San Juan Apocaleta



Difundid Señor, benignamente vuestra luz sobre toda la Iglesia, para que, adoctrinada por vuestro Santo Apóstol y evangelista San Juan, podamos alcanzar los bienes Eternos, te lo pedimos por el Mismo. JesuCristo Nuestro Señor, Tu Hijo, que contigo Vive y Reina en unidad del Espíritu Santo, Siendo DIOS por los Siglos de los siglos.












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"Sancte Pio Decime" Gloriose Patrone, ora pro nobis.





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sábado, 9 de abril de 2011

MONS. LEFEBVRE ECLIPSADO Censurado y silenciado por los suyos

Hay cosas que claman al cielo y que colman la indignación ¿Cómo es posible que Mons. Lefebvre sea censurado por los suyos (o que se dicen tales)? ¿Por qué se torna censurable Mons. Lefebvre para el Superior General? ¿Qué le molesta o le incomoda a Mons. Bernard Fellay? ¿Por qué la Fraternidad San Pio X prohíbe la divulgación de los sermones en general y particularmente de uno difundido por Max Barret, uno de los conductores y confidentes de Mons. Lefebvre?




La Fraternidad San Pio X debería ser la primera en difundir todos y cada uno de los sermones de Mons. Lefebvre y agradecer a quienes colaboran en esta labor, y no hacer lo que los enemigos de la Iglesia hacen, imponiendo la rígida ley del silencio cuando no del desprestigio.




Mons. Fellay muestra la molestia que le produce el sermón de Mons. Lefebvre censurando su publicación y evitando su difusión. En este sermón denuncia la masonería dentro del vaticano y la Iglesia, las ideas y principios masónicos que forjaron e inspiraron el concilio vaticano II, como carta magna de los errores y herejías, de la revolución litúrgico – doctrinal dentro de la misma Iglesia operada por vía de jerarquía y de “santa obediencia”.




Mons. Lefebvre denuncia claramente el contubernio entre la masonería y el vaticano. Llega a señalar como hipótesis valida (aceptable) y verosímil que si un papa antes de su elección es masón, se ilegitima e invalida su elección, pues está excomulgado. O que dejaría de serlo por caer en herejía y en consecuencia quedaría excomulgado.



Es evidente que estas afirmaciones no son “políticamente correctas” y mucho menos oportunas si se está en tratativas claudicantes con los prelados eclesiásticos oficiales, que son logia masónica vaticana (o eclesiástica).



El hecho de impedir que los fieles tengan acceso a las denuncias de Mons. Lefebvre evidencia, muestra y comprueba el compromiso de los responsables de esta censura con la masonería vaticana.



La Fraternidad San Pio X esta no solo financiera sino ideológicamente (teología y doctrina) en manos de los enemigos de la Iglesia que la han infiltrado, la han copado. Si lo anterior no fuera cierto, se promovería y divulgaría todo lo que Mons. Lefebvre afirmó y no le impondrían (como lo están haciendo) el vil y traidor silencio.



Con que derecho de propiedad se arroga Mons. Fellay la exclusividad de los sermones de Mons. Lefebvre, si ni él ni la Fraternidad San Pio X son herederos carnales. Si el Superior General o alguien en la Fraternidad San Pio X tiene un testamento en su favor que lo muestre, y aun así, ese poder seria para propagar y difundir sin tergiversaciones su testimonio y no para censurarlo y reprimirlo, o meterlo en el cajón del olvido.



Los sermones y todo lo que dijo Mons. Lefebvre son patrimonio de la Iglesia y el único dueño es Jesucristo.



Esta prohibición petulante, no es nada más que una muestra de fariseísmo por parte de aquellos que la inflingen.



Es una lástima que ninguno de los miembros de la Fraternidad San Pio X diga nada al respecto, y es mas vergonzoso aun que ninguno de los otros 3 obispos tampoco se pronuncie.



El hecho que 20 años después de fallecido Mons. Lefebvre no se hiciera nada por publicar sus sermones, es una clara evidencia que no le interesa mucho a los superiores de la Fraternidad San Pio X lo que el dijo.



Conviene además recordar que si bien Mons. Lefebvre fue el fundador de La Fraternidad San Pio X, el no era miembro de ella, y como prueba esta el hecho que el siempre uso el cordón de su congregación, como religioso que era de los Padres del Espíritu Santo, luego mal haría la Fraternidad San Pio X en adjudicarse la propiedad sobre su palabra para censurarla y reprimirla.


Que contradicción farisaica que en plena época de libertad tan cacareada se imponga el silencio a Mons. Lefebvre por parte de sus propios discípulos.



Claro está que si la Iglesia esta eclipsada, nada de raro tiene que uno de sus más fieles servidores este también eclipsado. Lo que si asombra es que lo eclipsen quienes se dicen sus fieles continuadores.




P. Basilio Méramo Bogotá. 8 de Abril de 2011


COMUNICADO RECTIFICATIVO


Después de haber recibido elementos de información suplementaria, quiero haceralgunas aclaraciones y correcciones a mi texto publicado el 8 de abril

Punto 1:Entre las numerosas intervenciones de Monseñor Lefebvre censuradas por la Fraternidad San Pío X, mencioné una en particular, en la que denunció la alianza adúltera entre la masonería y el Vaticano. Contrariamente a lo que escribí, no fue un "sermón", sino una conferencia celebrada frente a las asociaciones San Pio V en febrero de 1976 y cuyo registro había sido confiado al Padre Guépin.

Punto 2: Hecha la verificación, esta conferencia en realidad fue censurada inmediatamente después que las ediciones Saint Remi la habían dado a conocer en un comunicado emitido en respuesta a los repugnantes ataques de que han sido objeto por parte de la Fraternidad San Pío X para prohíbirles editar los sermones del arzobispo Lefebvre.


Padre. Basilio Méramo

Bogotá 28 de abril de 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

PseudoIglesia y Pseudoprofeta

La gran y mayor falsificación eclesiològica oficialmente fue operada con el Pseudo Concilio Ecuménico Vaticano II, atípica y contradictoriamente no infalible, al renegar de la divina prerrogativa de la infalibilidad doctrinal (magisterial), la cual por derecho divino y esencia constitucional le compete a todo Concilio Ecuménico legitimo como órgano de la Iglesia divinamente constituida y asistida por el Espíritu Santo, pues una Iglesia divina (como la Iglesia Católica Apostólica y Romana) que se equivoque en materia de Fe no sería tal, no seria precisamente divina. Luego no puede haber un legítimo Concilio Ecuménico que sea no infalible, esto postula su ilegitimidad constitucional y su ejercicio magisterial. Se trata pues, de un falso Concilio Ecuménico de Derecho y de Hecho, por lo cual teológicamente es un Conciliábulo más en la historia de la Iglesia; aunque solemne, muy solemne como lo son los grandes fraudes que el vulgo siempre se traga; y esto con el agravante teológico y doctrinal de las cosas de orden religioso, utilizando el nombre de Dios y de la Verdad Eterna.

A continuación proponemos algunos textos que nos pueden alertar con sabiduría sobre un asunto tan delicado, tomados una vez mas del benemérito Padre Leonardo Castellani que no siempre se lo tiene en alta estima en los medios que se dicen tradicionales.


“Los ciegos ven… los pobres son iluminados. Ese es el milagro fundamental de Cristo y de su Iglesia: Iluminar. ¡Y ay de la Iglesia cuando los pobres no son iluminados!” (El Evangelio de Jesucristo, ed. Dictio 1977. p. 410).


“Así pues el dogma de la Trinidad, envuelto en la niebla germánica y en una complicada terminología, se convierte en un panteísmo sutil que va a desembocar en la adoración del Hombre; la gran herejía de nuestros tiempos, la ultima herejía que será, según la predicción de San Pablo, el sacrilegio del Anticristo: ‘el cual se exaltará y levantará sobre todo lo que es Dios, sentándose en el Templo de Dios, y haciéndose adorar como Dios’.” (El Evangelio p.240).


“Ciertamente, la crisis actual de la Iglesia tiene un carácter que no han tenido las otras; es absolutamente total: total en la extensión, cubre todo el mundo; total en la intensidad, pues la herejía naturalista (o el ‘aloguismo’, como la llamo Belloc) es la herejía más radical que ha existido y puede existir: falsifica todos los dogmas del Cristianismo vaciándolos de su contenido sobrenatural, y poniendo en su lugar la adoración sacrílega del Hombre; que sabemos será la doctrina del Anticristo.” (Domingueras Prédicas, ed. Jauja, 1997 p. 136).


“Martínez Zuviria decía en la Argentina no había herejías porque no había tampoco Fe. Hay que modificar esa proposición diciendo que en Argentina no hay herejías como las antiguas, el Pelagianismo o el Luteranismo, pero está la herejía moderna, que es oculta, resume a todas las otras, y es más peligrosa que todas: ella es el modernismo, el naturalismo religioso, el progresismo; o como quieran llamarla. Ella consiste simplemente en suprimir lo sobrenatural y endiosar lo natural, lo cual hizo el primero de todos Pelagio en el siglo IV. Esa herejía central es el fondo común o cimiento de todas las formas del naturalismo herético actual, que son veinte o más. Tiene muchas cabezas como la hidra de Lerna; sólo que la hidra de Lerna tenía 7 cabezas y esta tiene como 70. Muchas de ellas contrarias entre sí – aparentemente – y se golpean, patean. (…) Basta ver por ejemplo el Liberalismo y el Comunismo; los dos se pelean ferozmente (…) Y sin embargo tienen un fondo común: el hombre, prescindente de Dios. Para el Liberalismo el hombre es ‘un animal rationalisticus’, para el Comunismo es un ‘animal economicus’; pero esos dos animales nada tienen que ver con Dios. El naturalismo consiste en independizarse el hombre de Dios; y el hacerse el hombre independiente de Dios es la esencia del Pecado.” (Domingueras Pred. p. 195‐196).


“El hombre es naturalmente bueno y no tiene mas que seguir los impulsos de su corazón para acertar siempredirá Rousseau más tarde (…) Esta aberración de que, con tal de Amar a Dios, uno sigue siendo bueno aunque haga horrores, es una herejía del siglo XVII: el ‘quietismo’ de Miguel de Molinos.” (Domingueras Prédicas. p. 198‐199).


“Y así vino gestándose a través de los siglos la herejía del Anticristo, compendio de todas las herejías, que consiste en la adoración del hombre en lugar de Dios. Convierte tu primero al cristianismo en algo sutil, extrayendo lo sobrenatural; después apodérate de la cascara, o sea los dogmas vacios, como mitos o sea como imágenes poéticas o como recuerdos históricos, (…) infaliblemente vendrá el tercer paso, el relleno del vacío de lo sobrenatural con lo natural, la sustitución de Dios con el hombre. Porque el hombre es un ser esencialmente dependiente y siente su dependencia, y si rehúye su verdadera dependencia de Dios, echara mano de otros dioses de quien depender y adorara al Estado, o a la Razón, o a la Ciencia o a la Estética, obras del Hombre; y finalmente al Hombre, sea con el nombre de la Humanidad, o la Libertad, o la Patria o lo que fuere.” (Domingueras Préd. p.200).


“El Pelagianismo negaba de un modo u otro la gracia; y es importante por ser el padre del Naturalismo o
Modernismo actual. Pelagio, que era un esplendido ingles residente en Roma, una especie de Maritain de aquel tiempo (siglo IV), enseño primero que la gracia de Dios, de que tanto hablaba San Pablo, era simplemente la naturaleza que Dios dio al hombre; y mas tarde añadió que si había una ayuda de Dios, pero era necesaria sino solamente facilitante, ‘adyuvante’, ayuda; no para salvarnos sino para poderlo más fácil. Negando la gracia, negaba el pecado Original y, lógicamente, también la Redención de Cristo, que se volvía superflua; aunque él nunca lo dijo así.” (Domingueras Préd. II, p. 156).


