deísmo’ y se prolonga en el actual ‘modernismo’: la peor herejía que ha existido, pues encierra en su fino fondo la adoración del hombre en lugar del Dios, la religión del Anticristo.” (El Apokalipsis. p. 136).

“No hay en la Escritura mención de otro delito del Anticristo que este de la blasfemia y el sacrilegio máximo (‘la abominación de la desolación’) y la iniquidad y tiranía contra los cristianos, que en su consecuencia; va a exigir honores y cultos divinos, para lo cual aparecerá como bueno e incluso santo. Será un hipócrita; no con la gruesa hipocresía del ‘paliolo’, como el Tartufo de Moliere, cuya falsía es tranparente y él sabe que es un falso, sino con la hipocresía sustancial de los Fariseos del siglo I, que no sólo eran tenidos, mas aun ellos mismos se tenían por santos.” (El Apokalipsis. p. 344). Se ve netamente el carácter predominantemente religioso del asunto, indicado por la escritura.

“(…) la estructura temporal de la Iglesia existente será presa del Anticristo, fornicara con los reyes de la tierra –al menos una parte ostensible de ella, como paso ya en la historia-, y la abominación de la desolación entrara en lugar santo. ‘Cuando veáis la desolación abominable entrar a donde no debe, entonces ya es’ ¿Sera el reinado de un Antipapa, o Papa falso? ¿Sera la destrucción material de Roma? ¿Será la entronización en ella de un culto sacrílego? No lo sabemos.” (Cristo. p. 29).

“La persecución de Juliano, la formación de una religión falsa parecida a la Cristiana, obra de Pseudoprofeta o segunda Bestia, que puede ser un Antipapa, (…)” (Cristo. p.56).
“El anticristo será, pues, un Imperio Universal Laico unido a una Nuevo Religión Herética; encarnados ambos en un hombre o quizá en dos hombres, el tirano y el Pseudoprofeta.” (Cristo. p.47-48).

“Nada impide que la ‘propaganda sacerdotal’ del Anticristo (Lacunza, Pieper) este encabezada por un Obispo apóstata (Solovief) o incluso un Antipapa; así sucede en la historia humana: cuerpo pide cabeza.” (El Apokalipsis. p.334).

“Esta bestia es pues evidentemente un movimiento religioso, una herejía parecida al Cristianismo, la ultima herejía, la mas nefanda y sutil de todas, la adoración del Hombre; encarnada ella quizá en un genio religiosos, una especie de inmenso Lutero, Focio, Mahoma. Quizá sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal. No lo sabemos.” (Los Papeles. p.297).

“El neo paganismo es apostasía larvada, es haber rechazado a Dios y lo sobrenatural, conservando los ropajes de la Fe católica, convertidos en ‘estética’, convención, rutina y mitología: el cristianismo estético los diletantes, el cristianismo conceptual de los filósofos, el cristianismo político de los policastros, el cristianismo adulterado modernistas (…)”(Los Papeles. p.134).

“Los fieles de los últimos tiempos solo se salvaran por una caridad inmensa, una fe heroica y la esperanza firme en la próxima Segunda Venida.” (Los Papeles. p.135).

“Antes para reconocer a Cristo bastaba creer que había venido; hay es necesario creer que ha de volver.” (Los Papeles. p.425).

“Lo que distingue a los verdaderos cristianos es que esperan la Segunda Venida…” (Los Papeles. p.426).

El que quiera ver que vea y el que quiera oír que oiga.

Padre Basilio Méramo
17 de Marzo de 2011
Bogotá Colombia

viernes, 4 de marzo de 2011

La alergia antiapocalíptica y antiparusiaca‏. Escrito del P. Basilio Méramo

La alergia antiapocalíptica y antiparusiaca viene en última instancia del Anticristo y su espíritu, y del desconocimiento o el desprecio de lo que dijo a principios del siglo XX, San Pio X.

Lo primero lo dice el P. Castellani en estos términos refiriéndose al Anticristo -y en mi opinión del Anticristo Pseudo profeta, si nos atenemos a la sugerencia que el mismo P.Castelleni hace cuando afirma: “La visión de la derrota de los Anticristos” (El Apokalypsis, Ediciones Paulinas 1963, p. 279) “No agarrará a los dos Anticristos para hundirlos en el Orco” (Apok p.289)- : “El
Anticristo no será un demonio, sino un hombre ‘demoniaco’: tendrá ojos como de hombre, levantados con la plenitud de la ciencia humana, y hará gala de humanidad y ‘humanismo’; aplastara a los santos y abatirá la Ley, tanto de Cristo como la de Moisés[…] hará imperar la abominación de la desolación, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso[…] Reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo que fomentará una falsa Iglesia. Matara a los profetas y tendrá de su lado una manga de profetoides, de vaticinadores y cantores del progresismo y de la euforia de la salud del hombre por el hombre, hierofantes que proclamaran la plenitud de los tiempos y una felicidad nefanda. Perseguirá sobre todo la predicación y la interpretación del Apokalipsis; y odiara con furor aun la mención de la Parusía. En su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocuparan cátedras y sedes, y pasaran por varones píos, religiosos y aun santos: porque el Hombre de Pecado tolerara y aprovechara un cristianismo adulterado.” (Apok p.198-199).


Queda claro que oponerse a la predicación del Apocalipsis y su interpretación y a la mención de la Parusía procede de ese espíritu anticatólico y del Anticristo.

Es más, no hay derecho a ser indiferentes o despectivos como muchos que, aun dentro de la tradición católica y que se dicen tradicionalistas (sea sacerdotes o laicos), así lo expresan con su actitud, frente al tema.

No se dan cuenta que desechan lo que San Pio X dijo en su primera encíclica E Suprimí Apostolatus del 4 de Octubre de 1903, después de referirse al funesto ataque que en todo el mundo se promueve y se fomenta contra Dios, y a que en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres, ni en público ni en privado, y a la lucha condenonado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios; para concluir: “Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como prologo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición de quien habla el Apóstol. En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre. Por el contrario –esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que- aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene-, tras el rechazo de su majestad, se ha consagrado a si mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentara en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios. Efectivamente nadie en su sano juicio puede
dudar de cuál es la batalla que esta librando la humanidad contra Dios.” Que no diría hoy este Papa Santo.

Luego el que niegue esto no está en su sano juicio según lo afirmado por San Pio X, a menos que sea un supino ignorante, y esto de parte del clero es una aberración. Si nos fijamos bien San Pio X hace además alusión a la virtud de religión conculcada y a los documentos de la fe revelada impugnados, lo cual concuerda con lo que dijo Nuestra Señora en Fátima relacionado con el tercer Secreto (o 3ª parte del Secreto): “En Portugal se conservara siempre el dogma de la Fe”. Y Santo Tomas en su comentario a San Mateo sobre el pasaje que habla de la Gran Tribulación dice que: “Habrá una perversión de la doctrina cristiana a causa de una falsa doctrina y si no fuesen abreviados los días, es decir por el ejemplo de la doctrina, gracias al aditamento de la verdadera doctrina, nadie se salvaría, todos se convertirían a la falsa doctrina. (In Math. c. 24)”

Luego no se puede desconocer el tema apocalíptico y de la parusía sin que medie el espíritu del Anticristo o (en el mejor de los casos) por grave ignorancia de parte del clero que no predica ni ilumina a los fieles.

Y los que por una falsa óptica esperan una restauración o triunfo de la Iglesia antes de la Parusía, son milenaristas al revés como dice el P. Castellani: “Es el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenistas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en la Escritura; y ponen un Milenio que no
está en la Escritura; por obra de las solas fuerzas históricas o sea una solución intrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’; […] lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia. (El Apokalipsis de San Juan, ediciones Paulinas, 1963, p.367).
Como se ve se trata de ese gran espejismo del triunfo intrahistórico antes de la Parusía: “Hoy día, muchísimos católicos, incluso escritores, incluso predicadores, incluso sabios, sueñan con una especie de gran triunfo temporal de la Iglesia vecino a nuestros tiempos y anterior a los parusiacos. (…) ¿Y es otra cosa que un milenarismo anticipado…?” (Los Papeles de Benjamín Benavides, Ed. Dictio 1978, p. 387).

El triunfo intramundano de la Iglesia, intrahistórico es un milenarismo progresista, pues se trata, como el P.Castellani afirma: “De un milenarismo malo, que espera el Reino de Cristo en la tierra antes de la Venida de Cristo, y obtenido por medios temporales, y consistente en un esplendor de la Iglesia también temporal. (Pap. p. 289)