“El Naturalismo actual es Pelagianismo radical y es la gran herejía moderna; y la última (según creo), que será el nido del Anticristo; pues no se puede ir mas allá en línea de herejía; pero toda ella deriva de la negación de la gracia, por tanto, la negación de lo sobrenatural; por tanto, el vaciamiento de todos los dogmas cristianos, que se convierten en simpáticos Mitos, que naturalmente comienzan a rellenarse de la adoración nefanda del hombre; que dijo San Pablo sería el pecado del Anticristo, ‘la abominación de la desolación’.” (Dominguera Prédicas II, p.157).


“Los errores de Pelagio reaparecen en Maritain, Fray Alberto García Vieyra escribe al respecto: ‘El Humanismo Cristiano, que tiene sus orígenes en el Humanismo Integral de Jacques Maritain muestra aversión a lo sobrenatural; no tolera más que una Fe subjetivista, en el Fuero interno, y tiene una concepción naturalista de las instituciones sociales y políticas. Tal concepción humanista o pluralista ha paralizado y corrompido todas las fuerzas reales del apostolado católico, llevándole a la pendiente de las concesiones, de la tolerancia, de los silencios cómplices’.” (Dominguera Prédicas II, p.156).


“Las notas de este Humanismo son las siguientes: 1) Silencio frente al error y frente a la herejía. 2) Complejo
anticlerical. 3) Actúa en política, pero todo su interés está en prescindir de la Fe, y reducirse al plano de lo
temporal. 4) Personalismo. Persona humana por activa y o pasiva: es la suprema razón de ser de todas las cosas, el Reino de Jesucristo en el mundo, con sus legitimas exigencias para el hombre, queda como una verdad poco menos que archivada, o por lo menos impracticable”. (Dominguera Prédicas II, p.156).


“El Humanismo incurre así en Pelagianismo, o por lo menos, no toma en cuenta la necesidad de la gracia para sanar la naturaleza humana y superar sus problemas. La persona humana se considera únicamente como sujeto de derechos y libertades absolutas, callando las exigencias de la Fe y del orden sobrenatural.” (“El Pecado Colectivo de los Católicos”, en revista “Docencia”, noviembre de 1958 págs. 29‐30. Abreviado). (Domingueras Prédicas II. p. 156‐157).


“El mundo moderno se ha propuesto elaborar una nueva religión que excluye la gracia porque reclama para
nuestra naturaleza la capacidad de llegar a ser por sí misma sobrenaturaleza. Este intento recibe su inspiración de la Masonería, empeñada en imponer una falsa religión, ‘cuyo misterio es no tener misterios’. Así el jesuita Karl Rahner piensa que el tiempo ha dado la razón a Pelagio y no a San Agustín. Dios y la gracia de Cristo están en todo, como en la esencia de cualquier realidad. El Padre del Modernismo, Hegel, había afirmado que si la esencia divina no fuese la esencia del hombre y de la naturaleza, entonces sería una esencia vacía, nada. Dios no es trascendente al mundo sino que es el fondo cósmico, del que todo procede y en el que todo se resuelve, y la evolución es el proceso al que Dios debe someterse para tomar conciencia de sí en nuestro espíritu.” (Domingueras Préd. II, p. 157‐158). ¡Habrase visto mayor síntesis del pensamiento gnóstico cabalístico que nutre toda la fisofofía Moderna que infecta la Teología!


“Y lo cuarto de notar es la falsificación actual del amor cristiano, una entre muchas; pues todo el Cristianismo está siendo falsificado; y esa falsificación comenzó con el Protestantismo y llega a su ápice con el Modernismo”. (Domingueras Préd. II, p.273).


“Voy a hablar de los Pseudoprofetas de hoy; es decir, de la herejía actual; que consiste en una falsificación total del Cristianismo. Toda herejía es una falsificación: suprime un Dogma o varios, o bien exagera un Dogma o varios; las dos cosas ordinariamente. Pero esta herejía es la más propiamente falsificación porque conserva todos los Dogmas en su cascara y los vacía por dentro; los vacía de los sobrenatural y los rellena de lo natural (…)”. (Domingueras Préd. II, p.275‐276).


“Las primeras herejías negaban un Dogma: o la Divinidad de Cristo, o la Trinidad, o el Espíritu Santo, o el dominio de Dios sobre las cosas visibles adjudicadas al Diablo. En el siglo XVI surge la primera herejía total, el Protestantismo. Comenzó negando un solo Dogma, la Iglesia Visible con su jefe el Papa; pero era fácil de ver que, removida la autoridad religiosa, y proclamando el ‘libre examen’ de la Escritura, todas las herejías se iban a precipitar dentro por esa brecha. Y así, sucedió: el arriano, el macedoniano, el albigense o maniqueo, el mahometano, aparecieron dentro del Cristianismo, o mejor dicho del Pseudocristianismo o protestantismo, dividido rápidamente en innumerable le sectas, cada una con su propio Credo: luterano, calvinistas metodistas, presbiteriano, adventistas, e via dicendo, hasta las monstruosidades de los Testigos de Jehová o los Mormones.” (Domingueras Préd. II, p. 216).


“Pero la falsificación del cristianismo es peor, mas peligrosa; y ella se ha difundido por el mundo, primero en el mundo eclesiástico, con el nombre Herejía Modernista, condenada por Pio X en la encíclica Pascendi y el
Juramento Antimodernista (…) ¿En qué consiste esta falsificación? Simplemente en vaciar al cristianismo de su contenido sobrenatural; convertirlo por tanto en una religión natural, fácil y asida al Estado; al final, en una mitología.” (San Agustín y Nosotros, ed. Jauja, 2001, p. 143‐144).


“Está escrito en las profecías que en un tiempo los hombres desconocerán a Dios en tal forma que no habrá
prácticamente Fe sobre la tierra; y que en ese tiempo el Evangelio de Jesucristo ya habrá sido anunciado por todas partes; de modo que lo que habrá en realidad será una Gran Apostasía…” (San Agustín. p 149).


“Por otra parte, está escrito en las profecías que en aquel tiempo a los que crean de vera en Dios los echaran de las Iglesias (…)” (San Agustín p.149). Y podemos añadir que hasta de la misma Fraternidad S.Pio X.


“El hombre religiosos debe decir: “Aunque todos mis correligionarios, por un imposible, se corrompieran, yo con la gracia de Dios no me corromperé; y en ese caso subsistirá la Iglesia de Dios en mi…” (San Agustín. p.78). “ ’Confirma cetera, quae moritura erant.’ ¿Qué podemos hacer nosotros, si todo esto depende de una seria de destrucciones sucesivas y forma parte de una destrucción que avanza? ‘Conserva las cosas que han quedado, las cuales son perecederas’ – le manda decir Jesucristo al Ángel de la Iglesia de Sardes, la quinta Iglesia del Apocalipsis – lo cual quiere decir ‘atente a la tradición’, que es lo que ha hecho la Iglesia desde el Concilio de Trento. Pero el texto griego dice un poco diferente y más enérgico: ‘robustece lo que ha quedado, que de todas maneras ha de perecer’. Pero esto es inhumano, se nos manda luchar por una cosa que va a perecer, luchar sin esperanza de victoria, lo cual es imposible al hombre. Es imposible al hombre que está en el plano ético, cuyo signo es la lucha y la victoria; pero no al hombre que está en el plano religioso, el cual lucha por Dios, y sabe que la victoria de Dios es segura, y que él ha nacido para ser usado, quizá para ser derrotado, ¿qué importa? ¡Hemos nacido para ser usados! ¿Por quién? ¡No por el Estado, por el Padre que está en los cielos! (…) Tenemos que luchar por todas las cosas buenas que han quedado hasta el último reducto, prescindiendo de si esas cosas serán todas ‘integradas de nuevo en Cristo’, como decía Pio X, o nuestras propias fuerzas o por la fuerza incontrolable de la Segunda Venida de Cristo. ‘La verdad es eterna – y ha de prevalecer sea que yo la haga prevalecer o no’.” (San Agustín, p. 106‐107).


“ ‘Dios no nos dice que venzamos, Dios nos pide que no seamos vencidos…’ ¡La Iglesia es eterna! – dicen los
democristianos. La Iglesia es eterna en el sentido que Jesucristo habló; pero la organización externa de la Iglesia, digamos el Vaticano, no es eterno: esa organización ha sido quebrada y reformada muchas veces. Y la Iglesia será quebrada al fin del mundo. Los que es eterno es el alma del hombre unida a Dios… unida a Dios para ser usada.” (San Agustin, p. 107.)


“Hay pues dos profecías en el Evangelio que parecen inconciliables: una es que ‘las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella’; la otra es que cuando vuelva Cristo ‘apenas encontrara Fe sobre la tierra’.” (El Evan. p.300).


“La misión esencial de la Iglesia Jerárquica es enseñar ¿Enseñar Matemáticas y Filosofía? Enseñar ‘a guardar todo aquello que yo os he mostrado’, la doctrina de la Fe y de la Caridad. Lo demás no está mal, pero para lo demás no tienen los curas autoridad directa de Cristo: si enseñan Matemáticas deben saberlas; y si no las saben, aprenderlas. Para esta enseñanza salvífica Cristo les prometió especial asistencia: ‘y he aquí que yo estoy con vosotros todos los tiempos hasta el fin del mundo’, o como dice el texto griego ‘hasta la consumación del siglo’. ¿Incluye esta promesa la consumación del siglo, el periodo del Anticristo, o la excluye? Yo no lo sé. Lo que sé es que Cristo no abandonará jamás a los suyos. Y sé también que de este texto no puede deducirse ni la infalibilidad del Papa – aunque no la excluye‐ ni que la Iglesia haya de triunfar siempre en sus empresas temporales –como algunos presumen‐ ni que en ella no habrá nunca errores accidentales o focos de corrupción; ni mucho menos una especie de temeraria infabilidad personal y poder de prepotencia a favor de sus ministros mas allá de los límites claros y precisos en que la autoridad legítimamente se ejerce. Porque ha habido siempre y hay por desgracia quienes con decir ¡Jerarquía, Jerarquía! Quieren que uno se trague todo lo que ellos piensan, creen, dicen o hacen; lo cual es una increíble y muy dañosa falta de Jerarquía, cuando el que no ve quiere guiar al que ve, y el que no sabe, enseñar al que sabe; y como dijo mi tocayo, paisano y patrono San Jerónimo el Dalmata en su Epístola XLVIII, 4. ” (El Evan. p. 242‐243).


“El Papa es infalible pero no en todo … Cuando declara solemnemente las cosas de la Fe, cosa que hace pocas veces, por cierto; pero pretender como hace muchísima gente aquí que todos los Papas o tal Papa particular son maravillas de inteligencia y de rectitud, hasta llegar a renunciar al propio sentido moral, cerrar los ojos ante un error y una iniquidad manifiesta, y dar como anticatólico, o poco católico, o no católico al que no puede cerrar los ojos así, al que no puede renunciar a su sentido moral, eso es inventar un nuevo dogma , eso es rendirse a una superstición, eso es morar en plena exterioridad.” (San Agustín, p. 256).


“En otros tiempos, cuando el Papa se equivocaba, los Santos de aquel tiempo le decían tranquilamente: ‘Non lo sapevate un corno’; y el Papa mismo rogaba que se lo dijeran. Había más caridad. Había comunión.” (San Agustín, p. 257).


“¿Y cuándo será esa reunión, y ‘no habrá más que un solo redil y un solo pastor?’ ¿Se ha verificado ya? Solo
parcialmente o virtualmente hasta ahora. Nosotros creemos que el cumplimiento perfecto de esta profecía de Cristo será ‘después que haya sido predicado el Evangelio en todo el mundo’, y ‘después que haya sido vencido el Pésimo Pastor, el Hijo de la Perdición’; es decir el Anticristo, que como castigo de las negligencias y faltas de los pastores de su Iglesia permitirá Dios aparezca y domine el mundo entero por un poco de tiempo; ante el cual estarán los pueblos (…) aterrados y mudos como ante el lobo los rebaños de ovejas.” (El Evan. p. 212).


“Cuando los vándalos quemaban iglesias en Roma, San Cipriano escribía a sus obispos: ‘No os deis afán por edificar templos materiales en los cuales al fin y al cabo sabéis que un día se sentara el Anticristo. Edificad la Fe en los pechos, templos que nadie puede quemar’.” (El Evan. p. 412).


“Pues bien, es el liberalismo en pugna con su hijo el comunismo, el espíritu batracio que salió de la boca de la Bestia y el otro que salió de la boca del Dragon…‐Y el modernismo ¿Qué hace? – El modernismo coaligara a los dos (…) los fusionara al fundente religioso. El modernismo es el fondo común de las dos herejías contrarias, que algún día –que ya vemos venir‐ las englobara por obra del Pseudoprofeta. (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed.Dictio 1978, p. 45).


“El principal déstos es el de la Segunda Bestia, una fiera que surge de la tierra como la otra surgió del mar, es decir, de la Iglesia en contraposición al mundo; la cual aunque habla como dragón ‘tienen dos cuernos semejantes al Cordero’. Esta bestia es al que ‘actúa’ y reduce a la práctica, es decir, ritualiza todo el poder de la otra, dice el Profeta. Ella es la propaganda sacerdotal; ella organiza la adoración idolátrica, impone la adoración del ícono nefando (…) Esta bestia es pues evidentemente un movimiento religioso, una herejía parecida al Cristianismo, la ultima herejía, la más nefanda y sutil de todas, la adoración del Hombre; encarnada ella quizá en un genio religiosos, una especie de inmenso Lutero, Focio, o Mahoma. Quizá sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal. No lo sabemos.” (Los Pap. p. 297).


“El significado concreto y ya esjatologico de las dos Mujeres es este, según parece: La mujer celestial y afligida es el Israel de Dios, Israel hecho Iglesia; ‐y concretamente el Israel convertido de los últimos tiempos; la Mujer ramera y blasfema es la religión adulterada, ya formulada en Pseudoiglesia en el fin del siglo, prostituida a los poderes deste mundo, y asentada sobre el formidable poder político anticristiano…” (El Apokalipsis, ed. Paulinas 1963, p. 261).


“El Anticristo no será un demonio, sino un hombre ‘demoniaco’: tendrá ‘ojos de hombre’, levantados con plenitud de la ciencia humana, y hará gala de humanidad y ‘humanismo’; aplastará a los santos y abatirá la Ley, tanto la de Cristo como la de Moisés; (…) hará imperar ‘la abominación de la desolación’, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso; (…) Reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo tiempo que fomentará una falsa Iglesia.” (El Apok, p.198‐199).


“En su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocupara cátedras y sedes, y pasaran por varones píos, religiosos y aún santos (…) aprovechara un cristianismo adulterado.” (El Apok, p.199).


“El Anticristo, según toda la exégesis sin excepción: el ‘restaurador del Imperio de Augusto’ en forma proterva, inteligencia común de todos los Santos Padres; el fundador y beneficiario de una nefanda religión falsificada.” (El Apok, p.329).


“Nada impide que la ‘propaganda sacerdotal’ del Anticristo (Lacunza, Pieper) esté encabezada por un Obispo apóstata (Solovief) o incluso un Antipapa; así sucede en la historia humana; cuerpo pide cabeza.” (El Apok, p.334).


“El Anticristo se parecerá al Cristo. Por tanto aparecerá como ‘bueno’, y no nefario y criminal, como aparecía su predecesor Nerón a la Plebe de Roma. Hay que notar mucho esto, porque la imagen del Anticristo que la tradición (sobre todo la de los siglos medios) nos ha trasmitido es falsa.” (El Apok. p.341). Esto es clave para desfantasiar la imagen pueril del Anticristo que circula impidiendo desenmascararlo.


“No hay en la Escritura mención de otro delito del Anticristo que este de la blasfemia y el sacrilegio máximo (‘la abominación de la desolación’) y la iniquidad y tiranía contra los cristianos, que en su consecuencia; va a exigir honores y cultos divinos, para lo cual aparecerá como bueno e incluso santo.”(El Apok, p.343‐344).


“La Medición del Templo. Todos los Santos Padres han visto en esta visión el estado de la Iglesia en el tiempo de la Gran Apostasía: reducida a un grupo de fieles que resisten a los privilegios y poderes del Anticristo (Mártires de los últimos tiempos) mientras la Religión en general es pisoteada… Pisotear no es eliminar: el ‘cristianismo será adulterado’. ” (El Apok, p. 152).


“El anhelo más profundo de toda la humanidad actualmente es la paz; y en ese anhelo justamente hará palanca el Anticristo. Aquel déspota gigantesco, aquel plebeyo satánico, dará al mundo la paz; una paz sacrílega y embustera, durante la cual se perseguirá a sangre y fuego casi hasta la extirpación a la Iglesia de Dios.” (Los Papeles, p.29).


Esto es lo que estamos viendo y viviendo a partir del Concilio Vaticano II.


Todo lo que vio y dijo proféticamente el P. Castellani nos toca verlo y vivirlo (sufrirlo) hoy, para todo aquel que tenga ojos para ver y oídos para oír.


Padre Basilio Méramo Bogotá, Abril 5 de 2011

lunes, 21 de marzo de 2011

Para Reflexionar Apocalípticamente

Lo que más cuesta a los fieles es ver y admitir en estos últimos tiempos apocalípticos que la crisis de la hora presente, no es una crisis más sino la última, definitiva e irreversible, propia de los tiempos preparusiacos. Es la Gran Crisis (Tribulatio Magna – Gran tribulación) cual no se ha visto ni se verá jamás, es la Crisis Universal predicada por Nuestro Señor Jesucristo para inmediatamente antes de su Parusía. No verlo o no quererlo ver, es una locura o una ceguera imperdonable, que lleva inexorablemente a equivocarse buscando soluciones vanas, inútiles, y en definitiva a hacerle el juego al impostor, al enemigo, al Anticristo en su doble versión tanto política, lo que común (aunque parcialmente) la gente entiende por el Anticristo, como religiosa el pseudoprofeta, que es tanto o más Anticristo que el político, pues el uno tiene poder sobre el cuerpo, pero el otro sobre el alma. Es peor, mucho peor matar el alma destruyendo la Fe, que matar el cuerpo. El sida espiritual, como decía Monseñor Lefebvre refiriéndose a la perdida de la Fe, después del nefasto Concilio Vaticano II, es peor mucho peor que el sida físico. El justo vive de la fe, y sin fe es imposible agradar a Dios.

Se trata pues en primer lugar, esencial y fundamentalmente de una crisis espiritual religiosa, sobrenatural, de Fe. Es una crisis religiosa, teológica y dogmática, con repercusiones morales, sociales, políticas y hasta económicas, y si se quiere hasta cosmológicas. Es la última crisis que está en el vértice y en el desenlace de la Metafísica de la historia, es decir de la lucha perenne entre el Bien y el Mal, entre Dios y Satanás, entre Cristo y el Anticristo, entre la Iglesia y la Contra Iglesia o Sinagoga de Satanás. Para poder verlo o ayudar a verlo sirvan estos textos llenos de luz exegética y profética del Padre Castellani:

“La mujer significa en la Escritura constantemente Israel, es decir, la religión. Dios apostrofa a su pueblo como a una adultera o la requiebra como a una novia. Los deuteroprofetas abandonan incluso la imagen de Reino para insistir en la figura de Esposa. Cristo llamo a su gente ‘generación adultera’. San Pablo represento a la Iglesia con la figura de una doncella, ‘virgenem castam exhibere Christo’, una virgen pura que dar en matrimonio a Cristo. Las Dos mujeres del Apokalipsis representan la religión corrompida y la religión fiel, la Forneguera sobre la Bestia Roja y la Parturienta vestida de sol de la Fe, pisando la luna del mundo mudable, y coronada de la venticuatral diadema estelar patriarcal y apostólica. Estos dos aspectos de la religión son perfectamente distinguibles para Dios, pero no siempre para nosotros. La cizaña se parece al trigo y no será separada hasta la siega.” (Los Papeles de Benjamín Benavides, ed.Dictio 1978, p.225-226).

“Cuando vino Cristo eran tiempos confusos y tristes. La religión estaba pervertida en sus jefes y consiguientemente en parte del pueblo. (…) Cristo no abandonó la Sinagoga por eso, sino que se hizo matar por purificarla. De su corazón abierto nació la Iglesia, que primordialmente fue Judía. Cuando Cristo vuelva la situación será parecida. Solamente el fariseísmo, el pecado contra el Espíritu Santo, es capaz de producir esa magna apostasía que Él predijo: la ‘mayor tribulación desde el diluvio acá, será producida por la peor corrupción, la corrupción de lo optimo. El dolor solo remediable por Dios en persona es el producido por la corrupción irremediable, ‘la sal que pierde su salinez’. Por eso San Juan vio en la frente de la Ramera la palabra misterio, y dice que se asombro sobremanera, y el Ángel le dice: ‘Ven, y te explicare el arcano de la Bestia’. Es el misterio de Iniquidad, la ‘abominación de la desolación’; la parte carnal de la Iglesia ocultando, adulterando y aun persiguiendo la verdad, Sinagoga Satanae. Por eso la parte fiel de la Iglesia padecerá entonces ‘dolores como de parto’, y el Dragón estará a punto de tragar a su hijo, que solo se salvara por milagro, y ella se salvar solamente huyendo a la soledad con dos alas de águila, y aun allí la perseguirá la riada de agua sucia y torrentosa que el Dragón lanzara contra ella… la nueva Esposa pura y sin macula, inmaculadamente concebida de nuevo.” (Los Papeles. p.226-227).

“El Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración del hombre. Las Dos Bestias son el poder político y el instinto religioso del hombre vueltos contra Dios y dominados por el Pseudo Cristo y el Pseudoprofeta”. (Cristo ¿vuelve o no vuelve? ed. Dictio, 1976 p.28).

“El Misterio de Iniquidad es el principio de la Ciudad del Hombre, que lucha con la Ciudad de Dios desde el comienzo; es la raíz de todas las herejías y el fuego de todas las persecuciones; ‘es la quietud incestuosa de la criatura asentada sobre su diferencia específica’; es la continua rebelión del intelecto pecador contra su principio y su fin, eco multiplicado en las edades del ‘No serviré’ de Satanás. La cúspide del misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración idolátrica del Hombre.” (Cristo. p. 28).

“(…) la Mujer Ramera y Blasfema es la religión adulterada ya formulada en Pseudo Iglesia en los últimos tiempos, prostituida a los poderes de este mundo y asentada sobre la formidable potencia política y tiránico imperio del Anticristo…”.(Los Papeles. p.229).

“La mujer perdida se glorifica a si misma ahora, con la sangre de los mártires y la de los Santos; se ufana y emborracha con ella.” (El Apokalipsis de San Juan, ed. Paulinas, 1963, p. 264-265).

“¿Qué es la ‘abominación de la desolación’? Tengo entendido que los Santos Padres entienden por esa expresión semítica la idolatría…La peor idolatría, pues en el fondo del modernismo está latente la idolatría mas execrable, la apostasía perfecta, la adoración del hombre en lugar de Dios, y eso bajo formas cristianas y aun manteniendo tal vez el armazón exterior de la Iglesia.” (Los Papeles. p.47).