Que se trata de un milenarismo progresista lo podemos además ver, si recordamos que el Concilio Vaticano II se convocó con el espíritu de apertura al mundo, precisamente para hacer las paces con un mundo que debe aun durar miles de años descartando la Parusía como un presagio de profetas de desgracias, lo cual queda expresado en el discurso de apertura por Juan XXIII: “Mas nos parece justo disentir de esos profetas de calamidades que siempre están anunciando infaustos sucesos como si fuese inminente el fin de los tiempos.” (Discurso de apertura, 11 de Octubre de 1962). La actitud anti apocalíptica de Juan XXIII es manifiesta y es una de las razones que da origen al Concilio Vaticano II, y es totalmente contraria a lo que ya vimos de San Pio X en su primera encíclica E Supremi Apostolatus, sobre los últimos tiempos apocalípticos; y es contraria también a la de su predecesor Pio XII: “ Es necesario quitar la piedra sepulcral con la cual han querido encerrar en el sepulcro a la verdad y al bien; es preciso conseguir que
Jesús resucite; con una verdadera resurrección, que no admita ya ningún dominio de la muerte (…) ¡Ven, Señor, Jesús! La humanidad no tiene fuerza para quitar la piedra que ella misma ha fabricado, intentando impedir tu vuelta. Envía tu ángel, oh Señor, y haz que nuestra noche se ilumine como el día. ¡Cuántos corazones, oh Señor, te esperan! ¡Cuántas almas se consumen por
apresurar el día en que Tu solo vivirás y reinaras en los corazones! ¡Ven, oh Señor, Jesús! ¡Hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana! (Mensaje Pascual 21 de Abril de 1957).

Juan XXIII no quiso ser profeta de calamidades como los que piensan en la proximidad del fin de los últimos, luego hay que amigarse con un mundo que va a durar muchísimos años, hay que ponerse al día (aggiornamento), hay que abrir las ventanas de la Iglesia y se abrieron las puertas, para después preguntarse Pablo VI por cual fisura entro el humo de Satanás en la Iglesia y reconocer la obra de la autodestrucción: “La Iglesia se encuentra en una hora de inquietud, de autocritica, se diría incluso de autodestrucción.” (Discurso del 7 de Diciembre de 1968); y por paradójico que parezca llega a decir: “Por cual fisura el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios.” (Discurso del 29 de Junio de 1972); como si no supiera que Juan XXIII no solo abrió la ventana sino las puertas, y que el mismo Pablo VI reabrió el Concilio Vaticano II y oficializo con su firma todos sus documentos, y por insólito que parezca llega a reconocer “la apostasía practica que se ha esparcido.” (Discurso del 28 de Abril de 1968), siendo él
su máximo responsable.

Nicolás Gómez Dávila en sus Escolios de un Texto Implícito llegó a decir respecto a esta apertura: “Pensando abrirle los brazos al mundo moderno, la Iglesia le abrió las piernas”. (Franco Volpi, “Nicolás Gómez Dávila, El solitario de Dios” Villegas Editores 2005, p. 71).

Por si fuera poco se formula un nuevo Credo semiarriano en el cual se proclama la connaturalidad (misma naturaleza) de Cristo, negando el Concilio de Nicea que formulo infaliblemente el consustancial (de la misma sustancia) para refutar el arrianismo y su
versión light, el semiarrianismo.

Esto fue reconocido por el mismo Maritain, Padre del progresismo del Concilio Vaticano II, que señalo el grave error aunque su escrito permaneció 25 años inédito (oculto). Maritain dijo: “Finalmente hay que señalar un error de traducción que no es solo una inexactitud más o menos grave, sino un error pura y simplemente inaceptable. (…)Con el pretexto de que la palabra ‘sustancia’ y, a fortiori, la palabra ‘consustancial’ son hoy imposibles, la traducción francesa de la misa hace decir a los fieles, en el Credo, una fórmula que es errónea en sí, e incluso estrictamente hablando, herética. Nos hace decir que el Hijo, engendrado, no creado, es ‘de la misma naturaleza que el Padre’: que es exactamente el homoioousios de los arrianos o semiarrianos, contrapuesto al homoousios o consubstantialis, del Concilio de Nicea. Por rechazar una iota se padeció en aquel tiempo persecución y muerte. ” (Revista 30 días, Nº. 56, 1952, p.32)

Igualmente Etienne Gilson afirmo al respecto: “Habiendo siempre cantado en latín que el Hijo es consustancial con el Padre, me parece curioso que esta consustancialidad se haya cambiado en simple connaturalidad.(…) La amargura que tanto Gilson como Maritain sentían por la situación de la Iglesia posconciliar se resume en esta dramática frase que Gilson escribió el 5 de noviembre de 1969 al padre Chenu: ‘Moriré en comunión con la Iglesia en la que nací, pero no estoy seguro de que sea la misma’.”(Revista 30 días, Nº. 56, 1952, p.38)

Se evidencia que la Nueva Iglesia postconciliar es herética y arriana o semiarriana para ser más precisos, pues concibió un Credo herético opuesto al Credo de Nicea 325 con el que se fulmino al arrianismo y al semiarrianismo.