“La presión enorme de las masas descreídas y de los gobiernos o bien maquiavélicos o bien hostiles pesara horriblemente sobre todo lo que aun se mantiene fiel; la Iglesia cederá en su armazón externo; y los fieles ‘tendrán que refugiarse’ volando ‘en el desierto’ de la Fe. Solo algunos contados, ’los que han comprado’ con la renuncia a todo lo terreno, ‘colirio para los ojos y oro puro afinado’ mantendrán inmaculada su Fe, (…) Esos pocos ‘no podrán comprar ni vender’, ni circular, ni dirigirse a las masas por medio de los grandes vehículos publicitarios, caídos en manos del poder político; y después, del Anticristo: por eso serán pocos.” (Los Papeles. p.292-293).

“El estado descompuesto y falsificado de la Iglesia (‘el Atrio pisoteado por los paganos’) los sumirá en desconsuelo y perplejidad, los prelados ‘mercenarios’ los castigaran y hostigaran, hasta hacerles imposible el ganarse la comida. Su fidelidad a la Iglesia – a la imagen lejana de la Iglesia, y el núcleo atormentado de hoy – será más que heroica, casi imposible.” (El Apokalipsis. p. 223).Tal y como hoy sucede con los fieles tradicionalistas, podemos decir.

“Esta historia de una religión falsa, falseada, falsificada, falluta (de ‘fallo-fallere’, caer) (…) y la tal religión ‘fornicaria’ es necesaria para que pueda surgir el culto sacrílego del Anticristo, ‘que sedera en el templo de Dios, haciéndose como si fuese Dios’, según predice San Pablo. Lo que llama Daniel ‘la abominación de la desolación’ – y repite Jesucristo.” (El Apokalipsis. p. 211).

“Son los mártires de los últimos tiempos, los más ‘mártires’ de todos, dice San Hipólito. ‘Vírgenes’ y ‘sin mancha’ los llama Juan, porque se guardaran de la apostasía y la idolatría del Anticristo, la cual en las Sagradas Letras es llamada ‘fornicación’. ‘No se ensuciaron con Mujeres’, es decir, con ‘la mujer’ que aparecerá más tarde, la Meretriz Magna, fautora de la religión falsificada. Varones los pinta el Profeta, no porque no haya mujeres en ellos, sino en seña de Fortaleza.” (El Apokalipsis. p. 218).

“(…) ‘Vírgenes’ significa que no se manchan con la ‘fornicación’ (o sea idolatría) de la religión falsificada; la cual fornicación o apostasía propaga la mujer Ramera.” (El Apokalipsis. p. 96).
“La medición del templo significa la reducción de la Iglesia fiel a un pequeño grupo perseverante y la vasta adulteración de la verdad religiosa en todos los restantes; y en esto son unánimes todos los Santos Padres.”. (El Apokalipsis. p. 94-95).

“El mismo templo y la cuidad santa serán profanados, ni serán ya santos. No serán destruidos. La religión será adulterada, sus dogmas vaciados y rellenados de substancia idolátrica; no eliminada, pues en alguna pate debe estar el Templo en que se sentara el Anticristo ‘haciéndose adorar como Dios’, que dice San Pablo. La Gran Apostasía será a la vez una grande, la más grande Herejía. ¿Qué es lo que puede corromper a la Iglesia? Lo mismo que corrompió a la Sinagoga, el Fariseísmo.” (El Apokalipsis. p. 153).

“Solo el Tabernáculo (o Sancta Sanctorum) será preservado: un grupo pequeño de cristianos fieles y perseguidos; el Atrio, que comprende también las Naves (no las había en el Templo de Jerusalén) será pisoteado. Y esa es ‘la abominación de la desolación’, que dijo Daniel y repitió Cristo.” (El Apokalipsis. p. 154).

“Pues sí, señor. San Victorino Mártir continuamente dice que la Iglesia será quitada: ‘El coelum recissit tanquam liber qui involvitur’, y el interprete interpreta: ‘el cielo es plegado, es decir, la Iglesia es quitada’; ‘de medio fiet’ –escribe Victorino en su bajo latín – que en latín significa ‘más todavía: ‘La Iglesia liquidada’.” (Los Papeles. p.273).

“San Victorino Mártir netamente asevera que ‘la Iglesia será quitada’; pero eso no significa que será extinguida del todo y absolutamente, como opino Domingo Soto, sino su desaparición de la sobre haz de la tierra y a su vuelta a unas más oscura y horridas catacumbas.” (Los Papeles. p. 344).

“Se atropellará lo más sagrado, y ninguna palabra tendrá Fe, ni pacto alguno vigor, fuera de la fuerza. La caridad heroica de algunos fieles, transformada en amistad hasta la muerte, mantendrá en el mundo los islotes de la Fe; pero ella misma estar de continuo amenazada por la traición y el espionaje. Ser virtuosos será un castigo en sí mismo, y como una especia de suicidio.” (El Apokalipsis. p. 200).

“Ni quedara intacta la Iglesia visible; dentro de ella habrá santuario y atrio. Habrá fieles, clero, religiosos, doctores, profetas que serán pisoteados, que cederán a la presión, que tomaran la marca de la Bestia.” (Los Papeles. p. 294).

“La Religión idolátrica. He insistido en este libro sobre el ‘naturalismo religioso’, o ‘modernismo’ como religión del Anticristo, pro ser lo que yo he estudiado y lo que se ve; (…)” (El Apokalipsis. p. 340).

“(…) Los ‘enciclopedistas’ o ‘iluministas’, que a través del ‘liberalismo religioso’, o racionalismo, o naturalismo, han llegado hasta nosotros en el hoy vigente ‘modernismo’, que ya espantaba a Newman; y es la peor herejía que se puede imaginar: la adulteración sutil y total del Cristianismo.” (El Apokalipsis. p. 327-328).

“El ‘enciclopedismo’ de los sedicentes ‘filósofos’ del siglo XVIII; o sea el ‘naturalismo religioso’ que empezó por el ‘deísmo’ y se prolonga en el actual ‘modernismo’: la peor herejía que ha existido, pues encierra en su fino fondo la adoración del hombre en lugar del Dios, la religión del Anticristo.” (El Apokalipsis. p. 136).

“No hay en la Escritura mención de otro delito del Anticristo que este de la blasfemia y el sacrilegio máximo (‘la abominación de la desolación’) y la iniquidad y tiranía contra los cristianos, que en su consecuencia; va a exigir honores y cultos divinos, para lo cual aparecerá como bueno e incluso santo. Será un hipócrita; no con la gruesa hipocresía del ‘paliolo’, como el Tartufo de Moliere, cuya falsía es tranparente y él sabe que es un falso, sino con la hipocresía sustancial de los Fariseos del siglo I, que no sólo eran tenidos, mas aun ellos mismos se tenían por santos.” (El Apokalipsis. p. 344). Se ve netamente el carácter predominantemente religioso del asunto, indicado por la escritura.

“(…) la estructura temporal de la Iglesia existente será presa del Anticristo, fornicara con los reyes de la tierra –al menos una parte ostensible de ella, como paso ya en la historia-, y la abominación de la desolación entrara en lugar santo. ‘Cuando veáis la desolación abominable entrar a donde no debe, entonces ya es’ ¿Sera el reinado de un Antipapa, o Papa falso? ¿Sera la destrucción material de Roma? ¿Será la entronización en ella de un culto sacrílego? No lo sabemos.” (Cristo. p. 29).

“La persecución de Juliano, la formación de una religión falsa parecida a la Cristiana, obra de Pseudoprofeta o segunda Bestia, que puede ser un Antipapa, (…)” (Cristo. p.56).
“El anticristo será, pues, un Imperio Universal Laico unido a una Nuevo Religión Herética; encarnados ambos en un hombre o quizá en dos hombres, el tirano y el Pseudoprofeta.” (Cristo. p.47-48).

“Nada impide que la ‘propaganda sacerdotal’ del Anticristo (Lacunza, Pieper) este encabezada por un Obispo apóstata (Solovief) o incluso un Antipapa; así sucede en la historia humana: cuerpo pide cabeza.” (El Apokalipsis. p.334).

“Esta bestia es pues evidentemente un movimiento religioso, una herejía parecida al Cristianismo, la ultima herejía, la mas nefanda y sutil de todas, la adoración del Hombre; encarnada ella quizá en un genio religiosos, una especie de inmenso Lutero, Focio, Mahoma. Quizá sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal. No lo sabemos.” (Los Papeles. p.297).

“El neo paganismo es apostasía larvada, es haber rechazado a Dios y lo sobrenatural, conservando los ropajes de la Fe católica, convertidos en ‘estética’, convención, rutina y mitología: el cristianismo estético los diletantes, el cristianismo conceptual de los filósofos, el cristianismo político de los policastros, el cristianismo adulterado modernistas (…)”(Los Papeles. p.134).

“Los fieles de los últimos tiempos solo se salvaran por una caridad inmensa, una fe heroica y la esperanza firme en la próxima Segunda Venida.” (Los Papeles. p.135).

“Antes para reconocer a Cristo bastaba creer que había venido; hay es necesario creer que ha de volver.” (Los Papeles. p.425).

“Lo que distingue a los verdaderos cristianos es que esperan la Segunda Venida…” (Los Papeles. p.426).

El que quiera ver que vea y el que quiera oír que oiga.

Padre Basilio Méramo
17 de Marzo de 2011
Bogotá Colombia

viernes, 4 de marzo de 2011

La alergia antiapocalíptica y antiparusiaca‏. Escrito del P. Basilio Méramo

La alergia antiapocalíptica y antiparusiaca viene en última instancia del Anticristo y su espíritu, y del desconocimiento o el desprecio de lo que dijo a principios del siglo XX, San Pio X.

Lo primero lo dice el P. Castellani en estos términos refiriéndose al Anticristo -y en mi opinión del Anticristo Pseudo profeta, si nos atenemos a la sugerencia que el mismo P.Castelleni hace cuando afirma: “La visión de la derrota de los Anticristos” (El Apokalypsis, Ediciones Paulinas 1963, p. 279) “No agarrará a los dos Anticristos para hundirlos en el Orco” (Apok p.289)- : “El
Anticristo no será un demonio, sino un hombre ‘demoniaco’: tendrá ojos como de hombre, levantados con la plenitud de la ciencia humana, y hará gala de humanidad y ‘humanismo’; aplastara a los santos y abatirá la Ley, tanto de Cristo como la de Moisés[…] hará imperar la abominación de la desolación, o sea, el sacrilegio máximo; será soberbio, mentiroso y cruel, aunque se fingirá virtuoso[…] Reducirá a la Iglesia a su extrema tribulación, al mismo que fomentará una falsa Iglesia. Matara a los profetas y tendrá de su lado una manga de profetoides, de vaticinadores y cantores del progresismo y de la euforia de la salud del hombre por el hombre, hierofantes que proclamaran la plenitud de los tiempos y una felicidad nefanda. Perseguirá sobre todo la predicación y la interpretación del Apokalipsis; y odiara con furor aun la mención de la Parusía. En su tiempo habrá verdaderos monstruos que ocuparan cátedras y sedes, y pasaran por varones píos, religiosos y aun santos: porque el Hombre de Pecado tolerara y aprovechara un cristianismo adulterado.” (Apok p.198-199).


Queda claro que oponerse a la predicación del Apocalipsis y su interpretación y a la mención de la Parusía procede de ese espíritu anticatólico y del Anticristo.

Es más, no hay derecho a ser indiferentes o despectivos como muchos que, aun dentro de la tradición católica y que se dicen tradicionalistas (sea sacerdotes o laicos), así lo expresan con su actitud, frente al tema.

No se dan cuenta que desechan lo que San Pio X dijo en su primera encíclica E Suprimí Apostolatus del 4 de Octubre de 1903, después de referirse al funesto ataque que en todo el mundo se promueve y se fomenta contra Dios, y a que en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres, ni en público ni en privado, y a la lucha condenonado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios; para concluir: “Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como prologo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición de quien habla el Apóstol. En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre. Por el contrario –esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que- aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene-, tras el rechazo de su majestad, se ha consagrado a si mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentara en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios. Efectivamente nadie en su sano juicio puede
dudar de cuál es la batalla que esta librando la humanidad contra Dios.” Que no diría hoy este Papa Santo.

Luego el que niegue esto no está en su sano juicio según lo afirmado por San Pio X, a menos que sea un supino ignorante, y esto de parte del clero es una aberración. Si nos fijamos bien San Pio X hace además alusión a la virtud de religión conculcada y a los documentos de la fe revelada impugnados, lo cual concuerda con lo que dijo Nuestra Señora en Fátima relacionado con el tercer Secreto (o 3ª parte del Secreto): “En Portugal se conservara siempre el dogma de la Fe”. Y Santo Tomas en su comentario a San Mateo sobre el pasaje que habla de la Gran Tribulación dice que: “Habrá una perversión de la doctrina cristiana a causa de una falsa doctrina y si no fuesen abreviados los días, es decir por el ejemplo de la doctrina, gracias al aditamento de la verdadera doctrina, nadie se salvaría, todos se convertirían a la falsa doctrina. (In Math. c. 24)”

Luego no se puede desconocer el tema apocalíptico y de la parusía sin que medie el espíritu del Anticristo o (en el mejor de los casos) por grave ignorancia de parte del clero que no predica ni ilumina a los fieles.

Y los que por una falsa óptica esperan una restauración o triunfo de la Iglesia antes de la Parusía, son milenaristas al revés como dice el P. Castellani: “Es el mismo sueño carnal de los judíos, que los hizo engañarse respecto a Cristo. Estos son milenistas al revés. Niegan acérrimamente el Milenio metahistórico después de la Parusía, que está en la Escritura; y ponen un Milenio que no
está en la Escritura; por obra de las solas fuerzas históricas o sea una solución intrahistórica de la Historia; lo mismo que los impíos ‘progresistas’; […] lo cual equivale a negar la intervención sobrenatural de Dios en la Historia. (El Apokalipsis de San Juan, ediciones Paulinas, 1963, p.367).
Como se ve se trata de ese gran espejismo del triunfo intrahistórico antes de la Parusía: “Hoy día, muchísimos católicos, incluso escritores, incluso predicadores, incluso sabios, sueñan con una especie de gran triunfo temporal de la Iglesia vecino a nuestros tiempos y anterior a los parusiacos. (…) ¿Y es otra cosa que un milenarismo anticipado…?” (Los Papeles de Benjamín Benavides, Ed. Dictio 1978, p. 387).

El triunfo intramundano de la Iglesia, intrahistórico es un milenarismo progresista, pues se trata, como el P.Castellani afirma: “De un milenarismo malo, que espera el Reino de Cristo en la tierra antes de la Venida de Cristo, y obtenido por medios temporales, y consistente en un esplendor de la Iglesia también temporal. (Pap. p. 289)

Que se trata de un milenarismo progresista lo podemos además ver, si recordamos que el Concilio Vaticano II se convocó con el espíritu de apertura al mundo, precisamente para hacer las paces con un mundo que debe aun durar miles de años descartando la Parusía como un presagio de profetas de desgracias, lo cual queda expresado en el discurso de apertura por Juan XXIII: “Mas nos parece justo disentir de esos profetas de calamidades que siempre están anunciando infaustos sucesos como si fuese inminente el fin de los tiempos.” (Discurso de apertura, 11 de Octubre de 1962). La actitud anti apocalíptica de Juan XXIII es manifiesta y es una de las razones que da origen al Concilio Vaticano II, y es totalmente contraria a lo que ya vimos de San Pio X en su primera encíclica E Supremi Apostolatus, sobre los últimos tiempos apocalípticos; y es contraria también a la de su predecesor Pio XII: “ Es necesario quitar la piedra sepulcral con la cual han querido encerrar en el sepulcro a la verdad y al bien; es preciso conseguir que
Jesús resucite; con una verdadera resurrección, que no admita ya ningún dominio de la muerte (…) ¡Ven, Señor, Jesús! La humanidad no tiene fuerza para quitar la piedra que ella misma ha fabricado, intentando impedir tu vuelta. Envía tu ángel, oh Señor, y haz que nuestra noche se ilumine como el día. ¡Cuántos corazones, oh Señor, te esperan! ¡Cuántas almas se consumen por
apresurar el día en que Tu solo vivirás y reinaras en los corazones! ¡Ven, oh Señor, Jesús! ¡Hay tantos indicios de que tu vuelta no está lejana! (Mensaje Pascual 21 de Abril de 1957).

Juan XXIII no quiso ser profeta de calamidades como los que piensan en la proximidad del fin de los últimos, luego hay que amigarse con un mundo que va a durar muchísimos años, hay que ponerse al día (aggiornamento), hay que abrir las ventanas de la Iglesia y se abrieron las puertas, para después preguntarse Pablo VI por cual fisura entro el humo de Satanás en la Iglesia y reconocer la obra de la autodestrucción: “La Iglesia se encuentra en una hora de inquietud, de autocritica, se diría incluso de autodestrucción.” (Discurso del 7 de Diciembre de 1968); y por paradójico que parezca llega a decir: “Por cual fisura el humo de Satanás ha entrado en el templo de Dios.” (Discurso del 29 de Junio de 1972); como si no supiera que Juan XXIII no solo abrió la ventana sino las puertas, y que el mismo Pablo VI reabrió el Concilio Vaticano II y oficializo con su firma todos sus documentos, y por insólito que parezca llega a reconocer “la apostasía practica que se ha esparcido.” (Discurso del 28 de Abril de 1968), siendo él
su máximo responsable.

Nicolás Gómez Dávila en sus Escolios de un Texto Implícito llegó a decir respecto a esta apertura: “Pensando abrirle los brazos al mundo moderno, la Iglesia le abrió las piernas”. (Franco Volpi, “Nicolás Gómez Dávila, El solitario de Dios” Villegas Editores 2005, p. 71).

Por si fuera poco se formula un nuevo Credo semiarriano en el cual se proclama la connaturalidad (misma naturaleza) de Cristo, negando el Concilio de Nicea que formulo infaliblemente el consustancial (de la misma sustancia) para refutar el arrianismo y su
versión light, el semiarrianismo.

Esto fue reconocido por el mismo Maritain, Padre del progresismo del Concilio Vaticano II, que señalo el grave error aunque su escrito permaneció 25 años inédito (oculto). Maritain dijo: “Finalmente hay que señalar un error de traducción que no es solo una inexactitud más o menos grave, sino un error pura y simplemente inaceptable. (…)Con el pretexto de que la palabra ‘sustancia’ y, a fortiori, la palabra ‘consustancial’ son hoy imposibles, la traducción francesa de la misa hace decir a los fieles, en el Credo, una fórmula que es errónea en sí, e incluso estrictamente hablando, herética. Nos hace decir que el Hijo, engendrado, no creado, es ‘de la misma naturaleza que el Padre’: que es exactamente el homoioousios de los arrianos o semiarrianos, contrapuesto al homoousios o consubstantialis, del Concilio de Nicea. Por rechazar una iota se padeció en aquel tiempo persecución y muerte. ” (Revista 30 días, Nº. 56, 1952, p.32)

Igualmente Etienne Gilson afirmo al respecto: “Habiendo siempre cantado en latín que el Hijo es consustancial con el Padre, me parece curioso que esta consustancialidad se haya cambiado en simple connaturalidad.(…) La amargura que tanto Gilson como Maritain sentían por la situación de la Iglesia posconciliar se resume en esta dramática frase que Gilson escribió el 5 de noviembre de 1969 al padre Chenu: ‘Moriré en comunión con la Iglesia en la que nací, pero no estoy seguro de que sea la misma’.”(Revista 30 días, Nº. 56, 1952, p.38)

Se evidencia que la Nueva Iglesia postconciliar es herética y arriana o semiarriana para ser más precisos, pues concibió un Credo herético opuesto al Credo de Nicea 325 con el que se fulmino al arrianismo y al semiarrianismo.

Todo esto nos sitúa históricamente en el fin de los últimos tiempos apocalípticos que los progresistas quieren negar sin tener en cuenta que la diáspora del pueblo hebreo terminaría para esa época, como lo dice la Sagrada Escritura y que así lo afirma la exegesis: “Y caerán a filo de espada, y serán deportados a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que el tiempo sea cumplido” (Luc. 21,24).

Este tiempo del fin de la diáspora y retorno a Jerusalén es un hecho ocurrido hace más de 60 años cuando el 15 de Mayo de 1948 David Ben Gurrion proclama el nuevo Estado soberano de Israel, oficializándose así el fin de la diáspora.

Y que no se diga que todo esto no es apocalíptico o el texto de San Lucas no se refiere a ello, pues se trata de un relato paralelo al discurso esjatologico de San Mateo 24, además San Lucas 3 versículos mas abajo dice: “Entonces es cuando verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con gran poder y grande gloria. Mas cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca”. (Lc 21,27-28) y en seguida pasa el evangelista a la parábola de la higuera como signo del fin de los tiempos apocalípticos.

El progresismo, en última instancia, no quiere ni puede admitir que: “El mundo va hacia una catástrofe intrahistórica que condicione un triunfo extrahistorico; o sea una ‘trasposición’ de la vida del mundo en un trasmundo; y del Tiempo en un Supertiempo; en el cual nuestras vidas no van a ser aniquiladas y luego creadas de nuevo, sino (como es digno de Dios) transfiguradas ellas todas por entero, sin perder uno solo de sus elementos.” (Apok. p. 152-153)

En definitiva como dice el padre Castellani se puede resumir: “¡Dios mío! En suma: es la vulgar actitud conciliadora y contemporizadora del “evolucionismo teológico”, la herejía más difundida y menos conocida de nuestros días; que tiene como raíz el no pensar en la Parusía, ni tenerla en cuenta, ni creerla quizá, sin negarla explícitamente; polarizando las esperanzas religiosas
de la humanidad hacia el foco del “progresismo” mennesiano. (Pap. p. 312).

Así pues,podemos afirmar con el Padre Castellani que: “…excluimos ese gran triunfo temporal de la Iglesia antes de la Parusía, que me parece un peligroso ensueño contemporáneo… ¡Es el anzuelo del Anticristo!. ¡Es él quien prometerá realizar ese ensueño, con las solas fuerzas del hombre ensoberbecido! ¡El prometerá la paz, la prosperidad, el nuevo Edén!, y se pondrá a edificar sacrílegamente la nueva Babel” (Pap. p. 398). “La apostasía de la Fe y las artes del Anticristo habrán persuadido a la mayoría de que el mundo no tendrá fin, y de que debe seguir siempre adelante en un continuo progreso hasta convertirse en el Paraíso de la
Ciencia y de la Civilización, en el Edén del Hombre Emancipado.” (Pap. p. 415)

Padre Basilio Mèramo
Bogotá, 4 de Marzo de 2011

domingo, 27 de febrero de 2011

Domingo de Sexagésima


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
Nos encontramos en el domingo de Sexagésima, con el cual nos vamos acercando a la Cuaresma. La Iglesia nos prepara a disponer bien nuestro espíritu y nuestro cuerpo en la oración, el sacrificio, la abnegación, la limosna. Prepararnos santamente durante la Cuaresma para después festejar la gran fiesta de la Pascua; este es un tiempo de introducción a la Cuaresma y ésta en sí misma es una preparación para la Resurrección de nuestro Señor. No olvidemos que así como Él resucitó, también resucitaremos nosotros, de ahí que nuestra estancia en este mundo, en esta tierra, no deja de ser una Cuaresma, una preparación para el cielo.