Todo esto nos sitúa históricamente en el fin de los últimos tiempos apocalípticos que los progresistas quieren negar sin tener en cuenta que la diáspora del pueblo hebreo terminaría para esa época, como lo dice la Sagrada Escritura y que así lo afirma la exegesis: “Y caerán a filo de espada, y serán deportados a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que el tiempo sea cumplido” (Luc. 21,24).

Este tiempo del fin de la diáspora y retorno a Jerusalén es un hecho ocurrido hace más de 60 años cuando el 15 de Mayo de 1948 David Ben Gurrion proclama el nuevo Estado soberano de Israel, oficializándose así el fin de la diáspora.

Y que no se diga que todo esto no es apocalíptico o el texto de San Lucas no se refiere a ello, pues se trata de un relato paralelo al discurso esjatologico de San Mateo 24, además San Lucas 3 versículos mas abajo dice: “Entonces es cuando verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con gran poder y grande gloria. Mas cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca”. (Lc 21,27-28) y en seguida pasa el evangelista a la parábola de la higuera como signo del fin de los tiempos apocalípticos.

El progresismo, en última instancia, no quiere ni puede admitir que: “El mundo va hacia una catástrofe intrahistórica que condicione un triunfo extrahistorico; o sea una ‘trasposición’ de la vida del mundo en un trasmundo; y del Tiempo en un Supertiempo; en el cual nuestras vidas no van a ser aniquiladas y luego creadas de nuevo, sino (como es digno de Dios) transfiguradas ellas todas por entero, sin perder uno solo de sus elementos.” (Apok. p. 152-153)

En definitiva como dice el padre Castellani se puede resumir: “¡Dios mío! En suma: es la vulgar actitud conciliadora y contemporizadora del “evolucionismo teológico”, la herejía más difundida y menos conocida de nuestros días; que tiene como raíz el no pensar en la Parusía, ni tenerla en cuenta, ni creerla quizá, sin negarla explícitamente; polarizando las esperanzas religiosas
de la humanidad hacia el foco del “progresismo” mennesiano. (Pap. p. 312).

Así pues,podemos afirmar con el Padre Castellani que: “…excluimos ese gran triunfo temporal de la Iglesia antes de la Parusía, que me parece un peligroso ensueño contemporáneo… ¡Es el anzuelo del Anticristo!. ¡Es él quien prometerá realizar ese ensueño, con las solas fuerzas del hombre ensoberbecido! ¡El prometerá la paz, la prosperidad, el nuevo Edén!, y se pondrá a edificar sacrílegamente la nueva Babel” (Pap. p. 398). “La apostasía de la Fe y las artes del Anticristo habrán persuadido a la mayoría de que el mundo no tendrá fin, y de que debe seguir siempre adelante en un continuo progreso hasta convertirse en el Paraíso de la
Ciencia y de la Civilización, en el Edén del Hombre Emancipado.” (Pap. p. 415)

Padre Basilio Mèramo
Bogotá, 4 de Marzo de 2011

domingo, 27 de febrero de 2011

Domingo de Sexagésima


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Nos encontramos en el domingo de Sexagésima, con el cual nos vamos acercando a la Cuaresma. La Iglesia nos prepara a disponer bien nuestro espíritu y nuestro cuerpo en la oración, el sacrificio, la abnegación, la limosna. Prepararnos santamente durante la Cuaresma para después festejar la gran fiesta de la Pascua; este es un tiempo de introducción a la Cuaresma y ésta en sí misma es una preparación para la Resurrección de nuestro Señor. No olvidemos que así como Él resucitó, también resucitaremos nosotros, de ahí que nuestra estancia en este mundo, en esta tierra, no deja de ser una Cuaresma, una preparación para el cielo.

En este domingo consideramos la parábola del sembrador, parábola que nuestro Señor mismo les explica a sus apóstoles; esa semilla que es la palabra de Dios, la palabra que salva, que debe caer en terreno fértil para que produzca fruto, este es su mensaje. Es muy extraño que un sembrador riegue la semilla a diestra y siniestra, absurdo por naturaleza, pero justamente nuestro Señor quiere mostrar que la palabra de Dios Él la esparce por todas partes, a derecha e izquierda, a lo largo del camino, a través de toda esta vida, el problema es que no cae siempre en terreno adecuado, y que nosotros estamos allí estereotipados en alguno de esos sectores en los que cae la semilla y que divide la parábola.