En este domingo consideramos la parábola del sembrador, parábola que nuestro Señor mismo les explica a sus apóstoles; esa semilla que es la palabra de Dios, la palabra que salva, que debe caer en terreno fértil para que produzca fruto, este es su mensaje. Es muy extraño que un sembrador riegue la semilla a diestra y siniestra, absurdo por naturaleza, pero justamente nuestro Señor quiere mostrar que la palabra de Dios Él la esparce por todas partes, a derecha e izquierda, a lo largo del camino, a través de toda esta vida, el problema es que no cae siempre en terreno adecuado, y que nosotros estamos allí estereotipados en alguno de esos sectores en los que cae la semilla y que divide la parábola.

Una semilla cae a la vera del camino, donde están los que oyen la palabra pero que después se las arrebata el demonio para que, no se salven. No hace falta solamente oír, hay que oír con atención, hay que escuchar, prestar atención a esa palabra de Dios y no tomarla distraídamente, Alegremente , porque así no da fruto; por eso la arrebata el demonio; eso pasa en muchas personas que oyen la palabra pero se las arrebata el demonio y yo no sé si en ese sector están incluidos todos aquellos que como en Colombia, siendo católicos, naciendo católicos, hoy forman una legión, una manada –son como animales en manada– de protestantes, de todos los matices. Oyeron la palabra de Dios, pero el demonio se las robó; se dedican a predicar un evangelio que no es el de la Iglesia, que no es el de Dios.

Después, vemos que la semilla cae entre piedras; nuestro Señor explica que no echa raíces, es decir, que la palabra de Dios no se arraiga, no se enraíza, no tiene raíces, no tiene profundidad, cae superficialmente y así tampoco produce fruto, porque la palabra de Dios tiene que caer en lo hondo, en lo profundo de nuestra alma, penetrarla, vivificarla, que la fe arraigue, que no quede a flor de piel, que no quede sin raíces hondas y profundas; la estabilidad de un árbol depende de lo hondo de sus raíces, con lo cual nuestro Señor muestra cómo esa semilla también deja sin frutos a quienes la escuchan, porque no echa raíces.
Otra parte de la semilla cae entre espinas; nuestro Señor nos dice que queda sofocada por los placeres, los deleites de esta vida y los halagos del mundo.

Una cuarta parte cae en terreno fértil y da fruto. Por otra parábola sabemos lo que nuestro Señor dice de ese fruto, que unos dan treinta, otros sesenta y otros dan el cien por cien, incluso el fruto no es parejo aun cayendo en terreno fértil, eso nos muestra el misterio. Como Dios predica para todos los hombres, para eso instituyó su Iglesia, para que enseñe la palabra de Dios y, oyéndola, el hombre se salve. Sin embargo, la semilla no cae en terreno fértil y ese terreno es el de nuestras almas, porque oímos sin prestar atención no echa raíces; los halagos y apetencias de este mundo sofocan esa semilla, por falta de virtud, por falta de abnegación; por eso entre las condiciones esenciales y para que la semilla, la palabra de Dios, produzca fruto, se requiere que se oiga, que se preste atención, que se escuche, que arraigue en nuestra alma, que ahonde, la penetre, la vivifique y después, tener cuidado y solicitud para que los vicios de este mundo no nos hagan sucumbir. Debemos entonces, estar alertas, diligentes, vigilantes, para que así dé fruto y salvemos nuestras almas.

No debe extrañarnos que en esta parábola nuestro Señor haya dicho, después de haberles advertido, que oigan, que escuchen, que entiendan, que hablaba en parábolas para que no entendieran; a simple vista sería una gran contradicción y la única explicación es el sentido irónico en el cual nuestro Señor se sitúa, al decir que hablaba en parábolas para que no entendieran, es como el ejemplo de una madre que manda al hijo a llevar un vaso o un plato a la cocina y en lugar de decirle que tenga cuidado para que no se le rompa le dice “que se te rompa”. La ironía se usa como estilo indirecto, pero a veces es mucho más preciso para decir verdades, mucho más breve; es un llamado de atención que sitúa en el plano de la reflexión para que pongamos cuidado y prestemos atención.

Nuestro Señor habla en parábolas, ejemplificando con imágenes sensibles de orden cotidiano que nos ayuden a comprender una realidad sobrenatural desconocida; por eso no hay ninguna contradicción y queda esclarecida esa aparente oposición que pudiéramos encontrar en la interpretación del evangelio de hoy. De ahí la necesidad de explicar el evangelio, de la exhortación por parte de los ministros de la Iglesia siguiendo a los Padres de la Iglesia, siguiendo el juicio y el veredicto de la Iglesia y no inventándose por su cuenta explicaciones que no tienen un respaldo en la Iglesia y en sus Santos, aunque a veces entre ellos haya discrepancia, pero no como interpretan los protestantes, cada uno a su gusto desconociendo olímpicamente la autoridad de la Iglesia, de allí su pecado y su error.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que nuestra alma sea tierra fértil abonada con muy buenas disposiciones para que la semilla, la palabra de Dios, fructifique en nuestras almas y así podamos salvarnos y con el buen ejemplo ayudar a salvar a los demás. +

BASILIO MERAMO PBRO.
18 de febrero de 2001

domingo, 26 de diciembre de 2010

DOMINGO EN LA INFRAOCTAVA DE NAVIDAD


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:
En este domingo de la Infraoctava de Navidad, que quiere decir dentro de la octava, de los ocho días siguientes a la Natividad de nuestro Señor, el evangelio nos relata la presentación del Niño Jesús en el templo junto con la purificación legal de nuestra Señora.


Antiguamente estaba muy marcada en el pueblo elegido la convicción de que el primogénito pertenecía a Dios, era de Dios, como deben ser todas las primicias, para Dios, con lo cual se manifiesta su señorío, su dominio sobre todo lo creado. Por los primogénitos, entonces, había que pagar como un rescate en el templo y cada uno lo hacía de acuerdo con sus posibilidades. Los ricos ofrecían el sacrificio de un cordero o de un ternero, mientras que los pobres ofrecían una paloma o alguna otra ave, animales de menor valor que en este caso fue lo que ofrecieron San José y la Virgen María, quienes eran pobres. Pobres, mas no miserables. Porque la miseria no es buena para nada, la pobreza es buena para vivir cristianamente en la humildad y en el ejercicio de las demás virtudes, cosa que hoy no se aprecia y se confunde muchas veces con la miseria. También este siglo de tanto progreso depara esa miseria que no es buena para la vida virtuosa ni para la vida cristiana, y sin embargo nos gloriamos de un siglo que genera desastres sociales que descompensan la convivencia humana, política y social de las naciones y del mundo entero.
San José y la Virgen María fueron, pues, al Templo a presentar al Niño y de paso nuestra Señora también fue a purificarse.

La purificación legal era porque quedaba un resabio de la condición pecaminosa por la cual venimos al mundo, transmitiéndose el pecado original; de ahí que la mujer de alguna forma debiera purificarse.

Lo que demuestra que no nacemos buenos. Ni tan buenos, ni tan puros, como piensa hoy el mundo, sino que nacemos bajo la impronta del pecado original que se transmite por la generación. Con una salvedad, en este caso maravilloso, de que la Virgen Santísima no tenía por qué hacer ninguna purificación legal; no obstante, quiso someterse a la Ley. Ella no tenía ninguna necesidad de ello porque lo nacido de sus entrañas era obra del Espíritu Santo y no de procreación humana en la cual interviniese un hombre; sino directamente de la mano de Dios en el seno virginal y puro de la Santísima Virgen María.

Y vemos cómo San Simeón, sacerdote del templo, al llegarle el turno a la Sagrada Familia, reconoció al Mesías y le profetizó a su madre y al pueblo que sería signo de contradicción, y para Ella también sería como una espada que traspasaría su corazón. Ya es la Virgen dolorosa con los sufrimientos profetizados a causa de este niño que iba después a morir en una cruz. Asombra cómo este Niño recién nacido, que era el Salvador y Mesías, fuese signo de contradicción.
He ahí todo el misterio ante Cristo nuestro Señor, ante Él no puede haber término medio, a nuestro Señor hay que reconocerlo y aceptarlo o rechazarlo. Es en ese sentido que Él está constituido como signo de contradicción: para salvación de unos y para condenación de otros, como respuesta fundamental de cada ser, de cada hombre, de cada criatura ante nuestro Señor, si correspondemos a Dios en el nombre de Cristo o si le rechazamos. Este es el misterio de la condenación del infierno que hoy se le niega, o se le pone en duda, sobre todo cuando se dice que el infierno es un simple estado del alma y no un lugar.

Yo quisiera entonces saber en qué lugar estarán los cuerpos de aquellos que se condenan; si tienen un cuerpo tienen un lugar, luego el infierno también es un lugar. Y ningún Papa tiene derecho a conculcar esta doctrina de fe y si lo hace es un hereje; lo lamento mucho, mis estimados hermanos, pero Juan Pablo II lo ha dicho, y es una herejía. El infierno no es simplemente un estado, además de ser el estado del alma separada de Dios, y esa es la pena de daño, la pena terrible; también hay la pena de sentido que es el fuego eterno, que reivindica la justicia de Dios en aquellos que libremente han impugnado el nombre de Dios y le han rechazado; esa es la doctrina católica, apostólica y romana, y pobre de aquel que no la defienda; en el cumplimiento de mi deber como sacerdote católico lo digo, porque no se puede tolerar impunemente la herejía en contra de la sacrosanta doctrina de la Iglesia católica.

La Iglesia católica no es una cueva de ladrones, ni el panteón de todas las religiones ni de todas las falsas creencias como quiere hacer creer el Concilio Vaticano II; eso es inadmisible, es intolerable y quien lo tolere y admita, no tiene la fe católica. No hay término medio; lo que puede haber es ignorancia, eso es otra cosa, pero a la ignorancia hay que combatirla con la predicación de la verdad y la verdad no tolera el error. Si nuestro Señor es signo de contradicción para salvación de unos y condenación de otros, es justamente por esto, porque aquel que no le responde en el fuero íntimo de su alma a nuestro Señor, sino que le rechaza y muere en ese estado, se condena eternamente. Pero hoy, alegremente, dando muestras del protestantismo que profesan, de cualquier persona que se muere dicen: “Aleluya, alabado sea el Señor”, “ya se salvó, está en el cielo”. Ni siquiera el purgatorio. Otro dogma de fe católico negado o puesto en duda, como pasa con los curas modernos que no tienen fe, que han perdido la noción del dogma católico; es tanta la imbecilidad, que ya no saben ni dónde están parados.

Esa es la obra de destrucción de la Iglesia católica, la crisis que atravesamos, apenas digna de los últimos tiempos y anterior a la segunda venida gloriosa de nuestro Señor y lo que tendremos que soportar hasta la manifestación del anticristo. Esa es también la necesidad de tener una Iglesia con apariencia verdadera, pero sin ser la Iglesia católica y esa es la obra de los enemigos de Dios, de Satanás, el judaísmo y la masonería: prostituir la Iglesia, para que dentro de ella se alojen todas las falsas religiones y poder Satanás salirse con la suya, lograr entronizar en la Iglesia la cátedra del error.

Es un hecho comprobable al que le debemos el estar confinados aquí, recluidos como en las catacumbas, sin poder decir la Santa Misa en una iglesia o en una catedral, porque ya no se le permite a la verdad ser predicada ni a la Santa Misa de siempre ser ofrecida. Esto exige de nosotros, mis estimados fieles, tener esa plena conciencia de nuestra santa religión y la razón de nuestra existencia. Porque no es normal lo que hacemos, ni lo que está pasando. O ¿es acaso normal que la Misa esté perseguida, que se tenga que decir en este recinto y no en una parroquia, con la anuencia y el beneplácito del obispado, de la jerarquía? Tampoco es normal que pululen dentro de la Iglesia herejías como la de negar el infierno; se niega además el purgatorio, se niega el pecado, se niega la exclusividad de salvación que tiene la Iglesia católica; se rodea a nuestro Señor de heresiarcas como Lutero, se le coloca en plano de igualdad con Buda o Confucio.
¿Acaso la Iglesia católica es una olla podrida donde se alojan toda clase de ideas sin importar la gloria y majestad de Dios? Ya nuestro Señor advirtió que antes de su segunda venida habrá una gran tribulación y una gran apostasía; y esa gran tribulación y esa gran apostasía, es la que se vive y que no sabemos cuánto tiempo durará y Dios quiera pronto acortar estos días, porque aun nosotros, los que queremos conservar la fe inmaculada, la verdad, seremos también inducidos al error si Dios no abrevia este tiempo, porque tanta es la presión, que son muy pocos los sacerdotes capaces de referirse a estas cosas aun dentro de la Fraternidad. No se piense que todos los sacerdotes de la Fraternidad hablan a los fieles tan claramente; no lo hacen.

¿Por qué? Por la presión, por el miedo, por el qué dirán, por no asustar, o porque a veces no ven con suficiente claridad. Es un privilegio cuando se cuenta con alguien que dice sencillamente las cosas como son y pone todo en las manos de Dios; porque quien predica no lo hace para predicarse a sí mismo, o tener éxito y ser alabado, sino para glorificar a Dios, para decir la verdad y combatir el error, cosa que no hace la jerarquía hoy; falta ese espíritu de verdadero combate y de verdadero apostolado.

Hay un cansancio, un desgaste, y por eso el peligro de ese decaimiento en los sacerdotes y en los fieles. La única manera de mantener esa llama encendida es justamente estando alertas, con los ojos abiertos, con espíritu crítico para apropiarse lo bueno y rechazar y condenar lo malo; a Dios rogando y con el mazo dando, es la única manera de salir ilesos en medio de tanta confusión, herejía y apostasía. Sin dejar de encomendarnos a nuestra Señora, que Ella nos proteja bajo su manto porque esetamos indefensos; el mundo en cualquier esquina nos devora, y no podemos sucumbir ante el error, ante el mal, ante el pecado. Debemos pedirle a Ella cada día, a cada instante, para no dejarnos arrastrar por el torrente de fango que todo lo destruye.
Hoy, en cambio, se predica y hay de hecho libertad para todo, menos para el bien y para la verdad; todo se puede pensar, todo se puede creer, todo es permitido, menos una sola cosa: Predicar el bien y la verdad y de ahí la gran persecución en contra nuestra, cosa que no debemos temer. Al contrario, jamás hay que tener miedo cuando se está con Dios y eso es quizá lo que santifica ese combate espiritual, porque es un combate de fe, por la fe y en defensa de nuestro Señor Jesucristo signo de contradicción, pues para unos es salvación y para otros será reprobación, condenación eterna.

Ante el Nombre de nuestro Señor no hay término medio, cada hombre con entera libertad le responde con un sí, o con un no, y por eso renovamos el sí que hemos dado en el bautismo, que volvemos a dar en la confirmación y en la recepción de los sacramentos, que nos da la gracia de Dios para que no le neguemos como muchas veces le negamos. Cada vez que pecamos, cada vez que no hacemos su santa voluntad, hay que pedirle, por lo menos, no tener la desgracia de pecar y de ofenderle mortalmente; y que los pecados veniales no sean deliberados, que sean por nuestra inconsistencia, nuestra fragilidad, pero no por una malicia calculada, aunque sea venial. Porque el pecado venial deliberado lleva al pecado mortal y éste nos separa eternamente de Dios.

Que este Niño recién nacido sea para nosotros manantial de salvación, no de condenación. Que nuestro Señor, signo de contradicción, sea para el mundo la salvación. Pedir a Dios y ayudar a que se convierta la gente, a que le reconozca, ya que la Iglesia es misionera y el apostolado consiste en atraer a la gente a la conversión en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y no en afirmarles su budismo, mahometismo o judaísmo, sino que adviertan su perdición eterna al no aceptar a Cristo, al no hacerse bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Esa es la misión de la Iglesia; eso fue lo que hicieron los apóstoles y eso es lo recomendado hasta el fin del mundo; no el falso apostolado de hoy.

Pidamos a la Santísima Virgen María nos consolide en estas verdades esenciales para mantenernos fieles a la Iglesia católica, fieles a nuestro Señor, y así festejar santamente las Navidades y también poder concluir un año más con el propósito de que el próximo sea mejor en virtud y santidad; que las penalidades que vengan sean sobrellevadas con verdadero espíritu de fe y de amor a Dios sobre todas las cosas. +

BASILIO MERAMO PBRO.
31 de diciembre de 2000

sábado, 25 de diciembre de 2010

NATIVIDAD DEL SEÑOR

La Misa de medianoche es una de las tres que se pueden celebrar en este día con motivo de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo. ¿Cómo un Dios infinito, eterno, omnipotente, se encarna en el seno virginal de la Santísima Virgen, haciéndose hombre, tomando nuestra naturaleza humana? Ese es el gran misterio inefable que no se comprende ni se entiende, pero que se cree porque Dios así mismo nos lo revela y la Santa Madre Iglesia así lo propone y enseña. Secretos de Dios que se creen única y exclusivamente por fe sobrenatural. Y esa es la fe que nos debe animar, esa fe en Dios que se hace hombre, la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Verbo de Dios, del Padre, que se hace humano para redimirnos del pecado.

La Navidad, pues, debe ser un motivo más para convertirnos a Dios, para que renunciemos al pecado, para que vivamos sobria y santamente como pide la Epístola que acabamos de leer: que no vivamos de los deseos mundanos conforme a sus placeres sino a los gozos celestiales puestos en Dios. Y por eso, mal haríamos si festejáramos esta Navidad como lo hace la mayoría, en diversiones, borracheras, lujurias, violencias y todas esas cosas que provienen de la pasión y falta de virtud. El ejercicio de la virtud refrena las malas inclinaciones, nuestros malos deseos y eso debe ser la Navidad para nosotros: un motivo de conversión y de mayor fe en nuestro Señor que nace pobremente en Belén, abandonado de los hombres, no teniendo posada en ninguna parte y naciendo en el fondo de una cueva.

Nadie, ningún ser humano nace así por pobre que sea y el Rey de Reyes y el Señor de Señores quiso nacer en la más absoluta pobreza y mayor olvido de los hombres para mostrarnos ese camino real de la carencia, que no es miseria porque en la ésta no puede haber virtud como sí la hay en la pobreza. Así, nuestro Señor pudo nacer en un palacio; sin embargo, no lo hizo, para mostrarnos la ventaja de la humildad como virtud. Y es ésta la que ennoblece al hombre, aunque hoy desgraciadamente se cree todo lo contrario, se piensa que es el dinero, el poder y las riquezas.

Es la virtud la que hace a los reales caballeros, y por eso hasta los ricos, si quieren ser verdaderamente nobles y virtuosos deben, aun en medio de las riquezas, vivir en el desapego de lo material y del poder, como dieron ejemplo grandes reyes de la Edad Media que llegaron a ser santos, como San Luis de Francia, San Fernando de España, San Enrique de Alemania y otros modelos de virtud y de santidad.

Y viendo a nuestro Señor abandonado de los hombres aprendamos el camino de la renuncia, del retiro, para que no sigamos los principios que rigen al mundo y nos hacen paganos; vale más estar aislados y vivir en la unión con Dios que vivir junto a los otros hombres en el pecado; que nos acordemos de nuestro Señor cuando sufrimos y padecemos persecución, hambre, abandono; que Él vino al mundo en medio de esa desolación, de esa pobreza; que vivió así toda su vida y que murió en la Cruz para que nosotros nos asociemos a los sufrimientos de nuestro Señor y no sucumbamos ante los padecimientos pasajeros; que podamos tolerarlos y que no se turbe nuestra alma o se ofusque y rechace o reniegue de esos males sino que los aprovechemos como un medio de santificación.

Veamos a la Santísima Virgen y a San José con qué resignación aceptaron todo lo que les aconteció, sin tener la mano ni la ayuda de nadie y teniendo así que recurrir a una sencilla cueva para que allí naciera nuestro Dios.

Pidámosle a la Santísima Virgen María que Ella nos consolide en la fe y en la virtud, para que podamos seguir ese ejemplo que nuestro Señor nos dio y poder así ser verdaderos católicos. +

BASILIO MERAMO PBRO.
25 de diciembre de 2001

sábado, 27 de noviembre de 2010

DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:

Con este primer domingo de Adviento, se inicia el año litúrgico en torno al ciclo de Navidad, en torno al misterio de la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Ya sabemos que hay dos grandes ciclos en el año litúrgico, el de la Navidad y el de la Pascua y así, alrededor de estos dos grandes misterios gira la liturgia de la Iglesia católica. Con estos cuatro domingos de Adviento nos preparamos, a través del sacrificio y la oración, de un modo más intenso para festejar la Navidad o la Natividad de nuestro Señor Jesucristo; a eso se debe el color morado de los ornamentos, que indican mortificación, sacrificio y penitencia; son como una especie de Cuaresma alrededor de la fiesta de Navidad, para que nos preparemos espiritualmente y así podamos festejar santa y cristianamente la Navidad, que es la fiesta más popular para los católicos.

Cuatro domingos que presagian el tiempo de espera que tuvo la humanidad desde Adán, después de haber pecado, hasta que se cumpliera la Encarnación. Cuatro domingos que simbolizan aproximadamente cuatro mil años de espera, con lo cual vemos cuán opuesto a la Iglesia es el absurdo evolucionismo que hace datar miles y miles de años no solamente al mundo, sino la edad del hombre, lo cual es absolutamente falso, a lo que San Juan Crisóstomo llamaba “fábulas”, como de hecho también llama San Pablo en más de una ocasión a todos esos errores.
Cuatro mil años esperando al Altísimo, al Mesías, al Ungido, al Enviado de Dios. Y la mejor manera de prepararnos a la Navidad es teniendo el espíritu que tuvieron aquellos fieles del Antiguo Testamento esperando la venida del Mesías. Esto fue lo que esperó el pueblo judío, pero que por culpa de sus dirigentes religiosos desviaron las profecías, tergiversándolas y en vez de reconocerlo, lo crucificaron, lo mataron. Ese es el drama, y en eso consiste el dilema teológico religioso del pueblo judío: en no haber sido fieles a las profecías sobre el Mesías y en no haberlo reconocido cuando vino. Con este desconocimiento de la jerarquía de la sinagoga, que era hasta entonces la verdadera Iglesia de Dios, pasa a convertirse en sinagoga de Satanás; y no hay que olvidarlo, porque lo mismo nos puede pasar a nosotros que somos el injerto, que somos los gentiles, para que no nos creamos mejores, porque sólo Dios sabe si no está aconteciendo exactamente lo mismo: el desconocimiento de la segunda venida de nuestro Señor en gloria y majestad, tal como anuncia el evangelio de hoy al comenzar el año litúrgico.

Y no nos debe asombrar que la Iglesia termina y comienza el año litúrgico con una alusión directa a la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo; lo comprobamos en la liturgia de la Iglesia, para que tengamos presente que la gran profecía del Nuevo Testamento es la segunda venida de nuestro Señor en gloria y majestad. Gran revelación es la Parusía, la manifestación de nuestro Señor; de ese dogma de fe han salido, pululan por ahí montones de herejías y errores hasta por simple ignorancia, dentro del mismo clero, dentro de la misma teología. Ese ha sido el motivo de la venida frecuente de la Santísima Virgen a recordárnoslo de manera notable con las apariciones de La Salette y de Fátima y ese es el único motivo por el cual el tercer secreto de Fátima no se ha querido revelar, por culpa de la jerarquía de la Iglesia, por la ignorancia y la desidia de muchos clérigos, porque cuando no hablan los que debieran, entonces hablan otros en su lugar. Eso es lo que explican las apariciones de nuestra Señora.