Una semilla cae a la vera del camino, donde están los que oyen la palabra pero que después se las arrebata el demonio para que, no se salven. No hace falta solamente oír, hay que oír con atención, hay que escuchar, prestar atención a esa palabra de Dios y no tomarla distraídamente, Alegremente , porque así no da fruto; por eso la arrebata el demonio; eso pasa en muchas personas que oyen la palabra pero se las arrebata el demonio y yo no sé si en ese sector están incluidos todos aquellos que como en Colombia, siendo católicos, naciendo católicos, hoy forman una legión, una manada –son como animales en manada– de protestantes, de todos los matices. Oyeron la palabra de Dios, pero el demonio se las robó; se dedican a predicar un evangelio que no es el de la Iglesia, que no es el de Dios.

Después, vemos que la semilla cae entre piedras; nuestro Señor explica que no echa raíces, es decir, que la palabra de Dios no se arraiga, no se enraíza, no tiene raíces, no tiene profundidad, cae superficialmente y así tampoco produce fruto, porque la palabra de Dios tiene que caer en lo hondo, en lo profundo de nuestra alma, penetrarla, vivificarla, que la fe arraigue, que no quede a flor de piel, que no quede sin raíces hondas y profundas; la estabilidad de un árbol depende de lo hondo de sus raíces, con lo cual nuestro Señor muestra cómo esa semilla también deja sin frutos a quienes la escuchan, porque no echa raíces.
Otra parte de la semilla cae entre espinas; nuestro Señor nos dice que queda sofocada por los placeres, los deleites de esta vida y los halagos del mundo.

Una cuarta parte cae en terreno fértil y da fruto. Por otra parábola sabemos lo que nuestro Señor dice de ese fruto, que unos dan treinta, otros sesenta y otros dan el cien por cien, incluso el fruto no es parejo aun cayendo en terreno fértil, eso nos muestra el misterio. Como Dios predica para todos los hombres, para eso instituyó su Iglesia, para que enseñe la palabra de Dios y, oyéndola, el hombre se salve. Sin embargo, la semilla no cae en terreno fértil y ese terreno es el de nuestras almas, porque oímos sin prestar atención no echa raíces; los halagos y apetencias de este mundo sofocan esa semilla, por falta de virtud, por falta de abnegación; por eso entre las condiciones esenciales y para que la semilla, la palabra de Dios, produzca fruto, se requiere que se oiga, que se preste atención, que se escuche, que arraigue en nuestra alma, que ahonde, la penetre, la vivifique y después, tener cuidado y solicitud para que los vicios de este mundo no nos hagan sucumbir. Debemos entonces, estar alertas, diligentes, vigilantes, para que así dé fruto y salvemos nuestras almas.

No debe extrañarnos que en esta parábola nuestro Señor haya dicho, después de haberles advertido, que oigan, que escuchen, que entiendan, que hablaba en parábolas para que no entendieran; a simple vista sería una gran contradicción y la única explicación es el sentido irónico en el cual nuestro Señor se sitúa, al decir que hablaba en parábolas para que no entendieran, es como el ejemplo de una madre que manda al hijo a llevar un vaso o un plato a la cocina y en lugar de decirle que tenga cuidado para que no se le rompa le dice “que se te rompa”. La ironía se usa como estilo indirecto, pero a veces es mucho más preciso para decir verdades, mucho más breve; es un llamado de atención que sitúa en el plano de la reflexión para que pongamos cuidado y prestemos atención.

Nuestro Señor habla en parábolas, ejemplificando con imágenes sensibles de orden cotidiano que nos ayuden a comprender una realidad sobrenatural desconocida; por eso no hay ninguna contradicción y queda esclarecida esa aparente oposición que pudiéramos encontrar en la interpretación del evangelio de hoy. De ahí la necesidad de explicar el evangelio, de la exhortación por parte de los ministros de la Iglesia siguiendo a los Padres de la Iglesia, siguiendo el juicio y el veredicto de la Iglesia y no inventándose por su cuenta explicaciones que no tienen un respaldo en la Iglesia y en sus Santos, aunque a veces entre ellos haya discrepancia, pero no como interpretan los protestantes, cada uno a su gusto desconociendo olímpicamente la autoridad de la Iglesia, de allí su pecado y su error.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que nuestra alma sea tierra fértil abonada con muy buenas disposiciones para que la semilla, la palabra de Dios, fructifique en nuestras almas y así podamos salvarnos y con el buen ejemplo ayudar a salvar a los demás. +

BASILIO MERAMO PBRO.
18 de febrero de 2001