La Iglesia asocia pues la primera venida de nuestro Señor, su Encarnación y Natividad con la segunda venida, sin la cual la primera quedaría trunca, sin la cual la obra de la Redención quedaría sin su acabamiento y sin su coronación; por eso inicia el año litúrgico con el evangelio de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo anunciando por consiguiente la catástrofe cósmica universal, que las virtudes del universo tambalearán, ya que todos esos hechos acompañarán esa segunda venida. Pero será también el epílogo, el final sublime de todo el desastre que el hombre en el ejercicio de su libertad, no cumpliendo la voluntad de Dios, ha ocasionado llevando a la humanidad por caminos contrarios a los designios de Dios; Él vendrá a juzgar, a ordenar y a reinar. Por eso reza el Padrenuestro, “venga a nos tu reino y que se haga tu voluntad así en la tierra como en el cielo”, y de ese reino, erróneamente entendido, las sectas protestantes sacan la fuerza y vitalidad de su herejía.

Nosotros los católicos debemos tener viva la esperanza en ese reinado de nuestro Señor Jesucristo que sin entrar en detalles sabemos que será un reino de gloria y de paz; será el resurgir de su Iglesia que ha sido y está siendo ultrajada, todo permitido por aquellos mismos que debieran defenderla. Preparemos bien la Navidad y no olvidemos que así como Él vino una primera vez, volverá una segunda. No caigamos en el error invertido en el que cayó el judaísmo, el gran error del pueblo elegido de los judíos, ¿cuál fue? Un error exegético; se quedó con las profecías del segundo advenimiento de Cristo glorioso, del Cristo vencedor desconociendo la primera venida de nuestro Señor no gloriosa sino en la humildad, en el anonadamiento, en el sufrimiento; ellos no aceptaban esa primera venida. Se erigían en los todopoderosos y liberadores del género humano, idea judaica de toda revolución basada en la liberación, tanto la revolución comunista, la protestante, la francesa y todas las revoluciones que tienen por ley motivar ese ideal de liberación del judaísmo, carnalizando esas profecías.

Entonces, el mismo error a la inversa sería quedarnos con la primera venida y olvidarnos paladinamente de la segunda y por eso la Iglesia quiere recordárnoslo, para que lo tengamos presente y guardemos nuestra fe y nuestra esperanza, que es la esperanza de los fieles de la primitiva Iglesia, a tal punto que San Pablo tuvo que intervenir y decirles que hasta que no desapareciera el obstáculo no vendría nuestro Señor; nosotros no sabemos cuál es ese obstáculo, podrían ser varios, uno de ellos la civilización cristiana o el orden romano continuado espiritualmente por la Iglesia; otra el Mysterium Fidei, el misterio de la Santa Misa, que es el que Satanás ha querido siempre destruir, porque ha sido a través del sacrificio del Calvario que Cristo le derrotó; y si bien miramos, todas esas cosas están de lado, el obstáculo puede ser la fe y ésta, como la vemos hoy, arrinconada en un mundo impío, que cree en el hombre, pero que no cree en Dios; que glorifica al hombre, pero no glorifica a Dios.

Pidámosle a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, que Ella nos ayude a comprender en nuestros corazones todas estas cosas guardadas en el suyo, motivo de su oración y meditación para que, a su imitación, nos preparemos bien en esta Navidad, y a la vez para la segunda venida de nuestro Señor glorioso y majestuoso; aunque nadie pueda precisar el día ni la hora, saber que está cerca por los signos que nuestro Señor nos da, así como la higuera y los árboles cuando comienzan a dar fruto porque ya pronto está el verano. Roguemos a nuestra Señora que nos ayude y nos asista para acrisolar nuestras almas y crecer en fe, esperanza y caridad, en esta gran tribulación de la Iglesia. +

BASILIO MERAMO PBRO.
3 de diciembre de 2000
Especial
Audio del Sermón
del Primer Domingo de adviento 2008
Veracruz México

Dom I Adviento 30 Nov 08.WMA

domingo, 31 de octubre de 2010

FIESTA DE CRISTO REY


Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:

En el último domingo de octubre celebramos la fiesta de Cristo Rey, Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que se encarnó y que se hizo hombre. No se convirtió en carne sino que tomó, asumió la carne, es decir la naturaleza humana; así siendo verdadero Dios es también verdadero hombre. Es el misterio inefable de las dos naturalezas de nuestro Señor Jesucristo unidas en la persona del Verbo, la segunda Persona de la Santísima Trinidad y que lo hace no solamente centro de toda la creación que gira alrededor de Él como alrededor del sol, sino que también lo constituye Rey del Universo.

Realeza universal de nuestro Señor Jesucristo, de primacía sobre todas las cosas, sobre todo el Universo creado y no sólo de esta tierra, de todos los astros, de todas las estrellas, de todas las galaxias, Rey del Universo. Esa es la primacía que se proclama en esta fiesta, por eso se habla de la realeza social de nuestro Señor, en la sociedad, en los pueblos, en las naciones, realeza indiscutible como dogma de fe. Por eso el papa Pío XI, el 11 de diciembre de 1925, proclamó esta fiesta para manifestar al mundo la realeza universal de nuestro Señor a un mundo laico, profano, es decir, un mundo que desconoce el principio teológico y religioso de la organización de los Estados, de las naciones, de los pueblos y de la sociedad; el laicismo niega radicalmente la supremacía de nuestro Señor Jesucristo en el mundo moderno, en las naciones modernas.

Con lo cual vemos que el laicismo es una herejía y una apostasía de las naciones, de los gentiles, al no proclamar la realeza social y universal de nuestro Señor Jesucristo como Rey de todo lo creado y por vía de consecuencia, de las leyes sociales. Que la sociedad toda en su ordenamiento jurídico y político se asiente y se fundamente en la realeza de nuestro Señor y organice la vida de los pueblos como si Dios no existiera; esa es la gran apostasía del mundo libre que tanto se proclama hoy; esa es la apostasía de la democracia actual que no reconoce la supremacía de Dios sino la soberanía del pueblo, del hombre y de todo lo que él es, fundamentado en el hombre, en su dignidad y en su libertad. De ahí los derechos del hombre y no los derechos de Dios, no una sociedad basada y fundamentada en Dios sino en el hombre. Tenemos así un humanismo ateo, sin Dios.

Pero podemos ver todavía una mayor apostasía cuando ese espíritu laicista y ateo se introduce y penetra dentro de la Iglesia para que así se haga realidad esa abominación de la desolación en el lugar santo. Esa es una realidad, un hecho, porque no se trata de cualquier dios sino del único y verdadero Dios, del Dios trino, del Dios manifiesto y conocido por la revelación divina, el fundador de la Iglesia católica, no cualquier religión sino la única verdadera, la Iglesia católica, apostólica y romana, con lo cual se excluye por derecho divino toda otra falsa religión, llámese como se llame. Estos son principios fundamentales de la religión católica, de todo católico, de toda nación católica y esos principios están hoy paladina y radicalmente conculcados, negados, incluso por la misma jerarquía de la Iglesia oficial.

Esto es lo lamentable, lo triste y lo caótico de la crisis que se vive no sólo en el mundo sino dentro de la misma Iglesia por una claudicación, por una apostasía, por no proclamar la realeza universal de nuestro Señor Jesucristo; ésta está negada por el ecumenismo que impera hoy igualando todas las religiones, todos los credos, colocándolos sobre la mesa en pie de igualdad y por eso ya no se habla de doctrina, de catequesis, sino de diálogo, porque en una mesa donde se sientan iguales no hay adoctrinamiento sino diálogo entre iguales.

Para colmo, la libertad religiosa niega absolutamente lo que nosotros como católicos proclamamos y debemos pregonar en la fiesta de hoy y siempre: la realeza absoluta y universal de nuestro Señor. Luego, ¿cómo voy yo a erigir en principio eso de que el hombre es libre para elegir su religión, su credo? Es una verdadera contradicción en los términos; es la tonteria , es el error proclamado como verdad. ¿Cómo el hombre va a tener derecho a elegir la religión cuando ésta y Dios mismo nos dicen que Él es Rey absoluto? Luego, lo que yo tengo que hacer es libremente reconocerlo, aceptarlo, para eso tengo la libertad, pero no para decidir si es Él o no es Él, o si es otro, si no lo acepto, para tener libremente acceso al infierno.

También eso hay que decirlo, porque si yo soy libre para aceptar a Dios como debiera hacerlo siempre que la verdad se encamina al bien, si yo no lo hago libremente me voy al infierno. Lo que no puedo hacer ni decir es que voluntariamente el hombre decida sobre quién es Dios. Eso es inadmisible, es herético y es una verdadera apostasía; por eso no nos debe extrañar que ocurran en el mundo y dentro de la Iglesia todas estos hechos que nos muestran cada vez una mayor pérdida de la fe con una degeneración moral al punto de lo que se vive hoy.

La gente vive sumergida en un mundo donde el pecado está institucionalizado, y si no ¿qué es lo que hay en la televisión? ¿Qué hay en los videocasetes si no es pura corrupción y degeneración? ¿Qué son las propagandas? ¿Qué periódico se puede abrir desde la primera a la última página sin ver algo que ofenda a Dios? ¿Qué hay hoy en la moda de la mujer que no ofenda a Dios? Ésta no hace más que andar con el ombligo al aire, pero es la moda. Ir a un kiosco, a donde sea, a la farmacia, no se puede mirar sin ver la prostitución fotografiada en cada estampa de cualquier revista; todo eso es inmundicia y degeneración para exacerbar los apetitos de la carne y que nos volvamos así cada vez más mundanos y carnales, no siendo capaces de poder vivir en gracia de Dios.

Esa es la obra satánica del judaísmo, que el mundo moderno no pueda vivir en gracia de Dios. De ahí que si queremos ser verdaderamente católicos tenemos que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dejarnos corromper por esa cloaca de aguas inmundas que es el mundo de hoy; esa es la realidad y por eso tenemos que pedirle a Dios toda la ayuda del cielo para que mantenga firme a su Iglesia en aquellos fieles a Cristo, porque la Iglesia no es de infieles ni de ateos, ni de herejes, apóstatas o cismáticos; la Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica y esas cuatro notas están en la Iglesia católica apostólica y romana y no en otra. Y conservando así la fidelidad, permanecer en la verdadera Iglesia y permaneciendo en Ella poder salvar las almas de los demás, que no las salvarán ni el yoga, el vudú ni cualquier otro sofisma del supermercado de las falsas religiones.
El demonio se inventa más de mil y una formas de desviar la verdadera comunión con Cristo, la oración con Él; la unión con Él que es la verdad que proclama la Iglesia a través de sus sacramentos, de sus misterios. Por todo esto, fuera de la Iglesia católica no hay salvación como no la hubo fuera del arca de Noé, porque la verdad es una, porque Dios es uno y ese Dios es Cristo, Rey del Universo entero. Esa es la verdad que ha querido proclamar la Iglesia el día de hoy; la realeza social de nuestro Señor; es decir, para que nuestro Señor sea reconocido por las sociedades, por las naciones, por los pueblos como el Rey del Universo porque Él es Dios. Que todo esto nos quede grabado en nuestro corazón, que lo meditemos, que lo estudiemos para que podamos vivir y defender la verdad y si es la voluntad de Dios morir por fidelidad a la verdad, que eso es el martirio. Hoy hay que ser mártires verdaderamente para permanecer íntegros y fieles a la verdad, a nuestro Señor, a su Iglesia.

Pidamos a nuestra Señora, la Santísima Virgen María, a Ella que es Reina por ser su Hijo el Rey, Reina de todo el Universo, Reina de los cielos, que ampare y proteja con su manto a esta su Iglesia, dura y vilmente atacada como nunca por Satanás y su hijo predilecto, el judaísmo, que hasta que no se conviertan combatirán a muerte a la Iglesia. Pidamos a Ella que nos ampare y nos acoja para permanecer fieles. +

BASILIO MERAMO PBRO.
28 de octubre de 2001